sábado, 5 de julio de 2014

Recuerdos de papel: Incendio de las Salesas. Madrid, 1915


Bien podríamos escribir otro título para estos recuerdos de papel. Así lo haremos...

Y la Justicia se hizo humo
Varios fotógrafos que el mediodía del 4 de mayo de 1915 corrieron por las calles de Madrid con sus pesados artilugios de retratar, fotografiaron para la posteridad cómo la Justicia se hacía humo.
Todos ellos, muy conocidos por los lectores de Historia Urbana de Madrid en tantas historias y recuerdos ya contados, fueron los encargados de captar las imágenes que veremos a continuación.


Mientras Europa se batía en una incomprensible guerra, señores togados, bien vestidos; señores de manguito y visera; secretarias damas, y otras de la limpieza; empresarios, comerciantes y ladrones de gallinas, corrían despavoridos por salas y pasillos. Se estaba incendiando el palacio de las Salesas, casa del Tribunal Supremo de Justicia y las Audiencias provinciales y territorial de Madrid.


NUEVO MUNDO, 8 de mayo de 1915.
Fotografía de Cortés

El fotógrafo Alfonso captó la siguiente imagen desde la azotea de un edificio ubicado en la calle Montera. Podemos imaginar así lo aparatoso del incendio y lo difícil que fue controlarlo.

LA LECTURA DOMINICAL, 8 de mayo de 1915.
Fotografía de Alfonso

Existen varias versiones sobre dónde comenzó el incendio; nosotros haremos referencia a las dos más divulgadas.
La primera, de las publicaciones Año Político 1915 y Heraldo de Madrid, dicen que, al parecer, el fuego comenzó a las doce y media del día en los archivos del Supremo, dependencias ubicadas en el último piso; enseguida se propagó a la Fiscalía del alto Tribunal, después al salón de Procuradores, y poco más tarde a las guardillas, donde tenían sus habitaciones los empleados subalternos.
A la una había alcanzado los tejados, que ardían en su totalidad. Las columnas de humo alcanzaron una altura extraordinaria, y de vez en cuando, al derrumbarse las techumbres, brotaban grandes llamaradas. Nadie salía de su asombro al ver cómo un edificio de área tan extensa ardía por sus costados y tan rápido.

La segunda, de El Liberal y La Lectura Dominical, coinciden en que el foco del incendio estaba en las habitaciones de los subalternos, sobre la fachada del reloj que da a la plaza de Villa de París, y producido quizá por una chispa de los cables eléctricos. Para estos periódicos el fuego había comenzado a la una menos cinco de la tarde.

La primera versión creaba un halo de sospecha al decir que se había iniciado en los archivos. La segunda, esquivaba el bulto y atribuía el incendio al descuido de los subalternos. La cuestión es que se quemaron gran parte de los expedientes nuevos y viejos que a unos beneficiaron y a otros perjudicaron.

-El incendio de las Salesas es mi ruina.
-¿Ejercía usted de abogado?
-No, señor, de testigo.

El Año Político de 1915 nos muestra esta estampa:
"Como nota censurable, debe consignarse que, después del incendio, se cuidó tan mal de la ordenación y conservación de los documentos que pudieron salvarse, que por las afueras de Madrid, especialmente por el lado del Hipódromo, camino del barrio de Maudes, se veían amontonados y volando de un lado a otro numerosísimos legajos de pleitos y causas a medio quemar, y aun algunos sólo chamuscados por los bordes, como uno que, por curiosidad, tuvimos ocasión de ver, además de una carta de recomendación de un Senador al Presidente del Tribunal Supremo."

NOTA: Recordamos a nuestros lectores que el Hipódromo de la Castellana estaba ubicado en la zona que hoy ocupan los Nuevos Ministerios.

Por desgracia hubo que lamentar una víctima mortal. El secretario de Sala, Sr. José Armada, falleció al entrar en los despachos con la intención de salvar documentos de interés. Su alma subió a los cielos, dando cuenta de ello La Lectura Dominical, que avisaba: "El Sr. Armada, socio de San Vicente de Paúl y de la Defensa Social, era un católico fervorosísimo; la mañana del siniestro en que halló tan noble muerte había confesado y comulgado."

HERALDO DE MADRID, 4 de mayo de 1915.
Fotografía de Alfonso

La iglesia de las Salesas, aneja al conjunto arquitectónico cedido al Estado, sufrió pocos daños. A las dos de la tarde el fuego llegaba al muro medianero y había comenzado a arder el torreón derecho del edifico religioso; por fortuna los fieles lograron sacar a la calle la imaginería y mobiliario. Confirman esto último las fotografías de Ortíz y Salazar (en este orden), donde vemos los enseres en la calle y al rey Alfonso XIII, que acudió al lugar del siniestro en cuanto recibió la noticia, observando la imagen de Santa Barbara.

LA HORMIGA DE ORO, 15 de mayo de 1915.
Fotografía de Ortíz

NUEVO MUNDO, 8 de mayo de 1915.
Fotografía de Salazar

A la una y veinticinco de la tarde se desplomó el reloj de las Salesas, causando gran estrépito. Mientras caía sonaban sus campanas, y al tocar suelo se convirtió en un amasijo de hierros y engranajes. El Cristo que había en la sala del Tribunal Supremo, obra de Alonso Cano, no pudo ser salvado del furor de las llamas. La talla estaba valorada en un millón de reales.

A las cinco de la mañana aún quedaban algunos focos controlados. La labor de los bomberos fue admirable y admirada. A las diez de la noche se presentaron en el lugar del siniestro cien ingenieros del ejército, del cuerpo de zapadores mineros, enviados por el Ministerio de la Guerra para dar apoyo a los exhaustos bomberos. A todos estos se sumaba la colaboración de los vecinos de la zona;  madrileños que retrató Alfonso mientras sostenían una manguera del Cuerpo de Bomberos.

HERALDO DE MADRID, 4 de mayo de 1915.
Fotografía de Salazar

El palacio de las Salesas fue destruido casi en su totalidad. La parte más afectada fue la del Tribunal Supremo, sus archivos y Relatorías, en especial las correspondientes a las fachadas de la calle General Castaños, Villa de París, y el encuentro de este ángulo del edifico con el ala correspondiente a la calle Marqués de la Ensenada.
Las zonas que sufrieron menos daños fueron las Salas de Gobierno y el mobiliario de la Presidencia; también los archivos de la Audiencia y las Relatorías, y salas de las mismas.

Las siguientes fotografías nos muestran el estado en que quedó el edificio, por dentro y por fuera.

NUEVO MUNDO, 8 de mayo de 1915.
Fotografía de Alfonso

NUEVO MUNDO, 8 de mayo de 1915.
Fotografía de Alfonso


LA HORMIGA DE ORO, 15 de mayo de 1915.
Fotografía de Ortíz


LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA, 10 de mayo de 1915.
Fotografía de Vidal

Y hasta aquí este recuerdo, sin entrar en más detalles que lo convertirían en crónica.



© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-020 RECUPAPEL