domingo, 13 de septiembre de 2026

El ingenioso hidalgo Don Quijote vuelve a luchar contra los molinos

Existen historias convertidas en leyendas; leyendas que pretenden ser historias y barbaridades que pasan a formar parte de la Historia como un hecho trascendental y son verídicas, ciertas, reales por los actores que intervienen.
En esta última categoría —como una de sus muchas variantes— tenemos la que hoy es motivo de este artículo. Representa un “hecho histórico trascendental” de características negativas para el Patrimonio Cultural. Además, constituye un grave atentado contra La Propiedad intelectual, los acuerdos internacionales y el hermanamiento entre dos naciones a través de sus pueblos.

En el Capítulo VIII de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, la pluma de Cervantes anticipa lo que vamos a conocer y escribe: «Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación». 

Siglos más tarde, en Alcalá de Henares, sobre un muro pintado de llamativo amarillo se eleva la negra silueta de Don Quijote, con lanza en ristre, enganchado al aspa de un molino (brazo de un desaforado gigante en la imaginación del hidalgo), ante la mirada atónita del fiel escudero Sancho y su Rucio; más allá, Rocinante y el sol manchego. 

Lamentablemente, era el precioso mural realizado por el dibujante argentino Miguel Repiso (Rep) para hermanar dos ciudades cervantinas: Azul, en Buenos Aires y Alcalá de Henares, en Madrid. Es lamentable porque, desafortunadamente, ya no existe. Los «otros sucesos dignos de felice recordación» tampoco lo son, salvo cuando echamos la mirada atrás y vemos a Rep pintando la escena cervantina.
 
Antecedentes
El 13 de junio de 2011 —hace apenas 15 años—, el alcalde de Alcalá de Henares, Bartolomé González, presentaba el mural realizado por el dibujante Rep en la Casa Tapón, ubicada en la plaza de los Santos Niños.

En aquel momento, el alcalde había dicho: «Antes del hermanamiento vio la luz ‘El Quijote’ editado por José Manuel Lucía e ilustrado por Rep y la primera acción tras el hermanamiento es este mural que, realmente, tiene dos partes: ésta de Alcalá de Henares y otra que estará en Azul». Y añadió: «Es un homenaje al hermanamiento con Azul -formalizado en el mes de junio- y al ‘océano Cervantes’ que nos une».

Con ese breve texto ilustramos el nacimiento de la hermandad entre dos culturas. El mural de Alcalá de Henares junto con el de Azul fueron sus símbolos. Ninguna justificación, por más argumentada que pretenda ser, puede negar esa conexión, su importancia y la necesidad de conservarlos.




La destrucción de un mural y una visión retrógrada
El mural no fue restaurado por el consistorio alcalaíno, como estaba previsto desde hacía tiempo y bajo diferentes partidos políticos. En su lugar, despreciando la creatividad de un artista y los acuerdos anteriores, hoy ocupa ese espacio la mala copia (“representación” la llaman) de la corografía de Alcalá de Henares realizada por Anton van den Wyngaerde en 1565.

El concejal de Cultura quitaba hierro al asunto y aseguraba que el actual sustituía al de Rep por su deterioro, como este había sustituido a uno anterior por el mismo motivo. En todo caso, la comparación es aberrante porque se trataba de una composición tipográfica propia de cualquier cartel publicitario, aunque no podemos desmerecer la creatividad intrínseca.




Por su parte, la actual alcaldesa justificaba su decisión con estas palabras: “—Con esta actuación se pondrá fin al deterioro del mural anterior y se embellecerá esa gran fachada, como parte a su vez de la gran remodelación y renovación estética que se está llevando a cabo en la plaza de los Santos Niños”.

Ese comentario forma parte del vídeo publicado por la web Dream! Alcalá, en el que se dicen otras tantas cosas como, por ejemplo: “—Nosotros tenemos una idea de ciudad absolutamente patrimonial y absolutamente…eh… de resalzar [Sic] nuestros monumentos históricos y en base a ellos hemos acordado… eh… junto con este verdadero artista este mural”.

Al decir “nosotros” la edil se apropia de la ciudad bajo una idea patrimonial. Una absoluta contradicción. Por otra parte, lo de “verdadero artista” es un insulto al artista creador (no copista) del anterior mural. También es un insulto hacia los defensores del Patrimonio, a quienes llama “cafeteros” y acusa de hacer ruido o pretender “tener un poquito de protagonismo”. Hay que pensar antes de hablar y, sobre todo, llevarse bien con el subconsciente.


Clica sobre la imagen para acceder al vídeo


Como veis, según la alcaldesa no se destruyó nada y lo pusieron en valor junto con la Embajada argentina; sin embargo, de aquellos polvos estos lodos. Por eso, a continuación, transcribimos parte de la carta enviada por Nelson Sombra, Intendente Municipal de Azul, el pasado 11 de junio:

«Quienes suscriben, en calidad de Intendente Municipal en ejercicio, Nelson Sombra, y como ex intendente, Omar Duclós —impulsor original de este hermanamiento, formalizado con el entonces alcalde Bartolomé González y cuya firma obra en el Libro de Honor del Ayuntamiento de Alcalá de Henares—, considerando a este proceso una auténtica política de Estado, coincidimos en señalar que la destrucción del mural sin comunicación previa al artista y sin atender a las opciones de restauración disponibles, constituye no solo un acto que afecta al patrimonio cultural compartido de nuestras ciudades en el marco de la referida hermandad, sino una posible vulneración de los derechos de propiedad intelectual del autor.

Vale recordar que el mural de Azul fue restaurado en 2018 y que una nueva restauración está prevista para el próximo mes de octubre, con ocasión del XX Festival Cervantino de Azul. Esta actitud de cuidado y valorización de la obra de Miguel Rep contrasta dolorosamente con lo ocurrido en Alcalá de Henares, donde según hemos podido conocer a través de publicaciones periodísticas recientes, la obra fue destruida sin que el artista recibiera notificación alguna, ni se le permitiera participar en ninguna instancia de decisión.

El mural representaba mucho más que una obra de arte urbano: era la materialización en el espacio público de la fraternidad entre dos comunidades que comparten el legado de Cervantes. Su desaparición empobrece ese vínculo y envía una señal negativa sobre el valor que se otorga a los acuerdos institucionales entre ciudades hermanas. Alcalá de Henares es Patrimonio de la Humanidad y ha construido a lo largo de décadas una identidad cultural reconocida en el mundo. Decisiones como esta la alejan de esa vocación.

Por todo lo expuesto, solicitamos respetuosamente a usted, señora Alcaldesa:

Que se informe públicamente sobre las circunstancias técnicas, administrativas y jurídicas que motivaron la decisión de destruir el Mural del Hermanamiento.

Que se evalúe la posibilidad de restituir el mural o de crear en ese espacio una obra que honre el hermanamiento con la ciudad de Azul, en acuerdo con el artista Miguel Rep.

