martes, 18 de enero de 2022

Los Porteros madrileños (I) Situación actual y la de los porteros de la Real Biblioteca en el siglo XVIII.

Por esta publicación han pasado personajes pintorescos de la urbe madrileña y una importante colección de comercios y profesiones. Hace poco hablamos de los zapateros y de un proyecto de limpiabotas; también pasaron por estas páginas los mozos de cuerda, los “guindillas”, panaderos, pasteleros, serenos, faroleros, bastoneros, y otros muchos trabajadores de profesiones desaparecidas o en peligro de extinción. Pero hay una muy antigua, desvirtuada con el tiempo, que continúa sirviendo a lo público y lo privado; nos referimos a los porteros y conserjes, en esencia “agentes de la Autoridad”, tal y como lo expresaba el Real Decreto de 24 de febrero de 1908. 

Como indica el título del presente artículo, hablaremos de estos trabajadores y lo haremos en varios capítulos, porque profesión tan antigua no puede aglutinarse en uno solo. 

El pasado año volvió a tratarse la situación laboral de los porteros madrileños, afectados por un Convenio colectivo obsoleto, no actualizado desde el año 2003. La diputada Teresa Zurita Ramón (MAS Madrid) planteó este asunto en la Comisión de Economía y Empleo de la Asamblea de Madrid, comprometiendo a la Dirección General de Trabajo de nuestra Comunidad Autónoma en busca de una solución inmediata, tal y como quedó asentado en el Diario de Sesiones número 108 del 3 de diciembre de 2021 (página 5821 y siguientes

A diferencia de los convenios del mismo sector de otras Comunidades Autónomas, el madrileño no puede actualizarse por la desaparición del Sindicato Independiente de Trabajadores de Fincas Urbanas (SITFU) y la Cámara de la Propiedad Urbana de Madrid, dos de los entes que junto a Comisiones Obreras (CC. OO.) y la Unión General de Trabajadores (U.G.T.) firmaron el llamado Convenio Colectivo de Empleados de Fincas Urbanas (B.O.C.M. Núm. 13, 16 de enero de 2002, [c. n.: 2808215], pág. 60)

Casi veinte años de abandono pueden convertir esta historia en leyenda si nadie—más allá del esfuerzo de los porteros y conserjes—ofrece una solución. En este sentido, los profesionales del sector se aglutinan en una asociación en vías de legalizarse, visible en Twitter (@UrbanasFincas)  y Facebook (Empleados de Fincas Urbanas de Madrid. Grupo privado). 

 

 

Y ya que hablamos de leyendas, nos viene a la memoria la atribuida a Fortat sobre el religioso y polímata del siglo XIII Alberto Magno, del que dice había construido un autómata de bronce con forma de hombre que hacía las veces de portero de la casa, abriendo la puerta y saludando. 

Si bien ya existen robots que van aspirando y fregando el suelo, con nombres tan exóticos como "Roomba" y "Conga", la mayor preocupación está en las empresas de servicios que ofrecen conserjes y limpiadoras, fomentando así la pérdida de figura tan esencial e imprescindible como la del portero. Por eso, entendemos que así deben sentirse estos trabajadores, como mero símbolo, como autómata de bronce ante la falta de interés de los sindicatos e instituciones públicas y privadas. 

Según denuncia la diputada Teresa Zurita Ramón, y citamos textualmente: 
«Recordemos que ese convenio sectorial de empleados de fincas, efectivamente, tenía vigencia hasta diciembre [2003], y está completamente desfasado a todos los niveles: a niveles salariales, a niveles de recoger las categorías profesionales, a niveles de la formación que se necesita hoy en día..., porque la formación que necesitan estas personas para desarrollar su trabajo hoy en día es muy distinta de la que necesitaban en el año 2003; de hecho, ellos están luchando por una regularización de su profesión, por el reconocimiento de un certificado de profesionalidad que recoja la ocupación». 
Esto nos lleva a recordar la situación precaria de sus iguales de otros tiempos. No nos referimos a aquellas arcaicas figuras conocidas como Porteros de Cámara, de Cancillería, de Cadenas, de Vara, de Conventos, Emplazadores, etc., etc.—ya hablaremos de ellos—, sino a los porteros que en el siglo XVIII tuvo la Real Biblioteca de S.M., germen de lo que luego sería la Biblioteca Nacional de España.
 
 
Los porteros de la Real Biblioteca
Antiguamente los puestos de porteros se heredaban de padres a hijos, y no sólo el puesto sino también el uniforme utilizado por el predecesor. Los palacios madrileños destinaban una casa para el portero y su familia, todos ellos al servicio de los aristocráticos propietarios. Sus jornales eran escasos y los horarios no les permitían buscar un segundo empleo con el que aumentar sus ingresos. La dedicación era absoluta, tal y como les ocurre siglos después a los porteros con casa habitación (Portería). 
 
El caso de los porteros de la Real Biblioteca tenía cierta similitud en lo referente a herencia del puesto, salario y precariedad. 
 
Los datos que ofrecemos corresponden al estudio realizado por el bibliotecario, bibliógrafo y crítico literario D. Justo García Morales, bajo el título de Los empleados de la Biblioteca Real (1712-1836), publicado en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos de enero-junio de 1966. García Morales los ordena alfabéticamente por apellido, no cronológicamente. 
 
El primero de la lista es Benito de Acosta, quien fue portero entre el 4 de enero de 1751 y el 12 de febrero de 1752, fecha en que fue destituido por estar casado. ¡¿Qué me dices?! Pues sí, la explicación del despido fue la siguiente: 
«El Señor Rávago en trece de febrero de este año participó al Señor Dn. Juan de Santander: que a Benito Acosta, criado suyo y nombrado Portero de la Biblioteca, le había despedido en el día anterior por haber sabido estaba casado desde el día once de Julio del año pasado de cincuenta y uno. Y aunque de esto no fuese consecuencia privarle del empleo, lo habría de ser por el peligro que conocía en que el portero fuese casado, pues con un sueldo tan corto para sustentar familia podía ser tentación que tragese perjuicio a la Biblioteca, de que sería bien precaberse, y que por lo tanto dispondría que se le borrase elempleo y que no se le continuase contribuyendo». 
El caso es que Benito venía a ocupar el puesto de José Hernández, quien había prestado servicio desde julio de 1748 hasta noviembre de 1750, año en que renunció por el sueldo que percibía. Este buen hombre había hecho los méritos suficientes para incrementar su salario, llegando al máximo de ocho reales diarios. Así se hacía saber: 
«Que en cumplimiento de su empleo [el de D. Blas Antonio Nasarre] pasaba este aviso, para que a proposición suya, según estaba previsto en las «Constituciones», proveyese el Rey esta plaza que tenía de sueldo cuatro reales diarios, ciertamente muy corto, por lo que según el mérito que iba haciendo el que la servía, se le iba añadiendo de dos en dos reales diarios, hasta que tuvo ocho como el Portero». 
Lo mismo pudo ocurrir con José Mireles, quien ingreso como portero de la biblioteca en 1820 y no duró ni un año. 
 
