jueves, 8 de diciembre de 2016

Fototeca: La Purísima Concepción en los cuarteles. Madrid, 1916

Cien años atrás, el 8 de diciembre de 1916, en los cuarteles del Ejército se celebró el día de su Patrona. Dicen las crónicas que desde veinticuatro años atrás, cuando la Infantería consagró y eligió a la Inmaculada Concepción como Patrona del arma, no se había hecho un festejo igual.

El 12 de noviembre de 1892 se había declarado oficialmente a la Patrona. La Reina Regente firmó entonces la Real Orden, que decía:
"«Considerando conveniente para mantener vivo el sentimiento religioso en los diferentes Cuerpos y dependencias del arma da Infantería y estrechar los vínculos morales que unan a los individuos lo propuesto a este ministerio por el general inspector de la misma en su comunicación de 17 de julio último, y teniendo en cuenta que ha sido aprobada la elección por el previcario general castrense, la Reina Regente del reino, en nombre de su augusto hijo el Rey (q. D. g.), se ha servido declarar Patrona del arma de Infantería a Nuestra Señora la Purísima Concepción»".

Ya el día 7 de diciembre de 1916 había comenzado la fiesta en el cuartel de María Cristina, donde se alojaba el Regimiento del Rey. Al respecto decía el Heraldo de Madrid:
"... fueron unas vísperas deliciosas, con derroche de músicas, murgas a todo pasto y comparsas en su propia salsa, y por contera unos fuegos artificiales y una retreta «floreada», con cada perfil y cada curva que hacían cosquilla."
Y en ese cuartel comenzaba el día 8 con todo el regimiento formado y escuchando solemne misa. Más tarde celebraba la soldadesca graciosos concursos, con premios a los más instruidos, a los más limpios y a los mejores tiradores. Después, todos los miembros de aquel cuerpo degustaron un rancho "extraordinario".

A esta celebraciones se habían unido todos y cada uno de los regimientos; el de León, número 38; el de Asturias, número 31, con batallón en Conde Duque; también las representaciones de los regimientos de Saboya y Wad-Rás, cuyos batallones se encontraban en Marruecos.

Por la tarde asistieron a una función de cine y varietés en el teatro de Barbieri. Para tal fin se había confeccionado un programa impreso en elegante cartulina que tenía en su portada la imagen de la Purísima, y en la página central el retrato de Alfonso XIII acompañado de su hijo el Príncipe de Asturias, ambos de uniforme.

Los del Regimiento del Rey coincidieron en este teatro con los del de León. Allí se lo pasaron a lo grande con el completísimo programa. En primer término se interpretó "La banda de trompetas". La segunda parte fue "El dúo de La Africana" y "La mujer divorciada".
Para deleite de los ojos, bailaron jotas aragonesas las tiples cómicas Pepita García y Aurora Cortadellas; el tenor Bernardo de Quirós, soldado del regimiento, cantó las romanzas de "Marina", "Tosca" y "Pagliacci", y el también soldado Jiménez Velázquez recitó el monólogo "La Inmaculada de España".
Por su parte, la guapísima Chelito cantó varios cuplés y dejó a todo el ejército rendido a sus pies.
Finalizó la amena fiesta con la represantación de la comedia "Fantasmas", interpretada por la Sociedad «Linares Rivas».

Los del Regimiento de Asturias lo celebraron en el Teatro de Apolo, donde se representó "La alegría del batallón" y "La banda de trompetas".

El fotógrafo Salazar captaba esta graciosa estampa que muestra lo bien que se lo pasaron aquellos nuestros soldados.

MUNDO GRÁFICO (VI) 268. Madrid, 1916
© BNE - ARCHIVO HUM
Fotografía: Salazar
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-005 FOTOTECA
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Con menor calidad, pero igual de elocuentes, son las fotografías tomadas por Alfonso para el Heraldo de Madrid.
En la primera vemos a los soldados del Regimiento del Rey en el cuartel de María Cristina. La segunda muestra a los miembros de ese cuerpo felices y contentos a la espera del rancho.

ARCHIVO HUM
Heraldo de Madrid (XXVII) 9.504. Madrid, 1916
Fotografía: Alfonso
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-005 FOTOTECA
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

ARCHIVO HUM
Heraldo de Madrid (XXVII)9.504. Madrid, 1916
Fotografía: Alfonso
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-005 FOTOTECA
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Ni uno solo de los retratados está aquí para contarlo. Recordémosles pues en este día de su Patrona.


Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2016) "Fototeca: La Purísima Concepción en los cuarteles. Madrid, 1916", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325

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Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
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Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en este artículo son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia Urbana de Madrid.
La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia Urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red. Ha sido necesario incorporar estos datos para evitar el abuso de copia de contenido sin citar las fuentes de origen de consulta.


© 2016 Eduardo Valero García - HUM 016-005 FOTOTECA
Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325



miércoles, 7 de diciembre de 2016

En defensa de las hijas de Gil Imón

En un principio este artículo se titularía “En defensa de las gilipollas”, pero al no utilizar el genérico masculino estaríamos ofendiendo al femenino. Otra opción hubiese sido “En defensa de las y los gilipollas”, fórmula que se aleja del sentido de nuestro trabajo y nos resulta, si acaso, ofensiva para ambos géneros; además de una disgregación del idioma que muchos han puesto en práctica para acabar con el sexismo lingüístico.

Dicho esto, comenzamos a desarrollar el asunto que nos ocupa, relacionado directamente con una leyenda o anécdota confusa sobre las famosas hijas de D. Baltasar Gil Imón y su derivación en el adjetivo malsonante “gilipollas”.

No somos los únicos que han hablado sobre este tema; unos más cerca de la realidad; otros con dudosas aseveraciones. Nosotros nos proponemos -si acaso-, ofrecer un razonamiento fidedigno o veraz.




En defensa de las hijas de Gil Imón.
Las Gilimonas
De ellas cuentan las relaciones y memorias, que fueron tres, muy garridas y fermosas, á ejemplo de las hijas de Elena: «Tres eran, tres, y ninguna era buena», que dijo el refrán castellano, no sé si en conmemoración de la honesta prole femenina del Fiscal de los Consejos, Gobernador de la Hacienda , que dió nombre al portillo de Gilimón, ó á causa de otras vecinas y comadres, tan advertidas y avizoradas como las susodichas hermanas Gilimonas.
Ricardo Sepúlveda, 1887 [1]

Como lo hizo en su momento Historia Urbana de Madrid con el Café de Fornos y otros temas, hoy toca ofrecer una versión más exacta de la leyenda a partir de razonamientos e investigaciones. En ningún caso se trata de desmitificar lo ya conocido, y en los lectores queda aceptar o no esta versión.

