sábado, 11 de enero de 2014

Madrid y Galdós. Celia en los infiernos, don Benito y el Rey.

La nueva sección "Madrid y Galdós" no es el Madrid galdosiano, aunque está directamente relacionado. En "Madrid y Galdós" se recopila la vida del insigne escritor hasta 1920, año de su muerte, si bien también se encuentran referencias del Madrid galdosiano a través de sus obras literarias del período comprendido entre los años 1860 y 1890.

"a) Galdós llega a Madrid en 1862. Allí transcurrirá el resto de su vida, hasta 1920. Sin embargo, la enfermedad -la ceguera- le aislará durante sus últimos años, aproximadamente desde 1910. Así pues, un primer acotamiento del "Madrid galdosiano" debería ceñirse al período 1862-1910.
b) Por otra parte la potencia creadora de don Benito, se proyecta sobre este Madrid vivido hasta 1890, aproximadamente, época en la que se sitúa obras como "Nazarín" o "Misericordia".
De esta forma el Madrid vivido y literariamente recreado por Galdós es el que se inscribe en el tercio de siglo que discurre entre 1860 y 1890, grosso modo." [Pla et al. (1987) El Madrid de Galdós. Madrid: Ed. El Avapies S.A. pp.12]





Celia en los infiernos, don Benito y el Rey
Madrid, 7 de enero de 1914
La mañana del 7 de enero fue fría, con una temperatura de -1.4º. Por la tarde no superó los 6.4º, y por la noche descendió a -1º. Eso no impidió que se celebrase en el Teatro Español la 31ª representación de la aplaudida obra “Celia en los infiernos” en beneficio de su ilustre autor, D. Benito Pérez Galdós.

La función constituyó un cariñoso y entusiasta homenaje al gran novelista. Los reyes don Alfonso y doña Victoria honraron con su presencia la función del clásico coliseo. Con SS. MM. asistieron los Príncipes de Battenberg.

Todas las localidades del teatro estaban ocupadas por distinguida concurrencia, de la que formaban parte muchos hombres políticos. En un palco estaban el presidente del Consejo, Sr. Dato, y el ministro de la Gobernación, Sr. Sánchez Guerra. También asistieron el expresidente del Consejo Sr. Conde de Romanones y el Sr. Azcárate.

El autor fue ovacionado reiteradamente, lo mismo que los actores, a quienes se dedicaron efusivos aplausos.

En uno de los entreactos invitaron los Reyes a subir a su palco al Sr. Pérez Galdós, que fue felicitado efusivamente. El anciano escritor permaneció buen rato en el palco regio, conversando con SS. MM.

Al terminar la representación, los Reyes fueron despedidos por el público con una cariñosa ovación y entusiastas vítores. En la calle se repitieron después las aclamaciones populares con igual entusiasmo.

"LA ÉPOCA"
8 de enero de 1914


Entrevista a Pérez Galdós
Acerca de la conversación de Alfonso XIII con Pérez Galdós, el periodista Enrique Gómez Carrillo (Enrique Gómez Tible) publica en El Liberal la entrevista que mantuvo con el autor de los Episodios Nacionales. A continuación, Historia Urbana de Madrid transcribe parte de ella.

Dijo Benito Pérez Galdós:
"-Mi primera impresión -murmura el maestro-, la primera..., ¿sabe usted cuál fue?... Pues el temor de no saber hablar a S. M.... Porque eso de no tener derecho a decir usted, es terrible para los que no somos cortesanos de nacimiento ni de afición.

Pero confieso que apenas puse el pie en el antepalco, en que me recibió el duque de Frías, en su calidad de grande de guardia, aquella inquietud se disipó. D. Alfonso estaba allí, tendiéndome la mano, con una sonrisa y un ademán encantadores. Después de saludarle, le di las gracias por el interés con que este verano pasado se informó de mi salud en Santander. Apenas oyó el nombre de esta ciudad la Reina Doña Victoria, cuya mano acababa yo de besar, comenzó a hablar con entusiasmo de la playa santanderina, del palacio de la Magdalena, del horizonte, de la Montaña. 