El tema de los despidos justificados poco valor tenía en aquellos tiempos. El portero Telesforo Luengo y Navarro había ingresado el 22 de mayo de 1789 y borrado de un plumazo el 20 de marzo de 1791. Estas fueron las razones de su despido: 
«1791. En 20 de Marzo: Dijo el Sr. Marqués de Bajamar a D. Tomás Sánchez: que el Rey por justas causas, que tenía por conveniente reservar, había resuelto que a Dn. Telesforo Luengo y Navarro, Portero de la Real Biblioteca, se le separase inmediatamente de este destino; y lo participaba de orden de S. M. para su inteligencia y cumplimiento».
Gran honra y ejemplaridad para los porteros fue la figura de Manuel Martínez de la Mata, portero segundo desde 1716 hasta 1748 dejando el listón muy alto. 
«El P. Guillermo Danbantón comunicó al Sr. D. Juan de Ferreras en veinte y uno de Junio [de 1721]: Que teniendo el Rey presente la aplicación y trabajo continuado de Manuel Martínez de la Mata, segundo Portero de su Real Biblioteca, y del sumo alivio que se experimentaba en la colocación de los libros, no siendo de su incumbencia, había venido S. M. en concederle cincuenta pesos de plata por vía de gratificación todos los años que sirviere el dicho empleo...».
Y resultó ser que fue merecedor del puesto y sueldo vacante por fallecimiento de Martínez de la Mata un portero ayudante llamado Felipe González, quien había ingresado en 1723 y era sobrino de un bibliotecario de la Real Biblioteca. Así fue como el Bibliotecario mayor D. Blas Antonio Nasarre comunicó al director de la Biblioteca lo siguiente: 
«Como S. M. es el dueño de la Librería, sólo él puede dar o quitar las plazas de ella; mas cuando llegare a vacar alguna de ellas, el Bibliotecario Mayor avisará de la vacante al Director, el cual, después de haber conferido con el Bibliotecario Mayor los sugetos convenientes para ella, los propondrá a S. M. para su elección.» Daba aviso que en el día de ayer 16 de Junio [de 1748] vacó la plaza de Portero de la Biblioteca por muerte de Manuel Martínez de la Mata. Que esta plaza tenía doscientos pesos escudos de salario, y se debía conferir a persona entendida y muy fiel y probada, y que no le fueran extraños los libros; que era de mucho trabajo y fatiga y de una residencia personal continua. Que ponía en su noticia que Felipe González hacía veintidós años que estaba sirviendo de Ayuda de Portero con el mismo trabajo y aun mayor que el Portero y con el mismo honor. Que la plaza de Ayuda tenía de salario cien pesos escudos; pero en atención a la calidad de Felipe y a su mérito y a ser sobrino de D. Andrés Arnaud, Bibliotecario que fue, se le añadieron a su sueldo dos reales diarios, y después otros dos, con lo cual se igualó en el sueldo el Oficio de Ayuda con el de Portero; pero que estas gracias del Rey eran personales, y así le parecía se le podría proponer a S. M. al dicho Felipe para que le diese la Portería de que era acreedor y benemérito; y que en caso de que S. M. le hiciese esta honra, vacaría la plaza de Ayuda de Portero». 
Las malas lenguas dirían hoy que el tal Felipe era un “enchufado”, quitando valor a sus méritos profesionales. 
 
Felipe González se jubiló en 1752 y su puesto fue ocupado por Diego de Guédez hasta 1763. Según los escritos de la época no queda claro si Diego falleció aún como portero o abandonó su empleo. 
 
Muchos porteros fallecieron en servicio, ponemos los nombres de alguno de ellos para recordarlos, acompañados del año de ingreso y fallecimiento: Agustín de Anaya (1752 – 1771), José Bordés (1784 – 1792), Ignacio Gazúl (1792 – 1819), Francisco Landa (1763 – 1788) y Antonio Sánchez López-Vela (1793 – 1795). 
 
La Real Biblioteca, conocida como Real Particular o de Cámara, fue la biblioteca privada de los Borbones desde Felipe V. La denominada Real Biblioteca Pública o Real Librería Pública fue de la corona hasta 1836, momento en que pasa a manos del Estado (Ministerio de la Gobernación). 
 
La Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid, dependiente de Patrimonio Nacional, existe como tal y el lector puede acceder a ella desde este enlace
 
Finaliza este artículo dejando la puerta abierta a los siguientes. Y no os preocupéis, en el portal hay portero vigilando.
 
 
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© 2022 Eduardo Valero García - HUM 022-001 OFICIOS
Historia Urbana de Madrid
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miércoles, 13 de octubre de 2021

Un proyecto de limpiabotas, el Gremio de zapateros y los empolvados petimetres. Madrid, siglo XVIII

Muchos son los antiguos oficios y Gremios que han quedado recogidos en el callejero madrileño e identificadas sus calles con las preciosas placas realizadas por el ceramista Alfredo Ruiz de Luna González. Bordadores, botoneras, cedaceros, cabestreros, cuchilleros, curtidores, latoneros, tintoreros y yeseros, entre otros, son recuerdo de aquellas industrias artesanales reunidas en Cofradías y Gremios. 
Como indica el título de este trabajo, hablaré de uno de aquellos Gremios: el de los zapateros, oficio aún presente y necesario. 
 
Oeuvre complet d'ADRIAEN van OSTADE (circa 1710)
Lámina 21: El zapatero - Signatura: Invent/42091-Invent/42142
Biblioteca Digital Hispanica - Bilioteca Nacional de España. 
 
El oficio de zapatero, como el de tabernero y carnicero, eran citados por D. Ramón de Mesonero Romanos al referirse a los Manolos en su libro El Antiguo Madrid
«Pero volviendo al tipo especial del Manolo de Madrid, según nos le dejó pintado Goya en sus caprichos, y en sus deliciosos sainetes el picaresco D. Ramón de la Cruz, debemos consignar que ha venido sufriendo constantes y sucesivas modificaciones en sus costumbres, modales y trajes; sus oficios más favoritos continúan siendo, como en el siglo pasado, los de zapatero, tabernero, carnicero, calesero y tratantes en hierro, trapo, papel, sebo y pieles, que constituían, hasta hace pocos años, los gremios de traperos, chisperos, corredores de la cuatropea, y otros;…» [1] 
Es distinto el caso de los “limpia” –es decir, los limpiabotas–, lustrabotas, reyes del charol, del betún o del brillo; profesionales que llegaron a su mayor esplendor en el Madrid de los años 50 del siglo XX y que en las postrimerías del siglo XVIII no formaban parte del escenario urbano de nuestra ciudad. 
 