Todo comenzó el pasado 29 de noviembre en el grupo de Facebook de “Historias Matritenses”, donde uno de sus miembros (Victoria Galvache Rico, en adelante V. G) hacía referencia a esta leyenda que había leído en el blog Secretos de Madrid.
 EL PORQUÉ DEL TERMINO MADRILEÑO DE GILIPOLLAS....
Mirando hacia atrás, a la época de los AUSTRIAS concretamente FELIPE III reinaba entonces, existió un señor fiscal del consejo de hacienda llamado don BALTASAR GIL IMÓN, éste buen hombre tenía dos hijas que no eran precisamente prototipo de belleza ninguna, FABIANA Y FELICIANA, llegada la edad de buscarlas un marido el pobre padre se paseaba con ellas por todos los eventos sociales, hasta el punto de ser muy conocido, si desglosamos el término gilipollas, vemos que la primera parte se debe al apellido, de éste infortunado padre, en cuanto a pollas, se les denominaba así a las jóvenes casaderas, con lo cual cada vez que los veían aparecer, se Corría la voz entre los jóvenes diciendo - ya ha llegado GIL y sus pollas, hasta simplificarse en el vocablo GILIPOLLAS, que erróneamente le damos el significado literal de Gil sinónimo de tonto en argot popular, y etimológicamente hablando," carente de" derivado del latín..., y pollas en referencia al Pene, incongruencia por tanto, cuando se aplica a una mujer,..el caso es que éste Señor fue tan popular que hasta se le dio una travesía con su nombre en MADRID, que está situada muy cerca de SAN FRANCISCO EL GRANDE entre el PASEO IMPERIAL y la RONDA DE SEGOVIA.......V. G 

A nosotros nos queda lejana aquella época; no estuvimos allí para saber si Gil Imón iba con sus pollas buscando pretendientes, pero lo que sí sabemos es que desde el Siglo XVII y hasta la primera mitad del XX ni un solo relato cuenta nada parecido. Y de eso trata este artículo.

Sobre el hilo creado por V. G., pronto llegaron los comentarios jocosos y aprobatorios. Nada podemos objetar de quienes conocen la historia tal y como la habéis leído, y que no tienen obligación de indagar sobre ella o cuestionarla. La obligación debe ser de quienes nos hemos comprometido en contar las cosas con la mayor veracidad posible; más tratándose de temas madrileños, que hacen a la idiosincrasia de nuestro pueblo.

Alguien dijo que lo de “gilipollas” era un insulto netamente madrileño, y eso es verdad. También hablaron con gran certeza de la etimología del adjetivo, asunto que tratamos más adelante.

En la intervención de Eduardo Valero (en adelante E. V.) aparecen los primeros datos sobre la leyenda:
«Bueno, la historia es vieja, y atendiendo a la definición de la RAE que dice de gilipollas: "Necio o estúpido", podemos acercarnos a otra más vieja aun; una leyenda del siglo XVII que reescribe Tomás Luceño en 1917. Trata de los vestidos opulentos y provocativos que las damas lucían por el Prado. Felipe, el tercero, [el cuarto en algunos escritos] dispuso en su Pragmática que nada de eso, ni vistosidades ni escotes. Las hijas de Gil Imón de la Mota (que eran tres, las Gilimonas), quejicosas, pasaron del decreto y se pavonearon por Platerías enseñando cuanto podían. Aparecieron los alguaciles y uno cerró el paso a las ninfas... y continúa en el texto...»

"-Dense á prisión-les dijo-. El Rey lo manda,
por faltar á las leyes que él nos dicta.
-Vuestra merced no sabe lo que hace...
¿A prisión, siendo hijas
del noble Gil Imón, que es nada menos
que fiscal del Consejo de Castilla?
-Pues él me ordena que á su casa os lleve.
Es hombre recto y de imparcial justicia.
Allí sabrán el meditado fallo
que acaba de dictar su señoría...
Fallo que al otro día el pregonero
fué publicando así por las esquinas:
"El Rey nuestro señor, á quien Dios guarde,
ordena que las hijas
de Gil Imón, fiscal de los Consejos
de España y de sus Indias,
paseen diariamente cuatro horas
poe las calles y plazas de la Villa
en hábitos de monjas mercedarias,
con un cartel al pecho en que se diga:
Por burlar del Monarca los mandatos,
así vamos vestidas."
El castigo sufrieron resignadas,
logrando por manera tan ridícula
hacer de Gil Imón popular nombre,
que la historia en sus páginas consigna;
distinción no alcanzada por ilustres
varones que á la ciencia dan su vida,
y son honra del pueblo en que nacieron,
por el cual su existencia sacrifican.
Y es que la fama, siempre veleidosa,
otorga sus favores y caricias
al que nunca hizo nada serio y digno,
y al hombre superior ingrata olvida." 

[Publicado en Blanco y Negro el 4 de marzo de 1917]


Más adelante explicará:
«Para más honra de las Gilimonas, aunque esto difiera de lo que nos cuenta V.G, debo hacer algunas acotaciones que proceden de textos viejunos. Lo de "monas" viene porque eran guapas y no feas ("lindas y agraciadas"), así queda reflejado en el estudio realizado en el S. XIX de un Diario y Memorias relacionado con Cervantes en Valladolid:
"Está aquí en la corte Gilimon de Motta, que es muy rico, casado con doña Leonor de la Vega, medio portuguesa, pues éralo su madre. Tienen éstos tres hijas, doña Fabiana de la Vega, casada, y otras dos, doña Feliciana y doña Isabel, las cuales andan siempre vestidas de monjas, y llámanlas las «Gilimonas», muy lindas y agraciadas y con muy honrados casamientos en perspectiva. Tienen dos coches: uno para la madre, otro para las hijas, y así siempre se encuentran en cuantas funciones hay."
Conocemos en ese texto [y en otro de Sepúlveda], el nombre de cada una de ellas: Fabiana, Feliciana e Isabel. Añado que estas tres gracias fueron, si acaso, el primer molde de la mujer que quería emanciparse (con un par) al ponerse en contra de la Pragmática del Felipe y negarse a andar por la vida amortajadas. De hecho, según las crónicas contadas, sus hábitos de monja eran dignos de la pasarela Cibeles, ceñiditos y provocativos, que a los hombres (digámos "Gilimones") les aceleraba el pulso y la imaginación, por lo que a las "monas" de Gil no le faltaron pretendientes.»

Claro está que la belleza o guapura de las Gilimonas, aderezadas con el poco recato en el vestir; las joyas; los coloretes, emplastes y afeites, no eran suficientes sin la influencia del modisto. Así lo asegura Lope de Vega -que de esto sabía un rato-, en El Perro del hortelano:

"No la imagines vestida
con tan linda proporción
de cintura, en el balcón
de unos chapines subida.
Toda es vana arquitectura;
porque dijo un sabio un día
que a los sastres se debía
la mitad de la hermosura."

Pero como hemos visto, las Gilimonas de monjas fueron vestidas, y el artista Juan Comba hacía una recreación de sus galantes paseos para la obra de Ricardo Sepúlveda que lleva por título “Madrid Viejo. Costumbres, Leyendas y descripciones de la villa y Corte en los siglos pasados” (Madrid, 1887).



