jueves, 3 de septiembre de 2015

Fototeca: Mozo de cuerda o de cordel. Madrid, 1917

Sumamos a la Fototeca HUM la triste realidad de todos los tiempos, retratada en este caso por el fotógrafo Otto Wunderlich entre 1917 y 1919. Gran calidad de imagen donde hasta la amarga expresión es evidente.

"Mozo de Cuerda (Schlafend) [Sueño]"
(entre 1917 y 1919)
Autor de la fotografía: Wunderlich, Otto (1886-1975)
© mecd-FPH- Archivo WUNDERLICH
Nº de inventario: W-00349

© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-009 FOTOTECA
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Al hombro la cuerda que nivela el equilibrio de la melopea. Pitillo exiguo adosado al hombre derrotado, agotado de cargar el peso ajeno e infortunio propio.

Encerada de sol y de sudores la parpusa, accesorio indispensable en el conjunto de andrajos que conforman su uniforme. Mozo de cuerda o de cordel anónimo que desde la juventud del XIX va transitando polvos, barros y empedrados. Descansa los huesos sobre el estaño y redime trago a trago el pecado de gastar un jornal en morapio.

De una bodega sale venerando aún a Dioniso, y busca en el adoquinado el apoyo necesario para la casi imposible verticalidad. Sin alma va de tanto trajinar, y sin alma queda inmortalizado en el vidrio gelatinado del fotógrafo Otto Wunderlich.

Mozo de cuerda o de cordel, apostado en las esquinas y en las plazas y plazuelas a la espera del cliente necesitado; después, el ajuste de precio: fórmula magistral de cálculo del volumen de los bultos por el peso y distancia a recorrer.

En el compendio de historias Paseo por Madrid o Guía del Forastero en la Corte (1815), se dice que merecían la misma confianza que los criados “sin amo fijo” (lo que hoy conocemos como asistentas del hogar). Los describe como gente honrada y de la que se podía fiar.

La primera noticia conocida, donde se menciona la sacrificada profesión de mula humana –dignificada con el título de “mozo”-, aparece en el Diario Noticioso del martes 31 de octubre de 1758, al referirse a un hurto:
El día 24 de este faltó, en la casa del Excelentísimo Marqués de Villafranca, un Vestido de Corte, que se compone de basquiña […] con falda, jubón, y casaca, todo de crespón negro, aforrado en tafetán sencillo del mismo color; estas alhajas las traía a casa de dicho Excelentísimo Señor, desde el Retiro, un Mozo de cordel, y las entregó á una muger que estaba en la escalera junto a la Portería de las criadas; la muger se fue con todo, y hasta ahora no ha aparecido; se da este aviso al Público, para que la persona á quien llegaran á vender dichas alhajas, ó supiere algo de ellas, se sirva dar su aviso á la Portería de las criadas de casa de dicho Excelentísimo Señor, donde darán algún agradecimiento.

En los años 30 del siglo XX otros medios de tracción –como el Taxi-, relegarán al mozo de cuerda a mozo de estación.

Finalizamos...

"Observando en la Iglesia á un mozo de cordel, que por darse golpes de pecho, se los daba en la barriga, dijo á un amigo que le acompañaba.

Con extraña devoción
golpes se da en la barriga,
porque su gran aflicción
á hacer sin duda le obliga
de las tripas corazón." [1]



Bibliografía

[1] SALAS, FRANCISCO GREGORIO, firma como F. G. S. Epigramas. (1788) Diario de Madrid. Nº. 278, pp. 1005-1006

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Fototeca: Mozo de cuerda o de cordel. Madrid, 1917", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-009 FOTOTECA
ISSN 2444-1325

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Los primeros autoservicios. Madrid, 1957

Los recuerdos de papel de hoy nos transportan al Madrid de 1957 y la instauración de los autoservicios. La siguiente fotografía, más que elocuente y una poesía en sí misma, nos indica que hablamos –indirectamente-, de la decadencia del tradicional Ultramarinos.

"El fotógrafo Antonio José Biosca haciendo una foto en la calle San Nicolás."
1959
©AFCAM. Archivo Francisco Matellanas
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-011 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

En octubre de aquel año comenzaban a funcionar en la Villa y Corte los dos primeros autoservicios de alimentación, modelo de los que hasta entonces veía el españolito en las películas de Hollywood.
El capital privado, con la asesoría de la Comisión Nacional de Productividad (Comisaría General de Abastecimientos y Transportes-TAC), daba el puntapié inicial a una historia de supermercados a través del plan “Operación supermercado”, promovido por el gobierno de Franco con el beneplácito de Estados Unidos (Plan Marshall). En esos primeros momentos, los autoservicios serían llamados “supermercados sociales”.