Que se adopten las medidas necesarias para garantizar que el acuerdo de hermanamiento entre Azul y Alcalá de Henares continúe expresándose de manera visible en el espacio público de ambas ciudades, fortaleciendo los lazos cervantinos que nos unen.

Confiamos en que su gestión sabrá reparar esta situación con la altura institucional que la relación entre nuestras ciudades merece.

Quedamos a disposición para cualquier comunicación que estime conveniente».
 

Es la respuesta a la falta de respeto del consistorio alcalaíno hacia el Patrimonio cultura y la Propiedad intelectual. Representa, además, una visión retrógrada que se superpone a la creatividad, a la sensibilidad y al trazo del artista moderno, sustituyéndola por la reinterpretación de una obra del siglo XVI “en tonos pastel”, como indica la alcaldesa.

Del amarillo a los tonos pastel
La psicología de los tonos pastel inspira tranquilidad y bienestar. Por su parte, el amarillo (cortada su estridencia con el complemento del color negro) está asociado a la creatividad, la memoria, la agilidad mental y comunicación abierta. Estas últimas cualidades son más representativas de Cervantes y su Quijote que de la ciudad.

El propio Rep había dicho con respecto al color: «El sol calcinante de La Mancha en julio es el que soportó el dúo en el episodio de los molinos-gigantes. Alcalá no es La Mancha, pero el sol era calcinante también, y el azul era tan “Cervantes” que no había celeste ni añil que pudiera competirle. Por eso elegí el amarillo, de cuando el amarillo era un color noble, puro, incontaminado».

Recojo de la revista AD, dedicada al mundo del diseño, la decoración, la arquitectura y el arte, un artículo en el que reproducen una cita de Marina Ojeda, arteterapeuta con un extenso trabajo en el mundo del color, donde habla del amarillo: “el color, además de a la subjetividad de la persona que lo elige y representa, está cargado de connotaciones socioculturales y es por eso por lo que podemos extraer algunas miradas comunes. He podido observar que el amarillo es para muchas personas luz, la parte radiante de nuestro ser que se abre a algo más grande, lo luminoso, lo más elevado. En otros casos, el amarillo representa el centro, un lugar más visceral que nos pone en contacto con el interior, con una emocionalidad intensa muy cercana a la intuición”.

Los tonos pastel en la “reinterpretación” del trabajo de Anton van den Wyngaerde destroza la obra original y utiliza otras tonalidades distintas al predominante color sepia y sus aguadas, independientemente de la calidad del dibujo en la copia, que deja mucho que desear.


Fragmento del original.
Austrian National Library https://www.onb.ac.at/en/




En mi opinión —no carente del sarcasmo habitual—, puestos a destruir, podían haber quitado esas ventanas que en la obra de Rep al menos quedaban bastante integradas.


No entraré en polémicas sobre mi comentario de si se trata de una reinterpretación o una mala copia. 
Muchos dirán que la reinterpretación no es lo mismo que una copia. En eso estamos de acuerdo; pero mi enfoque va más allá, porque la reinterpretación de una obra debe ir asociada a la creatividad, a un nuevo sentido, un nuevo enfoque. Nada de eso está presente salvo la visión retrógrada.

Reproducir una imagen horizontal en una superficie vertical tiene una dificultad, no puede definirse como una idea original.
Dibujar y pintar lo mismo pero con otro trazo y otros colores, no es creatividad; tampoco una reinterpretación, es una copia con otro estilo muy similar. 

Reinterpretación, por poner un ejemplo, es Las Meninas de Velázquez creada por Picasso. Incluso la creada por Mingote es otro ejemplo de la originalidad, con estilo claramente definido y el uso de la creatividad en clave de homenaje.

Manu Cardiel, realizador del nuevo mural, tiene un estilo claramente definido en otras obras identificados por la composición y los colores. En cuanto al tratamiento del dibujo ya es otra cosa.
No me disgusta su trabajo; en lo que he visto de su obra creo que el mural de la Casa Tapón desmerece sus cualidades como muralista. Por eso, no lo critico a él sino al condicionamiento derivado de las exigencias municipales. 


Conexiones
Dicho esto, rebajando el tono, vamos a las “conexiones”, como me gusta llamar al entramado de lugares, personas y situaciones que encuentro cuando investigo. Todas ellas tienen que ver con el título de este artículo y su contenido, transportando al lector a otros tiempos y otros espacios que para mí son recuerdos de vida.

La primera conexión, no relevante para el caso que nos ocupa, tiene que ver con mi visita a la ciudad de Azul a mediados de los 80 del pasado siglo, cuando aún residía en Argentina. En aquellos tiempos me dedicaba al diseño gráfico, había publicado tiras cómicas en alguna revista y periódicos locales, y trabajaba en el departamento de publicidad de la desaparecida ENTel (Empresa Nacional de Telecomunicaciones). El artista Rep ya era conocido y, poco después de mi salida hacia España, comenzó a publicar en el famoso diario Página/12.

Hoy Rep es un importante artista argentino con reconocimiento internacional al que se suman varias publicaciones y premios. Yo solo soy un recuerdo de aquellos años, pero con una base muy fundamentada que me permite avalar la denuncia en defensa del mural desaparecido promovida por José Manuel Lucía Megías, filólogo y escritor español, catedrático de Filología Románica de la Universidad Complutense de Madrid y Cervantino de pro, y las más de 400 personalidades del mundo de la cultura en su amplio espectro, del cervantismo, y de las artes de España, Argentina y otros países.



LUGARES
Azul
(Buenos Aires - Argentina)

En el centro de la provincia de Buenos Aires existe un municipio llamado Azul, preciosa ciudad que derrama cultura por sus cuatro puntos cardinales y tiene unos orígenes históricos apasionantes. En 2007 fue declarada “Ciudad Cervantina de la Argentina” por parte de la UNESCO.

Te preguntarás: ¿Qué tiene que ver con Cervantes una ciudad que está a más de 10.000 Km de Alcalá de Henares y separada por un inmenso océano? Pues tiene esto:

La Casa Ronco
Esta casa había sido la vivienda del Abogado Bartolomé José Ronco (1888 – 1952) y su esposa, doña María de las Nieves Clara Giménez (1886 – 1985). Tuvieron una hija, Margarita, fallecida a los 15 años. Este lamentable suceso propició que el matrimonio dedicara sus vidas a obras culturales y benéficas; además de la creación de una importante biblioteca Cervantina, otra dedicada al Martín Fierro y su autor, José Hernández, y una colección Etnográfica de gran valor. Todo esto repartido en tres habitaciones de la casa.



