domingo, 21 de julio de 2013

Madrid, 21 de julio de 1913



Efemérides del 21 de julio de 1913

Lunes 21





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Mínima   18,1º






Contenido:
Horrible suceso en la calle de Embajadores - El Museo del Prado en mal estado.


1913
JULIO
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Como ocurre en la actualidad, Madrid está de vacaciones. Son pocos los sucesos de hace cien años porque, a pesar de que el Gobierno no estaba de vacaciones, las Cortes permanecían cerradas.
La familia Real estaba en San Sebastián. Los madrileños de postín en las playas de España y del extranjero. Lo poco que ocurría en Madrid aquí os lo contamos... y este día no había mucho que contar, y lo que contamos no es muy agradable.


Horrible suceso en la calle Embajadores
Un horrible suceso ocurrió este día en la calle Embajadores junto al torno de la Inclusa. La indignación y repulsa se apoderó de todos los vecinos de la vía.
El guardia de Seguridad número 856, D. Mariano García, que hacía la vigilancia en el torno por donde se depositaban en la Inclusa a los niños abandonados se le acercó una mujer para preguntarle dónde estaba el torno, pues quería depositar una criatura que llevaba en sus brazos.
El guardia la acompañó y, una vez depositado el niño en el torno, fue él mismo quien llamó para que la hermana de guardia lo recogiese.
Durante la conversación que mantuvo el guardia con la mujer, varias vecinas se acercaron e insultaron a la madre que tan fríamente parecía desprenderse del niño nacido de sus entrañas.
La mujer dijo que era una pobre desgraciada, que había dado a luz en la calle y que la miseria la obligaba a desprenderse del recién nacido. Esto hizo aplacar a los vecinos que de increpar duramente a la mujer pasaron a compadecerse de ella.
Cuando la mujer se había marchado, en el interior de la Inclusa, la hermana tornera, sor Josefa Sánchez, gritó horrorizada al encontrar entre los trapos a un bebé que manaba abundante sangre por una tremenda herida que tenía en el cuello.
Hermanas y nodrizas, el director del establecimiento Sr. Ramón del Oro y el médico de guardia Sr. José Andreu, acudieron de inmediato al auxilio de sor Josefa que, con temblores, enseñaba al ensangrentado recién nacido.
El doctor Andreu, junto a su ayudante Sr. José Botella, procedieron a su curación provisional con la intención de detener la hemorragia.
El examen facultativo determinaba que el niño había nacido hacía un par de horas sin ningún tipo de asistencia; que la herida del cuello era profunda y larga pero no había seccionado la tráquea ni el paquete vascular formado por la carótida y la yugular; sin embargo, por el aspecto de la herida, se sospechaba de un horrible ensañamiento para degollarlo.
El autor o autora del crimen debió coger con la mano izquierda la cabeza del niño para inclinarla a un lado, sujetando
fuertemente con los dedos la nariz y el labio, mientras con la mano derecha, y con una navaja, daba movimientos de sierra al instrumento cortante que había empleado para su crimen.
Se personó en la Inclusa el juez de guardia, Sr. Suárez. El niño aún respiraba, entonces se tomó declaración al guardia, las hermanas y otras personas, y dispuso la búsqueda de la mujer que había depositado al niño en el torno.
En tanto que se cumplían estas diligencias judiciales declararon los médicos que al niño le quedaban pocos instante de vida, y hubo necesidad de administrarle el agua de socorro, poniéndole por nombre Vicente Ruiz Gómez; estos últimos, los dos apellidos como la ley exigía.
El niño quedó registrado en el libro con el núm. 787 de los ingresados durante el año.
Como las médico vaticinaban, al poco rato falleció el niño, y fue trasladado su cadáver al Depósito judicial por orden del juez.
Parecía lógico suponer que la mujer que había hablado con el guardia García no era la madre del niño degollado, sino una enviada.
Si el niño había nacido unas dos horas antes de ser depositado, como los médicos creían, la mujer, de ser su madre, hubiera denunciado su estado puerperal, y, a lo que parecía, se hallaba perfectamente tranquila cuando habló con el guardia, y luego se marchó con ligero y seguro paso por la calle de Cabestreros.



