domingo, 19 de enero de 2014

Madrid, 18 de enero de 1914. La nevada


Continúa nevando en Madrid. La nieve y la niebla convertían la ciudad en una estampa velada, sin profundidad ni horizonte. Los diminutos cristales helados hechos copos se mezclaban con la tierra de las calles formando un pesado lodo que dificultaba el tránsito. A esto se sumaba el intenso frío, con temperaturas que no superaron los cero grados en toda la jornada y que, debido a la nieve en el suelo, daban una sensación térmica de 10 grados bajo cero.

En el Heraldo de Madrid del 17 de enero, el fotógrafo Alfonso ofrece esta visión de Madrid. Se trata del carro de las bodegas "Colonia de San José", al que tuvieron que desenganchar los caballos que lo arrastraban por no poder circular a causa de la nieve depositada en la calle de Alcalá.




Hace cien años en Madrid...

Domingo 18
NIEVE
Máxima   -5,0º
Mínima   -8,1º


Coplas del domingo, por Antonio Casero
El madrileñista poeta describe los efectos de la nieve en la ciudad. Deja de lado su humor castizo para criticar a la impasible sociedad, que nada hace por el dolor ajeno.

LA NIEVE
¡Cómo cae la nieve!
Todo está en silencio;
voy á hacer mis «coplas»;
escribo, y no puedo.
Mi musa está triste,
está como el tiempo;
hoy sus alegrías
desaparecieron;
hoy no canta alegre
el reír del pueblo.
La noche está envuelta
en hondos misterios;
ni el más leve ruido;
todo está en silencio;
nada se me ocurre;
escribo, y no puedo.
Mi musa está triste,
está como el tiempo.
¡Pájaros sin nido
que tendéis el vuelo
y vais por el mundo,
de cariño huérfanos;
infeliz golfemia,
pobres pequeñuelos
sin amor de padres
ni calor de besos;
míseros ancianos,
que os rendís al peso
de una larga vida
que os dio como premio
muy duros trabajos
y tristes recuerdos
de amor e ilusiones
y hogares deshechos!...
del helado invierno
En las noches largas
del helado invierno
deberían abrirse
las puertas del templo
y allí refugiarse
los niños, los viejos,
al calor de las puras esencias,
que la casa de Dios es tu templo
que cobija a todos,
a malos y buenos.
Los portales debieran abrirse
para albergue de los pordioseros
y debieran abrirse las almas,
y debieran abrirse los pechos,
para darles calor a los pobres
que caminan por tristes senderos
sin calor de nadie
en las noches de nieves y hielos.
Los palacios, las casas humildes,
hospitales, asilos, conventos,
no cierren sus puertas
al que sin consuelo
camina aterido
por tristes senderos
sin calor de nadie
en las noches de nieves y hielos.
¡Caridad a todos;
son hermanos nuestros
que mueren de frío;
piedad para ellos!...
¡Es triste, muy triste,
el pensar que hay perros
más considerados
que esos pequeñuelos
sin amor de padres
ni calor de besos!...
........................................
¡Cómo cae la nieve!
Todo está en silencio;
nada se me ocurra;
escribo, y no puedo,
¡Mi musa está triste,
está como el tiempo!



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La nevada en Madrid y las calles
El Heraldo de Madrid del día de la fecha publica, además de la dolorosa copla de Antonio Casero, varios artículos relacionados con la copiosa nevada que estaba cayendo en Madrid. En el titulado "La nevada en Madrid - Nieve y frío", describen el aspecto de las calles de la ciudad en aquel día.



La fotografía, de Alfonso, muestra a un grupo de bomberos y empleados municipales limpiando una de las céntricas calles de la ciudad.


El periódico critica que la Puerta del Sol tenía un aspecto de suciedad y peligro, que desmerecía su calidad de plaza central de una nación. También juzgaba la labor de la Compañía de tranvías y su falta de interés por la limpieza de los coches, que circulaban por Sol con la nieve adherida a los techos y testeros.


De la Puerta del Sol se traslada el periodista del Heraldo de Madrid a la plaza de Pontejos, verdadero paso de la muerte, donde, con sus declives y escalones desiguales habían ocurrido infinitas caídas de transeúntes, algunas de ellas de cierta gravedad. Desde allí se dirige a la Plaza Mayor. La estampa es verdaderamente bonita. La nieve, blanca y brillante, cubre los tejados de las edificaciones de la plaza, y la estatua ecuestre de Felipe III tiene el aspecto de una nube de algodón. Mismo cuadro encontraron en la Plaza de la Villa, con la estatua de Don Álvaro de Bazán luciendo níveo modelo.

