sábado, 30 de marzo de 2013

Madrid, 30 de marzo de 1913




Efemérides del 30 de marzo de 1913
El 30 de marzo de 1913 fue domingo.

Contenido:
Obra póstuma de Chueca en el Lara - El Teatro Gran Vía - Suicidios - Romanones, el catecismo y el Nuncio - Salsas de la bisabuela.

El sol apareció a las 06:03 y se marchó a las 18:36 horas. Luna menguante.
La temperatura máxima a la sombra fue de 14,5º y la mínima de 1,5º. Día con cielo cubierto. Humedad del 45%.

Santos del día:
De Cuasimodo
San Juan Clímaco, abad


















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Obra póstuma de Chueca en el Lara
"Las mocitas del barrio", un sainete madrileño que los Sres. Casero y Larrubiera que entregaron en su día al maestro Chueca, se estrena en el Teatro Lara con carácter de evocación y homenaje al llorado compositor. Los aplausos aclamaron la salida a escena de Casero y Larrubiera, y éstos dedicaron el éxito al maestro Chueca, en cuyo busto colocaron una corona de flores los maestros Nieto y Serrano. Luego Antonio Casero leyó una composición exaltadora de la gloria del inolvidable músico madrileño.


El Teatro Gran Vía
Con horror se recibe la noticia de la intención del Concesionario del Teatro Gran Vía, Sr. Sebastián Maltrana, de alquilar el local -nada menos que por doce mil duros anuales- para Cine y Varietés.
El edificio había sido construido conforme a las necesidades de un teatro, por lo que el gobierno Municipal -o al menos el arquitecto del Ayuntamiento, la Jefatura de Policía y la Junta de Espectáculo- deberían tomar cartas en el asunto y no autorizar el local como cine. Más sabiendo que, además de aspectos estructurales, costaba bastante desalojar el recinto.
Mientras las protestas iban en aumento, en el Ayuntamiento nadie se pronunciaba. Y es que el Sr. Maltrana, además de romanonista, era amigo íntimo y político del señor alcalde.






El Teatro Gran Vía se inauguró el 9 de marzo de 1911. Estuvo ubicado cerca del edificio Capitol y la plaza de Callao. No se convertirá en Cine hasta 1916. En 1920 el pequeño teatro fue derribado para dar paso a las obras de construcción de la Gran Vía. (Visible en la última fotografía, con el gran cartel de "CINE")


La joven suicida y "el cojo"
A las siete de la mañana de puso fin a su vida la joven de quince años Micaela García Fernández,que vivía en la calle Embajadores, número 56, segundo derecha. Hallándose acostada se disparo un tiro en el temporal derecho.
El padre acudió raudo a la habitación de la suicida y, viendo que su estado era muy grave, la cogió entre las ropas de la cama y ayudado por otras personas la llevó a la Casa de Socorro donde se le practicaron los primeros auxilios. Por desgracia, la joven suicida falleció a las ocho y media de la mañana.
El Juzgado de guardia se constituyó en la Casa de Socorro, y después de practicar algunas diligencias, se trasladó a la del suceso.
El infortunado padre no pudo facilitar al juez, Sr. Grande, dato alguno que aclarase los móviles del triste hecho. Sólo dijo que Micaela había regresado la noche anterior más tarde que de costumbre; pero no la reprendió, porque dos guardias de Seguridad, que prestaban servicio en la calle del Casino y jardines de la Escuela de la Veterinaria la habían acompañado, y espontáneamente le dijeron que el hecho de acompañarla había obedecido a que un sujeto cojo, y borracho, al parecer, perseguía a la niña con una navaja.
El cojo, llamado Gregorio Rodríguez Real, vendedor de décimos en el Café Madrid y vecino de la calle Buenavista número 44, era coonocido de la víctima y la cortejaba. Al parecer, a la altura de los jardines de la Veterinaria intentó meterle mano; la joven se resistió y en ese momento llegaron los guardias.
El tal Gregorio ("el cojo") fue detenido y llevado a Comisaria.

Muy frecuentes eran los suicidios en la Villa y Corte. Los había terribles y funestos, como éste que acabamos de ver; otros eran de risa, como el de la suicida reincidente del día 27 de marzo, o ridículos, como el que viene a continuación.