"Luz Marquez y Mari Tere del Río muestran a los lectores un sistema de compras que,
tras la experiencia internacional, ha llegado a Madrid"
Foto Basabe.
Revista Blanco y Negro, 1957
Archivo HUM
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-011 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

El recorrido que ahora iniciamos por los primeros autoservicios se ilustra con fotografías realizadas por F. Basabe y T. Naranjo para un reportaje de la revista Blanco y Negro (Archivo HUM). Participaron en él las actrices cinematográficas Luz Marquez y Mari Tere del Río. Simpáticas escenas del primer autoservicio de Madrid, hoy mal comparado con las tiendas de alimentación de "los chinos".


Modelo comercial
Los establecimientos de este nuevo modelo comercial comprendían una superficie de entre 44 y 100 m² y una sola caja registradora. Su fin era la venta minorista de productos no perecederos. En esencia se trataba de un ultramarinos modernizado, a diferencia del supermercado o superservicio, que comprendía una superficie de entre 100 y 400 m², donde además de se vendían productos perecederos.

En los superservicios el cliente era atendido por personal cualificado (carniceros, polleros, pescaderos, charcuteros…) que despachaban pero no cobraban; el pago se efectuaba a la salida, en las cajas. Estos últimos establecimientos tuvieron mayor auge a partir de la década de 1960.

El profesor Dr. Pedro Cuesta Valiño confecciona una tabla con los tipos de establecimientos, desde el comercio tradicional hasta los hipermercados. Lo hace en su trabajo “Estrategia de crecimiento de las Empresas de distribución comercial de productos de gran consumo que operan en España":



Reducción de personal
Cuesta Valiño explica también cuáles eran las ventajas del autoservicio para el vendedor y el comprador:
Con la introducción del sistema de autoservicio, la función de prescriptor del comerciante desaparece, provocando esta eliminación del principal papel del comerciante la aparición de la palabra distribuidor, inventada por el francés Edouard Leclerc, que rebaja al comerciante al rango de repartidor (Miquel Peris et alia 1996, p. 31). Esta tecnología de venta presenta, tanto para el comprador como para el comerciante, una serie de ventajas (Casares et alia, 1987, p. 202): para el comprador, comodidad y servicio rápido (ahorrador tiempo), libertad de elección y movimientos en las decisiones de compra, comparar precios y marcas y posibilidad de conseguir precios más bajos (si se trasvasan a los mismos las economías de coste); y para el comerciante, racionaliza la exposición de productos fomentando la venta impulsiva a través de técnicas de merchandising, aumenta la productividad por persona empleada al ahorrar mano de obra, posibilidad de ofrecer una mayor gama de productos y de aumentar la productividad por metro cuadrado como consecuencia de sustituir espacio de almacén por espacio de venta.” [1] 

Como hemos comprobado en la cita, una de las ventajas era la disminución de personal. En este sentido, asombra la liviandad con que se publica en la prensa la asociación de la destrucción de empleo con la inauguración de los primeros autoservicios como avance en la industria alimentaria, (prototipo de lo que luego será SPAR, y símil del supermercado inglés y norteamericano).



Nada cruel resulta el titular si nos remontamos al comercio tradicional de finales del XIX y principios del XX, donde los derechos básicos de un trabajador eran limitados y las condiciones laborales penosas. Doña Pilar Toboso Sánchez, en su trabajo “Grandes Almacenes y Almacenes populares en España. Una visión histórica”, recuerda la situación laboral de los desdichados dependientes:
Era común que los dependientes durmieran en la propia tienda, sobre los mostradores o en habitáculos, sin las mínimas condiciones higiénicas y las jornadas de trabajo se alargaban por encima de las legales, ya que era imposible controlarlas al permanecer el empleado en la casa del dueño, una vez concluida. Rodríguez Morueo, a quien la Comisión de Reformas Sociales encargó un informe sobre la situación de los dependientes […]” [2]

El citado informe de la Comisión, en su Tomo II – P. 144, decía lo siguiente:
“[…] casi todos duermen en sótanos, sin ventilación o en habitaciones inverosímiles; se levantan con la aurora, dura su faena todo el día, comen deprisa y corriendo, cierran a hora correspondiente y después arreglan dentro, colocan los objetos en los escaparates, y muchos ajustan las cuentas del día […]”

Dicho esto, y dejando para otra ocasión el recuerdo de los comercios tradicionales de alimentación que hubo en Madrid entre finales del siglo XIX y principios del XX, hasta el desarrollo de los Grandes Almacenes, centramos la atención en los primitivos autoservicios.

"Retrato de una familia de tenderos en el interior de su propia tienda en la calle Serrano. (Salamanca)."
1958
© AFCAM. Archivo Pilar González López
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-011 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Primeros autoservicios en Madrid
Se describe a continuación el primer modelo de autoservicio y su funcionamiento, según lo narrado por José Medina Gómez en el reportaje para la revista Blanco y Negro. Aunque el periodista no lo cita como tal, quizá está hablando del primer CABSA (Compañía Auxiliar de Abastecimiento S. A.), modelo de comercio alimentario adoptado por la buena acogida del supermercado tipo norteamericano que se había instalado previamente en la Feria del Campo de Madrid.