La Plaza de Oriente ya estaba limpia, pero sus árboles, suelo y fuentes, combinados con su cinturón de estatuas creaba una preciosa postal. Así la mostraba el fotógrafo Alfonso:


Continúa el periodista describiendo el recorrido invernal:


Y seguirá su camino por el Parque de El Retiro, Atocha-que era un lodazal-, y el Salón del Prado, observando el blanco y sucio panorama. La guerra de batallas infantiles con proyectiles de nieve y el esforzado trabajo de los empleados municipales, merecedores de un premio al duro y desangelado trabajo.


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Otras estampas 
Todos los periódicos y revistas dieron cuenta de la noticia de las nevadas y el frío de Madrid. De mejor o inferior calidad, pero todas recuerdo de aquel día de hace cien años, se hicieron varias fotografías del estado de la ciudad durante y después de la nevada.

"El Liberal"
19 de enero de 1913
Fotografías de Alfonso

"Mundo Gráfico"
Enero de 1914
Fotografía de Hugelmann

La siguiente fotografía formó parte de nuestros "Recuerdos de papel. La nevada de 1914 en el Palacio de Cristal"

"La Esfera"
24 de enero de 1914
Fotografía de Salazar

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Fotografías con Arte
Vamos a dar un poco de color a este artículo, que con tanta nieve y frío ha quedado gris y apagado.
La revista La Esfera, en su sección "La fotografía artística", reproduce una magnífica fotografía de Prats titulada "Gitana del Albaicín"



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Humor centenario
El sarcasmo del dibujante Tovar vuelve a ilustrar las páginas del Heraldo de Madrid con una viñeta dedicada a los buzones de Correos en los tranvías. [Véase la noticia "Nuevo servicio público. Buzones de Correos en los tranvías". Madrid, 15 de enero de 1914]

Diálogo:
Uno desde la plataforma. -¡Eh, amigo: allá va un sello de alcance!

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Las fotos
La revista Mundo Gráfico publica dos fotografías de Salazar donde es visible el frío y nieve que azotaba Madrid. En la primera, además de contemplar una diosa Cibeles congelada, vemos las obras de construcción del Palacio de Correos (hoy Ayuntamiento de Madrid). La segunda recoge los juegos invernales sobre el estanque congelado del Palacio de Cristal del Parque de El Retiro.





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Bibliografía

· Citas de noticias de periódicos en la publicación
· Citas de fotografías y artículos de revistas y periódicos en la publicación




© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-006 EFEMERIDES1914




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Madrid y Galdós. En casa de Benito Pérez Galdós


La revista La Esfera del 17 de enero de 1914 publica la entrevista realizada por José María Carretero Novillo "El Caballero Audaz", a don Benito Pérez Galdós en su casa del barrio de Arguelles.
El periodista es invitado a pasar a una habitación donde espera mientras el insigne escritor termina de comer. La describe:
"¿Qué hay en esta habitación?... Muchos libros, algo de desorden y un poco de la triste vejez... En el centro la poltrona donde se hunde D. Benito... Sobre una mecedora de rejilla, su clásico sombrero negro y la bufanda, una bufanda verde... En un rincón una cayadita delgada de caña americana... Sobre las librerías, tres bustos escultóricos del 'maestro', uno modelado por el admirable cincel de Carretero. Las zapatillas rusas, abandonadas debajo de la mesa. Y encima de uno de los estantes, cuatro fundas de gafas..."

Un momento después aparece la figura de Pérez Galdós. Andar lento y arrastrado, adelantando la mano derecha instintivamente antes de dar otro paso. Don Benito está casi ciego, y de su robusto cuerpo ya sólo queda el gabán que cubre su anciano esqueleto. Le queda excesivamente grande y está raído por los años. Sobre su testa, una gorrilla gris de la que se descuelga su cabello largo y acaracolado en el cuello.

Se lamenta El Caballero Audaz: "El maestro nos ha dado la visión horrible del menesteroso... y nuestra tristeza ha sido profundísima."

Tanto el escenario como la figura deteriorada del maestro, en un ambiente cargado de humo de puro y añejos olores, sumados a la mortecina luz que ofrecía el invierno madrileño, bien pudieron hacer sentir tal tristeza al periodista.

Benito Pérez Galdós en su habitación
Mundo Gráfico
Fotografía de Salazar

Son las tres y media de la tarde y un cochero espera en la puerta, por eso la entrevista se desarrollará en la berlina que conduce al escritor al teatro.
-¡Paquitole dice Galdós fraternalmente al cochero -te van a retratar para ese gran periódico llamado La Esfera ¿qué te parece?- Después dirigiéndose al periodista, continúa-Este es un amigo ¿eh?... Yo quiero un retrato para el, donde esté el caballito... Al caballito también lo quiero mucho... ¡es muy valiente!"

