jueves, 3 de septiembre de 2015

Fototeca: Mozo de cuerda o de cordel. Madrid, 1917

Sumamos a la Fototeca HUM la triste realidad de todos los tiempos, retratada en este caso por el fotógrafo Otto Wunderlich entre 1917 y 1919. Gran calidad de imagen donde hasta la amarga expresión es evidente.

"Mozo de Cuerda (Schlafend) [Sueño]"
(entre 1917 y 1919)
Autor de la fotografía: Wunderlich, Otto (1886-1975)
© mecd-FPH- Archivo WUNDERLICH
Nº de inventario: W-00349

© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-009 FOTOTECA
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Al hombro la cuerda que nivela el equilibrio de la melopea. Pitillo exiguo adosado al hombre derrotado, agotado de cargar el peso ajeno e infortunio propio.

Encerada de sol y de sudores la parpusa, accesorio indispensable en el conjunto de andrajos que conforman su uniforme. Mozo de cuerda o de cordel anónimo que desde la juventud del XIX va transitando polvos, barros y empedrados. Descansa los huesos sobre el estaño y redime trago a trago el pecado de gastar un jornal en morapio.

De una bodega sale venerando aún a Dioniso, y busca en el adoquinado el apoyo necesario para la casi imposible verticalidad. Sin alma va de tanto trajinar, y sin alma queda inmortalizado en el vidrio gelatinado del fotógrafo Otto Wunderlich.

Mozo de cuerda o de cordel, apostado en las esquinas y en las plazas y plazuelas a la espera del cliente necesitado; después, el ajuste de precio: fórmula magistral de cálculo del volumen de los bultos por el peso y distancia a recorrer.

En el compendio de historias Paseo por Madrid o Guía del Forastero en la Corte (1815), se dice que merecían la misma confianza que los criados “sin amo fijo” (lo que hoy conocemos como asistentas del hogar). Los describe como gente honrada y de la que se podía fiar.

La primera noticia conocida, donde se menciona la sacrificada profesión de mula humana –dignificada con el título de “mozo”-, aparece en el Diario Noticioso del martes 31 de octubre de 1758, al referirse a un hurto:
El día 24 de este faltó, en la casa del Excelentísimo Marqués de Villafranca, un Vestido de Corte, que se compone de basquiña […] con falda, jubón, y casaca, todo de crespón negro, aforrado en tafetán sencillo del mismo color; estas alhajas las traía a casa de dicho Excelentísimo Señor, desde el Retiro, un Mozo de cordel, y las entregó á una muger que estaba en la escalera junto a la Portería de las criadas; la muger se fue con todo, y hasta ahora no ha aparecido; se da este aviso al Público, para que la persona á quien llegaran á vender dichas alhajas, ó supiere algo de ellas, se sirva dar su aviso á la Portería de las criadas de casa de dicho Excelentísimo Señor, donde darán algún agradecimiento.

En los años 30 del siglo XX otros medios de tracción –como el Taxi-, relegarán al mozo de cuerda a mozo de estación.

Finalizamos...

"Observando en la Iglesia á un mozo de cordel, que por darse golpes de pecho, se los daba en la barriga, dijo á un amigo que le acompañaba.

Con extraña devoción
golpes se da en la barriga,
porque su gran aflicción
á hacer sin duda le obliga
de las tripas corazón." [1]



Bibliografía

[1] SALAS, FRANCISCO GREGORIO, firma como F. G. S. Epigramas. (1788) Diario de Madrid. Nº. 278, pp. 1005-1006

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Fototeca: Mozo de cuerda o de cordel. Madrid, 1917", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-009 FOTOTECA
ISSN 2444-1325