domingo, 26 de octubre de 2014

Galdós en el Siglo XIX. Capítulo II (1861)

Este capítulo segundo comprende el año 1861 y se presenta más sosegado que el anterior; esto permite interesarnos por las características de la sociedad madrileña en el Siglo XIX a través de documentos, fotografías y vídeos.
Será en 1862 cuando un jovencísimo Benito María de los Dolores Pérez Galdós llegue a Madrid y conozca la ciudad tal y como la estamos ilustrando.
Mientras tanto, listamos el contenido del capítulo y añadimos un retrato de S. M. el rey consorte, Francisco de Asís María Fernando de Borbón y Borbón Dos Sicilias, que, aunque poco pintaba, aparece en todos los saraos históricos que hoy contamos.


Galdós en el Siglo XIX
ÍNDICE: Capítulo I (1860) - Capítulo II (1861) - Capítulo III (1862) - Capítulo IV (1863) Parte 1 -

Capítulo II
1861

CONTENIDO:
Introducción al Capítulo II: 
- Patrimonio Nacional
- Homenaje a un viudo ejemplar (Marqués de Pontejos)
  • Sobre la numeración de las calles 
  • Pontejos y la Caja de Ahorros de Madrid
Fisonomía de Madrid
- Vídeo

1861 - Madrid
- El Antiguo Madrid de Mesonero Romanos

Enero
- Novela por entregas 
  (Anales dramáticos del crimen. Causas célebres españolas y extranjeras)
- Comunicación submarina

Febrero
- ¡Carnaval!
  • Bando de la alcaldía corregimiento de Madrid
  • Figuras de Carnaval 
Marzo
- La locomotora "Castilla" pasea por la Villa y Corte
- "Ictineo"
- Semana Santa (Grabados costumbristas)

Abril
- Baile en el palacio de Medinaceli
- Nacimiento de José López Silva
- En memoria de Cervantes

Mayo
- Boda de Gustavo Adolfo Bécquer

Julio
- Incendio en la Estación del Norte

Agosto
- Baño de Isabel II (El Sardinero)

Septiembre
- Barcelona-Zaragoza, en tren


Octubre
- Los moros ante la reina

Diciembre
- Cuartel de la Montaña


Introducción
En el capítulo anterior conocimos algunos aspectos sociales de la Villa y Corte, a través de la moda y la alfabetización, además de una reseña sobre la Prensa y la publicidad.
De forma cronológica descubrimos los principales sucesos acontecidos durante el año 1860 con el pueblo madrileño como principal protagonista; súbditos todos de la reina Isabel II y controlados por un potentado corregidor, el duque de Sesto.

El Censo Nacional, según empadronamiento general de 23 de diciembre de 1860, nos decía que en Madrid había 489.332 habitantes. El Museo Universal, de 6 de enero de 1861, tiene una idea quizá más aproximada de la veracidad del resultado. Así lo expresa en el siguiente grabado:

-¡Tan, tan!-¿Quién es?-La Estadística.
-No vive aquí esa mujer;
será en el cuarto de al lado
que se han mudado hace un mes.


Dicho esto, y antes de centrarnos en los años que ocupa este capítulo, hacemos unos incisos:

Patrimonio Nacional
En un alarde de "transparencia", don Pedro Felipe Monlau, en su "Madrid en la mano o el amigo del forastero en Madrid y sus cercanías", de 1850, enumera el patrimonio de la monarquía decimonónica:

"Patrimonio Real.- Además de los 34 millones asignados a S. M. en el presupuesto del Estado, tiene el rey su patrimonio particular para cuya administración existen los empleados correspondientes que dependen todos del Intendente general de la real casa y patrimonio. [...] La administración patrimonial de Madrid comprende el Buen Retiro, la Real Casa de Campo, la Florida, el Casino, varias casas en Madrid y otras pertenencias.
Forman parte del mismo patrimonio real: la fábrica de loza fina de Moncloa; el real heredamiento de Aranjuez; el real sitio del Pardo; el de S. Ildefonso ó la Granja; el de San Lorenzo ó el Escorial; el de S. Fernando; el de la Isabela; el real sitio y baños de Solan de Cabras; la real posesión de Vista-Alegre; los bienes existentes en Cataluña, Valencia e Islas Baleares; la real acequia de Jarama; la Alhambra de Granada; los Alcázares de Sevilla; el patrimonio de Valladolid; las reales dehesas de los Guadalupes; la real dehesa del Espadañal; la real Cabaña española trashumante; los patrimonios de Aragón y de Navarra; el real valle de la Alcúdia; y el patrimonio de la isla de Cuba."

