martes, 7 de mayo de 2013

Madrid, 4, 5 y 6 de mayo de 1913



Efemérides del 4, 5 y 6 de mayo de 1913



1913
MAYO
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Domingo 4


Máxima 20º
Mínima   5,5º
Santa Mónica, viuda, y San Evencio, mártir.




Personaje del día
Fallece en Madrid a las tres y cuarto de la tarde el periodista y diputado a Cortes por Las Palmas, D. Luis Morote.


Inauguración
Queda inaugurado el campo de sport de la Sociedad Gimnástica Española, situado en las calles de Moret y de la Princesa, con un partido entre su equipo de fútbol y el del Club Internacional de Lisboa.
Por la noche fueron obsequiados los lisbonenses con una comida en el Ideal Room.


¿De qué se quejaban los madrileños?
Haciendo un repaso a las noticias y cartas al director -que en aquellos tiempos eran secciones llamadas "Buzón público", "La voz de la calle", o "El Diario de un quejoso"- conocemos cuáles eran las quejas de los madrileños.
Sobre higiene
Había quejas, tan justas como verídicas, referentes a los atentados contra la higiene, que suponían el detestable sistema empleado en la conducción de reparto de las reses sacrificadas en el Matadero; la tolerancia de las autoridades respecto a que los vecinos, a cualquier hora del día, sacudiesen en los balcones ropas y esteras; el que no se reglamentase la limpieza de portales y comercios, ordenando el empleo de serrín mojado para evitar la formación de esas nubes de polvo tan perjudiciales para la salud; la falta de vigilancia en vías poco céntricas, que permitía a muchos
desahogados satisfacer ciertas necesidades fisiológicas en plena calle; la carencia de escupideras en locales públicos, tales como teatros, cafés, iglesias y aun en las mismas calles, plazas, mercados, etc., etc.
Sobre mujerzuelas y prostitución
Se lamentaban las personas de orden del espectáculo denigrante ofrecido por las mujerzuelas que pululaban  por las principales calles de la población y, con ademanes y palabras groseros, ofrecían al transeúnte sus mercenarios encantos.
No escaseaban las quejas sobre el incremento que tomaba la pornografía, disfrazada de sicalipsis, que en revistas, grabados y hasta en funciones teatrales corrompía el alma de la juventud y "atrofiaba las energías de la raza".
Sobre los ruidos
Nada digamos de las molestias que ocasiona al vecindario, y contra las cuales éste había protestado más de una vez, esa batahola infernal producida por la música de los organillos, el vocear de los vendedores ambulantes, el canturreo de los mendigos, la gritería de los chiquillos que entretenían sus ocios con juegos peligrosos en las calles, el estridente sonido de las bocinas de los automóviles, etc., etc.




Lunes 5


Máxima 18,9º
Mínima   9,8º
La Conversión de San Agustín y Santa Crescenciana, mártir.




El entierro de Morote
A las cinco de la tarde se verificó el entierro de Luis Morote.
Todas las clases sociales acudieron a la gran manifestación de duelo.
La calle de Villanueva, desde media hora antes de la señalada para el entierro estaba intransitable por la aglomeración de público y de coches.
Minutos después de las cinco llegó a la casa mortuoria el clero parroquial con cruz alzada, y después de un responso, fue sacado el féretro y transportado a la carroza que iba tirada por seis caballos. El féretro estaba forrado de terciopelo.
A uno y otro lado de la carroza marchaban porteros del Congreso y del Casino de Madrid con hachones encendidos.
Cerca de las siete de la noche llegaba al cementerio de Nuestra Señora de la Almudena el fúnebre cortejo.
Fueron muchas las personas que acompañaron el cadáver del pobre Morote hasta su última morada, aunque el duelo se había despedido en la calle de Alcalá, esquina a la de Velázquez.
Después de unas palabras del cura, el cadáver, de Luis Morote recibió cristiana sepultura, y sobre la fosa se depositaron flores y coronas.
Última foto de Morote junto a sus hijas



Desfile en Palacio
A las cinco de la tarde desfilaron por el Palacio Real las tropas de cazadores que marchaban en trenes especiales por la estación del Mediodía hasta los puertos andaluces, donde embarcarían para Ceuta unos y para Larache los restantes.
En los soldados se notaba un gran espíritu militar, y marchan á África tan satisfechos y despreocupados como si fueran a un paseo militar a las afueras de Madrid.
En la calle de Bailen, especialmente frente al Palacio, se había acumulado un gran gentío que esperaba el paso de los cazadores.
Al llegar la cabeza de las fuerzas frente a la puerta del Príncipe, del Palacio Real, se abrió el balcón central, apareciendo Sus Majestades y el Príncipe de Asturias; fue entonces cuando el público estalló en una gran ovación.


Las tropas en la Estación del Mediodía
Las tropas continuaron la marcha hasta la Estación del Mediodía, donde ya estaba instalado el tren militar.
Eran un total de 686 efectivos al mando del teniente coronel Pío López Pozas.
A las seis y treinta y cinco de puso en marcha el convoy por la vía número 4 de la citada Estación.



