viernes, 11 de julio de 2014

Madrid, 11 de julio de 1914. El Rastro de Ramón Gómez de La Serna



En portada
La Esfera, del 18 de julio de 1914. Año I, Número 29.




Efemérides
Junio 1914
De este día 11 de julio de 1914 destacamos la noticia sobre la publicación de "El Rastro", de Ramón Gómez de La Serna.



Sábado 11
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Publicación de "El Rastro",
de Ramón Gómez de La Serna
Si bien la publicación del libro pudo realizarse en días anteriores, es el 11 de julio cuando las noticias dan cuenta del hecho. Así, el Heraldo de Madrid publica en portada una columna titulada "VIENEN LIBROS - El Rastro", encabezada por un retrato de Ramón Gómez de La Serna que ocho días antes había cumplido 26 años.

El texto de la noticia decía:
"Este muchacho ha escrito un libro que titula «El Rastro».
Debéis leer este libro, y cuando leáis que dice el autor:
«Este libro no es ordenado y observante de ningún deber.
«Este libro es un libro idiota, dramático y regocijante.
«Hay que rectificar el género literario de las informaciones en que se ha hablado del Rastro.»
Cuando leáis eso, sin hacer caso al autor, continuad la lectura, porque no se trata de un libro desordenado, idiota, ni dramático, ni regocijante, sino de un estudio interesantísimo y verdaderamente original.
Respecto a la enemiga manifestada contra el género informativo, resulta que el libro de La Serna «El Rastro», es la información más completa que he leído, de la que no escapa un cacharro, un paraguas, una peineta, una cacerola, un porrón, una jaula de loro ni un botón ni un cachivache de cuantos la pobreza ha llevado al Rastro. Más aún, cada quisicosa de ese caos inspira al joven autor un torrente de imágenes luminosas, un derroche de fantasía, un diluvio de frases nobles y hermosas, que el buen arte del autor obliga a que encajen como pieza de perfecto mosaico en objetos tan antiliterarios cual son los pisteros y las jaulas de loro.
¡Oh, joven La Serna! Las cosas son como son, pesia la exhuberancia imaginativa de los autores, y , además, ese libro no es idiota." S.-A.



Más tarde, el 22 de julio, será El Liberal quien dedique una columna a "El Rastro". En ella publica uno de los capítulos del libro, titulado "Las cosas del Señor Andreu".




También el 22 de julio, la revista Mundo Gráfico publica en su apartado "Varias figuras de actualidad" otro retrato del joven Ramón con esta escueta leyenda:

"D. Ramón G. de la Serna. Notable literato, autor del libro «El Rastro», publicado recientemente y que ha sido muy elogiado por la crítica."


Posteriormente, en su número del 2 de septiembre de 1914, Mundo Gráfico anuncia la lista de nuevas publicaciones de su editorial "Prensa Gráfica S. A.". La obra de Gómez de La Serna costaba una peseta.


Parece no existir más noticias que las publicadas por Heraldo de Madrid, El Liberal y Mundo Gráfico hasta el mes de septiembre de 1914, en que la revista Por esos Mundos (AÑO XV - Núm. 236), cita el libro en la sección titulada "Revista de Libros", donde se daba cuenta de los libros cuyos autores hubiesen enviado dos ejemplares.

Transcribimos el artículo casi en su totalidad:

"RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA. EL RASTRO.
Un tomo en 8.°, de 273 páginas.
Acaso ningún escritor de esta juventud tan maltratada lo haya sido y lo sea en la medida que el autor de este libro desconcertante que acaba de llegar á nosotros. En efecto, Ramón Gómez de la Serna, por su estética y por sus procedimientos, acaso justifique la animadversión de los buenos burgueses.
Pero en modo alguno es digno del anatema lanzado sobre su labor por algunos hombres inteligentes.
[...] Dejemos, pues, aparte toda condirección que pueda deducirse de la obra total de Gómez de la Serna, limitándonos á acusar la enorme fuerza de original en esta su última.
Lo original es su valor mayor. No se limita esta originalidad á los elementos formales del libro, originalidad ésta de valor un poco relativo. No. Si se nos permitiera conceptuar un poco nuestras palabras, diríamos que este libro es original dentro de lo original.
Porque no hay en todas sus páginas ni una sola concesión á la literatura preceptiva. Ni un solo momento convencional. A través de sus páginas nos muestra el autor sus procedimientos con una sinceridad desconcertante.
Y he aquí que esta manera de hacer, que lógicamente debiera borrar las emociones conduce á la mayor emoción. Porque aquellas páginas son la verdad misma. Y conservarían su valor absoluto aun despojadas de las observaciones sorprendentes, de la amplitud de su visión. Son páginas que dan la impresión exacta de un descuido. Esta es su belleza fundamental. Asistimos á la comedia desde los bastidores. El autor no se preocupa de las emociones secundarias. Le basta poner de manifiesto su espíritu para despertar todas las emociones.[...]
El Rastro, como todos los libros precedentes, no es sino un conjunto de observaciones desordenadas. Con su lectura llegamos á la sugestión. Aquellas páginas, de un dolor hondísimo y de una emoción inexplicable, son más fuertemente interesantes que una novela. Por esta vez, además, la prosa, tan justa y tan trágica del señor Gómez de la Serna, se aviene con una prodigiosa exactitud al reflejo de aquel reino de la desolación
Cada trasto de los que se amontonan bajo el sol ó bajo la lluvia del bazar misérrimo, es la ejecutoria de un dolor. He aquí que este volumen es como el libro de todos los dolores.
Y así es el libro: lacerante, doloroso, trágico.
Terrible como la miseria de una mujer hermosa, que ve su hermosura rota por el hambre. Como la insensatez de aquellos hombres que desfilan por las páginas de este libro. Los hombres sin conceptos, para los que la miseria de la vejez es una fatalidad irremediable como la miseria misma. Es trágico y desolador aquella caravana de hombres y de cosas tan igualmente desolados.
El pueblo, que convive con los despojos de los hogares en aquel vertedero de toda gran ciudad, es asimismo el desecho humano.
Aquí se registra sobre un fondo atrozmente negro de irredención, la tragedia de los viejos que no tuvieron juventud, y la de los niños raquíticos, criados entre trastos viejos, inútiles, y siniestros, como ellos mismos.
Es bien seguro que este libro ha surgido de la extraña pluma de su autor muy lentamente, como un libro de memorias. Es la anotación diaria, la observación diaria, que cristaliza en la prosa naturalmente. Obra de muchos meses.
[...] No hay en este libro una sola página que acuse precipitación ni literatismo. La misma inflegibilidad de aquella prosa fluyo, naturalmente, lentamente.
Es un libro de absoluta consciencia. Y tiene, sobre los anteriormente publicados por ñu autor, una transparencia insospechable en él. A ella le ha conducido su propia labor.
Nosotros abrigamos la seguridad de que la madurez del señor Gómez de la Serna florecerá en una obra definitiva."


El marte 20 de octubre de 1914, el columnista Francisco Valdés publica en el Diario de información política e independiente Heraldo de Zamora la siguiente columna:




Y nada más que merezca la pena de aquel día del Madrid de hace cien años.
Finalizamos con estas palabras de Ramón Gómez de La Serna, de su libro "El Rastro":

"El Rastro no es un lugar simbólico ni es un simple rincón local, no; el Rastro es en mi síntesis ese sitio ameno y dramático, irrisible y grave que hay en los suburbios de toda ciudad, y en el que se aglomeran los trastos viejos e inservibles, pues si no son comparables las ciudades por sus monumentos, por sus torres o por su riqueza, lo son por estos trastos filiales.

Por eso donde he sentido más aclarado el misterio de la identidad del corazón a través de la tierra ha sido en los Rastros de esas ciudades por que pasé, en los que he visto resuelto con una facilidad inefable el esquema del mapamundi del mundo natural.



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© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-045 EFEMERIDES1914