Palacio Real y Plaza de Oriente
Fotografía: Charles Clifford, hacia 1857
© Biblioteca Nacional de España


Homenaje a un viudo ejemplar
Es justo rendir un pequeño homenaje a don Joaquín Vizcaíno, marqués viudo de Pontejos, de quien los madrileños de la segunda mitad del siglo XIX recordaban con mucho cariño por haber sido uno de los promotores del embellecimiento y ordenación de la ciudad.

Durante su mandato como corregidor, entre septiembre 1834 y agosto de 1836, el marqués de Pontejos-hombre ilustrado y liberal-, transformó la desordenada, sucia y maloliente Villa y Corte en una ciudad limpia y organizada. En apenas dos años diseñó un pulcro callejero, dando nombre y número a calles anónimas que se identificaban por la identidad de algún personaje ilustre que vivía en ellas; rotuló y numeró todas las arterias madrileñas y las plasmó en un minucioso plano.

Dicen algunas biografías que el marqués consumió parte de su fortuna personal en su propósito de embellecer la ciudad. Así, dotó a las calles de un mayor sistema de alumbrado para disminuir su peligrosidad, estableciendo el primer gasómetro que iluminaba la calle del Príncipe y la Carrera de San Jerónimo. Reformó el empedrado y elevó el nivel de las aceras para evitar el lodazal que era Madrid los días de lluvia.
El apestoso vertedero que era el cauce del arroyo de la Fuente Castellana quedó convertido en un idílico paraje. Lo culminó Pontejos mediante la canalización del arroyo y la plantación de varias especies de árboles. El bucólico paseo llevó por nombre durante el periodo Isabelino el "Paseo Nuevo de las Delicias de la Princesa", en honor a la futura reina Isabel II, por eso también fue llamado "Paseo de Isabel II". Más tarde recibirá el nombre de "Paseo de la Fuente Castellana", más conocido como "Paseo de la Castellana".

"Paseo de la Fuente Castellana"
Fotografía: J. Laurent, hacia 1870
© BNE-Biblioteca Digital Hispánica

Paseo por Madrid o Guía del Forastero en la Corte, 1815
CAP. VI, pp. 68

Además, creó los baños públicos, fundó la Escuela de Párvulos, el Asilo de San Bernardino y formó parte de la fundación del Casino de Madrid.
Inauguró el Mercado de los Mostenses, estableció la reglamentación de los serenos, policía urbana, mataderos y mercados.

Sólo se ausentó de su cargo de corregidor duarnte dos meses por motivos de enfermedad. Le sustituyó entonces el regidor Julián de Bringas. ¡Cómo no rendir homenaje, pues, a este insigne alcalde!

Sobre la numeración de las calles
La citada ordenación del callejero matritense promovida por el marqués de Pontejos, dotaba a las calles de la ciudad de una correcta numeración y denominación. El caos existente hasta entonces queda reflejado en la guía "Paseo por Madrid o Guía del Forastero en la Corte" de 1815:

"NUMERACIÓN DE LAS CASAS. Las casas de Madrid están numeradas por manzanas, por cuyo motivo es muy común hallar en una calle dos o tres números de la misma especie; y así todo forastero que quiera encontrar el que busca con más facilidad, se debe hacer dar una seña particular, sea de la inmediación de alguna iglesia o qualquier otra, pues de lo contrario está expuesto a la incomodidad de subir a varias casas ántes de entrar en la que desea encontrar."[1]

El autor de la guía (desconocido), se quedaba tan ancho dando estas indicaciones al forastero; aunque sí apuntaba la necesidad de mejorar el sistema: "...creemos que sería más natural el que estuviesen las casas numeradas de seguida hasta el final de la calle, los números impares a un lado y los pares a otro, como se practica en varias capitales de Europa."[1]

Pontejos y la Caja de Ahorros de Madrid
El 23 de octubre de 1838 quedaba fundada la Caja de Ahorros de Madrid, otra de las obras del marqués viudo de Pontejos. La benéfica Caja abrió sus puertas el 17 de febrero de 1839 y ocupó el mismo edifico del Monte de Piedad, institución con la que se fusionó en 1869.
¡Pobre marqués! ¡Si levantase la cabeza!

Marqués de Pontejos
Grabado de 1850
Imprenta de Gaspar y Roig, Editores


Fisonomía de Madrid
Nos ocuparemos ahora de la fisonomía de Madrid a través de una serie de fotografías recopiladas en un álbum por el pintor Manuel Castellano. Se trata de lugares representativos de la ciudad retratados entre 1853 y 1864, predominando las obras de reforma de la Puerta del Sol. Entre todas las fotografías podemos reconocer algunas que fueron realizadas por J. Laurent y Charles Clifford.