La "Chata" rumbo a El Ferrol
Con motivo de asistir a la botadura del acorazado "Alfonso XIII" partió la infanta Isabel (La Chata) en el tren de las cuatro de la tarde rumbo a El Ferrol. Iba acompañada de los Sres. Coello, Juanita Bertrán de Lis, Rodríguez Vera, Montes y Nardiz. Fue S. A. despedida en la estación por las reinas doña Victoria y doña María Cristina, los Infantes D. Fernando, D. Luis Alfonso y doña Beatríz de Coburgo, además de todo el Gobierno.


Martes 6


Máxima 21,2º
Mínima   8,1º
San Juan Ante-Portam-Latinam.





El rey viaja a Francia
A las nueve y cuarto de la mañana salió el rey de Palacio para la estación del Norte. Llevaba uniforme de campaña, dejando ver, pendiente al cuello, la insignia del Toisón. Viajó a la estación en coche descubierto junto al infante D. Fernando, que vestía uniforme de la Escolta Real. Les precedían cuatro batidores y al estribo caminaba el caballerizo señor conde de Riudoms. Una escolta de rey casi envolvía el carruaje. En la Estación estaban esperando al rey el presidente del Consejo de ministros, el Nuncio y varias autoridades.
El tren real se hallaba en línea cerca del andén. Estaba compuesto por dos coches camas, dos coches salones, el salón comedor, un coche de primera y el furgón. A la llegada del Monarca a la Estación del Norte se oyeron los acordes de la Marcha Real, interpretada por la banda del regimiento del Rey, a la cabeza de una nutrida compañía con bandera, encargada de tributar honores. Hubo muchos vivas y vítores del pueblo allí congregado.
Estaba prevista la madrugada del día 7 para la llegada del tren a Hendaya, donde esperaban al monarca el prefecto de Pau, el subprefecto de Bayona, el general del departamento y demás autoridades encargadas de recibir al rey en la frontera. También esperaban en Hendaya dos compañías del 49 regimiento de línea, con bandera y música, para rendir honores a la llegada del tren real.
Estaba formado en la estación el tren que conduciría al rey desde Hendaya a París. Componían este tren: tres coches de la Presidencia de la República francesa, dos coches-cama de la Compañía Internacional, uno de primera clase de la Compañía París-Orleans, otro coche-comedor y el furgón de cabeza.


Benlliure y el acorazado "Alfonso XIII"
Para la ceremonia de botadura del nuevo buque de guerra "Alfonso XIII", la Casa constructora confió al ilustre artista Mariano Benlliure el encargo de cincelar el hacha con que augusta mano ha de cortar el cable, y un sello para ofrecerlo a la Infanta D. Isabel, madrina del evento.
El hacha y el sello estaban labrados en plata maciza. Las piezas parecían dos juguetes por el tamaño, pero al examinarlos se veía la magistral hechura del afamado Benlliure, que nada tenía que envidiar a la más fina orfebrería de Cellini.


Las fotos
El rey pasa revista a las tropas en la Estación del Norte poco antes de subir al tren que le conducirá a Francia.


Pasarela Cibeles
Dos trajes y tres peinados de la moda de hace cien años. En la primera fotografía, un traje de señorita para el Teatro; a continuación, un traje de "andar por casa". Los peinados de moda según la necesidad: primero un peinado "semialto", muy cómodo e informal; segundo, un peinado "alto", para ir de fiesta o paseo formal; por último, un peinado para ir al Teatro, recatado y perfecto, sin alturas que molestasen al público.

Recetas de la bisabuela
FÓRMULA 9
SALSA POULETTE
Se calienta en la cacerola una cantidad de manteca, en la cual se espolvorea una cucharada de harina, revolviéndola con la cuchara de madera, y añadiendo poco á poco un vaso de agua caliente. Se sazona con sal y pimienta, una hojita de laurel y un poco de nuez moscada. Déjase á medio hervor, y se retira del fuego, añadiéndole una yema de huevo batida y un poquito de vinagre. Sírvase seguidamente. Con esta salsa se sirven sesos, pies de vaca y de carnero, mollejas, hígado de vaca, judías verdes, pepinillos, habas, tencas, almejas y otros mariscos, ranas, anguilas, caracoles y huevos.

FÓRMULA 10
SALSA A LA CREMA
Caliéntase un vaso de crema y retírase del fuego. Mézclase con ella dos yemas de huevo, dos cucharadas de manteca, sal y pimienta, agitando continuamente. Se sirve con lechugas, zanahorias, alcachofas, coles y otras legumbres.

FÓRMULA 11
SALSA A LA HOSTELERA En una cacerola ó en una vasija de barro se derrite al fuego suave ó en baño de maría una buena cantidad de manteca muy fresca. Cuando está tibia, se espolvorea perejil y cebolleta finamente picados, sal y pimienta. Finalmente, se añade un poco de vinagre ó algunas gotas de zumo de limón. Esta salsa se prepara muy fácilmente, y se sirve con carnes y legumbres, y también con peces.

FÓRMULA 12
SALSA A LA HOSTELERA CON HUEVO
Se deslíe en un vaso de agua una cucharada de harina, y se vierte en una cacerola; añádase una cucharada de manteca, sal y pimienta, y se espolvorea perejil y cebolletas picados. Caliéntase a u n fuego suave, al mismo tiempo que se mueve con la cuchara de madera. Cuando la salsa empieza á hervir, se retira del fuego, se exprime el zumo de un limón, y se rocían con ella los guisos á que acompañe, ó se sirve en la salsera.


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© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-111/112/113 EFEMERIDES1913

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