domingo, 19 de enero de 2014

Madrid erótico. Bienvenida a Sicalíptico, revista erótica de 1904




Sicalíptico:
Erótico, sensual, lividinoso, pícaro, sexual, sensual, obsceno, verde, escabroso.

Prescindiremos por un tiempo de las preciosas fotografías del Estudio Manassé para ocuparnos del erotismo de principios del siglo XX.
Nuestra herramienta de trabajo será la revista SICALÍPTICO, editada en Barcelona durante el año 1904. No es la única de contenido erótico, ni la primera; ya existían, a caballo entre el siglo XIX y el XX, este tipo de publicaciones y el cine pornográfico por encargo.



Terriblemente ingenua para el lector del siglo XXI, nuestra intención es rescatarla del confín de los tiempos y dotarla de la frescura que tuvo entonces. Así, a pesar de la mala calidad de impresión, presentamos la portada del primer número de SICALÍPTICO, revista semanal ilustrada, publicado el 9 de enero de 1904. Ciento diez años han pasado y la mente de los mortales sigue conservando su lado más lascivo.




Fotografía
A pie de foto, una leyenda hoy ñoña, que describe la escena e intenta poner a punto al lector:

"Aunque son vergonzosas, son tan coquetas
que, mientras se acicalan coqueteando,
están tan abstraídas que no suponen
que tú, lector, espías a esos encantos."


La siguientes fotografías forman parte de una serie titulada "El desafío". La revista publicaba por entregas fotografías que contaban una historia y representaban una situación. En esta ocasión dos despechugadas señoritas se baten a duelo con espadas.





Literatura
Muchos colaboradores de esta revista llevan firmas conocidas en nuestras efemérides; tal es el caso de Juan Pérez Zúñiga, que, como otros periodistas, comenzó su trayectoria literaria en revistas eróticas.
No se conoce al autor del siguiente relato, más, si el pobre hablaba por experiencia, difícilmente pudiese usar sombrero.

CUERNOS

"Para algunos individuos el matrimonio es un sainete, en el cual el marido se ríe de su mujer, mientras ésta le burla con un tercero; para otros, es un drama con su carta delatora y su pistoletazo correspondiente; pero en todos los casos el matrimonio es un enredo en dos actos... Porque el epílogo sangriento a que nos tienen acostumbrados los dramaturgos, no suele ocurrir siempre...
En el primer acto el hombre busca, persigue, ofrece, suplica y allega cuanto tiene por conquistar el corazón de la mujer.
En el segundo, el esposo, dueño ya de la plaza, se duerme sobre sus laureles, sin acordarse de que el amor no permite descansos ni concede treguas, porque después de luchar mucho para mantenerse dueño de las posiciones conquistadas, el hombre no suele tener presente estos sabios consejos de la experiencia, y la mujer, que no gusta de los centinelas que se duermen, le desprecia y le engaña... O lo que es igual: le pone los cuernos.
Por eso algunos autores de notoria reputación han dicho, fijándose en lo mal avenidos que están los consortes y en el empeño que todos parecen poner en entgañarse mutuamente: un duelo a cornadas. Y Quevedo, príncipe de la sátira y hombre muy ducho en toda suerte de enredijos mundanos, pensaba de igual manera cuando escribió aquellos populares versillos, que dicen entre otras varias agudas lindezas:


Vecinas, mujeres y gallinas
todas ponemos
unas huevos y otras cuernos.

¡Inocentes y pacíficos casados! El matrimonio es una guardia cruel, durísima, erizada de peligros, en la cual hay que estar dando continuamente el grito de ¡Alerta!..."


Humor
-EL AMOR Y LA POLÍTICA-
"Frasquita, que está en relación con cuatro políticos de diferentes partidos, procura recibir a cada cual con su traje ad hoc"
1. Al diputado conservador

2. -Señorita, una tarjeta del señor Pérez.
-¡El anarquista!... ¡Que pase!

3. Al diputado socialista, en pantalones.

4. Diputado republicano, defensor de la alianza
hispano-americana, y de toda clase de uniones, etc.



El erotismo, lo sensual y sugerente dejaban de ser temas tabú y pasaban a formaba parte del "Libro de estilo" de la época. Los ángulos de enfoque y la luz en las fotografías; las poses, miradas y expresiones; los motivos representados; la vestimenta y modelos; los títulos y narraciones; las ilustraciones estilizadas, y todos los detalles que hoy han dejado de sorprender, fueron seña de identidad de la década de 1930 que convertirán la figura femenina en una expresión artística.

Lejos de interpretaciones vejatorias, discriminatorias y/o que puedan ofender a la mujer, las fotografías, ilustraciones y publicidad que aquí aparecerán corresponden a una época en que las féminas comenzaban a tener mayor protagonismo, perdían esa absurda condición de "sexo débil" y recibían no pocas alabanzas. Por desgracia, y durante mucho tiempo, aquel ideal fue truncado una vez finalizada la Guerra Civil.



© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-003 MADEROT


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