El fotógrafo Salazar atenderá a la petición y así quedará retratado aquel momento:

Benito Pérez Galdós y el cochero Paquito
Mundo Gráfico
Fotografía de Salazar

Durante el recorrido responde Galdós las preguntas del periodista. Interrogatorio en el que se recordaba-más que preguntar-aspectos de su vida literaria y sus primeros años de escritor.
"-Verá usted, amigo: el año 68, cuando la Revolución, escribí La fontana de oro, tanto es que el asunto de esta novela está inspirado en aquella revolución; el 69 la imprimí en casa de Noguera, calle de Bordadores: hice de ella una tirada de 2.000 ejemplares... Al año siguiente publiqué en la Revista España, El Audaz. Tenía yo entonces veinticinco años... Después, el 73, fue cuando me lancé con los Episodios y escribí Trafalgar... Desde entonces cada año publicaba cuatro tomos de Episodios."
"-La primera novela contemporánea fue Doña Perfecta y la escribí el 76, al año siguiente Marianela. En el Teatro no aparecí hasta el 92, con Realidad."

"-¿Usted administra su obra?-pregunta el periodista. Pérez Galdós cambia el semblante, se entristece. Después de un breve silencio, don Benito murmura: "-¡No. señor!... Es decir, la propiedad de mis libros la conservo... Pero he sido explotado, muy explotado!...¡Como todos!..." Al referirse el periodista a cuánto dinero le han reportado sus obras, contesta: "-A mí muy poco, a otros los han hecho ricos."

Para apartar la incomodidad que le supone la respuesta de Galdós, el periodista se centra en el éxito de "Celia en los infiernos" y el anecdótico diálogo que mantuvo con los reyes [Véase "Madrid y Galdós. Celia en los infiernos, don Benito y el Rey"]

En la informal entrevista Galdós habla de su ceguera:
"-Perdí por completo la luz del ojo derecho y con el izquierdo veo algo, pero muy confuso. [...] Desgraciadamente tengo que dictar. [...] acostumbrado como estaba a fijar el pensamiento por mi misma mano, deprisa y directamente, en la cuartilla, a leerlo y releerlo después, a que entre la creación y yo no mediara nadie, hasta al hábito mismo de sentarme y coger la pluma; me pareció que no podía continuar escribiendo; después, poco a poco, poniendo a contribución de la necesidad una gran fuerza de voluntad, he conseguido habituarme, y hoy lo hago sin el menor esfuerzo. [...] A pesar de toda mi labor pasada, si en el presente quiero vivir, no tengo más remedio que dictar todas las mañanas durante cuatro o cinco horas y estrujarme el cerebro, hasta que dé el último paso en esta vida."

El coche se para frente al Teatro Español. Termina allí la entrevista; reportaje amable que se reproducirá en las páginas de la revista con estas palabras finales:
"¡Pobre don Benito!... ¡Iba a luchar! ¡Con sus setenta y dos años! Y yo pienso que entre todos los españoles debiéramos proporcionarle un bienestar decoroso; conservarlo como se conserva en el museo la vieja bandera que resultó hecha girones en las victorias; viejo, achacoso, casi ciego, porque sus 120 obras le robaron la vista, tiene necesidad, para vivir, de dictar y torturarse mentalmente durante cuatro horas todos los días... Y, ¿no podíamos hacer nada grande, nada digno de él, con el fin de evitar esto tan triste?..."

Benito Pérez Galdós y El Caballero Audaz
Mundo Gráfico
Fotografía de Salazar

Y aquí finalizamos el recuerdo a Galdós y la entrevista centenaria. Nada agregaremos sobre "El caballero Audaz", que de audaz tuvo mucho pero de caballero poco en años posteriores.


Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

· "Nuestras visitas: Pérez Galdós" / El Caballero Audaz // La Esfera. -- Año I. Núm 3 (17 de enero de 1914), pp 10-11.

· "Galdós y el premio España" / M.G. // Mundo Gráfico -- Año IV. Núm 118 (18 de enero de 1914), pp 19.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "Madrid y Galdós. En casa de Benito Pérez Galdós", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

[VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en los artículos son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia urbana de Madrid.
La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red.
Ha sido necesario incorporar estos datos para evitar el abuso de copia de contenido sin citar las fuentes de origen de consulta.