El Museo del Prado en mal estado
Este día de hace cien años el ministro de Instrucción pública, Sr. Ruiz Jiménez, visitó el Museo del Prado, acompañado por varias personas del Patronato, para comprobar las deficiencias del edificio que tantas veces habían denunciado los madrileños y la Prensa.
Pudo apreciar el ministro el mal estado en que se encontraban las monteras del edificio, construidas con gruesos maderos de pino ruinoso que formaban un bosque que podía arder en cualquier momento.
De acuerdo con el Patronato, se aceptó el último proyecto de reforma, calculado en 917.000 pesetas, para hacer 20 salas más y las monteras.
Ruiz Jiménez se proponía presentar el oportuno proyecto de Ley para su aprobación en la primera sesión de las Cortes... cuando ésta comenzase a funcionar.



Las fotos
Fotografía de Alfonso que muestra la reconstrucción de los hechos ocurridos en la Inclusa. La hermana tornera sor Josefa Sánchez simula el momento en que recogió al niño del torno.



Recetas de la bisabuela
PARA EL MES DE MAYO (IV)
Empanada de manzana
Dos kilos de manzana. Doscientos cincuenta gramos de azúcar. Doscientos cincuenta gramos de harina. Cien gramos de manteca de vaca. Medio cuartillo de vino blanco.

Peladas las manzanas y quitado el corazón, se parten en ruedas delgadas y se ponen en un perol con azúcar y una copa de vino blanco, dejándolo hervir hasta que la manzana esté perfectamente tierna y el líquido consumido.
La pasta se hace lo mismo que la de las empanadillas de escabeche, agregándole al amasarla cincuenta gramos de azúcar. Se unta de manteca y se espolvorea con pan rallado un molde ó tartera chata, se reviste con la masa cuidando que sobre todo alrededor del molde quede un pedazo de pasta. Se vierte la manzana sobre la pasta y se coloca sobre ella, de lado á lado del molde, unas tiras delgaditas de la pasta. Hecho este enrejado, para sujetarse se vuelve en forma de cordón la pasta sobrante y se mete la empanada en el horno, que no ha de estar muy fuerte.
Para servirla se saca del molde.

Coste aproximado, 2 pesetas.


Gelatina de naranja
Ocho naranjas. Doscientos cincuenta gramos de azúcar. Cincuenta gramos de cola de pescado.

Se exprime el zumo de las naranjas, colocándolo con un paño fino.
Con un cuartillo de agua y el azúcar, se hace un almíbar, que se cuela cuando se ha reducido á medio cuartillo, sobre la naranja. La cola de pescado disuelta en agua fría se incorpora al jarabe. Se pone á cuajar en molde de cristal y en sitio fresco.
A esta gelatina, le añaden algunas personas una copa de curaçao, pero esta adición la hace perder su condición refrescante.

Coste aproximado, 1,25 pesetas.


Empanadillas dulces
Doscientos cincuenta gramos de harina. Cien gramos de manteca de vaca. Una copa de vino blanco. Dos huevos. Cincuenta gramos de harina de arroz. Un cuartillo de leche. Ciento cincuenta gramos de azúcar.

Con la harina, la manteca de vaca y el vino blanco, se hace una pasta, lo mismo que en las empanadillas de escabeche, añadiéndole cincuenta gramos de azúcar.
En el cuartillo de leche, se deshace la harina de arroz con cien gramos de azúcar, y acercándolo á la lumbre, se hace hervir sin dejar de moverlo hasta que forma una natilla espesa. Se separa de la lumbre y se le agrega las yemas batidas moviéndolas constantemente y poniéndolas á enfriar.
Se extiende la masa del mismo modo que para las empanadas de escabeche, se rellenan con una cucharada de la crema ya fría, se fríen en aceite muy caliente y al sacarlas de la sartén se espolvorean de azúcar.
Estas empanadillas pueden rellenarse de cualquier clase de dulce de almíbar, cuidando que vaya lo más seco posible.

Coste aproximado, 1, 7 5 pesetas.



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© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-185 EFEMERIDES1913

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