domingo, 8 de julio de 2018

Galdós, las modistillas y un concurso. Madrid-Santander, 1912

En junio de 1912 Benito Pérez Galdós aun no había marchado de veraneo a su finca San Quintín (Santander); se recuperaba en el hotelito de la calle Hilarión Eslava de una operación de cataratas.

Los periódicos daban cuenta de la evolución de su salud y multitud de amigos y admiradores se acercaban a su domicilio para firmar pliegos o entregar tarjetones con los mejores deseos para el escritor. De Canarias y Santander se recibían telegramas casi a diario.

El Año Político indicaba en fecha 26 de mayo que había sido suspendida la reunión de los jefes republicanos en casa del escritor por encontrarse este «en una habitación sin luz, sometido al tratamiento preliminar de una operación a la vista».

El asunto referente a la propuesta del premio Nobel merece un capítulo aparte, mas es de interés recordar la visita que al mal llamado “anticlerical” Galdós hará el obispo de Jaca, D. Antolín López Peláez. El prelado era defensor del Nobel para el insigne escritor, además de partidario de un homenaje nacional. Galdós quiso agradecer personalmente ese detalle, pero el obispo, consciente del delicado estado de salud de don Benito, se acercó a visitarle.

Este encuentro motivó algunas entrevistas para la prensa. En una de ellas el obispo había dicho:
«(...) no debemos conformarnos solamente con solicitar el premio Nobel para Galdós; debemos darle otro premio aquí, dentro, en nuestra España, para que no se pueda decir que tratamos de imponer al mundo entero una admiración que aquí regateamos. Tiene Galdós obras maestras que son de todos los españoles, no de determinada bandería. Festejemos al autor de esas obras. Galdós es un artista verdaderamente genial, y prescindiendo del mal uso que haya hecho del genio, debemos enaltecerle. Honrando al genio, honramos a Dios de donde el genio procede.»
Claro está que de todas las obras que el religioso alababa, y entre ellas los Episodios Nacionales, torcia el pico al verse obligado a mencionar, aunque fuese para censurarlas, a Electra, Casandra, «y (...) todo lo sectario que ha producido Galdós, y de sus predicaciones radicales».



Poco después de aceptar el cargo de director artístico del teatro Español [1], Galdós pondrá rumbo a Santander junto a su familia; será hacia el 20 de julio. Varios periódicos, entre ellos El País, anunciaban:
«Nuestro ilustre y queridísimo amigo don Benito Pérez Galdós ha salido para su quinta de Santander acompañado de su familia y de su secretario particular D. Pablo Nougués. Va muy mejorado de su salud. Deseamos al gran español un feliz viaje».

El jueves 25 de julio, en San Quintín, los organizadores de la Asamblea y mitin republicano reformista se reúnen con Galdós para proponerle la presidencia del acto. Don Benito acepta el ofrecimiento y la tarde del domingo 28 estará presente en el teatro Principal, junto a Melquiades Álvarez, presidiendo el mitin. Ambos serán ovacionados con gran entusiasmo por el público.

En agosto recibirá a un grupo de modistillas madrileñas que habían sido agraciadas con el primer premio de un concurso. Será don Benito quien las invite.

Esta es la historia de aquellos días, del encuentro con las modistillas y el concurso.


Madrid, verano de 1912
Mientras don Benito se recuperaba de la operación, la revista Nuevo Mundo lanzaba un concurso para modistillas madrileñas. Constaba de tres permios a repartir entre treinta modistas o «costureras», como referirá Galdós en una carta, siendo las ganadoras del primer premio aquellas que harían un viaje de instrucción y recreo por San Sebastián, Bilbao y Santander.

A mediados de julio, el fotógrafo Ibáñez retrataba en las puertas de la casa de Nuevo Mundo a este grupo de señoritas recién inscriptas en el concurso; nueva generación de aquellas modistillas que un joven Benito conocerá desde su llegada a Madrid y, más tarde, cuando se instale en la calle Serrano, por donde pasaban rumbo a los talleres de la zona.



El concurso
A finales de junio Nuevo Mundo publica un anticipo de lo que iba a ser un gran concurso en beneficio de las modistillas madrileñas.



El 4 de julio, ocupando dos páginas de la revista, el concurso aparecerá anunciado oficialmente y con las bases del mismo. El preámbulo ofrecía una visión verdadera de la figura de las modistillas: mujeres trabajadoras, sacrificadas, de pocos recursos, condenadas al machismo de la época, con las consabidas malas prácticas y costumbres de este.
«He aquí nuestro primer concurso popular. Lo brindamos á quienes mejor representan lo castizo, lo típico, lo netamente simpático del pueblo de Madrid: á las modistas. Nadie como ellas para llevar á las provincias del Norte de España, donde en esta época se acumula la vida cortesana el pabellón de la villa coronada. Nadie como ellas merece que se premie una vocación constante y un amor al trabajo dignos de estimulo. Hay, pues, en nuestro concurro dádivas de positivo y material valor, como recompensa á la laboriosidad; de enseñanza y mejoramiento de los recursos del oficio como justo pago á la vocación por el oficio mismo; y lo que vale más, a nuestro juicio, un poco de oxígeno, nuevos horizontes, nuevos paisajes, la vista del mar, el disfrute de una quincena de alegría para quienes, de las groserías, privaciones y miserias de la vida supieron vencer, aun teniendo en sí mismas el terrible enemigo del buen palmito.»

