jueves, 15 de diciembre de 2016

Presentación del libro de El Punto sobre la Historia

Telemadrid, Endor Digital Media, Bodegas Santa Engracia, 42 y Editorial La Librería te invitan al maratón de encuentros punteros para presentar el libro de El Punto sobre la Historia. Una guía tan irreverente y desenfadada como el programa de Telemadrid que recorre en bicicleta la Historia de la ciudad.

© Ediciones La Librería


Recientemente se ha publicado el libro El Punto sobre la Historia. Madrid, una guía que recorre diez de las rutas del programa de televisión que se emite en Telemadrid.

Con este motivo, Telemadrid, la productora Endor Digital Media, la editorial La Librería, la Bodega Santa Engracia, 42 y el equipo de El Punto sobre la Historia han organizado un maratón de encuentros punteros para celebrar este acontecimiento editorial, los días 15, 16 y 17 de diciembre, abierto a todo el mundo, en la Bodega Santa Engracia, 42.

Durante los encuentros, David y Lorenzo atenderán a todos los asistentes y a los seguidores de El Punto sobre la Historia, y les agasajará con una degustación gratuita de productos típicos (vino, queso, aceite, miel, conservas...).

El jueves 15 y el viernes 16, el encuentro tendrá lugar a partir de las 19:00.
El sábado 17 habrá dos encuentros; uno de mañana, a partir de las 12:00, y otro de tarde, a partir de las 17:00.

Nos gustaría contar con tu presencia en alguno de estos eventos.


Qué, dónde y cuándo
El libro se suma a un proyecto global de divulgación histórica, que ya cuenta con un programa de televisión en Telemadrid, un programa de radio en Onda Madrid y a una revista digital para dispositivos móviles.

El programa de televisión de El Punto sobre la Historia puede verse en Telemadrid todos los viernes, a las 21:30h. David Botello y Lorenzo Gallardo recorren Madrid en bicicleta en busca de historias de la Historia de la ciudad y las cuentan de una forma desenfadada, divertida y con el máximo rigor.

En su versión para radio, que puede escucharse en Onda Madrid los sábados, a las 14:00h, David y Lorenzo, acompañados por Nuria García y Francisco Molina, cuentan las historias más interesantes y divertidas de Madrid.

La revista digital interactiva tiene, entre otros contenidos, la localización exacta de todos los puntos de las rutas. Con esta App, puedes llevar todas las rutas de El Punto sobre la Historia en tu teléfono móvil. Está disponible de manera gratuita en Apple Store y en Google Play.

En cuanto a los números digitales, el podcast lleva más de 500 000 descargas en iVoox; los vídeos de telemadrid.es y Youtube acumulan más de 300.000 visionados; y el hashtag #PuntoHistoria se cuela cada viernes en la lista de Trending Topic de Twitter.

El libro se suma así a esta forma tan diferente de contar la Historia. Un buen punto de partida para disfrutarla. Un punto de encuentro para compartirla. La Historia es un Punto. El Punto sobre la Historia.


NOTA DE PRENSA: 
ENDOR Digital Media
Sara Menéndez



miércoles, 14 de diciembre de 2016

Los últimos días de Carlos III

En el Madrid ilustrado de Carlos III se había desatado una epidemia de catarro los últimos días de noviembre de 1788. El rey se encontraba en el Real Sitio de San Lorenzo con su familia, ya casi dispuestos para regresar a la villa y corte, cuando se sintió afectado por un fuerte catarro.



El primer día de diciembre se encontraba mejor y con fuerzas suficientes para emprender el viaje a Madrid, llegando a ésta el día 2. Desde ese momento, y hasta el sábado 6, el monarca tuvo altibajos en su salud; alteraciones del pulso, tos fuerte y fiebre, más nada hacía presagiar que la enfermedad fuese a peor.

Y, en efecto, la noche del martes 9 de diciembre su salud mejoró considerablemente, pero no por mucho tiempo. La noche del viernes 12 el rey sufría dolores de pecho, tenía tos y mucha fiebre. Aún más grave fue la madrugada del sábado 13, a tal punto que los médicos aconsejaron administrarle los Santos Sacramentos.

A las ocho de la mañana de ese sábado se despacharon las órdenes para que hubiese rogativas públicas y a las diez todo el aparato Regio, Consejo, Sala de Señores alcaldes de Casa y Corte asistieron a la Real iglesia de Santa María de la Almudena donde se celebró una misa cantada. Lo mismo se realizó en todas las iglesias de la Corte.

Más tarde entraron a la Cámara Regia, donde el rey permanecía y en muy mal estado, los jerarcas de la iglesia, príncipes e infantes. Triste escena fue cuando se le preguntó a Carlos III si perdonaba a sus enemigos. Respondió con toda la entereza y serenidad que pudo:
¿Pues había de aguardar a este punto para perdonarlos? Todos fueron perdonados por mí en el mismo acto de la ofensa.
Recibió entonces los últimos Sacramentos. Al rey se le había preguntado si tenía necesidad de recibirlos, a lo que respondió que no esperasen a administrárselos cuando ya no supiera lo que recibía. [1]

Inmediatamente después del ceremonial se dieron las respectivas órdenes para trasladar a Palacio al Niño Jesús de Nuestra Señora del Sagrario de Toledo, los cuerpos de San Isidro y San Diego de Alcalá, y las reliquias de Santa María de la Cabeza. Y en la Sala que había sido de los Embajadores se improvisaron tres altares, ubicando en el del centro al Niños Jesús, en el derecho a San Isidro y Santa María de la Cabeza, y en el izquierdo a San Diego de Alcalá. Todo esto con su ceremonial y procesión correspondiente.