A las puertas de un otrora ultramarinos de la calle Jorge Juan se apilaban unos cuantos canastos de
plástico color amarillo. En el interior del establecimiento un universo alimentario al alcance de la mano del cliente.

Estanterías abarrotadas de mercancía no perecedera se repartían por todo el local. Todas ordenadas y dispuestas por secciones y productos. En cada balda, latas, cajas, paquetes, sacos y cuantos tipos de embalaje diseñaba el productor para el consumidor. Junto a ellos, y visibles, los precios de cada una de las marcas.

Cogido al moderno capazo, el cliente iba haciendo acopio de cuanto necesita el organismo para subsistir, incluidos algunos caprichos –que debieron ser muchos-, sólo por el hecho de la novedad.

Provistos ya del necesario avituallamiento, los compradores (de ambos géneros, predominando el femenino-quizá por eso los carteles anunciaban “SÍRVASE V. MISMA”-.) pasaban por caja y, una vez contabilizado el contenido del canasto, pagaban religiosamente lo adquirido sin que se les descontase ni una sola perra por haber hecho todo el trabajo.
Pero eso tenía su justificación: como hemos dicho, al prescindir de empleados el beneficio económico del comerciante repercutía directamente en el cliente con precios más económicos.





Existía otro añadido de igual importancia para el comerciante, todos los productos quedaban a la vista del cliente. Lo que no se ve no se vende, por tanto la exposición total de la mercancía implicaba, además, mayor reposición en las estanterías.

Volviendo a la cuestión del empleo, decía José Medina Gómez en el reportaje que es fuente de consulta para el presente artículo:
¿Ventajas? Para el comerciante […] la reducción de personal, que repercute en la baja de los precios, en algunos casos hasta el 50 por 100, y en el aumento de las ventas-declarado personalmente por el encargado-. Para el comprador la citada baja de precios-lo que no es ninguna tontería-, la comodidad para elegir sus compras sin la presión del dependiente y el ahorro de tiempo consiguiente de no tener que aguardar al tendero. El éxito del sistema parece garantizado.” [3]

Mientras el tendero del ultramarinos se afanaba por dar esmerada atención a su clientela, Madrid implantaba autoservicios que en 1958 llegaron a 3 y diez años después sumarían 804.

Urbanity.es
Archivo JUANJO
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-011 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Prueba piloto en el Mercado de Barceló
Casi al mismo tiempo, en el Mercado Barceló se establecía una carnicería de “sírvase usted mismo” que aportaba idénticos beneficios para empresario y clientes. Los productos cárnicos quedaban expuestos al consumidor en góndolas refrigeradas, debidamente envasados y con un peso exacto. A diferencia del autoservicio de Jorge Juan, en la carnicería del Barceló los canastos eran de metal.







Un año más tarde, y en vista de los resultados satisfactorios obtenidos en el Mercado de Barceló, se inauguraba el Mercado de Embajadores. Ocurrió en diciembre de 1958, y al evento asistirá el mismísimo ministro de Comercio, Sr. Alberto Ullastres.
Publicado en Imperio, diario de Zamora de Falange española, el 19 de diciembre de 1958, un extenso titular al uso de la época anunciaba:



En portada y página interior se reproducía la entrevista otorgada por el ministro a la prensa en Madrid el día anterior. Ullastres hablaba de los problemas de abasto, la escasez de algunos productos y el aumento de precio de otros. Aseguraba que se continuaría importando la carne congelada a pesar de su encarecimiento después de la escasez mundial del año anterior. La importación de huevos había sido sustituida por la de piensos compuestos, vitaminados, que permitirían aumentar la producción en las granjas nacionales. Y así se refirió a otros tantos productos, como el pescado, aceite, algodón, azúcar, etc. Sobre el mercado de Embajadores hizo una escueta mención:
En el mercado de Embajadores he visto esta mañana unas magníficas naranjas en paquete a 8 pesetas.
De los supermercados (autoservicios) decía que, desde su implantación en 1957 con un volumen de veinte mil clientes, habían superado la cifra de sesenta mil en 1958, con un incremento de ventas de entre uno y dos millones de pesetas al principio y hasta cuatro millones en aquel momento.
La cifra de ventas diarias era de cien mil pesetas, mientras que los sábados aumentaba a doscientas cincuenta mil, con un margen de beneficio del 7,8% que animaba a los comerciantes a implantar el nuevo modelo de mercado.
Las perspectivas del ministro eran halagüeñas:
Inauguraremos en Madrid de cuatro a seis mercados y en otras capitales uno por lo menos. La marcha es arrolladora y como me decía hoy el Sr. Llosent, jefe nacional del Sindicato de Alimentación, en dos o tres años España estará inundada de supermercados. Dentro de poco funcionarán veinticinco: seis en Bilbao, tres en Baleares, cuatro en Barcelona, uno en Ciudad Real, tres en Asturias, tres en Santander, dos en Valencia y uno en Vigo y otro en Vitoria.
Hay ciento dieciséis peticiones en estudio, lo que quiere decir que en 1959 funcionarán centenares de supermercados.

