sábado, 9 de mayo de 2015

El 3 de mayo de 1915 y la iglesia de San Francisco de Borja

El pasado sábado celebrábamos los 207 años del levantamiento del pueblo madrileño contra los franceses. Hoy queremos recordar los acontecimientos del día 3 de mayo, inmortalizados en el famoso cuadro de Goya, que representa los fusilamientos en la Montaña de Príncipe Pío, y devolver por un instante a la geografía urbana madrileña un espacio que ya no existe.

Durante la madrugada del 2 al 3, y todo ese día trágico, sin juicio previo ni clemencia, se fusilaba al pueblo madrileño en diferentes puntos de la Villa y Corte.
¡Cuánta escena de muerte! ¡Cuánto estrago!
¡Cuántos ayes doquier! Despavorido,
Mirad ese infelice
Quejarse al adalid empedernido
De otra cuadrilla atroz. «¡Ah! ¿Qué te hice?
Exclama el triste en lágrimas deshecho:
«Mi pan y mi mansión partí contigo,
Te abrí mis brazos, te cedí mi lecho, y
Templé tu sed, y me llamé tu amigo;
¿Y ahora pagar podrás nuestro hospedaje
Sincero, franco, sin doblez ni engaño,
Con dura muerte y con indigno ultraje?»
¡Perdido suplicar! ¡Inútil ruego!
El monstruo infame á sus ministros mira,
Y con tremenda voz gritando: ¡fuego!
Tinto en su sangre el desgraciado espira.
                      Juan Nicasio Gallego, 1908.

No sorprenderá al pueblo madrileño de hoy lo que ocurrió el 2 y el 3 de mayo de 1915. Nada que no hubiese advertido Pérez Galdós en su artículo para El País, allá en el 1908, y que podéis leer en este enlace.


2 de mayo
Misa y desfile
Resumiremos diciendo que el día 2, el Gobierno tenía la intención de suspender todo acto cívico-religioso relacionado con tan épico día. El motivo, no herir la sensibilidad de francófilos y germanófilos a tenor de lo que en Europa estaba sucediendo: la Primera Guerra Mundial. Lo mismo había ocurrido con el controvertido Carnaval de aquel año.

Por fortuna se consiguió celebrar una misa y posterior desfile. El obispo de Madrid "no pudo acudir", por lo que la misa la dijo el vicario. Allí presentes, además del pueblo madrileño, estaban el alcalde y el teniente de alcalde del distrito de Congreso y varios concejales; una representación de la Diputación provincial; el Centro de Hijos de Madrid, y Comisiones militares.




Finalizado el acto religioso desfilaron ante el monumento fuerzas de Infantería del regimiento del Rey, caballería de Húsares de la Princesa, una batería de artillería y secciones de Intendencia, Ingenieros, Sanidad, etc. Por último desfilaron los Milicianos nacionales acompañados por los acordes del himno del Dos de Mayo.




Por la noche, a las diez y media, la "Orden de la Santa Cruz y Víctimas del 2 de Mayo de 1808" celebró una misa funeral en la iglesia de las Maravillas.


3 de mayo
Grandes de España
Como decíamos al principio, el 3 de mayo de 1808 resonaban por todo Madrid los disparos del fusil que cercenaba vidas. Eco que se fue disipando con el tiempo y confundiendo en las celebraciones.

Ciento siete años más tarde, la Grandeza de España celebraba la fiesta de su patrono, San Francisco de Borja, en la desaparecida iglesia del Sagrado Corazón y San Francisco de Borja de la calle de la Flor Baja.
A iniciativa del duque de Tamames, se premiaba en ese acto a aquellos sirvientes de casas aristocráticas que, después de muchos años de servicio, eran merecedores de ello.

Las fotos que veremos a continuación forman parte de la historia. Ese templo ha desaparecido de la geografía urbana de Madrid, y de su interior solo queda el recuerdo. La Congregación ya había sido "saqueada" en tiempos de Carlos III, pero sufrirá un expolio desmesurado e irracional en 1931.