Otra cosa son los petimetres, figurones cuyo oficio era no tener oficio. De ellos también hablaré, como lo hacía en 1788 el madrileño D. Joseph de Ramos, ideólogo de la presencia de los limpiabotas en la villa y corte. 
 
 

Un proyecto de limpiabotas 

“-¿Le damos un boleo?”, señalando mis zapatos me preguntaba un día el lustrabotas sin plaza fija que deambula por los aledaños de la Plaza Mayor; iba ataviado a la vieja usanza, con su pantalón y camisa de color negro, en su caso, bastante raído. Rara avis, como los pocos que quedan en la Gran Vía con plaza casi fija. 
 
De los más pintorescos del Gremio de betuneros ambulantes madrileños, recordé hace unos años a Julián García y Sánchez, alias “Cienhigos”; actor, literato, comediógrafo y limpiabotas de principios del siglo XX.
 

 
Pero hoy viajo más lejos, tanto como a las postrimerías del siglo XVIII, cuando en el Madrid ilustrado la profesión de limpiabotas era un proyecto. Para ello debemos situarnos en 1788, último año de vida del rey Carlos III y apogeo de una de las sofisticadas tribus urbanas de la villa y corte: los petimetres.
 
José Cadalso, uno de los principales asistentes a las tertulias ilustradas de la Fonda de San Sebastián, escribía en sus Cartas Marruecas, publicadas el 1 de abril de 1789 en el Correo de Madrid (o de los ciegos): 
«Por cada petimetre que se vea mudar de moda siempre que se lo manda su peluquero, habrá cien mil españoles que no han reformado un ápice en su traje antiguo». 
Now Sr your e compleat macaroni : [estampe] : 
Le petit maître partant pour la promenade.
Signatura: Bibliothèque nationale de France, département Arsenal, EST-194 (112)
Bibliothèque nationale de France 
 
El citado Joseph de Ramos toma la palabra ahora para hablarnos de estos petimetres y la necesidad de un gremio de limpiabotas en Madrid. Lo hace a través de las páginas del Diario de Madrid en una carta al director. 
 
 

Carta al director del Diario de Madrid 

El viernes 25 de julio de 1788, bajo el título de «A los Diaristas», se publicaba en el Diario de Madrid la propuesta de este lector que había conocido el oficio de limpiabotas en París y sugería la implantación del gremio en la villa y corte. La carta es curiosa, porque nos ofrece -con bastante buen humor- una visión de la sociedad matritense de entonces, así como del completo servicio que prestaban los limpiabotas franceses. 
 

 
En el texto encontramos expresiones como «a la francesa», «carbulistas a la moda» y la mención de la pintoresca figura del petimetre; además de nombres de cafés, posadas, botillerías y las zonas más importantes donde deberían apostarse los profesionales del lustre. 
 
Joseph de Ramos firma la carta en Madrid con fecha 20 de julio. La dirige a los responsables del periódico con el desaparecido tratamiento de Vuesas mercedes (Vmds.) y el indispensable saludo final: «que su mano besa». 
 
A continuación transcribo el contenido de la misiva, acompañado de imágenes ilustrativas. 
Muy Señores mios: aunque no soy subscriptor, no por eso dexo de tomar y leer diariamente sus periódicos, para lo qual dedico todos los días cierto tiempo; de modo que nunca por leerlos dexo de cumplir con mi obligación. Habrá cosa de año y medio, día más o menos, que lo hago, y he notado que dexaron Vmds. de insertar las anécdotas históricas de España, todos los más de los días ocupa gran parte del Diario alguna carta de proyectistas a la moda (esto es a la francesa,) y viendo que gran número de gentes se dedican a esto, he querido yo también que se me cuente entre el número de los más ínfimos :: (No crean Vmds. que voy a decir de los ignorantes, no Señores, lo tendría a menos) de los idiotas o carbulistas a la moda, digo; pero escusemonos de palabras, y vamos al asunto. Yo deseára se estableciese en Madrid (ya que todo se hace a la francesa) cierto permiso que hay establecido en la Corte de París, les aseguro a Vmds. que será útil para los petimetres de esta Corte. Petimetres llamo yo a todos los que tienen los honorificos empleos, de capataces, o caporales de la tuna (cuyo número en Madrid es excesivo), de paseantes en corte, apuntadores de las esquinas de la puerta del Sol, matriculadores de M:: o P:: visas del Prado, vigías de balcones, jugadores de billar, contadores de coches, asentistas de cafés &c. &c. &c. 
 
Le petit maitre physicien : [estampe] 1784
Signatura: Bibliothèque nationale de France, département Estampes et photographie, FOL-IB-4 (3) Bibliothèque nationale de France 
 
Sin duda estarán Vmds. con el credo en la boca deseando saber que gremio será esce; gremio le llamo yo porque en París está recibido como tal; y se llaman vulgarmente los individuos que le componen Les Decroteurs [Décrotteur] eso es, los limpiadores de zapatos, de los quales se hallan como cosa de 150 (y aunque dixera 200 creo que no mentiría) solamente encima de uno de los puentes de aquella Ciudad, llamado el puente nuevo. Estos tienen todos un banquito pequeño en el qual ponen los petimetres los pies para que les limpien los zapatos; un par de zepillos, uno mas recio que el otro; un cuchillero; unos pocos de trapajos o guiñapos; y un frasquillo con aceite reluciente para el mismo fin; unos guantes de badana; un pedazo de tisa para limpiar las hebillas; una faletilla colgada de un palo con esta inscripción: Fulano de tal, esquilador de perros, capador de gatos, y limpiador de zapatos. 
 
Décrotteur (1760)
Tilliard, Jean-Baptiste , Graveur Saint-Aubin, Augustin de , Dessinateur Basan, Pierre-François , Editeur Saint-Aubin, Augustin de , Marchand d'estampes 
Número de inventario: G. 5109 - G.5110
CC0 Paris Musées / Musée Carnavalet – Histoire de Paris
 
A muchos les parecerá que este gremio no serviría de nada en Madrid, pero se engañan: que es muy útil y trahe muchas ventajas, tanto al Estado, como a los petimetres matritenses: al Estado, porque destinando a esto cierta porción de perezosos o holgazanes, se quitaban otros tantos vagos, y aun se puede decir rateros. A los petimetres, porque habiendo esta casta de pájaros limpiadores, no entraran en las tertulias y visitas con los zapatos llenos de polvo &c. Ahí es nada las ventajas que trahe el dichoso establecimiento, entrar un petimetre en una tertulia limpio de pies a cabeza, no ensuciar las alfombras o esteras, y ponerse a secretear con las damas sin riesgos de ensuciarles el vestido. Me parece que ya estoy oyendo a todos los hombres de forma decir unánimes, ¡qué borrico será el Sr. proyectista! Pero al mismo tiempo me consuela el oír decir a nuestros petimetres afrancesados, ¡Feliz España que has producido tal hombre! Pero vamos al establecimiento de dicho gremio. El número de hombres destinados no a esquilar o trasquilar perros y capar gatos como en París, sino solamente a limpiar zapatos y no deberá pasar de 50 y estos se repartirán en Madrid del modo siguiente: En la puerta del Sol estarán todo el día 18. = En la plazuela del Angel estarán 11 por la mañana y a la tarde irán a la carrera de San Gerónimo entre los Italianos y la botillería de Canosa, por haber en dicho paraje mucho polvo. = En la puerta de la Fontana de oro 6 todo el día. = En la calle de Fuencarral cerca del café de las quatro Naciones 3. = En los Caños del Peral cerca de la Opera 3. En las Platerías 4. Y en la plazuela de Sto. Domingo los quatro restantes. 
 