Antonio Díaz-Cañabate escribía en el ABC del 28 de diciembre:
¡Buen sitio para un supermercado la calle de Embajadores! La calle de Embajadores, allá donde se ha instalado una nueva modalidad comercial […] He ido a visitarlo una de estas tardes navideñas. Larga cola de compradores se extendía ante su puerta. Como vi que algunos hombres engrosaban la fila me enganché en la espera.
Y en esa espera Díaz-Cañabate escucha algunos comentarios que transcribe:


Así de entusiasmadas estaban las amas de casa, quienes en algunos casos se apresuraban en cantarle las cuarenta al tendero de su calle: “-¡Aplicase el cuento, don Fermín, que las judías están una peseta más baratas en el mercado!

Comenzará entonces la carrera ascendente de los comercios de alimentación; desde el autoservicio hasta los grandes hipermercados, pasando por los mercados que hoy parecen fenecer sin remedio.

De aquellos tiempos nos llega la sonrisa amable de la joven charcutera, desde alguno de los mercados que proliferaron por la geografía urbana madrileña. Y se despide de nosotros, como lo hiciera una vez de su distinguida clientela.

"Retrato de una mujer despachando en su establecimiento."
1960
© AFCAM. Archivo José González Revuelta
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-011 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325



Bibliografía
[1] Cuesta Valiño, Pedro. ESTRATEGIAS DE CRECIMIENTO DE LAS EMPRESAS DE DISTRIBUCIÓN COMERCIAL DE PRODUCTOS DE GRAN CONSUMO QUE OPERAN EN ESPAÑA (4ª parte) Strategies of the companies distribution of products of great consumption in Spain. Universidad Pontificia Comillas de Madrid (ICAI-ICADE) Universidad de Alcalá. Consultado en 27 de agosto de 2015. http://www.infoagro.com/

[2] Toboso Sánchez, Pilar (2002) Grandes Almacenes y Almacenes populares en España. Una visión histórica. Madrid, FUNDACIÓN SEPI (antes Fundación Empresa Pública) Programa de Historia Económica. Capítulo II, pp. 24.

[3] Medina Gómez, José (1957) El autoservicio ha hecho su aparición en Madrid. Revista Blanco y Negro, nº. 2379. Editorial Prensa Española.
Maixé-Altés, Joan Carles. (2009) “Modernización de la distribución alimentaria en España. 1947-1995”. Revista de Historia Industrial. Nº. 41. Año XVIII. 2009. 3

Hernando Cuñado, Jorge. La modernización de la comercialización en la España del siglo XX: el caso de Madrid. Director: José Luis García Ruiz. Tesis doctoral. Dep. de Historia e Instituciones Económicas I. Facultad de CC. Económicas y Empresariales. Universidad Complutense de Madrid. Madrid, 2014.

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. 
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Los primeros autoservicios. Madrid, 1957", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

Fotografía de portada:
Revista Blanco y Negro. Nº. 2379, 1957
Archivo HUM



©Eduardo Valero García-HUM 015-011 RECUPAPEL
ISSN 2444-1325

domingo, 23 de agosto de 2015

Estampas. Madrid pueblo: Un monumento, y el de Claudio Moyano

¿Cuántos nombres de calles y plazas se han cambiado en estos siglos?
¡Y cuántas de esas calles ya no existen!
¿Cuántos edificios se han volatilizado o quedaron reducidos a su mínima expresión?
¿Cuántos monumentos se han quitado, se han escondido entre arbustos o han desaparecido? Estos últimos –en tono de humor-, están presentes en las estampas de hoy.


Un monumento…
Estampa de Madrid pueblo creada por el caricaturista TITO (Exoristo Salmerón García) y publicada en la revista La Esfera de hace 91 años (enero de 1924). Forma parte del artículo titulado “¡De los monumentos líbranos, Señor!” que firma Fortunio.

Archivo HUM
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-013 ESTAMPAS MAD

© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Un nutrido grupo de gente –Banda municipal, picoleto, y perro vagabundo incluidos-, permanecen en rededor del inaugurado busto de sabe Dios qué personaje, mientras unas palabras llenas de florituras se desparraman al cielo; enaltecimiento de las virtudes y bondades de tan ilustre eminencia marmórea. Ocupa un lugar de relevancia en el centro del pueblo, y allí permanecerá por los siglos de los siglos, si es menester, con su rostro adusto a fuerza de cincel.


