lunes, 23 de septiembre de 2013

Madrid, 23 de septiembre de 1913

Hace cien años en Madrid...


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Tal día como hoy del año 1913 eran noticia:
Romanones regresa a Madrid - La asistencia escolar - En las calles de Madrid (Plaza de Cánovas; Pº Santa María de la Cabeza; Pacífico, cerca del Puente de Vallecas) - La visita del presidente de Francia hacía cosquillas.


1913
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Romanones regresa a Madrid
Con una hora de retraso llegó el segundo expreso del Norte; en él regresaba a Madrid el jefe del Gobierno, señor conde de Romanones, y su distinguida familia. Los andenes de la estación del Norte estuvieron atestados por todos los elementos oficiales y políticos del partido liberal, que en numerosa concurrencia había acudido a recibir al conde de Romanones.
A las doce menos ocho minutos hizo su entrada el expreso y a las tres de la tarde Romanones celebraría Consejo de ministros en su domicilio. No andaban bien las cosas en el Partido Liberal.




La asistencia escolar
El pasado 13 de septiembre publicamos la noticia aparecida hace cien años en el Heraldo de Madrid sobre la enseñanza en España.
Tal día como hoy, el periódico volvía a publicar cifras de escándalo sobre el problema de la enseñanza.
Según sus investigaciones, el tipo medio de España de niñas y niños que asistían a las escuelas era del 43%, quedando sin recibir enseñanza, en infantes de 6 a 12 años, el 57% restante. Esa era la proporción oficial, pero no la exacta.
El periódico la valuaba en una tercera parte aproximadamente; es decir, que solo el 33% los niños frecuentaban las escuelas públicas y privadas con relativa asiduidad; dos tercios quedaban alejados de los establecimientos de enseñanza.
Las proporciones variaban según los sexos, y al absentismo llegaban en varones al 98%, y en algunos casos se reducía a cero. En niñas era aún más frecuente el último y lamentable caso. Esto además de que 30.000 pueblos carecían de escuelas y la juventud crecía en el más completo abandono cultural.

En Madrid
Según su Ayuntamiento, aunque estaba en discusión si las reformas habían favorecido más al Magisterio que a los alumnos, la capital de España cumplía la ley, teniendo el número de escuelas que marcaba aquella. Y, sin embargo, el propio Municipio declaraba que, por falta de centros elementales de enseñanza, había unos 33.000 niños que no se educaban. Para el Heraldo de Madrid la cifra era de 85.000.
Algunas escuelas se habían creado, pero eran tantos los arrojados al arroyo y entregados a la incultura y al abandono, que no era de extrañar que Madrid presentase en los últimos meses un aspecto de salvajismo que llego a impresionar al Gobierno y al propio ministro de la Gobernación, que adopto medidas.
Los resultados del informe que os presentamos arrojaba un dato escalofriante, España tenía en 1913 menos proporción de estudiantes y escolares que a finales del siglo XVIII.





En las calles de Madrid
En la Plaza de Cánovas
Los vecinos manifestaban que la Plaza de Cánovas se había convertido en cochera auxiliar del "Trust Funerario", porque en ella solían esperar, unas veces, los palafreneros con troncos de caballos para aplicarlos a los coches fúnebres que regresaban del cementerio con otro servicio, y otras, las maniobras de los coches quitando unos caballos y poniendo otros que, empenachados, esperaban en la fuente de Neptuno.
La gente se quejaba del mal aspecto que daba a aquella pintoresca plaza de la Villa y del abuso de las Empresas de pompas fúnebres.

PLAZA DE CÁNOVAS DEL CASTILLO











En el abrevadero de Santa María de la Cabeza
Había por aquellos años un abrevadero al final del paseo de Santa María de la Cabeza. Allí se reunieron varios carros, cuyas caballerías, casi en confuso pelotón se acercaron al citado abrevadero para mitigar la sed.
El carretero Cipriano Manrique, con un cubo se internó entre las bestias para llenarlo de agua, y entonces una, espantada, le asestó una terrible coz en la cabeza, derribándolo al suelo sin sentido.
Los compañeros del Cipriano le socorrieron en el acto, procurando en primer término contener la sangre que le manaba de la herida y hacerle recobrar el sentido; pero comprendiendo que el accidente era grave y dieron cuenta a los guardias. Acto seguido trasladaron al paciente a la Casa de Socorro sucursal del distrito de la Inclusa.
El pronóstico que dictó el médico fue de gravedad extrema. Hecha la primera cura, fue Cipriano trasladado al Hospital General, en donde estuvo el Juzgado de guardia para tomarle declaración, pero la diligencia resultó impracticable, por el estado desesperado del herido.


