domingo, 8 de diciembre de 2013

Recuerdos de papel. Especial Navidad y Año Nuevo: Cartas a los Reyes Magos




Últimos días de diciembre de 1931. Un gran almacén coloca el colorido muñeco que a modo de buzón recibirá las cartas escritas por cientos de madrileñitos entusiasmados. Tierna infancia; ingenuidad absoluta representada en las misivas dirigidas a los Reyes Magos. La panza del simulado Rey Gaspar engulle las peticiones que los niños anhelan. Los más pequeños lloran ante tamaña figura; los más mayores, con desparpajo, hunden el sobre en la ranura... aunque del miedo les tiemblen las piernas.

Crónica, 1931. Fotografía de Plortíz


Imagen risueña del Madrid de abrigos, sombreros y bufandas. De pantaloncillo corto a pesar de la friolera. Ciudad que hoy reconocemos en sepias y sus matices, rodeada de un encanto especial... quizá más humano y más humilde.

Crónica, 1931. Fotografía de Plortíz

¿Reconoces a tus padres? ¿Quizá a tus abuelos? Inocentes infantes orgullosos de posar junto al mago, o sabio astrónomo, elevado a la categoría de rey, que porta correspondencia de vital importancia.

Escribía un mocoso con cierta autoridad:
"Señor rey Gaspar:
No me vaya a dejar también este año en los zapatos aceite ricino, como el año pasado; quiero una pelota muy grande y que salte mucho."

Otro, que se reconocía él mismo de la piel de Satanás, no se atrevía a pedir nada. Pero garabateaba:
"Ahora bien: si les sobra a ustedes algo, acuérdense que vivo en la calle del Salitre, 21, y que me llamo Pepito Robles."

Otra, después de pedir para ella y sus hermanitos "una cocina de las más grandes, una caja de indios, un aeroplano y una muñeca en camisa", pedía también para su papá "un par de corbatas, un sombrero nuevo", y para su mamá "unas tijeras marca «las tres flechas» y una toquilla blanca, porque la que tiene está rota." (Este angelito se llamaba Ana María González y vivía en Madrid, "en una casa muy bonita" de la calle de Méndez Alvaro)

Escribía Rosita Fernández, de la calle Olite, 24:
"Excelentísimo Rey Gaspar:
Te pido con mucha necesidad una muñeca que llore, un fregadero y un cocodrilo de trapo que he visto en la calle del Arenal... No dejes de traérmelo todo, y te prometo que seré buena."

Otro, Patrocinio García, sin señas, pedía "un cigarro puro y una cajetilla de cincuenta; pero sin que se entere mi padre."

"Yo soy la Lola, una niña muy buena, pero muy bruta, y les pido una muñeca y unos calcetines, pues los que tenía, de color negro, los rompió mi hermanita Maruja este verano. Vivo en la carretera de Extremadura, 25, segundo."

De todas las epístolas, la más contundente es la que sigue:
"Queridos Reyes:
Soy Marujita del Mar, una niña muy buena; que lo digan mis papas o mi abuelita.
Ya sabréis que ayudo a mi mamá a hacer la cama, y a barrer, y fregar. Estoy aprendiendo a leer y escribir; por eso quiero que me echen un muñeco llorón, una cama para acostarlo, un coche para llevarlo de paseo, una cocina muy grande con cacharros de verdad, un bolso, unos pendientes, un impermeable para cuando vaya al colegio y esté lloviendo, una plancha, una sillita, un lavabo, un juego de café, un cabás para ir al colegio. También os digo que si tenéis alguna cosita más que me la echéis, que os lo agradeceré, pues si no, no barreré más ni aprenderé la cartilla. Les envía muchos besos, Marujita."



© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-026 RECUPAPEL ESP NAVIDAD


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