jueves, 2 de mayo de 2013

Madrid, 2 de mayo de 1913




Efemérides del 2 de mayo de 1913

Viernes 2


Máxima 19,6º
Mínima   5,6º
San Atanasio, obispo, y San Félix.





Contenido: 



1913
MAYO
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Fiesta del Dos de Mayo
Litografía de J. Donon - 1864

Hermosos haces de trigo,
campos cubiertos de flores,
libertad, justicia, amores,
sol esplendente y amigo;
laurel de amor y victoria,
olivo de paz y vida,
dad a mi Patria querida
dichas, riquezas y gloria.
De nuestras armas los filos
cuenten sus triunfos pasados,
y del mundo respetados
duerman mis hijos tranquilos.
Renueve el campo sus galas,
nueva luz derrame el cielo,
y aquí parando su vuelo 
la paz extienda sus alas.

"DOS DE MAYO"
Primer Acto
Loa original de Blanca de Gassó y Ortíz
Estrenada en Madrid con extraordinario aplauso en el
Teatro-Romea, en la noche del 2 de Mayo de 1873, y en el
precioso teatrito de los Sres. de Malpica.


Festejos
Por la mañana comenzaron los actos conmemorativos del Dos de Mayo organizados por el Ayuntamiento y el Centro de Hijos de Madrid.

En el Campo de la Lealtad
En el Campo de la Lealtad se verificó el homenaje dedicado por el Ayuntamiento de Madrid a los héroes de la Independencia.
Desde las ocho, como de costumbre, se dijeron misas en sufragio de las víctimas del Dos de Mayo, en el altar instalado junto al Obelisco, y a las nueve se dijo una misa solemne ante las tropas y el numeroso público que en la plaza de la Lealtad se habían congregado.
Asistieron a la ceremonia el Ayuntamiento, presidido por el Sr. García Molinas; la Diputación provincial, el capitán general, el comandante general de Artillería, Comisiones del Ejército, representaciones de varios Centros de enseñanza, los exploradores y la banda municipal.
Durante el acto formaron un batallón de infantería, dos escuadrones de lanceros, dos baterías y los milicianos nacionales.





Manifestación de los Hijos de Madrid
A las once llegó al Campo de la Lealtad la manifestación organizada por el Centro de Hijos de Madrid, y presidida por D. Facundo Dorado, que había colocado coronas y flores en los monumentos de la Glorieta de San Bernardo y de Monteleón.
Recorrió la manifestación las calles de Carranza, Sagasta y Genova y el paseo de Recoletos.
Terminada la misa, durante la cual la banda municipal interpretó varias piezas de su repertorio, se cantó un solemne responso ante el monumento del Obelisco, y seguidamente la comitiva oficial salió del panteón situándose de espalda a éste, y delante de ella desfilaron las fuerzas que habían concurrido a la ceremonia.
Presenció la fiesta cívico religiosa un gran gentío.

En la plaza del 2 de Mayo
Desde las diez de la mañana hubo misas en un altar portátil instalado en la calle Ruiz, esquina con Divino Pastor.
El arco de la plaza, sobre el que se había colocado una corona floral del Centro de Hijos de Madrid, estaba adornado con trofeos militares y banderines de la Cruz Roja del distrito de Universidad. Esta Orden, que constituye la primera Comisión de la Cruz Roja Española (distrito de la Universidad), era la que costeaba aquellas fiestas populares.

Procesión
A las tres y media de la tarde la procesión recorrió las calles de la Palma, San Bernardo, plaza de Santo Domingo, Preciados, Tetuán, Carmen, Hita, Tudescos, Corredera, Fuencarral, Carranza, Ruiz, plaza del Dos de Mayo hasta la calle de la Palma.
Abría marcha un piquete de la guardia municipal montada; detrás figuraba la Orden del Dos de Mayo, y algunos de sus
miembros, haciendo cuestaciones para recaudar fondos con que atender a los fines benéficos a que la orden se dedicaba; banda de tambores de la Cruz Roja, primera Comisión de la misma y todas las restantes en el orden siguiente:
octava, séptima, sexta, quinta, cuarta, tercera y segunda; banda del Hospicio; armón de artillería conduciendo las coronas y escoltado por fuerzas del arma; Milicianos nacionales; Comisiones y presidencia, compuesta por el coronel del regimiento de lanceros del Príncipe, en representación del gobernador militar; representante de la Asamblea suprema de la Cruz Roja Española, D. Alberto León; presidente de la Orden del 2 de Mayo y el vicepresidente, D. Miguel Ariza, y el alcalde de barrio correspondiente, en representación del alcalde del distrito.

