domingo, 7 de junio de 2015

Canseco, famoso relojero de Madrid

Continuación de las 'Estampas. Madrid pueblo' es este recuerdo a la esquina de la Plaza del Ángel con la calle de San Sebastián.
Allí presumió de perfección durante mucho tiempo el reloj de la Relojería de San Sebastián o Antigua Casa Canseco. Y no exageramos un ápice al decirlo, porque aquel reloj que presumía de su perfección, funcionaba con el famosísimo "Sistema Canseco".

El comercio de aquella esquina, inaugurado en 1888, fue la segunda relojería de las cuatro que de la firma Canseco hubo en Madrid.

De don Antonio Canseco y Escudero, relojero de esta Villa y proveedor de la Real Casa; de sus postineras relojerías; de sus magníficos relojes, y de otras tantas historias, hablaremos a continuación.


"A Juan llamó perro flaco
en una disputa, Diego:
Juan se picó y por injuria
ante el juez citóle presto.
-No le ofendí, Diego expuso
entonces, y prueba ofrezco:
yo le llamé perro flaco
y él se apellida Canseco."
[EL MUNDO CÓMICO, Septiembre de 1875]


El relojero Canseco
Poco podemos contar de este relojero maragato que desarrolló su actividad en Madrid durante más de medio siglo.
Don Antonio Canseco y Escudero nació el 27 de junio de 1838 en Rabanal del Camino (León). En la década de los 60 del siglo XIX (hacia 1866) ya estaba afincado en Madrid, y en disposición de la patente de un reloj sin pesas denominado "Sistema Canseco".

Con apenas veinte años, había obtenido la patente de relojes de pared, torres y campanas (Renovada en 1894 con el nº 15.928). Además, don Antonio se hizo acreedor del "Privilegio de invención en España, Francia y Suiza", lo que situó a Madrid en el epicentro de la industria de relojes de torre bajo la denominación del sistema patentado por el leonés. No fue el único, pero sí el más prolífero.

Tan escasos son los datos, que del fallecimiento de Canseco sólo sabemos que aconteció en 1917, pero no la fecha exacta. La empresa continuará funcionando y, como dijimos en el artículo anterior de esta serie, quedará reducida a la relojería de la calle del Conde de Romanones, regentada por su hijo, y la de la Plaza del Ángel, a cargo de Mateo Marot, su sucesor.


El sistema Canseco
Hasta el momento en que Canseco inventa el nuevo sistema, los relojes más afamados eran los "Roskopf", a los que, para ponerlos en hora, se hacía indispensable inclinar la aguja del registro a un lado u otro, cosa que a nadie gustaba.
Los relojes de sistema Canseco o "Patent Canseco" afinaban la hora en todas las estaciones del año con su aguja de registro siempre al centro.
Por otra parte, en los relojes de torre había sustituido las pesas por un sistema de motor a resortes.

En un número de la "Revista Ilustrada de Vías Férreas" de febrero de 1895, bajo el título de "Relojería Central de Canseco de Madrid", decía una noticia:
"Nosotros tampoco hemos de ser menos, por tratarse de un artífice compatriota nuestro que algún mérito tendrá cuando, siendo español, los Gobiernos de Suiza y Francia no han titubeado en concederle la patente de invención en aquellas naciones. ¡Y eso que el Inventeur il cst espagnol! [...] pero lo cierto es que los Relojes Patent Canseco regulan la hora perfectamente en todas las estaciones del año con su registro siempre al centro, y que de este sencillo descubrimiento tiene el inventor privilegio de invención en España, Francia y Suiza, lo que prueba que nadie había caído en esta sencillez hasta que un español dio en el quid."

El propio Canseco se vanagloriaba de su patentado sistema y lo comparaba con el "Roskopf" como si de un automóvil hablase. Así lo demuestra esta publicidad de 1895:

Revista Ilustrada de Vías Férreas. Mayo, 1895


Establecimientos de Canseco
Domicilio particular y fábrica
Pº de las Delicias, 52
La fábrica y casa particular, u "Hotel" de Canseco, estaban ubicados en el Paseo de las Delicias, número 52. Allí se fabricaban los famosos relojes de torre y campanas, bajo la patente de Antonio Canseco.

