domingo, 16 de marzo de 2014

Cuando Madrid bailaba el cakewalk




Madrid del recién estrenado siglo XX. Como presagio de una centuria plagada de locuras humanas, en los salones de la Villa y Corte se danza al ritmo sincopado del salvaje cakewalk (Cake-walk o Cake Walk para diversos autores). Introducido en Europa hacia 1902, el arrítmico baile inventado por los esclavos negros del sur estadounidense, causa furor en la sociedad madrileña de alto copete.

La primera mención conocida sobre el cakewalk la hace el periodista J. Pérez Jorbá en el diario El Globo de 24 de febrero de 1902. Pérez Jorbá tacha este baile de primitivismo musical, y añade:

"El cake-walk es una danza de las más salvajes, que está por introducirse en los regios salones de París. La inventaron y la bailaron unos negros de América, durante el periodo de la esclavitud legal, y la misma se ejecuta al compás de una música muy bárbara, lo cual es suficiente para que se trastornen los espíritus refinados, haciendo que sus cuerpos bailen destempladamente. [...] La pareja del cake-walk salta, voltea, pónese de frenta a frente, de espalda a espalda, contemplándose, según un ritmo extraño, quebrado e inharmónico, que arrebata, sacude y hace bailar aunque no se quiera."

En Madrid y toda España causó furor y tuvo tanta fama como el tango, la rumba, el fox-trot o el charlestón. Entre 1903 y 1914 proliferaron las parejas artísticas que lo incluyeron en su repertorio y los compositores españoles utilizaron sus ritmos en sus partituras. Dicen las crónicas taurinas que el diestro Gallito entró a poner unas banderillas marcándose un cakewalk al son de la música.




En 1910 la pareja de vodevil estadounidense Charles E. Johson y Dora Dean bailaron en el Circo Parish aquel baile de ritmo sincopado muy similar al ragtime. El pianista y compositor estadounidense Scott Joplin (1868-1917), fue una de las figuras más relevantes en la creación de aquellos ritmos. Aunque hemos elegido un tema acorde a las imágenes superiores, Joplin es popularmente conocido por la composición The Entertainer, tema principal de la película El golpe.



El mismísimo Claude Debussy compuso un movimiento titulado Cakewalk de Golliwog  que formaba parte de los seis pertenecientes a la Suite El rincón de los niños (Children's corner), realizada entre 1908 y 1911.



Jacinto Benavente introdujo un cakewalk en el primer acto de su comedia Al natural (1903), casi treinta años antes del estreno de su comedia La melodía del jazz-band, estrenada en el Teatro Fontalba la noche del 30 de octubre de 1931.

La Biblioteca digital de la Biblioteca Nacional de España atesora una partitura del compositor español Joaquín Taboada Steger del año 1903 que fue dedicada a la marquesa de Argüelles. Lleva por título Cake-Walk de Salón - Célebre baile americano, e incluye, además de la partitura, la definición y teoría de tan estrafalario baile.



Así descoyuntaban caderas y talones las entalladas damas y los acartonados caballeros de la más rancia y postinera sociedad madrileña. "Delirio furioso" define la RAE al frenesí, producto de este baile peculiar. Primitivos Michael Jackson bailando un "Thriller" de hace cien años en decorados y brillantes salones burgueses. Al día siguiente, absoluto decoro e inmaculada presencia.

Enlace a la partitura:
https://drive.google.com/file/d/0B4jmVBtSC_TpUnNLbTYyTTR3RWs/edit?usp=sharing


Bibliografía
· García, Jorge. El ruido alegre. Jazz en la Biblioteca Nacional. BNE, 2013. 
· Brightwell, Eric. The roots of jazz-cakewalk. Amoeba music, 2009.
· Ortiz Oderigo, Nestor R. Historia del Jazz. Ricordi Americana, Buenos Aires, 1952.

· Citas de noticias de periódicos en la publicación


© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-007 RECUPAPEL

Madrid erótico. El baño de una francesita. Parte VI


Número 7 de la revista SICALÍPTICO de fecha 20 de febrero de 1904. Una modelo reposa apoyada sobre un artístico ánade de escayola. Las apretadas mallas contornean y definen la femenina silueta.
Desconocemos en esta ocasión el nombre de la dama. Antigua belleza que vuelve a exhibir postura pasados ciento diez años.




En el interior de la revista, la pícara francesita Lilí continúa desvistiendo el cuerpo para tomar su centenario baño. Fotografías hoy ingenuas y textos que disparan la calenturienta imaginación del escritor y los lectores. Así era el erotismo de hace más de un siglo.


