lunes, 28 de abril de 2014

Madrid y Galdós. La Esfera y la hermana muerta. Madrid, 1915


Es este un episodio más de la vida de don Benito Pérez Galdós en Madrid.
El 3 de enero de 1914 aparece en los quioscos de Prensa el número 1 de la revista La Esfera, publicación muy ligada a la figura de don Benito.
Un año más tarde, la noche del 4 de enero de 1915, y por iniciativa del insigne literato, se celebra en el Palace Hotel un banquete en conmemoración del primer aniversario de la revista y para rendir homenaje a sus fundadores, señores Francisco Verdugo (Director) y Mariano Zavala (Gerente).

La iniciativa de Pérez Galdós fue acogida con gran entusiasmo; asistieron al banquete casi 800 comensales entre los que se encontraban personalidades de las Ciencias, las Letras, las Artes y la Política. La cifra fue superada con creces por las adhesiones postales y telegráficas.


La iniciativa
En La Esfera del 9 de enero de 1915 se dirá de esta iniciativa:
"Si Pérez Galdós no hubiese definido y precisado, con la admirable llaneza de su estilo, la significación y ejemplaridad del homenaje tributado a los fundadores de LA ESFERA, nos veríamos turbados ante las dificultades que para nosotros tendría poder hacerlo, sin caer en alardes de alegría, que no por justificada dejaría de parecer soberbia, y sin caer en protestas de modestia que, aun muy sincera, no dejaría de parecer fingida. Así, de Galdós partió la iniciativa y él explicó en su primera carta cómo fue germinando en su ánimo la idea, cuando cada semana recibía la visita de LA EFERA, como la de un amigo querido. En su discurso, leído en el banquete, la idea se concreta y se precisa. Galdós, envejecido, cansada su vista en la labor titánica que constituye una de las glorias más grandes de nuestra historia literaria, se coloca en grupo con los millares de españoles analfabetos, que sólo por medio de imágenes pueden tener comunicación con el mundo de las ideas, y con los niños en quienes la visión gráfica de la vida incita la curiosidad y despiértales el ansia de saber."

La revista Mundo Gráfico del 6 de enero de 1915 publica un reportaje sobre el evento. La fotografía central muestra al Pérez Galdós que ya conocimos en artículos anteriores; anciano, cansado y casi ciego, con las marcas de una vida de trabajo reflejadas en su rostro. El retrato está flanqueado por los de Verdugo y Zavala, fundadores de La Esfera. Debajo, un momento del monumental banquete.



El banquete
La siguiente fotografía, de Salazar, muestra con más claridad la anterior del banquete celebrado en el gran salón comedor del Palace Hotel. Marcado con una X el lugar que ocupaba Pérez Galdós, entre el Gobernador civil y el Sr. Verdugo.

Fotografía de Salazar/Vilaseca
La Esfera, 9 de enero de 1915

En esa y en todas las fotografías donde don Benito es retratado en la presidencia de la mesa, parece cansado y abatido, quizá absorto en una meditación o con la mirada depositada en un punto visible para él. Así lo muestra la siguiente imagen.

Fotografía de Salazar
Mundo Gráfico, 6 de enero de 1915

Francisco Verdugo leyendo su discurso, junto a él D. Benito Pérez Galdós (1),
el ministro de Instrucción Pública, conde de Esteban Collantes (2), y al gerente de La Esfera,
Sr. Mariano Zavala (3)

1. Gobernador civil; 2. Sr. Pérez Galdós; 3. Sr. Verdugo; 4. Ministro de Instrucción pública; 5. Sr. Zavala

Como hemos comentado, y se evidencia en las imágenes, asistieron al banquete cerca de 800 comensales y las adhesiones, incluida la de Alfonso XIII, aumentaron considerablemente esa cifra. Entre los asistentes, grandes personalidades que vemos en la siguientes fotografías, entre los que se encontraba el conde de Esteban Collantes (Ministro de Instrucción pública), Villegas, Carlos Prast (alcalde de Madrid), Sr. Sanz Escatín (Gobernador civil), Miguel Moya (Presidente de la Asociación de la Prensa), Francos Rodríguez, Ferrant, López Mezquita, Zurano, Ramos Carrión, García Kholy, Pichardo, Armiñán, Inurria, Emilio Ortuño (director de Comunicaciones), los hermanos Álvarez Quintero, conde de Peñalver y Blay. Todos ellos acompañados por los homenajeados, Verdugo y Zavala, y don Benito Pérez Galdós.



