miércoles, 18 de septiembre de 2013

Madrid, 18 de septiembre de 1913

Hace cien años en Madrid...


  Jueves 18  
Máxima    18,8º
Mínima    8,8º


Tal día como hoy del año 1913 eran noticia:
Funerales de Miguel Ferrero y Fernández - Finaliza el Consejo de Guerra. Listo para sentencia - En las calles de Madrid


1913
SEPTIEMBRE
L M X J V S D
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11  12  13  14 
15  16  17  18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 .



Funerales de Miguel Ferrero y Fernández
Como anunciamos ayer, día 17 de septiembre, fallecía en Madrid el diputado D. Miguel Ferrero y Fernández. Tal día como hoy de hace cien años se celebró el funeral.
Desde mucho antes de las once de la mañana, hora prevista para la conducción del cadáver a la Sacramental de San Lorenzo, el Paseo de la Castellana se había llenado de figuras de la política, la Prensa y otras representaciones de la sociedad madrileña.
La carroza fúnebre, cubierta completamente de coronas, iba tirada por ocho caballos y custodiada por palafreneros a la Federica, ujieres del Congreso y ordenanzas del Casino de Madrid y de la Sociedad Editorial española.
Un incalculable número de coches y carruajes siguieron a la carroza fúnebre hasta su última morada.
El cadáver fue inhumado en un sarcófago del patio de Nuestra Señora de la Portería.




Finaliza el Consejo de Guerra. Listo para sentencia
Un día más, las noticias sobre el Consejo de Guerra acaparan las páginas de los periódicos. Tediosas horas de juicio -hasta nueve horas con un descanso- y dramas como el desmayo de una de las hijas de Sánchez e indisposición de la otra, María Luisa se habían sucedido los últimos días. Brillantes defensas de los abogados de María Luisa y el capitán Sánchez; los ruegos y perdones de este último, y toda la verborrea judicial que, en este caso, tenía caracter castrenses.
Finalizadas las vistas, estando reunido el Consejo para deliberar, el capitán Sánchez desde su celda mando avisar que quería hablar con el general Tovar. El general accedió a la petición y se acercó a la celda del reo. Sánchez le dijo que era inocente y que no hiciensen caso de las mentiras de su hija María Luisa.
El Sr. Tovar le atendió benévolamente y retornó al lugar del Consejo.
La deliberación terminó, y fue llamado el juez instructor, Sr. Benard, para que procediese a redactar la sentencia.
A las cuatro y media salieron el general Tovar y los vocales del Consejo. El presidente, el general Garrido y el juez Instructor subieron al automóvil, y éste partió veloz hacia Capitanía general.

Capitanía general y calle Mayor - Fotografía: J. Lacoste
Entre 1906 y 1910 - Museo de Historia. Inv. 34301

En Capitanía el general Tovar fue atendido por el capitán general, Sr. Bazán, a quien entregó los pliegos que contenían el fallo del Consejo.
El Sr. Tovar abandonó la Capitanía general a las cinco de la tarde y mantuvo absoluta reserva sobre la sentencia al ser interpelado por los periodistas.


En las calles de Madrid
Dos dependientes de droguería llamados Núñez y Prieto, se quejaban de una situación que, si viviesen hoy, les habría llevado a la tumba. El Heraldo de Madrid recibía una carta, con la queja de estos señores, que decía:

"Señor D. José Rocamora.
Muy señor mío: Ruego a usted la inserción de estas cortas líneas en el periódico da su más digna dirección:
En la calle de la Corredera Baja hay establecida una droguería que, durante todos los domingos, no se acuerda de que hay que cerrar dicho establecimiento; por lo visto, no debe de saber de que en esta ciudad existe el descanso dominical, y no es solamente eso, sino que tiene de de plantón a sus dependientes, prohibiéndolos de oxigenarse seis horas cada ocho días. ¿Cuándo tienen un rato de expansión? ¿Esto es justo, Sr. Rocamora? Que pongan atención las autoridades, y si a dicho señor no le obligan a cerrar a las doce, como es su debida hora, nos encargaremos varios dependientes de enseñarle la ley del descanso dominical, pues lo que se pido es con justa razón.
Un millón de gracias, ofreciéndose a usted dos dependientes del mismo ramo, Núñez y Prieto."


Pasarela Cibeles
Los más modernos peinados para señoras.
La moda en el peinado sufría una radical modificación. El peinado alto volvía otra vez a ser el preferido de las damas elegantes y la Casa Pagés, de la calle de Peligros, 1, fue, como siempre, la primera en traer aquella novedad de París, ofreciendo al público los interesantes modelos que se reproducen a continuación.




Varietés
Espacio dedicado a los artistas residentes en Madrid que alegraban las tardes y noches de los madrileños.




Humor centenario

Diálogo:
El camarero -¿Qué va a tomar el señor?
García Prieto -Lo mismo que está tomando aquel señor que está frente a mi.
(El menú de Romanones: PODER PRESIDENCIA)


Las fotos
El capitán Sánchez en su celda momentos después de la finalización del Consejo de Guerra.




Recetas de la bisabuela
PARA EL MES DE DICIEMBRE (IV)
Plum-pudding
Dos ensaimadas. Dos copas de ron. Cuatro huevos. Cien gramos de azúcar glas. Cien gramos de limoncillo y naranja en dulce. Un cuartillo de leche. Cincuenta gramos de pasas de Corinto.

Se ponen las ensaimadas en la leche, y con un tenedor se aplastan y se deshacen muy bien, añadiendo las yemas batidas, las pasas, de Corinto, sin palos y bien lavadas, los dulces partidos en tiras pequeñas y muy delgadas y, últimamente, el ron.
En un molde untado en manteca dé vaca y espolvoreado de pan rallado se vierte la mezcla y se pone en el horno al baño de maría.
Cuando pinchando el plam-puding con una aguja de cocina ó de media ésta salga limpia ya está en punto y puede sacarse del molde, para lo cual conviene que esté casi frío.

Coste aproximado, 3 pesetas.


Dulce de batata
Dos kilos de batatas. Kilo y medio de azúcar de pilón.

Las batatas se lavan muy bien y se secan con un paño blanco.
En la lumbre se coloca una vasija con agua, encima un plato sopero boca abajo; sobre él las batatas, sobre las batatas un paño grueso bien empapado en agua, y tapando todo esto, otro perol que encaje, de modo que se forme una cámara de vapor alrededor de las batatas.
Debe cocer á fuego sostenido, pero no fuerte, y á la media hora ó tres cuartos de hora ya estarán las batatas en disposición de pelarlas.
El almíbar se hace con dos litros de agua y el azúcar haciéndolo cocer una hora á fuego lento. Pasado este tiempo, se echan las batatas que deben cocer media hora; se separa la vasija y se dejan reposar tapadas con una batista veinticuatro horas.
Pasado este tiempo se sacan las batatas con cuidado y cuando el almíbar vuelve á hervir, se las da otra media hora de cocción repitiendo una vez más la operación, pasado el mismo tiempo. Se deja reposar de nuevo y esta última vez se colocan las batatas en los tarros, se da al almíbar punto de hebra y en teniéndole, se cuela sobre las batatas.

Coste aproximado, 3,50 pesetas.

FIN DE ESTE LIBRO DE RECETAS


Publicidad con solera




© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-221 EFEMERIDES1913


.