Vamos ahora a formar el arancel. Por cada par de zapatos dos quartos: por cada par de botas 6; y por cada uno de hebillas 4. Si se establece, verán Vmds. todos los petimetres con los zapatos limpios a poca costa. Basta por ahora, y estimaré publiquen Vmds. esta noticia por ser tan interesante como muchas de las que se publican y si acaso tengo el honor (eso es hablar a la Francesa) de ver mi nombre en sus periódicos de Vmds. les remitiré de quando en quando algunas cosillas; pero verifiquese o no todo lo dicho, siempre será su mas afecto servidor que su mano besa. 
 
La carta resulta muy interesante por los datos que aporta y principalmente por el hecho de que no existía en el Madrid dieciochesco la figura del limpiabotas tal y como la conocemos. Teniendo en cuenta que las modas de París habían llegado a la villa y corte mucho antes que la invasión napoleónica, quizás el proyecto de don Joseph de Ramos llamara la atención de algunos o se tuviera en cuenta para el futuro; porque, si bien Carlos III había ordenado hacer de Madrid una ciudad limpia y decorosa, faltaba mucho para que los transeúntes anduvieran con los zapatos limpios. 
 
Y ya que hablamos de Carlos III, notaréis que la carta está escrita el año del fallecimiento de tan ilustrado monarca madrileño, acontecido el 14 de diciembre de 1788. 
Pues bien, la lista de zapateros que encontraréis en el siguiente título comprende los ubicados en la villa desde 1758 hasta 1759, poco menos de dos años antes de la llegada del rey a Madrid (9 de diciembre de 1759). 
 
 

Los zapateros 

Desde antiguo existían profesionales del calzado en Madrid; estos artesanos se dividían en tres categorías: los maestros zapateros, los de nuevo y los de viejo. No andaban por las calles y habitualmente tenían su negocio en los portales o en su propia casa. 
 
El oficio de zapatero estuvo unido a la industria de la curtiduría y pellejería al menos hasta 1493, año en que el Concejo diferencia la industria del calzado de las otras. En 1546 aparecerán en los Libros de Acuerdos las primeras ordenanzas exclusivamente para zapateros, en las que se incluían las de borceguineros o chapineros. A su vez, se legisló sobre los zapateros de viejo o remendones. [2] 
 
Les métiers : le cordonnier (Entre 1632 y 1633) 
Bosse, Abraham , Graveur Bosse, Abraham , Dessinateur Le Blond, Jean 1er , Editeur 
Número de inventario: G.14043 
CC0 Paris Musées / Musée Carnavalet
 
Otros artesanos como los boteros, pellejeros, guarnicioneros, agujeteros y guanteros estaban incluidos en las ordenanzas para curtidores y zapateros. En 1622 existían 37 Gremios en Madrid, de entre ellos la industria de zapateros y curtidores, zapateros de viejo, boteros y pellejeros. En aquellos tiempos, el Gremio de los zapateros tuvo su portal en la Plaza Mayor. 
 
Estos obreros del calzado son citados o aparecen como personaje protagonista de varios entremeses, bailes y loas del siglo XVII, como el Bayle del Zapatero y el Valiente, de Monteser. También entremeses y sainetes del siglo XVIII en adelante, como los entremeses del Zapatero Sordo; El Zapatero y Don Terencio Catalana; El Zapatero de viejo y el Alcalde de su Lugar; El Hijo del Zapatero y el Estudiante Salmanquino; La baronesa y el zapatero, de Laserna Nieva; Los zapateros y Adonde las dan las toman o Los zapateros Renegado, de Ramón de la Cruz; Tonadilla a 3 del zapatero, de Esteve, entre otros. 
 

 

 
Aunque nos centramos en el siglo XVIII, es interesante conocer cómo eran y cómo trabajaban los zapateros de los inicios del siglo XIX. 
En la lámina número 8 de Los Gritos de Madrid (1809 - 1816) encontramos un vendedor de zapatos viejos y en una lámina de Los Oficios (Siglo XIX) se muestra a un zapatero en su faena. Estos grabados pueden verse en la Biblioteca digital Memoriademadrid
 

 
También la Biblioteca Nacional atesora imágenes de zapateros. Se trata de dibujos originales de Leonardo Alenza, gran retratista de costumbres madrileñas. 
 
Zapatero remendón (Entre 1830 y 1845)
Leonardo Alenza
Signatura: DIB/15/44/445
Biblioteca Digital Hispanica - Bilioteca Nacional de España.

 
Zapatero remendón (1830)
Leonardo Alenza
Signatura: DIB/15/43/283
Biblioteca Digital Hispanica - Bilioteca Nacional de España.

Zapatero de viejo (1830)
Leonardo Alenza
Signatura: DIB/15/41/110
Biblioteca Digital Hispanica - Bilioteca Nacional de España.
 
 

Agunos zapateros de la villa y corte

Del Diario noticioso, curioso, erudito y comercial, público y económico, rescato de sus anuncios y reclamos los nombres y/o ubicación de algunos zapateros madrileños del siglo XVIII. Sólo es una muestra en la que se citan los anunciados durante los años 1758 y 1759. 
 
