miércoles, 19 de junio de 2013

Madrid, 19 de junio de 1913




Efemérides del 19 de junio de 1913

Jueves 19






Máxima    26,5º
Mínima   14,5º






Contenido:
Personaje del día: Eduardo Vincenti Reguera, nuevo alcalde de Madrid - La reina con síntomas de parto - Toma de posesión del nuevo alcalde de Madrid - Las "Cosquillas" del Heraldo de Madrid y el nuevo alcalde - Nuevo consultorio de Gota de Leche - Un Goya robado a España - Estrenamos recetas de la bisabuela


1913
JUNIO
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Personaje del día
Eduardo Vincenti Reguera, nuevo alcalde de Madrid




La reina con síntomas de parto
El rumor de que la reina había experimentado los primeros síntomas de alumbramiento fue transmitido desde Madrid. En La Granja no se sabía nada, porque la augusta señora había hecho su vida de costumbre.
Contribuyó a afirmar la creencia el hecho de que al medio día la reina no salió al comedor. Su augusta madre Dª. Cristina dijo que S. M. se sentía indispuesta, y como advirtiera en los labios de algunos palatinos una sonrisa, exclamó:
"Señores; no es lo que ustedes se figuran; es sólo un dolor de cabeza."

Cerca de las cuatro de la tarde la reina salió al hall de Palacio, ya repuesta de su pasajera indisposición, y después de conversar largo rato con todos los que allí se encontraban, cogió un automóvil, dirigiéndose por la carretera de Madrid al encuentro del rey.
La Reina Cristina y la Infanta Beatriz salieron también de paseo por la misma carretera, y a las seis y media se encontraban ya de regreso en Palacio toda la familia Real.

A poco de llegar se retiraron a sus habitaciones las Reales personas. y A las ocho y media, hora de la cena, el marqués de Viana dijo que Sus Majestades comerían en sus habitaciones particulares.
En vista de esto, el caballerizo y montero mayor presidió la mesa, asistiendo los altos funcionarios palatinos que en el Palacio de La Granja se encontraban.
A las once de la noche se retiraron todos a descansar, quedando el marqués de Viana en avisar si ocurría alguna novedad.

La reina había sentido los primeros síntomas de alumbramiento a las ocho y media de la tarde.
El conde de San Diego reconoció inmediatamente a S. M. y pudo observar que el parto se presentaba en excelentes condiciones.
El general Aznar comunicó la nueva al comandante de Estado Mayor, D. Ildefonso Martínez, y éste al capitán de la batería encargada de hacer las salvas, D. José Acevedo.

A las doce de la noche se avisó a Madrid, a los infantes, al Gobierno y a otras personas, quedando todo dispuesto para el acto de la presentación.
Y esto es lo que aquel día se supo del inminente alumbramiento de la reina Victoria en La Granja. Y como fuese que en esos tiempos no había ecografías, nadie sabía si llegaría al mundo una infantita o un infantito.

En la fotografía, de Hauser & Menet, vemos a la hermosísima reina Victoria Eugenia con el príncipe de Asturias en brazos. La fotografía corresponde a una postal del año 1907.
Museo de Historia
Inv. 1990/9/396


Toma de posesión del nuevo alcalde de Madrid
Por la tarde se celebró sesión extraordinaria en el Ayuntamiento, para dar posesión del cargo al nuevo alcalde, D. Eduardo Vincenti.
Presidió el ministro de la Gobernación, Sr. Alba, sentándose a su derecha el ministro de Instrucción pública, Sr. Ruiz Jiménez el alcalde saliente).


Una Comisión de concejales salió a recibir al nuevo alcalde.
El Sr. Alba dedicó unas frases de elogio al Sr., Ruiz Jiménez por su labor, y saludó al Sr. Vincenti, del que esperaba la realización de grandes proyectos.
El Sr. Ruiz Jiménez agradeció las frases del ministro, diciendo que el elogio debía ser para el Ayuntamiento, por cuanto él no había hecho otra cosa que secundar las iniciativas de la corporación.
Hizo historia de la precaria situación económica en que se hallaba el Municipio cuando se encargó de la Alcaldía y de los esfuerzos que han sido precisos hacer para llegar al estado de relativa prosperidad en que se encontraba en la actualidad.
Elogió la gestión do los concejales y terminó diciendo que había vivido con gran satisfacción en la Casa do la Villa durante dieciséis meses que había desempeñado la alcaldía, y que, al abandonarla, sentía una verdadera pena.