El día 22 quedará cerrado el concurso, con la satisfacción de los organizadores por la buena acogida; se había apuntado un gran número de jóvenes modistas, mucho mayor al esperado.

Primer premio
Como hemos visto, con este concurso Nuevo Mundo se propondrá llenar de alegría y atenciones la vida de las modistas. Lo hará a través de tres premios a repartir entre treinta señoritas madrileñas o con un mínimo de cinco años de residencia en la villa y corte; de edades comprendidas entre los 15 y los 25 años; trabajadoras de algún taller de costura o en su domicilio para encargos de establecimientos de moda. Todo ello certificado por los dueños, maestros o directores de los talleres para los que trabajaban. Visto así, los requisitos dejaban fuera a otras tantas modistillas…, pero la intención era buena.

Ya hemos citado el primer premio, consistente en un viaje para diez modistillas por las playas del norte de España. El periplo se prolongaría por quince días, instalándose en hoteles de lujo en cada una de las capitales. En San Sebastián se alojarían en el hotel Biarritz; en Vizcaya, el hotel Bilbao, y el Labadic en Santander.

Segundo premio
En nuestra opinión, el segundo premio era quizá el menos superficial y más prometedor; otras diez modistillas recibirían una máquina de coser Singer tipo doméstica, «con bobina central extraornamentada y sobre mesa de extensión, con tres gavetas y cubierta gótica».


Se dice, se comenta, que Benito Pérez Galdós regalaba una máquina de coser a algunas de sus conquistas amorosas; detalle inteligente por parte del escritor, ya que significaba la forja de un porvenir para la señorita agraciada; una pequeña industria que proporcionaría no pocos beneficios.


Disponer de una máquina de coser propia resultaba muy competitivo en relación con las casas de moda. Si bien estas últimas eran más visibles y con mayor volumen de encargos, las modistas “autónomas” también podían anunciarse en los periódicos o darse a conocer por el boca a oído.

Para hacernos una idea de esa competitividad, pongo como ejemplo la casa de modas que había en la calle San Bernardo, 5, llamada Chic Parisien (de Antonia Moliné y Compañía) donde se cobraban 40 pesetas por la confección de vestidos sencillos y de 50 a 60 pesetas por los complicados. Sin embargo, una modista particular de la calle Luchana, 35, cobraba 10 pesetas por la hechura de elegantísimos vestidos de señoras y niños.

Como es lógico, a la calle San Bernardo acudiría la alta burguesía y a la de Luchana la clase media menos favorecida y aquellos con recursos más ajustados.

Volviendo al concurso, la máquina de la «acreditadísima marca Singer» se exponía en los escaparates de los establecimientos madrileños que la comercializaban; estos estaban situados en las calles de Montera, 18; Gravina, 11; Sagasta, 28; Plaza de San Marcial, 3, y Plaza del Rastro, 7.

En la siguiente fotografía podemos ver a las modistillas frente al escaparate de la calle Sagasta, donde se exponían dos de las Singer del concurso.



Tercer premio
El tercer premio tampoco era nada despreciable. Diez señoritas tendrían la posibilidad de hacer un curso de corte y confección de vestidos de señoras, impartido por la prestigiosa señora doña Eulalia Simarro de Ortiz, profesora de corte en el Centro de Instrucción Comercial de Madrid.

Por poner un ejemplo, pagando 5,50 pesetas las modistillas podían hacerse con la publicación semestral de la Academia Central de Corte Martí (Barcelona), en la que, además de recibir lecciones, conseguían patrones a tamaño natural. Pero este curso del Centro de Instrucción era gratis e impartido por tan renombrada señora.


Casualmente, en julio celebró esta institución una Exposición de labores en la que figuraban modelos realizados por las alumnas de todos los cursos que se impartían.





Galdós en Santander
Como hemos visto al inicio del artículo, Pérez Galdós presidirá el mitin republicano reformista celebrado el domingo 28 de julio en el teatro Principal.

Aquella tarde Pablo Nogués leerá el discurso que don Benito le había dictado. Las palabras más aplaudidas –que le obligaron a levantarse para saludar al público en varias ocasiones- fueron las siguientes:
«Desde este sitio, de verdadero honor, en el que me han colocado vuestras simpatías, vuestros cariños y vuestra fraternidad, he de proclamar una vez más mi norma, que es la de perseverar en el vinculo estrecho entre la gran familia republicana para realizar la suprema obra revolucionaria.
Organizándose sólidamente los partidos afectos a la Conjunción, cada vez más sólida y más vigorosa, se laborará prácticamente por el ideal, acercándonos a pasos agigantados hacia la victoria. (…) El anhelo de algunos románticos que aspiran a la constitución de un partido único me parece una linda quimera, pues la lucha tenaz contra lo estatuido es de duelo a muerte entre las dos instituciones, la Monarquía y la República. Y ni los monárquicos se unifican para defender el trono, ni nosotros tenemos por qué confundirnos en informe amalgama, y sí únicamente constituir alianza para marchar acordes por la senda revolucionaria. (…) En la vida pública ha de actuar siempre un espíritu abierto a todas las abnegaciones y todos los sacrificios, teniendo por hermanos los afines, sin más exclusión que aquellos que no se inspiren en una conducta de probidad intachable é inmaculada.
No puede ser materia de discordia para nadie el acrecentamiento de este gran partido reformista, que responde a todas las aspiraciones del pueblo y que, con un programa definido, aspira á gobernar a España».