… Y el de Claudio Moyano
Fortunio monologa sobre los monumentos y se centra en uno muy conocido para los amantes del libro y el aire puro; se refiere -y nos referimos-, al monumento de D. Claudio Moyano.
Hay glorificaciones injustamente desdichadas como las heroínas de ciertas novelas: la de Claudio Moyano, en la plaza de Atocha. De nada le sirvió al insigne reformador de la enseñanza tener una cara de pocos amigos y mostrarse en una actitud relativamente majestuosa. Primero le colocaron un abrevadero al pie del monumento para que le prestaran gustoso acatamiento toda clase de caballerías; luego le fueron robando los bajorrelieves que estaban demasiado bajos; después le colocaron una verjita para que no se llevasen las inmundicias que la gente depositaba cada día con perseverancia digna de mejor empeño. Y, por último, un humorista desconocido le lanzó con tal destreza el neumático de una bicicleta, que se le quedo enganchado en un hombro por espacio de dos años.

Triste destino para un ministro de Fomento, propulsor de la ley de Instrucción Pública, precursor de la Enseñanza primaria, y hombre ilustrado e ilustre. Su monumento, además de lo contado por Fortunio, no se librará de los avatares urbanísticos.


A las diez y media de la mañana del domingo 11 de noviembre de 1900 se inauguraba el monumento a D. Claudio Moyano Samaniego, obra de Agustín Querol, que había sido sufragada por los maestros.
Así lo publicaba La Correspondencia de España del día 12:



El Heraldo de Zamora, de 26 de noviembre de 1900, hacía referencia al acto y publicaba la siguiente fotografía:



En ese mismo reportaje se despachaba un maestro, añorando quizá el amparo que Moyano intentó para el profesorado español. Se trataba de D. Vicente Fernández Alonso, quien redactaba los siguientes versos:

Yo soy un profesor desventurado
que en tono plañidero y vergonzante,
he pedido mil veces suplicante
el sueldo que, mil veces me han negado.
Triste, andrajoso, pobre y demacrado,
con huellas del ayuno en el semblante
hoy te vengo a exigir amenazante,
la perra que tu estatua me ha costado.
Baja del pedestal que te sustenta
y vuelve a ser ministro de Fomento,
como le fuiste allá por el cincuenta.
Si no lo haces así, con sentimiento
el bronce que tu imagen representa
me tendré que comer ¡Estoy hambriento!


Descubierto el bronce con su pedestal de granito, marchó la gente a sus casas; y ahí quedo Moyano con cara de pocos amigos y una postura nada relajada, aguantando las penurias descritas por Fortunio, divisando la gran explanada que era Atocha en esos tiempos y acumulando basuras de la tierra y el cielo.

Así veían ubicada la estatua los madrileños de otros tiempos.

"Glorieta Emperador Carlos V"
Archivo Fuenterrebollo
No indica año ni autor.
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-013 ESTAMPAS MAD
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

“Estatua de Moyano y Ministerio de Fomento”
Ambrosio Pérez (1906)
Museo de Historia-Tarjetas postales-Inventario: Inv. 34315
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-013 ESTAMPAS MAD
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

“Ministerio de Fomento”
Hauser y Menet (entre 1920 y 1925)
Museo de Historia-Tarjetas postales-Inventario: Inv. 1991/1/309
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-013 ESTAMPAS MAD
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


“Calle de Caludio Moyano”
Servicio Fotográfico Municipal (1925)
Museo de Historia-Fotografías-Inventario: Inv. 9309
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-013 ESTAMPAS MAD
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


El monumento dio tantas vueltas como otros muchos, pero no ha desaparecido. De su primitivo emplazamiento, en el Paseo de Atocha, cercano a la Glorieta de Carlos V, fue llevado a la plaza de Luca de Tena; el "Scalextric" necesitaba espacio. De allí inició su periplo hasta el patio del Instituto Moyano. El 28 de marzo de 1982, siendo alcalde D. Enrique Tierno Galván, es restituido por el Ayuntamiento de Madrid y colocado en la Cuesta de Moyano, junto al antiguo Ministerio de Fomento (hoy de Agricultura).

Y de esta manera, una graciosa estampa de aquel Madrid que fue pueblo, nos ha transportado a los inicios del pasado siglo y su fisonomía.



Homenaje
Por esas cosas que tiene la vida, el 30 de mayo de 1925 fallecía el dibujante TITO.
Queda pues el sincero homenaje en esta publicación.