Fragmento del "Plano de Madrid y Pueblos colindantes al empezar el Siglo XX"
Facundo Cañada López (1900)
2013© Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

VER
UBICACIÓN ACTUAL

Por cortesía de Miguel Ángel Cartagena Salgado, ofrecemos esta fotografía de la chapa de marca donde figura el domicilio del Pº de las Delicias.  La imagen es un detalle del reloj fabricado por Canseco para la torre del antiguo Ayuntamiento de Albacete. (Para conocer más detalles sobre ese edificio, hoy Museo municipal, puedes visitar la web de miguelenruta.com)

Cortesía de ©Miguel Ángel Cartagena Salgado

En 1899 la fábrica de Canseco contaba con más de 50 operarios. Allí se fabricaba desde un diminuto relojito de oro para señora, hasta una enorme campana con reloj para una iglesia o Ayuntamiento; pasando por las campanas musicales, los relojes de pared estilo alemán o los mecanismos con autómatas.

Existe alguna contradicción sobre la industria de Canseco. Para unos investigadores, el relojero no era fundidor de campanas; para otros, no fabricaba relojes.
Lo cierto es que en relación a los relojes, Canseco importaba de Francia la maquinaria, de la firma Morbier, y la adaptaba a su sistema patentado. Así lo certificaba Monsieur Arséne Cretín en un certificado:
"Yo, Arséne Cretín, dueño de la fábrica de relojes fundada en Morbier el año 1830,
Certifico: Que desde el año de 1880 vengo fabricando relojes de torre por cuenta de don Antonio Canseco, relojero de Madrid, y que con arreglo á los mandatos, las indicaciones, los modelos y la dirección de este artífice español, he introducido una reforma muy importante en los relojes que yo le libro bajo la designación de SISTEMA CANSECO. En fin, que esta modificación me ha procurado grandes ventajas pecuniarias.
En vista de esto, le mando la presente certificación para que sirva de derecho y razón al Sr. D. Antonio Canseco."
Canseco no ocultaba esta realidad y en una publicidad de 1884 lo anunciaba, añadiendo que esa certificación estaba autorizada y daban fe de ella "las primeras autoridades de Morbier".


EL IMPARCIAL, mayo de 1884

En cuanto a las campanas, comentábamos en el anterior artículo:
"Ya desde sus inicios, la relojería de San Sebastián fue sucursal de la Compañía Hispano-Portuguesa, industria famosa por la fabricación de campanas para iglesias, relojes de torre y su producto estrella, las "campanas musicales".
La Compañía había instalado una fábrica en Madrid para campanas de todas las clases, con legítimo material de ley y de su marca. Aseguraban que todas eran muy sonoras, esbeltas y decoradas con imágenes religiosas, relieves y bruñidas por fuera.
" [IR AL ARTÍCULO]

En el directorio del Anuario de Comercio e Industria figuraba: "Canseco Escudero (Antonio), fundición de campanas. Pº de las Delicias, 52 prov.". Podemos decir, entonces, que en la fábrica de Canseco se fundían campanas y se forjaban los preciosos campanarios de hierro dulce que aún hoy continúan adornando algunas plazas de España.


ANUARIO DEL COMERCIO Y LA INDUSTRIA. 1884


Primitiva Relojería de Canseco
C/ de Mesón de Paredes, 21
Como hemos visto en los dos anuncios publicitarios anteriores, del año 1884, la primera de las relojerías instaladas por Canseco en Madrid estuvo ubicado en la calle de Mesón de Paredes, número 21.


© ÁLVARO MUÑOZ, Mari Carmen; LLOP i BAYO, Francesc
Campaners de la Catedral de València (2015)

LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, septiembre de 1879


EL GLOBO, noviembre de 1880


Relojería de San Sebastián
C/ de San Sebastián, 2 y Plaza del Ángel, 10
[Más información: "Estampas. Madrid pueblo. Plaza del Ángel y Relojería de San Sebastián"]

En el directorio del Anuario del Comercio y la Industria, esta relojería aparece como de "Canseco y García". Se trataba de Francisco García, cuñado de Canseco, quien hasta diciembre de 1899 desempeñó el cargo de oficial encargado. Será sustituido por el relojero Julián G. Herreros.
Algo debió ocurrir para que el fundador, D. Antonio Canseco Escudero, prescindiese además de todos los dependientes de esa casa. La noticia fue anunciada en los periódicos.