A las cuatro y cuarto de la tarde pidió Carlos III que le llevasen los cuerpos de los Santos para venerarles. Y así lo hicieron, colocándolos a la izquierda de la cama Regia; pero como el rey no podía verles con facilidad, el Sumiller de Corps de S. M. se puso de rodillas y sobre su espalda colocaron el cuerpo de San Isidro. Fray Luis de Consuegra, confesor del rey, indicó que podía rogarle por su salud, a lo que éste respondió:
La que deseo, y os pido, Santo mío, es la espiritual, y que me alcancéis del Señor la salvación de mi alma; que la del cuerpo, y todo lo de este mundo me importa poco.
Después pidió venerar las reliquias de Santa María de la Cabeza; entonces se le acercaron las canillas y cabeza de la Santa, que besó con ternura, implorando por su salud espiritual y corporal.
Carlos III, el rey “justo, sabio, benéfico y feliz”, poco más hizo. Recibió la Extremaunción y escuchó las Letanías y Oraciones. Acto seguido, con voz serena y no poca dificultad, exclamó:

Que Dios se lo pague.”

Después pidió al Nuncio de su Santidad que le absolviese y nada más, porque su vida se fue apagando, y llegó el momento que hemos contado en “Ha Muerto Carlos III. Madrid, 1788”.

En el recuerdo de los madrileños de entonces resonaba aquella Enhorabuena que escribió D. Gaspar Plá, cuando Carlos III llegó a la Villa y Corte.


YA llegó la ocasion, ya llegó el dia,
Que el Clarín harmonioso de la Fama
Publique un Vando de felicidades,
Para ensalzar de nuevo á nuestra España.
Ya llegó la ocasion, que el triste llanto,
Embuelto entre las nubes de una gassa,
Se destruya, aniquile, y desvanezca
De un Sol, que vence, triunfa, reyna, y manda.
Ya llegó la ocasion , que los fuspiros
De compassivas, y leales almas,
Siendo sus tristes ayes por un Sexto,
Sean por un Tercero muchas gracias.
Ya llegó la ocasion de que esta Corte
Disfrute ver cumplida fu esperanza
A pesar de la embidia, la fortuna,
El peligro, el vayvén , y la borrasca.
Ya llegó la ocasion, en que una Madre,
Pelicano amoroso se desangra,
Abrazando á fu hijo tiernamente,
Por mirar que salió de sus entrañas.
Ya llegaste, oh! Tercero, sin Segundo,
Desde Nápoles, Troya en. viva llama
De lamento; y si Eneas sacó un hijo,
Tu sales con tu Esposa deseada.
Llegaste alegre; pero contemplando
Ver Nápoles sin ti, desconsolada;
Mas si pierdes Vassallos, que te estiman,
Oy ganas Españoles, que te aman.” [2]

(NOTA: En el texto sólo se han modificado las ʃ. Ejemplo: «Vaffallos» Vasallos)
 

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Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

[1] Memorial literario instructivo y curioso de la Corte de Madrid (LXXV) Diciembre de 1788. Parte I. Madrid, Imprenta Real.

[2] Alegre enhorabuena a la feliz llegada de Ntro. Catholico Monarca, y su amada esposa ... en esta Real Corte de Madrid escribela Don Gaspar Plá. BNE-Biblioteca digital hispánica.
Datos:
Autor: Plá, Gaspar
Muñoz del Valle, Antonio
Fecha: 1759
Datos de edición: En Madrid en la Imprenta de Don Antonio Muñoz del Valle
Tipo de Documento: Libro
Signatura: VC/12593/9
PID: bdh0000076400
Descripción y notas: Aguilar Piñal. Bib. S.XVIII, v. 6, 3023
Título tomado de la cabecera del texto
Pie de imprenta tomado del colofón en verso de h.


En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2016) "Los últimos días de Carlos III", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325

[VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en este artículo son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia Urbana de Madrid.
La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia Urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red. Ha sido necesario incorporar estos datos para evitar el abuso de copia de contenido sin citar las fuentes de origen de consulta.


© 2016 Eduardo Valero García - HUM 016-002 CARLOS III
Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Ha muerto Carlos III. Madrid, 1788

A las 12 y 40 minutos de la noche del sábado al domingo 14 de diciembre de 1788 abandonaba Madrid, y éste mundo, el piadoso, feliz y augusto Carlos III de España. Su confesor, Fray Luis de Consuegra, no se separó de él hasta ese momento.




Inmediatamente después de su fallecimiento se reunieron los jefes de Palacio para dar parte a los príncipes, que desde ese momento llevaron el tratamiento de Majestad, como a reyes. Y se expidieron todas las órdenes necesarias para los jefes de Palacio, ministros y magistrados del reino; entre ellas un Decreto al Supremo de Castilla que decía:
A la una menos quarto de la mañana de hoy ha sido Dios servido de llevarse para sí el alma de mi amado Padre y Señor (que Santa gloria haya); y lo participo al Consejo con todo el dolor que corresponde á la ternura de mi natural sentimiento, tan lleno de motivos de quebranto por todas circunstancias, para que se tomen las providencias que en semejantes casos se acostumbran. En Palacio á 14 de Diciembre de I788.
El firmante era Carlos IV, quien esa misma mañana mandó se guardasen “lutos generales rigurosos” por seis meses. Y mandó también que los Oficiales del Ejército y la Armada, los Guardias de Corps y Alabarderos llevasen “banda negra y los nueve primeros días sin vueltas ni polvos en el pelo”.