1861 - Madrid 

El Antiguo Madrid de Mesonero Romanos
En este año de 1861 se publica "El Antiguo Madrid, paseos histórico-anecdóticos por las calles y casas de esta Villa", de don Ramón de Mesonero Romanos.

La obra fue impresa en el establecimiento tipográfico de don F. de P. Mellado, situado en la calle Santa Teresa, núm. 8, de esta Corte.
El tocho consta de un total 23 capítulos repartidos en 399 páginas. Sólo la "Reseña histórico-topográfica y civil" que de Madrid hace Mesonero Romanos a modo de introducción, ocupa 80 páginas del libro. En ella recorre la ciudad desde "tiempos desconocidos" hasta la "modernidad", es decir, hasta el año 1858, dando relevancia al "ferro-carril" (1850) y a las aguas del Canal de Isabel II (1858).

Dice Mesonero Romanos antes de comenzar el desarrollo de los 23 capítulos:

"Pero al revertirse de este nuevo manto purpúreo y verdaderamente imperial, al ascender de hecho al primer puesto entre nuestras poblaciones y a uno de los más importantes entre las capitales de Europa, la morisca villa del Oso y el Madroño, no puede menos de imponerse el sensible sacrificio de ver desaparecer hasta los últimos restos de su vieja fisonomía. Llegado, pues, con el transcurso del tiempo, este plazo fatal, permítasenos que como hijos de esta villa, entusiastas por ella y dedicados por afición a su estudio, nos apresuremos a recoger y consignar algunos recuerdos de su antigua condición, algunas páginas de su gloriosa historia; y todo ello antes que estos restos materiales se alejen para siempre de nuestra vista, o se olviden por completo de la memoria.
Tal es el objeto que nos guió en los paseos históricos por el antiguo Madrid que vamos a ofrecer a nuestros lectores."

Razón tenía Mesonero Romanos, y su crítica continúa vigente. Simplemente en este capítulo ya podemos encontrar una transformación del paisaje urbano al hablar del marqués de Pontejos y el "Paseo Nuevo de las Delicias de la Princesa".
La Fuente Castellana-visible en la fotografía que acompaña el texto al que nos referimos-, fue levantada a petición de Fernando VII en la zona donde hoy se sitúa la Glorieta de Emilio Castelar, y en el lugar donde estuvo ubicada la primitiva Fuente Castellana.

Vista del Obelisco erigido en el nuevo Paseo desde la Puerta de Recoletos hasta la Fuente Castellana
Juan Ribera, 1833
© Biblioteca Nacional de España

El devenir de los tiempos quiso que acabase en el Parque de Arganzuela, primero llena de esplendor, y después reducida a su mínima expresión tras las obras de Madrid Río.

http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/2014/09/las-cien-cosas-que-es-madrid-viii.html
PARQUE DE ARGANZUELA, 1969
VER "Las cien cosas que es Madrid (VIII)"


Enero
Novela por entregas
Sale a la venta el cuarto tomo por entregas de "Anales dramáticos del crimen. Causas célebres españolas y extranjeras", de José Vicente y Caravantes. La obra, que había comenzado a publicarse en 1859, recopilaba las causas históricas, políticas y de delitos comunes, existentes en los archivos judiciales españoles y extranjeros.

"Con Caravantes, y dada la preparación o especialidad del autor, los crímenes adquieren carta de naturaleza en la novela por entregas; desgraciadamente la obra debió de tener gran éxito y las imitaciones y vulgarizaciones van a abundar a lo largo de los años. Si Caravantes se cuida del aspecto jurídico del crimen, sus imitadores y secuaces van a preocuparse únicamente de la descripción del mismo."[2]

La obra iba adornada de numerosos grabados que representaban las vistas y planos de los lugares donde se había perpetrado un delito, las escenas más interesantes a que este había dado ocasión, y los retratos de los delincuentes y sus víctimas.



Comunicación submarina
Como nota interesante, el 16 de enero se estableció comunicación submarina entre Barcelona y las Islas Baleares.