EL LIBERAL, diciembre de 1899

Como nota curiosa, podemos decir que si bien la relojería de la Plaza del Ángel llevaba instalada allí desde 1888, no será hasta el 11 de abril de 1905 cuando Antonio Canseco solicite registrar esa tienda con el nombre comercial de "Relojería de San Sebastián de Canseco". [Revista de Industria e Invenciones, junio de 1905]



Relojería Central de Canseco
C/ Mayor 55, 57 y 59
El 2 de enero de 1891 se inaugura un nuevo local de la relojería, ocupando toda la planta baja y entresuelos de los números 55, 57 y 59 de la calle Mayor, entre las de 7 de Julio y Ciudad Rodrigo.


Un gran escaparate exhibía gran variedad de relojes y objetos religiosos que unos pocos observaban, mientras la multitud quedaba extasiado al ver el funcionamiento del reloj con autómatas colocado en la fachada de la novísima tienda. El llamado "Imán de la fama" realizaba movimientos al sonar las campanadas de los cuartos y las horas. No era el único reloj de estas características; ya hemos comentado que en la relojería de la Plaza del Ángel tenían otro conjunto de autómatas.

EL HERALDO DE MADRID, enero de 1891

En 1892, Antonio Canseco publica una reseña sobre la vida y descubrimientos de Cristóbal Colón. Lo hace en conmemoración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América. El opúsculo contenía datos biográficos del almirante genovés y, como es lógico, mucha publicidad de sus relojes y campanarios.
Cita sus relojerías en la página nº 5:
"Aprovechamos esta ocasión para presentar a nuestros lectores el facsímil del retrato que Canseco, relojero establecido en esta Corte, ha hecho grabar en las tapas de sus relojes de plata, oro, níquel y acero, que expenderá durante las fiestas del IV Centenario de Colón, en sus tres relojerías situadas en las calles del Mesón de Paredes, 21; Pza. del Ángel 10 y en la Central, Mayor, 55, 57 y 59. Es el retrato más perfecto de los conocidos hasta el día, y buena prueba de ello es que, sin anunciar dichos relojes, son ya innumerables los pedidos que le han hecho, tanto de Madrid como provincias y extranjeros, por ser muy propios para regalos, como recuerdo conmemorable del IV Centenario del descubrimiento del Nuevo Mundo, toda vea que a la oportunidad y perfección, unen la solidez, economía y exactitud en la hora.


Aún saber no hemos podido
do fue Canseco a parar,
para poder encontrar
retrato tan parecido."


Relojería Central de Canseco
C/ de Barrionuevo, 15
En 1893 comienza a aparecer en la prensa publicidad de una relojería de Canseco en la calle de Barrionuevo, número 15. Más tarde, en 1899, la numeración de la calle será el 11. Posteriormente la calle pasará a llamarse del Conde de Romanones.
En marzo de 1903, esta sucursal de Canseco pasará a ser propiedad del hijo de Canseco, llamado Gabriel Canseco, que venía regentando esta relojería desde su inauguración.
Era la relojería más cercana a la de San Sebastián, de plaza del Ángel, 10.


En esta sucursal se expuso durante seis días (del 20 al 26 de diciembre de 1899), en el horario de 9 de la mañana a 8 de la noche, el reloj de torre "Sistema Canseco", destinado a la mítica fábrica de cervezas, hielo, bebidas gaseosas y jarabes "El Laurel de Baco".

http://www.todocoleccion.net/carteles-turismo/cartel-publicidad-laurel-baco-gran-fabrica-cervezas-hielo-deposito-vermouths-agu~x48630200#preguntas_y_respuestas
EL LAUREL DE BACO
Cartel publicitario (1907)
Cortesía de ©todocoleccion.net


La marca A. C.
Desde 1881, muchos pueblos de España encargaron relojes de torre al afamado Canseco.
Cada maquinaria llevaba la chapa de marca (como la que hemos visto más arriba), y leyendas de fundición como: "A. C." más el año de encargo, y "Privilegio de invención en España y Francia. Sistema Canseco Nº...". También llevaba unas chapas remachadas con la identificacción de la patente y la identificación del organismo que la había encargado, por ejemplo: "El Ayuntamiento de.... Año de ....".


