viernes, 28 de julio de 2017

El día que nació Gloria Fuertes. Madrid, 28 de julio de 1917

El sábado 28 de julio de 1917 nacía Gloria Fuertes en la calle de la Espada, 17, del barrio de Lavapiés. Fue un día despejado y luminoso en Madrid. Lorenzo se mostró durante 13 horas; condescendiente primero, y calentando ferozmente después, hasta alcanzar los 34,2º.


http://www.gloriafuertes.org/


Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.


El día que nació Gloria no había reyes en la villa y corte; la regia familia había llegado a Santander desde San Sebastián. La flor y nata madrileña también huía de "la sartén" que era Madrid en verano; unos a los balnearios españoles y europeos; otros a Villalba o Cercedilla, y los más castizos a La Castellana a tomar el fresco.

La Gran Guerra continuaba su actividad funesta con cruentos ataques por parte de la aviación alemana. Un día sí, y otro también, las noticias que llegaban no auguraban un pronto final al conflicto. El Ejército de Estados Unidos estaba llegando a París para luchar con los aliados.



Gloria no se enterará de la suspensión de la censura gubernativa que venía afectando a la Prensa, hecho que ocurrirá un día después de su nacimiento. Dos días antes, el 26, el presidente de la Asociación de la Prensa, don Miguel Moya, y otros miembros de la Comisión gestora contra los excesos de la previa censura, presentaban una carta al presidente del Consejo de Ministros, Sr. Eduardo Dato Iradier.
«Al Gobierno:
Los directores de los periódicos de Madrid se ven obligados a elevar enérgica protesta ante el Gobierno por el ejercicio de la previa censura.
Es ésta arbitraria e inicua. Establece excepciones del rigor y crea privilegios odiosos.
Ni procede con unidad de criterio, ni deja de cometer a diario atentados intolerables contra la lógica y contra la razón.
Tacha en unos periódicos lo que en otros ha consentido; estima hoy ilícito lo que ayer quedó a salvo de su repulsa.
Más que en principios rigurosos de conducta, parece fundada en las veleidades del humor de los censores.
Protestamos contra la forma de su ejercicio y no podemos dejar sin protesta tan abominable régimen de excepción.
E1 Gobierno ha impuesto a los periódicos el sacrificio de la verdad. La censura pone careta a todas las realidades de la política, de la economía social, del derecho público, que por tan honda crisis pasan en los presentes momentos, para que el disfraz las encubra y la opinión pública las ignore. […]
No podemos guardar silencio ante tan execrable abuso de facultades gubernativas, para que nadie tenga derecho en el porvenir a interpretarlo como un asentimiento complaciente.
Si nuestra condición de amantes del país y de individuos de un Estado regido constitucionalmente llega a hacerse incompatible, por la obstinada y ciega terquedad del Gobierno, con el abusivo régimen de prevención puesto en práctica, nos veremos forzados a salir del camino del ruego desatendido y de la protesta estéril, para responder al agravio en términos vindicadores que nos pongan a cubierto de insoportables situaciones indecorosas, como periodistas de un país que se dice organizado democráticamente. »

Firmaban en Madrid, a 25 de julio de 1917:
Torcuato Luca de Tena (ABC), José Rocamora (Heraldo de Madrid), Luis Antón de Olmet (El Parlamentario), Ricardo Gasset (El Imparcial), Roberto Castrovido (El País), F. Gómez Hidalgo (El Día), Eduardo Rosón (El Liberal), Rafael Ginard de la Rosa (España Nueva), José Medina (El Debate), Joaquín Aznar (La Mañana), Leopoldo Romeo (La Correspondencia de España), M. Delgado Barrete (La Acción), Daniel López (Diario Universal), S. Cánovas Cervantes (La Tribuna), Augusto Vivero (El Mundo), Miguel Fernández (El Correo Español), Daniel Anguiano (El Socialista).»

La crítica política sobre el asunto de la censura previa llegaba de la mano de Sileno en portada del Heraldo de Madrid del día 29.



