viernes, 6 de diciembre de 2013

Recuerdos de papel. Gran farola y fuentes de Callao






Plaza de Callao, en los antiguos arrabales de San Martín. El proyecto de "Reforma y prolongación de la calle de Preciados y enlace de la Plaza del Callao con la calle Alcalá", más conocido como Gran Vía, te otorgó belleza, amplitud y categoría.

Fotografía de Videa. Crónica, 1935
En la cumbre del edificio Carrión el luminoso del Cine Capitol.

Muchos fueron los cambios que moldearon tus orígenes de postigo en la cerca de Felipe II. Metamorfosis que te elevó a la categoría de plaza en 1866. Sacrificio, después, de todo lo viejo para dar paso a lo moderno, que hoy ya es antiguo.

Farola
Del conjunto de todo lo amputado duele más la ausencia de tu farola. Auténtico faro de Alejandría anunciando la más postinera zona de espectáculos. Cuando el edificio Carrión no te hacía sombra ya eras todo luz.
De hierro y granito, con cuatro brazos, era ese apéndice que de tu centro se elevaba al cielo e inundaba de claridad la noche madrileña. Punto incandescente que delimitaba el final del Bulevard o Pi y Margall y el comienzo de la Avenida A o de Eduardo Dato.

Farola que con todo detalle se muestra en las siguientes fotografías, para que el espectador de hoy la sitúe y la imagine en el diáfano espacio de la plaza moderna.




Fuentes
Desaparecida la gran farola, te maquillaron de verde y agua a finales de la década de los 60 del siglo XX. El tráfico continuaba rodando por tu espacio y un par de fuentes te daban la condición verdadera de plaza.
Tres larguiruchos y cabezones focos iluminaban el diminuto jardín de Sabatini en que te habían convertido.





La urbana tendencia al minimalismo reducirá tu plaza a una sola fuente. La otra será remplazada por un kiosco de periódicos enfrentado a la nueva entrada del Metro. Eran los años 90 del pasado siglo y seguías teniendo cierto encanto.




Avanzaba el siglo y el escueto local de Rodilla se modernizaba. Los imponentes edificios de Galerías Preciados pasaban a tener el rotulo de fnac y El Corte Inglés. La mítica cafetería Manila echará el cierre y más tarde se convertirá en un cromático Benetton.
El cincel del urbanismo y el bisturí financiero terminarán por reducir la retocada plaza a su mínima expresión. Tan mínima que de ella sólo queda el árbol situado frente a Desigual.



Acabamos como empezamos, con la Plaza de Callao en plena noche. Ahora sin su grandiosa farola. Sin sus fuentes y su vegetación. Ausente de tráfico rodado y vendedora de castañas. Paupérrima de todo y vistosa en nada.

© Historia Urbana de Madrid DSCN1359


© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-025 RECUPAPEL


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