domingo, 6 de noviembre de 2011

Octavas del año 1794 a Nuestra Señora de La Almudena

Historia Urbana de Madrid rinde homenaje a Nuestra Señora de La Almudena con la publicación de unas Octavas aparecidas en el DIARIO DE MADRID del domingo 9 de noviembre de 1794.



Recordamos, como lo indica el emblemático diario de anuncios, que ese día el sol salió a las 6 horas y 56 minutos y se ocultó a las 5 horas y 4 minutos (17:04h). Por su parte, la luna apareció en el firmamento a las 7 horas, 18 minutos y 24 segundos (19:18:24h) y se ocultó a las 9 horas, 58 minutos y 22 segundos de la mañana.

El "Relox" debía señalar al mediodía las 11 horas, 43 minutos y 8 segundos.

Octavas
El preámbulo a las Octavas, escritas por D. Feliz María E. y C., dice:
"A la gloriosa invención de Nuestra Señora la Real de La Almudena, Patrona de Madrid, sucedida el 9 de Noviembre del año 1083*, habiendo estado oculta en el Muro de la Villa 369 años, y descubriendose con las belas encendidas que la pusieron quando la ocultaron"
* Otros autores hablan del año 1085 









Acróstico
Y finalizan las Octavas con un acróstico:



La fotografía inferior muestra una vista antigua del muro de la cuesta de la Vega donde estaba la hornacina con la imagen en piedra de Nuestra Señora de La Almudena.

© Archivo HUM
historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325
© 2011-2015 Eduardo Valero García - HUM 015-001 ALMUDENA




© 2011-2015 Eduardo Valero García - HUM 015-001 ALMUDENA
ISSN 2444-1325



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viernes, 7 de octubre de 2011

El asesinato de la calle Tudescos

Cercana a la Plaza del Callao, aún ajena a la piqueta que cambiará su geografía al paso de una Gran Vía soñada que llamarán Avenida A o de Eduardo Dato, nacía en la Plaza de Santo Domingo la rancia calle de los Tudescos.

El jueves 13 de junio de 1907, a eso de las dos de la tarde, un grito desgarrador que reclama auxilio vuela por el cielo madrileño desde el balcón del piso tercero izquierda del número 15 y 17 de aquella calle.

Vicenta Verdier, mujer morena, de regular estatura y no muy delgada, yace sobre un gran charco de sangre con la cabeza casi separada del tronco.

Los periódicos de la época, sensacionalistas y carroñeros cuando de entretener al público con escabechinas se trataba, enseguida dieron cuenta del "crimen misterioso" con este titular: "UNA MUJER DEGOLLADA".

El prolífico escritor Carlos Maza Gómez, profesor universitario de matemáticas, es aficionado a la historia, entre otras cosas. A través de sus libros recrea hechos reales del Madrid de otros tiempos; ese es el caso de su última obra: "El asesinato de Vicenta Verdier", que repasa el contexto político en torno a este crimen, su historia, se descubren las relaciones de la víctima, Vicenta Verdier. Se muestra su entorno vecinal, el conjunto de sospechosos, se analizan las pruebas existentes y aquellas otras en las que nunca se indagó.

Historia Urbana de Madrid invita a sus lectores a conocer más sobre este libro que edita Bubok y que aporta datos sobre la sociedad, la política y el sistema policial de aquellos principios del siglo XX.


El asesinato de Vicenta Verdier
Carlos Maza Gómez

N° de páginas: 126
Tamaño: 150x210
Interior: Blanco y negro
Maquetación: Pegado

VER/COMPRAR 



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domingo, 25 de septiembre de 2011

Ha llegado el Danone a Madrid

La variedad de productos lácteos DANONE que hoy conocemos difiere mucho de los novedosos y saludables productos que los madrileños conocían allá por los primeros años del siglo XX.

DANONE se presentaba como unos comprimidos de fermentos lácteos “muy activos y eficaces para desarreglos intestinales”, que se comercializaban en cajas de 60 pastillas y tubos de 20. Podían adquirirse en farmacias y Depósitos de específicos.

Anuncio aparecido en el periódico "La Libertad". Año 1926

Será en 1919 cuando Issac Carasso comience a producir de un modo sofisticado pero artesanal el primitivo DANONE. Lo hará en el taller situado en su domicilio particular de la Calle dels Àngels número 1 de Barcelona.