Entonces V. G. tuvo a bien preguntar:
“Pero al final casaron tamañas beldades o por el contrario permanecieron solteras llevando muy a gala su independencia...?”
A lo que E. V. respondió:
«Bueno Victoria, para esto deberíamos ir a los registros, más en la transcripción hecha más arriba se dice que estaba casada Isabel ¹. Por otra parte, ahondando en otros escritos, Fabiana se había casado con un señor de Madrid con el que tuvo seis churumbeles. Feliciana también había casado, en este caso con un embajador [de Mantua], pero no se conoce descendencia. Ambos señores tomaron la de Villadiego y huyeron de España per saecula saeculorum. ¿Motivo?, no lo sé; aunque visto que la madre de estas, doña Leonor de la Vega, se pavoneaba también con sus hijas, puede que no les transmitiese las mejores doctrinas. Y aquí entra don Gil Imón, del que se dice que al haber acatado la ordenanza Real en contra de sus hijas fue la primera vez que gobernó en su casa. Y de ser cierto esto último, como anillo al dedo viene la aclaración ² de A. L., que nos podría llevar a afirmar que lo de "gilipollas" viene por el padre y no por las hijas. Amén!»

¹ Según Sepúlveda Isabel se había quedado “irremisiblemente para monja.
²pues si no recuerdo mal GILI en latín significa CARENTE que NO TIENE
uniendo los dos GILIPOLLAS que no tiene polla esa es la traducción la
explicación que dan aquí puede ser que popularmente en Madrid fuera
así pero no es su traducción literal


A finales de los años 20 del siglo pasado el protagonismo de las Gilimonas se asociaba a los cambios radicales de la mujer en el vestir. Un artículo firmado por Ezequiel Enderiz en el Heraldo de Madrid del 11 de septiembre de 1929 trataba el asunto.

Con el título “El triunfo de las Gilimonas”, Enderiz hablaba de “las modas, gustos y extravagancias” de las mujeres de entonces. Hace referencia a la historia que hemos contado y finaliza su disertación de esta guisa:
No tuvieron más remedio que volver a casa, donde se encontraron con la orden, también del rey, de vestir durante tres meses sayales de monja y pasear así por Madrid todos los días para ejemplo y escarmiento de las demás.
De momento triunfó el rey desde luego; pero esta actual visión atrevida de nuestras calles y paseos, ¿no es el triunfo de las elegantes «Gilimonas»?...
Por eso será ineficaz toda predicación contra las actuales modas y costumbres...
Ya se ve la tendencia... Hay que dejarlas que se desnuden del todo... Porque ellas mismas, así que vean que nadie las da importancia a su impudor, volverán a vestirse...


La Pragmática
Ricardo Sepúlveda transcribe –y nosotros lo hacemos de él- la Pragmática que afectará a la vida desenfadada de las Gilimonas y provocará la determinante decisión de su padre de enclaustrarlas en casa y obligarlas a lucir hábito monjil.
Manda el Rey nuestro señor que ninguna mujer, de cualquier estado y calidad que sea, pueda traer ni traiga guarda-infante, por ser traje costoso y superfluo, penoso y pesado, feo y desproporcionado, lascivo, deshonesto y ocasionado á pecar, así las que lo usan como los hombres por causa de ellas, excepto las mujeres que, con licencia de las justicias, públicamente son malas de sus personas y ganan por ello.
Item: que ninguna basquiña pueda exceder de ocho varas de seda, y al respecto en las que no fuesen de seda, ni tener más que cuatro varas de ruedo, y que lo mismo se entienda en faldellines, manteos, á lo que llaman polleras y enaguas.
Y también se prohibe que ninguna mujer, que anduviere en zapatos, pueda usar ni traer verdugadas, ni otra invención, ni cosa que haga ruido en las basquiñas, y que solamente pueda traer los dichos verdugadas con chapines, que no bajen de cinco dedos.
Asimismo se prohibe que ninguna mujer pueda traer jubones, que llaman escotados, salvo las mujeres que públicamente ganen con sus cuerpos, á las cuales se les permite puedan traer los dichos jubones, con el pecho descubierto, y la mujer que lo contrario hiciere incurrirá en perdimiento del guarda-infante, basquiñas, jubón y demás cosas referidas, y 2o.ooo maravedís por la primera vez. Por la segunda, pena doblada y destierro de esta corte y cinco leguas.
Item: los sastres, juboneros, roperos y otros cualesquiera oficiales, que corlaren á mandaren hacer ó hicieren basquiñas, manteos, polleras y jubones, y cualesquiera otra cosa contra lo de susodicho, desde el de su publicación, caigan en la pena del valor de las basquiñas y jubones y en 40.000 maravedís.
Por la primera vez sea desterrado de la ciudad, villa ó lugar, por tiempo de dos años precisos, y por la segunda llevado á un presidio por cuatro años.

El propio Sepúlveda habla primero de Felipe III y después del IV, por lo que no nos queda claro si los hechos acaecieron durante el reinado del primero o el segundo de los monarcas. Pudo ser en tiempos de Felipe III pues cuando se publican estas Pragmáticas del cuarto Felipe corrían los años de 1623 y 1639, y don Baltasar Gil Imón de la Mota falleció en 1629.

La Pragmática nos ha servido para ilustrar el tipo de vestimenta que usaba la mujer y cuánto se adornaba; pero para tener una idea más clara y recrear nuestros ojos, nada mejor que estas secuencias de la película “El rey pasmado”, de Imanol Uribe, basada en la novela de “Crónica del rey pasmado”, de Gonzálo Torrente Ballester.

Primero las damas bien tapaditas:



Ahora un prototipo de Gilimona:



Por último, lo que posiblemente llevaban las Gilimonas bajo el hábito:




Sobre el adjetivo gilipollas
Como hemos citado, A. L. asocia el GILI al latín, aunque también significa lo mismo en griego.
Por su parte A. C. R. apuntaba lo siguiente:
El mundo árabe dejó una gran cantidad de tesoros en la península ibérica, no sólo artísticos, sino también lingüísticos. Este es uno de ellos, una palabra compuesta por la voz árabe “yahil”, “yihil” o “gihil”, que significa “bobo” y que según explica Celdrán fue muy empleada por los habitantes de la península; y “pollas” (que no necesita mayor explicación). Al parecer, el popular término fue escrito por primera vez en el año 1882 por Rodríguez Marín, poeta, folclorista y lexicólogo especializado en Cervantes y saltaría al estrellato gracias a Misericordia de Benito Pérez Galdós, ambientada en Madrid. Semejante resulta el término “poya boba” tan utilizado en las Islas Canarias. http://www.elconfidencial.com/.../sabes-de-verdad-que-es.../

Diferimos del contenido del artículo publicado en El Confidencial por el periodista Héctor G. Barnés sobre que la palabra “saltaría al estrellato gracias a Misericordia de Benito Pérez Galdós, ambientada en Madrid.

Juan Carlos González, de Carpetania Madrid, hace esta aclaración:
En "Misericordia" de Galdós aparecen las "pollas” y en "Fortunata y Jacinta" aparece Juanito Santa Cruz que es un "pollo".
E. V. agrega:
«Difiero un poco con eso de "(que no necesita mayor explicación)" pues como dice la RAE: una polla es un pene, pero también una mujer joven; lo mismo pollo que, entre otras cosas, es un hombre joven. En relación a Galdós, que diga "pollas" no significa que insulte (así lo aclara J. C. G.). Por poner un ejemplo, pongo éste escrito por don Benito periodista en un artículo de la Revista de la semana (1865): "Toda aquella sociedad compuesta de pollos, pollas, mamás y viejos verdes, con su acompañamiento de saboyanitos, de música, de aguador y violinistas haraposos levantó la tienda y plantó sus reales en el extenso salón, Paseo que la historia y la tradición han consagrado con largos años de trapicheo, de conquistas y aventuras de todas clases".»
Además, dudamos que D. Francisco Rodríguez Marín hubiese escrito “gilipollas” entre 1882 y 1883, que fue cuando se publicaron los “Cantos populares españoles / recogidos, ordenados e ilustrados por Francisco Rodriguez Marin”. Si acaso diría “pollas”, que como vemos ya lo había dicho Galdós diecisiete años antes. Queda pendiente esta aclaración, pues no estamos ahora en disposición de leer los cinco volúmenes que componen la citada obra de Rodríguez Marín.