Calle Pacífico, cerca del Puente de Vallecas
En la calle del Pacífico, cerca del Puente de Vallecas, ocurrió una desgracia.
Había en aquel sitio una yesería, que utiliza una vía para el transporte de los materiales.
Junto a un estercolero próximo a la fábrica jugaban varios niños, entre ellos uno de tres años, llamado César Gongalé, que vivía en la calle del Pacífico, núm. 73.
Mientras los niños se hallaban entretenidos en sus juegos, llegó una vagoneta cargada de yeso, y alcanzó al niño César, destrozándole por completo.
Los gritos que dieron los demás muchachos llamaron la atención de algunos transeúntes y del guardia municipal número 130, quien detuvo al guardafreno de la Compañía Madrileña de Urbanización, Manuel Andrés Llorente, que conducía la vagoneta, y le llevó detenido a la Comisaría, donde quedó a disposición del Juzgado.
El niño fue trasladado a la Casa de Socorro sucursal del Congreso, donde los médicos de guardia le apreciaron la fractura de ambas piernas, hundimiento de varias costillas y otras heridas, de las que falleció momentos después de su ingreso en el benéfico establecimiento.

NOTA DEL AUTOR:
Los sucesos que ocurrían en las calles de Madrid no siempre eran simpáticos o curiosos. Noticias como las dos últimas que has leído eran habituales y se publicaban en los periódicos como terribles sucesos. Los madrileños de entonces las recibían con estupor y les daban más importancia que a los problemas de la política nacional e internacional.



La visita del presidente de Francia hacía cosquillas
El elocuente columnista Juan Pérez de Zúñiga publicaba este día de hace cien años sus coplas en la sección "Cosquillas" del Heraldo de Madrid, con la solicitud del concejal de un pueblo para que M. Poincaré lo visitase.


Desde un pueblucho indecente,
Valderriñones llamado,
un concejal ilustrado
me escribe ayer lo siguiente:
"Dígale usté a Poincaré,
por medio de Romanones,
que venga a Valderriñones.
¿Quiere decírselo usté?
No todo ha de ser festejos
pomposos ni juergas reales
ni guardias municipales
que brillen igual que espejos.
Para el que quiere observar
lo que hay bajo nuestro Sol,
ver un lugar español
no está fuera de lugar,
y si una muestra ha de ver
de pintorescos poblados,
con los minutos contados,
o como hubiere de ser,
que venga por esta villa
para ver lo que es canela.
Tan sólo verá en la escuela
dos chicos y una chiquilla.
En cambio, en la popular
taberna de Juan, el Pez,
tendrá que pedir la vez,
si tiene el gusto de entrar.
Un primo de la alcaldesa
(si no le ataca la murria)
le tocará en la bandurria
la jota y «La Marsellesa».
Le adornaremos con gasas
y flores el hospedaje;
la víspera de su viaje
revocaremos las casas;
ante el Concejo el cacique
saludará al presidente,
y más de un contribuyente
le rogará que le explique
cómo le dan pan y toros
y en festejarle no cejan
mientras sus súbditos dejan
pasar armas pa los moros;
porque para hablar en plata
nadie tiene aquí reparo,
sin que tenga el que habla claro,
miedo de meter la pata.
Verá qué gordas están
las hijas de Pepe Gil;
conocerá al alguacil,
y al cura, y al sacristán,
y verá huertas al Norte
con mucha fruta y no mala,
a un cuando no hay tantos cala-
bacines como en la corte.
En fin, espero que usté,
por medio de Romanones,
hará que a Valderriñones
visite el gran Poincaré,
y mucho le estimará
favor tan extraordinario,
en nombre del vecindario,
su amigo
Miguel Sarriá."


Humor centenario

MÁS NÚMEROS DEL PROGRAMA
El contribuyente. -Y diga usted, D. Félix, ¿Hacienda no prepara ningún número en honor de Poincaré?
Suarez Inclán. -¡Caramba! Le parecen a usted pocos números los que preparo para presentar el superávit?


Las fotos
El reportaje gráfico de Alfonso retrata un momento de las fiestas en Vallehermoso. Un grupo de músicos da un concierto en la plazuela de Blasco de Garay.





Recetas de la bisabuela
Un nuevo libro de recetas que la bisabuela rescata de la estantería. Se trata del Manual "LA COCINERA DEL CAMPO Y DE LA CIUDAD ó NUEVA COCINERA ECONÓMICA" - Quinta edición, 1883.


Comienza este valioso tratado de cocina con una advertencia:
"Hasta ahora no teníamos en nuestro idioma ningún libro de cocina que correspondiese á los adelantos de la época; con la publicación del que hoy ofrecemos al público creemos haber llenado este gran vacío. La obra francesa que nos ha servido para esta traducción, la más completa de todas las de su clase, es conocida en toda Europa por la sencillez con que está escrita, por la inmensa variedad de sus recetas y por comprender lo que en esta materia se practica en Inglaterra, Alemania, Rusia, Italia y otras naciones; baste decir que en pocos años se han hecho y agotado treinta y una numerosas ediciones, y se ha traducido en casi todas las lenguas. Para que en la nuestra sea enteramente completa hemos sustituido á la parte española del original, que como en todo lo que á nosotros se refiere, había muchas inexactitudes, EL NUEVO ARTE DE COCINA, escrito por D. Juan Altimiras, reformando su estilo y adicionándolo con algunas nuevas preparaciones.
Con estas mejoras puede decirse que hemos hecho un libro universal de cocina, y el más completo de todos cuantos se conocen hasta el día".

Comenzamos mañana la publicación de añejas y sabrosas recetas.


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© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-226 EFEMERIDES1913


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