El Sr. Vincenti pronunció un extenso discurso, manifestando los propósitos que le animan en favor del vecindario de Madrid.
Dijo que se hallaba dispuesto a llevar a feliz término las obras de que tan necesitada estaba la capital de España, tales como las del Matadero, la Necrópolis, la Gran Vía y el pavimento. Acerca de éste hizo consideraciones que revelaban el deseo de resolver el asunto cuanto antes, pues el estado de las calles de Madrid constituía una gran vergüenza.
Se declaró partidario de la municipalización de los servicios, y terminó pidiendo a todos los concejales el apoyo que necesita para realizar cuanto se proponía.

En nombre de la mayoría liberal habló el Sr. García Molinas; en nombre de los conservadores, el Sr. Alvarez Arranz; en el de los socialistas el Sr. García Quejido ; en el de los republicanos, el señor Trompeta (D. Enrique), y en el de los concejales de la Defensa Social, el Sr. Bellido.
Todos elogiaron la labor realizada por el Sr. Ruiz Jiménez, a quien dedicaron frases de cariño, y ofrecieron su apoyo al Sr. Vincenti si éste proseguía el camino trazado por el Sr. Ruiz Jiménez y realizaba las reformas anunciadas en beneficio del pueblo de Madrid.
Inmediatamente, se levantó la sesión.




Las "Cosquillas" del Heraldo de Madrid y el nuevo alcalde

Amigo Eduardo Vincenti:
Le debo felicitar
por haber sido elevado
al solio municipal.
Ya puede lucir de nuevo
por delante y por detrás,
el uniforme que antaño
tuvo usté a bien inventar *
para andar por esta corte
que, en tal mal estado está,
y que pide que la pongan
un pisito regular.
No es el puesto, que digamos,
una ganga colosal,
pues si bien entona mucho,
(no lo puede usté negar),
el vivir templando gaitas
es tarea de verdad
superior a la de Villa
con su banda sin igual.
Y, ya puesto en el machito,
y con más de un bello plan
bajo el casco (que reluce
cuando destapado está),
fíjese en que no hay escuelas
en bastante cantidad;
fíjese en que algunas calles
no huelen a opoponáx
propiamente, y en que hay pobres
que andan de aquí para allá
mostrando llagas, cojera,
viudez o fecundidad.
Si alguna casa le estorba
y no la quiere tirar,
usté mismo (si le dejan)
la derriba sin piedad.
Organice usté festejos,
que eso nunca está de más,
y es muy bueno entretenerse,
tanto aquí como en Tetuán.
Proponga usted lo que quiera;
pero que no toquen a
la banda, que es lo más grato
que tiene esta capital.
Y si otra necrología
va el Concejo a publicar
de difuntos madrileños,
haga usté, por caridad,
que no vuelvan a matarme,
como me han matado yá,
en un libro costeado
con parné municipal.
Pase que algunos colegas
me quieran (¿por qué?) matar
moralmente y me declaren
infructuosa hostilidad;
¡pero, amigo don Eduardo,
lo que no debe pasar
es que se me dé por muerto
de orden la autoridad!
JUAN PÉREZ ZÚÑIGA

En las efemérides del día 18 de junio, bajo el título "Sobre el futuro nuevo alcalde", el diario "La Época" hace referencia al absurdo uniforme inventado por el señor alcalde.



Nuevo consultorio de Gota de Leche
Comenzaba a funcionar en este día de hace cien años el primer consultorio de niños de pecho en la calle de la Espada, núm. 9, fundado en Madrid bajo la protección de S. M. la Reina Doña María Cristina.
Tenía por objeto esta benéfica institución combatir la excesiva mortalidad de la primera infancia, que todos los higienistas atribuían a la mala calidad de la leche y al desconocimiento, por parte de las madres, de aquellas reglas de conducta más esenciales para conservar la salud de sus hijos.

Dos eran los medios con que cumplía esta humanitaria tarea:
1.º Facilitando leche de excelente calidad, esterilizada a 102 grados, a las madres que no podían amamantar a sus hijos.
2.º Estableciendo consultas gratuitas para los niños enfermos y dándoles medicamentos, si eran pobres.

La administración del consultorio corría a cargo de cinco hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl.
A la generosidad de S. M. la reina María Cristina se debía al solar en que la munificencia de los señores marqueses de Casa Torre levantó un hermoso edificio, dotándole además de cuantos aparatos y servicios eran indispensables en instituciones de esa clase.