Me suicido en otro sitio
El cajero de la Sociedad "La Siempreviva", Joaquín Aramburu, de cincuenta y cinco años, domiciliado en la calle del Humilladero, número 12, fue denunciado por distraer fondos de dicha Sociedad, por lo que concibió, la idea de suicidarse vista de su deshonra.
Con este fin se dirigió a la Dirección de Seguridad, situada en la calle de la Princesa, y, con el revólver en la mano, esperó paciente a que el director general de Seguridad, Sr. Méndez Alanís, saliese de la Dirección.
Al verle aparecer por la puerta se dirigió hacia él y se disparó el revólver, cayendo fulminado al suelo .
El Sr. Méndez Alanís sufrió una terrible impresión al presenciar el suicidio tan rápido como inesperado, por lo que no le dio tiempo evitarlo.
Cuando asistieron los enfermeros de la Casa de Socorro sólo pudieron certificar la defunción del infeliz cajero.


Romanones, el catecismo y el Nuncio
Por la mañana, Romanones recibió a los periodistas y refiriéndose a la llegada del Nuncio de Su Santidad, no se explicaba la extrañeza de algunos por no haber acudido ayer a la estación ningún representante del Gobierno. Señaló: "Es costumbre en las prácticas diplomáticas esperar a que haga su presentación oficial para hacerlelos honores que le corresponden a su categoría de representante de la Santa Sede. Hoy me visitará, y en la semana próxima sera recibido por S. M. con el ceremonial acostumbrado."

Sobre la suspensión de un mitin organizado por la izquierda, dijo el jefe de Gobierno: "Siguen los elementos de la izquierda combatiéndome por la suspensión del mitin [sobre el catecismo], y tengo que repetir una vez más que yo no he intervenido en nada que se relacione con ese mitin. El dueño del local se ha negado a cederlo a las izquierdas, como mañana se puede negar también a cederlo a las derechas, y éstas entonces también me culparían de esa negativa.
Yo no deseo esos mítines. Me alegro de la suspensión hasta tanto que esté publicado en la Gaceta el decreto sobre el catecismo; después vengan todas las discusiones que quieran, no rehuiré ninguna, al contrario, me agrada discutir."


Humor centenario
Diálogo:
Romanones. -Lo que ustedes oyen. ¡Ni que sí ni que no! ¡Ni a la derecha ni a la izquierda!


Diálogo:
Los chicos. -¡Perdónenos usted la Doctrina, señor maestro!...
Romanones. -Perdonada por una vez; pero no vayáis contándoselo a vuestras mamás. ¡Que una cosa es darle coba a Melquíades y otra exponerse a perder la Presidencia!...



Las fotos
Monseñor Ragonessi, Nuncio de Su Santidad, en el Ministerio de Gobernación junto al presidente del Consejo, conde de Romanones.



Recetas de la bisabuela

SALSA DE ROBERT
Se pone manteca en una cazuela, con una cucharada de harina, y se deja dorar; después se añaden unas cebollas picadas, sal, pimienta y unas cucharadas de caldo, póngase al fuego un cuarto de hora, y antes de servirla añádase un poco de vinagre y un poco de mostaza; muévase hasta que esté todo desleído.
Esta salsa es excelente para las carnes de cerdo.

ALIOLI CATALÁN
Seis granos de ajo machacados en el mortero, un poco de sal, y se va echando aceite poquito a poco, batiéndolo continuamente hasta que esté en su punto, que ha de quedar bien espeso.
Esto sirve para asados, hervidos y verduras.

SALSA DE OSTRAS
Las ostras, sin conchas, por supuesto, se cuecen en vino blanco, luego se agrega un poco de caldo de pescado, si lo hay, dejando que cueza y se reduzca a una tercera parte; se baten dos o tres yemas de huevo, que se incorporan, meneándolo todo sin cesar, se pasa por un tamiz, se calienta y se le añaden otras ostras cortadas a pedacitos pequeños. Se sirve caliente.

SALSA PICANTE
Se cortan muy finos dos o tres puerros o ajos silvestres, los que se pondrán a freír con un poco de manteca; se echará la cuarta parte de un vaso de vinagre, el que se dejará reducir, aumentando luego un cucharón de caldo y pimienta molida blanca, dejándolo todo cocer a fuego lento por un cuarto de hora al ángulo de la hornilla: se desengrasa, y al tiempo de servirla se le aumenta pepinillos y alcaparras.

SALSA DE MOSTAZA
Se hace reducir en una cacerola tres o cuatro vasos de buen caldo con sal, pimienta y ajos, hasta la mitad; se le aumenta una cucharada de mostaza, se pasa por la estrameña y se sirve caliente.



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© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-076 EFEMERIDES1913


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