Fotografía Cortesía de DANONE S.A. © Danone España 2010

Carasso pasteuriza la leche y esteriliza los tarros a partir de grandes cubas de cobre donde se calienta la leche, que se remueve con la ayuda de grandes palas de madera. En extremas condiciones de calor y humedad, se vierte finalmente el líquido en tarros de porcelana.


DANONE INAUGURA SUCURSAL EN MADRID



La llegada de este producto a Madrid estará apoyada por la Infanta Isabel, hermana de Alfonso XII, convirtiéndose la casa DANONE en “Proveedor de la Casa Real”.

El establecimiento, limpio, blanco e inmaculado –que cumplirá con todas las medidas sanitarias y de salubridad de la época- se inaugurará en la calle Luchana número 27 de Madrid. Un rótulo luminoso indicará que allí se fabrican el Yoghourt y Kefir “Danone”.



En los periódicos se hace evidente la importancia que tiene la sucursal de DANONE en Madrid, establecimiento modelo que recibirá en su primer año de vida, 1930, la visita de importantes personalidades de hospitales y sanatorios, y alumnos universitarios.

En marzo de 1930 la Casa Danone será visitada por el Profesor Dr. Campuzano y sus alumnos de la Escuela Superior de Veterinaria. El Sr. Carasso les guiará por las novísimas instalaciones y a la salida les obsequiará con la degustación de Yoghourt Danone.





La fotografía inferior retrata un momento de la visita realizada el 9 de abril de 1930 del Director General de Sanidad y los Directores del Hospital de San José y Santa Adela y del Real Sanatorio del Guadarrama, que fueron recibidos por Issac Carasso.




LAS INSTALACIONES 

La Revista Gráfica y Literaria “La Estampa”, del 4 de marzo de 1930, publicará un reportaje sobre la inauguración de DANONE en Madrid, evento al que asistirán más de cien personalidades de la medicina española.

Click sobre la imagen para ver la noticia


Las siguientes fotografías muestran las impecables dependencias donde se fabricaban y expendían los famosos Yoghourt y Kefir DANONE. Podemos apreciar la sala de degustación, el laboratorio, frigoríficos, sala de máquinas, entre otras salas que representaban lo último en modernismo.

Laboratorio donde se preparaban los fermentos puros


Frigoríficos donde se conservaban los productos






YOGHOURT Y KEFIR DE MADRID

Pero aquel producto ya se comercializaba en Madrid desde su invención, tanto en golosina como en producto terapéutico. Así, en la calle Montera número 12, la lechería, pastelería y chocolatería “LA INDIA” vendía, además, el legítimo Chantilly en platitos, cajitas y pasteles, biscuit glacé, natas, flanes, helados y hasta cock-tails y refrescos americanos. 



En la Casa Borrell, de la Puerta del Sol número 5, al precio de 0,75 pesetas, se vendía el YOGHOURT-CIT-BORRELL, recomendado para “matar” el microbio que producía la Fiebre Tifoidea.




Allá por el año 1919 se dispensaba Gota de leche, leche natural y homogeneizada, Yoghourt y Kefir en el “LACTARIUM MÉDICO”, del Doctor Orta, de la calle Fuencarral número 96.




DANONE EN LA 
EXPOSICIÓN DE BARCELONA DE 1929

En la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 la empresa del Sr. Carasso estará representada con un Stand en el Palacio de Agricultura. 

La revista “La Ilustración Ibero-Americana” de diciembre de 1929 publicará un especial con todos los detalles sobre la exposición. Del yoghourt DANONE dirá:

Este exquisito preparado de la flor de la leche, alimento balsámico para el estómago, agradable y sabroso dentro de aquel agridulce apetitoso, es una delicia de la alimentación higiénica de nuestro tiempo. Los enfermos y los golosos, los inapetentes, los que quieren refrescar la sangre nutriéndose magníficamente, gozan, saborean, se deleitan con “Danone”, este nutritivo agradabilísimo. 

El eco de su nombre, su popularidad, hacen que la casa “Danone” sea ya una institución bienhechora de la humanidad. No podía faltar tampoco en nuestro Certamen. ¡Cuántos ante su Stand sonríen con alegría!... Mira el “Danone”. En este rinconcito alegórico está la nevera que mantiene fresco y apetitoso, siempre, el lácteo producto, y el Stand, vistoso y artístico, que mantiene perenne el prestigio de su nombre a través de nuestro Certamen.


