martes, 18 de noviembre de 2014

Galdós en el Siglo XIX. Capítulo III (1862)

En el presente capítulo-tercero de Galdós en el Siglo XIX-, nos centramos en algunos aspectos de la sociedad madrileña y un escenario que Benito Pérez Galdós utiliza y describe con lujo de detalles en muchas de sus obras, las casas de huéspedes y de alquiler. Aunque Madrid irá ganado terreno para convertirse en una urbe moderna durante el reinado de Isabel II y posteriormente en la Restauración, Galdós tendrá la oportunidad de conocer el modo de vida y las costumbres de la Villa y Corte antes de ser testigo de la expansión y nuevos modelos urbanísticos.
La urbe matritense no diferirá mucho en 1862 de la dibujada por los cronistas de siglos anteriores. Formas de vivir y cohabitar muy marcadas por los diferentes estratos sociales, visibles en las características de la vivienda y las zonas donde estaban emplazadas.
Cuando en septiembre de 1862 llega a Madrid un jovencísimo Benito Pérez Galdós, se instala en una pensión cercana a la Puerta del Sol y poco más tarde se matricula en la Universidad Central.
Esta Universidad servirá de introducción al capítulo III.

Retrato de Benito Pérez Galdós
Atribuido a Nicolás Massieu y Falcón, 1860?
Signatura: IH/7167/7
BNE - Biblioteca Digital Hispánica


Galdós en el Siglo XIX
ÍNDICE: Capítulo I (1860) - Capítulo II (1861) - Capítulo III (1862) - Capítulo IV (1863) Parte 1 -

Capítulo III
1862

CONTENIDO:
Introducción al Capítulo III: 
- La Universidad Central
  • De Noviciado a Universidad
  • De "la Docta" a Complutense
  • Transformación del Noviciado
  • Paraninfo de la Universidad Central

1862 - Madrid
- Almanaque literario 1862

Enero
- Viaducto de Segovia o de la Calle Bailén
- Exención de tributos a las "casas a la malicia"

Febrero
- Fallece Francisco Martínez de la Rosa
- Nuevo director para la Real Academia Española

Marzo
- Incendio del Alcázar de Segovia

Abril
- Los Miserables de Víctor Hugo
- Nacimiento de José Francos Rodríguez 
- Venta del solar del Buen Suceso

Mayo
- Del extranjero: Exposición Universal de Londres
- San Isidro Labrador

Junio
- Nacimiento de la infanta María de la Paz

Julio
- Isabel II en el Santuario de Atocha
- El chorrito de la fuente de la Puerta del Sol

Septiembre
- Nacimiento de Mariano Benlliure
- Bautismo del vino y otras sisas

Octubre
- Exposición Nacional de Bellas Artes (Casa de la Moneda)


*******************

1862 - Galdós
Introducción
Hospedarse en Madrid
  • Posadas
  • Posadas de caballeros
  • Otras posadas, paradores y mesones
  • Casas de huéspedes
  • El fiador
  • Casas de alquiler
Septiembre
- El viaje de Benito a Madrid
  • De Las Palmas a Cádiz
  • De Cádiz a Sevilla
  • De Sevilla a Córdoba 
  • Un inciso: El viaje de Doré por España
  • De Córdoba a Alcázar de San Juan
  • De Alcázar de San Juan a Madrid 
  • Galdós en tierra carpetana
- Huesped en la calle de las Fuentes
- Una calle que fue huerta
- Galdós en la Universidad Central


Introducción
La Universidad Central
Como habíamos comentado, al llegar Pérez Galdós a Madrid se matricula en la Universidad Central. El edificio de esta institución se encontraba entonces en la calle de San Bernardo, 49 (Ex-Noviciado de Jesuitas). Debemos aclarar que durante la integración de la Universidad de Alcalá y los Estudios de San Isidro, algunas cátedras se instalaron primero en el antiguo Seminario de Nobles (1836) y más tarde en el edificio de las Salesas Nuevas, donde permanecieron desde 1837 hasta 1844. Será sede definitiva de la Universidad Central de Madrid el edificio de Noviciado de Jesuitas en 1842.

A expensas de la reina regente María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, fue creada en 1822 con la integración de los Reales Estudios de San Isidro, el Real Museo de Ciencias Naturales y la Universidad de Alcalá. En octubre de 1836 se decretó el traslado de los estudios a Madrid.

Con las siguientes palabras, don Manuel Josef Quintana, presidente de la Dirección General de Estudios, daba comienzo al discurso de instalación de la Universidad Central el 7 de noviembre de 1822:

"Si leido el decreto con que se ha dado principio a esta solemnidad, la Dirección de Estudios se anticipa por mi boca a ocupar vuestra atención, es porque quiere ser la primera en congratularse con vosotros de ver realizado al fin un instituto de tan señalada importancia. Sus esfuerzos para conseguirlo justifican este anhelo; y espera que en consideración a ellos sea bien admitida esta precedencia en la manifestación de su alegría.
Cortas serán mis razones, desnudas a la verdad de sabiduría y de elocuencia, pero también de aparato y de artificio. En ellas recordaré primero los pasos que han mediado para la erección de esta Universidad; y dando una ojeada después a su semejanza y diferencia con las que se conocían de antiguo entre nosotros, se verán como de lejos no solo sus obligaciones, sino también los altos destinos que la esperan."

El presidente defendía en este discurso la decisión de instalar la Universidad en Madrid, hecho que había recibido innumerables críticas por parte de aquellos que no aprobaban su emplazamiento en esta ciudad, "alegando la distracción que las diversiones de la Corte ocasionarían a los estudiantes, y el mayor dispendio que causarían estos a sus familias en un pueblo tan caro."

Algo de cierto tenían aquellas críticas. El joven Benito Pérez Galdós será uno de los encandilados por la urbe matritense y hará no pocos novillos, distrayendo su atención en el Ateneo y los Cafés madrileños. Amante y devorador de lectura, también se perderá en la biblioteca de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

El propio don Benito lo reconocerá en el discurso inaugural de la Sección de Literatura del Ateneo. La primer conferencia, titulada Madrid y escrita por Galdós, fue leída por Serafín Álvarez Quintero en el salón de actos el 28 de marzo de 1915. Así recordaba aquellos años de juventud en la Universidad:
"Mis horas matutinas las pasaba en la Universidad, a la que íbamos los estudiantes de aquella época con capa en invierno y chistera en todo tiempo. Asistía yo con intercadencia a las cátedras de la Facultad de Derecho, y con perseverancia a las de Filosofía y Letras, en las cuales brillaban por su gallarda elocuencia y profundo saber profesores como don Fernando de Castro, don Francisco de Paula Canalejas, el divino Castelar, el austero Bardón y el amenísimo y encantador Camús.
Pero sin faltar a mis deberes escolares, hacía yo frecuentes novillos, movido de un recóndito afán, que llamaré higiene o meteorización del espíritu. Ello es que no podía resistir la tentación de lanzarme a las calles en busca de una cátedra y enseñanza más amplias que las universitarias; las aulas de la vida urbana, el estudio y reconocimiento visual de las calles, callejuelas, angosturas, costanillas, plazuelas y rincones de esta urbe madrileña, que a mi parecer contenían copiosa materia filosófica, jurídica, canónica, económico-política y, sobre todo, literaria."

NOTA:
Como vimos en el artículo "Madrid y Galdós. La Esfera y la hermana muerta. Madrid, 1915", el insigne escritor preparaba los discursos pero no los leía. Su avanzada edad y la tenaz ceguera se lo impedían.


De Noviciado a Universidad
Pascual Madoz al citar la Universidad en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de Madrid (1848), nos cuenta algunos detalles de la transformación del antiguo Noviciado:

"Universidad literaria: (calle Ancha de San Bernardo, núm. 54, y por la de los Reyes tiene otra entrada entre los números 2 y 4: única que hay al presente hasta la conclusión de las obras) [...] Este convento, fundado en 1602 fue obra del hermano franciscano Bautista, quien hizo la iglesia de San Isidro, con la que tenía mucha relación la del Noviciado, aunque de mejores proporciones, con una bella cúpula pintada al fresco por Leal, y un magnífico retablo, dedicado a San Francisco de Regis, en el crucero del Evangelio: era un edificio de poca solidez situado en la calle Ancha de San Bernardo , formando esquina con la de los Reyes, y sobre su área puede decirse se edificó la Universidad. [...]  Al principiar el curso 1846 al 47 se concluyó la parte de edificio que forma la calle de los Reyes, y se trasladaron a él las cátedras de Filosofía que se hallaban en las Salesas [...] Pero como quiera que para seguir la obra del edificio era indispensable la fábrica antigua del Noviciado, y levantarse conforme a los planos aprobados por el Gobierno, se trasladaron a San Isidro las oficinas de la secretaría general, y se habilitó allí despacho para el rector, y un bonito salón adornado en gran parte, con la sillería de Alcalá, construida a fin del siglo pasado..."

Ángel Fernández de los Ríos en su Guía de Madrid (1876), añade datos sobre el antiguo edificio y nos ilustra en el caos urbanístico característico de aquel Madrid decimonónico:

"En 1843 comenzaron a trasladarse algunas cátedras al ex-Noviciado de Jesuitas, edificio de ningún valor artístico, muy deteriorado por haber sido cuartel de infantería desde la extinción de la Compañía, empotrado en una manzana y paulatinamente derribado a trozos para dar por resultado una construcción vulgar, oprimida entre una casa de vecindad, dos hornos de tahona y porción de casas de vivienda de las más humildes de Madrid, que no tiene rival en eso de situar los establecimientos irreflexivamente y malgastar el dinero con ellos."

También hace referencia al Paraninfo de la Universidad-del que hablaremos más abajo-, y nos dice que en lo que era la huerta del Noviciado se formó un pequeño jardín.

"El plan de estudios de 1845 incorporó a la Universidad de Madrid el antiguo Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos, el Colegio de Farmacia de San Fernando, los Estudios de San Isidro, el gabinete de Historia Natural y el Observatorio Astronómico. En 1850 se dio a la Universidad de Madrid el título de Central. Comprende las facultades de derecho con la Escuela del notariado, la de Filosofía y Letras, la de Ciencias con el Museo de Ciencias Naturales (Gabinete de Historia Natural y Jardín Botánico), la de Medicina y la de Farmacia hasta el período de doctorado inclusive. De estas facultades sólo las tres primeras se hallan establecidas en la calle de San Bernardo, la de Medicina en la calle de Atocha, la de Farmacia en la de este mismo nombre: el Museo de Ciencias Naturales y el Observatorio astronómico no dependen directamente de la Universidad, aunque el primero está formado con elementos de la Facultad de Ciencias y los dos se hallan bajo la inspección del Rector.
La Universidad de Madrid ha logrado en pocos años colocarse al nivel de los establecimientos más florecientes de su clase, y llevar con estimación al extranjero los ilustres nombres de varios de sus profesores. "

De "la Docta" a Complutense
En un principio fue llamada Universidad Literaria, luego adoptó el definitivo nombre de Universidad Central; aunque también fue conocida con el mote de "la Docta" por ser, desde 1857, la única autorizada en España para entregar el título de Doctor.

