martes, 19 de febrero de 2019

Madrid y Galdós. La calle de Pérez Galdós. Madrid, 1899

Los nombres de las calles de Madrid son, en parte, biografía de quienes habitaron en ella; catálogo de pintorescas profesiones y comercios ya desaparecidos; recordatorio de epopeyas; indicador de caminos que llevaban a tal o cual sitio; listado de flores, frutas y hortalizas; también registro de próceres, políticos, científicos, artistas y literatos. Y de estos últimos uno, don Benito María de los Dolores Pérez Galdós.




La pequeña pero pintoresca calle que ostenta el nombre del insigne escritor figura en el callejero municipal desde 1899. Hasta entonces, aquella arteria configurada por casas con propietarios de peso y vecinos menos nobles, además de variopintos comercios y profesiones, llevaba por nombre el de Colmillo.

En este monográfico conoceremos más detalles sobre la muy antigua calle del Colmillo y algunos aspectos de la vida de Pérez Galdós en 1899.


La calle del Colmillo

Vertióse en cierta calle madrileña
una gota de Polo bien pequeña
y en el mismo lugar precisamente
en que cayó la gota brotó un diente…
Esto es quizá el origen bien sencillo
de que exista hoy la calle del Colmillo.

Anónimo, 1925.


Varias son las descripciones sobre esta calle ya existente cuando Teixeira traza el Madrid del siglo XVII.

Hacen referencia a ella, entre otros, Pascual Madoz; Mesonero Romanos; A. Fernández de Los Ríos; Peñasco y Cambronero; el intrépido Répide, quien se vale de los anteriores para describirla, contar sus leyendas, además de añadir datos biográficos sobre Galdós; y Juan Antonio Cabezas, menos histórico y más conciso.
Una no muy lucida calle que va de Fuencarral a Hortaleza es la única que tiene en Madrid el creador de una novelística madrileña que ha dado lugar a que se diga de unas determinadas zonas de la villa, sobre todo las que rodean la plaza Mayor, el Madrid de Galdós.
Juan Antonio Cabezas, 1968 [1]
Como la mayoría de vosotros conocéis, son dos las posibles leyendas que dieron nombre a la calle del Colmillo. Transcribo la citada por Hilario Peñasco y Carlos Cambronero en Las calles de Madrid. Noticias, tradiciones y curiosidades (1889).
Dice una tradición que el nombre de Colmillo proviene de que en un establecimiento existía uno de muestra, y llamaba la atención de los transeúntes.
Otra tradición cuenta que, al poblarse este sitio, se encontró en las excavaciones un enorme colmillo, que supusieron pertenecer a un monstruo antediluviano. El hallazgo, que parece tuvo lugar en tiempo de Felipe III, se llevó a Palacio, y todavía podríamos admirarlo, si el Sr. Capmany no hubiera tenido la previsión de hacerlo quemar en el incendio que sufrió el Alcázar durante el reinado de Felipe V. De este modo la tradición queda en pie, y nadie puede desmentirla.
No la desmentiré, pero sí agregaré datos administrativos y sobre los comercios y vecinos que allí cohabitaron en los siglos XVIII y XIX.


Datos administrativos
Después de los sucesos de marzo de 1766, conocidos como Motín de Esquilache, Carlos III decidirá se lleve a cabo la reordenación de los cuarteles de Madrid, que hasta entonces eran seis, según se muestra en la siguiente lista. [2]

Primer Cuartel: parroquias de Santa María, San Salvador, San Miguel y Santiago.
Segundo: parroquias de Santa Cruz y San Ginés.
Tercero: parroquia exenta de San Martín.
Cuarto: parroquias de San Justo, San Pedro, San Andrés y San Millán.
Quinto: la ayuda de parroquia de San Luis.
Sexto: parroquia de San Sebastián.

Por Real Cédula de 6 de octubre de 1768 la villa y corte quedará dividida en ocho cuarteles, y cada uno de ellos subdividido en barrios.

Quartel de la Plaza.
Barrio: Las Descalzas Reales -  Los Ágeles - San Ginés - Santiago - de la Panadería - Santa Cruz - San Justo - Santo Tomás.

Quartel de Palacio.
Barrio: Puerta de Segovia - Sacramento - San Nicolás - Santa María - San Juan - de los Caños - Encarnación - Doña María de Aragón.

Quartel de Afligidos.
Barrio: Leganitos - del Rosario - de la Plazuela - de las Niñas de Monte Rey - Monserrate - del Quartel de Guardias de Corps - Afligidos - San Marcos.

Quartel de Maravillas.
Barrio: Cármen Calzado - San Basilio - San Ildefonso - Hospicio - de la Plazuela - de la Buena dicha - San Plácido - de la Buena Vista.

Quartel del Barquillo.
Barrio: de las Salesas - Guardias Españolas - San Antón - de las Niñas de Leganés - de los Capuchinos - San Pasqual - de las Mercenarias - San Luis.

Quartel de San Gerónimo.
Barrio: Buen Suceso - de las Baronesas - de la Cruz - de las Monjas de Pinto - de las Trinitarias - de Jesús Nazareno - del Amor de Dios - de la Plazuela.

Quartel del Avapiés.
Barrio: Santa Isabel - de la Comadre - del Ave María - de la Trinidad - San Isidro Nuevo - San Cayetano - del Colegio de las Niñas.

Quartel de San Francisco.
Barrio: Puerta de Toledo - de Mira el Río - de la Huerta de Bayo - San Francisco - de las Vistillas - San Andrés - La Latina - del Humilladero

En el plano de Antonio Espinosa de los Monteros de 1769 quedan representadas las Manzanas de cada barrio con idéntico número que el dispuesto en los azulejos de Visita General, así como el número de Casas existentes en cada una de ellas.

Plano de Espinosa de los Monteros (1769)
PPOBL. 1769 (1997). 10-H-19. Instituto Geográfico Nacional. ign.es
HUM 019-001 MADGALDOS
© 2019 Eduardo Valero García
Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Fragmento del Plano de Espinosa de los Monteros (1769)
Obra derivada de PPOBL. 1769 (1997). 10-H-19. Instituto Geográfico Nacional. ign.es
HUM 019-001 MADGALDOS
© 2019 Eduardo Valero García
Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Con mayor detalle, Espinosa de los Monteros delineará todos estos cuarteles y sus barrios, con sus respectivas Manzanas y numeración de las casas. Se publicarán en el libro de Juan Francisco González, titulado Madrid dividido en ocho quarteles con otros tantos barrios cada uno (1770).




Como hemos visto en la tabla, la calle del Colmillo queda integrada al Barrio de San Antón, correspondiente al Cuartel del Barquillo. La denominación del barrio venía del hospital Real y convento de San Antonio Abad.

Esta arteria de escasa longitud linda al Oeste con la de Fuencarral y al Este con la de Hortaleza; al Norte con la de Santa María del Arco (actual Augusto Figueroa) y al Sur con la del Piojo (actual de las Infantas), siendo sus Manzanas la 312 y la 303, respectivamente.

Nos cuenta Ángel Fernández de los Ríos en su Guía de Madrid. Manual del Madrileño y del Forastero (1876) que la numeración de la calle iba del 2 al 12 y del 1 al 9, y que estaba integrada al distrito del Hospicio. Tradicionalmente, su barrio se sigue conociendo como del Refugio, pero tanto Pascual Madoz (1848) como Fernández de los Ríos lo identifican como barrio del Colmillo.

En la siguiente tabla de Distritos, Alcaldías, Juzgados municipales, Barrios, Casas de Socorro, Señales y Auxilios para casos de incendios, confeccionada por Fernández de los Ríos, podemos ver los barrios correspondientes al distrito del Hospicio y la mención del de Colmillo.



Las numeraciones indican los toques de campana de las iglesias que anunciaban los avisos de incendio por distrito. El número grande hace referencia a los toques de campana para identificar el distrito; el número pequeño, los toques para identificar el barrio. Estos últimos eran de timbre más leve.

Con la reorganización territorial de 1902 queda configurado el distrito del Hospicio y sus barrios, con la ya denominada calle de Pérez Galdós integrada al de Henán Cortés.





Comercios, industrias y profesionales
Utilizo el siglo XVIII como punto de partida para enumerar los comercios e industrias más representativos de esta calle.

Dorador, Taberna y Picadero
Sabemos que hubo un Dorador del Rey «en la calle del Colmillo, entrando por la de Fuencarral, a mano izquierda, primera puerta, quarto baxo». Al parecer tenía el taller en la planta baja (“quarto baxo”) y vivienda en la primera planta, «donde hay un balcón largo», sobre una Taberna que hacía esquina con la calle de Fuencarral. El Diario de Madrid (nº 225) del 11 de septiembre de 1792, indicaba que en dicha Taberna se daba razón sobre la venta de unos caballos pertenecientes a un Picadero instalado en la calle del Colmillo, esquina a la de Hortaleza.