UN ALIMENTO SALUDABLE

Hoy los productos DANONE se ofrecen en una gran variedad de formatos adecuados para bebés, niños y adultos. Todos los conocemos y sabemos de sus saludables propiedades. 

Ya en la década de los 30 el Yoghourt forma parte de una dieta saludable. En esta publicidad de las galletas Chiquilín se recomienda conjuntamente con la fruta: “Al valor alimenticio del yoghourt y de la fruta únense las vitaminas de las galletas Chiquilín.Se come usted una buena serie y le parecerá, por lo suaves y ligeras, que no hizo más que empezar...” 


“Chiquilín” y “Danone”, sin darnos cuenta Historia Urbana de Madrid recuerda estos dos productos que hicieron las delicias de los niños madrileños y forman parte de la dieta de los españoles a través de varias generaciones.



RECICLAJE DE LOS AÑOS 30

Los madrileños que pasan de los cuarenta años recordarán aquello de la devolución de cascos en Ultramarinos y Bodegas. En los años 30 DANONE también reciclaba sus tarrinas y botellas; así queda reflejado en este reclamo de 1937.




RECUERDOS DANONE



















Más recuerdos en:






DANONE, este rico producto casi centenario, con una presencia de más de setenta años en Madrid, toma su nombre del apelativo con que dentro del ambiente familiar se distingue al hijo de Issac Carasso, Daniel (Danon), al que se le incluye la “e” final para poder registrar la marca.


Daniel Carasso. Cortesía de DANONE S.A. © Danone España 2010
Daniel falleció el 17 de mayo de 2009. 




Eduardo Valero García. HUM 011 – 006 DNN – © 2011



viernes, 5 de agosto de 2011

Fallecimiento del XVII marqués de Cerralbo y su Testamento

Llega a su fin "El marqués coleccionista", monográfico realizado con motivo de la reapertura del Museo Cerralbo acontecida en diciembre del año 2010.

Muchos han sido los detalles e información recopilados sobre el antiguo palacio y su propietario, todos ellos extraídos de la Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España, a quien quedamos profundamente agradecidos por su constante colaboración y apoyo en esta iniciativa.

Hemos conocido la vida de D. Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII marqués de Cerralbo, su pasado histórico, su actuación en la política y su vida en el círculo aristocrático del Madrid de los siglos XIX y XX.

Para el autor de este trabajo, conocer la vida y constante actividad del marqués de Cerralbo, ha sido de gran interés y una labor apasionante. Muchos detalles sobre las costumbres madrileñas de la alta sociedad, y en particular del pensamiento del marqués, han quedado reflejadas en las noticias de época con asombrosas revelaciones sobre los secretos de la política de entonces. Pero de todas estas cuestiones la que debe valorarse con mayor intensidad es el deseo de Cerralbo de ceder su casa y colecciones al Estado.

Con cierta nostalgia, quizá emulando ese sentimiento romántico del marqués, hemos retrasado la publicación de este último artículo al mes de agosto; mes en que Cerralbo fallece en el palacio y su deseo se convierte en el legado que hoy, convertido en el Museo Cerralbo, disfrutamos todos los españoles.


Nuestro especial agradecimiento a la Dirección del Museo por habernos abierto las puertas del palacio tal y como lo había concebido el marqués en vida; un trabajo de investigación minucioso que convierte al Museo en una máquina del tiempo que nos remonta al momento exacto en que el marqués vivía y atesoraba las riquezas que hoy contemplamos.

Eduardo J. Valero García - Eduart Garcival
El autor



Fallecimiento del XVII marqués de Cerralbo

Todo en la tierra es mentira;
los placeres ilusión,
sombra la humana razón,
cenizas cuanto se mira;
y el hombre débil suspira
por aferrarse a este suelo,
sin recordar, en su anhelo,
que Dios en su amor profundo
nos dio la vida del mundo
para alcanzar la del cielo

                             Marqués de Cerralbo


A las tres y cuarto de la tarde del domingo 27 de agosto de 1922 fallecerá D. Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII marqués de Cerralbo. El marqués coleccionista que jamás abdicó su credo político y fue en su vida fiel al lema de Dios, Patria y Rey.