Un banquete
Para conmemorar la fecha del Dos de Mayo, el Centro de Hijos de Madrid celebró un banquete en los Viveros. Finalizado el mismo pronunció un discurso el presidente del Centro, D. Facundo Dorado, y leyó una poesía muy inspirada el poeta madrileñista Antonio Casero.
Antonio Casero con miembros del Centro de Hijos de Madrid


Humor centenario
Hoy no hay chistes en respeto por la memoria de los héroes de mayo de 1808.

Las fotos
Aspecto del parque de Monteleón en 1869

Celebración del Dos de Mayo en el año 1869

"Muerte de Daoiz y Defensa del parque de Monteleón", óleo sobre lienzo de Manuel Castellano. 1862
Museo de Historia Inv. 19409

Imágenes de la celebración del Dos de Mayo el año 2012.



Copyright de las fotografías: Gema Díez Fernández para Historia Urbana de Madrid


Recetas de la bisabuela
FÓRMULA 1
CALDOS
Escójanse dos cebollas grandes, para cortarlas en rodajas y ponerlas en el fondo de una cacerola. Agréguense patas de vaca cortadas en pedazos, restos y recortaduras de filetes y chuletas de ternera y de carnero, menudillos de aves, pedazos de corteza de tocino y manteca de vaca, algunas zanahorias, ajos, perejil, tomillo y laurel, formando con ellos un ramito; clavo de especia, sal y pimienta. Añádase medio vaso de agua en cantidad suficiente, y póngase la cacerola á un fuego vivo. Cuando las carnes hayan desprendido
su jugo y hayan tomado un color dorado, se retira la cacerola á un lado de la hornilla, y se añade agua hirviendo, dejándola durante tres horas al calor, pero de modo que no cueza. Después de haber separado las carnes, se desengrasa el caldo, y se pasa por un colador fino, recogiéndole en un puchero de barro, donde se deja enfriar.

FÓRMULA 2
SALSA MORENA O ESPAÑOLA
Derrítase un cuarto de manteca, en el cual se desleirá igual cantidad de harina, procurando que sea de trigo moreno, y agregúese un litro de jugo de carne. Sepárese entonces la cacerola del fuego, despúmese y desengrásese repetidas veces. Próximamente una hora después ninguna partícula de grasa ni de espuma enturbiará la superficie del caldo.
Póngase otra vez la cacerola á un fuego vivo, revuélvase con una cuchara de madera, y véase si está suficientemente ligado, cogiendo un poco con la cuchara y dejándolo caer desde cierta altura.
Entonces se pone á enfriar; se pasa por un tamiz, se recoge en un puchero, y se añade un poco de manteca caliente, á fin de evitar que se forme una costra en la superficie.
Esta salsa debe tenerse siempre hecha, porque con ella se mejoran los guisos en que se emplea.

FÓRMULA 3
SALSA A LA VELOUTÉ
Pélense cinco ó seis champignons; pónganse en una cacerola como dos cucharadas de manteca, unas lonchas de jamón y algunos pedazos de carne de vaca, juntamente con los champignons. Después de haberlo rehogado, se añade caldo, y se deja á un lado del fuego durante una hora próximamente.
Sácase la carne, y se añade un vaso de crema.
Un cuarto de hora después la salsa se habrá espesado; entonces se cuela, y se sirve. O bien, se calienta el líquido, y se añaden los champignons ya cocidos en agua y un vaso de crema. Un cuarto de hora después está en su punto.
Sirve esta salsa para acompañar á las legumbres cocidas en agua, y más particularmente, alas raíces, tales como la escorzonera, apio, nabo, rábano, etc.

FÓRMULA 4
SALSA ROJA
Se pone en una cacerola una cucharada de manteca, para derretirla; cuando está caliente, se espolvorea con tres cucharadas de harina (siempre debe ponerse un poco más de harina que de manteca), y se remueve con la cuchara de madera. Cuando la mezcla empieza á tomar un color dorado, se añade una cantidad suficiente de agua, y se sazona con sal y pimienta, dejándolo hervir á un fuego suave.
Si la salsa está muy espesa, se añade un poco de agua ó de caldo; si demasiado clara, se diluye en una taza una cucharada de harina con un poco de la misma salsa, y se vierte en la cacerola, revolviendo con la cuchara de madera para evitar que se formen grumos; o bien se añade simplemente un poco de fécula desleída en agua.
En lugar de manteca, puede emplearse, por razón de economía, aceite, ó pequeños trozos de tocino.
Esta salsa puede tenerse preparada de antemano, porque durante el invierno se conserva fácilmente algunas semanas, y cuando haya de usarse se calienta un poco, añadiéndole cierta cantidad de agua.
Cuando está bien hecha, puede reemplazar á la salsa española y á la salsa á la Velouté, que ya hemos descrito.

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© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-109 EFEMERIDES1913


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