Y si queremos dar más detalles, en Fortunata y Jacinta queda citado Gil Imón cuando Galdós escribe:
«Mamá, ponte de centinela, y aquí no me entra más que Estupiñá. Que venga Placidito para que me cuente sus glorias cuando iba al portillo de Gil Imón a meter contrabando y a la bodega de San Ginés a abrirse las carnes con el zurriago… Que venga para decirle: “Lorito, daca la pata.”»


Quién viera tal abatimiento de la humana grandeza y tan grande fracaso de las glorias terrenales, cómo hubieron de saber las casas de Dil Imón de la Mota, que estaban donde hoy es ese rincón apacible y franciscano del hospital Venerable Orden Tercera?
Calle de San Bernabé, portillo de Gil Imón, jardín de la Orden, pasaje singular y típico del viejo Madrid, lugares con a quienes el destino quiso poner como testigos de la desgracia insigne de una magna tragedia. Porque entre ellos acabó, rendido a sus desventuras, aquel tan alto caballero que tantas veces tuvo la gloria de España entre sus manos, D. Pedro Téllez de Girón, duque de Osuna.”
Pedro de Répide, 1914 [2]

Hecha esta referencia al portillo de Gil Imón, continuamos con el adjetivo “gilipollas” y nos quedamos con la apreciación que hacen en el blog Diario de un Copépodo, donde dicen del adjetivo “gilipollas”:
Gilipollas. Bonita ¿eh? [refiriéndose al adjetivo] Escribiendo este texto me he llevado dos sorpresas. La primera de ellas es que el DRAE la tiene marginada:
gilipollas. 1. adj. vulg. gilí. U. t. c. s.
[Aclaramos que actualmente la DRAE define: 1. adj. malson. Esp. Necio o estúpido. Apl. a pers., u. t. c. s.]
Pero bueno ¿esto qué es? ¿Acaso no merece gilipollas una entrada propia? Vayamos a ver qué es eso de gilí, […].
gilí. (Del caló jili, inocente, cándido, der. de jil, fresco).
1. adj. coloq. Tonto, lelo. U. t. c. s.
¿Eh? ¿Tonto y lelo? ¿Eso es todo? Menudo diccionario… De todas formas este ejercicio nos sirve para sorprendernos con la etimología de la palabra, que resulta ser derivada de jil (fresco en caló). Todo el mundo sabe que la etimología infantil interpreta que gili- es un prefijo privativo y que por tanto gilipollas es equivalente a castrado o eunuco y que no tiene sentido emplearlo con las mujeres…

Pero ahí no acaba la cosa. E. V. añadirá otros términos que se aplican:
«Visto el diccionario de madrileñismos de Manuel Alvaz Ezquerra y el geográfico popular de Madrid de Gaspar Sánchez Salas se dice también del adjetivo gilipollas: "ADALUNÉ, ADALUNÓ, ADALUÑÓ, BALLENATO, CHARNEGO, COREANO, GATO, MADRILEÑO, MAGERITENSE, MATRITENSE Y MAYRITÍ". »

De Baltasar viene gilipollas, no de sus hijas
Las connotaciones sexistas de nuestra lengua y costumbres, notablemente machistas, han hecho que asociemos el adjetivo “gilipollas” a las hijas de Gil Imón conforme a la manida historia de “Gil y sus pollas”.

Como hemos visto a lo largo del artículo, no cabe duda de que aquel Fiscal de los Consejos, Gobernador de la Hacienda, magistrado de la Sala de Alcaldes y, más tarde, presidente Contador de la Hacienda, llamado Baltasar Gil Imón y de la Mota, bien pudo estar asociado al adjetivo gilipollas tal y como hoy lo conocemos.

Acompañan a las siguientes preguntas sobre Gil Imón algunos textos de la mentada obra de Ricardo Sepúlveda que hacen referencia a la historia de las hijas de “Gilimón”.

¿Fue “Necio y estúpido” por acatar las órdenes del rey en detrimento de sus hijas?
Ya lo oyen vuesas mercedes. Un juez cualquiera las condenaría á reclusión temporal. Yo, padre de hijas tan bellacas, modero la pena, y me contento con que, en lo sucesivo, vayan á todas partes vestidas de monjas. He dicho.
Las gilimonas pusieron el grito en el cielo y manotearon y quisieron desmayarse; pero el Fiscal de los Consejos se mantuvo inflexible, y las insurrectas niñas hubieron de resignarse á vestir estameña.

¿Era tonto y lelo? Lo dudamos si a sus títulos nos referimos. ¿Lo era en el ámbito del matrimonio y la familia? Si tenemos en cuenta las costumbres poco apropiadas de su señora esposa, doña Leonor de la Vega, y las de sus hijas, la respuesta es afirmativa.
Y aquella misma tarde, la del día en que se publicaron los bandos sobre zapatos y jubones, las relatadas Gilimonas, azuzadas por su madre doña Leonor de la Vega, de quien los Avisos tienen algo verde que decir, se echaron á la calle, en carruaje, la madre en uno y las hijas en otro, pues tenían dos para su uso, las cuatro destapadas y esplendorosas, como siempre que iban á picardear.

¿Gobernaba para el rey pero no en su casa? ¿Era, pues, “un carente de pene”, un calzonazos, si a las connotaciones machistas nos referimos?  
En palabras de D. Federico Carlos Sainz de Robles:

“Don Gil Imón de la Mota fue un caballero que mandó mucho fuera de su casa pero poco dentro de ella."
De haber gobernado bien en su casa quizá la historia de las Gilimonas nunca hubiese sido conocida, pues no existiría. Y como existió, algo tuvo que afectar en los pormenores del hogar las costumbres licenciosas de la esposa del poderoso Gil Imón, que eran seguidas a pie juntillas por sus tres fermosas hijas. Fiel servidor fue de la Corona, y con mano dura fiscalizó y presidió la Hacienda… más no su casa.

¿Era un fresco?
Puede que sí. Muy buenas fueron las relaciones que mantuvo don Baltasar con la Corona. Primero con el duque de Lerma, durante el reinado de Felipe III; después con el conde duque de Olivares, reinando Felipe IV. Para mantenerse tanto tiempo en puestos de relevancia, mucha cara tuvo que echar el interfecto.
Quizá en premio de su severidad paternal, dieron á Gilimón de la Mota el hábito de Santiago en Marzo de 1623, al mismo tiempo, ó en la misma promoción, que á Garci Pérez de Araciel, del Consejo Real y del de Hacienda.