Biblioteca con diversas versiones de El Quijote
Por Roberto Fiadone - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, 



De la web Hilario. Arte, letras y oficios, transcribo esta descripción que nos acerca al espacio ocupado por la colección: 

«La sección jurídica, ocupaba una gran habitación a la derecha del zaguán de entrada, donde se alineaban unos 2.500 volúmenes, que después de su fallecimiento su viuda vendió al Colegio de Abogados de Azul (comprendía las series completas de fallos de la Corte Suprema de Justicia Nacional y Provincial y recopilaciones de leyes, antiguas y modernas).
La sección de Historia y Etnografía estaba formada por aproximadamente 3.000 volúmenes, con abundancia de colecciones documentales, historias generales y los relatos de viajeros. En esta sección destacaban las obras sobre historia regional y sobre el indio y el gaucho.
En las secciones de Literatura y Filosofía se agrupaba el resto del material, destacándose un nutrido conjunto de importantes revistas argentinas y extranjeras.
La sección de Literatura contenía, comprendía a su vez, los ejemplares del Martín Fierro y las obras que sobre el autor y al poema se refieren, y las de Cervantes. Todo esto se completaba con un archivo de recortes de diarios y periódicos, estampas, reproducciones facsimilares y demás motivos gráficos, tanto sobre Hernández como sobre Cervantes, material reunido y clasificado en carpetas-libro».

En lo referente a la colección Cervantina, nadie mejor que el propio Bartolomé para describirla. En carta de 11 de abril de 1947 escribe al cervantista uruguayo Arturo Xalambrí: 

«Mi colección de obras de Cervantes consta de mil volúmenes aproximadamente, incluidas trescientas cincuenta ediciones del Quijote, entre las cuales tres españolas del siglo XVII, varias españolas, francesas, holandesas e italianas del Siglo XVIII, un mayor número del siglo XIX, otras tantas del siglo actual y todas las publicadas en la Argentina. La que más estimo es la primera edición española publicada en Londres por Tonson el año 1738. Es un ejemplar en perfectísimo estado, como no he visto otro en las colecciones que conozco. También aprecio mucho la publicada en dos tomos y en París con las láminas originarias de Gustavo Doré. He coleccionado también y conservo en ciento cincuenta carpetas, montados en cartulina, cuanto recorte de diarios y revistas he logrado, que se refieran a Cervantes, a sus obras o a temas relacionadas directa o indirectamente con uno y otras. También he coleccionado todas las láminas e ilustraciones del Quijote. A este respecto quien puede dar a Ud. noticias de mis colecciones es el dibujante Toño Salazar, que se domicilia en esa Ciudad en la calle Santiago de Chile n° 1060, y quien, por encargo de la editorial Losada, ilustrará una edición monumental del Quijote, la cual seguramente aparecerá dentro de uno a dos años, según las noticias que el señor Salazar me ha dado».

Monumento al Quijote
Al convertirse Azul en ciudad Cervantina en 2007, se encarga al escultor ferroviario Carlos Regazzoni un conjunto escultórico que represente la figura del ingenioso hidalgo, a su escudero Sancho, Rocinante, Dulcinea y el galgo corredor. Está realizado con trozos de vagones de trenes abandonados, maquinarias y piedras.





La autoría de las fotografías corresponde a Martín Mazza
Las aquí publicadas fueron obtenidas de la web Salidores.com


La ubicación del conjunto escultórico simboliza un encuentro de culturas, el Quijote mira casi de frente al busto que recuerda al Cacique Cipriano Catriel, jefe de la tribu nativa de estas tierras. En la ciudad aún viven gran número de descendientes de la dinastía Catriel.


Clica sobre la imagen para conocer más detalles

A este cruce de culturas se suma el hermanamiento con el lugar de nacimiento de Miguel de Cervantes a través de los dos murales creados y ejecutados por el artista gráfico argentino Miguel Repiso (Rep). 

La Casa de López y mural Cervantino
Esta casa, una de las más antiguas del municipio, perteneció a Manuel Vega Belgrano, sobrino nieto y yerno del general Manuel Belgrano. La denominación “casa de López” viene dada por la entrega que Manuel hace de la vivienda a su mayordomo Juan López.
Y es en un muro de la propiedad donde durante la celebración del V Festival Cervantino de Azul el citado artista pinte un precioso mural que representa la figura de El Quijote y Sancho Panza, esta vez recorriendo un mayor camino: desde el sol de La Mancha hasta la luna de la Pampa argentina, guiados —como no podía ser de otra manera— por la constelación Crux, más conocida como la Cruz del Sur.

En palabras de Rep “Rocinante es la Pampa”, porque aquel corcel es la representación más exacta del gaucho argentino. Qué mayor simbolismo pueden necesitar los murales que tuvieron a bien definir como los “del hermanamiento”. 

La preciosa escena que comparte espacio con la obra escultórica de Regazzoni comenzó a fraguarse en 2008 y se hizo realidad en 2011, junto con el de Alcalá de Henares.



La autoría de las fotografías corresponde a Martín Mazza
Las aquí publicadas fueron obtenidas de la web Salidores.com

Con el saludo de Dulcinea, volvemos a España después de haber conocido el respeto que se tiene en Azul a Miguel de Cervantes Saavedra, a la Cultura y Patrimonio de todos. 

Pero antes, conozca Azul

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Alcalá de Henares
(Madrid – España) 

Partamos de la base de la existencia de ciudades que saben conservar su patrimonio. Madrid en su conjunto es muy dada al uso de la piqueta desde la Conquista o antes. No podemos reprocharle únicamente a José Bonaparte, a las desamortizaciones y las guerras la cantidad de derribos sucedidos a lo largo de la Historia y a lo ancho de la urbe.

En ocasiones, la necesidad de espacio, también de especulación, o las pocas ganas de rehabilitar, restaurar o conservar, se han llevado por delante obras maravillosas y ejemplos de la idiosincrasia de los pueblos. 

Alcalá de Henares conserva parte de su arquitectura y distribución urbana. Sus barrios medievales han quedado bien definidos. El palacio Arzobispal pervive, pero bastante mutilado, y la monumental Universidad poco se parece al primitivo edificio fundado por Cisneros, aunque esto es lógico.
Las iglesias y conventos no desaparecidos también sufrieron con el tiempo algunas transformaciones.

Museo Casa Natal de Cervantes
La casa de Cervantes tiene su historia y sus dudas, pero afortunadamente ahí está para orgullo de la humanidad, aunque no se parezca a la original. También la escultura del príncipe de los ingenios, Don Miguel de Cervantes Saavedra, como no podía ser de otra manera, secundada por la sedente de Don Quijote y Sancho Panza frente al Museo.

Todo cambia, se transforma y se idealiza, como es el caso del lugar que habitó Miguel de Cervantes los primeros años de su vida. Nada de lo que hoy vemos es como en el siglo XVI, incluida la casa ratificada como de su familia en 1948, adquirida en 1954 por el consistorio alcalaíno para convertirla en Museo y Biblioteca Cervantina en 1956. 