D. Enrique se encontraba enfermo desde hacía algún tiempo, víctima de una enfermedad cardíaca producida como consecuencia de un enfriamiento. No pudiendo permanecer acostado, el marqués descansaba en un gran sillón de ruedas.

En los últimos días de su vida, agravada la enfermedad, el propio marqués –hombre de convicciones religiosas muy arraigadas- pidió que se le administraran los Santos Sacramentos, recibidos con admirable unción sabiendo que el final estaba próximo.

Tal era la personalidad de D. Enrique que se acercó en su sillón de ruedas hasta el descansillo de la escalera del Palacio para recibir al señor Sacerdote.

Postrado y muy delicado, el marqués abandonó este mundo rodeado de sus familiares más directos. Le acompañaron su hijastra -marquesa de Villa-Huerta-, sus sobrinos carnales, entre ellos el marqués de Flores-Dávila y los condes de Peñalver, Alba de Yestes y Oliva de Gaytán, así como algunos íntimos amigos.
Heredará los títulos su sobrino carnal, el marqués de Flores-Dávila, viudo de doña Carmen Ligués y Bález.


Manifestaciones de pésame
La capilla ardiente quedó instalada en el gran Salón. A la cabeza del féretro donde descansaban los restos del marqués, amortajado con hábito Franciscano, se colocó el famoso crucifijo del marqués de Almansa.

Pocas horas después de su muerte comenzaron a desfilar por el Palacio numerosas personalidades políticas y de la sociedad, así como representantes de todas las Academias y Centros literarios y científicos, para expresar su pésame. Se dieron varias misas desde primera hora los días 28 y 29 de agosto.

La Prensa del país dará cuenta del fallecimiento y durante días se irán sucediendo muestras de dolor, que continuarán por un tiempo, como el caso de este fragmento de noticia de “La Época” del lunes 11 de septiembre de 1922.



D. Enrique Aguilera será recordado en las esferas políticas, científicas y culturales, pero en mayor medida por la sociedad madrileña que verá cómo el sueño reflejado en las disposiciones testamentarias del marqués se convierte en realidad.





Testamento

Toda mi vida me he ocupado mucho en coleccionar obras de arte, arqueológicas y de curiosidad, habiendo conseguido reunir importantísimas y muy valiosas colecciones, y como tanto trabajo, estudio y dispendios me ha costado reunirlas, es natural que sienta se disgreguen, y puesto que no tengo herederos forzosos, he resuelto disponer de esas colecciones en forma que perduren siempre reunidas y sirvan para estudio de los aficionados a la ciencia y el arte.

El Estado aceptará la última voluntad del marqués y creará el Museo Cerralbo por RR. OO de 10 de abril y 6 de octubre de 1924. Los detalles sobre el legado se detallan en el capítulo "Construcción de un legado. El palacio de Cerralbo - La idea de una Casa-Museo"

A este legado se suma lo que por voluntad testamentaria dejó dispuesto la hijastra del marqués -Dª. Amelia del Valle, marquesa de Villa-Huerta- al fallecer el 7 de enero de 1927. Con una nueva RR. OO, el Museo dispondrá del piso entresuelo de la casa y de cuantos objetos artísticos elijan los testamentarios.


El resto de objetos debería exponerse en un ala del edificio que se construiría en terrenos ganados al jardín por la calle Mendizábal. Esta edificación llevaría por nombre "Sala de la marquesa de Villa-Huerta".







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sábado, 23 de abril de 2011

Las fiestas en Palacio

Que mejor recomendación para acompañar la lectura de este artículo que los acordes de El Danubio azul; el vals de Strauss que sonaría en más de una ocasión en el lujoso Salón de baile desde la tribuna de los músicos.





El palacio de Cerralbo quedó inaugurado el 15 de junio de 1893 y, como no podía ser de otra manera, siguiendo las costumbres de la sociedad madrileña de alto vuelo, se organizó un baile para tal celebración.

En aquellos años Madrid había visto cerrarse los palacios de Osuna, de Santoña y de Fernán Núñez y ahora era testigo de este nuevo y no menos opulento palacio del que hemos dado detalles en nuestro artículo "Construcción de un legado. El palacio de Cerralbo"

El marqués de Cerralbo fue, como ya sabemos, representante del pretendiente a la Corona D. Carlos de Borbón y un aristócrata de antigua raza, un entendido en materias artísticas y un romántico de épocas pasadas. Esa imagen del marqués era vista por algunos como la de un ser arcaico que no podía hacer otra cosa que construir un vetusto caserón del siglo XVI, ostentoso e incómodo.