© 2014-2017 Eduardo Valero García - HUM 014-002 MADGALDOS
Historia urbana de Madrid  ISSN 2444-1325


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sábado, 18 de enero de 2014

Estampas. Madrid pueblo: Las vicetiples en el patio de butacas


Años treinta. Locura en los teatros madrileños de varietés cuando las vicetiples bajaban al patio de butacas a besar y dar palmaditas en las calvas; depositar sus posaderas en alguna rodilla y nublar la vista con sus encantos a dos centímetros de las narices del espectador. Momento para que los cardíacos señores pudiesen palpar por un segundo las firmes carnes de las bellas señoritas. Así lo deja reflejado Bellón en esta disparatada estampa de 1935.


Página de humor, por Bellón
"Cuando las vicetiples bajan al patio de butacas"
Crónica, 1935






© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-002 ESTAMPAS MAD



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viernes, 17 de enero de 2014

Madrid, 17 de enero de 1914


La mañana de este día llegó acompañada de temperaturas bajo cero y nevadas. A las siete y media de la mañana comenzaba a nevar. A las 12 del mediodía la capa de nieve tenía una altura de 6 centímetros. A las 8 de la noche, una intensa niebla cubría Madrid. Entre otras noticias del sábado 17 de enero de 1914, los protagonistas serán el hambre, el frío y la nieve.

Mundo Gráfico publica en su número del 28 de enero unas impresionantes fotografías que muestran Madrid cubierto de nieve.

Fotografías de Salazar
Mundo Gráfico. 28 de enero de 1914
Pie de foto: " La calle de Alcalá después de la nevada que cayó el 17 del actual. - Los
leones del Congreso cubiertos de nieve. - El parterre del retiro después de la nevada."



Hace cien años en Madrid...

Sábado 17
NIEVE
Máxima   -1,2º
Mínima   -7,6º


Hambre y frío en Madrid
Con el título "HAMBRE Y FRÍO - El campamento no basta. - La moción de Niembro.", el periódico El País de este día nos cuenta lo que se estaba haciendo-o no se hacia-para evitar más muertes por el hambre y el frío.

"Ha sido precisa la muerte de diez o doce personas por esas calles que dicen de Dios, en la Corte católica de la catolicísima España, para que, después de excitaciones, reproches, avisos e indirectas de los periódicos se enteren el alcalde y el presidente de la Asociación Matritense de Caridad.
Consignémoslo en elogio de esos dos señores; las demás autoridades todavía no se han enterado.
Lo que han hecho el alcalde y el presidente de la Matritense de Caridad, el ex alcalde señor conde de Peñalver, ha sido rehabilitar el campamento de las Yeserías, tan atentos o más que a evitar las muertes de hambrientos helados, a impedir el desarrollo de otra epidemia de tifus exantemático.
Ya vio el conde de Peñalver las orejas al lobo, y el racional temor a esa plaga, guarda a nuestras autoridades de la infame recogida o barredura de mendigos de las vías públicas para hacinarlos en zahúrdas o zamparlos en la cárcel.
Si la epidemia producida por la miseria y la suciedad, el tifus exantemático, no fuese para venganza de los pobres, tan contagiosa, continuarían aplicándose, con aplauso de la buena Prensa, los antiguos infames procedimientos."

Un joven concejal del distrito Centro, D. Emilio Niembro, propuso en la sesión del Ayuntamiento la creación de una Junta que, con el apoyo de los gremios, clases mercantiles, industriales, etc., etc., arbitrara recursos y organizara medios que evitasen que en Madrid "muriesen como perros las personas, los seres humanos, nuestros prójimos, los hermanos en Cristo de esos frailes, de esas monjas, de esos carlistones y de esas señoronas que ante tanta miseria cierran la bolsa, atrancan la puerta de sus conventos, residencias o palacios, dan una miseria para remediar la general causa o agravadas con sus guerras, y su política, y exigen a las autoridades que limpien de pobres la entrada de hoteles, teatros e iglesias."


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Fiestas de anoche
Las incidencias que sufre nuestro blog nos obligaron a prescindir de dos eventos celebrados la noche del 16 de enero en Madrid. Mientras unos morían de hambre y de frío, otros disfrutaban de grandes espectáculos y opíparos banquetes.

Fiesta de la Prensa
Un año más se celebró la esperada fiesta de la Prensa, en la que colaboraba un gran número de artistas. El Teatro Real había agotado todas las entradas; el pueblo madrileño no quería perderse este gran espectáculo de grandes estrellas como Rosita Storchio, Anselmi,  Biglione-Borghese y Cecilia Gagliardi, entre otros. Tampoco querían dejar escapar la oportunidad de disfrutar de fragmentos de Aida, Lohengrin, las magníficas escenas de San Sulpicio de Masenet y una preciosa opereta española del compositor Luna.