Era, pues, don Gil Imón un necio y un fresco; un hombre carente de miembro masculino en el gobierno de su casa, y quizá –en este último caso- ¿un “tonto de la polla”?.

Pues en esto nos quedamos, diciendo que la expresión “Ahí viene Gil y sus pollas” tiene el sentido que tiene que tener, si es que con ellas iba. No podemos aplicarle otro que infravalore a las féminas y sí -por decantación-, implicar a Gil Imón en el verdadero significado del adjetivo.

Y terminamos con estos sinónimos de gilipollas:
 “tonto”, “estúpido”, “majadero”, “idiota”, “gilí” y “gilipuertas”.

Y con estos pseudo-sinónimos:
bobo”, “tontaina”, “imbécil”, “absurdo”, “inútil”, “ingenuo”, “inocente”, “infeliz”, “sentimental”, “mimoso”, “engreído”, “orgulloso”, “atontado”, y un largo etcétera. [3]



Llámeseme lo que apetezca.
Eduardo Valero García



Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

[1] Sepúlveda, Ricardo. Madrid Viejo. Costumbres, Leyendas y descripciones de la villa y Corte en los siglos pasados (1887) Madrid. Librería de Fernando Fe.

[2] Répide, Pedro de. Tiempos pasados-El de Osuna y don Rodrigo. La Esfera, I (12) Madrid, 1914

[3] Busca palabra. Diccionario de sinónimos y antónimos [Consultado el 05/12/2016] http://www.buscapalabra.com/sinonimos-y-antonimos.html?palabra=gilipollas&sinonimos=true&antonimos=true


En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2016) "En defensa de las hijas de Gil Imón.", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325

[VER: "Uso del Contenido"]

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© 2016 Eduardo Valero García - HUM 016-001 GILIMONAS
Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


lunes, 28 de noviembre de 2016

Coplas del domingo. El maltrato visto por Antonio Casero. Madrid, 1911.

Copla del domingo que nos recuerda una sociedad de doble moral, posesiva, egoísta y violenta. Descarnada prosa que evidencia un problema aún presente que afecta a la mujer desde siglos ha.

El 25 de noviembre se celebró el Día internacional de la violencia de género; por eso hemos elegido esta copla, y además un fragmento del texto escrito en el año de 1877 por la escritora María del Pilar Sinués de Marco (“Laura”) para el diario Liberal El Imparcial.
Decía Sinués de Marco:



Antonio Casero publica el domingo 17 de diciembre de 1911 su tradicional columna “Coplas del domingo” en el Heraldo de Madrid. Con su sarcasmo habitual, utiliza el diálogo entre un suegro y su yerno para poner en evidencia el problema del maltrato a la mujer. Lo hace de forma natural, sin perjuicios; quizá por estar acostumbrado o resultarle normal ese tipo de actitud hacia las féminas.

Pone por título “El querer de los padres”, frase que oculta la realidad -bien visible en el texto-, de una situación latente esos días de diciembre en el Madrid de 1911.


EL QUERER DE LOS PADRES
—Oye, mira, Marceliano;
m'ha dicho la Bernabea
que dende que contrajiste
nudo nupcial con mi Pepa,
la endosas cada paliza
que la ties á golpes negra,
y está bien de que la toques,
pero con mucha prudencia;
que yo te di una señora,
pero no una pandereta.
—Si se ha vuelto usté romántico,
compadre; miá quién increpa,
y ha sío usté pa el alumbren
matrimonial una fiera.
—Esos son rumores tártaros,
y mu malitas querencias;
yo he tenío pa las damas
costumbres caballerescas;
dos tuve, y nadie m'ha visto
pegar á nenguna de ellas,
que harto tién las pobrecillas
con haber nació hembras.
—No me haga usté de reír,
que se me ha muerto mi agüela
hace un mes, y no está propio
que uno se ría; ¿y aquella
segunda, que tuvo usté
pa alivio de su primera
difunta, no llevó un ojo
empavonao á la tierra,
y no la dejó usté chata,
siendo la pobre aguileña?
Por lo visto usté se olvida
de su conduta guerrera,
y de los juicios de faltas
que le costaron las grescas;
¡pues ha roto usté poquitas
varas de fresno sobre ellas,
pa que se salga usté ahora
conmigo por peteneras!;
á convencer á los peces,
que yo ya soy trucha vieja,
y si la enseño el solfeo
á su hija de usté, pacencia;
que me zurza, y que me quis
y maneje una peseta,
que á mí con que cante ópera
ú marianas, ú grabielas,
cuando está fregando platos,
no me resuelve el poblema.
—¿De forma, que tú no estimas
na de lo que hace mi Pepa?
¿De modo que me he gastao
el dinero pa que aprenda
la bandurria y la guitarra
pa que tú no lo agradezcas?
—Pa eso haberla comprao un perro
golfo y unas gafas negras
y á pedir por esos mundos;
porque, vamos, que yo sepa,
pa ser una buena esposa
no hace falta la vihuela,
y lo mismo dice Rafles
y el Príncipe Chaf de Persia.
—Bueno, sí, los argumentos
que te traes los hipotecas,
y por caridad te pido
que no pegues á la Pepa,
que al fin y al cabo es mi hija
y tú no sabes la pena
que es pa un padre; te lo pido
de la forma que tú quieras;
ya ves, hasta se me saltan
las lágrimas; ten conciencia
—Eso debió usté mirarlo
con la pobre seña Usebia
y la infeliz seña Clara,
Dios las dé la gloria eterna;
fueron vírgenes y mártires
de usté, que las daba leña.
—Hombre, sí, pa qué negarlo;
no han llevao frío á la tierra;
vírgenes, no; pero mártires,
ha habido pocas como ellas.
—Entonces, ¿de qué se estraña
usté de lo de la Pepa?
—Y las otras, ¿no tuvieron
padre de tan buena cepa
como usté?
—Sí; pero, vamos,
es que mi chica es mu güena
y es mi chica, y mira, chico,
no me busques más poblemas
y quiérela, mia que luego
ese proceder nos pesa.
—Eso se llama egoísmo
en Madrid y en Alcobendas.
—El día que seas padre
de una hija como mi Pepa,
y con esmero la cuides,
y en el corazón la tengas,
y se la entregues á un hombre
que por amor se la lleva,
y un día el amor es odio,
y la denigra, y la pega
en la cara, en la carita
que besaste de pequeña,
en la que tu acariciaste,
en su carita morena,
verás lo que es egoísmo
y lo que es querer de verás;
sabrás lo que es una hija,
apreciarás estas quejas
que te estoy dando, en tus ojos
habrá lágrimas como estas
y te guardarás el genio,
como yo, donde te quepa,
y, así, con cara de súplica,
le dirás de esta manera:
¡No la mires con enojo
ni la trates con soberbia,
que es flor que cuidé en mi huerto
pa que en estima la tengas!

ANTONIO CASERO


El 3 de diciembre aparecía la noticia sobre una mujer víctima de la barbarie. No damos detalles del atroz suceso, más la agresión sufrida por la joven de 16 años Josefa Verdú, que vivía en la calle Magallanes, fue proferida por su amante, Ramón Báez (a) Ataulfo.