Don Benito intentaba hacer en Santander una vida normal a pesar de la difícil operación de cataratas a la que había sido sometido. Así, en agosto finalizará Cánovas, último de la quinta serie de sus Episodios Nacionales. Saldrá a la venta el lunes 12 de septiembre, cuando el escritor aún continuaba veraneando en Santander y ya pensaba en el siguiente: Sagasta, obra que nunca verá la luz.

Mantendrá contacto con los autores y actores que abrirían la nueva temporada del teatro Español, y se tomará muy en serio su compromiso con el llamado popularmente “Corral de la Pacheca”, coliseo del que había sido elegido director artístico.

Sobre la cantidad de obras que tuvo que revisar ese verano para su inclusión o no en el programa de la nueva temporada del Español, en carta del 27 de agosto Galdós confesará a su amada Teodosia Gandarias:
«En la soledad he leído dos obras dramáticas antiguas, desechándolas por no ser de segura eficacia ante el público en los tiempos que ocurren. ¡Qué difícil es contentar al público, y qué pocos son los que logran plenamente este objeto! Obras que enloquecieron a la gente hace 30 ó 40 años, hoy producirían, antes que aplausos, bostezos o quizás manifestaciones menos inocentes. Las obras de indiscutible eternidad son pocas, muy pocas.»

Recibirá a muchos amigos y también a los periodistas que cubrían todas las noticias de la postinera sociedad veraneante en “El Sardinero”. A San Quintín asistirán muchos de ellos, porque era imperdonable no hacer una entrevista a Galdós si allí estaba. Muchas publicaciones darán cuenta de esos encuentros, y todos coincidirán en lo bien que les trataba don Benito y lo generoso que era en las explicaciones sobre sus proyectos y pensamientos políticos.

La excepcional personalidad del escritor era observada al detalle por los reporteros. En muchas crónicas se remarcaba un gesto muy representativo de su gran educación; Galdós utilizaba gafas oscuras, pero cuando recibía visitas las cambiaba inmediatamente por las transparentes, no sólo en el interior de la casa, sino también en el exterior.

Este detalle podemos apreciarlo en varias fotografías y en esta, del fotógrafo cántabro Arauna, donde aparece Galdós retratado junto al periodista local, don José Montero, en uno de sus rincones preferidos.



San Quintín y sus vistas
Sólo como referencia, ilustro al lector con estas dos fotografías que dan cuenta de la situación geográfica de San Quintín. En paisaje tan espectacular como las playas de El Sardinero y la Magdalena, con el majestuoso y novísimo palacio real dominando, ofrecían vistas tan preciosas que inspiraban al más común de los mortales. En este idílico entorno Galdós se inspirará o escribirá muchas de sus obras, pero para ese año de 1912 ya no verá el inmenso horizonte que le rodea.

En la primera fotografía podemos apreciar las vistas desde la finca San Quintín; en la segunda, la ubicación de la misma.




La visita del doctor Desvernine
El 2 de agosto se producirá un encuentro emocionante. Recién llegado de La Habana en el trasatlántico alemán Corcovado, el doctor Carlos María Desvernine y Galdós, y su esposa, visitarán al insigne escritor.

Desvernine y Galdós, pariente directo de don Benito por la rama cubana de la familia, era hijo de Pablo Desvernine y Legrás y Carolina Galdós y Echániz.

Y entre los unos y los otros que por la bonita finca pasaron, no hubo para un hombre casi setentón visita más alegre y optimista que la realizada por las modistillas.


Las modistillas en San Quintín
El 20 de agosto recibirá a las modistillas madrileñas ganadoras del primer premio, quienes iban acompañadas por algunas colegas santanderinas. Todas alegres y agradecidas de haber sido invitadas por el escritor, quien las agasajará con un espléndido lunch.

Rafaelita, hija del torero Machaquito y ahijada de José Hurtado de Mendoza (sobrino del escritor), interpretará algunas melodías en el piano para amenizar la fiesta y el espíritu de don Benito, quien tanto la quería. Prueba de ello es esta carta que, según Pablo Beltrán de Heredia, en su trabajo España en la muerte de Galdós [2], indica que fue escrita en septiembre de 1916:
«Querida Rafaelita, alegría de esa casa y de ésta. Desde que te fuiste a Madrid, aquí no hay más que tristeza, y un vacío muy grande. Solo en mi despacho, horas y horas, no oigo más que el gemido lastimero de las moscas presas de patas en el papel pegajoso...»

El periodista y director de El Cantábrico, D. José Estrañi, presente en el ágape, pronunciará un simpático y sentido discurso acompañado por un brindis a Galdós y sus jóvenes acompañantes. Por su parte, el fotógrafo Alonso retratará para la posteridad aquel martes de agosto, cuando don Benito paseaba con las modistillas por los jardines de San Quintín.