En lo alto de las Caballerizas del Real Palacio de El Retiro se colocaron catorce cañones de artillería que hicieron descargas durante los tres días que estuvo el cadáver de Carlos III en el palacio.

A las dos de la tarde de aquel domingo 14 de diciembre entró el marqués de Valdecarzana a la cámara del rey, y viendo que el cadáver continuaba tal y como había dado el último suspiro, ordenó a la servidumbre que le vistieran.

Y así lo hicieron, poniéndole la camisa y corbatín con hebilla de oro; calzones, medias y zapatos, también con hebilla de oro. En ese estado fue puesto el cadáver sobre dos mesas cubiertas de tapetes de damasco encarnado, guarnecidas de galón de oro, y allí se le colocaron la casaca y chupa, a juego con los calzones; piezas todas ellas de terciopelo verde, matizado con morado y preciosos bordados de oro de cinco dedos de ancho.
Después se le colocó el peluquín, los guantes, el sombrero, la espada y bastón con puño de oro, y luego le pusieron las bandas y collares de las Ordenes de Sancti Spíritus, San Genaro, Constantiniana, Toisón de Oro, y Real y Distinguida de Carlos III.

El Real cadáver fue depositado en una caja de plomo, y ésta se metió dentro de otra de madera, que estaba cubierta por dentro de tafetán doble de color blanco, y por fuera de tisú, fondo de plata, ondas de oro y flores de matices, guarnecida toda de galón de oro, con tachuelas y herraje dorado, doce cantoneras, dos cerraduras con sus llaves, ocho aldabas, tres a cada lado, una a la cabecera y otra a los pies. Rodeaba todo el féretro un cordón blanco de seda, y encima de la tapa una cruz de galón de oro.

Poco después de las cinco de la tarde, habiéndose realizado todos los actos protocolarios de cesión del cadáver, el féretro fue conducido a la Sala de Embajadores donde se había preparado la Capilla ardiente. El cadáver fue colocado sobre la Imperial cama, agregando a su vestimenta el manto capitular de la Orden de de Sancti Spíritus, seguido del de San Genaro, y por último el gran mantón de la Orden de Carlos III.

Y se abrió al público la capilla; ese día hasta las once de la noche, y los demás, hasta el día 15, de doce de la mañana hasta la misma hora.

El día 16, un monumental y regio séquito que acompañaba a los restos del “mejor alcalde de Madrid" partió hacia el monasterio de El Escorial, donde llegaron el día 17 a las ocho y media de la mañana.



Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

Memorial literario instructivo y curioso de la Corte de Madrid (LXXV) Diciembre de 1788. Parte I. Madrid, Imprenta Real.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2016) "Ha muerto Carlos III. Madrid, 1788", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325

[VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en este artículo son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia Urbana de Madrid.
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© 2016 Eduardo Valero García - HUM 016-001 CARLOS III
Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325




jueves, 8 de diciembre de 2016

Fototeca: La Purísima Concepción en los cuarteles. Madrid, 1916

Cien años atrás, el 8 de diciembre de 1916, en los cuarteles del Ejército se celebró el día de su Patrona. Dicen las crónicas que desde veinticuatro años atrás, cuando la Infantería consagró y eligió a la Inmaculada Concepción como Patrona del arma, no se había hecho un festejo igual.

El 12 de noviembre de 1892 se había declarado oficialmente a la Patrona. La Reina Regente firmó entonces la Real Orden, que decía:
"«Considerando conveniente para mantener vivo el sentimiento religioso en los diferentes Cuerpos y dependencias del arma da Infantería y estrechar los vínculos morales que unan a los individuos lo propuesto a este ministerio por el general inspector de la misma en su comunicación de 17 de julio último, y teniendo en cuenta que ha sido aprobada la elección por el previcario general castrense, la Reina Regente del reino, en nombre de su augusto hijo el Rey (q. D. g.), se ha servido declarar Patrona del arma de Infantería a Nuestra Señora la Purísima Concepción»".

Ya el día 7 de diciembre de 1916 había comenzado la fiesta en el cuartel de María Cristina, donde se alojaba el Regimiento del Rey. Al respecto decía el Heraldo de Madrid:
"... fueron unas vísperas deliciosas, con derroche de músicas, murgas a todo pasto y comparsas en su propia salsa, y por contera unos fuegos artificiales y una retreta «floreada», con cada perfil y cada curva que hacían cosquilla."
Y en ese cuartel comenzaba el día 8 con todo el regimiento formado y escuchando solemne misa. Más tarde celebraba la soldadesca graciosos concursos, con premios a los más instruidos, a los más limpios y a los mejores tiradores. Después, todos los miembros de aquel cuerpo degustaron un rancho "extraordinario".

A esta celebraciones se habían unido todos y cada uno de los regimientos; el de León, número 38; el de Asturias, número 31, con batallón en Conde Duque; también las representaciones de los regimientos de Saboya y Wad-Rás, cuyos batallones se encontraban en Marruecos.

Por la tarde asistieron a una función de cine y varietés en el teatro de Barbieri. Para tal fin se había confeccionado un programa impreso en elegante cartulina que tenía en su portada la imagen de la Purísima, y en la página central el retrato de Alfonso XIII acompañado de su hijo el Príncipe de Asturias, ambos de uniforme.