© ÁLVARO MUÑOZ, Mari Carmen; LLOP i BAYO, Francesc
Campaners de la Catedral de València (2015)

© ÁLVARO MUÑOZ, Mari Carmen; LLOP i BAYO, Francesc
Campaners de la Catedral de València (2015)

Empresario responsable
Una noticia del diario El Globo de 30 de septiembre de 1884 decía:
"Según una carta que hemos recivido de Becerrea, provincia de Lugo, el relojero de esta Corte señor Canseco está instalando un magnífico reloj de torre en aquella villa, y llama la atención de todos por su desenvoltura y las buenas disposiciones para dirijir la obra que están haciendo en la casa Consistorial para la instalación de dicho reloj. Dice la carta que hasta el señor arquitecto en cuanto vio la buena dirección que el señor Canseco comenzó a dar a la obra y las instrucciones que dio a los maestros para hacer los andamios comprendió la inteligencia y mucha práctica que el señor Canseoo posee y desde luego le dio atribuciones para que por si y antesi dirija la obra hasta su conclusión."
A trompicones continúa funcionando aquel reloj de Becerreá; puedes verlo en este vídeo.


Anecdotario
Una deuda de más de un siglo
Hacia el mes de octubre de 1887, el Ayuntamiento de Órgiva (Granada) encarga un reloj de torre a la Casa Canseco. Se ajusta un precio de 5.450 pesetas, financiadas en cuatro pagos de 1.362'50 pesetas cada uno. Antonio Canseco y Escudero cumplirá con el encargo y a cambio recibirá el pago de la primera cuota, 1.362'50 pesetas, nada más.
En la reseña que hemos citado sobre el Cuarto Centenario del descubrimiento de América (1892), Canseco aprovecha la oportunidad para hacer dejar en evidencia a aquel Ayuntamiento.
"¿Que por qué no le paga el Ayuntamiento de Orgiva las 4.087'50 pesetas que le debe al relojero Canseco por aquel magnífico reloj de torre de su sistema que colocó en aquella villa el año de 1887? Pues no le ha pagado porque desde entonces no ha habido en Orgiva ningún Ayuntamiento que le haya dado la real, ni la liberal, ni la federal, ni la socialista, ni la absolutista gana de pagar a un industrial de tan buenos y tan nobles comportamientos que, como el Sr. Canseco, no es merecedor de tan reprochable recompensa."
Y es que la voz popular decía:

"El reloj de Órgiva da la hora pero no los cuartos"

En agosto de 1989, D. Antonio Canseco Cauz, biznieto de Canseco, recibe del alcalde de Órgiva, D. Antonio González Martín, una invitación para asistir a las fiestas de aquella localidad con todos los gastos pagados. Se harían actos en honor al relojero decimonónico y su familia moderna.

Como contrapunto, justo es decir que no todos los Ayuntamientos eran dados a estas prácticas.
El Ayuntamiento de Hueva (Guadalajara), donde Canseco había instalado un reloj de torre en 1883, rindió honores al relojero. Aquel pueblo consideró que el artesonado campanario y perfecto reloj eran de mayor calidad que lo pagado. 
Así lo certificaba el alcalde de aquella Villa, D. Mariano Sánchez:



Apedrear los escaparates de Canseco
En enero de 1902, unos relojeros ambulantes se reúnen en la pradera del Canal para organizar un "atentado" contra las relojerías que Canseco tenía en la Plaza del Ángel y la calle del Conde de Romanones. Tienen la intención de apedrear los escaparates por considerar que Canseco les sabotea el trabajo que ellos desarrollan por los pueblos reparando relojes. Un soplo logró que la idea no se llevase a cabo, y los relojeros remendones fueron detenidos en la pradera.
Confesó uno de ellos que "como la mayor parte de los relojes de los pueblos proceden de la casa de Canseco, y de los relojes Patent Canseco, rara vez se descompone uno".