Discurso leído en la Universidad Central
por el Licenciado Francisco Nicolau y Solanllouch
en el acto solemne de recibir la investidura de Doctor en la facultad de medicina.
Nicolau y Solanllouch, Francisco - Libro - 1862
©BNE - Biblioteca Nacional de España

En 1970 pasará a llamarse Universidad Complutense, nombre adquirido durante el franquismo por su relación con la antigua Universidad de Alcalá.


Transformación del Noviciado
La topografía de la Villa de Madrid de Pedro Texeira (1656) muestra la manzana que ocupaba el edificio de la Compañía de Jesús. Lo identifica con la signatura XVI: "S. Ynaçio Noviciado de la Compañía de Iesus su fundadora Doña Anafelix de Guzman, Marquesa de Camarasa, Año. 1605."


Recuperamos de los antiguos planos de Madrid el espacio que ocupaba el Noviciado. Avanzamos en el tiempo hasta la monumental maqueta realizada por León Gil de Palacio en 1830, única visión tridimensional de la Villa y Corte a principios del siglo XIX. Le siguen planos posteriores a la reforma y construcción de la Universidad Central.

Fragmento del Plano de Nicolás de Fer (1706)

Fragmento del Plano de Nicolás de Chalmandrier (1761)


Vistas de la maqueta de León Gil de Palacio (1830)

El siguiente es un fragmento del plano parcelario de D. Carlos de Ibáñez e Ibáñez de Ibero de 1879. La signatura "29" corresponde a la "Universidad Central e Instituto del Cardenal Cisneros" en el índice de "Nombres de los edificios públicos".


Este otro fragmento, que corresponde al plano de Emilio Valverde (1883) identifica con la signatura AG a la Universidad.



https://www.google.es/maps/place/La+Universidad+Complutense+de+Madrid/@40.4252478,-3.7074091,3a,90y,304.77h,95.48t/data=!3m4!1e1!3m2!1sen7YppHFDpF9WgmOKyBoiw!2e0!4m7!1m4!3m3!1s0xd422863c0d72139:0x8884dbf65a3a6ae1!2sCalle+San+Bernardo,+Madrid!3b1!3m1!1s0x0000000000000000:0xac8cf53f88d3d1fc!6m1!1e1
VER UBICACIÓN


Paraninfo de la Universidad Central
Continuando con las citas de Ángel Fernández de los Ríos sobre la Universidad Central, nos centramos en el precioso Paraninfo.

"En lo que era la iglesia del Noviciado se edificó el Paraninfo, comprendiendo una superficie de 36 metros 12 centímetros de longitud por 15,40 de latitud, la bóveda mide 18,30 de altura; sobre un basamento liso, estucado, se levantan 20 pilastras inventadas y ejecutadas por el Sr. Ponciano, que dividiendo el muro reciben el arquitrabe, presentando en los adornos que las decoran la idea del culto que en aquel lugar se tributa.
En el friso que corona y rodea el salón está representada la apoteósis del genio y del talento, hallándose hermanados en cuadros monumentales los más célebres cultivadores de las letras y la ciencias, Isidoro de Sevilla, Alfonso X, Alonso el Sabio, Cisnéros, Vives, Melchor Cano, Antonio Agustín, Covarrubias, Arias Montano, Mariana, Lope de Vega, el Brocense, y leyéndose bajo sus retratos los nombres de Campománes, Jorge Juan, Vallés, Agüero, Ruiz Lopez, Carbonell y Cabanilles.
En los siete escudos que exornan las puertas, se leen las siguientes inscripciones: Universidad de Alcalá. Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos. Museo de Ciencias Naturales. Colegio de Farmacia de San Fernando. Observatorio astronómico. Facultad de Ciencias médicas. Estudios de San Isidro, y se echa de menos un recuerdo a la Universidad Central, fundada en 1822 y madre de la actual."

El portal de Fuenterrebollo.com nos ofrece unas magníficas vistas del paraninfo y parte de la historia de la Universidad. [Vista el Paraninfo]





1862 - Madrid 
Almanaque literario 1862
Comenzamos el año con el "Almanaque Literario de El Museo Universal para el año 1862" publicado por esa pintoresca revista semanal el 1º de diciembre de 1861.
Para poder visualizarlo con más nitidez, los lectores pueden descargar el pdf del almanaque a través de este enlace. El documento, como gran parte de los grabados y fotografías reproducidos en Historia Urbana de Madrid, tiene Copyright de la Biblioteca Nacional de España.




Enero
Viaducto de Segovia o de la calle Bailén
En el número correspondiente al 12 de enero de 1862 de la revista El Museo Universal, se publica un grabado del proyecto de construcción del viaducto de Segovia.


En tiempos de Felipe V, "el animoso" (hacia 1736), ya se había encargado un proyecto de viaducto al arquitecto Juan Bautista Sachetti que nunca se llevó a cabo. Más tarde, durante el gobierno de José I Bonaparte (1803-1813), y dentro del proyecto urbanístico de la ciudad, el arquitecto real Silvestre Pérez diseña un nuevo viaducto que tampoco prosperará.

El que hoy publicamos fue el aprobado por el Gobierno y corresponde al proyecto de puente de hierro diseñado por el ingeniero Eugenio Barrón Avignón, que uniría el Palacio Real con la Basílica de San Francisco el Grande a través de una amplia avenida siguiendo la línea de la calle Bailén.

Decía El Museo Universal:
"Según él [Eugenio Barrón Avignón], la calle nueva tendrá una longitud de 1.332 metros a contar desde la plaza de San Marcial hasta la de San Francisco, siendo la más larga de Madrid, y pudiéndose comparar en estensión al trayecto que hay desde la Puerta del Sol a la de Bilbao."

También hacía una aclaración sobre el diseño, ya que muchos periódicos anunciaban que el viaducto sería construido en piedra sobre pilares de hierro:
"Lo que ha de ser de hierro es el puente, el cual constará de tres tramos, de 50 metros el central, y de 40 cada uno de los laterales, componiendo por consiguiente una longitud de 130 metros que abraza la anchura de la cuenca de la calle Segovia. La altura del piso de este puente quedará a 23 metros sobre el centro de la calle; la anchura del mismo se ha fijado en 13 metros, de los cuales se destinan 8 para el paso de carruajes y caballerías, y los 5 restantes se reparten en dos andenes laterales de 2,5 metros cada uno para el tránsito de las personas.
Los tramos de hierro se apoyan en estribos de fábrica, y en el intermedio en dos pilares de hierro forjado de una forma especial y ligera, los cuales a su vez descansan en basamentos de sillería."

Diez años después de este relato, el 31 de enero de 1872, se colocará la primera pieza de hierro. El viaducto quedará inaugurado el 13 de octubre de 1874; pero de eso ya hablaremos en sus correspondientes años.


Exención de tributos a las "casas a la malicia"
Como hemos visto en la introducción, existía en la Villa y Corte la costumbre de habitar en posadas, casas de huéspedes y habitaciones de alquiler. La llegada de forasteros que venían, solos o con la familia, a trabajar en Madrid incrementaba la demanda de habitaciones.
En aquel mes de enero de 1862, el señor Moreno Elorza, sindico del Ayuntamiento de Madrid, propuso a la corporación un medio de aumentar las habitaciones dictando reglas para ofrecer ventajas y exenciones de tributos a los propietarios de casas "a la malicia" que edificasen algunos pisos.
Moreno Elorza pretendía eximir a los propietarios de la contribución durante el tiempo de la edificación y un año después, y que quedasen igualmente exentos de arbitrios municipales los materiales de fábrica que utilizasen.

En Madrid había muchas casas a la malicia, denominadas así por construirse de tal modo que evitasen la Regalía de Aposento impuesta por Felipe II. Con esta regalía los vecinos estaban obligados a dar aposento a los funcionarios reales, al menos en la mitad de la superficie útil de la vivienda. Por tal motivo, entre los siglos XVI y XVIII, la picaresca madrileña fomento la construcción de viviendas de una única planta y las realmente llamadas "casas a la malicia", que eran viviendas de dos plantas que desde el exterior simulaban ser de una sola.

"Se utilizaban varios trucos, como colocar las ventanas de manera caótica y a diferentes alturas para despistar a los alguaciles reales. Otra estratagema consistía en construir un sótano bajo la planta que daba a la calle, que no pudiese verse desde fuera, con lo que siendo una casa de dos plantas, parecía de una sola planta, y por tanto no debía acoger a los miembros de la Corte. Los propietarios, y hubo unos cuantos centenares, parecían cumplir con la ley, pero eludían avispadamente el real decreto.
Existen otras dos "casas de malicia" con el tejado en pendiente formando buhardilla, un espacio no contemplado por la Regalía de aposento." [Diego Salvador. Regalía de Aposento y Casas a la malicia (2006) La web de Diego Salvador]

Claro ejemplo de este tipo de casas se encuentra en la calle de los Mancebos esquina a la de Redondilla, en el barrio de La Morería; modelo de construcción civil del siglo XVI que aún se conserva en pie. Indudablemente, con el paso del tiempo, esta casa a la malicia ha sufrido no pocas transformaciones, sin embargo en ella son visibles algunas características típicas como la techumbre inclinada, los múltiples compartimentos y las pequeñas y estrechas ventanas.




Febrero
Fallece Francisco Martínez de la Rosa
El 7 de febrero fallece en Madrid Francisco Martínez de la Rosa, poeta, dramaturgo y político español. Fue Secretario de Estado (1822), Presidente del Consejo de Ministros (1834-1835), y Ministro de Estado (1834-1835) (1844-1846) (1857-1858).

Francisco Martínez de la Rosa
Fotografía: autor desconocido, hacia 1857
© Alfred Adler-Wikipedia


En Consejo de Ministros, Isabel II pidió que se tributasen toda clase de honores fúnebres, comisionando a tal efecto al ministro de la Gobernación.
Así, pues, el día 10 amaneció el Congreso de los diputados con bandera a media asta y la puerta cubierta por una colgadura negra. Todos los organismos oficiales también aparecían de luto y los cuerpos del ejército llevaban la bandera enrollada y atada con crespones negros.
Un monumental séquito acompañaba los restos de Martínez de la Rosa, dispuestos en un ataúd negro galoneado de plata y cubierto con el manto de la Orden de Carlos III. El féretro iba colocado en una estufa que terminaba en una corona dorada de la que salían colgaduras negras con flecos de oro. Seis caballos blancos con paramentos y penachos negros tiraban del carruaje.
La comitiva recorrió las calles Bailén, plaza de Oriente, plaza de Palacio, calle Mayor, Puerta del Sol, Carrera de San Jerónimo, Prado y paseo de Atocha, rumbo al cementerio de la Sacramental de San Sebastián.