  • Calle de Hortaleza, esquina a la del Caballero de Gracia, primera puerta, entre la Cerería y Zapatero. 
  • Calle de los Tudescos, entrando por la Plazuela de Santo Domingo, a mano izquierda, pasada la Carbonería y al lado de un Zapatero. 
  • Zapatero de viejo, que hay en un portal, frente al Hospital de la Pasión. // En la calle de Atocha, frente del Hospital de la Pasión, en casa de un Zapatero. // El Zapatero de Viejo que acostumbra trabajar en un portal que está en la calle de Atocha, frente del Hospital de las mujeres… // … calle de Atocha, la casa que está frente del Arco del Hospital, quarto baxo, que en el portal hay un Zapatero de Viejo. 
  • En la calle Mayor, casa de Antonio Rentero, Maestro de Zapatero. - En la Plazuela de Herradores, entre una Confitería y un Zapatero. // Plazuela de Herradores, en el quarto tercero de la casa en cuyo portal hay un Zapatero y un Dorador. 
  • En la calle Mayor, frente del Portal de San Isidro, entre una Barbería y un Zapatero (Posiblemente se esté refiriendo al maestro zapatero Antonio Rentero). 
  • En la calle Mayor, en la Tienda de Pablo Fuentes, Zapatero - Raphael Paril, Maestro Zapatero, que vive en la calle Mayor, junto a la Pastelería. 
  • Enfrente de las Monjas de Constantinopla, en el quarto segundo, que está encima del Oficio de un Escribano del Número, y en cuyo portal de la casa hay un Zapatero de Viejo… // En la calle Mayor, frente de las Monjas de Constantinopla, entre un zapatero, y la Confitería… 
  • En la calle del Carmen, entre el Peluquero y el Zapatero. 
  • En la calle del Desengaño, entrando por la de Fuencarral, pasado el Zapatero. 
  • En la calle del Príncipe, entrando por el Quartel, sobre mano derecha, pasada la Hostería, y un Zapatero 
  • Melchor Ortiz, Maestro Zapatero de Viejo, que asiste en el portal de Mr. Arneau, Posada de Cavalleros, calle del Carmen. 
  • Zapatero de Viejo, que asiste en la Cava baxa, en el portal que está frente de la Posada de San Antón. 
  • En la calle de Cavallero de Gracia, frente a la Hostería del Cavallo, en cuyo portal hay un Zapatero de Viejo… 
  • En la plazuela de Navalón, que media a la calle de la Sartén, encima de un Tendero y un Zapatero… // Plazuela de la Sartén, en medio de un Guarnicionero y un Zapatero… 
  • Tienda de Zapatero, que está junto a la Iglesia de nuestra Señora de Loreto… 
  • Frente de la Fuente de la Puerta del Sol, quarto principal, sobre un Platero, que hay un Zapatero de Viejo en el portal. (Por otro anuncio sabemos que se llamaba Juan López) 
  • El Zapatero de Viejo, que asiste junto al Concejo… 
  • Juan Antonio Diaz, Zapatero de Viejo, que vive baxo el Oratorio de la Magdalena… // Calle del Calvario, esquina a la de Ministriles, en casa de Juan Antonio Diaz, Zapatero de Viejo. 
  • Plazuela del Angel, a la Posada que llaman de la Vizcaína, que el Zapatero de Viejo que está en el portal dará razón. 
  • El Zapatero de Viejo que asiste en la calle de Fuencarral, junto a la Confitería que hace frente al Convento de las RR. PP. Agonizantes… 
  • Zapatero que está inmediato a la Capilla de Nra. Sra. de la Barquera, calle de Jacometrenzo. // En la calle de Jacometrenzo, donde está la Botillería, esquina de la calle de la Salud (…) el Zapatero que está en el portal… // Calle de Jacometrenzo, en la Casa de los Linages, donde Gines Banas, Maestro Zapatero… // En la calle de Jacometrenzo, entre la de Chinchilla, y la del Olivo, se alquila una Tienda en 3 pesos al mes, dará razón el Zapatero, que está junto a ella… // … calle de Jacometrenzo, casa de un Zapatero, que está frente del Hospital de los Franceses. 
  • El Zapatero de Viejo, que trabaja junto a la puerta de la Villa… 
  • En la calle de la Montera, frente de la calle Angosta, entre una Lonja, y una Ropería, dará razón el Zapatero de Viejo, que está en el portal… // Calle de la Montera, entrando por la Puerta del Sol, a mano derecha, en un quarto principal que está entre un Zapatero y el Tapicero… 
  • En la calle del Pez, casa que hace esquina a la calle de los Hyeseros, entre una Tienda de Mercería, y un Zapatero, frente de la Taberna… 
  • … pasado Antón Martín, la primera casa que hace esquina, en cuyo portal hay un Zapatero de Viejo. 
  • … frente de San Antonio de los Portugueses, en casa de un Maestro Zapatero. 
  • En la calle de San Onofre, en el quarto principal que cae sobre la Tienda del Zapatero… 
  • En la calle de las Infantas, frente a la casa del marqués de Villa-Castél, el Zapatero que está en el portal… 
  • En la calle de la Cruz del Espíritu Santo, frente al Señor Conde de los Cobos, en el quarto principal, sobre un Zapatero… 
  • En la calle de la Abada, frente del Molino de Chocolate, entre un Peluquero, y un Zapatero… 
  • En la Carrera de San Geronymo, frente a la Tienda de un Platero, en la casa donde hay un Dorador en el quarto baxo, y un Zapatero en el zagüan… // 
  • El Zapatero que está en el portal, frente de la Fontana de Oro, en la Carrera de San Geronymo… // … el Zapatero de Viejo, que está en un portal, frente a la Botica de Bote, que está en la Carrera de San Geronymo. 
  • … casa inmediata a la Jabonería que hay subiendo a Santa Cruz, en cuyo portal hay un Zapatero de Viejo… 
  • … Vidrería que está frente de Porta-Coeli, al quarto principal, en cuyo portal hay un Zapatero de Nuevo. 
  • En la calle del Olmo, mas abaxo de donde vive la Señora Marquesa de Villaminaya, en la casa de un Escultor, en el patio, en cuyo portal hay un Zapatero… 
  • En la baxada de Santa Cruz, casa de la Soledad, inmediata a la Lonja de Pozuelo, (…) el Zapatero que está en el portal… 
  • … calle de la Paz, en el portal donde hay un Zapatero de Viejo, frente del juego de Trucos. 
  • En la calle de Toledo, casa de Ramón Cathalan, Maestro Zapatero, que vive junto a la Portería del Convento de las Señoras Religiosas Franciscanas… 
  • En la calle de la Ruda, entrando por la Plazuela de la Cevada, a mano derecha, en el portal que hay un Zapatero de Viejo… 
  • En la calle de la Ballesta, y la casa que hace esquina a la de la Luna, en el portal hay un Zapatero de Viejo… (Otro anuncio indica que se trata de un “portal grande”) 
  • En el quarto principal de la calle de San Onofre, que hace esquina a la de Valverde, y debaxo hay un Zapatero de Nuevo… 
  • … en la calle de Leganitos, frente al Colegio de Músicos del Rey, nuestro Señor (que Dios prospere), donde hay un Zapatero de Nuevo. // El Maestro Zapatero que vive en la calle de Leganitos, frente a Mathias de Ávila… 
  • … calle de la Abada, casa de un Dorador que vive frente de Retamar, entre un Zapatero de Nuevo y otro de Viejo. 
  • El Zapatero de Viejo, que vive o está frente de la Bobeda de San Ginés… 
  • … quarto principal donde vive la Lavandera de la Reina nuestra Señora (que está en el Cielo), calle de la Concepción Geronyma, frente de la Cantarilla, encima de la Tienda de un Zapatero de Nuevo. 
  • … casa de la Parra, que está en la calle de las Fuentes, en que hay un Zapatero de Viejo… // Antonio Rosales, Maestro Zapatero, que vive en la casa de las Animas, calle de las Fuentes, frente de un Guarnicionero. 
  • El Zapatero de Viejo, que trabaja en el portal que está junto a la Taberna de la calle Zedaceros… // … el Zapatero que está junto a la Taberna de la calle Zedaceros, entrando por la de Alcalá a mano derecha. 
  • … calle de la Magdalena, en casa de un Maestro Zapatero, llamado Montaves. 
  • … en la calle de las Carretas, junto a la Librería donde se vende el Mercurio, encima de un Zapatero, y un Guarnicionero… 
  • El Zapatero de Viejo, que está en la calle de los Preciados, junto a la Jabonería… 
  • … calle de Alcalá, frente del Buen Suceso, donde hay un Zapatero de Viejo a la puerta. (Otro anuncio hace referencia a que ese portal era de la casa de D. Lucas Cavallier) 
  • … calle de Bordadores, en el patio segundo de la casa que está en la Plazuela, y en cuyo portal hay un Zapatero. 
  • … el Zapatero de Viejo que está en un portal junto al Convento de nuestra señora de los Angeles.
  • … el Zapatero de Viejo, que está en la calle del Humilladero, entrando por la puerta de Moros a mano derecha, en un portal que está frente de una Tienda. 
  • … el Zapatero de Viejo que está en la calle de la Inquisición, frente de la casa del Excelentísimo Señor Conde de Aguilar… 
  • … Red de San Luis, frente del Mesón de la Gallega, en una Lonja cerrada, quarto principal, que en el portal hay un Zapatero de Viejo. // Red de San Luis, casa de Don Miguel de Barnachea, que cae encima del Zapatero, que tiene puerta de hierro… 
  • Cava baxa, frente a la Posada de San Joseph, a la casa en cuyo portal esta entre un Zapatero, y una Barbería… 
  • Zapatero de Viejo, que está más abaxo de la Puerta del Sol, frente de los maderos de la obra de los Correos.
Para que no resulte muy brusco el cambio de zapatero a petimetre, recordemos al compositor Pablo Esteve, autor de Tonadillas como las tituladas El zapatero, su mujer y petrimetre y La dama, y el zapatero petimetre. Y más música puso a Tonadillas dedicadas a petimetres, como El cuento de la petimetra; El petimetre afectado y maja de Rechupetazo; El marido cicatero y la petimetra de moda; Tonadilla a Duo La Pretendiente de Comica y un petimetre en la corte; La burla del petimetre en el mesón; Un petimetre, una maja y un tostonero; La Bellotera y dos petimetres… 
 