Corral de maderas y cuadra
También a la izquierda, entrando por Fuencarral, existía un Corral de maderas y, anexo a este, una casa que podemos identificar como la número 22, a tenor de un anuncio que indicaba el alquiler de una «cuadra grande que puede servir para Almacén de maderas. Calle del Colmillo, Casa 22».
Sobre la calle de Fuencarral, y enfrentada a la del Colmillo, funcionaba una Cerería.

Carpintería y Frutería
Existió también una Carpintería en el lado derecho del Colmillo, haciendo esquina con Fuencarral. También se cita una Frutería, que pudo estar integrada o aneja a la Taberna.

Casa del Patriarca y Colmado
El Diario de Madrid (nº 497), del 9 de noviembre de 1787, daba cuenta de la «Nueva Casa del Patriarca», denominada Casa 23. En dicha casa se vendían «platos y fuentes de mantequilla de Soria y chocolate de la Reina». Podríamos identificarla, entonces, como Colmado o tienda de Coloniales.

Barbería y Peluquería
Sobre la calle de Hortaleza, haciendo esquina con la del Colmillo, había una Barbería, donde supongo que antiguamente se ofrecería, además, extracciones dentales y sangrados. En el número 4 funcionaba una peluquería.

Herrería, Cerrajería y Carbonería
Sin identificar su ubicación, aunque puedo suponer que se trataba de la Casa 16, la calle contaba con una industria potente, la Herrería de Grueffo. Una noticia de 1796 decía que allí se hacían «camas de yerro, catres, chimeneas a la inglesa y otras máquinas». En la misma casa había una «tienda de cerragero». También existieron en esta calle una Carbonería y un cabrero.

Casa de huéspedes y Almoneda
En la Casa 21, además de vivir gente importante, existía una Casa de huéspedes en el «quarto principal», donde se alquilaba una sala y alcoba independiente, con asistenta o sin ella.
En el «quarto baxo» de la misma casa, podemos suponer que existía una Almoneda o una Prendería. Un anuncio del Diario de Madrid (nº 274) del 16 de agosto de 1793, decía que se había recibido una remesa de «sillas de Victoria». Se vendían a 20 reales las grandes y a 19 las pequeñas.

También había algunas Casas a la malicia que por los años sesenta del siglo XIX compraba La Bienhechora para construir edificios de nueva planta. La Bienhechora era una sociedad filantrópica fundada hacia 1848, Gran Caja Universal y Monte de Previsión para la protección y desarrollo de la propiedad rústica, urbana, científica, literaria, artística e industrial.

Imprenta solidaria
En el número 8 estaba ubicada la Imprenta de la Asociación General del Arte de Imprimir. Daba trabajo a sus asociados desocupados y sólo cobraba los gastos derivados de la impresión.

Despacho General de Negociado de Quintas
En la planta tercera, derecha, del número 9, funcionaba este negociado que atendía las consultas y reclamaciones de los mozos ante las autoridades.


Vecinos
Sin lugar a duda, es más pintoresco conocer los comercios que allí hubo que hacer un tedioso listado de vecinos. Como ocurría con calles importantes (así el caso de la calle del Pez, entre otras), en la del Colmillo vivieron también hombres de peso pertenecientes al Consejo de la Real Hacienda.

Por citar algunos, de este Consejo tenemos a D. Juan Hilarión Sancho (Sala de Millones); D. Manuel de Medina (Sala de la Única Contribución), y el Sr. D. Fernando Senrra (secretario por lo tocante a Millones).

El marqués de Contreras, responsable de la Sala primera de Gobierno del Consejo Real Supremo de su Magestad y el Sr. D. Bernardo Velasco, oficial mayor de la Real Agencia General por S.M de Preces a Roma. También vivía un capitán del ejército y varios agentes de número de Indias.

Quizá alguno de estos vecinos era “de colmillo retorcido” o “escupía por el colmillo”, expresiones muy madrileñas que en otros tiempos identificaban al rancio señor o al de armas tomar, en el primer caso; y al pendenciero o al altanero, en el segundo.

En el piso principal del número 8 se encontraban las oficinas de la revista Fémina y, desde 1879, habitaba esta misma casa el señor Torres de la Carrera, creador de “El sello estomacal”, elixir del que se decía había conseguido 999 curaciones por millar. También funcionaba en este número una fábrica de pan.

En el número 9, principal, instalaba en 1868 su estudio facultativo el profesor de medicina D. José Guisasola. En la planta baja había una lechería y una costurera. Esa casa era conocida por habitar en ella algunos maleantes y ladrones de poca monta.

Al menos desde 1861, en el número 1, principal, funcionaba una Casa de préstamos, y en la segunda planta del número 12 daba clases un profesor de francés.

Ya en los siglos XIX y XX, bajo la denominación de calle de Pérez Galdós, se contabilizan unos cuantos comercios e industrias.

Otro vecino, la novia de Luis Candelas
El dato que no aparece en las obras de los cronistas citados es el relacionado con Luis Candelas. Si bien se trata de una historia del siglo XX contada por Francisco Bonmatí de Codecido en la década de los cuarenta, bien podemos añadirla a este trabajo.
Es sabido que el famoso bandolero frecuentaba un bodegón de la desaparecida calle de los Leones, arteria muy cercana a la calle del Colmillo, donde se hospedaba su amada, la joven burguesa Clara María.

La novia de Luis Candelas
por fin con él se casó
ya no le llama canalla
ya no le dice ladrón
y ahora hasta el señor alcalde
también el corregidor
los saludan cuando pasan
delante de ese balcón...

La novia de Luis Candelas,
de M. Rodríguez de Llano (1943)

El torero pianista
Si bien existió en el siglo XVIII un intrépido picador llamado Alfonso García Colmillo, solo tiene relación con esta calle su segundo apellido. Sin embargo, en el siglo XIX habitó una casa del Colmillo el matador toledano Ángel Pastor, integrante de la cuadrilla de Frascuelo.

No comprendía la gente entendida en lidia que un hombre que tocaba el piano y era un enamorado del arte se dedicase al toreo. Pero así era.

La tarde del 10 de abril de 1882, con la presencia de Alfonso XII y las infantas, se celebró la acostumbrada corrida de los lunes. El quinto toro causó una grave herida en el pecho a Pastor. Fue tal la impresión, que el pueblo madrileño y la prensa se interesaron diariamente de su estado de salud.

Durante meses desfilaron por la calle del Colmillo gran número de personalidades, desde nobles de Castilla hasta menestrales y filósofos.

Para conocimiento de todo el pueblo, en la portería de la casa se colocaba el parte diario con el estado de salud del diestro. Así lo recogía una noticia aparecida en el Diario Oficial de Avisos de Madrid del miércoles 12 de abril de 1882:
«El parte puesto en la portería de la casa que habita Ángel Pastor, dice que el estado del herido sigue siendo grave, si bien se halla mejor que la pasada noche»
El torero residía de forma habitual en Aranjuez, ciudad donde sufrió un accidente el 25 de febrero de 1897 que le obligó a retirarse del ruedo. Falleció el 7 de abril de 1900 a la edad de 50 años.


Fisonomía de la calle
Con esta breve pero suculenta lista podemos adivinar la fisonomía de la calle, con hileras de casas importantes provistas de lujosos patios interiores y fachadas al uso de la época, en algún caso, blasonadas.

Si nuestra imaginación no alcanza a visualizarlas, estos planos confeccionados por el arquitecto José Joaquín de Trocóniz en la década de los 90 del siglo XVIII nos ayudan bastante.

El primero corresponde al plano de planta de una casa de la calle del Colmillo (1798). El segundo, de 1799, a la planta, alzado y sección de una casa de nueva construcción en la calle de Cabestreros.





En las postrimerías del siglo XVIII y principios del XIX comenzaron a venderse estas casas para su demolición o remodelación. Según los informes de Catastro, muchas de las casas que hoy vemos en esta calle fueron construidas o reedificadas hacia el año 1900.
Una, la del número 10 (Manzana 303), conserva la inscripción del año de construcción, que fue el de 1853.



Las siguientes comparativas nos sirven para apreciar la leve variación en la distribución de las casas desde el siglo XVII al XX. El aspecto a destacar corresponde a la numeración de estas, reducida a 3 en los impares (Manzana 312) y a 5 en los pares (Manzana 303).






La verbena de la Magdalena y la Sociedad El Mate
En 1893, la calle del Colmillo tuvo gran protagonismo en aquella popular y no muy antigua verbena. Desde la casa del número 4 y hasta la del 12 (aproximadamente 80 metros de extensión), había construido la Sociedad El Mate un improvisado pero lujoso Salón de baile; estaba adornado con banderas y gallardetes, e iluminado por tres arcos voltaicos de gran potencia.

A la salida de esta calle por la de Hortaleza, levantaron los vecinos y comerciantes un artístico arco que fue muy alabado por los transeúntes.