Los del Regimiento del Rey coincidieron en este teatro con los del de León. Allí se lo pasaron a lo grande con el completísimo programa. En primer término se interpretó "La banda de trompetas". La segunda parte fue "El dúo de La Africana" y "La mujer divorciada".
Para deleite de los ojos, bailaron jotas aragonesas las tiples cómicas Pepita García y Aurora Cortadellas; el tenor Bernardo de Quirós, soldado del regimiento, cantó las romanzas de "Marina", "Tosca" y "Pagliacci", y el también soldado Jiménez Velázquez recitó el monólogo "La Inmaculada de España".
Por su parte, la guapísima Chelito cantó varios cuplés y dejó a todo el ejército rendido a sus pies.
Finalizó la amena fiesta con la represantación de la comedia "Fantasmas", interpretada por la Sociedad «Linares Rivas».

Los del Regimiento de Asturias lo celebraron en el Teatro de Apolo, donde se representó "La alegría del batallón" y "La banda de trompetas".

El fotógrafo Salazar captaba esta graciosa estampa que muestra lo bien que se lo pasaron aquellos nuestros soldados.

MUNDO GRÁFICO (VI) 268. Madrid, 1916
© BNE - ARCHIVO HUM
Fotografía: Salazar
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-005 FOTOTECA
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Con menor calidad, pero igual de elocuentes, son las fotografías tomadas por Alfonso para el Heraldo de Madrid.
En la primera vemos a los soldados del Regimiento del Rey en el cuartel de María Cristina. La segunda muestra a los miembros de ese cuerpo felices y contentos a la espera del rancho.

ARCHIVO HUM
Heraldo de Madrid (XXVII) 9.504. Madrid, 1916
Fotografía: Alfonso
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-005 FOTOTECA
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

ARCHIVO HUM
Heraldo de Madrid (XXVII)9.504. Madrid, 1916
Fotografía: Alfonso
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-005 FOTOTECA
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Ni uno solo de los retratados está aquí para contarlo. Recordémosles pues en este día de su Patrona.


Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2016) "Fototeca: La Purísima Concepción en los cuarteles. Madrid, 1916", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325

[VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en este artículo son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia Urbana de Madrid.
La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia Urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red. Ha sido necesario incorporar estos datos para evitar el abuso de copia de contenido sin citar las fuentes de origen de consulta.


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Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325



miércoles, 7 de diciembre de 2016

En defensa de las hijas de Gil Imón


NOTA: Este artículo tiene una segunda parte en la que aclaramos cuándo y dónde nace el adjetivo "pollo", desmontando por completo la manida leyenda. Puedes verlo en: Las hijas de Gil Imón nunca fueron pollas. Datos históricos que desmontan la leyenda.

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En un principio este artículo se titularía “En defensa de las gilipollas”, pero al no utilizar el genérico masculino estaríamos ofendiendo al femenino. Otra opción hubiese sido “En defensa de las y los gilipollas”, fórmula que se aleja del sentido de nuestro trabajo y nos resulta, si acaso, ofensiva para ambos géneros; además de una disgregación del idioma que muchos han puesto en práctica para acabar con el sexismo lingüístico.

Dicho esto, comenzamos a desarrollar el asunto que nos ocupa, relacionado directamente con una leyenda o anécdota confusa sobre las famosas hijas de D. Baltasar Gil Imón y su derivación en el adjetivo malsonante “gilipollas”.

No somos los únicos que han hablado sobre este tema; unos más cerca de la realidad; otros con dudosas aseveraciones. Nosotros nos proponemos -si acaso-, ofrecer un razonamiento fidedigno o veraz.




En defensa de las hijas de Gil Imón.
Las Gilimonas
De ellas cuentan las relaciones y memorias, que fueron tres, muy garridas y fermosas, á ejemplo de las hijas de Elena: «Tres eran, tres, y ninguna era buena», que dijo el refrán castellano, no sé si en conmemoración de la honesta prole femenina del Fiscal de los Consejos, Gobernador de la Hacienda , que dió nombre al portillo de Gilimón, ó á causa de otras vecinas y comadres, tan advertidas y avizoradas como las susodichas hermanas Gilimonas.
Ricardo Sepúlveda, 1887 [1]

Como lo hizo en su momento Historia Urbana de Madrid con el Café de Fornos y otros temas, hoy toca ofrecer una versión más exacta de la leyenda a partir de razonamientos e investigaciones. En ningún caso se trata de desmitificar lo ya conocido, y en los lectores queda aceptar o no esta versión.

Todo comenzó el pasado 29 de noviembre en el grupo de Facebook de “Historias Matritenses”, donde uno de sus miembros (Victoria Galvache Rico, en adelante V. G) hacía referencia a esta leyenda que había leído en el blog Secretos de Madrid.
 EL PORQUÉ DEL TERMINO MADRILEÑO DE GILIPOLLAS....
Mirando hacia atrás, a la época de los AUSTRIAS concretamente FELIPE III reinaba entonces, existió un señor fiscal del consejo de hacienda llamado don BALTASAR GIL IMÓN, éste buen hombre tenía dos hijas que no eran precisamente prototipo de belleza ninguna, FABIANA Y FELICIANA, llegada la edad de buscarlas un marido el pobre padre se paseaba con ellas por todos los eventos sociales, hasta el punto de ser muy conocido, si desglosamos el término gilipollas, vemos que la primera parte se debe al apellido, de éste infortunado padre, en cuanto a pollas, se les denominaba así a las jóvenes casaderas, con lo cual cada vez que los veían aparecer, se Corría la voz entre los jóvenes diciendo - ya ha llegado GIL y sus pollas, hasta simplificarse en el vocablo GILIPOLLAS, que erróneamente le damos el significado literal de Gil sinónimo de tonto en argot popular, y etimológicamente hablando," carente de" derivado del latín..., y pollas en referencia al Pene, incongruencia por tanto, cuando se aplica a una mujer,..el caso es que éste Señor fue tan popular que hasta se le dio una travesía con su nombre en MADRID, que está situada muy cerca de SAN FRANCISCO EL GRANDE entre el PASEO IMPERIAL y la RONDA DE SEGOVIA.......V. G 

A nosotros nos queda lejana aquella época; no estuvimos allí para saber si Gil Imón iba con sus pollas buscando pretendientes, pero lo que sí sabemos es que desde el Siglo XVII y hasta la primera mitad del XX ni un solo relato cuenta nada parecido. Y de eso trata este artículo.