Hospital de Antezana y muro que hoy es jardín del Museo 



Acceso al Museo por la calle de Imágenes, 2


Pero no tenía acceso por la calle Mayor sino por la Imagen número 2, ni era como hoy la conocemos al igual que su entorno. Si viajásemos a aquellos tiempos en que los Reyes Católicos se entrevistaron con Cristóbal Colón, encontraríamos el Hospital de Antezana encajonado entre sendas construcciones.


En el recuadro amarillo las construcciones anejas a la casa de Cervantes sobre la calle Mayor.


Aún existiendo las muchas mutaciones de la casa, el trazado de los edificios y su fisonomía ahí están. 



Ahora bien, de todas las casas que podemos citar vamos a ocuparnos de la relacionada con el mural. 

Casa Tapón 
Cuando la perspectiva engaña al ojo surgen estos nombres estrafalarios: “Casa tapón”. No hace referencia al apellido de su propietario sino al efecto que causaba al venir caminando por la calle Mayor y ver el parapeto que parecían crear las casas de la plaza de Abajo. Ese patrimonio urbano también desapareció.

La demolición de las que vemos en las siguientes estampas, características de la ciudad complutense, dejó a la vista en toda su amplitud el muro de la que hoy alberga la concejalía de Juventud y el Centro de Información, Documentación y Asesoramiento Juvenil (CIDAJ).

Fotografías: Aportación de Santiago Solé Fernández al grupo de Facebook “Alcalá, ciudad de mis andanzas”: https://www.facebook.com/groups/265795587149932


Plaza de los Santos Niños. En el recuadro amarillo el mural de Rep.
Por Raimundo Pastor - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, 


Nos guste o no; haya resultado práctico o tampoco, las fotografías que acabáis de ver ya son postales antiguas, escenas irrecuperables, como puede llegar a ser la siguiente.


Foto: Joaquín Ibeas Villar:



CONTRASTES

Anton van der Wyngaerde 
(Antonio de las Viñas o Antón de Bruselas)

En 1565 Miguel de Cervantes Saavedra tenía 18 años cuando el dibujante paisajista flamenco Antonio de las Viñas (Amberes, 1512/1525 – Madrid, 1571) andaba recorriendo las villas, pueblos y ciudades de España por orden de Felipe II. Al año siguiente, la familia Cervantes se trasladaba a Madrid y Miguel comenzaba a estudiar con Juan López de Hoyos en el Estudio Público de Humanidades de la Villa de Madrid.

El monumental trabajo corográfico visual y estadístico mandado hacer por Felipe II, conocido como Relaciones topográficas de los pueblos de España, representó para el flamenco la realización de más de 60 vistas corográficas o topográficas de ciudades como Madrid, Toledo, Barcelona, Zaragoza, Valencia, Sevilla, Granada, etc.



Su maestría en el uso de la perspectiva se sumaba a la observación de los accidentes geográficos, la configuración urbana, sus monumentos y las actividades de sus pobladores. Tarea que realizará entre 1562 y 1571.

En 1565 visitará Alcalá de Henares. Se tratará de la “Ruta IV: La Mancha”, como figura en el trabajo realizado por el Doctor en Bellas Artes Raúl Campos-López de la Universidad de Granada.


Clica sobre la imagen para acceder a las rutas


Aquella ruta incluirá, además, la visita a Guadalajara, Cuenca y Belmonte. El mismo año desarrollará la “Ruta V: Meseta Norte I”, que comprendía Medina del Campo y Burgos. 

La que llamamos “Vista de Alcalá de Henares” no es la panorámica más monumental de todas las realizadas por el flamenco, pero conserva todos los elementos ya citados que la convierten en un documento histórico fundamental. 

¿Está relacionada con Don Quijote de la Mancha? Dedes el punto de vista de la situación geográfica, sí, por ser lugar de nacimiento del autor. Más allá de eso no es representativa del ingenioso hidalgo, ni siquiera de las ciudades donde Cervantes escribe la obra y mucho menos del lugar en que se imprime la editio princeps.
Cronológicamente, la panorámica nada tiene de simbólica porque desde su realización hasta la publicación de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha mediaron 40 años.

Con esto podemos afirmar, haciendo referencia al actual mural, que Alcalá de Henares no es El Quijote. 

Si ahondamos en las conexiones, tenemos una muy oportuna y aplicable al argumento del consistorio alcalaíno sobre el mural destruido. En 1565 Juan de Timoneda escribe El Patrañuelo; de él explica su autor: «Patrañuelo deriva de patraña, y patraña no es otra cosa sino una fingida traza, tan lindamente amplificada y compuesta, que parece que trae alguna apariencia de verdad». Conocidos los argumentos, nada más agrego sobre este punto.

Y ahora podría hablar de El Quijote de Avellaneda o de quien fuera que fuese su autor, por el solo hecho de mencionar los Derechos de autor y la Propiedad intelectual, pero en el siglo XVI eso no existía.

La versión apócrifa al menos sirvió para que Cervantes acabase el segundo tomo con rapidez, valiéndose de aquella para agudizar su ingenio literario e intelecto. INTELECTO.

Y con eso acabo este artículo tan variado en conexiones y acicate, resaltando los principios de la Propiedad intelectual, su correspondencia con el artista argentino Miguel Repiso y la incalificable actitud del Ayuntamiento de Alcalá de Henares al destruir su obra y atentar contra el Patrimonio Cultural, que es de todos.


Para la contestación:
Eduardo Valero García
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Historia Urbana de Madrid
ISSN 2444-1325


Bibliografía y Cibergrafía
 
Fuentes:
Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
Biblioteca Nacional de España - Hemeroteca digital.
Austrian National Library
Ayuntamiento de Alcalá de Henares

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domingo, 7 de diciembre de 2025

La Abacería del Príncipe. Remembranzas del Siglo XVIII

La historia de los comercios de Madrid forma parte de la identidad de nuestra ciudad. Afortunadamente, algunos perviven y otros continúan presentes en la memoria colectiva. Muchos desaparecieron en su totalidad o su fisonomía ha cambiado tanto que resulta difícil reconocer su ubicación. Es labor de los investigadores recuperarlos o redescubrirlos, como ocurre en este trabajo en el que se recupera la vida comercial de una arteria tan emblemático como la del Príncipe, situada en el Barrio de Las Letras.

Motivo de la investigación
El 15 de julio de 2025 en Historia urbana de Madrid se publicaba un artículo de investigación sobre la historia de La Taberna del Foro, comercio de reciente inauguración ubicado en la plaza de Antón Martín. Por su vinculación empresarial con La Abacería del Príncipe, nació la propuesta de recuperar la historia de esta y la del edificio donde se encuentra, otrora correspondiente a las casas 11 y 12 de la calle del Príncipe.

Fig. 1: LA ABACERÍA DEL PRÍNCIPE – Calle del Príncipe, 18
Fotografía: Captura de Google Maps ©2025Google

Situada en arteria tan antigua y emblemática, tiene por vecinos cercanos al Teatro Español (antiguo corral de la Pacheca), el de la Comedia y lo que fue en su tiempo convento e iglesia de religiosas carmelitas descalzas de Santa Ana (1586), hoy Plaza de Santa Ana. Estos y nobles edificios que aún perviven, además de la historia comercial de la calle del Príncipe, motivaron la investigación que se presenta a continuación.