En la ruta de homenaje a Galdós que realizo por el barrio de Salamanca y El Retiro, muestro la siguiente fotografía donde lo vemos junto a unas señoritas. Hoy podemos ver que se trata de las modistillas, descartando la suposición de que una de ellas pudiera ser María, única hija reconocida por el escritor.

Esta crónica podría continuar con la llegada de las modistillas a Madrid y la cantidad de homenajes que se les ofrecieron; eso implicaría un mayor protagonismo para ellas, que lo han tenido, pero es mi cometido dárselo a D. Benito Pérez Galdós.

Finaliza aquí la historia, con la partida de Galdós rumbo a Madrid, acontecida el 30 de septiembre en el tren correo. Mucho le queda por hacer a don Benito, y tanto tendrá que escuchar sobre su persona y obra... bueno y malo.



Citas y Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

[1] En una entrevista para el periódico La Mañana, Galdós había dicho:
«Antes de marcharme a Santander me pondré de acuerdo con Benavente y los Quintero, a quienes juzgo indispensables para toda campaña teatral. Después veré a otros; pero no haré gestión alguna que se relacione con mi nuevo cargo sin llevar la seguridad de que los citados autores me ayudarán con su colaboración. (…) Mi labor como autor dramático será bien exigua. Sólo estrenaré una obra griega en la Princesa. Tenía otra para el Español; pero no podré estrenarla porque no sé hasta qué punto será compatible la doble condición de autor y director de la casa».

[2] Beltrán de Heredia, Pablo. España en la muerte de Galdós (1970) Anales galdosianos. Año V. Documento de la conferencia pronunciada en la Universidad de Texas por el profesor Pablo Beltrán de Heredia el día 17 de marzo de 1971.


En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "Galdós, las modistillas y un concurso. Madrid-Santander, 1912", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325

[VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en los artículos son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia Urbana de Madrid.

La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia Urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red.
Ha sido necesario incorporar estos datos para evitar el abuso de copia de contenido sin citar las fuentes de origen de consulta.


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viernes, 22 de junio de 2018

Fortunata y Jacinta en La Voz. Madrid, 1934-1936

Una de las obras más nombrada, más leída y más vista de don Benito Pérez Galdós es Fortunata y Jacinta (dos historias de casadas). Novela que también está presente en las rutas temáticas sobre la vida y obra del escritor canario, siendo la más representativa Madrid de Galdós, guiada por Juan Carlos González (Carpetania Madrid).


Una escena del segundo cuadro de Fortunata y Jacinta, nueva adaptación al teatro por López Alarcón, Soler y Amarillas. Se estrenó en el Teatro Español el jueves 16 de octubre de 1930. Margarita Xirgu personificó a Fortunata.
Fotografía de Díaz Casariego para La Esfera XVII (877) Octubre, 1930

Y lo fue durante la II República, cuando Galdós es recuperado del ostracismo, del lamentable olvido provocado por los gobiernos y la iglesia. La Gloria Nacional de otros tiempos volvía a brillar con idéntico fulgor.

El lunes 24 de septiembre de 1934, en el folletón del diario independiente La Voz comenzará a publicarse Fortunata y Jacinta. En portada, un pequeño cuadro con letras en mayúsculas informaba:
«INTERESA AL LECTOR. HOY COMIENZA A PUBLICAR “LA VOZ” LA NOVELA DE DON BENITO PEREZ GALDÓS “FORTUNATA Y JACINTA”. ES EL MEJOR RELATO DE LOS TIEMPOS DE LA PRIMERA REPÚBLICA, ES LA DESCRIPCIÓN INSUPERABLE DEL MADRID DE AYER. ES, EN RESUMIDAS CUENTAS, UNA DE LAS OBRAS QUE A NINGUN ESPAÑOL LE DEBE PASAR INADVERTIDA.»

Curiosamente, debajo del anuncio aparecía una fotografía con gente haciendo fila a las puertas de la cárcel. Era del día anterior, domingo, cuando muchas personas iban a visitar a los políticos recientemente apresados.



La situación política y social de aquel año se mostraba complicada. Madrid estaba inmerso en un clima de insurrección y revolución que se materializaría en la llamada huelga revolucionaria de España o Revolución de 1934.




Dejando aparte aquellos lamentables sucesos, ponemos la nota amable recordando que el domingo 23 se habían celebrado actos en memoria del marqués viudo de Pontejos, organizados por la Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. A las once de la mañana, en la capilla del Monte de Piedad, donde estaba enterrado D. Joaquín Vizcaíno, se rezó un responso y se colocó una monumental corona de laurel y siemprevivas. Por la tarde, a las siete y media, se celebró un acto en el Ateneo de Madrid; varias personalidades ensalzaron la figura del marqués a través de su vida, sus obras y reformas acometidas por el bien de nuestra ciudad.

Pero en aquel ambiente de crispación se comenzará a publicar la novela por entregas. Se numerará cada una de sus apariciones, siendo la última el número 220, publicado el viernes 3 de enero de 1936, casi coincidiendo con el decimosexto aniversario del fallecimiento de Galdós y a pocos meses del comienzo de la guerra civil.