Sobre el hilo creado por V. G., pronto llegaron los comentarios jocosos y aprobatorios. Nada podemos objetar de quienes conocen la historia tal y como la habéis leído, y que no tienen obligación de indagar sobre ella o cuestionarla. La obligación debe ser de quienes nos hemos comprometido en contar las cosas con la mayor veracidad posible; más tratándose de temas madrileños, que hacen a la idiosincrasia de nuestro pueblo.

Alguien dijo que lo de “gilipollas” era un insulto netamente madrileño, y eso es verdad. También hablaron con gran certeza de la etimología del adjetivo, asunto que tratamos más adelante.

En la intervención de Eduardo Valero (en adelante E. V.) aparecen los primeros datos sobre la leyenda:
«Bueno, la historia es vieja, y atendiendo a la definición de la RAE que dice de gilipollas: "Necio o estúpido", podemos acercarnos a otra más vieja aun; una leyenda del siglo XVII que reescribe Tomás Luceño en 1917. Trata de los vestidos opulentos y provocativos que las damas lucían por el Prado. Felipe, el tercero, [el cuarto en algunos escritos] dispuso en su Pragmática que nada de eso, ni vistosidades ni escotes. Las hijas de Gil Imón de la Mota (que eran tres, las Gilimonas), quejicosas, pasaron del decreto y se pavonearon por Platerías enseñando cuanto podían. Aparecieron los alguaciles y uno cerró el paso a las ninfas... y continúa en el texto...»

"-Dense á prisión-les dijo-. El Rey lo manda,
por faltar á las leyes que él nos dicta.
-Vuestra merced no sabe lo que hace...
¿A prisión, siendo hijas
del noble Gil Imón, que es nada menos
que fiscal del Consejo de Castilla?
-Pues él me ordena que á su casa os lleve.
Es hombre recto y de imparcial justicia.
Allí sabrán el meditado fallo
que acaba de dictar su señoría...
Fallo que al otro día el pregonero
fué publicando así por las esquinas:
"El Rey nuestro señor, á quien Dios guarde,
ordena que las hijas
de Gil Imón, fiscal de los Consejos
de España y de sus Indias,
paseen diariamente cuatro horas
poe las calles y plazas de la Villa
en hábitos de monjas mercedarias,
con un cartel al pecho en que se diga:
Por burlar del Monarca los mandatos,
así vamos vestidas."
El castigo sufrieron resignadas,
logrando por manera tan ridícula
hacer de Gil Imón popular nombre,
que la historia en sus páginas consigna;
distinción no alcanzada por ilustres
varones que á la ciencia dan su vida,
y son honra del pueblo en que nacieron,
por el cual su existencia sacrifican.
Y es que la fama, siempre veleidosa,
otorga sus favores y caricias
al que nunca hizo nada serio y digno,
y al hombre superior ingrata olvida." 

[Publicado en Blanco y Negro el 4 de marzo de 1917]


Más adelante explicará:
«Para más honra de las Gilimonas, aunque esto difiera de lo que nos cuenta V.G, debo hacer algunas acotaciones que proceden de textos viejunos. Lo de "monas" viene porque eran guapas y no feas ("lindas y agraciadas"), así queda reflejado en el estudio realizado en el S. XIX de un Diario y Memorias relacionado con Cervantes en Valladolid:
"Está aquí en la corte Gilimon de Motta, que es muy rico, casado con doña Leonor de la Vega, medio portuguesa, pues éralo su madre. Tienen éstos tres hijas, doña Fabiana de la Vega, casada, y otras dos, doña Feliciana y doña Isabel, las cuales andan siempre vestidas de monjas, y llámanlas las «Gilimonas», muy lindas y agraciadas y con muy honrados casamientos en perspectiva. Tienen dos coches: uno para la madre, otro para las hijas, y así siempre se encuentran en cuantas funciones hay."
Conocemos en ese texto [y en otro de Sepúlveda], el nombre de cada una de ellas: Fabiana, Feliciana e Isabel. Añado que estas tres gracias fueron, si acaso, el primer molde de la mujer que quería emanciparse (con un par) al ponerse en contra de la Pragmática del Felipe y negarse a andar por la vida amortajadas. De hecho, según las crónicas contadas, sus hábitos de monja eran dignos de la pasarela Cibeles, ceñiditos y provocativos, que a los hombres (digámos "Gilimones") les aceleraba el pulso y la imaginación, por lo que a las "monas" de Gil no le faltaron pretendientes.»

Claro está que la belleza o guapura de las Gilimonas, aderezadas con el poco recato en el vestir; las joyas; los coloretes, emplastes y afeites, no eran suficientes sin la influencia del modisto. Así lo asegura Lope de Vega -que de esto sabía un rato-, en El Perro del hortelano:

"No la imagines vestida
con tan linda proporción
de cintura, en el balcón
de unos chapines subida.
Toda es vana arquitectura;
porque dijo un sabio un día
que a los sastres se debía
la mitad de la hermosura."

Pero como hemos visto, las Gilimonas de monjas fueron vestidas, y el artista Juan Comba hacía una recreación de sus galantes paseos para la obra de Ricardo Sepúlveda que lleva por título “Madrid Viejo. Costumbres, Leyendas y descripciones de la villa y Corte en los siglos pasados” (Madrid, 1887).