Baile benéfico del Hotel Ritz

La marquesa de Squilache organizó esta fiesta benéfica, destinada a la caridad con los más necesitados. Dos objetos principales tenía el evento: allegar recursos para las obras que se iban a realizar en el Grupo escolar del distrito de Congreso y llevar ropas de abrigo a un Asilo de Madrid del que la marquesa era protectora.
Con la idea de recaudar entre 5.000 y 6.000 pesetas, la sorpresa fue grande al conseguir más de 12.000.
La cena
Como se venía haciendo en las últimas fiestas celebradas en el Ritz, muchas aristocráticas personas se pusieron de acuerdo para cenar en el hotel, antes de comenzar el baile. Al efecto fueron encargadas con anticipación numerosas mesas. La marquesa dio el ejemplo, encargando una mesa de 30 cubiertos para obsequiar a sus amigos.
El baile
Poco después de las diez comenzaron a llegar los concurrentes al baile, que hacían su entrada por la puerta de la calle de Felipe IV. La marquesa de Squilache los recibía en el primer salón. A causa del duelo por la muerte del ilustre general Polavieja, no pudo asistir, como había ofrecido, S. A. la infanta Isabel; y es que la Chata se apuntaba a todos los saraos.


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Funerales del general Polavieja
Este día fueron enterrados los restos del general Polavieja en la Sacramental de Santa María. A las once de la mañana salió el cortejo fúnebre constituido por un armón de Artillería, donde fue colocado el féretro, custodiado por la guardia del real Cuerpo de Alabarderos. Con arreglo a una orden de Capitanía general, las fuerzas de la guarnición formaron a lo largo de todo el trayecto desde la calle Serrano hasta la Plaza de Cánovas.
Los regimientos del Rey, León y tropas de Sanidad militar formaban en la calle de Serrano hasta la Plaza de la Independencia; el regimiento de Ferrocarriles y batallón de la Guardia civil, en el Salón del Prado; el escuadrón de la Guardia civil, en la Plaza de la Independencia, y el regimiento de Lanceros de la Reina a continuación, en la calle de Alcalá hasta la Plaza de Castelar. La Artillería, en la vía central del Paseo de Recoletos, con la cabeza en la Plaza de Castelar.

El despliegue militar fue digno de un jefe de Estado. La tropa aguantó estoicamente la intensa nevada que caía a esas horas. Un amigo del fallecido comentó:
"A una de las cosas que más temía el general en sus últimos tiempos era las temperaturas extremas, y sobre todo a la nievo. Y mire usted por donde la nieve va a servirle hoy de sudario."

El infante D. Carlos y Eduardo Dato en la presidencia del duelo
Mundo Gráfico. 21 de enero de 1914
Fotografía de Salazar

La comitiva se detiene en la Plaza de Neptuno
Mundo Gráfico. 21 de enero de 1913
Fotografía de Salazar

El armón de Artillería conduciendo los restos mortales del general durante la copiosa nevada.
Mundo Gráfico. 21 de enero de 1913
Fotografía de Salazar

El armón de Artillería a su paso por el salón del Prado
Heraldo de Madrid. 17 de enero de 1913
Fotografía de Alfonso


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Cancionero del Heraldo
El grito rebelde, por José Camino Nessi





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Humor centenario
El sarcasmo del dibujante Tovar vuelve a ilustrar las páginas de El Imparcial con una viñeta titulada "Una buena medida". Sendas estufas navegan por el estanque de El Retiro para calentar las aguas y evitar la muerte de los peces y ranas que lo habitaban. Crítica al gasto absurdo y poco interés puesto por los gobernantes e instituciones al bienestar del pueblo.

Calefacción necesaria en el estanque del Retiro si se quiere que no mueran de hambre
y de frío las ranas y peces que lo habitan.



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Las fotos
Las fotografías, de Campúa, publicadas en la revista Mundo Gráfico del 28 de enero muestran el aspecto que tenían los jardines del Palacio Real después de la intensa nevada que cayó el día 17, y el estado en que quedaron los tendederos de las lavanderas en la orilla del Manzanares.




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Bibliografía

· Citas de noticias de periódicos en la publicación
· Citas de fotografías y artículos de revistas y periódicos en la publicación




© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-005 EFEMERIDES1914




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jueves, 16 de enero de 2014

Madrid, 16 de enero de 1914


Como veremos, el día de hoy de hace cien años continuaba siendo helado. Si bien la temperatura había ascendido un poco, no dejaba de andar por debajo de los cero grados.
El dibujante Tovar dejaba de lado por un momento el tema de los muertos de frío y de hambre, para rendir homenaje a la noticia del momento: el nuevo servicio de Correos en los tranvías. Lo hace en El Imparcial de este día. Pero lo que tendrá mayor protagonismo en las centenarias noticias de hoy es la moda del "tango argentino".




Hace cien años en Madrid...