La noticia fue publicada en El Liberal de 20 de enero. Suena a publicidad encubierta, ya que, a propósito de la confesión del relojero remendón, Antonio Canseco se justificaba con lujo de detalles:



Canseco y el amante celoso
La mañana del 12 de marzo de 1903, un individuo de traje color café, botas blancas, capa verde y gorra de visera, merodeaba por la plaza del Ángel, frente a la relojería de San Sebastián. Se llamaba Francisco Molino, de profesión pintor de tablitas, que vendía en los cafés.
Mientras tanto, Petra Arquéjolo Esteve, sirvienta de D. Ramón Fernández en la calle de Atocha 67 y 69, entraba en la relojería para retirar un reloj por encargo de éste.
Francisco y Petra habían sido novios. Los celos del ex amante provocaron su ira y, al salir Petra de la relojería, le asestó cinco puñaladas. La pobre mujer intentó huir hacia la iglesia de San Sebastián, pero el cegado Francisco le propinó una última puñalada en la zona mamaria. Petra cayó inconsciente.
Como por desgracia sigue siendo habitual en esos cobardes actos, Francisco intentó apuñalarse en el pecho, sin éxito. Fue entonces, cuando la multitud corrió hacia la mujer herida, viendo el peligro en que estaba huyó por la calle de Cañizares; allí le detuvieron los mozos de cordel números 168 y 267 Luis Rodríguez Caballero y Ramón Reyes Fernández.
Ambos mozos de cordel entregaron el criminal al sargento Emilio Salas y a los guardias de Seguridad 417 y 424, quienes lo condujeron a la Casa de Socorro del distrito del Congreso.
Petra salvó la vida y el reloj llegó sano y salvo a su dueño de la mano de un dependiente de Canseco.


Antonio Canseco y la Boda Real
En mayo de 1906, pocos días antes del regio enlace de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg, D. Antonio Canseco repartió 500 cupones de 50 céntimos cada uno a los pobres. El reparto se realizó en el "hotel" de Canseco del Paseo de las Delicias.



Y esto es lo que podemos contar sobre don Antonio Canseco y Escudero, empresario de Madrid que dio por poner su apellido al sistema que revolucionó la construcción de relojes de torre en la segunda mitad del Siglo XIX.
Como en el anterior artículo, recuperamos las palabras que el escritor Eduardo M. del Portillo (José Cándido), dedicó al reloj de Canseco de la Plaza del Ángel en el diario La Libertad:
"Y, síntoma o casualidad, observé hoy, ayer, un día cercano, cualquiera, que algo insólito sucedia el esquinazo mismo de la plaza y sobre la fachada de la tienda famosa. Y era el reloj, el celebre reloj de Canseco, que vencido por la edad, por la trepidación del tránsito mecánico, o por las mudanzas de los tiempos, atrasaba lamentablemente.
—También atrasa Canseco—pense—. Ya no puede uno fiarse de nada...
No ha quedado esto así. El reloj de Canseco se ha parado definitivamente. No anda, no, quiere andar. Por mas arreglos que le hacen, su maquinaria se rebela invariable, y allí está su esqueleto, pareciendome mas que tal esqueleto una cuenca vacia, como si la plaza se hubiese quedado ciega.
Yo pienso que, para vivir en su actual estado de postración, mas le valdrá, una noche de estas, desaparecer..."

Antonio Canseco y Escudero fallecerá en 1917. Con la misma precisión que marcaron sus relojes, el tiempo irá borrando de nuestra memoria todo vestigio de aquellos lujosos comercios que repartió por el Madrid decimonónico. Hoy los recuperamos, no como curiosidad, sino como parte de la historia urbana de nuestra ciudad.





Plaza del Ángel y Relojería de San Sebastián


Bibliografía
Fuentes de consulta:
- Boixo, Ignacio. (2003) El reloj de la torre. http://www.vegasdelcondado.com/relojpri.htm
- Biblioteca Nacional de España (Documentos citados en la publicación)
- Campaners de la Catedral de València (2015) http://campaners.com/php/fotos_fonedor.php?numer=218&pag=1
- Documentos de propiedad del autor-editor de esta publicación.

· Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
· En todas las citas se ha conservado la ortografía original.


© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-006 ESTAMPAS MAD
ISSN 2444-1325