Luego tuvo algunas frases para mi casa, que ha visto por fuera, y que, según me dijo, le ha interesado siempre, por ser la vivienda de un viejo escritor. La impresión que la Reina me produjo fue gratísima. Nunca, se lo aseguro a usted, nunca, en ninguna dama he visto unidas del mismo modo la majestad y la llaneza. También me sorprendió agradabilísimamente la corrección con que habla nuestra lengua, y esto hasta tal punto, que se lo dije al Rey. ¿Y sabe usted lo que me contestó D. Alfonso, para hacerme comprender que había su augusta esposa tenido necesidad de estudiar con ahínco el castellano? Pues, con su sonrisa, en que aún hay algo de infantil, exclamó:
"-A la fuerza ahorcan."

Después de hablar de Canarias, de Santander y de Inglaterra, continuó diciendo D. Benito:
"Después de esto, S. M. me habló con un interés, que siempre le agradeceré muchísimo, de mis trabajos personales y de la literatura española en general, haciéndome ver que conoce el movimiento actual mejor que muchos profesionales.
-"¿Qué prepara usted"-preguntóme.
-Preparo, además de un drama-le contesté-, un nuevo tomo de los Episodios Nacionales; el tomo número 47. Se titula Sagasta, y termina justamente en la fecha del nacimiento de V. M., en Mayo de 1886.
Don Alfonso, con una gracia seductora, me dijo:
-"Si usted cree que entre los documentos que yo poseo sobre aquella época hay algunos que puedan servirle, los pongo a su disposición."
Una de las cosas que más me halagaron fue la gentil curiosidad con que S. M. se informó de mi método de trabajo y de mi vida de escritor.
-"Claro-exclamó-que usted tendrá que dictar, a causa de su vista."
Y fijando sus pupilas claras en las mías cansadas y enfermas, hablóme de la operación de la catarata, preguntándome con interés si era dolorosa.
-No-le contesté-; no lo es.
Esta respuesta pareció causarle placer.
-Le darían cloroformo-murmuró.
-Cocaína-interrumpió la Reina-; lo que se da es cocaína.
Y, volviéndose hacia mí, preguntóme:
-¿Habla usted inglés?
-Lo hablo poco; pero lo leo bien-le confesé.

Luego le dije que mi Trafalgar ha sido anotada preciosamente por un maestro de Cambridge para el estudio del castellano.
-Si V. M. me lo permite-agregué-, le mandaré un ejemplar de esta novela mía, que ahora ya no podrá servirle como obra de estudio; pero que será una prueba de la estimación que los ingleses tienen por nuestras letras.

Refiriéndose a la enseñanza en general, D. Alfonso me confió su proyecto de fundar un Instituto en el cual se dé a los jóvenes españoles una instrucción puramente científica y esencialmente moderna.
-Nada más necesario y nada más útil-le dije.
-Lo malo-exclamó él-es que no todo lo que se quiere se puede...

-En aquel momento, el representante del teatro penetró en el palco a pedir permiso a D. Alfonso para comenzar el último acto.
-Al levantarme, con objeto de despedirme, el Soberano me dijo, estrechándome efusivamente las manos:
-Cuando vaya yo a Santander este verano vendrá usted a verme, ¿no es cierto?... Ahora ya somos amigos...
-Iré-contestele.
Y después de besar la mano de S. M. la Reina y de saludar a los Príncipes, a quienes había yo sido presentado momentos antes, me retiré lleno de entusiasmo por la inteligencia extraordinaria que en tan pocos minutos había sorprendido en el joven Soberano.
-¿Y luego, D. Benito?
-Luego..., luego... Pues ya ve usted; luego he vuelto a la República..., de las letras..."

Este fue el inteligente diálogo que Benito Pérez Galdós mantuvo con Alfonso XIII aquella lejana noche de 1914. Hecho anecdótico, o realidad poco comparable con la actualidad, que nos permite conocer breves momentos en la vida de Galdós más allá de su prolífera obra.