La Sociedad El Mate fue una de las tantas creadas en el siglo XIX con el objeto de organizar bailes, similar a la conocida con el nombre de Juventud Española, que se reunía en El Jardincillo (a las afueras de la Puerta de Alcalá), en Capellanes y en el jardín de La Estrada (Paseo de Recoletos). En esta Sociedad fue donde se bailó por primera vez el Chotis en 1849. [3]


El tranvía que nunca pasó
En la primera escritura del tranvía del Norte (1887) aparecía el siguiente trazado: Puerta del Sol - Montera - Hortaleza - Colmillo - Fuencarral - Carretera de Francia - Cuatro Caminos; con vuelta por Santa Engracia hasta la Plaza de Santa Bárbara.
Antes de comenzar las obras se suprimieron algunos tramos, entre los que se encontraban la calle del Colmillo y un trozo de la calle de San Mateo.

Conocidos todos estos detalles sobre la antigua calle del Colmillo, llega el momento de hablar de lo concerniente a la vida y obra de don Benito Pérez Galdós aquel año en que tuvo una calle con su nombre.





Galdós en 1899
En 1899 don Benito Pérez Galdós cumplía 56 años. Aún era Diputado por Puerto Rico (Distrito de Guayama), escaño que ocupaba por el Partido Liberal desde el 5 de mayo de 1886. Por otra parte, desde 1887 era miembro de la Real Academia Española. Méritos estos que, sumados a su trayectoria literaria y teatral, llevaron al Ayuntamiento a decidir poner su nombre a una calle.

Don Benito había marchado a principios de año a su finca San Quintín (Santander), donde escribirá nada menos que cuatro Episodios Nacionales.

Entre enero y febrero nacerán Luchana, y de abril a mayo, La Campaña del Maestrazgo. Luego llegará La Estafeta Romántica, escrita entre julio y agosto. Por último, Vergara, comenzada en Santander el mes de octubre y finalizada ya instalado en Madrid, en noviembre.

Hará dos viajes a la villa y corte en marzo y septiembre. En el segundo podrá ver formada la "Plaza de Madrid", con la diosa Cibeles en la ubicación que hoy conocemos.


Las obras de Galdós, el mejor regalo
El miércoles 4 de enero, el diario liberal ilustrado El Globo iniciaba su campaña de 1899. Esta consistía en regalar a sus sucriptores anuales una obra del eminente y popular Benito Pérez Galdós.


La administración del El Globo había llegado a un acuerdo con la casa editora de las obras de Pérez Galdós con la intención de «poner al alcance de todo el mundo las lecturas más sanas y útiles.»


Españoles célebres: Pérez Galdós
Bajo este título se publicaba una columna firmada por Rodolfo Gil en El Album Ibero Americano del 22 de febrero.
Independientemente de las alabanzas a la extensa obra del escritor, destaco estos párrafos de Gil donde se plantea una pregunta asociada a las características físicas de Galdós.
«Alto, flaco, huesoso, un poco cargado de espaldas, como si sobre ellas gravitase el enorme peso de su labor y de su gloria, boca y nariz grandes, mirada fría y observadora; y un alma poderosa, noble, liberal, netamente española, escondida y vigilante bajo la corteza de ese cuerpo enjuto y desgarbado. ¿Es este el príncipe de nuestra novela contemporánea?
Así parece; mas á Galdós hay que conocerle en sus libros ó sorprenderle en su encantado hotelito de la Magdalena. Por exacta y perfecta que sea la fotografía, en ese conjunto de líneas, tintas y medias tintas falta siempre lo principal: el espíritu del hombre. ¿Queréis conocer la historia de nuestro más fecundo novelista? Pues ahí la tenéis en la historia de su trabajo y en las intimidades de su retiro. (…) Su ingenio y su trabajo no pueden ser medidos.
Con razón dice Menéndez Pelayo que con los desperdicios del caudal intelectual de Galdós hay para fertilizar muchas tierras estériles.»


Doña Perfecta en el Teatro de la Comedia
El sábado 18 de marzo se verificó una función a beneficio del primer actor y director del Teatro de la Comedia, don Emilio Thuillier. La obra elegida fue Doña Perfecta, adaptación realizada por Galdós de su novela homónima, y que había sido estrenada en el Teatro Español el 28 de enero de 1886.


Los Episodios Nacionales 
El 27 de marzo se publicaba el siguiente anuncio donde podemos ver los Episodios Nacionales puestos a la venta "a 2 pesetas el tomo" en 1899. También los que estaban en preparación, que eran: Luchana, La campaña del Maestrazgo, La estafeta romántica, Vergara, Montes de Oca, Los Ayacuchos y Bodas Reales. Los tres últimos se escribirán y publicarán al año siguiente. 



Novena edición de Marianela
En agosto se ponía a la venta en Madrid y provincias la novena edición de Marianela, corregida por Galdós y con una calidad de impresión superior. Hasta entonces se habían vendido 25.000 ejemplares, cifra exorbitante teniendo en cuenta lo poco que se leía en aquella España decimonónica y el escaso interés por comprar libros.

Decía el diario La Época del 8 de agosto:
No es hora de «descubrir» a Marianela con inútiles elogios, sino de recomendar su adquisición a cuantos no la hayan leído, que serán muy pocos, porque las obras de Galdós deben ser para los españoles en literatura algo tan indispensable como la enseñanza del catecismo. Y es seguro que la nueva edición se agotará en breve, siguiendo el camino de sus anteriores.

Misericordia francesa
En diciembre había autorizado al periódico parisino Le Temps para la publicación del folletín de Misericordia.

Conocidos estos detalles sobre Madrid y Galdós en 1899, centramos nuestro interés en la calle que recuerda al insigne literato.




La calle de Pérez Galdós
Es curioso, pero dos de los cuatro homenajes municipales fueron hechos en vida de Galdós; esta calle y el monumento del parque de El Retiro. Los otros corresponden a las lápidas colocadas en Hilarión Eslava, 7, su última morada, y en la calle de las Fuentes, 3, primera vivienda que habitó a su llegada a Madrid en 1862.

En la Sesión del Ayuntamiento de Madrid del viernes 24 de febrero de 1899, y a instancias de los señores Díaz Valero y el conde de Vilches, se aprobaba la proposición para el cambio de nombre de las calles de las de Beatas y Colmillo, por la de Antonio Fernández Grilo y Pérez Galdós, respectivamente.

De la de Fernández Grilo ya hablé en el artículo Las Beatas y Antonio Grilo, calle de asesinatos y truculentos sucesos.

En la Sesión del miércoles 15 de marzo se ratificó la proposición de cambio para estas calles, que quedó aprobada por unanimidad y sin discusión en el décimo Orden del día.

Más tarde, en Sesión del 14 de abril se autorizaba la nota de Secretaría por la que se anunciaba al público el cambio de nombre de las citadas calles y otras, como la de Américas por Santocildes; Filipinas por Vara del Rey; Habana por Eloy Gonzalo; Isla de Cuba por Cadarso; Manila por Villamil, entre otras.


Un inciso: La calle de un famoso calvo
Famoso era el regenerador del cabello VINCITOR, tanto como el joven Enrique Venegas, operario de un taller de biselado de lunas establecido en la calle de Pérez Galdós, número 3.

Venegas se hizo famoso a principios del siglo XX por unas fotografías donde, a modo comparativo, aparecía retratado con absoluta calvicie y posterior melena; milagro conseguido en poco menos de tres meses gracias al menjunje del señor Ballestero Sebastián, creador del VINCITOR.

Así lo certificaban su jefe, el encargado del taller y varios de sus compañeros, en este anuncio publicado por ABC en 1912.




¿Merecida calle?
Nada más conocerse la noticia sobre la designación de calle de Pérez Galdós a la que había sido del Colmillo, la prensa dio su opinión, que no era otra que una contundente crítica al Ayuntamiento.

Como es lógico, muchos opinaban que Pérez Galdós era merecedor de una plaza o una avenida importante; sin embargo, otros echaban espumarajos por la boca al considerar una aberración la iniciativa del Ayuntamiento. Para esos, Galdós no merecía nada.

La sensatez llevaba a que algunos dudasen de si se trataba de un homenaje o un sarcasmo. Así, en el periódico La Reforma podían leerse párrafos como estos:
«Para un Pérez Galdós que, por fecundo y por genial, es el primer novelista de España en varios siglos, nos parece un ochavo moruno, una limosna insignificante el patronato que se le otorga sobre la insustancial y exigua calle del Colmillo.
Galdós merecía una calle de más fuste; pero si el mal de muchos es forzoso consuelo de todo agraviado, cuando tome D. Benito posesión de su calle, cerca tiene visibles testimonios de las injusticias históricas que la nomenclatura callejeril ofrece.»
Y era cierto. Independientemente del nombre de grandes próceres asignado a calles menores, se dijo que a Galdós la calle del Colmillo no le llegaba al diente.


¿Entonces, por qué esta calle para Galdós?
Como pude demostrar en el artículo Fortunata y Jacinta, sin placa, pero con calle, en ocasiones el Ayuntamiento modifica el callejero según criterios poco acertados.

El Ayuntamiento de 1899 fue más congruente en la elección; digamos que hiló más fino. No por el tipo de vía, que, como hemos visto, quedaba pequeña para tan gran personalidad, sino por una referencia muy clara que está presente en Fortunata y Jacinta (dos historias de casadas) y a la que don Benito bien supo titular Final, que viene a ser el principio.