Febrero
¡Carnaval!
Una mera mención, sin entrar en más detalles, del Carnaval madrileño de 1861, celebrado del domingo 10 de febrero al martes 12 de febrero. Todos los teatros y salones de baile de la Villa y Corte, brindaban fantásticas veladas. Una de las más populares-y en la que se montaban fenomenales grescas-, era la de Capellanes, salones que organizaban fiestas carnavalescas que duraban toda la noche. Así, para el Carnaval de aquel año anunciaban:



Bando de la alcaldía corregimiento
El ya conocido duque de Sesto, alcalde corregidor de Madrid, y tal parece que aguafiestas, había preparado el siguiente bando:

"Hago saber: Celebrándose el domingo, lunes y martes de la próxima semana las fiestas de Carnaval, es deber de mi autoridad recordar al público la conveniencia y necesidad de que tenga exacta observancia lo consignado en las ordenanzas de esta M. II. villa, que disponen y previenen:
«Que solo en estos dias, y hasta el anochecer, se permita andar por las calles con disfraz.
«Que en ellas y en los bailes no se consienta el uso do las vestiduras de los ministros de la Religión y Ordenes estinguidas, los trajes militares y de altos funcionarios, ni las insignias y condecoraciones del Estado.
«Que las personas disfrazadas no lleven armas ni espuelas, aunque lo requiera su traje, y que esta prohibición se estienda hasta aquellas no enmascaradas que asisten á los bailes.
«Que únicamente la autoridad tenga el derecho de mandar quitar la careta á los que, no habiendo guardado el decoro debido, cometan faltas ó causen disgusto en el público; y
«Finalmante, que no está permitida la venta y quema de carretillas y petardos de mistos fulminantes, el poner mazas á las personas, ensuciarlas con agua y basura, ni darlas con el guante.
«Los agentes de la autoridad quedan encargados del exacto cumplimiento de las precedentes disposiciones: si, contra lo que es de esperar de la sensatez y cultura de este vecindario, ocurriese algún caso de infracción, lo denunciarán al señor teniente de alcalde respectivo para la imposición de la pena á que haya lugar.
Madrid 8 de febrero de 1861— Duque de Sesto."

También publicó el señor duque otros tantos bandos, entre ellos este que habla del Prado, lugar muy frecuentado por el pueblo fiestero:

"«Á fin de procurar so conserve el debido orden entre los carruajes que concurran al Prado en los próximos dias de Carnaval, evitando así cualquier desgracia que en caso contrario pudiera acontecer, por la masiva afluencia de personas que asiste á este paseo, he acordado disponer que la bajada para los coches sea esclusivamente por la calle de Alcalá, dirigiéndose al de Recoletos por su izquierda, ocupando en la línea el sitio que les corresponda; pudiendo los que deseen retirarse verificarlo por cualesquiera de las calles que desembocan en dichos paseos.
«Lo que anuncio al publico para su conocimiento.
«Madrid 7 de febrero de 1861.-El alcalde corregidor, duque de Sesto.»"

Además, el dicharachero alcalde había ordenado que las calles permanecieran iluminadas toda la noche durante los días de Carnaval. Medida excepcional que levantó ampollas en la ciudadanía, ya que lo normal era que Madrid se sumiese en la más negra oscuridad al apagarse las farolas y eran frecuentes los robos y accidentes.

Figuras de Carnaval
El Museo Universal nos ofrece estos grabados con estampas de Carnaval.


Baile de máscaras en el Teatro Real


Disfraces


El elegante mascaril ganado
Prefiere siempre a la Pradera el Prado.


Para verdades el tiempo
dice un antiguo refrán,
Para verdades el... Prado
de Madrid en Carnaval.

Marzo
La locomotora "Castilla" pasea por la Villa y Corte
El lunes 4 de marzo, a las cuatro de la tarde, salió de la casa-taller situada en la plazoleta del puente de Segovia la locomotora "Castilla", restaurada de su viaje de Valladolid a Madrid.
Testigo de aquel momento fue Constantino Sáez de Montoya, que así lo narra en El Museo Universal del 10 de marzo de 1861:

"...una inmensa concurrencia ocupaba todo el trayecto que la máquina debía recorrer, siendo infinitos los que llevaron su entusiasmo ó curiosidad hasta ir á verla, salir de la referida casa-taller, situada en la plazoleta del puente de Segovia. Grande hemos dicho que era la curiosidad, pero inmenso fue el entusiasmo que produjo su magestuosa marcha, al par que dócil;, pues se la vio obedecer como pudiera haberlo verificado el mas maestro caballo de silla á los impulsos que la entendida mano del joven ingeniero español Ribera [Pedro de], comunicaba á la rueda que trasmite el movimiento directivo á todo el juego delantero.
La locomotora que saliendo de la cochera cruzó el puente de Segovia, tomó el camino que conduce desde el puente á la puerta de San Vicente, subió la pendiente hasta Caballerizas y desde este punto á Palacio, haciendo su entrada en la Plaza de Armas, donde SS. MM. desde el terrado que está al costado de la plaza, la vieron pasar; pero como su marcha fuera algo ligera, SS. MM., participando del interés general, y dando en esto una prueba del interés con que se ocupan
de todo lo que consideran de utilidad para el país, hicieron volver la locomotora, que entrando por el arco de la Armería verificó una media vuelta, viniéndose á colocar debajo riel terrado, desde donde S. M. la Reina dirigió algunas palabras al señor Ribera, indicándole siguiera su marcha, como lo verificó, siguiendo por la calle Mayor, Puerta del Sol, calle de Alcalá, paseo del Prado, ronda de Atocha, á volver á la cochera."