Bibliografía

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. 
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Un monumento, y el de Claudio Moyano", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-013 ESTAMPAS MAD
ISSN 2444-1325

viernes, 21 de agosto de 2015

Traída de aguas, fuente del chorro de la Puerta del Sol y la Mariblanca

A propósito de una imagen publicada en el grupo de facebook "Historias matritenses", que hace referencia a la traída de las aguas a Madrid y la puesta en marcha de la fuente provisional de la calle Ancha de San Bernardo, queremos recordar otra fuente, la del chorro de la Puerta del Sol. Pero antes, un inciso para ilustrar aquel momento.

La imagen publicada en el grupo de Facebook "Historias Matritenses"


Traída de aguas a Madrid 
El avance tecnológico hizo realidad el milagro de traer las limpias y ricas aguas del Lozoya a la ciudad. La mano de la reina "de los tristes destinos" dio la señal para que comenzase a manar el líquido elemento. Aconteció aquello la tarde del 24 de junio de 1858 en el Campo de Guardias, en el interior del depósito que había sido profusamente engalanado para la ocasión.
Isabel II lucía un elegante vestido de seda rosa con cintas y gasas; ceñida en su sien una magnífica diadema de perlas.

El periódico La España de ese día dedicaba una extensa columna al momento memorable que estaba a punto de acontecer. Comenzaba diciendo:




Los textos e imágenes que vienen a continuación corresponden a la revista El Museo Universal de julio de 1858 (Año II - Núm. 13), publicados con motivo del regio evento. En primer lugar vemos el aspecto que tenía entonces la fuente del depósito del Campo de Guardias; es un grabado de Francisco Ruiz y Federico Rico.


© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-010 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Como era de esperar, el bueno de Laurent también fotografió la fuente, así como otros tantos espacios de Madrid y provincias de España. Y como también era de esperar, la Biblioteca Nacional de España atesora ésta y muchísimas imágenes; bueno es darlas a conocer citando siempre sus fondos.

"Rio Lozoya : estatua de piedra original del escultor Sabino de Medina "
Laurent, J. (ca. 1858)
© BNE-bdh Signatura: 17/215/5
Atribuida a J. Laurent en el catálogo de la subasta de Soler y Llach de 16 de diciembre de 2009. 
Fotografías y fotolibros
Fecha basada en que la fuente fue inaugurada oficialmente el 24 de junio de 1858
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-010 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


A continuación, el grabado de Urrabieta y Tomás Carlos Capuz, que inmortaliza el momento ya descrito, cuando las aguas entraron por las escalinatas del depósito.

"[...] oyose un pavoroso estruendo, y las aguas en copiosa catarata, se precipitaron por ambas escalinatas cayendo con estrépito al fondo del depósito. Fue aquel un momento sublime, todo el mundo quedó suspenso y sobrecogido, desatándose despues en gritos de entusiasmo y alegría."

© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-010 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

En esos momentos de emoción, de increíble asombro por lo que estaba ocurriendo, y para exaltar aún más el fervor patrio, algunas voces entonaron el siguiente himno:

"Portento cristalino
que a los espacios subes:
¿te vas entre las nubes
fantástico a ocultar?
¡Ah, no! ya con asombro
miramos como rizas
tus ondas quebradizas
espléndido al bajar.

Tus ondas que descienden
cual pálidas estrellas,
en líquidas centellas
de estraña brillantez,
o en copos destrenzadas
de espuma limpia y leve,
como escarchada nieve
de hermosa candidez.

¡Honor, gloria a la ciencia
palanca irresistible!
¡laurel inmarcesible
al genio creador!
Por él Lozoya altivo
se arranca de su asiento,
y eleva al firmamento
su inmenso surtidor.


A las ocho y cuarto de la noche, la reina Isabel II, su marido, el pequeño Alfonsito y la infanta Isabel, se trasladaron junto con la pomposa comitiva a la puerta de la calle Ancha de San Bernardo; allí se agolpaba gran número de madrileños frente a la fuente provisional.
Un giro de llaves propicio la salida del agua por el potente surtidor. El chorro se elevó por los aires alcanzando una altura de "noventa y tantos pies", y el pueblo, alborozado, gritó de alegría y fue testigo de aquel avance tan necesario para la Villa y Corte.

El pintor madrileño Eugenio Lucas Velázquez -autor también de la imagen que encabeza este artículo-, pintó otra escena que corresponde al mismo momento. Se trata de un cartón al óleo de pequeñas dimensiones (63 x 78 cm) que bien pudo ser boceto del otro.


Justo es aclarar que a Eugenio Lucas Velázquez se le conoce también como Eugenio Lucas Padilla o Eugenio Lucas el Viejo; cualquiera de estos dos nombres es erróneo.

Los grabadores Francisco Ruiz y Bernardo Rico retrataban así el momento de la puesta en marcha de la fuente.


© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-010 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

De la fuente decía el dominical Gaceta de los Caminos de Hierro de 27 de junio:



Hasta altas horas de la noche de aquel 24 de junio de 1858, y durante varios días, el pueblo de Madrid visitó la fuente de la calle Ancha y el depósito, como muestra de agradecimiento a sus mentores y promotores.