Entonces V. G. tuvo a bien preguntar:
“Pero al final casaron tamañas beldades o por el contrario permanecieron solteras llevando muy a gala su independencia...?”
A lo que E. V. respondió:
«Bueno Victoria, para esto deberíamos ir a los registros, más en la transcripción hecha más arriba se dice que estaba casada Isabel ¹. Por otra parte, ahondando en otros escritos, Fabiana se había casado con un señor de Madrid con el que tuvo seis churumbeles. Feliciana también había casado, en este caso con un embajador [de Mantua], pero no se conoce descendencia. Ambos señores tomaron la de Villadiego y huyeron de España per saecula saeculorum. ¿Motivo?, no lo sé; aunque visto que la madre de estas, doña Leonor de la Vega, se pavoneaba también con sus hijas, puede que no les transmitiese las mejores doctrinas. Y aquí entra don Gil Imón, del que se dice que al haber acatado la ordenanza Real en contra de sus hijas fue la primera vez que gobernó en su casa. Y de ser cierto esto último, como anillo al dedo viene la aclaración ² de A. L., que nos podría llevar a afirmar que lo de "gilipollas" viene por el padre y no por las hijas. Amén!»

¹ Según Sepúlveda Isabel se había quedado “irremisiblemente para monja.
²pues si no recuerdo mal GILI en latín significa CARENTE que NO TIENE
uniendo los dos GILIPOLLAS que no tiene polla esa es la traducción la
explicación que dan aquí puede ser que popularmente en Madrid fuera
así pero no es su traducción literal


A finales de los años 20 del siglo pasado el protagonismo de las Gilimonas se asociaba a los cambios radicales de la mujer en el vestir. Un artículo firmado por Ezequiel Enderiz en el Heraldo de Madrid del 11 de septiembre de 1929 trataba el asunto.

Con el título “El triunfo de las Gilimonas”, Enderiz hablaba de “las modas, gustos y extravagancias” de las mujeres de entonces. Hace referencia a la historia que hemos contado y finaliza su disertación de esta guisa:
No tuvieron más remedio que volver a casa, donde se encontraron con la orden, también del rey, de vestir durante tres meses sayales de monja y pasear así por Madrid todos los días para ejemplo y escarmiento de las demás.
De momento triunfó el rey desde luego; pero esta actual visión atrevida de nuestras calles y paseos, ¿no es el triunfo de las elegantes «Gilimonas»?...
Por eso será ineficaz toda predicación contra las actuales modas y costumbres...
Ya se ve la tendencia... Hay que dejarlas que se desnuden del todo... Porque ellas mismas, así que vean que nadie las da importancia a su impudor, volverán a vestirse...


La Pragmática
Ricardo Sepúlveda transcribe –y nosotros lo hacemos de él- la Pragmática que afectará a la vida desenfadada de las Gilimonas y provocará la determinante decisión de su padre de enclaustrarlas en casa y obligarlas a lucir hábito monjil.
Manda el Rey nuestro señor que ninguna mujer, de cualquier estado y calidad que sea, pueda traer ni traiga guarda-infante, por ser traje costoso y superfluo, penoso y pesado, feo y desproporcionado, lascivo, deshonesto y ocasionado á pecar, así las que lo usan como los hombres por causa de ellas, excepto las mujeres que, con licencia de las justicias, públicamente son malas de sus personas y ganan por ello.
Item: que ninguna basquiña pueda exceder de ocho varas de seda, y al respecto en las que no fuesen de seda, ni tener más que cuatro varas de ruedo, y que lo mismo se entienda en faldellines, manteos, á lo que llaman polleras y enaguas.
Y también se prohibe que ninguna mujer, que anduviere en zapatos, pueda usar ni traer verdugadas, ni otra invención, ni cosa que haga ruido en las basquiñas, y que solamente pueda traer los dichos verdugadas con chapines, que no bajen de cinco dedos.
Asimismo se prohibe que ninguna mujer pueda traer jubones, que llaman escotados, salvo las mujeres que públicamente ganen con sus cuerpos, á las cuales se les permite puedan traer los dichos jubones, con el pecho descubierto, y la mujer que lo contrario hiciere incurrirá en perdimiento del guarda-infante, basquiñas, jubón y demás cosas referidas, y 2o.ooo maravedís por la primera vez. Por la segunda, pena doblada y destierro de esta corte y cinco leguas.
Item: los sastres, juboneros, roperos y otros cualesquiera oficiales, que corlaren á mandaren hacer ó hicieren basquiñas, manteos, polleras y jubones, y cualesquiera otra cosa contra lo de susodicho, desde el de su publicación, caigan en la pena del valor de las basquiñas y jubones y en 40.000 maravedís.
Por la primera vez sea desterrado de la ciudad, villa ó lugar, por tiempo de dos años precisos, y por la segunda llevado á un presidio por cuatro años.

El propio Sepúlveda habla primero de Felipe III y después del IV, por lo que no nos queda claro si los hechos acaecieron durante el reinado del primero o el segundo de los monarcas. Pudo ser en tiempos de Felipe III pues cuando se publican estas Pragmáticas del cuarto Felipe corrían los años de 1623 y 1639, y don Baltasar Gil Imón de la Mota falleció en 1629.

La Pragmática nos ha servido para ilustrar el tipo de vestimenta que usaba la mujer y cuánto se adornaba; pero para tener una idea más clara y recrear nuestros ojos, nada mejor que estas secuencias de la película “El rey pasmado”, de Imanol Uribe, basada en la novela de “Crónica del rey pasmado”, de Gonzálo Torrente Ballester.