Abacería
El Diccionario de la Real Academia Española define “abacería” como: «Puesto o tienda donde se venden al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao, etc.». 

«Item, en fin, el poeta
que vendió en su abacería
coplas de aceyte y vinagre
con que no hizo buenas migas»
*
Torres Villarroel, Obras, ed. 1794, t. 8, p. 290. 
Tesoros de los diccionarios históricos de la lengua española. 

Entre sus sinónimos o afines, indica: «colmado, mantequería, puesto, pulpería, abarrotes, encomendería, abarrotería, abastecedor, ultramarinos, tienda, comercio».

El tendero o comerciante que la regenta es el “abacero”, término proveniente del árabe hispánico ṣaḥb azzád ‘el de los víveres’. 
En la segunda parte de Lazarillo de Tormes (1555) se cita en femenino:
«(…) mas en el mar no hay hija de abacera que si casasse con quien no sea oficial, no presuma, dende a ocho días, poner un don a la cola (…)».

Pero la etimología de abacería y abacero/a es mucho más compleja. Diversos estudios asocian a las abacerías medievales con las tiendas de venta de Coloniales o Ultramarinos por la añadidura de productos comestibles sumados a través del tiempo.

Citamos en este caso a José María de Pereda y su novela Los hombres de pro (1872), en la que recrea la “Abacería de San Quintín” donde Simón, su dueño, vendía «aceite, aguardiente de caña, hormillas, hilo negro, cordones de justillo y otras baratijas por el estilo». Sumamos al abacero como panadero o revendedor de pan y verduras; incluso, vendedor de especias.

También de antiguo y en su origen árabe, puede añadirse la venta de libros o manuscritos. Su igual francés será el épicier y épicerie, que adquiere a mediados del siglo XIX la condición de “vendedor y tienda de toda clase de géneros alimenticios”.

La fotografía muestra un detalle del interior de la abacería de don Felipe Nogueira, ubicada en la calle de la Ruda. (Fig. 2).

Fig. 2: Abacería de Noguera. Foto: Piortiz (1930)


La Abacería del Príncipe 
Este nuevo comercio de casi un lustro de vida, inaugurado en febrero de 2021, se autodefine como “Mercado urbano” y acierta, por su gran oferta de productos de la huerta; vinos a granel o de su variada bodega; pescadería; carnicería; charcutería; una amplia selección de quesos y productos gourmet; conservas; dulces; además de, por supuesto, aceites.


Su oferta gastronómica es variadísima, combinando exquisitos platos con suculentas tablas, maridados todos con buenos vinos o cervezas. Todo esto para disfrutarlo en un ambiente amplio en el que convive la restauración con el arte, presente en sus techos y paredes como compromiso con la cultura. Porque el buen yantar también es cultura.

El duende de Hans Christian Andersen estaría más que feliz y contento en La Abacería del Príncipe, porque… «La mayor parte de los hombres nos apegamos al abacero por el potaje».

Dicho esto, cumpliendo con el motivo de la investigación, comenzamos el recorrido histórico que culmina en la nueva abacería.

Calle del Príncipe
Esta arteria del primitivo Madrid lleva por nombre el de príncipe por Felipe, quien reinaría como segundo de su nombre de la Casa de Austria. Fue jurado en San Jerónimo el Real como heredero de los reinos en 1528.
En el plano topográfico de la Villa de Madrid, de Pedro Teixeira Albernaz (1656), podemos observar en detalle la configuración de la calle y sus casas; incluso las numeradas como 11 y 12, (Fig. 3) pertenecientes a la Manzana 212 de la Planimetría general de Madrid (Libro tercero).
En la Plaza de Santa Ana, donde hoy se encuentra la estatua de Federico García Lorca, frente al Teatro Español, existieron siete casas, llamadas popularmente «casillas»; construcciones ya visibles en el plano e identificadas en la Manzana 215.
La fila de edificios tenía fachada a la calle del Príncipe y lindaban con las tapias del convento de Santa Ana, de las religiosas carmelitas descalzas, entre las calles de la Lechuga (hoy de la Plaza de Santa Ana) y la del Prado.

Fig. 3: Topographia de la Villa de Madrid (Hojas 13 y 14)
Pedro Teixeira Albernaz, 1656.

Existieron varios comercios en aquella hilera de casillas; entre ellos una Hostería, posiblemente de un tal Santiago Boria, y una Aloxería, tienda donde se vendía ese brebaje hecho de agua, miel y especias llamado Aloja. También una Vidriería y la casa del vidriero; junto a esta, unas casas llamadas de San Ignacio, además de una Botica. Un local denominado «tienda del sordo», donde se confeccionaban bordados, lindando con una casa de Lotería. No podía faltar una Barbería y, haciendo esquina con la calle Lechuga, la «tienda de catalanes», más tarde Taberna. (Fig.: 4)

Fig. 4: Planimetría General de Madrid. Libro tercero. Manzana 215

Seis casas serán demolidas en la década de los 60 del siglo XIX, la séptima ya había sido integrada a otra parcela.

La Manzana 212
En tiempos de Carlos III, cuando la Villa se dividió en ocho cuarteles, don Juan Francisco González publicaba en 1770 “Madrid dividido en Ocho Quarteles, con otros tantos barrios cada uno…”, compuesta por sesenta y cuatro láminas y textos explicativos.
La zona que nos ocupa correspondía al barrio de La Cruz (Fig. 5), tercero de los que conformaban el sexto cuartel, es decir, el “Quartel de San Geronymo”.

La presente investigación se centra en la Manzana 212, comprendida por las calles de la Lechuga (actual plaza de Santa Ana), Gorguera (actual de Núñez de Arce), de la Cruz y del Príncipe.

Fig. 5: Madrid dividido en ocho Quarteles (Lámina 43), 1770.

Los edificios que ocupaban las Manzanas se identificaban por número de casa, como vemos en la obra de Juan Francisco González (1770) y en los planos pertenecientes a la Planimetría general de Madrid, con más detalles parcelarios en esta última.
Sobre la calle del Príncipe la Manzana 212 contenía 14 casas, coincidentes con la visita realizada para la Planimetría General de Madrid (Fig. 6). De ellas nos interesan las casas 11 y 12 por ser el espacio que ocupa La Abacería del Príncipe en su actual numeración.