Madrid, 1913
El estreno de Celia en los infiernos
El 9 de diciembre de 1913 se estrena con gran éxito en el Teatro Español la obra de Pérez Galdós “Celia en los infiernos”. Por su parte, don Jacinto Benavente estrena "La Malquerida" en el Teatro de la Princesa. Así lo representa la revista Nuevo Mundo del 1 de enero de 1914 en un original collage, diseño muy en uso en la prensa gráfica de la época.


El Heraldo de Madrid del 10 de diciembre de 1913 presenta en portada dos fotografías que reflejan momentos del estreno. La primera, un retrato de Pérez Galdós sentado en el saloncillo del teatro; la segunda-que mostramos más abajo-la ovación del público a la salida de don Benito después de la representación. Ambas estampas, realizadas por Alfonso, van acompañadas de un vasto texto resumiendo el argumento de la obra y ensalzando al autor. Firma el artículo el columnista Manuel Bueno, quien llama a Pérez Galdós "nuestro Carlos Dickens."

Escribe Manuel Bueno al final del artículo:
"He ahí un extracto, sobrio y desmañado de líneas, de la obra, que el público madrileño aplaudió anoche con entusiasmo.
Galdós, que es nuestro Carlos Dickens, nos retuvo durante tres horas, que nos parecieron cortas, en el divino reino de la ilusión, tierra prometida de todos los hombres buenos, á la que no se puede abordar si no se tiene el corazón sano y el espíritu alto. Al volver del viaje y hallarnos de nuevo en la tierra, codeándonos con todos los egoísmos humanos, sentimos una gran tristeza...
¡Qué lástima que los astrónomos no hayan descubierto aún el planeta Utopía!..."

En relación a la interpretación de los actores, añade:
"La interpretación de Celia en los infiernos, admirable á ratos, fue siempre discreta.
Nieves Suárez dio la medida de su sensibilidad artística en el acto primero y segundo, haciéndose aplaudir con calor, y halló acentos de verdad en el tercero y cuarto.
La Srta. Palou alcanzó un triunfo personal, que fuera mezquino disimular, demostrando unas aptitudes dramáticas que no la conocíamos, y el Sr. Santiago estuvo sencillamente admirable. Merecen elogios también los Sres. Sepúlveda y Ricardo Calvo y el coro de muchachas que sale en el acto final.
Para Galdós un día de gloria."

Nieves Suárez, María Palou y el Sr. Sepúlveda 
en una escena del primer acto

Nieves Suárez y los Sres. Santiago y Sepúlveda 
en una escena del tercer acto

Escribe José de Laserna en El Imparcial:
"Acaso la obra, por ser de quien es y por ser como es, no lograra sumar, naturalmente, prejuicios y tendencias contradictorios y diversos; pero ante Galdós venerable, campeón del esfuerzo, cumbre de las letras, honra y gloria de España, se juntaron todas las manos en aplausos fervientes y latieron todos los corazones en estremecimientos efusivos."

"El publico estacionado anoche frente al teatro Español aclamando a D. Benito Pérez Galdós.
Fotografías obtenidas por Alfonso anoche, después del estreno de Celia en los infiernos."
HERALDO DE MADRID, 10 de diciembre de 1913

J. Laurent y Cía.
MADRID - El Teatro Español, o del Príncipe
Fototeca del Patrimonio Histórico
Archivo RUIZ VERNACCI - VN-07030


Comentarios sobre Celia en los infiernos
Sebastián de la Nuez Caballero
Ver PDF: http://mdc.ulpgc.es/cdm/fullbrowser/collection/galdosianos/id/924/rv/singleitem



Bibliografía
· Soldevilla, Fernando. "Mes de Enero. Día 2: Disolución del Congreso". El Año Político (1914) Año XX.  1-2
· Pla, Carlos; Benito, Pilar; Casado, Mercedes y Poyán, Juan Carlos. (1987) El Madrid de Galdós. (1ª ed.) Madrid: Ed. El Avapiés S.A.

· Citas de noticias de periódicos en la publicación


© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-001 MADGALDOS


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