Una semana más tarde, el día 10 de diciembre, se anunciaron en el Heraldo de Madrid otros dos casos de violencia de género.
El primero había ocurrido en la calle Tudescos, donde Laura Piñeiro (a) La Portuguesa recibía dos disparos en la cabeza. Andrés Pérez Atienza, joven granadino de 18 años, fue el autor de los disparos.



El segundo caso ocurrió en la zona del Paseo de las Acacias. Urbana de Lera Millán era agredida por su novio, Pedro García Mora, panadero de treinta años, quien se dio a la fuga y desapareció por el barrio de las Injurias.




Por Pepa, Usebia y Clara; por Josefa, Laura y Urbana; por todas las mujeres que antes y después que ellas sufrieron y sufren maltrato; por las que ya no están. Por todas ellas publicamos este artículo, en la esperanza de ver erradicado tan triste mal.





Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2016) "Coplas del domingo. El maltrato visto por Antonio Casero. Madrid, 1911.", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325 [VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en este artículo son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia Urbana de Madrid. La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia Urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red. Ha sido necesario incorporar estos datos para evitar el abuso de copia de contenido sin citar las fuentes de origen de consulta.




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ISSN 2444-1325

sábado, 19 de noviembre de 2016

El reloj de la Puerta del Sol en tiempo real. Madrid, 1866

Hoy, 19 de noviembre de 2016, el famoso reloj de la Puerta del Sol celebra el centésimo quincuagésimo aniversario de su instalación en la torre de la antigua Casa de Correos.




Historia Urbana de Madrid se suma a este aniversario contando cómo conocieron y vivieron aquel acontecimiento los madrileños de 1866.
"Estaba yo embebecido en contemplar tantos objetos á un tiempo, cuando empieza á sonar el reloj del Buen Suceso, y de repente toma la escena un aspecto muy diferente. El tambor, el pito, el soldado que estaban solozándose en los amables corros de las ninfas nocturnas echan á correr apagando su cigarro; los aguadores cesan en el precioso sonsonete, y cogiendo cada cual su botijo, se ponen en actitud ambulante; las manolas empiezan á desfilar y marchan á pasos lentos cual por la calle de Carretas, cual por la de la Montera, esta se dirige hácia la Fontana, y aquella se planta de jarras en una esquina, como si aguardase en ella alguna cita."

Con este fragmento de "La retreta", texto publicado en el periódico El Ateneo, propagador universal de conocimientos, progreso e inventos, de diciembre de 1833, podríamos comenzar la historia del reloj de Gobernación (antigua Casa de Correos); porque dicen que el primero allí instalado fue el que lucia la iglesia del Buen Suceso hasta su demolición. Asi lo expresaban Francisco Mota y José Luis Fernández-Rua en su "Biografía de la Puerta del Sol" (Editorial Colenda. Madrid, 1951); y así lo publicaba el periódico La España en marzo de 1854:


Pero aquel reloj no era el primitivo, de una única manecilla, sino el realizado por D. Tomás de Miguel:

Gaceta de Madrid núm. 5091, de 21/08/1848, páginas 3 a 4.
Origen de los documentos: Agencia Estatal del Boletín Oficial del Estado

Charles Clifford retrató en 1857 el aspecto del Ministerio de Gobernación y su torre con reloj. Los madrileños -como antes con el Buen Suceso-, tenían una referencia horaria.



Dicho esto, retrocedemos al Madrid de 1866 y la inauguración del reloj que hoy conocemos y que los madrileños llevan contemplando y escuchando desde hace 150 años.


El reloj de la Puerta del Sol en tiempo real
En octubre de 1866 los madrileños leían en La Correspondencia de España la grata noticia que llegaba el mes de octubre, a finales:



El viernes 2 de noviembre, en el periódico monárquico La Esperanza, se anunciaba la fecha prevista para la inauguración de la nueva torre y su reloj:


Días después, el martes 6 de noviembre, La Esperanza volvía a interesarse por el tema y anunciaba:



Y el miércoles 14 de noviembre apostillaba:



Por fin llegó el día 19 de noviembre, que fue lunes, y el pueblo madrileño pudo ver en todo su esplendor la nueva torre que marcaría los minutos y horas de sus vidas.
El autor de este blog comparte fecha con el reloj de la Puerta del Sol, porque, como anunciaba el diario católico, apostólico, romano El Pensamiento Español, el día 18 había quedado colocado definitivamente. Y es ese día cuando Eduardo Valero celebra su cumpleaños.


Poco dicen los periódicos sobre la inauguración. Tuvo que ser un acto tan simple como la reapertura del Metro de la línea 1; sin más pompa que la de verle lucer flamante.
El Diario Oficial de Avisos de Madrid del jueves 22 de noviembre se limitaba a decir:



Y el agudo Gil Blas del jueves siguiente, día 29, se mofaba:



Lo que podemos agregar -no como crítica, sino como curiosidad-, es que un lustro más tarde de su inauguración la voz popular decía:

"Este reló tan fatal
que hay en la Puerta del Sol
-dijo un turco a un español-
¿porqué anda siempre tan mal?
El turco con desparpajo
contestó cual perro viejo:
este reló es el espejo
del Gobierno que hay debajo."


Y hasta aquí hemos de llegar. Esto es parte de la historia del mundialmente conocido reloj que engalana la Puerta del Sol y que en breve volverá a anunciarnos la llegada de un nuevo año.
Lo hemos contado en tiempo real, porque así sucedió y así lo vivieron los madrileños de ciento cincuenta años atrás.


Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.
En este caso corresponden a la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2016) "El reloj de la Puerta del Sol en tiempo real. Madrid, 1866", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325 [VER: "Uso del Contenido"]

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miércoles, 16 de noviembre de 2016

En nombre de Lope por el Barrio de Las Letras

El viernes 25 de noviembre celebramos el cumpleaños de Félix Lope de Vega y Carpio en la Tercera edición de "En nombre de Lope"; un recorrido histórico literario, poético y teatral a cargo de Carpetania Madrid.




Un año más el Barrio de Las Letras será escenario de la vida y azañas del Fénix de los Ingenios con un recorrido por sus calles y las historias del insigne Lope; referencias a su obra; los lugares que frecuentaba; sus inquietudes; sus mujeres, y todo cuanto hace a su vida y obra contado con calidad insuperable por Carpetania Madrid.

Cuatrocientos cincuenta y cuatro años después del nacimiento del "Monstruo de la Naturaleza" celebramos su cumpleaños con este recorrido literario:

"En nombre de Lope"
Visita guiada gratuita previa reserva.
Viernes 25 de noviembre
A partir de las 19:30 h
(Duración aproximada: dos horas)
Participantes: mínimo 10 de personas y un máximo de 20 aprox.

Itinerario:
Plaza de las Cortes, calle del Prado, calle Cervantes, casa de Lope de Vega, calle del León, Calle de Lope de Vega, Iglesia-convento de las Trinitarias, calle Huertas, Iglesia de san Sebastián, y Plaza de Santa Ana.

Reservas:
http://www.carpetaniamadrid.com
correo@carpetaniamadrid.com
Tel: 915314018- 657 847 685 (lunes a viernes)

Patrocinan este evento:
A Golpe de Efecto, Alma Viva Teatro, Asociación Comerciantes del Barrio de las Letras-BDLL, Historia Urbana de Madrid, Leer en Madrid, El Marcapáginas de Capital Radio, María Díaz Comunicación, Secretos de Madrid.