"Mientras se colocaba  el cadáver en el nicho, dos compañías de preferencia situadas, como las cuatro piezas de artillería de a ocho, a espaldas del cementerio, hicieron las descargas de ordenanza, y a las dos y veinte minutos de la tarde ocupaba el señor Martínez de la Rosa su última morada, en el panteón núm. 59, patio de San Pablo;..." [La Iberia, 11 de febrero de 1862, página 4]

Los grabados de El Panorama Universal (Mundo Militar), muestran dos momentos de las exequias:





Nuevo director para la Real Academia Española
El día 20 es elegido director de la Real Academia Española don Ángel María de Saavedra y Ramírez de Baquedano, III duque de Rivas. Ocupará el puesto que dejaba vacante el fallecido Martínez de la Rosa.
Más conocido como el duque de Rivas, fue un poeta del romanticismo español, pintor y político. Ministro de Gobernación en 1836; Presidente del Consejo de Ministros en 1854; Ministro de Marina en 1854; Académico de la RAE entre 1847 y 1865; Medalla 23 en la Real Academia de la Historia entre 1852 y 1865. Falleció en Madrid el 22 de junio de 1865.



Marzo
Incendio del Alcázar de Segovia
A primeras horas de la mañana del día 6 de marzo se declaraba un incendio en el Alcázar de los antiguos reyes de Castilla. El fuego, más o menos incipiente, se hizo voraz a eso de las once de la mañana, cuando se levantó un fuerte y violento viento del Sur.
Fue al medio día cuando se vieron señales inequívocas del incendio, y a la una de la tarde las campanas de la Catedral y parroquias dieron la señal de rebato. Para entonces, el fuego había alcanzado los techos empizarrados de los salones del ala Norte.

El periodista  José Losañez, en El Museo Universal de 23 de marzo, enumeraba la cantidad de ricos tesoros que acabaron siendo pasto de las llamas a pesar de la arriesgada voluntad del pueblo segoviano por intentar salvarlos; pequeños trozos de la historia reducidos a cenizas y perdidos para siempre:




INCENDIO DEL ALCÁZAR DE SEGOVIA, EN LA NOCHE DEL 6 DE ESTE MES
El MueseoUniversal, 23 de marzo de 1862.

Si alguno de nuestros lectores desea dedicar un tiempo a la recostrucción de tan soberana mole, sólo necesitará tijera, pegamento, dedicación y paciencia.
De la serie Monumentos Nacionales (Serra, L. - La Tijera. Entre 1932 y 1945) ofrecemos un recortable del Alcázar de Segovia. Precioso documento del extenso catálogo de nuestra Biblioteca Nacional que pueden descargar desde este enlace.


Abril
Los Miserables de Víctor Hugo
El 3 de abril aparece simultáneamente en Madrid, París, Roma, Berlín, Varsovia, Budapest, Rotterdam, Bruselas y Ríos de Janeiro, la obra de Víctor Hugo Los Miserables. Los 7.000 ejemplares puestos a la venta se agotaron en 48 horas.
Traemos del año 1861 el fragmento de un artículo publicado sobre Víctor Hugo en El Museo Universal del 3 de noviembre; en él se hace referencia a la exitosa obra:

"Europa espera hoy con ansia la publicación de la última obra de Víctor Hugo titulada Los Miserables, novela especial en que lleva trabajando veinte y cinco años, y en que, segun se dice, agota sus recursos y su inspiración en beneficio de tan nuevas ideas.
El retrato que publicamos en este número está tomado de una fotografía; el que haya visto en otra época al gran poeta, podrá apreciar la trasformación que ha sufrido en los últimos años."



Nacimiento de José Francos Rodríguez
Nace en Madrid José Francos Rodríguez, médico, escritor, periodista y político.
Alcalde de Madrid en dos ocasiones (1910-1912, 1917-1918). Durante su primer mandato se inician las obras del primer tramo de Gran Vía y se prepara el Proyecto de Urbanización del Extrarradio, de Núñez Granés, que será origen de la edificación en Puente Vallecas, Ciudad Lineal y la plaza de Olavide. Uno de sus legados es el edificio del Palacio de la Prensa, inaugurado el 7 de abril de 1930.




Venta del solar del Buen Suceso
Demolida la iglesia del Buen Suceso en 1854 a consecuencia de la reforma de la Puerta del Sol, no es hasta 1862 que se vende el solar que ocupaba. Según las crónicas urbanas se creía que el "solar del Buen Suceso iba a quedar para dehesa de pastos".
Compró aquel terreno el marqués de Casa Fontanellas, capitalista de Barcelona, por poco más de seis millones de reales. Según los cálculos de la época, suponía unos 25 duros por pie, de suerte que el alquiler de la finca que se iba a construir sería elevadísimo en consonancia con el valor del solar. Esta fue una patraña más en la especulación inmobiliaria desatada hacia la segunda mitad del siglo XIX.


Mayo
Del extranjero: Exposición Universal de Londres
Del 1º de mayo al 1º de noviembre de 1862 se celebró en Londres la Exposición Universal, cuyo tema central fue el arte, la ciencia y la industria.
Resultó sorprendente ver en una exposición más de 23.800 objetos, entre innovadoras maquinarias, asombrosos inventos y otros tantos ejemplos de modernidad, procedentes de expositores de Inglaterra, Francia, España, Rusia, Zollverein, Italia, Roma, Portugal, Suiza, Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega, Grecia, Turquía, Egipto, Túnez, Brasil, Buenos Aires, Montevideo, Guatemala, la China y el Japón.













San Isidro Labrador
En el mes de mayo de 1860 recordamos las celebraciones del 2 de Mayo de 1808, y en 1861 hicimos mención a la boda de Gustavo Adolfo Bécquer con Casta Esteban Navarro en la iglesia parroquial de San Sebastián. En este año de 1862 recordamos con grabados y unos versos de M. del Palacio la celebración de la "Romería de San Isidro del Campo". Una manera entretenida de conocer cómo se festejaba la popular verbena y cuáles las costumbres del Madrid decimonónico.


ROMERÍA DE SAN ISIDRO
¿Ómnibus en las plazuelas
edictos en las esquinas,
borracheras en la calle
y en los matrimonios riñas?...
No hay que preguntar la causa...
estamos en romería.


Labrador afortunado
que labraste con tu vida,
el altar en que te reza
la corte de dos Castillas.
Permite que por si acaso
no puedo entrar en la ermita,
te dibuje en estos versos
de mi cariño la cifra.
Años há que mis cantares
no suenan en tu campiña,
ni tus frasquetes me alegran,
ni tu bullicio me incita,
ni tu placer me conmueve,
ni tus mujeres me hechízan.
Mas siempre te ven mis ojos
lucir la gentil ropilla,
sobre el puente colocado
que el Manzanares salpica,
cual suele á todo lo grande
lanzar su baba la envidia.
Siempre de mí dulce infancia
recordar me haces los días,
y las agradables horas
de mi juventud tranquila,
que en tu regalado estruendo
bailó cien veces la dicha.
Y siempre también, Isidro,
al fijar en tí la vista,
del Manzanares humilde
sentado en la fresca orilla,
pienso que ya que sacastes
agua de la peña viva,
pudiste dársela al río
que tanto la necesíta,
a fuer de patron insígne
de una ciudad nada limpia.

He llegado á la pradera
no sin alguna fatiga,
un pueblo tengo allá enfrente,
y un cementerio aquí arriba.
Humanas olas me empujan,
contrarias fuerzas me inclinan,
cercanos gritos me aturden,
rudos encuentros me irritan.
Los ecos de la locura,
los rugidos de la orgía,
el huracán que en sí lleva
de cada mortal la vida,
han ahogado esos rumores
con que el silencio acarician,
el insecto que se mueve,
el pajarillo que trína,
el arroyo que en la arena
sus cálidas gotas filtra,
y esos solemnes quejidos
que exhála la tierra misma,
madre amorosa, que acaso
por sus hijuelos suspira.
De estos ruidosos misteriosos
rompen la grata armonía,
voces que fingen lamentos,
ayes que parecen risas.
—¡A ochavito los del sanio!
—¡De Fuenlabrada rosquillas!
—¡Por dos reales á la Puerta!
—¡A la aguadora, y qué rica!
—¡Todo barato lo vendo!
—¿Quiere V. comprarme, nina?
—¿Mama, que son acerolas?
—¡Hombre, mi pito no silva!...
Y esto entre mil que te aprietan
y quinientos que te pisan,
entre una mujer que sigues,
y un forastero á quien guias,
entre codazos, y ternos
que los ternes no escatiman...


Heme aquí solo en la altura
que el sol poniente ilumina,
mientras flotan en el llano
del crepúsculo las tintas.
He cruzado pensativo
entre diversas familias;
todos comen, pero nadie
me ha dicho; esta boca es mia.
Ya anocbece; en la pradera
trémulas luces oscilan,
ya los rumores se apagan,
ya las estrellas se animan,
sobre las aguas del río
pálida la luna brilla...
bien haceis los que del goce
aun apurais la medida,
bien los que os rendís al sueño
del placer tras las fatigas,
porque mañana... ¿que diablo!
mañana será otro día.


Junio
Nacimiento de la infanta María de la Paz
El lunes 23 de junio nace la infanta María de la Paz Juana Amelia Adalberta Francisca de Paula Juana Bautista Isabel Francisca de Asís de Borbón y Borbón.
A las cinco de la tarde de aquel día se oyeron en Madrid catorce cañonazos y se izó una bandera blanca en el ángulo de la casa de Correos que hace esquina con la calle de Carretas.

La fotografía retrata a la reina acompañada de sus hijas Pilar, María de la Paz (segunda por la izquierda) y Eulalia.