Hablo del Capítulo XI, último de la primera parte de la novela, cuando Jacinto Villalonga da cuenta a Juanito Santa Cruz de la presencia de Fortunata en Madrid.
«-En buen apuro me vi, camaraíta -dijo Villalonga conteniendo la risa-. ¿Se enteraría? Pues verás; otro detalle. Llevaba unos pendientes de turquesas, que eran la gracia divina sobre aquel cutis moreno pálido. ¡Ay, qué orejitas de Dios y qué turquesas! Te las hubieras comido. Cuando les vimos levantarse, nos propusimos seguir a la pareja para averiguar dónde vivía. Toda la gente que había en Praga la miraba, y ella más parecía corrida que orgullosa. Salimos... tras, tras... calle de Alcalá, Peligros, Caballero de Gracia, ellos delante, nosotros detrás. Por fin dieron fondo en la calle del Colmillo. Llamaron al sereno, les abrió, entraron. En una casa que está en la acera del Norte entre la tienda de figuras de yeso y el establecimiento de burras de leche... allí.» [Cap. XI-II, pp. 470-471]
«Estaba el pobre Juanito Santa Cruz sometido al horroroso suplicio de la idea fija. Salió, investigó, rebuscó, y la mujer aquella, visión inverosímil que había trastornado a Villalonga, no parecía por ninguna parte. ¿Sería sueño, o ficción vana de los sentidos de su amigo? La portera de la casa indicada por Jacinto se prestó a dar cuantas noticias se le exigían, mas lo único de provecho que Juan obtuvo de su indiscreción complaciente fue que en la casa de huéspedes del segundo habían vivido un señor y una señora, «guapetona ella» durante dos días nada más. Después habían desaparecido... La portera declaraba con notoria agudeza que, a su parecer, el señor se había largado por el tren, y la individua, señora... o lo que fuera... andaba por Madrid.» [Cap. XI-III, p. 473]
En el Capítulo tercero de la serie emitida por RTVE podemos encontrar este diálogo a partir del minuto 44; incluso la charla de Juanito con la portera de la casa de la calle del Colmillo.


ACCEDER
http://www.rtve.es/alacarta/videos/fortunata-y-jacinta/fortunata-jacinta-capitulo-3/4178738/


Es evidente el buen hacer del Ayuntamiento de 1899, presidido por el conde de Romanones, al encontrar detalle tan leve pero esencial para los tres tomos siguientes de la novela.



La calle de Pérez Galdós del siglo XXI
Tan despiados y constantes son los cambios en la fisonomía de nuestra ciudad, que, posiblemente, las fotos tomadas durante la realización del presente trabajo mañana hayan cambiado notablemente.

Hasta la primera mitad del siglo XX, la numeración de la calle no diferirá de la existente en el Plano parcelario de 1874. En la comparativa de este con el plano del Ayuntamiento de 1929 podemos apreciar que la calle va del número 2 al 12 (Manzana 303) y del número 1 al 9 (Manzana 312).

Como hemos visto en Fisonomía de la calle, reordenaciones posteriores limitarán la numeración, como muestra la siguiente imagen. 



Más en detalle, con fotografías de los edificios de ambas Manzanas, así queda configurada la calle en el siglo XXI. Los portales, casi imperceptibles por las concurridas terrazas y los carteles con productos que estos ofrecen, indican la moderna numeración, muy distinta de la que hemos conocido.






Final, que viene a serlo
Finaliza aquí este monográfico de Historia urbana de Madrid, un homenaje más a don Benito Pérez Galdós en el Bienio galdosiano. Confío en que haya sido de vuestro agrado y aporte algo más a las tantas historias que cuenta nuestra ciudad a través de sus calles.

En cuanto a Galdós, es mi deseo mantener viva su memoria, por eso, estimado lector, por favor, cuando pases por las calles de Hortaleza o Fuencarral, detente en la bifurcación con esta de Pérez Galdós, pasea por ella si tienes tiempo, recuerda lo que te he contado, y ofrece tus respetos al insigne escritor con un leve saludo.


Eduardo Valero García


Bibliografía y Cibergrafía

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

[1] CABEZAS, Juan Antonio. Diccionario de Madrid, Madrid, 1968, Editorial COMPI (Compañia Bibliográfica Española. S.A.)

[2] MARÍN PERELLÓN, Francisco J. y SANCHO, José Luis. Madrid dividido en ocho cuarteles. Estudio preliminar, Madrid, 2008, COAM (Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid. pp. 20-21

[3] VALERO GARCÍA, Eduardo. Historia de Madrid en pildoritas, Madrid, 2018, Editorial Sargantana ISBN: 978-84-16900-81-7

Para este trabajo se han utilizado fragmentos de planos de:
- Instituto Geográfico Nacional
- Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC-CCHS)
- Dirección General de Catastro
- Biblioteca Nacional de España (BNE-BDH)


Todo el contenido de Historia urbana de Madrid está protegido






En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2019) "Madrid y Galdós. La calle de Pérez Galdós. Madrid, 1899", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325

o siga las instrucciones en Uso de Contenido.

[VER: "Uso del Contenido"]


Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en los artículos son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia Urbana de Madrid.

La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia Urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red.
Ha sido necesario incorporar estos datos para evitar el abuso de copia de contenido sin citar las fuentes de origen de consulta.


© 2019 Eduardo Valero García - HUM 019-001 MADGALDOS
Historia Urbana de Madrid
ISSN 2444-1325

jueves, 17 de enero de 2019

La efímera Puerta de Alcalá de Antonio Mingote. Madrid, 1992

Siguiendo con la conmemoración del Centenario del nacimiento de Antonio Mingote, recordamos una de sus obras efímeras; aquella que llenó de colorido y humor la plaza de la Independencia durante la celebración de Madrid como Capital Europea de la Cultura.




Hemos conocido detalles históricos sobre los trampantojos que engalanan los balcones ciegos del edificio de la calle de la Sal, representativos del Madrid galdosiano, romántico, burgués y bohemio. Perviven otros ejemplos del arte de Mingote repartidos por la ciudad, entre ellos, los alegres carillones de la plaza de las Cortes o el relojero de la Antigua Relojería. También los preciosos dibujos que decoran la fachada del edificio de la plaza de Cristino Martos.

Pero en este artículo cuento la historia de la efímera Puerta de Alcalá diseñada por Mingote. Obra que ha quedado grabada en nuestra memoria y en las fotos que recuerdan que en 1992 fuimos Capital Europea de la Cultura.
«Pese a que a mi edad pocas cosas me ilusionan ya, el que mis dibujos estén expuestos en un lugar tan estratégico, me halaga»
Antonio Mingote, 1992





La efímera Puerta de Alcalá de Mingote
Primeras noticias
En mi libro Historia de Madrid en pildoritas, dedico un breve capítulo a ese Madrid’92 que para algunos madrileños pasó sin pena ni gloria, porque toda la atención estuvo puesta en dos grandes rivales: La Exposición Universal de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona.
«Madrid’92, ciudad cultural de las Europas, dependerá del Con-sorcio Madrid’92, creado para tal fin en noviembre de 1989 bajo las directrices de una comisión ejecutiva representada por el Mi-nisterio de Cultura, la Comunidad y el Ayuntamiento (…) Mingote crea una Puerta de Alcalá dibujada, en plena construcción, con el propio Carlos III presentándola y rodeada de tipos madrileños de todos los tiempos. Las graciosas y preciosas ilustraciones recubrirán la verdadera puerta en sus cuatro lados.» [1]
Fue un año de muchas inauguraciones y también de limpieza y restauración de la Puerta de Alcalá, obras que debían haber comenzado en la Navidad de 1991 pero fueron retrasadas por un cambio en el proyecto original.

El concejal de Obras, Enrique Villoria, anunciaba a la prensa que, si bien en un principio se limpiarían los paramentos del conjunto arquitectónico con ácido y se procedería a la sustitución de la cubierta de plomo, se sumaba al proyecto la limpieza de las zonas de piedra caliza blanda. Además, lanzaba la primicia sobre la intervención de Mingote: «El primer paso de la operación (…) consistirá en cubrir el monumento con unos toldos provisionales, que serán decorados con motivos alusivos a la Capitalidad Europea de la Cultura por el humorista Antonio Mingote.» [2]


La restauración de la puerta
El entonces diputado de la Asamblea de Madrid, Pío García-Escudero Márquez, en su calidad de arquitecto-restaurador, será quien dirija las obras. La experiencia de García-Escudero era visible en la restauración de otros monumentos, entre ellos el Colegio del Pilar de Madrid, el Palacio de Monterrey de Salamanca y la fachada de la Universidad de dicha ciudad, así como la de la Universidad de Valladolid.