La fuente del chorro de la Puerta del Sol
De nuestro proyecto en ejecución "Madrid y Galdós - Galdós en el Siglo XIX", que se centra en la vida del insigne escritor canario en la Villa y Corte, recuperamos dos momentos que hacen referencia a la fuente: junio de 1860 y julio de 1862.

El Capítulo I de "Madrid y Galdós - Galdós en el Siglo XIX" da comienzo en 1860 -año que podemos considerar como inicio de la época galdosiana-, para situar al lector en el Madrid Isabelino, con la narración de los acontecimientos más destacados en la vida de la ciudad.
Uno de aquellos acontecimientos fue la inauguración de la fuente de la Puerta del Sol, acto verificado el 24 de junio de 1860.

Así lo contábamos:

1860
Junio
Fuente de la Puerta del Sol
La popularmente conocida como "fuente del chorro" de la Puerta del Sol, fue inaugurada el 24 de junio. Se la llamó "del chorro" por el famoso y potente surtidor que disparaba el agua a 30 metros de altura.
La fuente, circunscrita en un pilón de dieciocho metros de diámetro, estaba provista de un surtidor con boca de siete centímetros de diámetro por donde salía con gran fuerza el chorro procedente de un canal subterráneo de setenta y siete kilómetros de longitud; dicho canal traía las aguas del río Lozoya hasta el primer depósito del Canal de Isabel II.
Una multitud, además de la propia Isabel II, asistieron a la inauguración y puesta en marcha del surtidor. El asombro fue mayúsculo al contemplar la altura de tan colosal chorro; tanto que el escritor Manuel Fernández y González, en un arranque poético escribió: "¡Oh maravilla de la civilización, que pone los ríos de pie!".


Fuente de la Puerta del Sol. Surtidor.
Autor: Kaulak, 1860
Museo de Historia. Madrid

Reforma de la Puerta del Sol.
Fuente con surtidor.
Autor anónimo, 1861
© BNE Biblioteca Nacional de España


En el Capitulo III, que corresponde a 1862 -año en que un jovensísimo Benito Pérez Galdós llega a Madrid-, se habla de las incomodidades generadas por el "chorrito" de la fuente.

1862
Julio
Isabel II en el Santuario de Atocha
El Diario Oficial de Avisos de 19 de julio, publica el Bando de la alcaldía corregimiento por el que se avisaba que a las seis de la tarde se trasladaba en público la reina Isabel II hacia el Santuario de la Virgen de Atocha. La soberana acudía al templo para dar gracias al Altísimo por su feliz alumbramiento.
"[...] saliendo del real palacio por el arco de la Armería, calle Mayor, Puerta del Sol, Carrera de S. Gerónimo y paseos del Prado y Atocha, á la iglesia de este nombre, y regresando por los espresados paseos, calle de Alcalá y Puerta del Sol, calle Mayor y arco de palacio.
Al noticiarlo al público, espero que los vecinos de las calles designadas, darán una nueva prueba de adhesión y respeto á su reina, adornando con colgaduras los balcones de sus casas.
Madrid, 19 de julio de 1862.-El duque de Sesto."


El chorrito de la fuente de la Puerta del Sol
Ese mismo día 19, y para adornar el paso de la reina por la Puerta del Sol, culminaron las pruebas de agua que se venían haciendo desde hacía unos meses en la nueva fuente. Como comentamos en el capítulo I (Junio de 1860), año de la inauguración de la fuente, el chorro que despedía el surtidor era descomunal en altura y fuerza. Pues bien, dos años más tarde aquello no había cambiado y la proporción del líquido elemento que se elevaba al cielo era directamente desproporcional al tamaño del recipiente que lo contenía, es decir el pilón. Esto ocasionaba el desbordamiento del agua y su vertido sobre la plaza. Además, a diario, y en especial cuando arreciaban los vientos de Guadarrama, transeúntes y transportes quedaban empapados.

"VÍCTIMAS DE LA NUEVA FUENTE DE LA PUERTA DEL SOL"
El Museo Universal, Agosto de 1862

Las críticas no se hicieron esperar, y a las del potente chorro y su mínimo pilón se sumaron las de lo poco que iluminaban las farolas y la necesidad de vallar el citado pilón, cuyo borde servía de asiento por las noches a lo más malandras más selectos de la Villa y Corte.