El martes 5 de marzo, el Diario Liberal La Iberia publica una escueta noticia sobre la entrada de la locomotora en la Villa y Corte:


"Ictineo"
Como nota interesante, el 7 de marzo se celebraron en el puerto de Alicante una serie de pruebas del submarino "Ictineo", inventado por Monturiol.


Semana Santa
Costumbres del Jueves y Viernes Santo representadas en dos grabados. El primero hace referencia a la caridad cristiana, y así se titula. Escena en las que señoras más notables pedían limosna para los niños de la Inclusa y Colegios de la Paz los días Jueves y Viernes Santo.


El siguiente grabado, que incluye verso ad hoc, representa a las familias sin recursos que pedían limosna en la puerta de los templos.

-Nunca mires á quien va.
-No te importe quien la ofrece.
¡Dios dé el cielo á quien la dá!
¡Bendito quien la merece!

Premios a la Virtud
El 19 de marzo, en el Salón del Conservatorio de Música y Declamación, quedaron inaugurados los Premios a la Virtud, con la asistencia de los reyes. Estos premios eran ofrecidos por la Sociedad Económica Matritense a personas anónimas que durante mucho tiempo habían realizado acciones altruistas y heroicas.
Finalizado el reparto de premios, dotados en su totalidad de 54.000 reales, se cantó el himno compuesto por el maestro Rafael Hernando, cuya letra decía lo siguiente:

La virtud desde el trono del cielo
sus adictos cesciende a premiar;
estasiados la miran los justos;
los protervos ocultan la faz.
Sacro fuego las venas inflama
de esos hijos de paz y de amor;
imitad su heroismo en la tierra;
él es grato a los ojos de Dios.
La esperanza fue siempre su guía;
por la fe consolaron el mal;
hoy se agrupan en este recinto
la esperanza, la fe y caridad.

El solemne acto finalizó pasadas las cinco de la tarde y así quedó retratado en el grabado publicado por Panorama Universal (El Mundo Militar) del 31 de marzo.



Abril
Baile en el palacio de Medinaceli
El 1º de abril se celebró en el palacio de los duques de Medinaceli de la Carrera de San Jerónimo un magnífico baile que deslumbró al pueblo llano y que disfrutó la alta sociedad madrileña. Toda la aristocracia acudió al sarao disfrazada de personajes y personas de la época del Quijote; también los hubo de otras guisas, como de "invierno", o de "sirena", que fue el disfraz de la duquesa de Medinaceli.
Treinta salones del palacio fueron abiertos para ofrecer un opiparo banquete a la numerosa concurrencia. Los jardines estuvieron profusamente decorados e iluminados, destacando la "gruta de la sirena", que aparece en nuestro grabado, donde se bailó hasta bien entrada la mañana del día siguiente.
Cuentan las crónicas que en la plaza de las Cortes se agolpó gran número de curiosos que no querían perderse el espectáculo de máscaras y la gran luminaria.


Este opulento baile nunca pudo ser igualado por la aristocracia madrileña; quizá se acercaron en calidad los celebrados décadas después en el palacio de Fernán-Núñez.


Nacimiento de José López Silva
El 4 de abril nace en Madrid el escritor, poeta, sainetero y empresario teatral don José López Silva.
Autor de obras costumbristas, supo reflejar la idiosincrasia del pueblo madrileño tanto en la literatura como en la música. Especializado en la zarzuela, a López Silva se debe una de las obras más representativas del género chico, La Revoltosa, compuesta junto a Carlos Fernández-Shaw, con música de Ruperto Chapí. Volveremos a hablar de esta zarzuela en el capítulo correspondiente a 1897, año en que fue estrenada en el Teatro Apolo.

JOSÉ LÓPEZ SILVA
Fotografía: Autor desconocido, hacia 1920
Mundo Gráfico, 1925

En memoria de Cervantes
El martes 23 de abril se celebraron honras a la memoria de Miguel de Cervantes Saavedra en la iglesia de las Trinitarias. El grabado reproduce aquel momento, que estuvo cargado de solemnidad y boato.


Ese mismo día, por la noche, se celebró una función de homenaje a Cervantes en el Teatro del Príncipe. Se representó la loa titulada "La hija de Cervantes", del dramaturgo madrileño Juan Eugenio Hartzenbusch.
El papel de doña Isabel de Saavedra estuvo interpretado por la actriz y cantante lírica Teodora Lamadrid, una de las figuras más destacadas del teatro del Siglo XIX.