Viernes 16
Máxima    3,4º
Mínima   -5º



Éxito de lectores en la Biblioteca Nacional
El Heraldo de Madrid de este día de hace cien años publica una estadística con los buenos resultados obtenidos por la Biblioteca Nacional durante el año 1913. En aquel periodo fue notable el incremento de lectores y la producción española de libros.


El gráfico publicado por el Heraldo de Madrid el 16 de enero de 1914 da cuenta de ese incremento, detallando en porcentajes cada uno de los temas solicitados por los lectores. Además, realiza una comparativa cronológica que muestra cómo va ascendiendo paulatinamente el número de lectores; así, en 1882 acudieron a la Biblioteca Nacional un total de 37.437 y en 1897, 42.138. Ya en el siglo XX la cifra superará los 100.000 lectores en poco tiempo. En 1906 será de 79.953; tres años más tarde, en 1909, de 100.117, y en 1913 alcanzará los 185.856 lectores, con un aumento de unos 45.000 con respecto al año 1912.
De los 400 a 500 asistentes diarios a la Biblioteca, desde hacía pocos años, anteriores a 1914, habían pasado a 1.100 y 1.200 al día.

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Puente de Vallecas
Con el título "Suciedad en el Puente de Vallecas", el periodista José Somoza Amigo hace una crítica sobre la situación de aquel lugar en El País del 16 de enero de 1914.
Según Somoza Amigo, la suciedad y abandono en que se encontraba el Puente de Vallecas era inconcebible. Más de 22.000 habitantes carecían de higiene, agua, luz y alcantarillado; con calles principales convertidas en lodazales.
"Si uno de los trenes que circulan diariamente por aquellos lugares descarrilase,-decía el periodista-como no se prestasen los auxilios en aeroplano, dificulto se pudiesen hacer de otra forma, puesto que la única calle más directa a la vía y considerada de primer orden por su anchura y longitud, está imposible de transitar; ¿qué no ocurrirá en otras de segundo y tercer orden?"
En aquellos tiempos, el Ayuntamiento de Vallecas hacía una recaudación anual de 250.000 pesetas, pero poco o nada era destinado para el saneamiento de esa barriada, algo que provocaba diversas manifestaciones por parte de los vecinos. Por otra parte, el periodista aprovechaba para criticar el abuso de la Compañía de tranvías. Según informaba, los vecinos de Vallecas, en su mayoría obreros, debían pagar 25 y 30 céntimos de billete de tranvía hasta la Puerta del Sol; en cambio, en una distancia igual, la del barrio de Salamanca, se cobraba 15 céntimos. "-¿Qué motivos hay para que al hombre trabajador se le trate con tal desconsideración?", se preguntaba el periodista con cierto retintín, y para finalizar su artículo añadía: "La autoridades y los representantes de esta barriada son los llamados a trabajar sin descanso para lograr lo que es de justicia, y hallarán la recompensa más noble, que es la gratitud del obrero."


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Por las calles de Madrid
Mujeres de vida alegre de las calles Jacometrezo, Horno de la Mata y Abada.
Imaginemos aquella zona cercana a la Plaza de Callao antes de las obras de Gran Vía. Una Plaza de Callao irreconocible y de cuya enorme farola y fuentes hemos hablado hace poco en Recuerdos de papel.
En la Guía de Madrid de 1909 podemos orientarnos y situar las citadas calles.


La fisonomía de la Plaza de Callao hacia 1915, un año después de estas efemérides, era según la vemos en las siguientes fotografías.





Ambientados ya en el Madrid de hace cien años, pasamos a la noticia de la Correspondencia de España, sección "Información de Madrid", que bajo el título "Un escándalo - Para el Sr. Méndez Alanis", habla de la masificación de "mujeres de vida alegre" en la zona.

"Nos ha visitado ayer una Comisión de vecinos de las calles de Jacometrezo, Horno de la Mata y Abada para decirnos que ya es intolerable el espectáculo que dan en dichas calles, durante todas las horas de la noche, las mujeres de vida alegre. Ya es materialmente imposible pasar por allí, ni solo ni acompañado, porque aquello no parecen calles de la capital de España.
Resulta increíble que así como se limpiaron las calles de la Aduana y de Jardines de toda esa lamentable miseria, no se haga lo mismo con las calles antes citadas, encontrándose en el centro de Madrid.
Una orden del señor director de Seguridad, disponiendo la clausura de todas las casas de cierta índole en el centro de Madrid, sería la única solución a este asunto, que constituye una verdadera vergüenza.
Las órdenes de vigilancia severa serán siempre ineficaces, pues sólo sirven para aumentar los escándalos con las disputas entre los agentes y las infelices mujeres que hacen imposible el tránsito desde las primeras horas de la noche."