Fig. 6: Planimetría General de Madrid. Libro tercero. Manzana 212 - Casas 11 y 12

En la segunda mitad del siglo XVIII los propietarios de las casas indicadas eran los siguientes:

Casa 11
Según la planimetría, el terreno que ocupaba esta casa estaba dividido en dos espacios no visibles en la medición. Uno correspondiente al Convento de las Carmelitas Descalzas de la Villa de Boadilla del Monte, que había sido de Juan Castellanos y Alonso Sacristán, privilegiado sin cargo por Castellanos el 6 de julio de 1613; y el otro, que había sido de Alonso Sacristán, Francisco de Salamanca, María de Quevedo y menores de Juan de Santa Cruz, privilegiado en 19 de diciembre de 1667 con 2.250 maravedíes por Joseph Villalovos y su mujer, Gregoria de Arze.

Casa 12
De Francisca Rodríguez Cantos, que había sido de Isabel Megía y antes de Juan de Paredes, quien la había privilegiado sin cargo el 20 de diciembre de 1589.

Como ejemplo del aspecto que pudo tener el edificio que aglutinó a las casas 11 y 12, ofrecemos el plano de fachada de las vecinas casas 9 y 10, mandadas a construir por don Rodrigo de Angulo, su propietario, en solicitud de licencia de 22 de mayo de 1871. (Fig. 7) El expediente fue aprobado el 2 de junio del mismo año, con indicaciones y firma de Ventura Rodríguez.

Fig. 7: Edificio de nueva planta - Casas 9 y 10 (Actual Príncipe, 16)
Expediente 1-49-45 Archivo de la Villa


Cambios de numeración
En el Plano Parcelario de Madrid de Ibáñez de Íbero, de 1877 (Fig. 8) vemos las casas 11 y 12 con la nueva numeración de la calle, correspondiéndole los numerales 18 y 20, respectivamente, desde el 6 de julio de 1874. Por un corto periodo de tiempo, desde el 1 de enero de ese año, la calle tuvo por nombre el de 23 de abril (23 de abril de 1873, nacimiento de la Primera República).

Fig. 8: Plano Parcelario de Madrid de Ibáñez de Íbero (1877) Manzana 212

A finales del siglo XIX o principios del XX se unen las dos parcelas conviviendo los números 18 y 20 en un mismo edificio. El colindante número 22 pasará a ser oficialmente el número 20 a partir del 21 de febrero de 1931 y el 24 corresponderá al 5 de la plaza de Santa Ana (antigua calle Lechuga).
La fachada del número 20, más estrecha que la del 18, albergó también algunos comercios en su único local y en el 18 quizás hubo dos locales, a pesar de las pocas referencias que permitirían ratificarlo.
Un fragmento de la ortofoto de 1941 y el plano de Catastro son la muestra gráfica de la unión de ambas propiedades y la configuración de la Manzana tal y como la conocemos en la actualidad. (Fig. 9)

A pesar de los derribos anteriores a la Guerra Civil y los daños provocados por esta, la calle del Príncipe mantuvo su configuración primitiva. En la casa 8 (actual número 14 del callejero) se construirá el Teatro de la Comedia, inaugurado el 18 de septiembre de 1875. Y así muchos edificios fueron cambiando su fisonomía sin perder la calle su condición de arteria comercial, de ocio y residencia.

Fig. 9: Ortofoto, 1941 - Plano de Catastro, 2025


La antigua Abacería de la calle del Príncipe
Las historias pueden repetirse y en ocasiones de forma imprevista, como ocurrió durante esta investigación con el siguiente resultado. Desde finales del Siglo XVIII, en la antigua y ya conocida casa 12 (actual número 18 del callejero) estuvo ubicada una especería y abacería.
El Diario de Madrid del 8 de junio de 1807, anunciaba: 


Juan, fundador de la nueva abacería, y sus socios, conocen hoy a su igual dieciochesco. Sorprendente casualidad por la que podemos afirmar que la moderna Abacería del Príncipe tiene recuerdos de un pasado de más de dos siglos. No resulta extraño que ambos ramos convivieran en una misma tienda. La Real Cédula de 17 de diciembre de 1802 sobre los Vales Reales (Contribución) incluía también a las mercerías.



La Historia comercial de Príncipe, 18
Si bien ya conocimos la evolución histórica del callejero y la existencia de la abacería dieciochesca, las dos numeraciones convivieron hasta su separación en 1931. Por otra parte, el edificio que hoy conocemos, con un portal central y dos comercios a cada lado, fue construido en 1950 según Catastro, aunque ese tuvo que ser el año de finalización de obra.
Prescindimos de los comercios correspondientes al número 20 para limitar la extensión de este trabajo, ya de por sí bastante detallado por los múltiples negocios que dieron vida al número 18 de la populosa calle.

Como nota curiosa, entre los vecinos del antiguo edificio encontramos a Pascuala Cabezas, actriz cómica y a José García, cómico del Teatro Novedades.
Ahora conoceremos la actividad comercial desde el siglo XIX.

Según el Anuario general del comercio, de la industria y de las profesiones, de la magistratura y de la administración (1862), en el número 18 estuvo el Ultramarinos de Esteban Fernández, compartiendo bajo con la botica de Saez de Montoya. En 1880 encontramos a Antonio Fernández como titular del Ultramarinos y en 1885 se suma Gerardo Fernández, lo que hace posible la existencia de la tienda de Ultramarinos como sucesora de la antigua abacería y especería.
Sin poder conocer el plano de planta del edificio, podemos suponer que ambos comercios estaban situados en el interior del portal.
Aun existen locales con esa distribución, como los de la fotografía, situados en un portal de la Carrera de San Gerónimo, anejo a Casa Mira.

Fotografía: Eduardo Valero (2025)
Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325


La botica y laboratorio de Constantino Saez de Montoya
Al menos desde la década de los 40 del Siglo XIX se conoce la botica de Mamerto Saez, y a partir de 1856 de su hijo, el ingeniero industrial Constantino Saez de Montoya, quien fue, además de boticario, consultor químico de la Dirección general de Aduanas, individuo de la Junta calificadora de los empleados periciales de dicha renta, catedrático del Real Instituto Industrial y autor de varios libros y tratados de física y química para productos naturales y artículos dedicados al comercio, metalurgia y minería.
Formó parte del Consejo de vigilancia de la Compañía general de Coches de Madrid; miembro de la Junta directiva del Congreso Cientifico-Farmacéutico Internacional celebrado en 1868; presidente de la Junta de Aranceles y Valoraciones - Clase 3 (1885-1886); profesor numerario de la Escuela Central de Artes y Oficios, además de ilustre conferenciante. Constantino Saez de Montoya falleció en Madrid el 19 de abril de 1891.

Desconocemos el momento en que la farmacia cierra sus puertas definitivamente, aunque podemos suponer que ocurrió hacia 1873 al conocer el anuncio de una abaniquería instalada en el mismo domicilio en 1874.

El Imparcial. Madrid, 21 de abril de 1874.


A la Camelia
En diciembre de 1875 se instala este establecimiento de camisería y género de novedades para señoras.

La Correspondencia de España. Madrid, 28 de diciembre de 1875.

Después de cuatro años de actividad, la tienda se traspasa a otro comerciante del mismo ramo.