Mundo Gráfico, 13 de enero de 1915

Finalizado el homenaje, D. Gabriel Ochoa, conservador heráldico de la Biblioteca Nacional y artista de indiscutido mérito, entregó a los fundadores de LA ESFERA un magnífico pergamino, maravillosamente pintado, en el que habían quedado plasmadas las firmas de los asistentes. Una auténtica reliquia por su hechura y por los valiosos autógrafos que contenía.


Discurso de Pérez Galdós
El discurso preparado por Galdós fue leído por el periodista José María Carretero Novillo ("El caballero audaz") aquella noche del 4 de enero de 1915.

"Señores y amigos:
Nunca pude imaginar que mi propuesta de ofrecer público testimonio de admiración á los fundadores de LA ESFERA se realizara sin dificultades ó contradicciones, ni que fuera posible, en brevísimo tiempo, atraer y congregar tantas y tan poderosas voluntades.
Demuéstranos este rotundo éxito que no hice más que traducir ingenuamente al lenguaje verbal, los latidos del corazón de España al hojear las páginas de la bella ilustración prodigio de las artes gráficas nacionales, colocadas hoy al más alto nivel de perfección que puede imaginarse; demuéstranos, asimismo, que de la España tradicional se ha eliminado lo caduco y deleznable, conservando á la vez aquella hidalguía que fué blasón augusto de nuestros mayores e incorporando á nuestra vida espiritual efusiones de sano patriotismo, desinterés para el elogio de las obras ajenas, y el noble arranque de ensalzar lo que es digno de admiración en nuestro suelo, tan fecundo antaño en derrotas que debieron ser triunfos con la ayuda de la opinión colectiva.
Y ahora, señores y amigos, ilustres representantes de la cultura hispana en todos los órdenes, permitidme que tome vuestro nombre, para con esa representación honrosa, ofrecer el homenaje á los señores Verdugo y Zavala.
No desconoceréis que en el intento de incorporarnos á Europa en un mapa ideal, hubo en nuestra sociedad no pocas vacilaciones y tropiezos; pero en estos calamitosos días presentes, mientras los pueblos cumbres se despedazan descubriéndonos la bancarrota de su civilización, unos centenares de hombres, con ejecutiva social bien definida, se reúnen, no para proclamar la destrucción del género humano, sino para poner en nuestros altares la sacra imagen de la paz, y á la sombra de este símbolo enaltecer á dos infatigables trabajadores que consagraron su inteligencia y su vida á una causa tan noble como ilustrar al pueblo.
Sin que en mis palabras pueda verse el menor desvío para los maestros de la pluma y de la oratoria, me propongo ensalzar la crónica gráfica, porque en un país donde la proporción de analfabetos es desconsoladora, constituye el grabado un importantísimo elemento cultural y pedagógico de incuestionable valor.
¿Quién de vosotros no habrá tenido ocasión de observar al infeliz obrero ó al rústico fatigado al fin de la jornada, buscando en las revistas gráficas su medio de comunicación con el mundo?...
¿Quién no habrá sorprendido alguna vez en los rapaces analfabetos el ansia de poseer la lectura para comprender la significación de una fotografía ó un grabado que impresionó su espíritu?...
Del valor de la forma gráfica como auxiliar ó suplente de la forma literal, pondré un ejemplo recogido en la propia existencia del que en estos momentos os dirige la palabra. Amenguada considerablemente mi vista, he perdido en absoluto el don de lectura. Con profunda tristeza puedo asegurar que la letra de molde ha huido de mí, como un mundo que se deshace en las tinieblas.
Pero si no percibo las menudencias del verbo impreso ó escrito, puedo apreciar las formas abultadas de las imágenes reproducidas por la fotografía ó el buril, principalmente cuando esas imágenes son bellas, que la belleza suple a la luz y con el sol mismo se iguala para dar contorno y realce a las formas que llevan en sí un ideal de grandeza. Vivo como si Gutemberg no hubiera existido para mí; los museos aún pueden dar algún placer á mis ojos; las bibliotecas han vuelto al caos de donde las sacó la humana sabiduría.