Fotografía
"El baño de una francesita"
Striptease por episodios
Parte VI

XIII.—Pero falta lo más importante. ¿Habían creído ustedes que Lilí iba a bañarse con camisa y todo? ¡De ninguna manera! Por algo se trata de una intimidad: y en esta intimidad sobra toda clase de ropa. Lili no es como aquel esteta tan delicado y tan ruboroso de suyo que por respeto al pudor, pedía un bañador siempre que se bañaba solo. Ella no tiene necesidad de reservarse puesto que está sola. El joven noruego aguarda en el gabinete y no hay miedo á que la sorprenda. No es que esto la asuste do una manera absoluta; pero está tranquila por estar sola. Además sería un crimen estropear una camisa de seda cada día, solamente para el baño.
¡Abajo, pues!
Hay que procurar que no le toque el agua.
Por eso, precisamente, Lili, con una delicadeza de gata, va despojándose de ella.
Acaba de soltarla de un lado... Pero ¡con qué monería... sujeta lo demás!



XIV.—Finis coronat opus.
En el actual momento histórico, Lili se encuentra tal y como vino al mundo: con la diferencia de que ha crecido lo suficiente para que tomen valor muchísimas cosas que no pueden apreciarse en una ración nacida.
Ahí la tienen ustedes: sentada en al baño, el agua le llega hasta más arriba de la cintura y está esperando momento de decisión para dar la zambullida total que la cubra por completo. La detiene el miedo a humedecerse el cabello, del cual ella misma está enamorada. No le gusta perder todo ese ornato de rizos y de bucles ensortijados que el agua ha de deshacer. Pero ¿qué remedio queda? ¡Pecho al agua! Dentro de poco Lili estará acostada casi en el fondo de la pila. ¿Cuánto tiempo permanecerá así? ¡Chi lo sá! El tiempo suficiente para que mientras ella se refresca... el joven noruego arda como una tea.
Y nosotros también. ¡Lástima no poder asomarse al fondo de la pila! (Continuará en el número próximo.)

En la próxima entrega, que corresponde al número 8 de la revista, la joven francesita enseña lo que estaba permitido en la época, finalizando así el curioso striptease.


Arte desplegable
"Calipso" o "La toilette de Venus"
Reproducción de una obra de William-Adolphe Bouguereau

Como si de la página central de Play Boy se tratase, SICALÍPTICO también tenía su desplegable. No aparecían fotografías de desnudos sino obras de arte, como esta preciosa Venus cuyo original se encuentra en el Museo Nacional de Bellas Artes de la República Argentina.





Un striptease de hace 110 años acompaña el post de hoy. La revista SICALÍPTICO publicaba fotografías con situaciones sugerentes que se iban poniendo más picantes a medida que avanzaba la historia. Lo hacía por entregas, un par de fotos por número publicado, acompañadas de textos eróticos-o al menos eso pretendían ser.

El erotismo, lo sensual y sugerente dejaban de ser temas tabú y pasaban a formaba parte del "Libro de estilo" de la época. Los ángulos de enfoque y la luz en las fotografías; las poses, miradas y expresiones; los motivos representados; la vestimenta y modelos; los títulos y narraciones; las ilustraciones estilizadas, y todos los detalles que hoy han dejado de sorprender, fueron seña de identidad de la década de 1930 que convertirán la figura femenina en una expresión artística.

Lejos de interpretaciones vejatorias, discriminatorias y/o que puedan ofender a la mujer, las fotografías, ilustraciones y publicidad que aquí aparecerán corresponden a una época en que las féminas comenzaban a tener mayor protagonismo, perdían esa absurda condición de "sexo débil" y recibían no pocas alabanzas. Por desgracia, y durante mucho tiempo, aquel ideal fue truncado una vez finalizada la Guerra Civil.


© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-009 MADEROT

Estampas. Madrid pueblo: El mercado


Concurridos mercados de los domingos por la mañana. Gorjeo de buhoneros anejos a la feria de todo lo ponible, comible y bebible, que venden ajos, frutas de temporada de dudosa procedencia y frasquitos de dudosos perfumes.
En el interior del poblado comercial-estrategicamente urbanizado-compiten los melones de Villaconejos con los de Tomelloso y también con el vendedor, que es otro melón con denominación. La docena de calcetines a "leuro" con las blusas del "Breska" y las alpargatas de esparto con los "chándales" que se los quitan de las manos. Todos los vendedores se desgañitan pregonando la mejor oferta, mientras el de los encurtidos ofrece catas de aceitunas de las de Campo Real, según reza en la pizarra.

De los productos mencionados, algunos no existían en el primaveral mercado del Madrid de 1936. El dibujante Garrido lo retrata abigarrado y jovial; con sus tenderetes bien dispuestos, igual que los "quintos" que desfilan junto a la maja moza. No faltan el golilla, el fullero y el charlatán; la gitana de la buena fortuna y el gitano afortunado. Todos conforman una fauna variopinta de acentos y colores. Carromatos y banastas repletas de hortalizas... algunas de Hortaleza.
Y, cómo no, el trovador, el juglar, el contador de historias. Poeta de cartel y puntero que de barrio en barrio recitaba las más truculentas desgracias por una perra chica... o una gorda si era menester.