Menudo chasco se llevaron aquellos que pensaban estas barbaridades. La sorpresa fue mayúscula al ver la residencia levantada por D. Enrique, moderna y con todas las comodidades, decorada con el más refinado gusto y alumbrada por luz eléctrica.

La revista “Última moda” del 25 de junio de 1893 da su visión de aquella aristocrática inauguración y la grata impresión que causó el interior del palacio.


Aquel evento fue el comienzo de una extensa lista de reuniones y fiestas a los que lo más granado de la sociedad madrileña acudía sin falta. En poco tiempo los bailes del palacio Cerralbo fueron tan famosos como los celebrados antaño en el Palacio Gaviria.

Hasta una invitación para el té era bien recibida si venía del palacio de la calle Ventura Rodríguez. La música y el baile animaban los salones y la profusa iluminación llenaba de esplendor las joyas artísticas que decoraban las estancias. Una escogida orquesta se situaba en la tribuna del salón de baile y en el salón comedor se servían suntuosas cenas. Excelentes celebraciones que podían prolongarse hasta altas horas de la madrugada.



Muerte y resurrección de los bailes en Palacio
La muerte de la marquesa de Cerralbo, acontecida el 21 de junio de 1896, hizo cerrar las puertas del palacio. El soberbio edificio quedó silencioso y triste, como un museo en clausura, ocultando todas sus riquezas bajo el luto.



Será en junio de 1902 cuando llegue el renacimiento de los famosos bailes. En aquella ocasión la fiesta fue completa, animada y suntuosa. Pocas veces se había reunido allí una concurrencia tan selecta y numerosa.

Dejamos constancia de la trascendencia de aquel baile con el reportaje realizado por el Diario “La Época” del 8 de junio de 1902. A pesar de tratarse de un texto muy extenso merece la pena echarle un vistazo por los detalles que aporta sobre la moda y costumbres de la época:


En 1905 se conmemoraba en España el aniversario de la publicación de “El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha”. En Madrid se celebrarán fiestas en Salones; se darán conferencias en Círculos y Ateneos; y, por supuesto, se organizará un baile en el palacio de Cerralbo.

El periódico “La Época” del 12 de mayo de 1905 publicará un artículo, sátira de los guateques de postín y de la persona del marqués, titulado “Fiesta en el castillo del marqués de Cerralbo”, que relata la llegada de Quijote y Sancho al baile organizado en su honor.



Pero las fiestas del Palacio eran algo más que las bacanales aristocráticas de la noche madrileña. El marqués de Cerralbo abrirá las puertas a sus invitados para que disfruten de sus atenciones, sus salones y la exposición de sus magníficas colecciones. En ocasiones, y para una selecta y elegida concurrencia, el marqués organizaba tertulias sobre sus obras y hallazgos arqueológicos o para enseñar algunos de sus tesoros artísticos.


Así los periódicos de la época publicaban noticias como la siguiente, con esta de “Siglo futuro” en la que el de Sr. D. Eduardo Dato elogia la exposición organizada por nuestro marqués coleccionista en 1914.


En la fotografía inferior podemos ver a Eduardo Dato -tercero desde la izquierda- junto al marqués de Cerralbo -marcado con una X por el fotógrafo-.


En estas otras fotografías podemos apreciar momentos del baile organizado por el marqués y su hijastra la marquesa de Villa-Huerta la noche del 1º de junio de 1908, con la concurrencia, entre otras muchas figuras de la aristocracia, de los condes de la Oliva del Gaytán y la marquesa viuda de Flores-Dávila (hermanos del marqués).




Testigo de aquellos bailes y eventos es el mobiliario que hoy se expone en el Museo; sus paredes; la preciosa bóveda pintada por Máximo Juderías Caballero, en la que el propio marqués recibe a sus visitas vestido de frac rojo; las estatuas, lámparas, cuadros, jarrones; y un objeto muy particular, el llamado reloj misterioso, "cuyo péndulo realiza su giro al ritmo de la música, inmutable y feroz, se presenta como advertencia moral del memento mori, tanto para los que disfrutan de una vida de eterna fiesta, como para los más desfavorecidos". (Fragmento de la descripción de la visita virtual de la página web del Museo)




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