Antonio Fernández Soriano (1827-1916) and Anais Tiffon Cassan (1831-1912)
from A. y E. dits Napoleon photographs.
Juan Sisino Pérez Garzón.
Isabel II: los espejos de la reina.
Madrid: Marcial Pons, 2004, ISBN 84-95379-76-7

La reina Isabel II y ... Francisco de Asís, llegaron a tener once hijos
  • Luis de Borbón y Borbón (1849), nacido muerto.
  • Fernando de Borbón y Borbón (1850), fallecido poco después de nacer.
  • María Isabel de Borbón y Borbón (20 de diciembre de 1851-23 de abril de 1931), condesa de Girgenti, casada con Cayetano de Borbón-Dos Sicilias.
  • María Cristina de Borbón y Borbón (5 de enero de 1854-8 de enero de 1854), fallecida con tres días de vida.
  • Francisco de Asís Leopoldo de Borbón (21 de junio de 1856-21 de junio de 1856).
  • Alfonso de Borbón, príncipe de Asturias (1857-1885), después rey Alfonso XII.
  • María de la Concepción Francisca de Asís de Borbón (1859-1861).
  • María del Pilar Berenguela (1861-1879).
  • María de la Paz de Borbón y Borbón (1862-1946), casada con Luis Fernando de Baviera.
  • María Eulalia de Borbón y Borbón (1864-1958), duquesa de Galliera, casada con Antonio de Orleans y Borbón.
  • Francisco de Asís Leopoldo de Borbón y Borbón (1866), fallecido a las pocas semanas de vida.
Bueno, vamos a suponer que los once hijos eran de Francisco de Asís, "el rey consorte/primer pajillero de la Corte"

Francisco de Asís de Borbón y Borbón
Acuarelas de los hermanos Bécquer "SEM"
"Los Borbones en pelota", 1868?

Julio
Isabel II en el Santuario de Atocha
El Diario Oficial de Avisos de 19 de julio, publica el Bando de la alcaldía corregimiento por el que se avisaba que a las seis de la tarde se trasladaba en público la reina Isabel II hacia el Santuario de la Virgen de Atocha. La soberana acudía al templo para dar gracias al Altísimo por su feliz alumbramiento.
"[...] saliendo del real palacio por el arco de la Armería, calle Mayor, Puerta del Sol, Carrera de S. Gerónimo y paseos del Prado y Atocha, á la iglesia de este nombre, y regresando por los espresados paseos, calle de Alcalá y Puerta del Sol, calle Mayor y arco de palacio.
Al noticiarlo al público, espero que los vecinos de las calles designadas, darán una nueva prueba de adhesión y respeto á su reina, adornando con colgaduras los balcones de sus casas.
Madrid, 19 de julio de 1862.-El duque de Sesto."


El chorrito de la fuente de la Puerta del Sol
Ese mismo día 19, y para adornar el paso de la reina por la Puerta del Sol, culminaron las pruebas de agua que se venían haciendo desde hacía unos meses en la nueva fuente. Como comentamos en el capítulo I (Junio de 1860), año de la inauguración de la fuente, el chorro que despedía el surtidor era descomunal en altura y fuerza. Pues bien, dos años más tarde aquello no había cambiado y la proporción del líquido elemento que se elevaba al cielo era directamente desproporcional al tamaño del recipiente que lo contenía, es decir el pilón. Esto ocasionaba el desbordamiento del agua y su vertido sobre la plaza. Además, a diario, y en especial cuando arreciaban los vientos de Guadarrama, transeúntes y transportes quedaban empapados.

"VÍCTIMAS DE LA NUEVA FUENTE DE LA PUERTA DEL SOL"
El Museo Universal, Agosto de 1862

Las críticas no se hicieron esperar, y a las del potente chorro y su mínimo pilón se sumaron las de lo poco que iluminaban las farolas y la necesidad de vallar el citado pilón, cuyo borde servía de asiento por las noches a lo más malandras más selectos de la Villa y Corte.

-¿Qué significa ese equipo?
-Que tengo que pasar por la Puerta del Sol para ir a la oficina.
El Museo Universal, Agosto de 1862

Pone la puntilla a los grabados humorísticos sobre la fuente y su chorrito, el titulado "Madrid de antaño y Madrid de ogaño" (así es como se escribía antes hogaño). El dibujante recuerda las calles polvorientas del antiguo Madrid, y en particular la de la Puerta del Sol durante el tiempo de reformas; erial en verano, lodazal en invierno, y un mar de aguas fangosas en todas las estaciones después de la instalación de la fuente. Dos viñetas representan el cambio; "Los polvos de antaño", con la multitud afrancesada rodeada de polvo, y "Los lodos de ogaño", donde transitar por la Puerta del Sol era lo que se ve.

"MADRID DE ANTAÑO Y MADRID DE OGAÑO"
El Museo Universal, Septiembre de 1862

Si los grabados que hemos visto exageraban sobre las incomodidades provocadas por las aguas de la fuente, el siguiente nos muestra la realidad; es el momento del paso de Isabel II por la Puerta del Sol con la fuente en funcionamiento y el "chorrito" en toda su magnitud, dejando caer el agua hacia un lado.

"Paso de S. M. la Reina por la Puerta del Sol al dirigirse en la tarde del 19 al santuario de Nuestra Señora de Atocha"
Panorama Universal (El Mundo Militar), domingo 27 de julio de 1862

Pero para exageraciones, el detalle signado con el número 19 que aparece en el plano Madrid, a vista de pájaro (1873), conservado en el Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya.



Septiembre
Nacimiento de Mariano Benlliure
Nace en el barrio del Carmen de Valencia el escultor Mariano Benlliure, último exponente del realismo decimonónico. 


Fundación Mariano Benlliure
Además de los mausoleos del Panteón de Hombres Ilustres, a Mariano Benlliure se deben magníficas obras presentes en nuestra ciudad. Elegimos la Fundación Mariano Benlliure para conocerlos en detalle. [Enlace a la Fundación]


Bautismo del vino y otras sisas
Curiosa forma de denunciar los malos hábitos de los comerciantes, publicada el 7 de septiembre de El Museo Universal. Resulta interesante recuperar este texto para conocer la practicada costumbre de los comerciantes en el arte de sisar; además, nos ofrece una detallada descripción de un petardo del siglo XIX.

"En Madrid hemos tenido petardos. No hablamos de los que nos dan todos los días los que encajan gato por liebre, agua y almidón por leche, achicorias por café, hojas de berza por tabaco, monedas de plomo ó zinc por monedas de plata; no hablamos tampoco de los que resultan del bautizo del vino, del riego de la sal, de la mezcla del carbón con piedra; ni nos referimos á los que dan los petarditas de uno y otro sexo fingiendo lo que no son, ofreciendo lo que no tienen, y vendiendo oropel por oro; tratamos de una especie de bombitas ó bombines de cartón, esparto y tablas todo muy unido y apretado y relleno de pólvora, que se han echado estos días por las calles y han estallado en medio de grande concurrencia causando los sustos, carreras, desmayos, desolladuras y atropellamientos que son consiguientes.
¿Quiénes son los autores de esta gracia? ¡Qué azotes mas bien plantados se ganan estos niños si lo sabe su papá! Cada cual ha echado el muerto á su contrario: los de la banda de Roma han dicho que eran los de Cartago y los de la banda de Cartago han acusado de la travesura á los de Roma. La verdad no se ha llegado á saber, como sucede siempre entre muchachos."


Octubre
Exposición Nacional de Bellas Artes
El 10 de octubre, coincidiendo con el cumpleaños de Isabel II, quedó inaugurada la Exposición Nacional de Bellas Artes. En aquella ocasión se celebró en el edificio de la plaza de Colón conocido entonces como "nueva Casa de la Moneda".


El Boletín de El Arte en España, del 30 de octubre, nos decía sobre el éxito de la exposición:
"Es inmensa la afluencia de gente de todas las clases de la sociedad que continuamente visitan la Exposición general de Bellas Artes. Según datos ciertos, puede asegurarse, que en el presente año, el número de almas que han acudido á admirar las obras de nuestros artistas, es cinco veces mayor que en el año de 1860."

Por su parte, la Revista Iberica de Ciencias, Política, Literatura, Artes e Instrucción Pública, del último trimestre de 1862, hacía una crítica sobre la inauguración:
"El dia 10, cumpleaños de S. M. la Reina, se inauguró la Exposición de Bellas Artes, no decimos con solemnidad, como desde luego habrán dicho ciertos periódicos, porque aún no sabemos cómo se verificó, por mucha que fue la atención, que en cuanto allí pasó procuramos fijar. Cerca de las cuatro de la tarde llegaron SS. AA. los Infantes D. Francisco y D. Sebastian, que acompañados por los individuos del jurado, pasaron por donde estaban esperando las personas invitadas, quienes poco á poco y según lo permitía la estrechez del recinto, fueron agregándose á la comitiva inaugural. Una banda de música se oia á lo lejos, no supimos dónde, hasta que con ella tropezamos al pasar por un patio; recorrimos las salas de la Exposición y llegamos á la última que en forma de rotonda y de mayores dimensiones que las demás, se habia dedicado sin duda á las obras de más importancia, prejuzgando de un modo indirecto, que así al menos lo presumieron muchos, el futuro fallo del jurado."

De las 426 obras presentadas obtuvo Medalla de primera clase el lienzo titulado "Primer desembarco de Cristóbal Colón en América", del pintor Dióscoro Teófilo Puebla Tolín.


Dióscoro Teófilo Puebla Tolín
J. Laurent, anterior a 1863
MEMORIADEMADRID

Otra de las obras más relevantes que formaron parte de la exposición fue "El juramento de las Cortes de Cádiz", de José Casado de Alisal. En la actualidad el lienzo se encuentra en el Congreso de los diputados de Madrid.


José Casado de Alisal
LA ILUSTRACION ESPAÑOLA Y AMERICANA, 1886





1862 - Galdós
"Uno de los datos biográficos de más substancia que he podido sonsacarle á Pérez Galdós es... que él, tan amigo de contar historias, no quiere contar la suya. No tiene inconveniente en suponer que su Araceli y su Salvador Monsalud y su Amigo Manso, por ejemplo, son tan poco recatados que nos relatan en tomos y más tomos su propia vida... y la ajena; pero él, Galdós, tan comunicativo cuando se trata de los hijos de su fantasía, apenas sabe si se llama Pedro cuando hay que hablar del padre que engendró tanta criatura literaria, del pater Orchamus de ese gran pueblo que pulula en cuarenta y dos tomos de invención romancesca.
Tal vez lo principal, á lo menos la mayor parte, de la historia de Pérez Galdós, está en sus libros, que son la historia de su trabajo y de su fantasía."
Leopoldo Alas (Clarín), 1912

Comienza aquí la vida de Benito Pérez Galdós en Madrid. Ya hemos conocido la Universidad donde Galdós inició sus estudios, ahora descubriremos el primer alojamiento que tuvo a su llegada a la Villa y Corte
A modo de introducción, con la ayuda de don Ramón de Mesonero Romanos y otros cronistas, recordamos los tipos de alojamientos de huéspedes, usos y costumbres, y la relación casero/inquilino.