Página de humor, por Garrido
"El mercado"
Crónica, 1936



© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-006 ESTAMPAS MAD

sábado, 15 de marzo de 2014

Princesa y Alberto Aguilera hacia 1874





Papeles ajados y mil veces ojeados. Compendio de tintas y tramados que traen al presente recuerdos viejos. Así, entre el baile de páginas, una se queda y nos muestra el antiguo barrio de Pozas, con su iglesia y hospital del Buen Suceso. Fotografía acompañada de texto que firma Antonio Velazco Zazo en un artículo de la revista La Esfera de 1919.


A pie de foto, esta leyenda: "Una vista del barrio de Pozas, en el cruce de las calles de la Princesa y Alberto Aguilera, hace 35 años." Y el nombre del autor de la misma, "LACOSTE".
Existe un error, la autoría de la fotografía corresponde a J. Laurent y Cía. bajo el título "MADRID-1037-Vista del barrio de Pozas.", identificada en la Fototeca del Patrimonio Histórico con el nº de inventario VN-07027 del Archivo Ruíz Vernacci.

J. Laurent y Cía. 
MADRID-1037-Vista del barrio de Pozas.
© Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Visión irreconocible de un cruce de calles. Fantasma del barrio de Pozas que fue una vez, en ese pequeño triángulo conformado por la calle de la Princesa y los paseos de Areneros y del Conde Duque. Hoy Princesa, Serrano Jover y Alberto Aguilera.
Más inimaginable aún es aquella zona de Madrid-hoy opulento barrio de Argüelles-en el trazado realizado por Matthäus Seutter durante el primer tercio del siglo XVIII. Junto al triángulo, que se nos hará reconocible en posteriores planos, estaba la Puerta de San Joaquín, desde donde arrancaba la calle del mismo nombre y que más tarde se llamará Camino de San Bernardino, hoy Calle de la Princesa.

"Madritum sive Mantua Carpetanorum celeberrima Castiliae Novae civitas et Monarcharum Hispanicorum magnificentissima Regia sedes... Madrit, la plus célèbre ville dans la Castille nouvelle et la plus magnifique résidence des Monarques d'Espagne"
Seutter, Matthäus (1678-1757). Cartographe
Bibliothèque nationale de France, département Cartes et plans, GE C-1467

En el Plano Geométrico de Tomás López, realizado en 1785, el Camino de San Joaquín y su puerta ya son denominados de San Bernardino. No figura identificado en este ni en el anterior plano el Paseo de Areneros, que será después la calle Alberto Aguilera.



Para salir del despiste, dos planos posteriores en el tiempo que se asemejan al actual callejero de la Villa y Corte. El primero, de Emilio Valverde, realizado en 1883.
En él se identifican con letras algunos edificios de interés; así, con la signatura ID figura el "Hospital del Buen Suceso"; AL: Hospital de la Princesa; LX: Palacio de Liria; GV: Cuartel de Guardias de Corps. Con la "r", en el centro del mentado triángulo, el Convento de Santa Magdalena. Ya aparece definido el Paseo de Areneros y la Calle de la Princesa. Por su parte, no se señala la Puerta o Portillo de San Bernardino, que había sido derribado en 1864 para dar paso a la construcción del futuro Barrio de Pozas.

PLANO DE MADRID,  por Emilio Valverde. 1883
Bibliothèque nationale de France, GEC-206

En el segundo plano, la Guía Nueva de Madrid, publicada por el Noticiero Guía de Madrid en el año 1900, quedan bien identificas la iglesia del Buen Suceso (inaugurada el 25 de marzo de 1868) y las calles de la Princesa y los Paseos de Conde Duque y de Areneros.



Con todos los datos visuales aportados por los cartógrafos que a escala retrataron la Villa y Corte, podemos relatar la fisonomía de la zona. Ensanche del que sería el nuevo Madrid, conocido como barrio de Pozas, conjunto de isabelinas casas que cambiará la huertana fisonomía de la montaña del Príncipe Pío.

Así lo relata Antonio Velazco Zazo en su artículo:







© 2013 Eduardo Valero García - HUM 014-006 RECUPAPEL


martes, 11 de marzo de 2014

11 M. Diez años en el recuerdo



Hoy debe ser un día de homenaje y recuerdo a los inocentes que perdieron la vida aquel fatídico día de hace 10 años. Siempre en el recuerdo, madrileños nativos y madrileños de adopción; las medallas y monumentos nunca compensarán el dolor. Ese dolor que duele más cuando se insiste en las luchas de mentiras y medias verdades.


.