 

Los petimetres 

«Llamar a un pisaverde, Pisaverde, 
No hay mujer que de tal nombre se acuerde; 
Petimetre es mejor y más usado, 
O por lo menos más afrancesado». 
José Francisco de Isla (hacia 1746) 
 
 
Petit Maître Aérostatique allant en Campagne : [estampe] 1770-1870 
Signatura: Bibliothèque nationale de France, département Estampes et photographie,
 RESERVE QB-370 (6)-FT 4 
Bibliothèque nationale de France. 
 
La opinión que Joseph tiene de ellos no es exagerada; aquella tribu de lechuguinos, pisaverdes, gomosos y currutacos afrancesados no tenía más oficio que el de cuidar su apariencia en exceso atendiendo a la última moda de Francia, simular ser aristócratas y eruditos exagerando sus maneras y lenguaje, y dedicando su tiempo al galanteo. 
 
José Francisco de Isla, en su obra Triunfo del amor y de la lealtad : dia grande de Navarra en la festiva ... aclamacion del Serenissimo catholico rey don Fernando II de Navarra y VI de Castilla egecutada en la Real Imperial Corte de Pamplona ... por su Ilustrissima Diputacion, en el dia 21 de Agosto de 1746, añade una expresión al referirse al petimetre; le llama: “almidonado, y a la chambery”. 
 
Y Don Ramón de la Cruz dice de ellos en el sainete El petimetre al referirse al buen gusto: 
 
Yo os lo diré: una fantasma 
que como a los racionales 
entes les anima el alma, 
a los entes petimetres 
anima invisible para 
que se esfuercen a salir 
de las jerarquías bajas 
de su especie, hasta ocupar 
la sublime, y se señalan 
estos felices sujetos 
ya en la hechura de las cajas 
que llevan, ya en los relojes, 
ya en la conducción gallarda 
del aire, de la figura, 
ya en la guarnición extraña 
y colores del vestido; 
y finalmente, en la gracia 
inconcusa con que se hacen 
preferir de las muchachas. 
 
Petimetres los había de ambos sexos y todos ellos recibían críticas por igual, como las vertidas en el Diario Curioso, Histórico, Erudito, etc., del 10 de enero de 1773, bajo el título «Discurso de los Petimetres»: 
Los Petimetres, son en todas partes el azote de la sociedad, y la especie mas ridícula que anda con orgullo sobre la tierra. Esta enfermedad de ser Petimetres, se ha comunicado a toda la juventud, y cada estado tiene los suyos, pero la Nobleza se distingue de todos los otros, da originales a la Corte, a las Ciudades, y aun a las Villas. 
Un Petimetre, es un animal diferente del resto de los hombres; se precia de pensar al revés de los otros, de vestir, de hablar, de andar, de toser, y de escupir de un modo contrario al de todos los demás : Los de la Corte, son los modelos de que se forman los de las Ciudades, y estos los exemplares de las Villas : Son unas gentes, que desde la mañana hasta la noche, se ocupan en componerse, que estudian en inventar nuevos gustos, que siempre están en movimiento, ya diciendo coplas entre dientes, ya bailando, o cantando; después se sientan de repente, para sacar una caxa de nuevo gusto, o para contar los favores que han merecido a las Damas. Este es el carácter de los Petimetres, a qual ha de ser mas tonto, y cada uno se sale con ello, a su modo; de suerte que los que se distinguen mas, tienen derecho a dar licencia a los otros. […] 
 
Le petit-maître coquet revenant de Gibraltar 
Bibliothèque nationale de France, département Estampes et photographie, 
RESERVE QB-201 (113)-FOL 
Bibliothèque nationale de France 
Es simpleza el creer que las casadas se ocupan en el gobierno de su casa, y en la educación de sus hijos : bueno : ese es su menor cuidado. Para ser de moda, es menester que una Dama no piense desde la mañana, hasta la noche, sino en jugar, en visitar, o en que la visiten; en responder a los billetes galantes, y en tener alrededor de si una tropa, ociosa, con el nombre de Adoradores, para entretenerla, mientras está en el tocador. Esto se llama vivir como Muger de calidad, porque el querer agradar al Marido, mirar por la casa, y por la crianza de los hijos, es de gente ordinaria. 
Hay tal simpatía entre los originales de uno, y de otro sexo, que para agradar a las Petimetras, es menester ser Petimetre, aunque nunca lo sea : y si las Mugeres de juicio gustan del hombre prudente, discreto, y modesto; las Petimetras solo se prendan de locos, de necios, desatinados, y figurones, y esto basta para que se enamoren de ellos. 
 
