miércoles, 2 de julio de 2014

Madrid, 1º de julio de 1914. Madrid antropófago


En portada
La Esfera, del 4 de julio de 1914. Año I, Número 27.
En portada un retrato del duque Adolfo Federico, que había heredado recientemente el trono de su padre, el archiduque Francisco Fernando.



Efemérides
Junio 1914
Nada que destacar en este día de hace cien años. Sólo como curiosidad publicamos unas noticias y damos comienzo a las efemérides del mes de julio de hace cien años.
Como ya hemos dicho en otra ocasión, las efemérides se publicarán cuando existan temas relevantes; mientras tanto, se dará paso a otras muchas de nuestras historias.

Contenido: Campeonato nacional de espada - El "cartero automático" de Antonio Issac Peral - Madrid antropófago.



Miércoles 1
Máxima  25,6º
Mínima  14,8º


Cosas de la Villa
Campeonato nacional de espada
Comenzaba en el Parque de El Retiro, en una zona cercana al Palacio de Cristal, el Campeonato nacional de espada (aficionados).
Se habían inscripto espadachines pertenecientes a la Sociedad madrileña de esgrima, a las salas madrileñas del Casino, del periódico La Tribuna, de Carbonell y la de Calvet, de La Coruña.


El "cartero automático" de Antonio Issac Peral
El alcalde, vizconde de Eza, recibe este día a D. Antonio Issac Peral, hijo del malogrado inventor del submarino, quien le presenta un ingenioso aparato automático, del que era autor, y que llevaba la misión del cartero en lo referente al reparto de la correspondencia en los pisos de las casas.

Así funcionaba:
El aparato consistía en una caja ascensora, dividida en tantos pisos como tuviese el edificio, y cada uno de ellos en tantos casilleros como apartamentos.
El cartero, en el portal, distribuía las cartas en los casilleros, y marcaba en un disco el número de cartas que depositaba por piso. Realizada esa operación, el aparato ascendía eléctricamente y en cada piso establecía contacto con unas cajas fijas, receptoras de la correspondencia. Al verificarse el contacto pasaban las cartas de una caja a otra, quedando la receptora mecánicamente cerrada. Hecho esto, un timbre eléctrico anunciaba al inquilino que tenía su correspondencia en la caja, de la que, mientras no depositase en la ranura de la cerradura automática un número de monedas de cinco céntimos igual al de cartas cuyo número le marca el disco, no podía retirarlas. Hecha esta operación en todos los pisos, la caja ascensora descendía, y en su retorno el cartero recogía la recaudación.


Kiosco
Madrid antropófago


Aparece este día en los kioscos de Prensa madrileños la revista Mundo Gráfico (AÑO IV - NÚM. 140). En su interior, un artículo acompañado de fotografías que sorprendieron al público por su crueldad.


Transcribimos el artículo en su totalidad:
"Exponiendo su vida, y con objeto de proporcionar á la acción de las naciones documentos incontrovertibles de un estado de salvajismo existente aún para vergüenza de la moderna civilización, en las islas Filipinas, en el África Central y en Australia, un fotógrafo valeroso ha ido á afrontar el mayor de los peligros, cámara en mano, frente á los caníbales.
Las terribles escenas de antropofagia por él sorprendidas y que nosotros reproducimos, no para cultivar lo horrible como nota sensacional, sino para contribuir á que un movimiento de opinión en el mundo civilizado determine á los Gobiernos á acabar de una vez con esas costumbres espantosas, fueron sorprendidas á pocos kilómetros de las líneas militares norteamericanas, constituyendo un documento fotográfico único.
Si las prácticas del canibalismo han ido desapareciendo poco á poco de la mayor parte de las pequeñas islas de Oceanía, no ocurre lo mismo en las vastas regiones de tierra firme que circundan al Sudoeste el Océano Pacífico. A fines de 1913, un sabio alemán, Herr Werner, era devorado por los papúes en Nueva Guinea, señalando los marinos y exploradores frecuentes escenas de ese género entre los indígenas de las islas Molucas, Célebes, Borneo, y en determinados puntos de Filipinas.
La vigilancia que las autoridades norteamericanas pueden ejercer en el archipiélago es muy relativa, pues está constituido por 2.000 islas é islotes y, por otra parte, la extensión considerable de tierras como Luzón y Mindanao, es un serio obstáculo á los progresos de la civilización.
Entre esos salvajes antropófagos, señálanse por su ferocidad los ifugaos y los ilaiapanes, habitantes en el Sur de Luzón. Animados de un odio de tribu inextinguible y de instintos guerreros y sanguinarios, combátense sin tregua, cazándose en las selvas á poca distancia de los soldados yanquis.
La bravura de un guerrero se mide por el número de cráneos enemigos que puede clavar en el exterior de su vivienda, alternando con estos fúnebres despojos, y como motivo decorativo, las cabezas disecadas de las reses muertas en cacería.

Advertencia.—La presente información sensacional está tomada del importante semanario francés Le Miroir. Seguramente han de sorprender tales afirmaciones, pues, según el testimonio da personas que residieron muchos años en el archipiélago, jamás oyeron hablar del canibalismo de los ifugaos é itetapanes de Luzón, y esta inexistencia de la antropofagia parece haberse corroborada por el último informe oficial de las autoridades superiores yankis en Filipinas."





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Dos jabones para perfumar el ambiente y espantar el tufo a cadáver y chamusquina que nos dejó el artículo de los antropófagos filipinos.




© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-043 EFEMERIDES1914