Camisería Calleja (También escrito Callejo)
En 1879 se instala la Camisería del comerciante de tejidos don Bernabé Calleja Martín, también propietario de otra tienda de tejidos en la calle de Atocha, 102. En junio de 1882 se anunciaba la liquidación de existencias y traspaso del local.



La Diosa de Venus
El 11 de noviembre de 1882 se inauguraba esta tienda de sugerente nombre en la que podían encontrarse novedades en bisutería de oro, plata, doublé, níquel y luto; además de un gran surtido en petacas, carteras, porta monedas, álbumes y otros artículos de piel. También infinidad de objetos de capricho en plata, bronce, cristal y peluche propios para regalo.

El Siglo. Madrid, 26 de marzo de 1883.

Así se publicitaba en 1883:
«Dolores, que tiene amores
con Pepe, ha de suponer
que su Pepe ha de querer
obsequiar a su Dolores.
Y Pepe, largará un trepe
a Dolores, como es justo
si da a su Pepe el disgusto
de no obsequiar a su Pepe.
No se obsequia esta pareja
y uno y otro tiene queja
por no haber sido galantes,
y al cabo de dos amantes,
tronaron como arpa vieja»

Todo hace suponer que tuvo un rival comercial al que dedica estos versos. De no ser, el cajista de El Imparcial así lo interpretó y con mucho tino o mala baba, colocó justo debajo el anuncio de DOLORES, platería y joyería de José (PEPE) M. del Barco.


La Diosa de Venus, desamorada de Mercurio, en septiembre de 1883 anunciará la liquidación y traspaso. El cierre definitivo se verificará en junio de 1884.


Mientras esto ocurría, otra tienda del ramo mucho más antigua también liquidaba. Se trataba de:

García de la Rosa y Los Sansones
La tienda de platería, relojería, bisutería y quincalla de Ladislao García de la Rosa se había inaugurado el 22 de julio de 1876 en el número 13 de la calle del Príncipe, frente al Teatro de la Comedia y junto a la farmacia de Garcerá.

«SI NIÑAS alhajas son
sin ser una misma cosa,
hagamos esta elección,
que para mí no es dudosa:
yo elijo la más preciosa
entre las de corazón,
y tú de la colección
de García de la Rosa»

A finales de 1884 se traslada a Príncipe, 18. Allí continuará vendiendo sus productos hasta julio de 1897, aunque en el Anuario general del comercio, de la industria y de las profesiones, de la magistratura y de la administración de 1900 continuaba dada de alta.
La tienda se traspasará, haciéndose cargo de las existencias la nueva marca Los Sansones. Estos anunciaban en marzo de 1906 la urgencia en liquidar existencias por tener que desalojar el local. 

 
Confitería y pastelería “La Providencia”
El 16 de diciembre de 1906 aparece el anuncio de La Providencia, primera casa de turrones, peladillas, cascas y melindres de Yepes, especializada en Imperiales y postres del día.


Es posible que la pastelería se instalase en el local del Ultramarinos y el que viene a continuación estuviera en el que había sido Farmacia de Saez de Montoya, después La Diosa de Venus y más tarde Los Sansones.


Óptica de Estévez y Jodra
Hacia 1908 se instala la tienda del óptico Estévez y Jodra, especialistas en el tratamiento de la miopía y presbicia. Allí trataban a sus clientes y vendían lentes higiénicos, gemelos de campo y teatro, otros aparatos ópticos, además de barómetros. De hecho, en la fachada habían instalado un barómetro que era utilizado por la Prensa para dar el parte meteorológico. Otros hubo y muy famosos desde el siglo XIX.


El Correo. Madrid, 7 de mayo de 1908

Con el tiempo cambiará de ramo, ofreciendo material completo para Laboratorios y Bacteriología. Estufas, microscopios, balanzas y hasta fabricación de vidrio eran algunos de los objetos y servicios. Además, se convertirá en Laboratorio químico de Bacteriología y Gabinete de Física.

En enero de 1917 se trasladará al número 7 de la misma calle, donde había estado la platería y establecimiento de metales blancos de Leoncio Meneses e Hijo desde 1878.

El Debate. Madrid, 20 de enero de 1917.


La gran reforma y el cambio de numeración
En marzo de 1918 se anunciaba en el Boletín de la Sociedad Central de Arquitectos y en la revista La Construcción Moderna la lista de licencias concedidas por el Ayuntamiento para modificación de la propiedad urbana. De las sesenta y tres licencias, solo una era de obra nueva; el resto correspondían a reformas, incluida la de Príncipe, 18.

Si hasta ese momento los numerales 18 y 20 eran independientes, la reforma realizada aglutinará a ambos en un mismo domicilio. Y si esto es significativo, lo fue más el nuevo aspecto de la finca, al parecer muy atractivo para muchas empresas que inauguraron o trasladaron allí sus oficinas.
Ese fue el caso de “El Crédito Español de Automovilismo S.A.”; la Redacción y Administración de la revista “La Humanidad”; “Ajurla y Aranzabal S.A.”, sucursal en Madrid de la fábrica de Vitoria; “Office Comercial Français”, oficina relacionada con el Ministerio de Comercio y Negocios Extranjeros de Francia para mejorar las relaciones comerciales de España con aquel país; la sastrería “La Moda”, de Ángel Martínez; “Comercial Internacional S.A.”, dedicada a la importación y exportación; la Agencia de Publicidad de “Urgoiti, Salas y Porrero”, después “OPUS”, y algunas otras relacionadas con el cinematógrafo y el teatro. Esta lista corresponde solo al año 1919. Ya en la década de los veinte, se suma la “Escuela Real de Cinematografía”.

La Acción. Madrid, 22 de marzo de 1924.

Años más tarde, el 18 de mayo de 1930, en el principal de Príncipe, 18 y 20, se inauguraba el nuevo espacio que ocuparía la Casa de Aragón.


Casa Σdox
El 6 de noviembre de 1918 se anunciaba en la Prensa la próxima inauguración de una tienda dedicada a la exposición y venta de calzado americano.


El lunes 11 abría sus puertas el lujoso establecimiento. Se anunciaban como los únicos que presentaban los calzados al estilo de los grandes centros de moda de Estados Unidos.
Una fotografía publicitaria es la única referencia histórica que queda de lo que había sido el espacio ocupado hoy por La Abacería del Príncipe.






En 1922 presenta su primera liquidación de existencias por cambio de dueño. En realidad, se trataba de un traspaso del local para un ramo distinto al del calzado.




Bar Príncipe
Este bar y cervecería, era además una especie de confitería y fiambrería, ajena a algunos productos que lo hubieran igualado a la abacería o Ultramarinos convencionales. Se inauguró en febrero de 1923, con gran éxito de clientela.

La Voz. Madrid, 21 de febrero de 1923.