La obra se desarrollaba en Madrid en abril de 1616. El autor describe así la escena:
"El teatro, dividido en dos partes, representa a la izquierda, un como cementerio provisional del convento de Trinitarias y a la derecha la calle del Humilladero*. La cerca del cementerio tiene puerta a la calle, y doblando a la izquierda se une al convento. En el fondo del cementerio tres órdenes de nichos, todos varios, menos uno, recién tapiado. Una imagen a la derecha del proscenio, alumbrada con una lámpara; debajo un cepillo para limosnas. Una sepultura en el suelo cerca de los nichos."

* Sobre el emplazamiento donde Hartzenbusch sitúa el convento, hacemos una aclaración en la palabra de don Pascual Madoz:
"Nos hemos estendido demasiado en las presentes noticias históricas para probar que Miguel de Cervantes Saavedra fue sepultado en este mismo convento de la calle de Cantarranas, hoy Lope de Vega, y no en la calle del Humilladero, como generalmente se cree, y como dicen varias obras..." [3]

Sí es verdad que las Trinitarias Descalzas se trasladaron en 1639 a la calle del Humilladero, contando con la dotación señalada por María Villona, de la casa de los duques de Braganza. Dos años más tarde regresaron al primitivo emplazamiento.


Mayo
Boda de Gustavo Adolfo Bécquer
El 19 de mayo, en la iglesia parroquial de San Sebastián, Gustavo Adolfo Bécquer, de 25 años de edad, contrae matrimonio con Casta Esteban Navarro, de 19; "habiéndose dado palabra de casamiento uno al otro hacía cosa de un año. Ambos vivían entonces en la casa n.º 19 de la calle del Baño (sabemos por la declaración del contrayente algunos de sus domicilios madrileños anteriores: en la plazuela de Santo Domingo, tres meses; en el n.º 35 de la calle de Hortaleza, tres años, y antes, desde su llegada a la capital el 1º de noviembre de 1854, «en otras calles y casas, que no recuerda por haber estado siempre de huésped, por cuyo motivo le deben faltar varias matrículas»".[4]


Julio
Incendio en la Estación del Norte
La noche del lunes 22 de julio se declaró un incendio en el departamento principal del ferrocarril del Norte, situado a los pies de la montaña del Príncipe Pío. La acumulación de maderas y otros objetos alimentaron las llamas que en pocos momentos se convirtieron en resplandor rojizo visible desde todos los ángulos de la ciudad.
Comenzaron a sonar las campanas dando aviso del siniestro, algo que aumentó la confusión, ya que no se sabía muy bien de donde provenía el sonido. Así, desde el centro de la calle de Alcalá el fulgor parecía indicar que las llamas empezaban a brotar de la casa-palacio del conde de Oñate (calle Mayor y Arenal); desde ese punto podía creerse que dominaban algún edificio de la plazuela de las Descalzas Reales; en las Descalzas los grupos de curiosos aseguraban que el Teatro Real era pasto de las llamas y en la Plazuela de Isabel II indicaban que se estaban quemando las Caballerizas o el Ministerio.

Panorama Universal describía el dantesco espectáculo, y lo acompañaba con un grabado:

"Corriendo de uno á otro punto llegamos á ver la horrible realidad, y allí, á la luz del mismo incendio, y entre la confusión del inmenso gentío, trazamos los apuntes que hoy ofrecemos grabados solo para que en conjunto pueda comprenderse la pavorosa majestad de aquel cúmulo de llamas, pues para sus detalles no basta el lápiz; ni siquiera al pincel le sería casi dable espresarlos. Veíanse en medio de aquel infierno esqueletos de carruajes, trazos luminosos en lineas recias; grupos de llamas que se elevaban sobre la hoguera; densas nebulosídades producidas por los remolinos del humo, y discos brillantes lanzados á grande altura con no menos ímpetu que los cascos de hierro en la esplosión de un proyectil hueco."


Lo cierto es que aquella noche quedó destruida parte de lo que más tarde sería la Estación de Príncipe Pío, y reducidos a cenizas un magnífico y costoso tren que la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte tenía destinado a la realeza y muchos "wagones" y otros efectos.


Agosto
Bendición de locomotoras
Aquel mes de agosto de 1861, pasado el susto del incendio que acabamos de relatar, en la misma estación provisional del Príncipe Pío, se celebró la bendición de las locomotoras del "ferro-carril" Madrid-El Escorial.
Asistieron al sagrado evento unas 300 personalidades de copete que pudieron disfrutar de un servicio de catering- "lunch", que se decía entonces-, encargado al Café Suizo.



