domingo, 16 de marzo de 2014

Madrid erótico. El baño de una francesita. Parte VI


Número 7 de la revista SICALÍPTICO de fecha 20 de febrero de 1904. Una modelo reposa apoyada sobre un artístico ánade de escayola. Las apretadas mallas contornean y definen la femenina silueta.
Desconocemos en esta ocasión el nombre de la dama. Antigua belleza que vuelve a exhibir postura pasados ciento diez años.




En el interior de la revista, la pícara francesita Lilí continúa desvistiendo el cuerpo para tomar su centenario baño. Fotografías hoy ingenuas y textos que disparan la calenturienta imaginación del escritor y los lectores. Así era el erotismo de hace más de un siglo.


Fotografía
"El baño de una francesita"
Striptease por episodios
Parte VI

XIII.—Pero falta lo más importante. ¿Habían creído ustedes que Lilí iba a bañarse con camisa y todo? ¡De ninguna manera! Por algo se trata de una intimidad: y en esta intimidad sobra toda clase de ropa. Lili no es como aquel esteta tan delicado y tan ruboroso de suyo que por respeto al pudor, pedía un bañador siempre que se bañaba solo. Ella no tiene necesidad de reservarse puesto que está sola. El joven noruego aguarda en el gabinete y no hay miedo á que la sorprenda. No es que esto la asuste do una manera absoluta; pero está tranquila por estar sola. Además sería un crimen estropear una camisa de seda cada día, solamente para el baño.
¡Abajo, pues!
Hay que procurar que no le toque el agua.
Por eso, precisamente, Lili, con una delicadeza de gata, va despojándose de ella.
Acaba de soltarla de un lado... Pero ¡con qué monería... sujeta lo demás!



XIV.—Finis coronat opus.
En el actual momento histórico, Lili se encuentra tal y como vino al mundo: con la diferencia de que ha crecido lo suficiente para que tomen valor muchísimas cosas que no pueden apreciarse en una ración nacida.
Ahí la tienen ustedes: sentada en al baño, el agua le llega hasta más arriba de la cintura y está esperando momento de decisión para dar la zambullida total que la cubra por completo. La detiene el miedo a humedecerse el cabello, del cual ella misma está enamorada. No le gusta perder todo ese ornato de rizos y de bucles ensortijados que el agua ha de deshacer. Pero ¿qué remedio queda? ¡Pecho al agua! Dentro de poco Lili estará acostada casi en el fondo de la pila. ¿Cuánto tiempo permanecerá así? ¡Chi lo sá! El tiempo suficiente para que mientras ella se refresca... el joven noruego arda como una tea.
Y nosotros también. ¡Lástima no poder asomarse al fondo de la pila! (Continuará en el número próximo.)

En la próxima entrega, que corresponde al número 8 de la revista, la joven francesita enseña lo que estaba permitido en la época, finalizando así el curioso striptease.


Arte desplegable
"Calipso" o "La toilette de Venus"
Reproducción de una obra de William-Adolphe Bouguereau

Como si de la página central de Play Boy se tratase, SICALÍPTICO también tenía su desplegable. No aparecían fotografías de desnudos sino obras de arte, como esta preciosa Venus cuyo original se encuentra en el Museo Nacional de Bellas Artes de la República Argentina.





Un striptease de hace 110 años acompaña el post de hoy. La revista SICALÍPTICO publicaba fotografías con situaciones sugerentes que se iban poniendo más picantes a medida que avanzaba la historia. Lo hacía por entregas, un par de fotos por número publicado, acompañadas de textos eróticos-o al menos eso pretendían ser.

El erotismo, lo sensual y sugerente dejaban de ser temas tabú y pasaban a formaba parte del "Libro de estilo" de la época. Los ángulos de enfoque y la luz en las fotografías; las poses, miradas y expresiones; los motivos representados; la vestimenta y modelos; los títulos y narraciones; las ilustraciones estilizadas, y todos los detalles que hoy han dejado de sorprender, fueron seña de identidad de la década de 1930 que convertirán la figura femenina en una expresión artística.

Lejos de interpretaciones vejatorias, discriminatorias y/o que puedan ofender a la mujer, las fotografías, ilustraciones y publicidad que aquí aparecerán corresponden a una época en que las féminas comenzaban a tener mayor protagonismo, perdían esa absurda condición de "sexo débil" y recibían no pocas alabanzas. Por desgracia, y durante mucho tiempo, aquel ideal fue truncado una vez finalizada la Guerra Civil.


© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-009 MADEROT