Introducción
Hospedarse en Madrid
Posadas
El capítulo II de "Paseo por Madrid o Guía del Forastero en la Corte", del año 1815, indica algunos tipos de alojamientos para el viajero que se instala en Madrid. Así, comienza hablando de las principales Posadas de las inmediaciones de la Puerta del Sol, centro neurálgico de la ciudad.
"... y como la Puerta del Sol está casi en el centro de Madrid, y es el punto más freqüentado y en cuyas inmediaciones se halla lo más selecto y todo lo que se puede necesitar y apetecer; por esta razón se encuentran inmediatas á este sitio las mejores fondas."

Esas mejores fondas eran:
  • La de la Fontana de Oro "(en la Carrera de San Gerónimo)", que además de ser posada tenía fonda, café y billar.
  • La de la Cruz de Malta (calle de Caballero de Gracia), con iguales comodidades.
  • La del Ángel (plazuela del Ángel), ídem.
  • La de la Aurora (calle Carretas), considerada entonces como una de las mejores.
  • La del Carmen (calle del Carmen)
  • La de San Luis (calle de la Montera)
  • La de San Sebastián (calle de Atocha, junto a San Sebastián)
En las posadas el precio de los aposentos era elevado al estar incluido el coste de manutención, que era lo acostumbrado. Salvo en las que sólo alquilaban habitaciones, como las de la calle Ancha de Peligros, Cava Baja, etc., donde, siendo más económicas y de menor lujo, se podía alquilar un cuarto desde 4 reales con cama, luz y asistenta.

En el artículo "Posadas ó España en Madrid", publicado en la Segunda época de las "Escenas Matritenses por el Curioso Parlante" (1845), don Ramón de Mesonero Romanos habla de una muy famosa y singular: el Parador de la Higuera.
"No hace muchas semanas que en el DIARIO DE MADRID y su penúltima página, en aquella parte destinada a las habitaciones, nodrizas, viudas de circunstancias y demás objetos de alquiler, se leía uno, dos, y hasta tres días consecutivos el siguiente anuncio:

«Se traspasa la posada número... de la calle de Toledo, con todos los enseres correspondientes. Es establecimiento conocido hace más de cien años con el nombre del Parador de la Higuera. Su parroquia se extiende más allá de los puertos, y sirve de posada a los ordinarios más famosos de nuestras provincias. En cuanto a instrucción sobre precio y condiciones, el mozo de paja y cebada dará uno y otro a quien le convenga; teniendo entendido que el miércoles 9 del corriente a las diez de la mañana se adjudicará al mejor postor.»

No fue menester más que estas cuatro líneas para que todos los trajineros y especuladores provinciales, estantes y transeúntes, que de ordinario asisten en esta muy heroica villa, acudiesen al reclamo en el día y hora señalados, como si llamados fueran a son de campana comunal.

Y el caso, a decir verdad, no era para menos. Tratábase (como quien nada dice) de aprovechar la más bella ocasión de echar los cimientos a una sólida fortuna; de arraigar en un suelo fructífero y sazonado; de continuar una historia y fama seculares; y dar a conocer a la corte y a la villa, a las provincias de aquende y allende puertos, que el famoso parador de la Higuera había variado de dueño, y lo que el país podía esperar de su nueva administración."

En 1850, según nos cuenta don Pedro Felipe Monlau en "Madrid en la mano ó el amigo del forastero en Madrid y sus cercanías", en la Villa y Corte no había grandes fondas ni tenían el lujo y comodidades de las conocidas en París o Bruselas:
"Una como escepción puede hacerse en favor de la fonda de las Postas peninsulares, calle de Alcalá, núm. 15, que es la que se parece un tanto en su traza y hábitos á lo que desearíamos fuesen los establecimientos de esta clase. La fonda de Perona, calle de Cádiz , núm. 8; la de Mr. Prosper, plazuela de Santa Ana, núm. 7; la del Español, calle del Desengaño, núm. 5; la de San Luis, calle de la Montera , núm. 27; la de los Leones de oro, Postigo de S. Martin, núm. 20; la de la Noble Habana, calle de Alcalá núm. 9; la de Europa, calle de Peregrinos, núm. 4; la de las Cuatro Naciones, plazuela de Celenque, núm 3; la del Perú, calle de Alcalá, núm. 18; la del Caballo Blanco , calle del Caballero de Gracia, núm. 21; la Suiza, calle Mayor, núm. 68; y la de Barcelona, calle de los Negros, núm. 4, son las fondas mas conocidas; y en algunas de ellas, como la del Perú, la de Europa, de los Leones, y de Perona, se sirven comidas á precios fijos desde 6 hasta 20 rs., mientras que en las mas aristocráticas no se sirven sino de 20 rs. para arriba, ó por lista."

Posadas de caballeros
Estas posadas, que como su nombre indica eran sólo para caballeros, se distinguían de las casas de alquiler por atar papeles blancos a los hierros de los dos lados del balcón. Si la habitación estaba ocupada, el caballero lo sabía porque se colocaba un único papel en el centro del balcón.


Otras posadas, paradores y mesones
No valían gran cosa estos establecimientos de baja estofa, generalmente destinados para alojamiento de carros y galeras, carreteros, arrieros, trajineros y ordinarios.
Advertía Pedro Felipe Monlau en la citada guía "Madrid en la mano...":
"Ninguna persona que tenga algunas facultades, por modestas que sean, debe aventurarse á dar fondo en tales casas para alojarse; asi como debe guardarse también de satisfacer, ni siquiera accidentalmente, su apetito, en alguna de las muchas casas donde se guisa de comer, particularmente en los arrabales, y que son exclusivamente frecuentadas por los aguadores, mozos de cordel, escaroleros y demás turba-multa que no suelen tener casa ni hogar."

Pasar la noche en uno de esos tugurios implicaba dormir en fila humana, y atados todos con una cuerda; método utilizado para evitar fugas nocturnas sin pagar la cuenta.
Añadía Monlau:
"Por lo demás, los principales paradores y posadas que hay dentro de Madrid son: el parador de S. Bruno, en la calle de Alcalá, número 40; el del Rincón, en la misma calle, núm. 21; el de Cádiz, calle de Toledo, núm. 125; el de Barcelona, calle de S. Miguel, núm. 2; la posada de la Encomienda, calle de Alcalá, núm. 18; la de Zaragoza, calle de Sevilla, núm. 16; la del Leon de oro, Cava baja, número 12; el mesón de los Huevos, calle de la Concepción Gerónima, núm. 15; el de Maragatos, calle de Segovia, núm. 34; el de Gallegos, en la misma calle, núm. 40. Casi todos los restantes 38 establecimientos de esta clase se hallan en la Cava baja, en la calle de Segovia, en la plazuela de la Cebada, ó en el último tercio de la calle de Toledo."

Casas de huéspedes
Existían en 1850 unas 450 casas de huéspedes. Este tipo de alojamiento era más económico que el anterior, oscilando sus precios entre 6 a 40 reales diarios; las más corrientes costaban entre 14 a 16 reales. Los particulares alquilaban parte de sus estancias, incluyendo muebles, comida y buen trato en un ambiente decoroso. Los inquilinos gozaban de la compañía y las atenciones de los dueños, y disfrutaban de buenos guisos.
Era condición de estos sitios tener referencias, conocimiento o fianza del huésped a admitir. Así, como veremos más adelante, al ingresar el joven Galdós en una de estas casas, no bastará con ser conocido de un alojado, sino que necesitará el aval de un fiador.



El fiador
La persona del fiador quedaba representada por sujeto conocido en la sociedad, de cierto renombre, pariente o amigo con aval suficiente que diese garantías del decoro y posibles de él mismo y del fiado.
La costumbre de presentar fiador era casi una obligación. En las "Escenas Matritenses por el Curioso Parlante" (1845), don Ramón de Mesonero Romanos lo cita en "El alquiler de un cuarto", artículo de la segunda parte del libro, fechado en agosto de 1837. Graciosa escena de un casero, y las fatigosas tareas propias de esa condición, que entabla el siguiente diálogo con una posible arrendataria:

"-Sí señor; aquí tengo varios parientes de distinción, el conde del Cierzo, la marquesa de las Siete Cabrillas, el barón del Capricornio, y otros varios personajes que no podrían menos de ser conocidos de usted.
-Señora, por desgracia soy muy terrestre y no me trato con esa corte celestial.
-Pues como digo a usted, mi prima la marquesa y yo hemos visto el cuarto desalquilado, y, lo que ella dice, para ti que eres una persona sola, sin más que cinco criados... aunque la casa no sea gran cosa...
-¿Y el precio, señora, qué le ha parecido a mi señora la marquesa?
-El precio será el que usted guste, por eso no hemos de regañar.
-Supongo que usted, señora, no llevará a mal que la entere, como forastera, de los usos de la corte.
-Nada de eso, no señor; yo me presto a todo... a todo lo que se use en la corte.
-Pues señora, en casos tales, cuando uno no tiene el honor de conocer a las personas con quien habla, suele exigirse una fianza y...
-¿Habla usted de veras? ¿Y yo, doña Mencía Quiñones, Rivadeneira, Zúñiga de Morón, había de ir a pedir fianzas a nadie? ¿y para qué? ¿para una fruslería como quien dice, para una habitacioncilla de seis al cuarto que cabe en el palomar de mi casa de campo de Chiclana? Como soy, señor casero, que eso pasa ya de incivilidad y grosería, y siento haber venido sola y no haberme hecho acompañar siquiera por mi primo el freire de Alcántara, para dar a conocer a usted quién yo era.
-Pues señora, si usted, a Dios gracias, se halla colocada en tan elevada esfera, ¿qué trabajo puede costarla el hacer que cualquiera de esos señores parientes salga por usted?
-Ninguno, y a decir verdad no desearían más que poder hacerme el favor; pero...
-Pues bien, señora, propóngalo usted y verá cómo no lo extrañan, y por lo demás, supuesto que usted es una señora sola...
-Sola, absolutamente; pero si usted gusta de hacer el recibo a nombre del caballero que vendrá a hablarle, que es hermano de mi difunto, y suele vivir en mi casa las temporadas que está su regimiento de guarnición...
-¡Ay, señora! pues entonces me parece que la casa no la conviene, porque como no hay habitaciones independientes... luego tantos criados...
-Diré a usted; los criados pienso repartirlos entre mis parientes, y quedarme sólo con una niña de doce años.
-Pues entonces ya es demasiado la casa, y aun paréceme, señora, que la conversación también."



