Entre los años 1912 y 1914 se levantó en el Paseo de Rosales un majestuoso hotel (edificio) del más puro estilo modernista catalán. Era obra de Marceliano Coquillat i Llofriú (1865-1924), natural de Elche e ilustre arquitecto municipal de Barcelona, ciudad donde estudió la carrera. A él se deben las obras de restauración de la Basílica de Santa María de Elche (1903-1905), trabajo por el que no cobró ni un duro. Su altruista diligencia le valió el nombramiento de Hijo Predilecto de Elche el 23 de diciembre de 1905.
El noble arquitecto tenía 47 años de edad y una amplia trayectoria profesional cuando el Doctor en Farmacia Adolfo Llopis Castelado le encarga el proyecto de construcción de un edificio para vivienda, laboratorio y oficinas en el Paseo de Rosales, números 8 y 12, de la capital del reino. En el archivo de la Villa se conservan los planos de licitación bajo la signatura 18-142-5.
Don Adolfo Llopis Castelado, empresario farmacéutico, era propietario de varios preparados farmacológicos entre los que se encontraba el "Histógeno Llopis", conocido elixir de amplio espectro, con fama internacional, diseñado para la cura de anemia, tuberculosis, linfatismo, clorosis, raquitismo, neurastenia, diabetes, caquexia palúdica y albuminuria.
¡Todo un portento de reconstituyente!
Además de su producto estrella -el Histógeno-, el Dr. Llopis comercializaba el jugo concentrado de carne "Oxina" y el disolvente de ácido úrico "Piperazina granulada". Todos ellos eran marcas registradas, a pesar de haber tenido algún litigio sobre la propiedad del "Histógeno Llopis", elixir muy utilizado en dispensarios antituberculosos, sanatorios, hospitales y clínicas de España, Portugal y América. Además, había obtenido varios premios nacionales e internacionales.
El Histógeno había sido inventado en el primer lustro del siglo XX y, como es lógico, en 1912 la fama alcanzada proporcionó a Llopis grandes dividendos y mayor fortuna, lo que le llevó a encargar la construcción del hotel, cercano a los laboratorios que ya tenía en la zona.
Con motivo de la inauguración del citado hotel, creemos que acontecida el 3 de enero de 1915, el Heraldo de Madrid publicaba un extenso reportaje acompañado de fotografías. Todas ellas conforman nuestros recuerdos de papel, siendo la más emblemática la fachada de tan lujoso hotel, demolido en la década del 70 del siglo XX.
El noble arquitecto tenía 47 años de edad y una amplia trayectoria profesional cuando el Doctor en Farmacia Adolfo Llopis Castelado le encarga el proyecto de construcción de un edificio para vivienda, laboratorio y oficinas en el Paseo de Rosales, números 8 y 12, de la capital del reino. En el archivo de la Villa se conservan los planos de licitación bajo la signatura 18-142-5.
Don Adolfo Llopis Castelado, empresario farmacéutico, era propietario de varios preparados farmacológicos entre los que se encontraba el "Histógeno Llopis", conocido elixir de amplio espectro, con fama internacional, diseñado para la cura de anemia, tuberculosis, linfatismo, clorosis, raquitismo, neurastenia, diabetes, caquexia palúdica y albuminuria.
¡Todo un portento de reconstituyente!
Además de su producto estrella -el Histógeno-, el Dr. Llopis comercializaba el jugo concentrado de carne "Oxina" y el disolvente de ácido úrico "Piperazina granulada". Todos ellos eran marcas registradas, a pesar de haber tenido algún litigio sobre la propiedad del "Histógeno Llopis", elixir muy utilizado en dispensarios antituberculosos, sanatorios, hospitales y clínicas de España, Portugal y América. Además, había obtenido varios premios nacionales e internacionales.
| Revista Sanitaria de Toledo 1º de noviembre de 1913 |
El Histógeno había sido inventado en el primer lustro del siglo XX y, como es lógico, en 1912 la fama alcanzada proporcionó a Llopis grandes dividendos y mayor fortuna, lo que le llevó a encargar la construcción del hotel, cercano a los laboratorios que ya tenía en la zona.
Con motivo de la inauguración del citado hotel, creemos que acontecida el 3 de enero de 1915, el Heraldo de Madrid publicaba un extenso reportaje acompañado de fotografías. Todas ellas conforman nuestros recuerdos de papel, siendo la más emblemática la fachada de tan lujoso hotel, demolido en la década del 70 del siglo XX.