Baño de Isabel II
No tiene ninguna trascendencia ni hace referencia al "trono" Real. Sólo es una curiosidad que utilizamos para revelar alguna de las costumbres de época en lo referente al veraneo, y en particular al que disfrutaba la reina.
El grabado, publicado en El Museo Universal del 18 de agosto de 1861, nos muestra la fabulosa instalación de la playa del Sardinero preparada para los baños de Isabel II.



Septiembre
Barcelona-Zaragoza, en tren
No es una noticia de Madrid, pero es una noticia más de los caminos de hierro.
El 15 de septiembre el rey consorte, Francisco de Asís de Borbón, llamado por algunos sectores "Paco natillas" o "Paquita" (de más está explicar el por qué de los motes), fue el encargado de inaugurar el "ferro-carril" que enlazaba Barcelona con Pamplona y Zaragoza.
A tenor de los grabados, Barcelona se volcó en afecto hacia el monarca con una monumental bienvenida y un derroche de banderas y estandartes... y pendones.
Se aprovechó la ocasión para poner la primera piedra en el ferro-carril de Martorell a Tarragona.




Octubre
Los moros ante la reina
Con arrogancia muchos; con curiosidad otros tantos, y con gran temor los asustadizos, todo el pueblo madrileño fue testigo de la llegada, el día 2 de octubre, del pomposo séquito de la embajada marroquí representada por Muley-El-Abbás, príncipe embajador moro. Todos los miembros de la comitiva fueron alojados en una casa que había sido de inspección de milicias.
Desde allí, la embajada en pleno se dirigiría el día 6 al Palacio Real por la calle de Alcalá, Puerta del Sol, calle Mayor y arco de la Armería. Así lo relataba el Diario Oficial:

"A la hora prefijada un Caballerizo de campo y un correo de caballerizas se hallaban en la casa que fué inspección de milicias, donde está alojado S. A., esperando las órdenes del señor Introductor de Embajadores, quien desde su habitación fué conducido á la residencia del Príncipe Embajador en otro carruaje de la Real casa. Aguardaban á la puerta cinco carruajes de S. M. con tiros de caballos de gala, con sus correspondientes lacayos y mancebos.
A las dos y media emprendía su marcha la comitiva en el orden siguiente:
Precedía un cabo con cuatro batidores de caballería, é inmediatamente después seguían los cinco carruajes de la casa Real.[...]
Formada con anticipación la guardia exterior de Palacio en orden de parada, hicieron los honores de ordenanza al Príncipe, que pasó por medio de las filas, entrando su coche hasta la escalera principal, al pie de la cual le aguardaba el primer Sumiller de Corps con seis Mayordomos de semana; y acompañado S. A. R. de su comitiva, del Introductor de Embajadores, del señor Diosdado, del Intérprete de S. M. y de los citados funcionarios de Palacio, llegó á la antecámara de S. M. el Rey."

SS. MM. los reyes recibieron a la comitiva en el Salón de Tronos, donde los piropos y alabanzas de unos y otros inundaron la ya abarrotada sala.

Dijo el príncipe marroquí:

"Loor a Dios, justo y perfecto Soberano, fuera del cual no hay Dios, y a quien nadie puede compararse. Esta es una misión de Nos el esclavo de su Creador que en él confía, el Abbés, hijo del Príncipe de los creyentes; Califa del Príncipe de los creyentes, nuestro señor (a quien Dios guarde), dirigida a la excelsa Soberana y Reina de España.
Magnánima Soberana, de bondadosa índole, de calidades que deslumbran los entendimientos; con cuyos hechos se ven tan llenas las páginas que ya los fían a la tradición; que llenáis la altura de vuestro trono; que recibisteis las mas abundantes dotes de belleza , de gracia y de benevolencia; que os veis asegurada de vuestros Ejércitos y en vuestros subditos; que en vuestro poder estáis constituida del modo más recto y firme; que con vuestro suave imperio domináis lo próximo y lo más próximo y lo más remoto de la tierra y del mar, Reina Isabel II."

Contestó Isabel II de igual manera y de forma protocolaria, poniendo fin a su discurso con estas palabras:

"Yo me felicito de que al volver a vuestra patria llevéis en vuestra alma gratas y profundas impresiones, en vuestro ánimo altos y permanentes recuerdos, y que el amor de vuestro Soberano y el reconocimiento de vuestros compatriotas recompensen a vuestro corazón de la amargura que habéis sentido al dejarlos.
España no olvidará jamás que vos, seguro de su grandeza, habéis venido a saludarla, y a recibir de esta nación leal y generosa el aplauso que prodiga siempre al valor, la correspondencia con que paga las amistades sinceras."