El lector madrileño tuvo presente a don Benito en La Voz durante más de 460 días; siempre en la página 2 y con el siguiente encabezado.

Encabezado del inicio de la publicación. Nº 1, lunes 24 de septiembre de 1934

Encabezado del final de la publicación. Nº 220, viernes 3 de enero de 1936.


Los días previos, desde el lunes 17 de septiembre hasta el sábado 22, se sucedieron los avisos que daban cuenta de la inminente publicación seriada. La Voz no aparecía los domingos.

LUNES 17 DE SEPTIEMBRE
MARTES 18 DE SEPTIEMBRE
MIÉRCOLES 19 DE SEPTIEMBRE
JUEVES 20 DE SEPTIEMBRE
VIERNES 21 DE SEPTIEMBRE
SÁBADO 22 DE SEPTIEMBRE


Las tres primeras partes de Fortunata y Jacinta las escribirá D. Benito Pérez Galdós en 1886; la cuarta y última parte la finalizará en junio de 1887.





Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

FORTUNATA Y JACINTA (DOS HISTORIAS DE CASADAS). Biblioteca virtual Cervantes.


En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "Fortunata y Jacinta en La Voz. Madrid, 1934-1936", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325

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sábado, 26 de mayo de 2018

María de Quiñones. La responsabilidad de los historiadores e investigadores

En el Pleno Ordinario de la Junta del Distrito Centro, del pasado 17 de mayo de 2018, se presentó la iniciativa de cambiar el nombre a la calle Quiñones por el de María de Quiñones, además de la instalación de una placa en homenaje a la citada señora, impresora que fue en el Madrid del siglo XVII. La propuesta se basa en un artículo carente de rigor histórico y escaso en el análisis.


«Alabanzas al glorioso patriarca S. Iosef, esposo de la madre de Dios ; con tres Romances : el primero al Nacimiento del Niño Iesus, El segundo de Gaiferos, buelto a lo diuino, El tercero de Christo buscando al alma Compuesto por Lope de Vega.» 1656 - Con licencia En Madrid por Maria de Quiñones
©BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA - BDH
Signatura: VE/43/28
Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

El interés y el compromiso de historiadores e investigadores por la historia de Madrid nos lleva a la búsqueda incesante, seria, responsable, y en ocasiones, costosa, del análisis riguroso, del dato preciso y documentado que ofrezca veracidad a lo contado.

Con esta premisa, el historiador Juan Carlos González Morales y el investigador Eduardo Valero García, servidor, hemos llevado a cabo una argumentación, debidamente fundamentada y razonada, sobre esta iniciativa del grupo parlamentario del PSOE, con la única intención de evitar que se incurra en errores históricos.

Las explicaciones presentadas al Ayuntamiento son consideradas por nosotros de interés para todos los madrileños, entusiastas de la historia de Madrid, especialistas y público en general. Por tal motivo ofrecemos al lector dicho documento, en el que se aportan todos los antecedentes, razonamientos y conclusiones.

PINCHA AQUÍ
PARA ACCEDER AL DOCUMENTO


Además, hacemos público nuestro agradecimiento al portal Somos Malasaña por su apoyo y la mención que hacen de nuestro trabajo en el artículo «¿Dio María de Quiñones nombre a la calle de Quiñones?»

Por lo demás, expuesto nuestro razonamiento a través del documento, llamamos a la responsabilidad en el tratamiento de la historia, y al rechazo de la simple suposición o afirmación no contrastada. Todo por el respeto a nuestra ciudad y a los interesados en su historia.



Enlaces relacionados

- Proposición del Grupo Municipal Socialista (Documento)
  NOTA: En el documento se expresa «María Quiñones», cuando lo correcto es María de Quiñones.

- Artículo en el que se basa la proposición (Ver)
  NOTA: No existe en este artículo un razonamiento contrastado ni las pruebas que ratifiquen la veracidad del contenido. Tampoco existen los enlaces obligatorios a los recursos electrónicos, así como la ausencia de las citas y referencias bibliográficas tal y como lo establecen las normativas.

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miércoles, 2 de mayo de 2018

Ruta guiada "Madrid en Galdós". Homenaje a Benito Pérez Galdós en el 175 aniversario de su nacimiento

Con motivo del 175 aniversario del nacimiento de Benito Pérez Galdós, el domingo 13 de mayo de 2018, a las 11:00 horas, se realizará la ruta guiada "Madrid en Galdós", con la participación del Ayuntamiento de Madrid, a través de Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa y la Emisora Escuela M21 Radio.


"Madrid en Galdós" ha sido diseñada por la Asociación cultural Verdeviento e Historia urbana de Madrid para ofrecer al visitante una visión del Galdós más humano; aspectos de su producción literaria y teatral; los lugares más representativos de su presencia en la villa y corte; interpretación de su obra a través de escenarios madrileños y la historia de estos, además de los tipos populares y costumbres de la época que le tocó vivir.