Primero las damas bien tapaditas:



Ahora un prototipo de Gilimona:



Por último, lo que posiblemente llevaban las Gilimonas bajo el hábito:




Sobre el adjetivo gilipollas
Como hemos citado, A. L. asocia el GILI al latín, aunque también significa lo mismo en griego.
Por su parte A. C. R. apuntaba lo siguiente:
El mundo árabe dejó una gran cantidad de tesoros en la península ibérica, no sólo artísticos, sino también lingüísticos. Este es uno de ellos, una palabra compuesta por la voz árabe “yahil”, “yihil” o “gihil”, que significa “bobo” y que según explica Celdrán fue muy empleada por los habitantes de la península; y “pollas” (que no necesita mayor explicación). Al parecer, el popular término fue escrito por primera vez en el año 1882 por Rodríguez Marín, poeta, folclorista y lexicólogo especializado en Cervantes y saltaría al estrellato gracias a Misericordia de Benito Pérez Galdós, ambientada en Madrid. Semejante resulta el término “poya boba” tan utilizado en las Islas Canarias. http://www.elconfidencial.com/.../sabes-de-verdad-que-es.../

Diferimos del contenido del artículo publicado en El Confidencial por el periodista Héctor G. Barnés sobre que la palabra “saltaría al estrellato gracias a Misericordia de Benito Pérez Galdós, ambientada en Madrid.

Juan Carlos González, de Carpetania Madrid, hace esta aclaración:
En "Misericordia" de Galdós aparecen las "pollas” y en "Fortunata y Jacinta" aparece Juanito Santa Cruz que es un "pollo".
E. V. agrega:
«Difiero un poco con eso de "(que no necesita mayor explicación)" pues como dice la RAE: una polla es un pene, pero también una mujer joven; lo mismo pollo que, entre otras cosas, es un hombre joven. En relación a Galdós, que diga "pollas" no significa que insulte (así lo aclara J. C. G.). Por poner un ejemplo, pongo éste escrito por don Benito periodista en un artículo de la Revista de la semana (1865): "Toda aquella sociedad compuesta de pollos, pollas, mamás y viejos verdes, con su acompañamiento de saboyanitos, de música, de aguador y violinistas haraposos levantó la tienda y plantó sus reales en el extenso salón, Paseo que la historia y la tradición han consagrado con largos años de trapicheo, de conquistas y aventuras de todas clases".»
Además, dudamos que D. Francisco Rodríguez Marín hubiese escrito “gilipollas” entre 1882 y 1883, que fue cuando se publicaron los “Cantos populares españoles / recogidos, ordenados e ilustrados por Francisco Rodriguez Marin”. Si acaso diría “pollas”, que como vemos ya lo había dicho Galdós diecisiete años antes. Queda pendiente esta aclaración, pues no estamos ahora en disposición de leer los cinco volúmenes que componen la citada obra de Rodríguez Marín.

Y si queremos dar más detalles, en Fortunata y Jacinta queda citado Gil Imón cuando Galdós escribe:
«Mamá, ponte de centinela, y aquí no me entra más que Estupiñá. Que venga Placidito para que me cuente sus glorias cuando iba al portillo de Gil Imón a meter contrabando y a la bodega de San Ginés a abrirse las carnes con el zurriago… Que venga para decirle: “Lorito, daca la pata.”»


Quién viera tal abatimiento de la humana grandeza y tan grande fracaso de las glorias terrenales, cómo hubieron de saber las casas de Dil Imón de la Mota, que estaban donde hoy es ese rincón apacible y franciscano del hospital Venerable Orden Tercera?
Calle de San Bernabé, portillo de Gil Imón, jardín de la Orden, pasaje singular y típico del viejo Madrid, lugares con a quienes el destino quiso poner como testigos de la desgracia insigne de una magna tragedia. Porque entre ellos acabó, rendido a sus desventuras, aquel tan alto caballero que tantas veces tuvo la gloria de España entre sus manos, D. Pedro Téllez de Girón, duque de Osuna.”
Pedro de Répide, 1914 [2]

Hecha esta referencia al portillo de Gil Imón, continuamos con el adjetivo “gilipollas” y nos quedamos con la apreciación que hacen en el blog Diario de un Copépodo, donde dicen del adjetivo “gilipollas”:
Gilipollas. Bonita ¿eh? [refiriéndose al adjetivo] Escribiendo este texto me he llevado dos sorpresas. La primera de ellas es que el DRAE la tiene marginada:
gilipollas. 1. adj. vulg. gilí. U. t. c. s.
[Aclaramos que actualmente la DRAE define: 1. adj. malson. Esp. Necio o estúpido. Apl. a pers., u. t. c. s.]
Pero bueno ¿esto qué es? ¿Acaso no merece gilipollas una entrada propia? Vayamos a ver qué es eso de gilí, […].
gilí. (Del caló jili, inocente, cándido, der. de jil, fresco).
1. adj. coloq. Tonto, lelo. U. t. c. s.
¿Eh? ¿Tonto y lelo? ¿Eso es todo? Menudo diccionario… De todas formas este ejercicio nos sirve para sorprendernos con la etimología de la palabra, que resulta ser derivada de jil (fresco en caló). Todo el mundo sabe que la etimología infantil interpreta que gili- es un prefijo privativo y que por tanto gilipollas es equivalente a castrado o eunuco y que no tiene sentido emplearlo con las mujeres…

Pero ahí no acaba la cosa. E. V. añadirá otros términos que se aplican:
«Visto el diccionario de madrileñismos de Manuel Alvaz Ezquerra y el geográfico popular de Madrid de Gaspar Sánchez Salas se dice también del adjetivo gilipollas: "ADALUNÉ, ADALUNÓ, ADALUÑÓ, BALLENATO, CHARNEGO, COREANO, GATO, MADRILEÑO, MAGERITENSE, MATRITENSE Y MAYRITÍ". »

De Baltasar viene gilipollas, no de sus hijas
Las connotaciones sexistas de nuestra lengua y costumbres, notablemente machistas, han hecho que asociemos el adjetivo “gilipollas” a las hijas de Gil Imón conforme a la manida historia de “Gil y sus pollas”.

