viernes, 13 de diciembre de 2013

Recuerdos de papel. Zambombas y panderos de Mesón de Paredes

Desde los primeros años del siglo XX existía en un piso bajo de la calle de Mesón de Paredes la mayor y más importante fábrica de zambombas y panderos de todo Madrid.
Gran parte de la confección de estos aparatos musicales se realizaba en el patio de la vieja casa; labor realizada con gran agilidad y esmero por una plantilla de empleados que se reducía a un matrimonio con sus hijos y algunos jóvenes del vecindario.

Crónica, 1935.
Fotografía de Videa
© 2013-2015 Eduardo Valero García - HUM 013-027 RECUPAPEL ESP NAVIDAD
© 2013-2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Más de veinte años dedicados a la fabricación de los tradicionales instrumentos navideños, a los que se sumaban pitos y trompetas de cartón para Carnaval y las verbenas. Un total de cinco mil zambombas y doscientos panderos se confeccionaban para Navidad. La producción diaria era aproximadamente de "cinco gruesas de zambombas y tres docenas de panderos".

El precio de venta de las zambombas oscilaba entre veinte céntimos y tres pesetas, mientras que los panderos se vendían entre cuatro y dieciocho y hasta veinte pesetas.

Crónica, 1935.
Fotografía de Videa
© 2013-2015 Eduardo Valero García - HUM 013-027 RECUPAPEL ESP NAVIDAD
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Una lata de pimientos
La zambomba no era ni más ni menos que una lata de pimientos vacía. En general, todos los botes vacíos podían acabar transformados en zambombas; por eso las había de diferentes precios y tamaños, y por ende, de diversas tonalidades.
El principal abastecedor de esta materia prima era el trapero, quien recaudaba quince céntimos por cada centenar de botes.
Además, la industria del pandero iba unida a la de la zambomba, puesto que ambos instrumentos tenían en común la piel de carnero.

Crónica, 1935.
Fotografía de Videa
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Fabricación de la zambomba
Estas son las operaciones a las que era sometido el envase de conservas:
Primero se clasificaban por tamaños, desechando los de baja calidad o deteriorados.
A continuación se les quitaban las dos tapas, se les ataba un trozo de piel de carnero, en cuyo centro se levantaba una cañita perpendicular.
Posteriormente se forraba el bote con un papel de colorines, parte del proceso que se denominaba "vestido del bote", y como remate artístico de la obra se ataba una flor de papel en la punta de la cañita.

Ilustramos todo el proceso de fabricación de zambombas y panderos con las fotografías tomadas por Videa, que fueron publicadas en la revista Crónica de diciembre de 1935.

Crónica, 1935.
Fotografía de Videa
© 2013-2015 Eduardo Valero García - HUM 013-027 RECUPAPEL ESP NAVIDAD
© 2013-2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Crónica, 1935.
Fotografía de Videa
© 2013-2015 Eduardo Valero García - HUM 013-027 RECUPAPEL ESP NAVIDAD
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Crónica, 1935.
Fotografía de Videa
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Madrileñas y madrileños de otros tiempos que se ganaban los "trompitos" (garbanzos) con el trabajo a destajo. Escaso jornal que permitía pocos lujos. Al menos quedaba la alegría de saber que muchos niños y adultos disfrutarían cantando villancicos aporreando una zambomba o un pandero.




Villancico "Canta, ríe, bebe, que hoy es Nochebuena" (R. Boronat y Boronat hijo)
Coro de niñas y orquesta. 1958



Poco queda de aquellas tradiciones pintorescas que muchos llegamos a disfrutar. Los tiempos cambian, los festejos se transforman o desaparecen, y con ellos estos artesanos de la calle Mesón de Paredes, madrileños anónimos que hoy hemos recordado.



© 2013-2015 Eduardo Valero García - HUM 013-027 RECUPAPEL ESP NAVIDAD
ISSN 2444-1325


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