La ruta
El 10 de mayo de 1843 nace Galdós en Las Palmas de Gran Canaria. En septiembre de 1862 emprende el viaje a Madrid, ciudad que le conquistará al poco de su llegada y estará presente en gran parte de su obra literaria.
En ese punto, el título de la ruta bien pudo haber sido Galdós en Madrid, mas el modo en que el escritor la observa, la estudia y la plasma en sus obras, lo hacen protagonista y fiel cronista de la villa. Galdós vive Madrid, la conoce palmo a palmo, a tal punto que Madrid vive en Galdós, Madrid está en Galdós y, por consiguiente, el título "Madrid en Galdós" es la síntesis de ese vivir y sentir.

Fecha
Domingo 13 de mayo de 2018
11:00 horas
Plaza de Colón (en el mail se informará sobre el punto de encuentro)

Inscripción
Para inscribirse es necesario enviar un mail a asociacionverdeviento@gmail.com
En el mismo deberán indicar nombre y apellidos, teléfono de contacto y número de plazas que desea reservar.
El plazo de inscripción finaliza el 11 de mayo de 2018.

Organizadores
Carolina Molina y Eduardo Valero García son los organizadores, ideólogos y guías de la ruta Madrid en Galdós. Ambos involucrados en la divulgación de la historia de Madrid en la literatura a través de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica y presidenta y vicepresidente respectivamente de la Asociación Cultural Verdeviento.
Como admiradores y estudiosos de la vida y obra de D. Benito Pérez Galdós, participan en el Ciclo de conferencias sobre el escritor canario que se imparten en la Biblioteca Regional de Madrid Joaquín Leguina.







martes, 17 de abril de 2018

Ignacio María de San Pedro, más conocido como Cristobalia

Si hace unos días recuperé del pasado la historia del pintor y revolucionario orador Nicanor del Riego Pérez, también llamado «el hombre del sombrero de paja», hoy hago lo propio con otro de los pintorescos personajes que dejaron su impronta en el pueblo madrileño.

Esta nueva biografía no surge de la casualidad, sino de la curiosidad de D. José Ángel Fernández de la Calle y los recuerdos que le evocaron el artículo sobre Nicanor.
(José A. Fernández de la Calle es miembro/seguidor del grupo de facebook de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica.)

Fernández de la Calle aportó algunos datos sobre el carácter y figura del personaje que conoceremos a continuación, fruto de las historias populares que llegan «de boca a oído», como bien supo definir, y de las que le había contado su hermano. Incluso recordó haberle visto por Chamberí, transitando por la calle Eloy Gonzalo.

Es conocido que los borrachos, los locos y los niños siempre dicen la verdad. Quizá la historia de este pintoresco personaje ratifique ese dicho. Júzguelo el lector después de conocer su biografía.


Ignacio María de San Pedro
El montañés Ignacio María de San Pedro y Pérez Montes nació con el siglo XX en la pequeña localidad de San Mamés, perteneciente al municipio cántabro de Polaciones.
Se trataba de un personaje singular, estrafalario, excéntrico; con dotes de orador convincente, en prosa rimada, lo mismo que su escritura.

«Las sílabas de los renglones
no me entretengo en medir.
Sólo tengo que decir
la verdad a borbotones.»

Como salido de una comedia de Lope de Vega, Ignacio lucía una tupida barba y abundante cabellera, cuya melena caía sobre sus hombros. Se cubría con capa y hasta su muerte calzó sus enormes pies con unas sandalias, tanto en verano como en invierno.


ARCHIVO HUM
Signatura: MG XXII (1126) 060815
Foto: CORTÉS
© 2018 Eduardo Valero García - HUM 018-002 CRISTOBALIA
© 2018 Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Hijo de hidalgos decía ser, y puede que así fuese, porque estudios y acomodo debió tener en su juventud. Además, según una noticia de ABC, pudo haber sido alcalde de Polaciones antes de perder la cabeza.

«Si antes fui rico,
ahora no lo soy;
pero no cierro el pico.
No tengo dinero
—mi tesoro es mi cabeza—;
pero tengo el talento
que me dio la madre Naturaleza.»

Definido por él mismo como «Hispano Sumo Pontífice del Naturismo Universal», según podía leerse en el sello que estampaba en sus escritos y panfletos, Ignacio era fiel al contacto con la naturaleza para el bienestar y conservación de la salud, así como para la cura de enfermedades.

«Antiguamente se comían muchas bellotas, y no había, como hoy, tantos idiotas de células rotas, que encierran sus pies en incómodas botas», decía en su desaliñada rima, convencido de la importancia de comer frutas, verduras y frutos secos, además de tener los pies en contacto con la tierra; de ahí el uso que hacía de las sandalias, aunque su cabeza anduviese por la estratosfera.

D. José Ángel Fernández de la Calle recuerda haberlo visto «en las proximidades del hospitalillo donde se dispensaban recetas homeopáticas al lado de la Glorieta de Quevedo.»

ARCHIVO HUM
Signatura: ELGLB IV 2ª (865) 23278
Grabado
© 2018 Eduardo Valero García - HUM 018-002 CRISTOBALIA
© 2018 Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Ignacio María de San Pedro y Pérez Montes era, como he comentado, un portento en abundancia capilar, algo que quizá lo hacía más achaparrado, pues no tenía gran altura. Pero eso afectaba poco a su persona, ya que, por sus arengas, vestuario y aspavientos, no pasaba desapercibido; y mucho menos por las reivindicaciones que le merecieron el apodo de «Cristobalia».