Casas de alquiler
Como en el caso de las casas de caballeros, un papel o pañuelo atado en medio de las rejas del balcón indicaba que la habitación estaba disponible.
Para el forastero llegado con familia, o necesitado de independencia, este tipo de alquiler era el apropiado; podía alquilar una habitación entera, y además, tenía derecho a dejarla el mismo día de cumplir el plazo de arrendamiento sin necesidad de avisar con anterioridad al arrendador o, de acuerdo con este, cederla a otro antes de finalizar dicho plazo.
El inconveniente del alquiler en estas casas era que el inquilino debía procurarse los muebles, que de por sí resultaban costosos. Algunos pocos comercios, situados en la calle del Carmen, Alcalá y Ancha de Peligros, alquilaban mobiliario.
Si la estancia se prolongaba demasiado, hacerse con una cama podía suponer una fortuna. (En 1815, una cama alquilada costaba 80 reales al mes).
Lo ideal era hacerse con algunos muebles usados. En Madrid había varios prenderos que vendían muebles de segunda mano en la calle del Carmen y del Olivo, junto a San Isidro.





Septiembre
El viaje de Benito a Madrid
De Las Palmas a Cádiz
En septiembre llega a Madrid el joven Benito María de los Dolores Pérez Galdós. Había embarcado en Las Palmas rumbo a la Península en el vapor Almogávar. Lo pintoresco del viaje queda reducido a la bonita acuarela que retrata al vapor Berenguer, hermano gemelo del Almogávar, ambos construidos en 1857.

Vapor BERENGUER. Acuarela de F. Joseph F. Roux.
Catalogo del Museo Naval Nº 831.
Año 1862.
Catalogo de Pinturas del Museo Naval. Tomo V.

El anuncio, publicado en el diario El Lloyd Español, decía que los vapores-correos de Canarias -transporte marítimo que llevaba correspondencia, mercancía y pasaje- salían el 8 y 23 de cada mes, a las 10 de la mañana, con destino a Tenerife, Cádiz, Málaga, Cartagena, Valencia, Barcelona, Marsella y Génova.


El precio aproximado de los pasajes hasta Madrid, basado en las tarifas de los Vapores-Correos de A. López y Compañía, de septiembre de 1862, era:
  • Primera clase, 270 reales
  • Segunda clase, 180 id.
  • Tercera clase, 110 id.
El vapor-correo Almogávar zarpará del Muelle de San Telmo (hoy Puerto de Las Palmas de Gran Canarias) el día 8 de septiembre. Algunos biógrafos dicen que Galdós emprendió viaje por la noche, sin embargo, a tenor de la publicidad que acabamos de ver, la salida se anuncia "a las 10 de la mañana".

Cuenta Federico Carlos Sainz de Robles en su libro "Galdós", que desde Tenerife acompañarán a Benito su instructor, Faustino Méndez Cabezola, y sus condiscípulos Rafael Martínez Neda y Juan Sall.

Del puerto de Tenerife hasta el de Cádiz, el vapor empleaba 73 horas de viaje -al menos eso es lo que nos cuenta el diario El Clamor Publico, de 1 de abril de 1859-, de tal modo que el 13 de septiembre Galdós desembarca en la "Tacita de Plata". Allí el joven canario quedará eclipsado por la gran cantidad de adornos y Arcos de Triunfo que engalanaban la ciudad con motivo de la visita de la reina en su viaje oficial por Andalucía y Murcia.

VIAJE DE SS. MM. A ANDALUCIA.-CASTILLO Y ARCO TRIUNFAL EN LA PLAZA DE ISABEL II.-CÁDIZ
El Museo Universal, 9 de noviembre de 1862

La prensa local daba cuenta de ello:
"... sus Majestades y Altezas deben salir con dirección a Cádiz el 15 próximo de septiembre, con objeto de que el príncipe de Asturias tome los baños de mar y la infanta Isabel las aguas de Chiclana, visitando a su regreso las ciudades de Córdoba, Málaga, Granada y Cartagena." [El Porvenir, núm. 16.16 de agosto de 1862] Por algún motivo en la noticia se omite la ciudad de Sevilla, donde residían los Montpensier.

El siguiente grabado, incluido en la "Crónica del viaje de SS. MM. y AA. RR. a las provincias de Andalucía en 1862" [Listado con el número 293 en el catálogo de 26 de abril de 2012 de Sphera Mundi], muestra una vista panorámica del puerto de Cádiz en el momento de la llegada de los reyes.



Del Álbum de fotografías del viaje de Isabel II por Andalucía y Murcia (Biblioteca Nacional de España) extraémos fotografías del aspecto que mostraban las ciudades que visitó el joven Galdós en su viaje a Madrid. Veremos Arcos de Triunfo de Cádiz, Sevilla y Córdoba.

CÁDIZ Arco y calle de la Aduana


CÁDIZ Arco delante de las Casas Consistoriales


CÁDIZ Arco en el muelle


Quizá en este puerto el joven Galdós pudo ver al vapor de guerra Isabel II, navío que se estaba preparando para conducir a sus majestades y altezas en su viaje a Málaga, Almería y Cartagena.

Navío Isabel II en Cartagena
Del álbum de viaje de Isabel II por Andalucía y Murcia, 1862
©BNE-Biblioteca Digital Hispánica


De Cádiz a Sevilla
El primer tramo del viaje de Galdós a Madrid discurre por mar desde Las Palmas hasta Cádiz.
El segundo tramo, de Cádiz a Sevilla, lo realiza por la novísima línea férrea de la "Compañía de los Ferrocarriles de Sevilla a Jerez y Cádiz".

Fragmento del "Mapa de los Ferros-Carriles y Faros de España"
Publicado por Panorama Universal en 1862

En 1876 Galdós recordará aquellos viajes por los caminos de hierro en el primer capítulo de "Doña Perfecta" (con la que inicia la serie de "Novelas de la primera época"), titulado "¡Villahorrenda...!, ¡cinco minutos...!":

"Cuando el tren mixto descendente, núm. 65 (no es preciso nombrar la línea), se detuvo en la pequeña estación situada entre los kilómetros 171 y 172, casi todos los viajeros de segunda y tercera clase se quedaron durmiendo o bostezando dentro de los coches, porque el frío penetrante de la madrugada no convidaba a pasear por el desamparado andén. El único viajero de primera que en el tren venía bajó apresuradamente, y dirigiéndose a los empleados, preguntoles si aquel era el apeadero de Villahorrenda. (Este nombre, como otros muchos que después se verán, es propiedad del autor.)
[...]
Antes de que la caravana se pusiese en movimiento, partió el tren, que se iba escurriendo por la vía con la parsimoniosa cachaza de un tren mixto. Sus pasos, retumbando cada vez más lejanos, producían ecos profundos bajo tierra. Al entrar en el túnel del kilómetro 172, lanzó el vapor por el silbato, y un aullido estrepitoso resonó en los aires. El túnel, echando por su negra boca un hálito blanquecino, clamoreaba como una trompeta, al oír su enorme voz, despertaban aldeas, villas, ciudades, provincias."

Llegará a la también engalanada ciudad de Sevilla entre el 15 y el 16 de septiembre. Según noticias del periódico La Época, del 19 de septiembre de 1862, entre esos dos días habían llegado a la ciudad más de 50.000 personas con el deseo de ver a la reina.
El día 18, a las seis de la tarde, Isabel II, familia Real y séquito entraban en Sevilla. Así lo publicaba el citado periódico:
"SEVILLA 18 de setiembre de 1862 á las seis de la tarde:
«SS. MM. y AA. acaban de entrar, en medio de una ovación indescriptible.—Toda Andalucía parece reunida en esta ciudad para solemnizar la llegada de los reyes.—El coche real se dirige lentamente y con gran dificultad á la catedral, entre la multitud de gentes que por todas partes sé agolpan á vitorear á sus majestades y altezas; el entusiasmo es indecible y general.-El recibimiento hecho por Sevilla á los augustos viajeros es ostentoso y magnífico.»"

La visión que Galdós tuvo al llegar a Sevilla queda reflejada en la crónica realizada por el licenciado José Velázquez y Sánchez, cronista de Sevilla, abogado del Ilustre Colegio Hispalense, Archivero por oposición en la Secretaría del Excmo. Ayuntamiento:

"El dia 16 de setiembre Sevilla brindaba á los observadores un curioso panorama. Sus calles céntricas se hacían intransitables por extraordinario gentío. Las plazas se hallaban convertidas en campamentos de numerosas familias forasteras.
Las tiendas de cabo de barrio y los hornos agotaban sus correspondientes surtidos. Los zaguanes de las casas particulares estaban interceptados por inesperados vecinos que no tenian acomodamiento posible en las posadas. Alrededor de los Régios Alcázares, Catedral, Consulado, Aduana y casa del azogue acudían á constituir aduar carabanas de viageros, deshauciados de asilo en mesones y casas de huéspedes. El recinto exterior, y sobre todo los jardines de las Delicias, habian sufrido gran deterioro porque servian de campo militar á una multitud de gente nómada que para calentarse, cocer sus ranchos, y arbitrar una especie de tiendas, taló árboles, cortó ramas, destrozó verjas, y cayó como una humana langosta sobre cuadros y viveros de plantas y arbustos..." [Crónica Regia: Viaje de la Corte a Sevilla en 1862. Estudios históricos y biográficos, núm. 33. Sevilla, 1863. Parte segunda. Capítulo I, pp. 52]

Los grabados reproducen dos de los arcos de triunfo instalados en Sevilla para recibir a sus majestades.

Arco de Triunfo levantado en las gradas de la Catedral de Sevilla




Arco triunfal erigido a SS. MM. y AA. por el Cuerpo de Artillería, en Sevilla

NOTA:
Los arcos de triunfo simbolizaban desde muy antiguo la majestad, esplendor, magnificencia de por quién se erigía. A diferencia de los sólidos arcos que conmemoran victorias, como los antiguos romanos, el de París o el de la Victoria de Madrid, estos eran temporales y se construían en madera, cartón y telas pintadas, imitando piedra, mármol, jaspe, plata y oro.
Con el progreso de la industria y el comercio, en tiempos de Isabel II cambia la creatividad y uso de materiales. Así, en estos viajes por Andalucía y Murcia realizados por Isabel II en 1862, los diversos gremios y sociedades encargados de levantar los arcos utilizaron cáñamo, flores, cañas, hierbas, frutas y, cómo no, hierro y otros metales. Por ejemplo, en Málaga, el realizado por la Ferrería "La Constancia", construida en estructura de hierro y cubierta por planchas de bronce, cobre, hojalata y zinc.