Le petit maître et la dame en l'air 
Bibliothèque nationale de France, département Estampes et photographie, 
FOL-IB-4 (4) 
Bibliothèque nationale de France 
Que tropel de reflexiones se me ofrecía aquí sobre la Petimetria! De buena gana las comunicaria al Publico, si pudiese así desterrar tal locura, pero por mas que diga, no remediaré nada, y así vaya solamente este ROMANCE:
 
 
 
Después de las palabras leídas sobre la figura de los petimetres, nos queda por conocer la definición de un diccionario Español-Francés del siglo XVIII. En el Nouveau dictionnaire espagnol et françois, françois et espagnol: avec l'interprétation latine de chaque mot, de Claude Marie Gattel, publicado en 1790, encontramos varias acepciones: 
 
«Pere-Maître. El padre maestro de los novicios. Δ Petit-maître. Petimetre: pisaverde, caballerete.»
«Petit-Maître. Petimetre; el joven que cuida demasiadamente de su compostura.» 
«Plumet, s. m. Plumage; el penacho de plumas que se pone por adorno en los sombreros Δ Galancete; pisaverde; petimetre Δ Ganapan que en los puertos de la ciudad de París lleva en la cabeza los sacos de carbón.» 
 
 
Desde el antiguo Gremio de zapateros hasta el proyecto de limpiabotas, pasando por la “Petimetría”, llegamos al final de este trabajo en el que no han faltado preciosas imágenes del pasado; costumbres de la sociedad de entonces; nombres de algunos zapateros y los lugares donde ejercían su profesión. 
 
En cuanto a los limpiabotas debemos esperar hasta el siglo XIX, que es cuando comienzan a formar parte de la urbe matritense. Eso lo veréis en el siguiente artículo que ahora se encuentra en proceso de investigación. Mientras tanto, recrearos con esta bonita estampa de una decimonónica “boutique de décrotteur”. 
 
"TABLEAUX DE PARIS. / Aux Arts réunies, Passage Panorama, Boutique de Décroteur, Madame au Bureau, Garçons / Elégans, Abées, Militaires, les Journeaux" (Entre 1814 y 1831) 
Opiz ou Opitz, George Emmanuel, dessinateur 
Número de inventario: D.8569 
CC0 Paris Musées / Musée Carnavalet – Histoire de Paris





Bibliografía y Cibergrafía

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.
 
[1] MESONERO ROMANOS, Ramón. El Antiguo Madrid, paseo Histórico-anecdótico... Madrid, 1861, pág. 194

[2] MENDO CARMONA, Concepción. La industria del cuero en la Villa y tierra de Madrid a finales de la Edad Media. Espacio, Tiempo y Forma. Serie III, H.^ Medieval, t. 3, 1990, págs. 181-211.
 
 
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Historia Urbana de Madrid
ISSN 2444-1325



jueves, 9 de septiembre de 2021

La Droguería Romero Girón de la calle Augusto Figueroa. Madrid, siglo XX

Hoy desaparecida, la Droguería Romero Girón estuvo ubicada en la calle Augusto Figueroa, 15 (actual 13), tal y como quedó ratificado en el grupo de Facebook Historias Matritenes, de lo que doy cuenta en la actualización del artículo Fototeca: El burro de la trapera. Madrid, hacia 1920 (2015). Esos datos me han llevado -como lo indico en la actualización- a realizar un trabajo de investigación sobre el citado comercio. 

Como veréis a continuación, los datos arrojados en la búsqueda nos ofrecen un universo de resultados; ramificaciones que enriquecen la geografía urbana de nuestra ciudad y suman entidades, identidades, vida, usos y costumbres de la sociedad matritense. 

 

La industria de la famila Romero Girón
Propiedad de la familia Romero Girón y López Pelegrín, dedicados a la industria resinera y bien conocidos por su relación con la política, inaugurarán en 1905 su fábrica de pinturas, barnices, esmaltes, etc., ubicada en el km 2 de la carretera de Chamartín de la Rosa. También disponían de dos fábricas de resinas en Cuenca. 
 

Fábrica de Romero Girón en Chamartín de la Rosa. 
Fotografía: Posiblemente de Marín o Salazar (1916)
2021 Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325 

 
La familia estaba compuesta por Felipa López Pelegrín (viuda de Romero Girón), Patrocinio, Regina, Amadeo, Manuel y Vicente, hijos del jurista, político y periodista D. Vicente Romero Girón, muy activo en la escena política desde 1854 hasta 1890. 

Los hermanos ocupaban puestos importantes: Manuel había sido secretario del Congreso y después relacionado con el ministerio de Marina; Amadeo era ingeniero de caminos en la Compañía de los Ferrocarriles del Norte; Vicente, jurisconsulto, fue Diputado por Cuenca en la legislatura 1899-1900 y Senador por la misma provincia en las legislaturas 1918, 1919-1920, 1921-1922 y 1922. Las hermanas fallecieron en la primera década del siglo XX. 

El 23 de enero de 1900, Vicente había sido nombrado presidente del Consejo de administración de la constituida Compañía Ibérica de Resinas, dedicada a la fabricación de resinas, aguarrás y otros derivados del pino. La dirección industrial radicaba en Madrid y la comercial en Santander. 
Según una noticia de la revista Ferrocarriles, Industria y Comercio, en 1903 se produce la fusión con la Unión Resinera Española.

No cabe duda de que estos puestos favorecieron en parte el crecimiento de su actividad industrial y el éxito obtenido. Algunas noticias ratifican esta aseveración que no pretende ser capciosa. Así, en La Nación, del 5 de noviembre de 1925, se daba cuenta de lo dispuesto por el ministerio de Marina:
«Autoriza a D. Manuel Romero Girón para que acuda a los concursos que se celebren en los arsenales con la pintura para fondos de buques, llamada “Romero Girón”, por ser de producción nacional». 

Por su parte, en El Imparcial del 23 de septiembre de 1928 podemos leer que Vicente formaba parte de una Comisión, en cumplimiento de Real orden, para atender los asuntos del Consorcio resinero. 


