miércoles, 27 de febrero de 2013

Kaulak, el fotógrafo de la aristocracia



Antonio Cánovas Vallejo "Dalton Kaulak"
En nuestras efemérides del día 27 de febrero de 1913 destacamos como personaje del día a D. Antonio Cánovas Vallejo, (1874 - 1933) conocido como "Kaulak" o "Dalton Kaulak". Era sobrino de Antonio Cánovas del Castillo y Vallejo y, como su tío, también se dedicó a la política antes de descubrir su inquietud por la fotografía.
Ocupará altos puestos en los ministerios de Gobernación y de Gracia y Justicia de España, y será diputado en Cortes por Cieza y Gobernador Civil de Málaga. También ejercerá la crítica artística como director de "La correspondencia de la España Ilustrada" y colaborará con "La Época" y otros periódicos con sus crónicas de Bellas Artes.

En el campo pictórico los principales marchantes de cuadros de Madrid indicaban que había recibido pingües beneficios con la venta de bucólicas obras cargadas de flores, pájaros y palomas, firmadas bajo el seudónimo de "VASCANO".

Ajeno por completo a la fotografía, ignorante absoluto del arte de Daguerre, allá por el año 1897, vio las fotografías que un su hermano obtenía con la modestísima Photo-Jumelle. Algunas de las creaciones de tal aparato reproducían escenas de familia afecta a Cánovas del Castillo (tío).

Interesado en conseguir copias de aquellos retratos, y viendo la dificultad por tratarse de quien se trataba, el proyecto de fotógrafo decidirá hacerse con una cámara. Comprará una Anschütz 9 x 12 en la Casa de Salvi y aquella misma tarde se paseará por El Retiro para probarla.

Lo siguiente serán 24 retratos en la casa y a la familia del Almirante Sr. Churruca, no haciendo más porque no llevaba mayor número de placas en los seis chasis dobles y el almacén de escamoteo que constituían el equipo de su primera máquina.

Primeros fracasos
Según su familia, que se mofaba de su ambición de fotógrafo, el manual del correcto principiante preceptuaba el dispendio de varias docenas de placas en el aprendizaje del aparato y de la afición tomando por asuntos los puntos de coches, las parejas de guardias del orden y la Cibeles, antes de atreverse a retratar en serio a personas formales.
Y, como era natural, los que así hablaban no carecían de razón, y resultaron profetas. De los 24 clichés conseguidos y que se revelaron entre la rechifla y la algazara consiguiente, unos eran más negros que el carbón, otros materia pura y transparente, y tan sólo cinco daban prueba.
Su tenacidad fue mayor que la desilusión, y sin más discursos emprendió el costoso y laborioso Via Crucis de todos los novatos. Se paseará por los Viveros, la Moncloa, El Pardo, la Puerta del Sol, el relevo de Palacio y por todos los rincones pintorescos que brinda Madrid a los objetivos cándidos.

Ánimos
De gran ayuda serán los consejos de los Condes del Valle de San Juan y de Agüera, el inolvidable D. Manuel Suárez Espada, el doctor Briz, y muy principalmente su hermano D. Máximo, que fue su verdadero maestro de laboratorio.
Por entonces estaban muy en boga las excursiones fotográficas, y las que Cánovas realiza en Toledo, Aranjuez, Segovia y El Escorial, acabarán por darle la maestría con que llegará a manejar su primer Anschütz.

Nacimiento del artista fotográfico
En todas sus fotografías se advertía una nueva tendencia fotográfica. Las pruebas de Cánovas propendían inconscientemente a la composición y el retrato artístico. Mientras sus compañeros apuraban los diafragmas en los claustros de la Catedral de Toledo, Cánovas defendía que era mejor y producía mayor ambiente, más verdad, el trabajar a toda abertura del objetivo, y enfocaba rincones del jardín y componía escenas de género con la familia del jardinero.
Mientras sus amigos de entonces se extasiaban con el sepulcro de Cisneros, en Alcalá, Cánovas retrataba a la fila de mendigos que imploraban la caridad a la puerta de la Colegiata, o sorprendía un cuadrito al copiar la genuflexión de un viejo que mojaba los dedos en la pila del agua bendita.

Premios
Cánovas triunfará desde el primer Concurso al que se presentó, llevándose por unanimidad el premio primero del certamen convocado por La Ilustración Española y Americana.
Después se presentará a 18 Concursos más, ganando en total 19 premios de importancia, y entre ellos los cinco que se ofrecieron en Blanco y Negro para las Doloras, de Campoamor, caso único en la historia de aquellos torneos artísticos.
Y así, de triunfo en triunfo, llegará a ser uno de los más notables aficionados españoles y el de mayor nombre.

Tarjetas postales Cánovas
Y después de tantos éxitos llegará uno más, las tarjetas postales Cánovas, que se venderán por millones y harán popular la personalidad fotográfica del maestro. Y rodeado de esta aureola de celebridad que cada día afirmaban nuevos triunfos, Cánovas se dedicará de lleno a la práctica de una especialidad muy amena cuando se ejercita por diversión: el retrato.



El retrato
La ganga de tener buenos retratos gratuitamente era demasiado tentadora para un país en que el no pagar es casi un lema de su escudo y Cánovas se vio abrumado de una escogidísima y numerosísima clientela. Tuvo que arrendar Galería y tener en su casa cinco o seis habitaciones exclusivamente destinadas al ofició; tuvo también que recibir retocadores, positivistas.
Los retratos de Cánovas eran celebradísimos por su mérito artístico... y por su precio. Y él, que no se costeaba coche porque costaba 8 o 9.000 pesetas, gastó 10.000 largas el año 1904 en regalar fotografías.
Ante la disyuntiva de abandonar o seguir cultivando su afición a costa de los demás, no vaciló un momento, y con la fuerza de voluntad que le caracterizaba, se lanzó al oficio de fotógrafo retratista.



La fama
Y he aquí cómo el aficionado de tres o cuatro años, el ganador de más premios que ninguno de sus rivales contemporáneos, el que a los 34 años no había soñado con ser fotógrafo, llegará a ser un profesional en la Villa y Corte.
En 1904 abrirá su estudio en la calle Alcalá, número 4, y se convertirá en el fotógrafo que paga más contribución en España, por ser el que más trabajaba. En 1906 tendrá cerca de 40 decorados importados de París y una plantilla de 19 técnicos fijos más el personal contratado eventualmente.
Los clientes pertenecían a la clase social más elevada por lo que nunca sufrió la competencia de los nuevos estudios.

Con frecuencia viajaba al extranjero, y en París, Berlín y Londres estudiaba los últimos adelantos fotográficos para aplicarles luego su sello personal.






Legado
Además del importante archivo de fotografías que se conserva en diferentes instituciones, Antonio Cánovas dejará una valiosa bibliografía:
En 1912 publica el tratado técnico: "La fotografía. Manual compendiado de los conocimientos indispensables del fotógrafo y la fotografía moderna."

En Diciembre de 1913 abandona la dirección de la revista "La Fotografía" para dedicarse por completo a su trabajo en el estudio.

En 1921 publica "El retoque fotográfico" y el gabinete vive entonces su etapa de esplendor hasta la proclamación de la República.

Fin de una trayectoria
En 1933 Dalton Kaulak fallece víctima de una pulmonía.
El estudio fue explotado hasta finales de mayo de 1989, año en que cerrarrá definitivamente.





© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-001 ESP KAULAK 1913