De Sevilla a Córdoba
"Antiguamente, cuando el viaje de Córdoba a Sevilla sólo se hacía en diligencia o caballo, había que pasar la calurosa Écija, situada en la ribera del río Genil. Un autor que recientemente ha escrito sobre su viaje por España, Teófilo Gautier, nos pinta el aspecto de este pueblo como si estuviese en China o en Japón; sentí ganas de visitarlo, pero no pasamos por allí. La ferrovía sigue su camino en línea recta; no tarda en cruzarse con la carretera antigua, pero le pasa de largo sin querer nada con ella; es claro que tampoco tiene buena fama."
[Fragmento de Viaje por España, de Hans Chirstian Andersen. Madrid. Editorial Alianza, 2004, pp. 247]
 El joven Galdós y compañía se despedirán de la honrada Sevilla y pondrán rumbo hacia la ciudad de Córdoba, desandando los pasos de la reina.
Cogerán un tren de la Compañía del Ferrocarril de Córdoba a Sevilla (CS), línea estrenada en 1859 y muy utilizada al año siguiente por los transportes militares que llevaban material y tropas a la Guerra de África. El trayecto hasta Córdoba se cubría en cinco horas aproximadamente, mediando once estaciones entre una ciudad y otra.
Desconocemos cuál de los tres servicios de Sevilla llevará a Galdós hasta la ciudad de Córdoba. En tal caso, ofrecemos la información relativa a cada uno de ellos, con sus horarios y precios por clase.

Horarios:
El primer tren salía de Sevilla a las 8:30 y llegaba a Córdoba a las 13:30 horas.
El segundo a las 16:05  y llegaba a las 21:05 horas.
El tercero salía a las 20:25 y llegaba a las 00:15 horas. Este tren transportaba correo y se podía viajar en él desde Cádiz.

Precios:
De Córdoba a Sevilla y viceversa
Primera clase 52 reales, 47 céntimos.
Segunda clase 39 reales, 47 céntimos.
Tercera clase 23 reales, 70 céntimos.

La antigua capital de la Hispania Ulterior y posterior Califato musulmán, recibía a los viajeros en pleno éxtasis después de la Real visita.
Las calles aún permanecían profusamente decoradas con flores, tapices, transparentes, fuentes y perspectivas; de los balcones y puertas de edificios colgaban tapices, banderas y pendones.
Continuaban en pie-y lo hicieron por un tiempo-, las arquitecturas efímeras, esos arcos triunfales que ya hemos citado.
Frente a la Puerta Nueva de la muralla se erigía el Arco de Isabel II, del que podemos ver un grabado y una fotografía






Un inciso: 
El viaje de Doré por España
Mientras Galdós realizaba su periplo rumbo a la capital del reino, dos amigos continuaban su particular 'Grand Tour'-iniciado en 1861-, por las tierras de España. Esas dos personas eran Gustave Doré y el barón de Davillier, quienes casi a la par que Galdós anduvieron por tierras andaluzas.
Aquellos viajes, prolongados hasta la década de los 70, dieron por resultado los magníficos grabados de "L'Ingénieux Hidalgo Don Quichotte de la Manche" (1863) y "Voyage en Espagne", fiel reflejo de los tipos españoles del siglo XIX y su hábitat, publicados por la revista "Le Tour du Monde" en fascículos (hasta 1874), y posteriormente en Madrid Cómico bajo el título de "España cómica. Apuntes de viaje" (entre 1886 y 1888).

Como Galdós, los dos viajeros tuvieron que recorrer el país en tren y diligencia. Gustave Doré, en el recorrido de Perpignan a Barcelona, satirizará las comodidades del viajero en un vagón de tercera clase en los "ferro-carriles" de España.


Más adelante, en 1874, el barón Charles de Davillier publicará el libro "L'Espagne", acompañado por 309 grabados de Doré realizados en el citado viaje. Los capítulos 20, 21, 22 y parte del 23 están dedicados a Madrid provincia y capital. De los grabados incluidos en estos capítulos ofrecemos la vista general de Madrid y la fuente de la Cibeles en la ubicación que tenía antaño.


Doré, como muchos de los artistas del siglo XIX, se valdrá de las fotografías para realizar algunas de sus obras. Así, esta vista general de Madrid pudo inspirarse en la realizada por J. Laurent hacia 1860.





De Córdoba a Alcázar de San Juan
"-¿Dónde vas corriendo, Gil?
-A hacer una diligencia...
-Pues no seas zascandil,
y haz, si tienes tanta urgencia,
 más bien un ferrocarril."
[Almanaque sud-americano (1889). Epigrama, pág. 188]

Pedro Ortiz-Armengol, en su libro "Vida de Galdós" nos dice que el joven Benito y compañía emprendieron viaje a Madrid en diligencia hasta Alcázar de San Juan, donde hicieron transbordo al tren Madrid-Mediterráneo.

El tramo que unía la estación de Córdoba con la de Manzanares (Ciudad Real) se encontraba en construcción. Desde esta última estación y hasta Alcázar de San Juan la línea había sido inaugurada el 1 de julio de 1860, sin embargo los viajeros continuaron ruta por diligencia hasta Alcázar, estación de la red de ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA), donde confluían los trenes con dirección a Madrid provenientes de Valencia, Alicante, Albacete y Ciudad Real.



En Córdoba existía una variedad de empresas de diligencias con destino a Madrid. Viendo sus precios por categorías y horarios, nos hacemos una idea del gasto que suponía moverse por España y el tiempo que se empleaba en hacerlo.



Suponemos que los canarios tomaron la diligencia de "La Madrileña" con destino a Alcázar, es decir, "A Madrid", como se indica en la publicidad, y no "A Manzanares" que era donde confluían todas las diligencias. La empresa "La Madrileña" tenía sus oficinas de Madrid en la calle de Alcalá, número 12 (Oficinas de J. Payeras e hijo). Disponía de servicio combinado diligencia-tren de Madrid a Córdoba, Sevilla y Cádiz.




A tenor de las fotografías que veremos a continuación y la información sobre los transportes de viajeros del siglo XIX que ofrece caminoslibres.es, nos podemos hacer una idea de lo incómodo que resultaba emprender un viaje en diligencia.





De Alcázar de San Juan a Madrid
Al no existir referencias sobre los días que Galdós pudo quedarse en las ciudades ya citadas, quizá con la intención de ver la llegada de los reyes, debemos suponer que la entrada a Madrid se efectuó a finales de septiembre.
Desde Alcázar de San Juan partió el tren rumbo a la estación del Mediodía, también conocida como embarcadero de Atocha o estación del Sur, que había sido inaugurada once años atrás por Isabel II y estrenada con el viaje monárquico a Aranjuez. Recreamos aquel momento con un fragmento de la película "El marqués de Salamanca", obra de Edgar Neville, realizada en 1948 con motivo de la celebración del Centenario del ferrocarril en España.




Saliendo de Alcázar el camino de hierro trazaba una curva a la izquierda, enfilando el tren hacia la estación de Tembleque, punto donde antaño salían las diligencias a Andalucía.

El siguiente relato de José Garay de Sartí, publicado en El Museo Universal del 7 de diciembre de 1862, nos muestra una escena de la época desarrollada en la estación de Tembleque. Misma visión debió tener el joven Galdós en los tantos trasbordos realizados en su viaje a Madrid:
"Piiiiiichs...
-¡Tembleque! grita una voz potente como el estallido del trueno.
Ya comprenderéis que estamos en el ferro-carril de Levante, y que el tren se ha detenido en la estación de Tembleque.
Por todas partes van y vienen empleados de la empresa, suben y bajan pasajeros, y el ruido que produce tanta animación acompañado del que hacen las portezuelas de los coches, del silbido de la máquina y de las voces de los dependientes y vendedores, forman un conjunto que tiene algo de monstruoso y algo de risueño. [...] El señor de Baeza, se dispone entre tanto a tomar su asiento en la diligencia que parte para Sevilla. [...] -Riiiiia ¡Zagala! ¡Coronela! ¡Yai, yai...! La diligencia para Sevilla escapa como alma que lleva el diablo, levantando una espesa nube de polvo.
Piiiiichs...
El tren se prepara a continuar su viaje hacia Valencia. El movimiento de impulsión es al principio lento y magestuoso: pero gradual e insensiblemente va adquiriendo tal fuerza de velocidad, que pronto la vista más perspicaz solo puede distinguir una ligera nubecilla de humo recostada sobre el horizonte.
Al cabo de quince minutos, nada se distingue." [Historia de un paraguas. Parte III, pp. 391]

Tembleque era una más de las estaciones de camino a la Villa y Corte; Huerta y Villasequilla las siguientes hasta Aranjuez. Parada técnica y marcha final hacia la estación del Mediodía, pasando por las de Ciempozuelos, Valdemoro, Pinto y Getafe.



Llegan Galdós y compañía a la estación del Mediodía. El joven Benito la observa y la conoce como nosotros nunca pudimos conocerla; apeadero monumental que había sufrido ya algunas transformaciones arquitectónicas y otras tantas hasta nuestros días.

Primitivo apeadero de Atocha (1851)

Fotografía de J. Laurent (hacia 1860)
 
Emplazada en lo que hoy es centro neurálgico de las comunicaciones y antesala de la milla de oro del arte, en 1862 era una estación alejada del centro de la ciudad, con escasa urbanización a su alrededor, pero con arterias tan principales como el Paseo del Prado y la calle de Atocha.

Madrid: Estación de Atocha
Fotografía: J. Laurent, hacia 1860
© BNE-Biblioteca Digital Hispánica
NOTA:
El 1º de septiembre se habían inaugurado los docks de Madrid con un gran almuerzo dado por la Compañía al ministro de Fomento, autoridades, representantes de la prensa y varias personas notables. Los docks eran grandes almacenes situados junto a la estación del Mediodía en los que se admitía en depósito toda la mercancía que se quisiese enviar por ferrocarril.
 "Allí se custodian por un interés muy módico hasta el momento en que al dueño le conviene venderlas. Si sobre ellas quiere tomar dinero, la Compañia se lo facilita y mientras tanto le da un título nominativo que espresa la clase de mercancía y que puede endosarse. Estos depósitos son muy útiles para el comercio de buena fé. El contrabando no los usará porque todo lo que entra en los almacenes tiene que pasar por la aduana." [El Museo Universal, 7 de septiembre de 1862]

De los tantos y tan variados carruajes de alquiler que se estacionaban fuera del aparcadero, los viajeros canarios quizás cogieron una carretela o un landó, similar la una del otro, pero el segundo más lujoso. Pudieron prescindir, o no, del mozo de cordel o "ganapanes", que se encargaba de cargar el equipaje; y es más que seguro que otearon el horizonte plagado de torres y campanarios y respiraron el aire de Guadarrama, que en esas épocas ya era otoñal.
Una vez elegido el modo de escapar de la vorágine de carretas tiradas por mulas y otros carromatos, gentes deambulando, pitidos, gritos, suciedad y olores, es muy probable que se dirigieran a su destino por la calle de Atocha hasta la plaza de Herradores.