Bar Asprón
En 1925 Bar Príncipe cambia de propietario, haciéndose cargo del negocio la reconocida firma Asprón Hermanos, dueños de varios bares, restaurantes y cafeterías del mismo nombre repartidos por la capital. La particularidad del de la calle del Príncipe fue su moderna remodelación y la celebración de conciertos de pianola. 
«… les obsequiaremos con un concierto de pianola, si tienen la bondad de esperarnos a la puerta del bar Asprón, donde hay una que suena bastante regularmente. Inútil es añadir que el concierto hay que oírlo desde la puerta. Pero si algún lector quiere convidarnos, lo podemos oír desde dentro».
Buen Humor. Madrid, 25 de diciembre de 1927
El Heraldo de Madrid. Madrid, 19 de noviembre de 1925.

En la fotografía, de 1916, vemos el primero de los Restaurantes-Café Asprón, situado en la Plaza de Santo Domingo, 18 (Planta baja y entresuelo). Hubo otros en las calles San Bernardo, Fuencarral, Amor de Dios y Plaza del Ángel.



Bar-Cafetería Dorín
Sabemos que fue inaugurado en 1932 a tenor de una noticia publicada en el diario Pueblo, del 8 de junio de 1982, en la que decía: «La popular cafetería-restaurante Dorín, de la calle del Príncipe, frecuentada por gentes del teatro, celebró el sábado al mediodía, con un gran coctel-almuerzo, el quincuagésimo aniversario».
La construcción del nuevo edificio en la década de los cuarenta cambió de forma radical la fisonomía de su fachada. Desde entonces, dos grandes locales comerciales compartirán la misma numeración y dos ubicaciones tendrá Dorín.

La fotografía, publicada en La Voz, del 6 de marzo de 1936, muestra el aspecto del local, con su elegante barra y mostrador.



Forma parte de un interesante publirreportaje en el que se daba a conocer la calidad de los productos que allí se consumían y sus marcas.



Entre sus particularidades, la disposición de un modernísimo asador eléctrico de pollos; una sección de charcutería y una selección de mariscos de gran calidad y tan afamados que eran distribuidos a la Asociación de la Prensa para celebraciones especiales.

Servilleta del Restaurante Dorín - www.cervezascolección.com

En 1936, para la tómbola del baile de esta Asociación, Dorín había participado con tres vales para pollos asados, otros tres para latas de almejas de un kilogramo y tres de otras tantas latas de mejillones. Pero si en algo destacó fue en la constante presencia de personalidades del teatro. Actores del Español, la Comedia y del Cinematógrafo acudían a tomar café, comer, o en busca de algún papel interpretativo.

En una entrevista a Tony Leblanc, publicada en ABC-Deportes del 22 de noviembre de 2008, el actor recordaba sus años de guardameta y sus días en el Dorín: «Inventé el equipo del Dorín y jugamos un año con otros no federados».

Tal fue el vínculo del Dorín con los actores que, en junio de 1982, Ramón Gómez, su gerente, anunció la convocatoria de dos nuevos premios de teatro que llevarían el nombre del establecimiento.


Para aquellos años, los cafés en el Dorín subían de precio al llegar la medianoche. Pasados un segundo de las doce ya costaba 10 pesetas más, sumando un total de 100.

Las dos ubicaciones del Dorín
Iniciadas las obras del nuevo edificio, Dorín cerrará sus puertas. Las reabrirá a finales de 1956 o principios de 1957 en el local contiguo a la actual Abacería del Príncipe.
En el plano de catastrones podemos identificar los edificios de nueva construcción o reforma integral practicadas en la década de los 40 y 50. Es visible la separación definitiva de los números 18 y 20.


Dos noticias de ABC del 7 y 8 de febrero de 1957 dan cuenta de la reapertura. Si tenemos presente que Dorín continuó apareciendo en las guías de restaurantes hasta 2001 en el domicilio de Príncipe, 18, resultaría contradictorio situarlo donde estuvo la Óptica Cottet.



Restaurante San Remo
El 8 de abril de 1940 se inauguraba el Restaurante “San Remo” en el local contiguo a La Abacería del Príncipe. Lo podemos asegurar gracias a una publicación de julio del mismo año anunciando el bar Dorín como uno de los puntos de recogida de las tarjetas para el homenaje a Loreto y Chicote a celebrarse en la Peña Fleta. Esto indica que Dorín continuó en su primitivo local hasta finales de la década de los 40 y su reapertura la hará en el local del San Remo. Pero de este restaurante poco más sabemos.


Captura de Google Maps (2025)


Centros de Óptica Cottet
En junio de 1974 quedaba inaugurado el sexto de los locales que hasta entonces tenía la firma en Madrid. El primero de ellos estaba situado en Príncipe, 15, muy cerca del recién inaugurado.
Cottet ocupaba la planta baja y principal, con la fisonomía que tuvo hasta su cierre en 2019. Esta sucursal quedará integrada a la de Príncipe, 15, que aún pervive.

Captura de Google Maps (2019)





Conclusión
Con un pasado de abacería dieciochesca y a pesar de la presencia de diversos comercios dedicados a la farmacia, moda, calzado, bisutería y óptica, predominaron en el número 18 de la calle del Príncipe los dedicados a la gastronomía.
Quizás Juan, Juan Carlos y Julián, socios de varios locales de restauración además de La Abacería del Príncipe, atinaron sin saberlo en instalar en lugar tan privilegiado esta donde ya había existido otra y varios espacios dedicados al “comercio y el bebercio”.

De aquel Madrid del Siglo XVIII viene la Historia de La Abacería del Príncipe, casi idéntica por los pocos cambios urbanísticos que hubo en la calle que recuerda a Felipe II. 
Y de la vida de los diversos negocios que allí hubo se mezclan hoy las voces del pasado con la charla distendida mientras se disfruta de una copa y algo para comer. Ya no suena la pianola del Asprón, ni el bullicio del Dorín… pero están.

Nota del autor
Este trabajo de investigación no tiene ningún interés publicitario. Como la historia de los muchos comercios de otros tiempos que traigo al presente en mis redes sociales, el caso de los comercios que hemos conocido cumple ese cometido a través de La Abacería del Príncipe.
Eso sí, hablando en moderno, puedo considerarme un "Foodie Lovers" de mesón, de taberna y ahora de Abacería, espacios donde disfruto de la calidad, la innovación, los buenos vinos y el trato amable. Además, la Abacería del Príncipe suma las Bellas Artes pictóricas y escultóricas.


© 2025 Eduardo Valero García - HUM 025-003 ABACERÍA DEL PRÍNCIPE
Historia Urbana de Madrid
ISSN 2444-1325


Bibliografía y Cibergrafía
 
Fuentes:
Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
Biblioteca Nacional de España - Hemeroteca digital.
Biblioteca digital memoriademadrid.
Hemeroteca La Vanguardia.
Hemeroteca ABC.
Sede Electrónica del Catastro.

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De las fotografías:
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