-¿Qué significa ese equipo?
-Que tengo que pasar por la Puerta del Sol para ir a la oficina.
El Museo Universal, Agosto de 1862

Pone la puntilla a los grabados humorísticos sobre la fuente y su chorrito, el titulado "Madrid de antaño y Madrid de ogaño" (así es como se escribía antes hogaño). El dibujante recuerda las calles polvorientas del antiguo Madrid, y en particular la de la Puerta del Sol durante el tiempo de reformas; erial en verano, lodazal en invierno, y un mar de aguas fangosas en todas las estaciones después de la instalación de la fuente. Dos viñetas representan el cambio; "Los polvos de antaño", con la multitud afrancesada rodeada de polvo, y "Los lodos de ogaño", donde transitar por la Puerta del Sol era lo que se ve.

"MADRID DE ANTAÑO Y MADRID DE OGAÑO"
El Museo Universal, Septiembre de 1862

Si los grabados que hemos visto exageraban sobre las incomodidades provocadas por las aguas de la fuente, el siguiente nos muestra la realidad; es el momento del paso de Isabel II por la Puerta del Sol con la fuente en funcionamiento y el "chorrito" en toda su magnitud, dejando caer el agua hacia un lado.

"Paso de S. M. la Reina por la Puerta del Sol al dirigirse en la tarde del 19 al santuario de Nuestra Señora de Atocha"
Panorama Universal (El Mundo Militar), domingo 27 de julio de 1862

Pero para exageraciones, el detalle signado con el número 19 que aparece en el plano Madrid, a vista de pájaro (1873), conservado en el Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya.
Las aguas del Lozoya parecen invadir la plaza y elevarse sobre los tejados de la populosa urbanización.




Más apaciguada y con un chorrillo decoroso, fotografía fuente y plaza el famoso Charles Clifford en 1862. 

"[Puerta del Sol] C. Clifford Photo of H.M."
Clifford, C. (1862)
© BNE-bdh Signatura: 17/26/119
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-010 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Con un modestísimo chorro la captó Alfonso Begué en 1864.


Fuente de la Puerta del Sol
Begué, Alfonso. (ca. 1864)
Archivo HUM
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-010 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Hacia 1870 -según indica la signatura de la BNE-, el fotógrafo J. Laurent retrata la plaza y su fuente. El paso del tiempo y las reformas no pudieron con los elementos, y aire y agua en conjunción continuaron humedeciendo la Puerta del Sol.

"Madrid, vista general de la puerta del Sol. J. Laurent. Madrid."
Laurent, J. (ca. 1870)
© BNE-bdh Signatura: 17/32/26
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-010 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Hay mucha más historia sobre la fuente, y muchas más imágenes de la plaza donde estuvo emplazada hasta el año 1847, pero nosotros queríamos contar lo que más nos gusta: las historias de los madrileños que vivieron esos momentos. 

Y para finalizar, un breve recuerdo...


Fuente de la Mariblanca (Buen Suceso)
No es la historia de la antigua fuente que hubo en la Puerta del Sol, es sólo un recuerdo de papel de la que estaba coronada por la marmórea y nívea Venus conocida como la Mariblanca. Esa cuya réplica continúa adornado la plaza.

Decía de ella Vélez de Guevara, dramaturgo del Siglo de Oro:
"Aquella bellísima fuente de lapislázuli y alabastro es la del Buen Suceso, adonde, como en pleito de acreedores, están los aguadores gallegos y coritos, gozando de sus antelaciones para henchir de agua sus cántaros [...]

Porque la antigua fuente, también llamada de las Arpías o de la Fe, tenía la práctica función de traer el agua del viaje del Alto Abroñigal y depositarlo en el gran pilón de la fuente a través de los pechos de cuatro arpías. Y allí cargaban el líquido elemento los aguadores gallegos y asturianos.

"Animu,(repitió el fubalterno de los maniantales de Mariblanca, que también lo pudo fer de Marimorena)" [1]

"La Puerta del Sol"
entre 1665 y 1668?
Meunier, Louis (ca. 1630-)
© BNE-bdh Signatura: INVENT/70866
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-010 RECUPAPEL
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Lectura recomendada
Para conocer más detalles sobre plaza y fuente, recomendamos la lectura de:



Bibliografía
[1] Justicia y Cárdenas, Francisco de la, Escribano, José Matías, y Gutiérrez, Sebastián (1749) Los aguadores de la fuente de la puerta del Sol : Piscator de Mariblanca : pronostico verdadero o fabuloso de los sucessos elementares, y politicos : diario de los quartos de luna, para este año de 1749 compuesto por los comerciantes de las fregonas, obligados de los caminos de agua, tratantes de Neptuno, y publicadores de quien da vez ; y escrito por D. Francisco de la Justicia y Cardenas . Madrid. Descripción: En Madrid se hallará en la Librería de Mathias Escrivano, frente las Gradas de S. Phelipe, y en el puesto de Sebastian Gutierrez, en dichas gradas. BNE (Biblioteca digital hispánica)

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. 
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Traída de aguas, fuente del chorro de la Puerta del Sol y la Mariblanca", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

· Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
· En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-010 RECUPAPEL