domingo, 25 de mayo de 2014

Coplas del domingo: Mi musa


Comienza hoy un nuevo apartado que esperamos sea del agrado de nuestros lectores. Se trata de una recopilación de coplas publicadas por D. Antonio Casero y Barranco (1874-1936), genial madrileñista que con sus publicaciones en el Heraldo de Madrid alegraba los domingos del pueblo madrileño de otros tiempos. También incluiremos algunos sainetes y romances de este hijo adoptivo de Madrid que pasó su infancia entre Lavapiés y Maravilla, y se afincó más tarde en Chamberí.

El entrañable don Antonio, conocido por los lectores de nuestras efemérides, volverá a retratar pueblo y Villa y Corte para deleite de los madrileños de hoy a través de nuestras publicaciones, que incluirán, además, ilustraciones de Eduardo Valero García (GARCIVAL), autor del blog.

Queremos dedicar la primera entrega a Gustavo San Miguel Casero, biznieto de Antonio Casero, y a su familia. También a todos los amantes de Madrid y sus costumbres. Y, por supuesto, a Amparo y Pepe, vecinos de Chamberí y padres del autor del blog.



Coplas del Domingo, por Antonio Casero
Publicada el 17 de febrero de 1914 en el Heraldo de Madrid (Portada)

MI MUSA (1)
Yo no sé cómo es mi musa.
No sé si es rubia ó morena;
yo no sé si es alta ó baja;
sólo sé que es madrileña.
A veces se me figura
que es una mocita de esas
de las de cuerpo castizo,
de las de cara risueña;
en su decir es alegre,
y con su mirar marea;
lleva pañolón de flores
y huele á nardo y verbena;
son sus ojos parlanchines,
y es su talle de palmera;
son sus andares graciosos,
y es su porte de real hembra.
Otras veces me la veo
en un altar, donde reina
allá, por los barrios bajos,
en una ermita pequeña,
y la dicen "La Paloma",
y es paloma por lo esbelta,
y es paloma por lo blanca,
y es paloma por lo buena;
desde muy niño, mi madre
me enseñó á rezar ante ella,
y es para mí una alegría
el visitarla y quererla,
que habrá pocos madrileños
que á su Paloma no quieran,
por eso, por ser la Virgen
más castiza de mi tierra.
Yo no sé si es la Paloma
mi musa; quizá lo sea.
Yo no sé como es mi musa.
No sé si es rubia ó morena;
yo sólo sé que me inspira
para mis coplas modestas
algo que es muy madrileño,
algo que á mí me interesa:
Lavapiés y Maravillas,
el Barquillo, las Peñuelas,
los majos de aquellos tiempos,
las majas de aquellas épocas,
los romances de la Cruz
y los saínetes de Vega;
quizá el agua del Cerrillo
influya en tales quimeras,
ó quizá la del Lozoya,
que es típica, aunque no buena;
serán los ayes flamencos
ó el rasgar de las vihuelas;
será el sonar de organillos
y el ambiente de verbenas,
y el eco de romerías
ó el de frases picarescas;
serán los grupos de gentes
que sobre el arroyo esperan,
entre decires y danzas,
al día que ya clarea
para continuar su lucha
y proseguir sus faenas;
será esa gente que ríe,
que trabaja y que se alegra,
y sabe ocultar sus lágrimas,
y sabe ocultar sus penas;
será el ambiente pesado
de las viciadas viviendas;
quizá el humo de figones,
ó el respirar de tabernas,
ó esos pobres del arroyo
lanzados á la golfemia,
ó esos mocitos de «tufos»,
ó esas mozas pintureras;
qué sé yo; pero es al caso
que escribo, y escribo á ciegas,
pensando en no sé qué pienso
que me hace pensar de veras,
y al propio tiempo me anima,
y al propio tiempo me alegra,
y mis coplas serán malas,
no serán mis coplas buenas;
bien haya quien bien las cante.
¡Si yo cantarlas supiera!...
.............................
Yo no sé cómo es mi musa.
No sé si es rubia ó morena;
yo no sé si es alta ó baja:
sólo sé que es madrileña.
Antonio CASERO.

(1) Aclaración del periódico: "Del libro Las Musas de los Madriles, que se pone mañana a la venta."

© 2014 Eduardo Valero García (GARCIVAL)-HUM 014-001 ILUST


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