Vista de la calle Atocha tomada desde el Observatorio Astronómico del Retiro
Fotografías: José María Sánchez, hacia 1857
©BNE-Biblioteca Digital Hispánica

Galdós en tierra carpetana
En 1964 escribió y leyó don Federico C. Sainz de Robles unas sentidas palabras sobre el joven Galdós en Madrid. Lo hizo en el Salón de Tapices de la Primera Casa Consistorial con motivo del XVI Ciclo de conferencias sobre Historia de Madrid organizado por el Aula de Cultura del Ayuntamiento con la colaboración del Instituto de Estudios Madrileños.
Habla Sainz de Robles de cómo era la Villa y Corte que recibe a Galdós y en qué se ocupaban sus habitantes. La ciudad era todo política; en la prensa, en las calles, en las tertulias de café, en el Ateneo, Academias, Sociedades, parques de recreo..., y hasta en el Congreso.
"Las gentes hacían apuestas acerca del tiempo máximo que duraría un gobierno. Idolos de las gentes de Madrid eran los políticos, los toreros, los cómicos, los protagonistas de la crónica negra, los aristócratas que convertían sus palacios en tertulias sabrosas para la murmuración general."
Era el Madrid de los últimos coletazos del romanticismo; de las clases medias que subían y bajaban; del teatro dramático y de los sainetes; de las sarcásticas aleluyas y el casticismo de copete. Pero también es el Madrid de todo lo contrario, y ese será el que adopte al joven Benito, o a la inversa.
"Lo que más le removía era su conciencia de llegar a Madrid para conquistarlo en muy poco tiempo. La realidad sentenciaría muy distintas consecuencias. Galdós sería conquistado por Madrid. Galdós olvidaría sus estudios jurídicos, sus dibujos, sus poesías, sus aires de isleño engreidillo."
Sentencia Sainz de Robles:
"Al año de vivir en Madrid, Galdós era un madrileño 'de toda la vida'. Hoy nadie lo pone en duda."
Y así es para muchos, pero no para todos. Comenzar ahora con este recorrido de nada menos treinta y ocho años por la vida de Galdós en Madrid durante el siglo XIX será prueba suficiente para reconocer que D. Benito Pérez Galdós fue-más por enamoramiento que por adopción- madrileño.


Huésped en la calle de las Fuentes
En este primer periodo, su amigo Fernando León y Castilla le encontró hospedaje en una pensión de la calle de las Fuentes, 3, piso 2º. La persona que respondió como fiador fue don Luis Francisco Benítez de Lugo, marqués de La Florida. León y Castilla se alojaba en esta casa de huéspedes desde 1860.
Dice Federico C. Sainz de Robles que la pensión era "modestísima", más a tenor de algunos vecinos que habitaban el edificio, se trataba de una casa burguesa, medianamente acomodada.
La Guía de Forasteros de Madrid, de 1862, nos dice que en la tercera planta vivía don Antonio Moreno y Romero, vicesecretario de la Sala cuarta correccional de la Audiencia de Madrid, dato que nos indica la condición de clase media tirando a alta de aquella casa.




https://www.google.es/maps/place/Calle+de+las+Fuentes,+5,+28013+Madrid/@40.4169914,-3.7086884,19z/data=!3m1!4b1!4m2!3m1!1s0xd4228795a8d76bd:0x87a202c3e113f61c
VER UBICACIÓN

Casualidades de la vida o designios del destino, muy cerca de esta casa donde se hospedó el joven Galdós, se encontraba el despacho de la Compañía de Impresores y Libreros del Reino. Estas dependencias ocupaba el cuarto bajo de la calle de las Fuentes número 12. [Consulta: La Esperanza, 23 de abril de 1862, pág. 4]


Una calle que fue huerta
La calle de las Fuentes tiene su inicio en la plaza de Herradores, y discurre por un trazado sinuoso y asimétrico hasta desembocar en la calle del Arenal.
En tiempos medievales en aquella plaza colocaban sus bancos los herradores, y en el siglo XVII se instalaron allí las paradas de sillas de mano, primeros "taxis" madrileños.

Ya aparece con ese nombre en el plano de Texeira de 1656, y con el número XXIII se signa la Casa profesa de la Compañía de Jesús, fundación de d. Francisco Gomez de Sandoval, cardenal y duque de Lerma (1617).


En la edición corregida y aumentada de "Plano de la Villa y Corte de Madrid" (1800), de don Fausto Martínez de la Torre y don José Asensio, la calle de las Fuentes estaba inscrita al Barrio de San Ginés, ("Quartel de la Plaza").


La calle discurría desde la plazuela del Barranco hasta la plaza de Herradores, signada en el plano como Manzana 414.




Ochenta años más tarde, don José Pilar Morales confeccionará nuevos planos de cada uno de los distritos. El antiguo Barrio de San Ginés pasará a ser el del Arenal, correspondiente al distrito Centro. La numeración ya ha cambiado y ahora la calle discurre desde la plaza de Herradores hasta la calle del Arenal. La plazuela del Barranco ya no existe en este plano.


Lo curioso en estos planos de Morales es que la calle queda integrada también en el Barrio del Espejo. Entendemos que por un error tipográfico se la signa como Manzana 114.



D. Hilario Peñasco de la Fuente y D. Carlos Cambronero nos cuentan en "Noticias, tradiciones y curiosidades de las calles de Madrid" (1889) la tradición de esta calle:
"Esta calle de halla comprendida en el antiguo perímetro de la huerta que el rey D. Alfonso VIII regaló a su esposa doña Leonor, con ocho hermosas fuentes labradas en piedra, ostentando los bustos de los ocho Alfonsos de Castilla, y de aquí viene el nombre de la calle.
Su proximidad a los caños o fuentes del Peral nos indica mejor que nada la etimología de su denominación."

Galdós en la Universidad Central
"El 65 ó el 64—y aquí flaquea un poco mi memoria—* mis padres me mandaron a Madrid a estudiar Derecho, y vine a esta corte y entre en la Universidad, donde me distinguí por los frecuentes novillos que hacía, como he referido en otro lugar. Escapándome de las Cátedras ganduleaba por calles, plazas y callejuelas gozando en observar la vida bulliciosa de esta ingente y abigarrada capital.
Mi vocación literaria se iniciaba con el prurito dramático, y si mis días se me iban en flanear por las calles, invertía parte de las noches en emborronar dramas y comedias. Frecuentaba el Teatro Real y un cafe de la Puerta del Sol, donde se reunía buen golpe de mis paisanos."  [Memorias de un desmemoriado, por B. P. G. La Esfera, 1915] *Galdós contaba con 72 años cuando hizo estas afirmaciones, de ahí ese baile de fechas.

El día 30 Galdós solicitaba matriculación en la Universidad Central (Universidad de Madrid) para estudiar literatura latina, geografía e historia universal; estas asignaturas conformaban el curso preparatorio para la licenciatura en Derecho.
De la Universidad hemos conocido su historia en la introducción de este capítulo. Un breve párrafo nos decía que el joven Benito Pérez Galdós será uno de los encandilados por la urbe matritense y hará no pocos novillos, distrayendo su atención en el Ateneo y los Cafés madrileños.
Aún así, tendrá predilección por sus profesores de Historia, señor Fernando de Castro, y de Latín, señor Camús.
"Asistía yo con intercadencia a las cátedras de la Facultad de Derecho, y con perseverancia a las de Filosofía y Letras, en las cuales brillaban por su gallarda elocuencia y profundo saber profesores como don Fernando de Castro, don Francisco de Paula Canalejas, el divino Castelar, el austero Bardón y el amenísimo y encantador Camús." [Madrid, discurso de B. P. G leído en el Ateneo el 28 de marzo de 1915]

NOTA:
En los tiempos en que Galdós se matricula para la licenciatura en Derecho, era Rector de la Universidad don Juan Manuel Montalbán Herranz, cargo que ejercía desde 1860 y del que fue destituido el 7 de marzo de 1865 por defender la "Libertad de Cátedra" promovida por don Emilio Castelar. Le sucederá don Diego Bahamonde y Jaime.
Como hecho curioso diremos que a Montalbán Herranz nunca le fue reconocido su cese y a petición propia se jubiló del cargo de Rector el 10 de marzo de 1866.


Como hemos visto en los planos de ubicación de la calle de las Fuentes, el joven Galdós estará a tiro de piedra de la "movida madrileña" decimonónica, y a escasa media hora de la calle Ancha de San Bernardo y su Universidad Central. Gran apasionado de la música y el teatro, también tendrá muy cercano el Teatro Real, el del Circo y todos los coliseos. Recorrerá cafés, tabernas y variedad de comercios, pero, sobre todo, hará una radiografía de la sociedad madrileña y un detallado mapa de calles y establecimientos que más tarde plasmará en cada una de sus obras.
"Un gran poblachón, un simpático poblachón con humos de gran ciudad, era el Madrid de 1862. En este Madrid, que todo lo hacía con gracia y con rumbo, ya con su poquito de marchosería y con su muchito de simpatía; en este Madrid que resumía todo lo mejor -y, ¡ay!, lo peor-de España, pero dando al resumen una personalidad inconfundible, llena de atractivo, seductora como una Circe de la meseta, Benito Pérez Galdós se notó enseguida como el pez en el agua." [Federico Sainz de Robles. Cielo y tierra de Madrid (1969), pág. 201-202]

***
**
*
FIN DEL
CAPÍTULO III






Bibliografía
Escalera Pérez, Reyes. Del esplendor al ocaso: La simbología política... Esplendor y ocaso de la cultura simbólica (2002) México. Editores: Herón Peréz Martínez, Barbara Skinfill. Colección Emblemata: Estudios de literatura emblemática. Estudios de literatura emblemática (Colegio de Michoacán. Centro de Estudios de las Tradiciones).: Colección emblemata pp. 317

Sainz de Robles, Federico C. Un autor en un libro: Galdós. Estudio y antología (1968) Madrid. Compañía Bibliográfica Española.

Sainz de Robles, Federico C. Cielo y tierra de Madrid (Historias a escala reducida) (1969) Madrid. Artes gráficas municipales.

Ortiz-Armengol, Pedro. Vida de Galdós (2000) Barcelo. Editorial Crítica. Edición de bolsillo.

El "Viaje por España", de G. Doré, en la Colección UC de Arte Gráfico:[exposición : Santander], Paraninfo de la Universidad de Cantabria, 14 mayo-26 junio 2010.[Santander]: Universidad de Cantabria,[2010](Fondo Pedro Casado Cimiano; 2)

Signa. Revista de la Asociación Española de Semiótica. Núm. 4, 1995. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Ortega Vidal, Javier y otros. El Noviciado de la Universidad en Madrid, 1836-1846. (2009) Madrid. Catálago. Ciudad Universitaria de Madrid-Consorcio.  

Pla, Carlos; Benito, Pilar; Casado, Mercedes; Poyán, Juan Carlos. El Madrid de Galdós (1987) Madrid. Editorial Avapiés

· Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación
· En todas las citas se ha conservado la ortografía original

© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-017 MADGALDOS

.