Cristobalia
Hombre ilustrado, ingenuo y sesudo, el treintañero Ignacio -desde ahora Cristobalia-, paseó por muchas ciudades hasta dar con sus sandalias en Madrid en 1934.

A su llegada se hospedará en la calle del Pez, 20, segundo; llevando entre unos pocos enseres su objeto más preciado, un tubo que guardaba el mapa de las Américas y un huevo de madera con el que emulaba la gran pericia de Colón para mantenerlo en pie.
Porque Cristobalia era gran defensor de la memoria de Cristóbal Colón, y de hecho, el barbudo personaje había puesto en marcha una cruzada propia de quien tiene un trastorno mental, que lo tenía.

Para él representaba una tremenda injusticia haberle puesto a las antiguas Indias el nombre del cosmógrafo Amerigho Vespucci, del que decía:
«Americo Vespucio es un italiano sucio
que hay que cortarle el prepucio

Por tal motivo viajará por toda España, Cuba y África, pregonando terrible desafuero y exigiendo que el Nuevo Continente fuese rebautizado con el nombre de Cristobalia, en honor al navegante genovés.

«Bautizó gente extranjera
medio mundo de la esfera
con nombre que no tolera
la madre de las Españas.
República por monarquía
hemos cambiado en Ibérica.
Cristobalia, donde América
antes, recio, se imprimía.»

Pero no fue tarea fácil soltar la perorata, pues en casi todas las ciudades que sus sandalias pisaban le esperaba la cárcel o el manicomio. Ya lo tenía asumido, a pesar de ser crítico con la situación, y no cejaba en su intento desplegando aquel mapa de las Américas que atesoraba y en cuyo rótulo rezaba CRISTOBALIA.

En la década del 20, después de participar en la Guerra del Rif y actuar heroicamente en Annual (poco después, El desastre de Annual), regresa a España. En Valladolid no entienden su reivindicación y le encierran en el manicomio; es allí donde Ignacio comience a hablar y escribir en rimas consonantes y asonantes.

El propio Cristobalia aseguraba haber ingresado en manicomios veintiséis veces; muchas de ellas en el Sanatorio del Doctor Esquerdo.

Después de Valladolid marchará a Barcelona, donde lo detendrán cuando daba un mitin en la playa La Deliciosa. Así lo contaba Cristobalia en una entrevista concedida a Antonio Otero Seco para Mundo Gráfico [Año XXVI (1273) Madrid, 1936]:

«… me encaminé a la playa la Deliciosa.
Reuní una concurrencia luminosa
para hablar de una vida más hermosa.
Pero llegó la autoridad, que es poderosa,
y me colocó más de una esposa,
mientras protestaba en forma ruidosa
la multitud que había en la Deliciosa.»

Y en Valencia le encarcelaron por poner junto a la Virgen del Pilar el famoso mapa desplegado.

«Después que una multitud
de juventud
me aplaudía,
me llevó un policía
a la Comisaría,
y me preguntó el oficio que tenía.
Y, como siempre, contesté sin cobardía
la siguiente poesía:
Soy ingeniero mecánico social
y estoy cambiando
y quitando
la pieza principal
de la máquina gubernamental,
que está funcionando bastante mal

Sin embargo, la llegada de Cristobalia a Madrid fue mejor vista. Su primer gran éxito lo tuvo en el Café Iruña de la populosa Gran Vía (Avenida de Eduardo Dato, 8).

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Allí fue llevado por un grupo de isidros santanderinos para hablar de naturaleza y después, con permiso del dueño del establecimiento, a disertar sobre Cristobalia en busca de adeptos.

Quizá aquellos discursos en la emblemática arteria madrileña se asemejasen a la carta que recibió en 1936 el escritor y periodista Fernando Segura Hoyos (Nostradamus), entonces columnista del diario El Cantábrico. Acompañada de dos manifiestos, la misiva, firmada de puño y letra de Cristobalia, había sido redactada en la Casa de la Montaña, en Madrid, y decía:
«El amable conserje de esta síntesis montañesa, me facilita papel y sobre para escribirle a usté esta carta. Vine de la Montaña para realizar en España una portentosa hazaña. Predicando un ideal, al que debo yo la vida, nada me importa el caudal que gasté en la capital de la Montaña querida.
Es la fe la que me anima. Es la fe en lo natural. Es la fe que llevo encima.
Y muy pronto daré cima a mi obra colosal. ¡Vuelva a la Naturaleza toda la inmensa riqueza
que destruyó la torpeza! [...] Hay que volver a los tiempos del paraíso, en los que todo el mundo comía de balde, sin pedir permiso, y no había que pagar la renta del piso.
Por la libertad de los quesos, no la de los sesos esos. Por el triunfo de la sandalia y de la Cristobalia.
Contra el qué dirán y el dirán qué, y otras cosas que leerá usté. [...] El calzado, cerrado es un necio error, porque no deja salir al exterior, por la parte inferior, el mal sudor, el mal olor y el mal calor, y retrocede a la región interior y sube a la superior, ocasionando dolor y mal humor. [...] Usad sandalias inteligentes y viviréis sanos y sonrientes. Y si algún pazguato no se conforma y le sigue buscando las uñas al gato, se puede encontrar con la horma de su cerril cerrado zapato, que tanto deforma los quesos del insensato que no sigue la norma trazada hace un rato. [...] El reuma no aparece si a mí se me obedece... Si con mis impresos consigo libertar a vuestros quesos, quedarán satisfechos mis sanos sesos [...] Soy el rey de los locos, y no quiero estar cuerdo, porque los cuerdos van detrás de las cuerdas, y tras las cuerdas, van los burros en la Tierra [...] Para publicar mis verdades completas, necesito unos cuantos miles de pesetas.
El precio es a voluntad.
Muy agradecido.» [1]