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martes, 15 de noviembre de 2016

La Rotonda Reina Victoria de la Plaza de Canalejas. Madrid, 1916

En el Madrid de cien años atrás se fraguaba la idea de construir un paso peatonal subterráneo con galería comercial en la plaza de Canalejas. La intención de aquel proyecto era descongestionar el tránsito de viandantes en una zona atestada de tráfico rodado.


Plaza de Canalejas desde la calle Sevilla, 1918
© mcu-IPCE-FPH
Archivo RUIZ VERNACCI
Signatura: VN-25062
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-001 PLAZALEJAS
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La confluencia de la Carrera de San Jerónimo con las calles de Sevilla, de la Cruz y del Príncipe, en la antigua plaza de las Cuatro Calles, proporcionaba un caos de circulación poco regulado e incrementado a su vez por la afluencia de peatones. El arquitecto e ingeniero de Caminos D. José María Sáinz tenía la intención de acabar con ese problema ofreciendo al Ayuntamiento una solución elegante y rentable.


La rotonda “Reina Victoria”
Los primeros días de noviembre de 1916, en la sección “Panorama de Madrid” del periódico matutino La Nación, aparecía el siguiente titular:



En septiembre el arquitecto José María Sáinz, apoyado por el industrial santurziano D. Mauricio Albaniz Echevarría, había presentado al Ayuntamiento un proyecto de rotonda subterránea de dimensiones iguales a la plaza de Canalejas y con tres accesos a nivel. La galería circular dispondría de locales comerciales, oficinas, baños públicos y un café-bar.
Sin duda un proyecto interesante que pasamos a describir.


El proyecto
El radio interior de la galería circular citada sería de 22 metros y una altura 6,47 metros desde la rasante de la plaza hasta la solera.
Quedaría dividida en tres coronas: una exterior de 8 metros de ancho destinada a tiendas de lujo y oficinas; otra central de 6 metros de ancho para el uso de los peatones, y una interior de 6,50 metros con el mismo uso que la primera. La zona de café-bar ocuparía 153,75 m² bajo la calle de Sevilla.
Doce locales conformarían la corona exterior y cuatro la interior, con un aprovechamiento absoluto de la superficie.

Plano de planta de la rotonda
© CICCP-ROP (LXIV) 214, 1916
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Todo estaba pensado y adaptado con proporcionalidad al flujo de gente que transitaba a nivel, especialmente la que venía de la Puerta del Sol por la Carrera de San Jerónimo y desde Alcalá por la calle de Sevilla.

El acceso al paso subterráneo se haría por tres escaleras situadas en las zonas de mayor afluencia, siendo una de ellas de doble sentido. Estos accesos se ubicarían estratégicamente, obstaculizando lo menos posible la circulación en las aceras al utilizar 2 metros de ancho de los 5 existentes.
En este sentido, el autor del proyecto indicaba que ya se había cedido parte del ancho de las aceras sobre las calles de Alcalá y Sevilla para la instalación de sillas y mesas, “las primeras para el servicio visual de sus socios y las segundas para el despacho al aire libre”, por lo que no se incumpliría ninguna ordenanza.

Dos escaleras estarían situadas en las esquinas más próximas a la Carrera de San Jerónimo, con espacios reservados para puesto de flores y servicio de limpiabotas, respectivamente.
Una tercera se ubicaría en la esquina más próxima a la calle Sevilla, con espacio para los baños públicos.

Situación de las escaleras según el plano sobre fotografía panorámica actual
© Archivo HUM
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En el centro de la plaza, y a modo de glorieta, se colocaría una imponente farola coincidente con el punto central de la rotonda subterránea. El plano de corte realizado por el arquitecto José María Sáinz sirve de referencia para ilustrar lo que contamos.

Plano de corte de estructura y ubicación de la rotonda
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Para la construcción de la elegante galería circular se tenían en cuenta como opción dos materiales: el hormigón armado y el acero. Para cada uno de ellos se explicaban los pros y contras relacionados en todo caso con el tiempo de ejecución de la obra y la carga que hubiere de soportar la estructura. La utilización del hormigón armado no era conveniente debido al tiempo de fraguado, algo que retrasaría la ejecución de la construcción, que estaba prevista para la temporada estival por la menor afluencia de tráfico.

Utilizando uno u otro material, la bóveda sería plana, con vigas en cajón para las radiales y viguetas apoyadas en aquellas o sobre muros de ladrillo que servirían de división en la zona exterior. Entre el paramento exterior y los muros del recinto existiría una cámara para un colector circular y las cañerías de agua y electricidad, limitando así el radio de la rotonda a 22 metros.

En cuanto a la profundidad, era similar a los sótanos de los edificios de nueva construcción que circundaban la plaza, incluso menos profunda que las del entonces Banco Hispano-Americano, y no afectaban al alcantarillado, que pasaba 9,30 metros bajo nivel.

El problema de la ventilación, que resultaba escasa a pesar de los huecos de las tres escaleras, se solventaría con la instalación de un extractor “Sturtevant”, con tomas de aire instaladas en el techo y salida al exterior por la tubería hueca diseñada para tal fin dentro de la farola de superficie.

Cortesía de www.gracesguide.co.uk/Sturtevant_Engineering_Co

Para la iluminación se utilizarían elegantes candelabros de latón con dibujos modernistas. Al no poder colocarse un techo de cristal sobre el pavimento de la plaza, y siendo escasa la luz que penetraría por las escaleras, no quedaba otra opción que la utilización de luz eléctrica.

Vistos estos aspectos técnicos nos ocupamos ahora del elegante decorado, de un sencillo estilo renacentista francés, con poca pompa, para no restar importancia a la sólida estructura de hierro que conformaría la galería circular.

Galería peatonal
Los soportes de hierro estarían revestidos con columnas de 25 centímetros de diámetro en el fuste, capiteles formados por ménsulas unidas por guirnaldas y ábaco sencillo. Mismo modelo de columnas irían adosados a los muros divisorios de los locales.

Sobre estas columnas descansaría un arquitrabe y sobre él una moldura cóncava (escocia) de 2 metros de desarrollo, cortada por ménsulas a plomo de las columnas. Entre ménsulas se dividía la escocia en recuadros por pilastras figuradas y rosetones.

Todas las vigas irían revestidas, simulando un techo de artesonado con aspecto regio y elegante.

Plano de corte de estructura, con detalle de escalera y fachada de locales
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Locales y oficinas
Como hemos comentado, en los muros divisorios de los locales irían las columnas. También estarían ellas en la fachada de cada tienda, quedando una parte para escaparate y la otra para escaparate y puerta de entrada. Además, otra de estas columnas estaría situada en el centro de cada local.

Los escaparates serían de madera, vistosos y elegantes, al estilo propio de aquella época.

En el caso del gran local destinado a café-bar, en su fachada dobles puertas de madera de caoba y tiradores de latón. A lo largo de todas las paredes zócalo de caoba, espejos sencillos de 1,50 metros de altura y decoraciones con motivos alusivos. Las columnas se revestirían de madera fina y en los techos un precioso artesonado combinando las vigas de hierro con otras figuradas, buscando simetría.