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Un Cristo de Coullaut Valera expuesto en Madrid


El artista Lorenzo Coullaut Valera, autor del monumento a los Chisperos, a Miguel de Cervantes en la Plaza de España, a Campoamor en el Retiro, entre otros, exponía en el Salón de la Casa Lacoste de la Carrera de San Jerónimo una nueva obra. Se trataba de la estatua yacente de un Cristo, de talla policromada en madera de cedro. La escultura era un encargo de la Venerable Orden Tercera de Santander, para la iglesia de San Francisco, que aquellos poseían en la capital montañesa.

Dice la noticia publicada en el Heraldo de Madrid:
"El propósito de los religiosos, al encargarle la escultura era que ésta pudiese servir á la vez para sacarla en andas en las procesiones, y para colocarla en un altar especial, que se está construyendo ex profeso en aquella iglesia.
Para conseguir esto, el Sr. Coullaut Valera ha colocado la figura yacente del Redentor inclinada hacia el lado por donde la ha de contemplar el público en el altar.
La divina cabeza cae recostada sobre un almohadón, y tanto las facciones, que reflejan la contracción experimentada en los últimos momentos, como los cabellos, sueltos y en desorden, dan a la figura una impresión de realidad que confirma el resto de la escultura.
Detrás do la cabeza de Jesucristo, y con objeto de que al ser llevada la estatua en andas se conserve por el lado opuesto la expresión dolorosa del conjunto, se destaca una figura pequeña, también de talla, y tratada con mucho detalle, que representa a un ángel, símbolo del Dolor universal, llorando la muerte del Hijo de Dios."

Cristo yacente -  Lorenzo Coullaut Valera
Revista "Hojas Selectas" 


NOTA:
Lamentablemente aquella escultura quedó destruida por el incendio de la iglesia de San Francisco en 1920. Lorenzo Coullaut Valera volverá a tallarla entre 1923-24 con gran exactitud pero prescindiendo del ángel del que se habla en la noticia.
De la web del fotógrafo D. Ricardo Vega Usle extraemos fotografías del nuevo Cristo de Coullaut Valera.

© 2013 RICARDO VEGA USLE

© 2013 RICARDO VEGA USLE

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El "tango argentino" condenado por la iglesia

Muy de moda estaba el famoso baile del "tango argentino" en toda Europa. Madrid, como ciudad que empezaba a ser moderna y cosmopolita, también había recibido con agrado aquel estilo de danzar. Pero como nunca llueve a gusto de todos, la iglesia había decidido condenar esa forma pecaminosa de mover el body, tachándolo de "inmoral y antiestético".

Así lo publicaba el diario La Época:
"La Semana-Católica, de esta corte, en su número del Sábado último, y entre las noticias de Roma, inserta la siguiente:
'Los bailes de moda, condenados por la Iglesia' — Como rotunda y definitiva contestación á las infinitas consultas hechas por muchos prelados, el prefecto de la Congregación Sagrada Penitenciaria ha dirigido una razonada y esclarecida circular á todos los obispos de Europa y América, ordenándoles pongan en conocimiento de los confesores que se nieguen á absolver á los penitentes que bailen el famoso tango argentino, por considerarlo abiertamente inmoral y antiestético.
La orden ha sido muy bien acogida por numerosos católicos y distinguidas damas, las que se proponen contrarrestar el baile por medio de Juntas y Patronatos."

Por su parte, el cardenal arzobispo de París, monseñor Amette, prohibía el baile del tango argentino "por ser su propia naturaleza lasciva y ofensiva a la moral."

En la fotografía que acompaña la noticia vemos al notable actor Salvador Ferrer y la bella tiple cómica Blanquita Suárez bailando tango argentino. Su autor es el fotógrafo Calvache, y apareció publicada en el artículo "EL TANGO ARGENTINO"  de la revista "La Esfera" del 10 de enero de 1914.


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El tango argentino y las "cosquillas" de Pérez Zúñiga
No podía quedar ajena a este despropósito clerical la pluma de Juan Pérez Zúñiga que, como siempre, hace cosquillas a nuestros sentidos y resulta inevitable acabar su rima sin una sonrisa.

