miércoles, 9 de octubre de 2013

Madrid, 8 de octubre de 1913.


Hace cien años en Madrid...


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1913
OCTUBRE
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El número de la revista Mundo Gráfico de este día rendía homenaje al rey y al presidente francés con una colorida portada que simbolizaba los lazos de unión entre España y Francia.




Visita de Poincaré a Toledo
Monsieur Poincaré y Alfonso XIII realizaron este día una visita a Toledo. A las nueve de la mañana partió de Madrid el lujoso séquito.
A las diez y cuarenta minutos llegó el tren Real adornado con escudos banderas españolas y francesas a la estación de Toledo. Allí fueron recibidos por el gobernador civil, el obispo auxiliar y una Comisión del cabildo; los coroneles directores de la Academia de Infantería, de la Fábrica de armas y del Colefio de huérfanos, además de nutridas Comisiones de jefes y oficiales de la guarnición, de la Diputación y de la Audiencia.

La comitiva en la estación de Toledo

Una compañía de alumnos de la Academia de Infantería, con bandera y música, rindió a los augustos viajeros los "Honores de ordenanza", mientras él público tributaba una estruendosa ovación al presidente y al rey. Después de los saludos protocolarios subieron a los automóviles que les llevarían hasta la ciudad de Toledo, donde les esperaba el Ayuntamiento en pleno, con maceros. El alcalde entrego al presidente francés las llaves de la ciudad.

La carrera desde la estación al puente de Alcántara estaba adornada con gallardetes, banderas y escudos de las dos naciones. En la explanada que se extiende desde el puente al pie de las antiguas murallas se había levantado una artística tribuna, adosada al muro de la entrada a la antigua alcazaba, y engalanada con mantones de Manila y hermosas señoritas toledanas.





Siguió su marcha la comitiva por las afueras, pasando por delante de la Puerta del Sol, la iglesia de Santiago del Arrabal, la puerta nueva de Bisagra y la antigua del mismo nombre, y dirigiéndose a la Fábrica de Armas, que se encontraba muy adornada, para visitar sus talleres.
Desde la Fábrica de Armas so dirigieron, por la puerta del Cambrón, a San Juan de los Reyes.
Visitaron primeramente la iglesia y después pasaron al Claustro, admirando las bellezas de la una y del otro.
Después volvieron a cruzar las naves de la iglesia, dirigiéndose al Museo y Casa del Greco, donde, acompañados por el marqués de la Vega Inclán, se detuvieron todo el mayor tiempo posible.

En el Museo de El Greco

Visitaron más tarde la iglesia del Tránsito, entrando luego en Santo Tomé para admirar el famoso cuadro del Greco que representa el entierro del conde de Orgaz.
Desde este último lugar, el cortejo se dirigió a la catedral. Los dos jefes de Estado entraron por la puerta de Reyes, que se hallaba engalanada y cubierto el atrio con una alfombra, sobre la cual se habían esparcido flores. Los tres grandes órganos de la catedral lanzaron los acordes de la Marcha Real, y durante la visita variaciones de motivos conocidos.

Después de la visita a la iglesia (sinagoga) del Tránsito

La comitiva se dirigió a la Academia de Infantería. En la puerta del Alcázar esperaban todas las autoridades militares, y en el patio formaba el batallón de alumnos en traje de gala. La banda de la Academia interpretó «La Marsellesa» y la Marcha Real.
El rey y Poincaré revistaron el batallón y los alumnos cantaron el himno de la Academia. Después los cadetes desfilaron ante su majestad y S. E., y, por último, rompieron filas.
El rey y el presidente recorrieron el cuarto de banderas y otras dependencias de la Academia y pasaron al comedor, instalado en la sala de esgrima. Las paredes estaban adornadas con magníficos tapices de la colección que representaba la conquista de Túnez por Carlos V, que llamaron mucho la atención de M. Poincaré. La comida se sirvió poco después de la una.
Después de un breve descanso al terminar el banquete, el rey y Poincaré, con sus séquitos, se dirigieron a la explanada de la Academia, donde ya se hallaba formado el regimiento de alumnos con traje de maniobras.
Con la venia del rey, tomó el mando el coronel Sr. Martínez Anido, y los alumnos efectuaron varios movimientos con una precisión admirable.
Terminados los ejercicios, el batallón desfiló ante el presidente, mandado en persona por el rey.




Los alumnos desfilaron, por último, en columna de honor, y se emprendió el regreso a la estación por la plaza do Zocodover, donde un gentío inmenso ovacionó a M. Poincaré y a D. Alfonso.
A las seis y media llegaron a Madrid. Desde la estación se dirigieron a Palacio en automóvil  por el Prado, Recoletos, calles de Génova, Sagasta y Carranza y por las de la Princesa, Ventura Rodríguez, Ferráz y Bailén.
Al llegar al Palacio Real, una Comisión de Colegio de Abogados de Madrid ofrecieron sus respetos al presidente de Francia.


Más detalles de las celebraciones del día 7
Banquetes
Después de la llegada de M. Poincaré todo fue banquetes. El Ayuntamiento de Madrid, con el Sr. Vincenti como presidente, ofreció uno en honor del alcalde de París y su comitiva en el hall de la Casa de la Villa. Además de un exquisito menú, los representantes del municipio parisino pudieron disfrutar de un concierto.