Pues bien; en esta situación me acojo al elemento gráfico y en él busco mi consuelo, mi enseñanza y mi única relación con el mundo exterior.
Todo esto me lo ha proporcionado LA ESFERA. Sus admirables páginas en que se nos presentan los monumentos más gallardos, las escenas más seductoras, las batallas, las hermosuras de cielo y tierra, el paisaje risueño y aun la caricatura graciosa, son al propio tiempo el embeleso y medicina de nuestro espíritu. Por eso los pobres analfabetos y rústicos de que os hablaba antes y yo, debemos declarar y declaramos que, privados de los beneficios de la imprenta, hemos encontrado un duplicado Gutemberg en los creadores de LA ESFERA; Zavala y Verdugo.
Fácilmente se comprenderá que las publicaciones gráficas se desarrollen con tanto ímpetu y circulen por todos los confines de España con profusión enorme. Las alabanzas que hoy tributamos á estos dos fomentadores del arte gráfico deben alcanzar también á los que fueron sus precursores, creando revistas ilustradas que tuvieron y aún tienen inmenso público.
En cuanto á Verdugo y Zavala, creo que para muchos de los aquí congregados, serán desconocidos personalmente. No han lucido en salones, no han gastado su nombre en las lides políticas, ni siquiera se distinguieron como mantenedores de cualquiera de los deportes al uso.
Recluidos en su gabinete de trabajo, rodeados de preciosos elementos, permanecieron largos días erigiendo, pieza por pieza, la potente máquina de una robusta organización industrial, literaria y artística. Y en tanto sus obras circulaban por las ciudades, villas y aldeas de la nación, traspasando luego las fronteras para divulgar por todo el mundo los primores de la gráfica española.
Los que labraban tales joyas no salían de su obscuridad laboriosa, atentos á dar á sus hechuras mayores sutilezas y perfecciones. Desconocidos permanecían Zavala y Verdugo, y, por mi parte, aseguro que, admirándoles como les admiro, esta noche cruzo mis palabras con ellos por segunda vez. ¡Qué orgullo para los dos haber podido anteponer su obra formidable a la enunciación de sus nombres!
Hijos son del trabajo austero, forjadores de la belleza en el yunque de una perseverancia inflexible, y al honrarles con el calor que ponéis en este acto solemne, creo que honramos á la raza y le señalamos el único camino que debe seguir para robustecer su vitalidad. Este es uno de esos momentos críticos en que tocando la mano ardiente de nuestra España, podemos decirle. «Tienes pulso, tienes pulso.»"


La revista Mundo Gráfico del 13 de enero publica una crónica detallada sobre la celebración y las cartas de adhesión enviadas por diversas personalidades. Puedes acceder a la revista desde el siguiente enlace:

Click AQUÍ para ver la publicación



Muerte de María del Carmen Pérez Galdós
Poco tiempo después de aquella sentida celebración, Benito Pérez Galdós pasará por un amargo trance. La tarde del 27 de febrero de 1915 fallecerá su hermana mayor, doña María del Carmen Pérez Galdós.



Una escultura
El 21 de febrero se inaugura en el Salón Parés de Barcelona la Exposición de la Sociedad Artística y Literaria. Muchos artistas de la época exponían sus obras pictóricas y sólo uno, D. José Cardona, presentaba cuatro esculturas, entre ellas una de D. Benito Pérez Galdós.
Comentó un crítico de arte:
"Esta figura es completamente abocetada y aun en algunos fragmentos parece no terminada todavía; y sin embargo hay tanta naturalidad en su actitud, tanta expresión en el rostro, tanta vida en el ademán, que produce un admirable efecto."

En verdad, Cardona supo plasmar la personalidad de Galdós, reflejada en la postura y el noble gesto.



© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-006 MADGALDOS