Como hemos visto a lo largo del artículo, no cabe duda de que aquel Fiscal de los Consejos, Gobernador de la Hacienda, magistrado de la Sala de Alcaldes y, más tarde, presidente Contador de la Hacienda, llamado Baltasar Gil Imón y de la Mota, bien pudo estar asociado al adjetivo gilipollas tal y como hoy lo conocemos.

Acompañan a las siguientes preguntas sobre Gil Imón algunos textos de la mentada obra de Ricardo Sepúlveda que hacen referencia a la historia de las hijas de “Gilimón”.

¿Fue “Necio y estúpido” por acatar las órdenes del rey en detrimento de sus hijas?
Ya lo oyen vuesas mercedes. Un juez cualquiera las condenaría á reclusión temporal. Yo, padre de hijas tan bellacas, modero la pena, y me contento con que, en lo sucesivo, vayan á todas partes vestidas de monjas. He dicho.
Las gilimonas pusieron el grito en el cielo y manotearon y quisieron desmayarse; pero el Fiscal de los Consejos se mantuvo inflexible, y las insurrectas niñas hubieron de resignarse á vestir estameña.

¿Era tonto y lelo? Lo dudamos si a sus títulos nos referimos. ¿Lo era en el ámbito del matrimonio y la familia? Si tenemos en cuenta las costumbres poco apropiadas de su señora esposa, doña Leonor de la Vega, y las de sus hijas, la respuesta es afirmativa.
Y aquella misma tarde, la del día en que se publicaron los bandos sobre zapatos y jubones, las relatadas Gilimonas, azuzadas por su madre doña Leonor de la Vega, de quien los Avisos tienen algo verde que decir, se echaron á la calle, en carruaje, la madre en uno y las hijas en otro, pues tenían dos para su uso, las cuatro destapadas y esplendorosas, como siempre que iban á picardear.

¿Gobernaba para el rey pero no en su casa? ¿Era, pues, “un carente de pene”, un calzonazos, si a las connotaciones machistas nos referimos?  
En palabras de D. Federico Carlos Sainz de Robles:

“Don Gil Imón de la Mota fue un caballero que mandó mucho fuera de su casa pero poco dentro de ella."
De haber gobernado bien en su casa quizá la historia de las Gilimonas nunca hubiese sido conocida, pues no existiría. Y como existió, algo tuvo que afectar en los pormenores del hogar las costumbres licenciosas de la esposa del poderoso Gil Imón, que eran seguidas a pie juntillas por sus tres fermosas hijas. Fiel servidor fue de la Corona, y con mano dura fiscalizó y presidió la Hacienda… más no su casa.

¿Era un fresco?
Puede que sí. Muy buenas fueron las relaciones que mantuvo don Baltasar con la Corona. Primero con el duque de Lerma, durante el reinado de Felipe III; después con el conde duque de Olivares, reinando Felipe IV. Para mantenerse tanto tiempo en puestos de relevancia, mucha cara tuvo que echar el interfecto.
Quizá en premio de su severidad paternal, dieron á Gilimón de la Mota el hábito de Santiago en Marzo de 1623, al mismo tiempo, ó en la misma promoción, que á Garci Pérez de Araciel, del Consejo Real y del de Hacienda.

Era, pues, don Gil Imón un necio y un fresco; un hombre carente de miembro masculino en el gobierno de su casa, y quizá –en este último caso- ¿un “tonto de la polla”?.

Pues en esto nos quedamos, diciendo que la expresión “Ahí viene Gil y sus pollas” tiene el sentido que tiene que tener, si es que con ellas iba. No podemos aplicarle otro que infravalore a las féminas y sí -por decantación-, implicar a Gil Imón en el verdadero significado del adjetivo.

Y terminamos con estos sinónimos de gilipollas:
 “tonto”, “estúpido”, “majadero”, “idiota”, “gilí” y “gilipuertas”.

Y con estos pseudo-sinónimos:
bobo”, “tontaina”, “imbécil”, “absurdo”, “inútil”, “ingenuo”, “inocente”, “infeliz”, “sentimental”, “mimoso”, “engreído”, “orgulloso”, “atontado”, y un largo etcétera. [3]



Llámeseme lo que apetezca.
Eduardo Valero García



Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

[1] Sepúlveda, Ricardo. Madrid Viejo. Costumbres, Leyendas y descripciones de la villa y Corte en los siglos pasados (1887) Madrid. Librería de Fernando Fe.

[2] Répide, Pedro de. Tiempos pasados-El de Osuna y don Rodrigo. La Esfera, I (12) Madrid, 1914

[3] Busca palabra. Diccionario de sinónimos y antónimos [Consultado el 05/12/2016] http://www.buscapalabra.com/sinonimos-y-antonimos.html?palabra=gilipollas&sinonimos=true&antonimos=true


En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2016) "En defensa de las hijas de Gil Imón.", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325

[VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
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© 2016 Eduardo Valero García - HUM 016-001 GILIMONAS
Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325