Escaleras
Los muros de las escaleras de servicio estarían decoradas con cerámicos similares a los que hoy podemos ver, por ejemplo, en la estación de Metro de Tirso de Molina. El resto de paredes tratadas al estuco y figurando mármol blanco.



Los peldaños y mesetas serían de mármol blanco de Italia, de 4 centímetros de ancho en las huellas y 2 en los frentes. Las barandillas de hierro forjado, con elegantes incrustaciones de bronce y las columnas con capiteles jónicos, circulares desde su base.

Plano de corte de estructura, con detalle de escalera y fachada de locales
© CICCP-ROP (LXIV) 214, 1916
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Baños, salón limpiabotas y puestos de flores
Todas las paredes de estos locales, así como los techos, irían revestidos de azulejos blancos, con pequeñas cenefas y collarines de color. Se contaría con los más modernos y funcionales sanitarios.

En general, toda la decoración de la rotonda y sus locales se realizaría en blanco.


Presupuesto
Llegados a este punto es interesante conocer el coste de tan singular obra. Para ello debemos considerar que en esos años parte de Europa estaba sumida en la terrible Gran Guerra, por lo que los precios de algunos materiales se habían encarecido. En este sentido, resulta curioso saber que a pesar del conflicto bélico, se construían en Madrid muchos edificios particulares. Y es que existía un pensamiento positivo que se prolongó en el tiempo hasta el final de la contienda; así, era muy frecuente leer el siguiente comentario que acompañaba a cualquier actuación: “El conflicto europeo felizmente no puede prolongarse mucho”.

Parece que todos olvidaban el gasto interior que provocaba la guerra de Marruecos, en la que se llevaban gastados más de 700 millones de pesetas. Ese asunto fue motivo de discusión en la sesión del Congreso del 4 de noviembre de hace cien años, durante el estudio del Presupuesto extraordinario presentado por el Gobierno.

En el caso de la rotonda, algunos materiales se habían valorada al alza para prevenir esa inestabilidad en los precios. Para las vigas y viguetas se había signado un valor de 550 pesetas por tonelada de acero; cantidad baja en relación al fluctuante coste de mercado.

En resumen, el presupuesto de ejecución material ascendía a 787.677,57 pesetas, y el de contrata a 905.829,21. Esta última cifra se deducía de igual forma que en los presupuestos de obras del Estado, añadiendo un 15% al presupuesto de ejecución material que comprendía un 1% de imprevistos, 5% por dirección y administración, y el 9% de beneficio industrial.


La solicitud al Ayuntamiento
A finales de septiembre de 1916 se entregaba al Ayuntamiento toda la información del proyecto conforme a los requeridos para obras del Estado. Estos eran: Memoria, planos, pliegos de condiciones y presupuesto. Se aclaraba en la Memoria la denominación de la rotonda:
Propónese dar á esta obra la denominación Rotonda Reina Victoria, como homenaje de respeto y simpatía á nuestra Augusta Soberana.
Y es que aquel año de 1916 se había cumplido el décimo aniversario de la boda trágica.

Firmaba el proyecto el arquitecto José María Sáinz y era entregado al Ayuntamiento por el industrial santurziano D. Mauricio Albaniz Echevarría, quien solicitaba la concesión y pedía se le otorgase la explotación durante cincuenta años del arriendo de los locales dedicados a tiendas y oficinas. Pasado ese tiempo la rotonda pasaría a ser propiedad del Municipio.

El arquitecto José María Sáinz explicaba en la Revista de Obras Públicas [(LXIV) 2.140, pp. 495-500. Madrid, 1916] la finalidad del proyecto:



El Ayuntamiento de Madrid no aceptará y el proyecto pasará al olvido. La idea de una rotonda subterránea parecía no tener interés a pesar de su práctica utilidad.

Sólo hubo una crítica a la actuación del Ayuntamiento; provenía del único medio que puso interés en dar a conocer el proyecto, el ya citado periódico La Nación. Decía una nota de la redacción:
El autor del proyecto nos ha visitado, y nos manifestó que encuentra en el Ayuntamiento cierta resistencia, cuando él creía que todo serían facilidades.
Comprendemos que se examinen las condiciones técnicas y se hagan las advertencias que justificadamente se deban hacer; pero sería muy de lamentar que se insistiese en (…) sistema de pequeños obstáculos que caracterizan á la Casa de la Villa, y que conducen á aburrir á todo el que á ella se acerca sin una eficaz recomendación, aunque vaya con tan recomendable propósito como es éste de hacer un bien á Madrid sin que cueste dinero.
Quizá la propuesta de construir una rotonda subterránea con galería comercial no era de interés para el alcalde, D. Martín Rosales Martel, duque de Almodóvar del Valle, pues su atención estaba puesta en la aprobación del empréstito municipal. El día 13 de noviembre, en Junta de asociados, se aprobaba por votación de 55 contra 18. El duque se mostró muy satisfecho y contento, igual que sus concejales y vocales asociados; sin embargo, pasaron los meses y nunca llevó a cabo el empréstito.

Por otra parte, y a tenor de una entrevista que le realiza para Nuevo Mundo el periodista José María Carretero Novillo (“El Caballero Audaz”), parece que el alcalde tiene a la plaza de Canalejas entre ceja y ceja:
Periodista: —¿Entonces, ya hay que desistir de la prolongación de la calle de Sevilla hasta la de la Magdalena?
Alcalde: —En absoluto... En vez de la Gran Vía debió hacerse esa reforma, pero ya la plaza de Canalejas la ha matado por completo... Mi idea al ensanchar y prolongar la calle de Jovellanos es precisamente iniciar una calle ancha que, después, continuada por San Agustín puede ir a parar a la Ronda de Embajadores y por medio de ella poner en comunicación los barrios bajos con el centro de la población.
En la siguiente imagen, del fotógrafo Caballero, vemos al estirado alcalde inspeccionando unas obras en 1916.


Y así quedaron las cosas.

Años más tarde, a finales de octubre de 1957, se anunciaba el proyecto de estacionamiento subterráneo en la calle Sevilla y Plaza de Canalejas. Se pasaba de la descongestión de peatones a la del alivio para el tráfico rodado.




Como es obvio, nunca se llevó a cabo la construcción del paso peatonal subterráneo y galería comercial diseñados al estilo de la época; pero existió la idea, que era buena, y en parte representaba la añoranza por aquellos paseos comerciales caídos en desuso, como los pasajes Iris, de Matheu, de San Felipe o el de Murga, entre otros.

Madrid pintoresco donde los poderes públicos decidían y deciden qué se hace, y lo peor… qué se destruye.

Fotografía: cortesía de unserenotransitandolaciudad.com



Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2016) "La Rotonda Reina Victoria de la Plaza de Canalejas. Madrid, 1916", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325 [VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en este artículo son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia Urbana de Madrid. La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia Urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red. Ha sido necesario incorporar estos datos para evitar el abuso de copia de contenido sin citar las fuentes de origen de consulta.

© 2016 Eduardo Valero García - HUM 016-001 PLAZALEJAS
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