El día 25 había ardido el laboratorio de análisis químicos de la Facultad de Farmacia. Pocos día antes ocurría lo mismo en el de la Facultad de Medicina de Zaragoza; en ambos se perdió material científico de gran valor.



Y si Gloria hubiese sabido leer al nacer –que niña precoz fue pero no tanto-, sus ojitos chispeantes hubieran topado con el retrato de Ramón, Ramón Gómez de la Serna, en portada del Heraldo de Madrid de aquel día 28 del julio caluroso de hace cien años.




Desde hacía poco los tranvías circulaban también en horario nocturno. El día 27 se estudiaba dar servicio hasta las tres y media de la madrugada a la línea del barrio de Salamanca.

Los espectáculos de esa noche fueron variopintos y alegres, como si el pueblo festejase de manera premonitoria la gran trayectoria de la novel vecina.

En el Teatro Romea actuaron La Cibeles y Luis Esteso.



En los Jardines del Buen Retiro hubo conciertos, comedias y reestrenos.

En el Magic-Park actuó “La Argentinita” y “La niña de los besos”.

El Circo Wood de la calle de Atocha continuaba con sus espectáculos circenses: domadores, acróbatas, payasos, funambulistas y el “mono hombre”, entre otras dudosas atracciones.

Cine de verano en el Recreo Cinema X de la Plaza de Santa Bárbara, amenizado por la Banda del regimiento de León y la municipal.

En el Royalty y Cinema España teatro cómico y variedades, con obras por episodios.

Esa mañana del 28 ya estaba en los kioscos de la Prensa el número 187 de la revista La Esfera, recién salida de las rotativas.




Y si Gloria hoy estuviese viva escribiría un poema más, no para la infancia ni los adultos, sino para la España inmadura; porque el día de su nacimiento la cuestión catalanista era similar a la actual. El día 21 se habían declarado en rebeldía Ayuntamiento, alcalde y Diputación de Barcelona.

En Valencia y Santiago de Compostela la situación era muy delicada debido a la huelga tranviaria y ferroviaria. Poco después, sin haber llegado Gloria a cumplir un mes de vida, misma situación se vivirá en la villa y corte.

En un Madrid donde la mortalidad infantil era alarmante, Gloria fue un bebe afortunado. Justamente el día de su natalicio se continuaba discutiendo en pleno del Ayuntamiento la constitución de una Junta especial de inspección de viviendas. Según indicaban, el índice de mortalidad iba asociado a la falta de higiene, principalmente en las llamadas “casas de corredor” o corralas.



Y es el caso –que comentamos como curiosidad–, de una niña llamada Gloria Fuertes, que vivía en la calle de la Princesa, 71, fallecida a la edad de cinco añitos el 1 de febrero de 1911.


Aunque no nos muriéramos al morirnos,
le va bien a ese trance la palabra: Muerte.


Muerte es que no nos miren los que amamos,
muerte es quedarse solo, mudo y quieto
y no poder gritar que sigues vivo.


Poco más vamos a contar de lo acontecido aquel día y los previos y posteriores. Extenso resultaría este relato si enumeramos los sucesos cotidianos del villorrio matritense; más curiosos que relevantes, pero dignos de un capítulo aparte. Situaciones anecdóticas, unas graciosas, otras penosas, que hicieron el día a día de nuestros antepasados.

Así resumió Gloria los suyos en esta autobiografía:

Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.




Y así acabamos tan breves efemérides que quieren ser homenaje a Gloria y ese Madrid protagonista de su nacimiento y una vida entera. El 27 de noviembre de 1998 se marchó al cielo madrileño; desde allí nos mira y recita, con gracia, con chulería, con esa voz inconfundible que es eco de nuestra infancia.


28 de julio de 2017
Centenario del nacimiento de
Gloria Fuertes


Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "El día que nació Gloria Fuertes. Madrid, 28 de julio de 1917", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

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© 2017 Eduardo Valero García - HUM 017-001 GLORIA FUERTES
Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325