En un reportaje al Diario ABC, el arquitecto matizaba sobre algunos aspectos de la obra y anunciaba que el resultado sería una sorpresa. Indicaba que la piedra estaba muy oscura y se debía conseguir el color blanco de la piedra caliza de Colmenar y el gris del granito. Sobre esto, advertía «Aunque los dos materiales con los que está construida la Puerta de Alcalá son muy resistentes y, por lo tanto, se han conservado muy bien; la dificultad de los trabajos reside en encontrar la tonalidad que tiene que quedar» (Sánchez 1992) [3]

También habló del estado en que se encontraba la cubierta de plomo, cuya sustitución era imprescindible al estar muy deteriorada por los efectos climatológicos. Sería remplazado por plomo de choque de 3 milímetros de espesor. Además, apuntó que no se completarían las piezas que faltaban en los grupos escultóricos.

Las obras, en las que trabajarían tres equipos que constituían un total de veinte obreros y especialistas, tuvieron un coste de 43 millones de pesetas, absorbidos íntegramente por El Corte Inglés.


Los bocetos de Mingote
Para febrero ya estaban realizados los bocetos que conformaban la lona que cubriría la puerta durante su restauración. El propio Mingote hacía una breve descripción de los decorados al ser entrevistado por F. J. Palomeque: «En una cara está Carlos III, con unas cosas y personajes de su época, y las otras tres caras contienen motivos humorísticos, cómicos y madrileños (…) Me parece que contribuye a adornar la ciudad y evitar esas cosas feas de los andamios tapando una casa». [4]

Del alcalde José María Álvarez del Manzano partía la idea, consensuada con Mingote, de cubrir el andamiaje con los originales y cómicos dibujos del humorista. Permanecerían poco tiempo -a penas unos meses-, pero representarían una nota de originalidad.

El miércoles 4 de marzo, por la mañana, alcalde y dibujante presentaban la maqueta con los bocetos, copia exacta de los trasladados a las lonas. En la siguiente fotografía podemos ver a Mingote explicando detalles sobre la composición de la maqueta.


©DIARIO ABC S.L. PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN - Es propiedad bajo licencia (Ref.: 20591713)
Descripción: «MINGOTE "VESTIRÁ" LA PUERTA DE ALCALÁ CON SUS DIBUJOS MIENTRAS DUREN LAS OBRAS DE RESTAURACIÓN. EN LA IMAGEN, MINGOTE ANTE LA MAQUETA DE LOS DIBUJOS»

Lo cierto es que aquellos cuatro paneles cargados de color y el característico humor e ironía del polifacético Mingote, propiciaron una mayor afluencia de tráfico en rededor de la plaza de la Independencia. La dieciochesca puerta ahora sólo era un esbozo de su primitiva construcción, acompañada por multitud de personajes y personalidades de diferentes épocas.


La puerta de Mingote en detalle
Mingote aseguraba que no había seguido ningún parámetro para la concepción de los dibujos. Los iba plasmando tal y como se le ocurrían. Lo único que tuvo en cuenta fue representar dos épocas en las caras principales. Así, en una identificamos a Carlos III, promotor de su construcción, y una serie de personajes que participaron en ella, como canteros, albañiles y los propios andamios de la época. También estaba Goya y unos aristócratas de los que hablaré en las descripciones.




En la otra cara y las laterales quedaba representada la fauna y prolegómenos del Madrid de 1992.






Para la descripción en detalle utilizo el cartel con recortable que El Corte Inglés regalaba a sus clientes. Precioso tesoro con más de cinco lustros de antigüedad que conservo como recuerdo de aquella intervención de Mingote en el paisaje urbano.






Descripción
Las siguientes imágenes desgranan cuadro por cuadro la fabulosa pero efímera obra.

Encontraremos tipos madrileños de diferentes épocas que representan la idiosincrasia de nuestro pueblo a través de diferentes estratos sociales. Ningún detalle escapa a Mingote: la jarana; la riqueza y la pobreza; los enamorados; los despreocupados; los atascos; lo vulgar; la capitalidad cultural vista con ironía; el consumismo; y, cómo no, la llegada de la primavera a El Corte Inglés. 




1 - Carlos III es la figura predominante. Emulando al cuadro de Goya, el monarca aparece presentando al observador las obras de construcción de la nueva Plaza de Alcalá.
2 - Entre rudimentarios andamios y juegos de poleas, los obreros se afanan en izar la regia inscripción.
3 - Un escultor -homenaje de Mingote a Francisco Gutiérrez- da forma al escudo de armas, sostenido por la Fama y el Genio en forma de querubín.
4 - Un maestro mayor de obras ojea un plano en el que se representa, con sutil acierto, el logotipo de El Corte Inglés, único mecenas que costeará las obras de restauración del siglo XX.


1 - El propio Mingote reconocía que esa predominante pareja, dieciochesca y aristocrática, querían representar al alcalde Álvarez del Manzano y a su esposa.
2 - Personajes goyescos y taurinos cotillean, quizá rememorando los antiguos mentideros de la villa.
3 - Un mendigo duerme apoyado en un saco de material, mientras un obrero está a punto de echarle agua para espantarle.
4 - Posible representación de un ciego de los que cantaban villancicos y pedían limosna. Un poco más arriba, un obrero echa un trago del tradicional botijo.


1 - Como no podía ser de otra manera, Mingote incluye a Goya retratando a Carlos III
2 - Sabatini indica a un obrero el lugar donde debe colocar una de las esculturas que coronan la puerta.
3 - Un señor lee el periódico, ajeno al peligro que corre su hijo al intentar rescatar el avión de papel que pende de una cornisa.
4 - Quevedo enarbola el logotipo de Madrid'92; parece satisfecho y orgulloso.
5 - El contrapunto al detalle 4 lo pone el señor que hace un grafiti con faltas de ortografía, mientras otro mira atónito y una señorita viene de hacer las compras en El Corte Inglés.
6 - Tampoco podía faltar la Lírica y el emblema madrileño, nuestro oso (osa) y el madroño.





1 - El músico se identifica con Mingote, aunque él lo negaba; decía: «Yo tengo más pelo y soy más guapo». Sin duda, rinde homenaje a la música madrileña, los conciertos, y a su padre.
2 - La primera se muestra alegre y florida volando por la plaza y atravesando los arcos de la puerta.
3 - Un joven toca la flauta mientras la muchacha de minifalda observa Madrid desde su privilegiada ubicación. Un turista se afana por conseguir la mejor instantánea.
4 - Homenaje a los pintores del parque de El Retiro; a los copistas del Prado, y a todos aquellos artistas que pintan la ciudad. En este caso, está retratando a la Cibeles, mientras unos turistas observan el monumento según las indicaciones del mapa. Es homenaje a Turismo de Madrid.


1 - La Cibeles avanza en su carro, no se muestra estática; levantan polvo sus ruedas y va echando chorros de agua, bien recibidos por el acalorado viandante.
2 - Vuelan con la primavera las señoras, los señores y las parejas, porque «¡Ya es primavera en El Corte Inglés!».
3 - En todo este lado quedan representados el turista curioso; las parejas atrevidas; el sempiterno lector de periódicos y la parejita de la Movida madrileña.


1 - Homenaje al vendedor ambulante, presente en todas las verbenas y en el día a día de la urbe.
2 - La maja del siglo XX, con su mantilla y abanico, se apoya sobre el característico mantón de Manila. Su marido, atónito, como le ocurre algunos cuando comienzan las verbenas.
3 - Un niño muestra sutilmente el logotipo de El Corte Inglés, mientras su abuelo -prototipo de don Hilarión- sujeta la pierna de la rubia moderna. Cruzando el arco, Julián. Homenaje al género chico en todo su esplendor.
4 - Las constantes obras municipales y el accidente provocado por ir pendiente de la lectura. Quien tropieza va ensimismado en la lectura de un libro, hoy lo hemos sustituido por el móvil.


1 - Atascos en Madrid; más que homenaje, una irónica crítica de las que Mingote nos tenía acostumbrados.
2 - El deportista intrépido que escala la puerta, como si aquella no fuese patrimonio.
3 - ¡Más parejas de enamorados! Mingote era un enamorado. En este caso, dos parejas intentan coger un ramo de flores. Venga, a lo gratis.
4 - Entre el desquicio del atasco, un señor alegre pregona: ¡Ya es primavera!, ¿dónde?... en El Corte Inglés.


Las coloridas lonas
El jueves 5 de marzo los madrileños despertábamos con la nueva, dinámica y colorida Puerta de Alcalá construida por la imaginación de Mingote. Nada hacía suponer que debajo de aquella obra de arte se estaba restaurando el emblemático monumento.

Bajo el título “«Traje» para la puerta”, el columnista Luis Prado de la Plaza decía de las lonas:
«La mejor demostración de respeto a los paisajes urbanos -en especial, cuando son significativos- acaba de producirse en la Puerta de Alcalá. Se demuestra, de esta manera, que toda la necesidad de las obras no son incompatibles con las naturales previsiones. Hubiera sido un desaliño, en pleno año cultural europeo, adornar el monumento precisado de restauración de toda suerte de materiales y andamiajes que acompañan los trabajos de este tipo» [5]


Decorador oficial de Madrid
En 1994, cuando le encargaron las cuatro lonas que cubrirían la monumental fuente de Neptuno, el dibujante había ironizado diciendo que quería «hacer méritos» para que el Ayuntamiento le concediera «el título de decorador oficial de Madrid». [6]


Retirada de las lonas
El lunes 11 de mayo comenzaba la retirada de las maquinarias, herramientas y materiales utilizados en la restauración. También se desmontaban los andamios de la obra y la estructura que sostenía a las lonas. Las monumentales y bellísimas ilustraciones de Mingote -obra efímera- se desvanecían poco a poco y desaparecían del horizonte madrileño.