El solemne acto
La misa había comenzado a las once de la mañana. Momentos antes, el alcalde, el Gobernador y miembros de los PP Jesuitas, recibían a los reyes en la entrada.

El templo estaba profusamente adornado con flores, escudos de la Grandeza y lujosos tapices; tampoco se había escatimado en el alumbrado.

Allí se congregaron todos los Grandes de España, luciendo uniforme; representaciones de las Órdenes militares y gran parte de la aristocracia. También estaban los sirvientes de las nobles casas y, por supuesto, los más longevos, para los que se celebraba el acto.

Se cantó una misa de Liszt, oficiada por el Padre Cerdión con la ayuda de monaguillos, que eran hijos de los aristócratas. En la Reserva se cantó el himno de San Francisco de Borja, y después del Evangelio pronunció unas palabras el Padre Coloma. El famoso jesuita Luis Coloma Roldán fallecerá un mes más tarde, el 10 de junio, a los 64 años de edad.

Finalizada la ceremonia religiosa, se premió la lealtad de diez mujeres y otros tantos hombres, todos ellos viejos sirvientes, con unas cartillas del Monte de Piedad, por valor de 500 pesetas. Estos sirvientes iban vestidos de negro, luciendo pelo cano y medalla en el pecho.




En la fotografía, marcado con una X, podemos ver al duque de Tamames posando junto a un grupo de sirvientes homenajeados y premiados aquel señalado día.


Así se desarrolló ese acto:
El secretario de la Diputación permanente de la Grandeza, Sr. Duque de la Vega, llegado el momento fue a buscar a estos sirvientes, quienes habían presenciado la misa desde un altar lateral del templo. Tras él pasaron ante el altar mayor, y allí, en presencia de los reyes y altezas, el presidente de la Corporación, Sr. duque de Tamames, con la venia de Alfonso XIII, hizo entrega de las cartillas, que los ancianos servidores recibieron llorando.

La familia Real felicitó a los agraciados, y todos los concurrentes hicieron luego lo propio.
El duque de Tamames, y los demás individuos de la Diputación de la Grandeza recibieron muchas enhorabuenas por la brillantez del acto, que finalizó con la retirada de los reyes.



Aquel día, pero de 1808, lo único que lucieron muchos madrileños en su pecho fue el certero disparo del pelotón de fusilamiento.

Dicho esto, recordaremos ahora la desaparecida iglesia del Sagrado Corazón y San Francisco de Borja.

Iglesia del Sagrado Corazón y San Francisco de Borja
Es nuestra intención ofrecer algunas imágenes del desaparecido templo y una breve reseña sobre su último emplazamiento y los sucesos de mayo de 1931.

La iglesia parroquial y casa Profesa de la Compañía de Jesús, denominada del "Sagrado Corazón (o Corazón de Jesús) y San Francisco de Borja", estuvo ubicado en la calle de la Flor Baja, números 1, 3 y 5, desde las postrimerías del siglo XIX.


Fragmento del plano de Emilio Valverde (1883)
donde se instalará en 1896 la nueva iglesia de San Francisco de Borja y Casa Profesa.


Breve historia
Por expreso deseo del duque de Lerma, nieto de Francisco de Borja por parte materna, se fundará en Madrid la Casa Profesa en la que reposarán los restos de su santo abuelo. Con ese objeto, el duque dona unas casas que tenía en la calle del Prado, donde, el 18 de diciembre de 1617, serán sepultados los restos. Al acto acudirá el rey Felipe III.

El 10 de mayo de 1627, en contra de los deseos del duque de Lerma, los Jesuitas se trasladan a un nuevo templo de la plazuela de Herradores. Allí, bajo su altar mayor, son depositados los restos. La nueva Casa Profesa y templo se ubicaban en la manzana comprendida por las calles de Hileras, Mayor y Bordadores, con entrada por la plazuela citada.

En 1767, por Real Orden de Carlos III, los Jesuitas son expulsados y el edificio es cedido dos años después a la Real Congregación del Oratorio de San Felipe Neri. Allí estarán hasta 1836.
Posteriormente, la Casa Profesa y templo serán derribados para dar paso a un mercado con galería acristalada, imitación de los famosos pasajes parisinos*, que denominarán de San Felipe.
Finalmente, en el siglo XX, esa edificación también desaparecerá para dar paso a la calle de San Felipe Neri.