En el Ministerio de Guerra se celebró otro banquete para homenajear al general francés Lyautey. El menú fue el siguiente:



A las ocho de la noche dio comienzo en el Palacio Real el banquete de gala en honor del presidente francés. El lujoso gran comedor estaba decorado con gran lujo al igual que la mesa, donde había centros de plata con candelabros cincelados del mismo metal; enlazados los centros por guirnaldas de rosas y claveles rojos.
El menú fue el siguiente:


El Heraldo de Madrid publicaba una viñeta donde se ensalzaba la labor de los profesionales de los fogones, que fueron los verdaderos héroes de aquellas celebraciones.


Visitas y recepciones
Poincaré visitó por la tarde las residencias de SS. AA. D.ª Isabel, D. Alfonso de Orleans, D. Fernando y D. Carlos.



Después de visitar a los regios personajes, el presidente francés se dirigió a la Embajada de Francia, donde le esperaba una Comisión de la colonia francesa en Madrid.


Las habitaciones de Poincaré en Palacio
Las habitaciones del presidente francés se hallaban situadas al fondo de una de las galerías altas de Palacio y eran las que habían ocupado las infantas D.ª Isabel y luego D.ª María Teresa. La salita estaba adornada con tapices y muebles estilo Imperio. De esta habitación se pasaba a la cámara en la que había un magnífico bronce representando a la Reina Isabel la Católica a caballo. La mesa del despacho era la que usaba el rey D. Alfonso XII, no utilizada por nadie desde su muerte.






Pasarela Cibeles
Como hemos visto días pasados, los peinados altos estaban de moda. Un complemento ideal para conseguir un copete perfecto era la aplicación de postizos. Las fotografías de La Moda Elegante muestran el resultado.




Humor centenario
En el día de ayer de hace cien años, el presidente francés había hecho un positivo comentario sobre la lluvia en Madrid. El dibujante Tovar publicaba una viñeta en El Imparcial de este día donde viene a decir "esto es lo que digo, más no lo que pienso".

Diálogo:
-¡A casita, que llueve!

Las fotos
Ponemos caras a los reporteros gráficos madrileños que fueron testigos y relatores de todos los acontecimientos que contamos en Historia Urbana de Madrid. La fotografía, de Alfonso, los muestra reunidos para tratar la información que iban a dar con motivo de la visita del presidente francés y acordar el uso de un distintivo especial que les permitiera la entrada en todos los actos (Pase de Prensa).





Recetas de la bisabuela
SOPAS DE VARIAS CLASES
Menestra de ranas
De estas solo se aprovechan las ancas, quitándoles la piel. Se lavan y dejan en agua fría media hora, y después se ponen en la olla con bastante agua para la menestra de chirivías, puerros, nabos, maíz, un poco de apio y una cebolla asada, sal y un trozo de tocino. Se hará cocer mansamente cuatro ó cinco horas, y se sirve como caldo de carne. Para vigilia en vez de tocino se echa manteca un momento antes de sacarlo á la mesa.


Sopa de almejas y otros crustáceos
Después de limpias y lavadas, se echan en" la cazuela con un vaso de agua, y se dejan que cuezau cinco minutos para que se abran: se estrae el jugo, y se pone en otra cazuela en la que se haya frito una cebolla hecha ruedas: se añade agua, sal, pimienta, peregil picado, manteca y las almejas, y cuando haya cocido lo suficiente, se cala la sopa. Puede hacérselo mismo con otras diferentes clases de mariscos.


Sopa ligera
Para ocho ó diez personas se escogerán seis libra de pescado, como pescadilla, lenguado, carpas, cangrejo de mar, etc., y de veinte y cuatro á treinta almejas despojadas de sus conchas, seis cebollas partidas en cuatro trozos, dos tomates, dos hojas secas de laurel, dos ruedas de limón, la corteza esterior también seca de una naranja, cuatro clavos de especia, un buen puñado de sal, seis polvos de pimienta, un poco de azafrán, una buena pulgarada de peregil muy picado y medio cuartillo de vino blanco, y póngase todo en un cazo después de haber lavado, quitado las escamas, limpiado y' hecho y cortado ruedas el pescado: se añade a esto medio cuartillo de aceite del mas superior, y el agua suficiente para cubrirlo todo. Se pone á un fuego vivo y se hace que cueza á borbotones cuarenta minutos. Se cortan para cada persona dos ó tres rebanadas de pan; con una espumadera se saca y pone aparte en un plato el pescado, y lo que resta en el cazo se vierte sobre las rebanadas, y se sirve en seguida como sopa.


De otra manara.
Para esta se toman las mismas cantidades y se procede como en la anterior, con la diferencia de que se la añade una poca de agua. Se hace un ajo blanco ó manteca de ajo, á razón de una ó dos cucharadas por persona, y se echan en an cazo: se humedecen las rebanadas de pan con el caldo del pescado. En esta manteca entra una yema de huevo por ración, se pone sobre un fuego vivo, y se revuelve sin cesar hasta que se hace como crema, que se echa sobre las rebanadas y se sirve.

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© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-241 EFEMERIDES1913


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