 
La Droguería y Perfumería 
Una noticia de la época sitúa la droguería en la calle del Arco de Santa María, nombre que tenía la de Augusto Figueroa desde 1835 y hasta el 11 de marzo de 1904, fecha en que adquiere el nuevo nombre. Esto nos indica que al menos desde 1900 el local de la droguería perteneció a los Romero Girón para el negocio de resinas y derivados. 
Las oficinas de esta moderna industria estuvieron ubicadas en la calle Claudio Coello, 30 y 32; más tarde en Jorge Juan, 5, después en el principal de Recoletos, 2 (duplicado), mismo edificio donde tenía su casa D. Vicente Romero Girón y López Pelegrín. La citada Compañía Ibérica de Resinas tuvo su sede social en la misma de Jorge Juan, 5, y después en la calle Barquillo, 28 (domicilio de Manuel Romero Girón). 
 


 

La Correspondencia de España del 8 de noviembre de 1915, en su sección «Madrid-Industriales y Comerciantes prestigiosos», dedicaba un espacio a los situados en la calle Augusto Figueroa. De la droguería decía: 
[…] visitamos la casa núm. 15, despacho de venta de aguarrás, barnices, esmaltes, aceites, pinturas, preparados, etc., […] La casa Romero Girón, que tiene marca registrada para sus productos, y que a la vez es depositaria de la de Burrells y Compañía, de Londres, ha evolucionado tan felizmente, disipando los miles de inconvenientes que se presentaron para la fabricación de sus barnices, que hoy, como única en España, ha conquistado el más preeminente lugar entre las similares de Europa. 

 

Lo cierto es que la empresa había ampliado su mercado con la fabricación de una gran variedad de pinturas. Sus barnices de alto grado habían conseguido gran fama entre los pintores de coches con sus clases extra, superior y superior elástico, todos de gran durabilidad. A su vez, los pintores decoradores disponían de barniz extrafino brillante y la gama Flatting fino para exteriores, el superior para exteriores y pulimentar, y el normal para interiores. Además, fabricaban el blanco cristal extra superior, el negro de Japón, el negro elástico para hierro y pinturas para barcos. Todo esto sin abandonar la fabricación de sus primitivos productos resinosos, como aguarrás, colofonias, pinturas esmaltadas, barnices de copal, holandés de resina y secantes líquidos. 

Lo de los barnices “Flatting” y demás no era cosa nueva. En 1870 se comercializaban los de la firma NOBLES Y HOARE, de Londres, a través de su distribuidor Enrique Steinfeldt de la calle del Prado, 19. Los depósitos estaban en Alicante, Bilbao y Sevilla. 

No dejaremos en el tintero a los otros comercios visitados en la calle Augusto Figueroa, cuya presencia en la villa y corte también puede estar sujeta a investigación. En la citada sección de La Correspondencia de España nombraban a los Almacenes de comestibles de D. Antonio Gil Sabadia, en el número 34, con sucursal en Libertad, 18. 

En el número 35 se situaba uno de los depósitos de jabón y aceite fabricados por la razón social Hijos de José del Acebo y Compañía, bajo la denominación de “La Magnolia”. Tenía su sede social en la calle Marqués de Santa Ana, 17; el otro depósito estaba en la corredera Baja de San Pablo, 57, primitivo emplazamiento, tal y como lo indica la siguiente publicidad de 1875.


Otro negocio de aceites estaba en el número 43; se trataba del depósito de aceites andaluces marca “San Rafael”, del señor Muñoz de la Torre, cosechero en Martos (Jaén). 

En el número 29 estaban “Los Ceas”, Almacén de Coloniales, famosos por la elaboración del chocolate a brazo y en el número 28 la Droguería y Perfumería “La Universal”, de D. Antonio Moreno. 

En el número 19, haciendo esquina con la calle de Hortaleza, estaba ubicado el Almacén de tejidos de Policarpo Ruiz. Antes había estado en la calle Jacometrezo, 15, pero su traslado fue debido a los derribos que darían paso a la Gran Vía. 

Una joyita de la publicidad nos indica que en el número 47 estaba el despacho de P. Estapié y Compañía, constructores de toldos, tiendas de campaña y todo tipo de objetos de lona y loneta. 


 
Continuamos...
La marca registrada “ROMERO GIRÓN” estuvo presente en obras particulares y del Estado. Suministraban sus productos a las Compañías Transatlánticas y de los Ferrocarriles de M.Z.A., a la Sociedad Española de Construcción Naval, Compañía Auxiliar de Ferrocarriles, Anónima de Buitrón y otras muchas. 

Además, fue una de las industrias y comercios que participaron en las obras del Metropolitano, figurando en la extensa lista publicada por la Correspondencia de España con motivo de la inauguración de la línea Cuatro Caminos-Puerta del Sol en 1915. 


 
También serán proveedores para las obras del Hotel Ritz y del nuevo edificio de la revista Estampa, inaugurado en 1930 en el Paseo de San Vicente, 16 y 18. 
 
 
Esta publicidad de 1935 nos indica que existió una fusión, pasando a denominarse BARNICES CLAESSENS Y ROMERO GIRÓN, S. A. ESPAÑOLA, con domicilio en la calle Génova, 2. 
 

Una convocatoria de Junta general ordinaria publicado en el BOE de 30 de marzo de 1961, sitúa a esta sociedad con domicilio en la calle Romero Girón, 3; idéntico al de otra sociedad, la SOCIEDAD ANÓNIMA MAS. La calle Romero Girón figura oficialmente dada de alta en el callejero madrileño el 1º de enero de 1964. 
 
El Boletín Oficial de la Provincia de Madrid del 6 de agosto de 1977, apunta lo siguiente en la sección de Hacienda y Economía: 
«Expediente 1.928/77, procedente de la Delegación de Hacienda de Madrid, por liquidación de oficio, correspondiente a "Barnices Claessens y Romero Girón, Sociedad Anónima “, Impuesto sobre Sociedades, Ejercicio 1969. Base imponible que el Jurado acuerda: Noventa y nueve mil pesetas (99.000 pesetas)».
 
Y hasta aquí llega este trabajo, con la intención y esperanza de que los curiosos y avezados investigadores sumen datos que puedan enriquecer aún más la historia de la Droguería Romero Girón. Espacio fotografiado por Otto Wunderlich entre 1920 y 1922, e identificada su ubicación en agosto de 2021. 
 
Cien años han pasado y la trapera, con su burro y sus miserias, allí sigue. Ya sabemos dónde, gracias a la curiosidad de Félix Calle, la investigación de Miguel Chacón y las aportaciones de Alejandro Amador Hernández. 
 

 
 
Dedicado a los miembros y administradores del grupo de Facebook Historias Matritenses.
 

 
Bibliografía y Cibergrafía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2021) "La Droguería Romero Girón de la calle Augusto Figueroa. Madrid, siglo XX", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325


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