Los siguientes grabados, publicados en la revista militar Panorama Universal (El Mundo Militar), recuperan algunos instantes de aquel evento.

"LLEGADA DE LA EMBAJADA MARROQUÍ Á LA CASA QUE FUÉ INSPECCIÓN DE MILICAS, DESTINADA PARA SU ALOJAMIENTO."
Panorama Universal, 15 de octubre de 1861

"SOLEMNE RECEPCIÓN DE LA EMBAJADA POR S. M. LA REINA EN EL SALÓN DE EMBAJADORES"
Panorama Universal, 15 de octubre de 1861



Diciembre
Cuartel de la Montaña
Se encontraba en plena construcción el desaparecido Cuartel de la Montaña, llamado así por estar emplazado en la montaña del Príncipe Pío. En aquel sitio Arias Navarro inauguró en 1972 el Parque de la Montaña y Templo de Debod que hoy conocemos.
Las obras del castrense edificio comenzaron con los desmontes del terreno y terraplén el 13 de abril de 1859, siendo comisionados para esas tareas los Oficiales del cuerpo de Ingenieros Comandante D. Carlos Berdugo y Capitán D. Federico Echevarría. A los pocos días de la apertura de zanjas, se rellenaron estas con cimentación de mampostería ordinaria de gran solidez. También se hicieron obras de alcantarillado para aguas limpias y sucias, además de desmontes y terraplenes 30 metros más allá del edificio, comprendiendo una superficie de 650 pies cuadrados (198,12 m2) perimetrales. Sólo estos trabajos citados, a cargo de la Administración, tuvieron un coste de 5.160,000 reales y concluyeron en agosto de 1860.
Redactados los pliegos de condiciones para licitación pública, las obras fueron concedidas al mejor postor, que, como todos sabemos, fue el Sr. Ángel de las Pozas, quien se comprometió a realizar las obras de cimientos arriba hasta la completa terminación del edificio por la cantidad de 17.093,000 reales. Esta cifra supuso una alegría para el Gobierno de Isabel II, que había recibido el empréstito de 2.000,000 de reales para el ramo de la guerra.

Al respecto de este ahorro para la Corona, y en beneficio del Sr. Pozas, decía la revista militar Panorama Universal (El Mundo Militar) del 22 de diciembre de 1861:

"[...] economía que nada significaría en una obra de esta condición si hubiera redundado en perjuicio de la buena construcción, pero lejos de eso la honradez del Sr. Pozas nada ha dejado que desear en este punto, habiéndose llevado las obras con una regularidad y prontitud desconocidas generalmente en las subastas, por el aventajado y entendido arquitecto D. Cirilo Ulibarri, secundado por su compañero el celoso D. Felipe González Lombardo, sin que hayan dado motivo alguno de queja a los ingenieros Berdugo y Echevarría, a pesar de la constante y minuciosa inspección que han ejercido bajo todos conceptos [...]"

En el mismo número de la revista y en el de 29 de diciembre, se reproducen vistas y detalles del cuartel.







En el presente capítulo hemos intentado recopilar las noticias más relevantes o curiosas, y aquellas que recuerdan edificios ya desaparecidos o historias relacionados con ellos, como es el caso del que fuese en 1861 novísimo Cuartel de la Montaña o la primitiva estación de Príncipe Pío.

El 28 de octubre de 1848 se puso en marcha la primera línea férrea peninsular que cubría el trayecto Barcelona-Mataró. Ciento sesenta y seis años después (menos dos días), traemos al presente la actividad del ferrocarril español desarrollada durante 1861. Paseo de una pesada locomotora por las calles de Madrid, bendiciones, inauguraciones, e incluso un incendio.


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FIN DEL
CAPÍTULO II







Bibliografía
[1] Paseo por Madrid, o Guía del Forastero en la Corte. (1815) Madrid. Imprenta de Repullés. Capítulo II: "Posadas, fondas, hosterías..." pp. 18-19

[2] Signa. Revista de la Asociación Española de Semiótica. Núm. 4, 1995. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

[3] Madoz, Pascual. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico: Madrid (1848) Monumentos y edificios principales...: Trinitarias Desacalzas, pp. 213

[4] Martínez Cachero, José María. La viuda de Bécquer, escritora. Edición digital a partir de Studia Philologica : Homenaje a Dámaso Alonso. Tomo II, Madrid, Gredos, 1961, pp. 443-457. Reed. en El canto de las sirenas : (páginas de investigación y crítica), Oviedo, Universidad de Oviedo, 2000, pp. 523-538, (Homenajes ; 4)

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