El domingo 19 de enero de 1896 se inauguraba el nuevo templo de los Padres Jesuitas, bajo advocación del Sagrado Corazón de Jesús y San Francisco de Borja en la calle de la Flor Baja, sobre los terrenos que había ocupado el Teatro del Recreo, y que antes había sido iglesia del Rosario, perteneciente a los Padres dominicos.


Decía El Siglo Futuro del 18 de enero de 1896, al dar la noticia sobre la inauguración del templo:
"Los planos del nuevo templo se deben al conocido arquitecto D. Francisco Rabanaz.
La base afecta la forma de una cruz latina.
Sobre la parez se destaca, en el altar mayor, un cuadro al óleo representando el Corazón de Jesús adorado por los ángeles,su autor es el Sr. Gómez Moreno.
En dos hornacinas, y en sus respectivos altares, se colocarán las efigies de San José y San Ignacio.
A la derecha del altar mayor está la capilla de San Francisco de Borja, y á la cual se trasladarán probablemente los restos del santo, que hoy se guardan en la iglesia de Jesús. A la izquierda existe una espaciosa capilla que se llamará de Congregaciones.
El coro está sobre la puerta de entrada.
En el crucero se eleva una gran bóveda ó cimborrio por donde entra la luz zenital. Las vidrieras proceden de la fábrica real de Baviera.
La iglesia no tiene torre. Las campanas se instalarán en una espadaña que no estará á la vista de los fieles."

Por su parte, La Lectura Dominical del día 26 publicaba


Los restos de San Francisco de Borja, custodiados en la iglesia de Jesús, fueron trasladados al nuevo templo en el año 1901. Allí estuvieron, junto a otros santos, en la capilla dedicada a su veneración, situada a la derecha del altar mayor.


Como si un mal sino acompañase a los templos levantados para advocar al santo jesuita-ya hemos visto los diferentes domicilios que tuvo-, la Casa Profesa e iglesia de la calle de la Flor Baja también estuvo destinada a desaparecer. En esta ocasión será debido a la construcción del tercer tramo de la Gran Vía.
En Cien años de Gran Vía, otro blog de mi autoría, hago referencia a este hecho al referirme al tercer tramo de Gran Vía, o Avenida A, o de Eduardo Dato:
"En 1928 poco se había avanzado en las obras.
Quedaban muchas casas por derribar, y seguía en trámite el expediente para aumentar su anchura de 25 a 35 metros, con lo cual, como ya se había construido la primera casa por la alineación de la derecha, había que ganar los 10 metros por la izquierda.
Esta situación obligaba a expropiar varias fincas de ese lado, entre ellas la iglesia de los Padres Jesuitas (Convento de la Compañía de Jesús) en la calle de la Flor, que con el trazado del proyecto en ejecución se había logrado salvar." [enlace]

El expediente sobre la expropiación de la iglesia se había iniciado en 1926 y fue sumando legajos durante años, hasta la proclamación de la República.

El 11 de mayo de 1931, sin planos de trazados ni piqueta, el templo del Sagrado Corazón y San Francisco de Borja sucumbía al poder de las llamas en un Madrid convulsionado.


Tres sucesos: los fusilamientos del tres de mayo de 1808; las medallas a los siervos de la Grandeza de España en 1915; la destrucción del templo de la Compañía de Jesús en 1931. Tres historias conectadas a un mismo eje, los madrileños de otros tiempos.



Bibliografía
Fuentes consultadas:
· Sánchez López, Andrés. "La Casa de los Jesuitas en Madrid..." Archivo Español de Arte, LXXX, 2007, 275-288, ISSN: 0004-0428
· Madoz, Pascual. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico... "Madrid" (1848)
· De Répide, Pedro. Las calles de Madrid (1971) Madrid. Editorial Afrodisio Aguado, S.A

· Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
· En todas las citas se ha conservado la ortografía original.


© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-001 HIST
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