El consultorio
En el piso bajo se hallaban los aparatos esterilizadores de la leche; en el principal las cocinas y despachos, y en el segundo las consultas de Medicina y Cirugía y de varias especialidades, a cargo de reputados profesores.
La leche se daba en cestillas metálicas, en cantidad necesaria para el día. Gratuitamente, hasta donde alcanzan los recursos de la casa, a las familias pobres, y cobrando 30 céntimos diarios a la clase obrera.
Los bonos gratuitos se expendían, al precio de 3 pesetas, para el alimento de un niño durante un mes.
El establecimiento se sostenía con fondos que daban los benefactores y socios protectores, así como con subvenciones, donativos y legados.



Un Goya robado a España
Se verificó en París la venta en pública subasta de la famosa colección artística Marczell de Nemes, formada por cuadros antiguos y modernos, cuyo valor total había llegado a 5.344.600 francos.
Entre los magníficos lienzos vendidos figuraban varios del Greco, una «Sagrada Familia», adjudicada en 173.000 francos; una «Concepción», en 155.000, y «Jesús en el monte de los Olivos», en 125.000.
También hubo mucha puja para adquirir las obras de Goya que se subastaban. Una «Escena de Carnaval», fue rematada en 60.000 francos; un retrato de Gasparini, en 29.000, y unos «Borrachos», en 25.000.
Estaba anunciado también que se pondría a la venta un cuadro llamado «Las gigantillas», del mismo D. Francisco Goya; pero al llegarse al número que tenía en el catálogo anunció el subastador que el Gobierno español había presentado una demanda de embargo sobre la obra.

Movido por la curiosidad, consultó entonces el catálogo del erudito Villamil, y por él supo que tal creación artística había sido robada en 1869 del palacio real de Madrid, en cuyos sótanos se guardaba con cuatro cartones de asuntos semejantes que habían servido de modelos para unos tapices de sobrepuertas.
El cuadro estaba destinado al Museo del Prado, adonde más tarde fueron llevados dichos cartones.
El embajador telegrafió en seguida al Gobierno de Madrid y recibió la orden de que interpusiera el embargo. Así lo hizo el abogado M. Clunet, y «Las gigantillas» quedó en poder de un depositario judicial.



Humor centenario




Las fotos
Un retrato de Eduardo Vincenti Reguera, del año 1905, durante su primer mandato como alcalde de Madrid.


Recetas de la bisabuela

PARA EL MES ENERO (I)
Morteruelo manchego
Dos perdices. Una gallina ó medio pavo. Dos kilos de hígado de cerdo. Medio kilo de jamón de Avilés. Una libreta.

Después de bien limpios todos los ingredientes, y partidas por medio las aves, se ponen á cocer con agua y sal.
Cuando esté bien tierno, se saca del agua, se deshuesan las aves y se pica todo, tanto, que parezca machacado. Se cuela el caldo á otra vasija, colocando en él el picadillo, dos kilos y medio de manteca de cerdo derretida, ciento veinticinco gramos de buen pimentón encarnado, una cucharadita de pimienta negra molida y un polvo de clavo de especia.
Se remueve sin cesar con el cucharón de madera. Cuando empieza la grasa á hacer burbujas y sube á la superficie, está terminada la operación y puede colocarse el morteruelo en tarros de loza, que se tapan como los de dulce, con papel blanco primero y después con un pergamino bien atado.

Este morteruelo se conserva cuanto tiempo se desee, siempre que esté bien tapado, y se sirve como plato frío ó caliente con huevos fritos alrededor.
Coste aproximado, 12 pesetas.


Lomo de cerdo con judías
Un kilo de lomo. Medio kilo de judías blancas. Doscientos gramos de manteca de cerdo.

Se espolvorea el lomo con sal y pimienta; se cubre bien con la manteca y se pone al horno.
Cuando el tenedor entra y sale con suma facilidad, está en su punto.
Las judías, que habrán estado en agua cuatro horas, se cuecen en agua fría con una cebolla partida y unos gramos de pimienta, cuidando que no se deshagan.
Una vez cocidas y escurrida el agua, se echan en la grasa del lomo, una media hora antes de comer para que se rehoguen bien.
Coste aproximado, 3,90 pesetas.



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© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-153 EFEMERIDES1913


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