Los bocetos fueron expuestos en el antiguo Museo Municipal (hoy Museo de historia de Madrid).
Con respecto a las lonas, el alcalde Álvarez del Manzano había manifestado que serían utilizadas para cubrir medianeras deterioradas.





Inauguración de la puerta restaurada
El 15 de mayo, coincidiendo con las Fiestas de San Isidro, el alcalde, en compañía de Mingote, las esposas de ambos, personalidades municipales y el gerente de Relaciones públicas de El Corte Inglés, inauguraban la remozada Puerta de Alcalá. Acto seguido se dirigieron a la pradera del santo, en un ambiente de capitalidad europea de la cultura. O eso se pretendía.



Finaliza aquí el recuerdo a esa obra de Mingote que ya no podemos ver. Como la mayoría de las obras efímeras que se acostumbraba a construir para recibir a reyes o cualquier otra celebración -predominando las de carácter monárquico- los reporteros gráficos y fotógrafos aficionados dieron testimonio de su existencia. Queda el agradecimiento a todos ellos.




Bibliografía y Cibergrafía

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

[1] VALERO GARCÍA, Eduardo. Historia de Madrid en pildoritas, Madrid, 2018, Editorial Sargantana ISBN: 978-84-16900-81-7

[2] SERVIMEDIA, 1992. La restauración de la Puerta de Alcalá comenzará en febrero. ABC. 29 de enero, p. 41 - Madrid

[3] SÁNCHEZ, Esther, 1992. En dos meses devolverán el color original a la Puerta de Alcalá. ABC. 11 de febrero, p. 42 - Madrid

[4] PALOMEQUE, F., 1992. La Puerta de Alcalá se cubre hoy con dibujos de Mingote. ABC. 4 de marzo, p. 39 - Madrid

[5] EFE, 1994. Mingote quiere ser el decorador oficial. EL PAÍS. 11 de noviembre


Todo el contenido de Historia urbana de Madrid está protegido






En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2018) "La efímera Puerta de Alcalá de Antonio Mingote. Madrid, 1992", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325

o siga las instrucciones en Uso de Contenido.

[VER: "Uso del Contenido"]


Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en los artículos son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia Urbana de Madrid.

La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia Urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red.
Ha sido necesario incorporar estos datos para evitar el abuso de copia de contenido sin citar las fuentes de origen de consulta.


© 2019 Eduardo Valero García - HUM 019-001 MINGOTE CENTENARIO
Historia Urbana de Madrid
ISSN 2444-1325


jueves, 10 de enero de 2019

Los trampantojos galdosianos de Mingote en la calle de la Sal. Madrid, 2001

Primer artículo de 2019 que cuenta la historia de los pintorecos trampantojos creados por Antonio Mingotela para engalanar un edificio de calle de la Sal, arteria de acceso a la Plaza Mayor y zona muy representativa del Madrid galdosiano.



«Don Baldomero Santa Cruz era hijo de otro D. Baldomero Santa Cruz que en el siglo pasado tuvo ya tienda de paños del Reino en la calle de la Sal, en el mismo local que después ocupó D. Mauro Requejo.»

Así comienza el segundo capítulo de la primera parte de Fortunata y Jacinta (dos historias de casadas), magistral novela de Benito Pérez Galdós en cuyas páginas queda representada la Plaza Mayor y zonas aledañas.

El escritor hace referencia a la muy antigua calle de la Sal (también conocida como “Red de la Sal”), antesala de la plaza y arteria que hoy nos ocupa por existir en ella unos preciosos trampantojos creados por Don Antonio Mingote Barrachina.

«Todavía hoy, al pasar por las calles de este “Madrid de Galdós”-Postas, Sal, San Cristóbal, soportales de la plaza Mayor-, me parece que de cualquiera de las tiendecitas actuales puede salir el inefable don Plácido Estupiñá, el sempiterno hablador que, por su incontenible pasión de hablar sin tasa ni medida, se arruinó en una tienda de bayetas y paños del Reino que tuvo en la plaza Mayor.»
Juan Antonio Cabezas, 1971

Prescindimos de la historia antigua de esta calle, así como la de la plaza, para centrarnos en dos momentos más recientes que culminarán con la creación de los trampantojos y su posterior inauguración.


Necesario homenaje a Mingote
Antes de comenzar, permítame el lector que rinda homenaje a Antonio Mingote Barrachina, dibujante, escritor, periodista, académico de la lengua, alcalde honorario de El Retiro y marqués de Daroca.

Este año de 2019 celebraremos el centenario de su nacimiento (Sitges, 17 de enero de 1919) y este artículo, relacionado con su obra y el Madrid galdosiano, quiere ser sincero homenaje a su persona y su maestría en el arte de hacernos sonreír.


Fotografía de una noticia de EL PAÍS (2015)

Dicho esto, comienzo a relatar esta historia que nos llevará a la inauguración de los trampantojos de la calle de la Sal. Lo hago de forma cronológica para conocer porqué están allí y el motivo que llevó a su ejecución.


El aparcamiento de la Plaza Mayor
Desde 1949 se venían construyendo en Madrid Estacionamientos Públicos Subterráneos, siendo el primero el de la plaza Vázquez de Mella (en la actualidad, Plaza de Pedro Zerolo).

En mayo de 1967 se anunciaba la adjudicación de los trabajos de tráfico, proyecto y control a Viales y Estacionamientos, Sociedad Anónima (VIESA), y a la empresa Huarte y Cía., S. A. para la construcción del aparcamiento de la Plaza Mayor.

Las siguientes fotografías muestran la fisonomía de la plaza durante el vaciado, cimentación y pavimentación.





El aparcamiento tendría entrada desde la calle Mayor por la de Felipe III y desde la calle Atocha por la de Gerona. Además, un túnel por la calle de Toledo pasaría por el estacionamiento y por debajo de la calle Mayor, con dos salidas por la plaza de Herradores. La otra salida estaría ubicada en la calle de la Sal hacia la de Postas.

© Consejo Superior de Investigaciones.
Informes de la Construcción Vol. 21, nº 207. Enero, febrero de 1969
IETccCSIC. Vol 51, nº 465 (2000)


La tarde del martes 12 de noviembre de 1968, en un acto simbólico celebrado en la Plaza Mayor, el alcalde de entonces, Carlos Arias Navarro, inauguraba el aparcamiento de esta plaza y los de Recoletos y plaza de Salamanca.

Para la realización de la monumental obra fue necesario retirar la estatua ecuestre de Felipe III. Así lo muestra esta fotografía de Torremocha de septiembre de 1967.




En 1971, cuando el Ayuntamiento ya había comenzado el plan de conservación del Madrid antiguo y el cierre de la plaza al tráfico de vehículos, la estatua aún permanecía arrumbada en los almacenes municipales. La presión popular logró que el alcalde la repusiera en el mes de junio de aquel año.
 
Por otra parte, en 1982, el Ayuntamiento iniciaría las obras de restauración de cimentación en la Casa de la Panadería. Las obras del aparcamiento subterráneo, cuyo nivel de vaciado rebasaba los cimientos, además del pésimo estado de la red de saneamiento, ponían en peligro este edificio principal de la plaza.

Las grietas y humedades de los sótanos amenazaban la pérdida de gran parte de documentos de la historia de Madrid. Recordemos que allí estuvo instalado el Archivo de la Villa hasta su traslado a Conde Duque.

A finales de 1983 -y como muchos recordaréis-, la fisonomía de la plaza y Casa de la Panadería era como la de esta fotografía de Pastor, donde se aprecia un depósito de materiales que el gracejo madrileño quiso bautizar con el pintoresco nombre de “el cohete”.





La salida por la calle de la Sal
Muchos lectores tendrán en su memoria aquella salida del aparcamiento que existía en esa calle hasta no hace mucho. Los automóviles tomaban la calle de Postas para salir a la de Mayor, algo que limitaba el tráfico de transeúntes por una de las entradas principales a la plaza.

Las siguientes fotografías son representativas de lo que comento. La primera, de finales de la década de los 60, muestra en detalle la recién estrenada salida de automóviles.




En la segunda, de 1986, queda evidenciada la estrechez de esa acera, donde es visible el emblemático local de El Gato Negro. Resulta curioso el grafiti con la leyenda «Toreros asesinos», cercano a la plaza donde tantas corridas se habían celebrado. Como veis, la lucha antitaurina no es cosa nueva.




En 1988 se reunirá la Empresa municipal de la Vivienda con la Fundación Villa y Corte para estudiar las medidas urgentes de restauración en la Plaza Mayor. Participarán en la reunión arquitectos, cronistas, catedráticos, académicos, expertos en restauraciones monumentales, pintores muralistas y críticos de arquitectura.