Los cardenales de Roma,
que opinan desde sus puestos
igual que el Rey de Inglaterra
y el Emperador Guillermo
respecto al tango argentino,
que está en todo su apogeo,
dicen que es pecaminoso
y es malo, y en vista de ello,
varios señores obispos
van el tal baile prohibiendo
entre las huestes piadosas,
de sus dominios extensos.
El de Verdún (que parece
verdín, pero que es muy serio),
en una pastoral suave,
les dice a sus reverendos
párrocos que lo condenen,
y, de seguro, este ejemplo
lo seguirán en España
los curas de muchos pueblos,
empezando por el cura
del mío, que, aunque no es viejo,
dice que todo el que baila
va derechito al infierno.
No tardará en dedicarnos,
llevado de su gran celo,
pláticas, con proyecciones
luminosas, y hasta ejemplos,
para que el pueblo se entere,
como si estuviera viéndolo,
de lo que es ese tanguito
que está dando tanto juego.
Yo, anticipándome a sus
anatemas, le prometo
formalmente que haré grandes
y repetidos esfuerzos
para lograr que se abstengan
de bailar el tango nuevo
mi señora y mis parientes
hasta el grado quincuagésimo.
Es más, yo mismo (aunque dudo
de que pueda estarme quieto)
lo bailaré poco en casa,
y aun fuera de ella... y laus Deo.
Y los mozos y las mozas
que lo escuchen en el templo
de seguro harán lo mismo,
pues bastante tienen ellos
con el agarrao de siempre,
en el que lleva él su cuerpo
tan separado del de ella
como la carne del hueso,
como la pluma del mango,
como la carta del sello...
Lo cual no será argentiro;
pero es de seguro efecto.

Juan PÉREZ ZÚÑIGA
(Heraldo de Madrid - 5 de enero de 1914)


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El tango auténtico y el tango teatral


La revista La Esfera, en su número del 10 de enero de 1914, explica las transformaciones del tango en un ameno artículo ilustrado con fotografías de Calvache. Le pesase o no a la iglesia, el sólo hecho de intentar prohibirlo daba más protagonismo al nuevo baile.

Comienza diciendo el artículo de La Esfera del 10 de enero de 1914:
"PARÍS, el París loco, bullidor y alegre, con esa alegría desenfadada y picaresca que no se parece a ninguna, abrió los brazos de su frivolidad al tango argentino, dominio hasta entonces del «compadre» chulón y de la «china» enamorada y en todas partes, en las casas de familia, en la agitación de los bulevares, en los teatros concerts y music-halls, llenaron la actualidad por completo las notas acordadas al ritmo lento, vago y perezoso del nuevo baile de importación."

La implantación de este baile en la escena parisina vino seguido de apertura la de academias y extensos estudios por parte de antropólogos académicos. Tampoco faltaron los estudios kinesiológicos derivados de los danzarines movimientos; torsión violenta de las ágiles y nerviosas piernas de las damas parisienses para conseguir un "trenzado".
Como todo en esta vida, el tango comenzará a sufrir transformaciones ligadas directamente a la coquetería, las tendencias exageradas de los bailarines, otras demandas estéticas y/o su exhibición en los escenarios de arte. Resumía La Esfera esta modificaciones apostillando "Con todo ello, la autenticidad del tango «compadrón» acariciado por el aire de la pampa argentina, nacido al amparo de su bandera azul y blanca, como compuesta con trozos de ciclo y espumas del mar, y desarrollado en la atmósfera viciosa y chulesca de los bailes de máscara, ha sufrido extraordinariamente."

Lo que se bailaba en teatros y salones madrileños y europeos se alejaba mucho del verdadero tango argentino. Quienes mantenían la esencia y pureza del consagrado baile eran la bella tiple Blanquita Suárez y el notable primer actor Salvador Ferrer. Ambos supieron aprenderlo en sus giras por Argentina para presentarlo luego en los escenarios madrileños.

Revista La Esfera
10 de enero de 1914
Fotografías de Calvache
Fotografía central: Baltha y Sandrini, artistas coreográficos, bailando un tango de espectáculo.
Fotografías laterales e inferior: Blanquita Suárez y Santiago Ferrer.
Pie de foto: Lateral izq. "Como empieza el tango". Lateral derecha: "Los primeros pasos: la sentada"
Foto inferior centro:  "En pleno tango"

Las siguientes fotografías corresponden al tango bailado en primer lugar por artistas parisienses, y en segundo lugar por artistas italianos.




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Ondas longevas
Sonidos recuperados del pasado. En esta ocasión gracias al Canal YouTube de Sergiofu42.
Se trata de interpretaciones de Vicente Greco (bandoneonista) y su Orquesta Típica Criolla (1911-1914).

En primer lugar escuchamos el tema "La Paloma", le sigue "Don Pedrito", y por último "La cara de la luna".





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Cancionero del Heraldo
Canto de orgullo, por Gonzalo Morenas de Tejada




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Publicidad con solera

Revista La Esfera
10 de enero de 1914



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Bibliografía

· Citas de noticias de periódicos en la publicación
· Citas de fotografías y artículos de revistas y periódicos en la publicación




© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-004 EFEMERIDES1914




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