Entre todos los temas tratados, algunos eran de gran relevancia, como la eliminación o sustitución de las pinturas murales de la Casa de la Panadería, el color de las fachadas y la supresión de la rampa de salida del aparcamiento en la calle de la Sal.

Según habían informado los expertos, no se trataba de un simple lavado de cara, sino la forma de solucionar de modo global todos los problemas existentes, como la rehabilitación de las viviendas de la plaza; la sustitución del pavimento, que ya estaba muy deteriorado, y la restauración y adecentamiento de los locales comerciales, entre otros asuntos técnicos. [1]

Muchos de estos trabajos de rehabilitación se fueron realizando, pero los concernientes a la calle de la Sal y la salida del aparcamiento subterráneo no se comenzarán hasta las postrimerías del siglo XX.


Reformas de la calle de la Sal y Postas
Por fin, el 28 de junio de 1999 se ponían en marcha las obras de remodelación de las calles de la Sal y Postas, establecido en la Fase II del Programa de Rehabilitación Preferente del Casco Histórico de Madrid.

Este programa, contaba con un presupuesto total de 52.359,6 millones de pesetas (313.530.530€), fruto de los “Convenios para la Rehabilitación del Patrimonio Edificado Residencial y Urbano” firmado por las tres administraciones (Ministerio de Fomento, Ayuntamiento y Comunidad de Madrid). Parte de los fondos venían de la Unión Europea y entidades financieras.


Cuadro de distribución de las invesriones.
lnformes de la Construcci6n, Vol. 51 n° 465, enero/febrero 2000.
IETcc-CSIC ISSN-E 1988-3234


La Fase II contemplaba la rehabilitación entorno a la Plaza Mayor, con una nueva canalización, pavimentación y peatonalización de Sal y Postas, y la instalación de un equipo eléctrico que potenciaría la energía de la zona. Este generador de Unión Fenosa quedaría ubicado en el espacio que ocupaba hasta entonces la salida del aparcamiento.

Además, se estudiaba la inclusión de algún elemento decorativo relacionado con Benito Pérez Galdós. Hasta ese momento se contemplaba varias alternativas, entre ellas, una estatua de Galdós a la entrada de la calle Postas por la Puerta del Sol o la instalación de una placa con referencias a Fortunata y Jacinta en el edificio de la esquina de Sal con Postas.

La siguiente fotografía, de Yolanda Cardo para ABC, muestra la fisonomía de la calle de la Sal en marzo del 2000, después de finalizadas las obras de eliminación de la salida del aparcamiento. Sin lugar a duda, una remodelación muy bien recibida por los comerciantes de esa zona y los viandantes.





Los trampantojos de Mingote
El primer boceto
En marzo de 2000 se conocía la noticia sobre los trampantojos que se pintarían en el edificio esquinero de la calle de la Sal. Lo anunciaba a la Agencia Efe el concejal de Vivienda y Rehabilitación Urbana, señor Sigfrido Herráez.

El concejal había comentado que «en los falsos vanos que hay en una de las fachadas de la calle de la Sal, hemos encargado a Antonio Mingote un proyecto que nos presentará próximamente, y que consiste en unos trampantojos que recrean los personajes de “Fortunata y Jacinta”, obra de Galdós que se desarrolla en estas calles». [2]

Antonio Mingote ya tenía las ideas claras, y también el primero de los bocetos. Se trataba del más representativo de la novela de Galdós, en el que quedaban retratados Fortunata, Jacinta, Juanito Santa Cruz y el propio don Benito.

Las diferencias con el trabajo final son evidentes, algo habitual en los artistas, como muestra la siguiente comparativa. Don Antonio Mingote, maestro de trazo inmediato y resolutivo en sus viñetas diarias, lo deja ver en el boceto; pero la ilustración definitiva tendrá tratamiento de fresco y el acabado propio de sus ilustraciones más refinadas.

© Fotografía: Divina Aparicio - www.biodiversidadvirtual.org


Mingote en la calle de la Sal
Aquel día de finales de marzo sería el preámbulo de una historia más de las tantas que ofrece Madrid en sus esquinas, y un artístico homenaje al insigne Pérez Galdós.

En la calle de la Sal se presentó Antonio Mingote acompañado por una comitiva municipal encabezada por el alcalde José María Álvarez del Manzano. Juntos observaron el boceto y lo proyectaron de forma imaginaria sobre la fachada. La fotógrafa Yolanda Cardo captó aquel instante para ABC.




El alcalde aseguró a la prensa que se había elegido a Mingote «porque es de esos madrileños típicos que han nacido fuera pero que han querido hacerse madrileños, y porque refleja muy bien la realidad de la ciudad y puede adornar con su gracia interna lo que es el conjunto, dándole vistosidad a unas paredes que quedan un tanto frías. (…) dejará reflejada con su ironía lo que ha sido la historia de la ciudad en cuatro huecos cerrados y sin utilidad». [3]

El 29 de marzo, Antonio Jiménez Barca ofrecerá más datos en un artículo para El País. El periodista entrevistaba al citado concejal de Vivienda y Rehabilitación Urbana sobre los cambios realizados en la Plaza Mayor y una de sus arterias de acceso principales, la calle de la Sal.

Sobre la idea de colocar los trampantojos galdosianos en dicha calle, el concejal había contestado que «para culminar la rehabilitación, nada mejor que animarla un poco con eso, en un espacio que, sin nada, queda mal: teóricamente, tendría que haber balcones, pero la estructura interior de la casa no lo permitió, así que se quedaron los huecos, que han estado ahí desde siempre, desde que se hizo la casa. (…) Mingote tendrá en cuenta que el que ya está casi diseñado irá en la primera planta, y los otros tres, en la segunda, tercera y cuarta, con lo que se verán menos». [4]

Al preguntar sobre el coste de los trampantojos, el concejal Sigfrido Herráez respondió que el valor se determinaría cuando Mingote calculase el tiempo empleado en realizar los diseños. En este sentido, el dibujante y el alcalde Álvarez del Manzano, coincidieron en precisar que sería “un precio simbólico”.

El concejal indicó que, una vez finalizados los dibujos, la Empresa Municipal de la Vivienda adjudicaría los trabajos de reproducción de estos en la fachada. Y añadió: «Eso costará cerca de 50 o 60 millones y estarán colocados, espero, durante el próximo verano.» [5]

El escritor Rafael Flórez, en un artículo para ABC del 16 de mayo, comentaba que Mingote aún no había definido el diseño de los balcones, pero que estos representarían personajes «típicamente galdosianos y también históricamente madrileños». [6]

Flórez añadía: «Lo que será un aliciente público para mucha gente de hoy descubriendo la novela y al novelista, leyéndole por primera vez. Y para otros, releerlo de nuevo, refrescándose en la relectura, ejercicio saludable éste de volver a lecturas pasadas, recreándose en lo ya conocido, volviendo a revivir». [7]

Palabras éstas que hago propias por el entusiasmo renacido hacia la figura de Galdós en el 175 aniversario de su nacimiento (2018) y en el bicentenario que estamos a punto de celebrar (2019-2020).


Los cuatro bocetos y su comparativa
Por fin los madrileños conocerán los bocetos definitivos con los personajes que ocuparían cada balcón. El diario ABC los publicará el día 4 de septiembre del 2000 en un reportaje firmado por la periodista Sara Medialdea.

Al no corresponder a la edición en papel del periódico, los bocetos aparecen en grises, por tal motivo, he preparado las siguientes comparativas con el trabajo final a color.





Mariano Aguirre, actor, dramaturgo y productor teatral, escribió en 2012 un interesantísimo artículo -al que yo llamaría biografía-, sobre Mingote, su vida y su arte. Lo titula: Antonio Mingote, caballero de mesura.

Al referirse a las decoraciones urbanas realizadas por Mingote, repartidas por diversos espacios de la ciudad, dice de estos trampantojos:
«En la muy céntrica calle de la Sal, que arranca de la Plaza Mayor, la técnica es la del fresco. Inspirándose en “El balcón” de Manet, Mingote da vida a unos personajes decimonónicos, de rotundos volúmenes, insertos en unos apretados, equilibrados y redondos conjuntos, con unos colores fieles al tema y a la época, muy acertados. ¡Qué gran poesía emana de los fingidos balcones! Qué detalle tan donoso también el del ficticio trampantojo -trampantojo de trampantojo, podríamos decir- de la jaula con su canario. El trabajo de Mingote es aquí de una gran belleza y eficacia y revela una gran maestría de la técnica del fresco, que remite a los grandes maestros del género.» (Aguirre, 2012)  [8]


Mingote y el Madrid galdosiano
Antonio Mingote supo representar con trazo irónico el Madrid recreado por Benito Pérez Galdós en sus novelas. Nada de aquella sociedad decimonónica escapa a los dos maestros.

Galdós y Mingote fueron grandes observadores de la ciudad y protagonistas de los cambios que en ella se manifestaron; más acusados en el segundo, pero igual de significativos para ambos.

Galdós ve crecer esta villa y corte a lo ancho; del mismo modo que va añadiendo nuevos escenarios a sus personajes.

Mingote la ve crecer a lo alto, adecuándose a la modernidad, pero sin perder ese casticismo que impregna en sus viñetas. Así, en los trampantojos de la calle de la Sal, no obvia ningún detalle.

Como lo hiciera Galdós, retratando una sociedad de marcados estratos, Mingote sabe encajar esas dramáticas diferencias sociales en los cuatro balcones ciegos.

Siguiendo la elitista configuración de la vivienda burguesa del siglo XIX, va escalonando de mayor a menor, y de abajo a arriba, la importancia de los personajes según su categoría. Digamos que la burguesía, por comodidad y apariencias, establece un sistema piramidal invertido, donde el que está más arriba es el que menos posibles tiene.

Con la llegada del ascensor esto cambiará, pero, hasta entonces, el dueño de la propiedad habitará la planta principal (primer piso) y la servidumbre, o inquilinos con escasos recursos, vivirán en la última planta o bohardilla.

La planta baja se destina a locales comerciales, entrada de carruajes y portería. En ocasiones, el dueño de la propiedad tenía allí su comercio.

Los siguientes cuadros explican lo dicho, utilizando para cada ejemplo los trampantojos de Mingote fotografiados por Divina Aparicio.






El Madrid bohemio, el romántico y el burgués, amalgamados en el Madrid galdosiano, quedan perfectamente identificados en escenarios costumbristas cuyo motivo principal gira entorno a Fortunata y Jacinta (dos historias de casadas).

Pero no todas las casas eran burguesas. Galdós hace una minuciosa descripción de las viviendas habitadas por las clases menos favorecidas cuando habla de Barbarita Arnaiz. Casas que también se encontraban en los aledaños de la plaza, incluso aquellas que formaban sus muros.
«Nació Barbarita Arnaiz en la calle de Postas, esquina al callejón de San Cristóbal, en uno de aquellos oprimidos edificios que parecen estuches o casas de muñecas. Los techos se cogían con la mano; las escaleras había que subirlas con el credo en la boca, y las habitaciones parecían destinadas a la premeditación de algún crimen. Había moradas de estas, a las cuales se entraba por la cocina. Otras tenían los pisos en declive, y en todas ellas oíase hasta el respirar de los vecinos. En algunas se veían mezquinos arcos de fábrica para sostener el entramado de las escaleras, y abundaba tanto el yeso en la construcción como escaseaban el hierro y la madera. Eran comunes las puertas de cuarterones, los baldosines polvorosos, los cerrojos imposibles de manejar y las vidrieras emplomadas. Mucho de esto ha desaparecido en las renovaciones de estos últimos veinte años; pero la estrechez de las viviendas subsiste.»
Fortunata y Jacinta. Parte primera. Cap. II, 2

Otra referencia del estado de esas casas la tenemos en la parte cuarta (Cap. III, 7), cuando Fortunata acuerda con su tía vivir en casa de ésta.
«El cuarto que entonces tenía Segunda en aquella casa era uno de los más altos. Estaba sobre el de Estupiñá. (...) Fortunata vio el cuarto. ¡Ay, Dios, qué malo era, y qué sucio y qué feo! Las puertas parecía qué tenían un dedo de mugre, el papel era todo manchas, los pisos desiguales. La cocina causaba horror. Indudablemente la joven se había adecentado mucho y adquirido hábitos de señora, porque la vivienda aquella se le presentaba inferior a su categoría, a sus hábitos y a sus gustos. Hizo propósito de lavar las puertas y aun de pintarlas, y de adecentar aquel basurero lo más posible, sin perjuicio de buscar casa más a la moderna, quisiera o no Segunda vivir en su compañía. El gabinetito que ella había de ocupar tenía, como la sala, una gran reja para la Plaza Mayor. (...) Era menester blanquear la cocina, tapar con yeso algunos agujeros y enormes grietas que por todas partes había, empapelar el gabinete, que iba a ser su alcoba, y pintar las puertas.» 


Inauguración de la obra
El 30 de noviembre de 2001, después de una gran expectativa, quedaban inaugurados los cuatro trampantojos.

Antonio Mingote, a sus casi 83 años, montaba en una grúa para dejar su impronta en los fabulosos dibujos. Le acompañaban el alcalde José María Álvarez del Manzano y algunos concejales, cumpliendo así el compromiso municipal de embellecer los muros de nuestra ciudad; esa bonita idea nacida en tiempos de otro alcalde, don Enrique Tierno Galván.

El fotógrafo Julián de Domingo inmortalizó el emotivo momento en que Mingote, pincel en mano, rubricaba los trampantojos; los que hoy rememoran, llenos de vida y color, otros tiempos y otras personas; sean éstas fruto de la imaginación del insigne Galdós o copia exacta de las que conoció.




Fotografía: © Julíán de Domingo para ABC (2001)

Con esta imagen de Mingote y la noticia de la inauguración, concluye el presente trabajo que espero haya sido de vuestro agrado. Historia cercana, a caballo entre el siglo XX y el XXI, que sumo a las ofrecidas por Historia urbana de Madrid en el Bicentenario galdosiano.


Y ahora, un inciso...


Sobre las fotografías:
Agradecimiento
Para la realización de este trabajo se han utilizado fotografías de diversos autores, cuyos nombres se citan en los textos o en las imágenes.

Pero hago este inciso para manifestar mi agradecimiento a la fotógrafa Divina Aparicio, quien, a través de la plataforma www.biodiversidadvirtual.org, ha dado consentimiento para la utilización de las cuatro fotografías que conforman el mural galdosiano. Estas pueden verse a mayor tamaño desde las signaturas que enlazan la citada plataforma:



Fortunata y Jacinta-1-4.-img23331

Fortunata y Jacinta-1-4.-img23332

Fortunata y Jacinta-1-4.-img23333


Fortunata y Jacinta-1-4.-img23334


También el agradecimiento a biodiversidadvirtual por su buen hacer en la gestión para la obtención de los permisos.


Otro homenaje
Por otra parte, rindo homenaje al querido Carlos Viñas-Valle, quien supo fotografiar cada rincón de esta villa al detalle y con sentimiento.

Periodista y estudioso de la historia de Madrid, Carlos nos abandonó en abril del año 2018 dejando un importante legado fotográfico e interesante artículos en su blog.

Carlos Viñas-Valle, como Benito Pérez Galdós, Antonio Mingote, y quien suscribe, no nació en Madrid, pero sí fue adoptado por ella; porque esta ciudad nos abraza nada más vernos, y nos hace quererla y respetarla tanto, que destinamos parte de nuestras vidas en ofrecerle lo que sabemos hacer: fotografiarla, novelarla, dibujarla, relatarla.


Eduardo Valero García



ARTÍCULOS RELACIONADOS:

- Recuerdos de papel. Calle de la Sal

- Madrid, 19 de julio de 1913 [Ver: La tacita de plata]

- Plano Monumental de Madrid con motivo del IV Centenario de la Capitalidad. Madrid, 1961

- Fondas antiguas de Madrid. Jornadas Madrileñas de Novela Histórica. [Ver: Posada del Peine]



Bibliografía y Cibergrafía

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

[1] RAMIREZ DE LUCAS, Juan, 1988. La urgente reparación de la Plaza Mayor. Diario ABC (Madrid). 10 de marzo, p. 133 - Arquitectura

[2] Columna sin autor, 2000. Mingote pintará trampantojos galdosianos en la calle de la Sal. Diario ABC (Madrid). 26 de marzo, p. 6 - Sociedad.

[3] MEDIALDEA, Sara, 2000. La calle de Postas y de la Sal estrenan un sistema de peatonalización que se extenderá a decenas de vías. Diario ABC (Madrid). 29 de marzo, p. 13 - Reportaje

[4] JIMÉNEZ BARCA, Antonio, 2000. Mingote pondrá cuatro dibujos en una fachada junto a la Plaza Mayor. EL PAÍS. 29 de marzo, p. 17

[5] Ibídem, p. 17

[6] FLÓREZ, Rafael, 2000. A Galdós por Mingote. Diario ABC (Madrid). 16 de mayo, p. 12 - Madrid.

[7] Idídem, p. 12

[8] Aguirre, Mariano (2012) "Antonio Mingote, caballero de mesura", en tv.dokult.com [en línea]. Disponible en: http://tv.dokult.com/blog/2012/06/antonio-mingote-caballero-de-mesura/ [Consulta: 01 noviembre 2019]


Todo el contenido de Historia urbana de Madrid está protegido






En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2018) "Los trampantojos galdosianos de Mingote en la calle de la Sal. Madrid, 2001", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325
o siga las instrucciones en Uso de Contenido.

[VER: "Uso del Contenido"]


Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en los artículos son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia Urbana de Madrid.

La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia Urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red.
Ha sido necesario incorporar estos datos para evitar el abuso de copia de contenido sin citar las fuentes de origen de consulta.


© 2019 Eduardo Valero García - HUM 019-001 MADGALDOS
Historia Urbana de Madrid
ISSN 2444-1325