Más tarde, ya finalizada la guerra incivil, varias noches entretendrá a los tertulianos del remozado Pombo. Para entonces, lamentablemente, Ramón Gómez de la Serna ya estaba en América.

Como nota anecdótica o curiosa, en 1935, cuando Ignacio Pombo Alonso-Pesquera emprende el glorioso vuelo que uniría Santander con México, nuestro personaje, compatriota y tocayo del aviador, solicitará ponga a su avioneta el nombre de Cristobalia.


Adhesiones a su cruzada
Aunque nuestra aparente cordura haga suponer que la gente se mofaba del loco montañés, Cristobalia llegó a tener muchos seguidores. Se contaban por miles los simpatizantes del loco Ignacio y su cruzada en defensa de Colón y Cristobalia. No es broma, ni invención que intente hacer del personaje una leyenda.

El periodista Antonio Otero Seco pudo comprobar que muchas personas famosas habían firmado el álbum de adhesiones de Cristobalia. Entre ellos, las rúbricas de Jacinto Benavente, el americanista Rafael Altamira, Ramón Gómez de la Serna, el actor y sacerdote José Mojica, José Gutiérrez Solana, Francisco Vighi, algunos periodistas y ministros de la época, y la actriz Greta Garbo.


Participación en la Prensa
Aquella verborrea rimada llamó la atención de Juan Aparicio López, director entre 1946 y 1951 de Pueblo, diario vespertino del Movimiento, perteneciente al Sindicato Vertical.

Durante unos meses Cristobalia escribirá una sección en verso cargada de alegres disparates y absurdeces divertidas. En apariencia extravagantes e inofensivas, causarán más de un dolor de cabeza al director, quien, como responsable de la censura, tendrá que prescindir de sus servicios. ¡Incomprendido Cristobalia!


De cuando perdió el pelo
En 1947 Cristobalia perdió su signo de identidad y, cual Sansón, sus fuerzas. Verse sin pelo le mantuvo recluido durante seis meses en la pensión que habitaba.

Todo había comenzado debido a un altercado con un policía; la situación se puso tensa y el peludo acabó en Comisaría. Allí, para calmar su ira, el comisario no tuvo mejor ocurrencia que afeitarle cara y cabeza.

Asomó a la urbe matritense su melena y barba nazarena principiando el mes de abril de 1948, retomando su cruzada por las calles, el Metro y las tabernas.


Isabelia
Para esos años el «ingeniero mecánico social», quien, además de idolatrar a la naturaleza, los vegetales y las sandalias, idolatraba también a las mujeres, recapacitó y cambió de opinión: América debía rebautizarse con el nombre de «Isabelia», en honor a Isabel la Católica.

Aquel mapa de las Américas que le acompañó en tantos viajes había sido sustituido por un grabado en el que aparecía una dama sosteniendo un globo terráqueo y la siguiente inscripción: ISABELIA. Debajo, dos círculos encerraban los retratos de la reina Isabel la Católica y Cristóbal Colón (bastante feo este último), acompañados por un escudo con castillos y leones, y las siguientes leyendas:

«Colombia honra a Colón e Isabelia a Isabel, pues en la nación era más grande que él.»
«Isabel primera tenia y tiene más alto mérito que Colón y América.»
«Y además, tenemos el justo y gran precedente de filipinas de Felipe. Marianas de Mariana
«Y si queréis más datos, id al mapa a buscarlos y hallaréis Carolinas de Carlos
«Por Castilla y por León Isabelia halló Colón.» 

Este despliegue de imaginación, con razonamientos que considero más cuerdos que muchos discursos políticos de hoy, serían avalados por la institución que pretendía fundar, cuyo distinguido nombre era «Sociedad de Damas y Caballeros de Isabel de Castilla y León y de un mundo con vida más sana, santa y sencilla, basada en la lógica o razón».

Para conseguirlo, al dorso del grabado figuraban impresos los siguientes razonamientos y solicitudes:
«El prosista-poeta solicita el apoyo popular y oficial de todo el planeta, para honrar la memoria inmortal de Reina tan genial y fundar en Madrid el Supergobierno mundial. En Madrid o en París o en cualquier otro país de sana sustancia gris.»
«Lo mismo que Colón enseñó el camino y halló un Mundo Nuevo y puso un huevo de pie... yo, con la ayuda de Dios y las Damas y Caballeros de buena voluntad y férrea fe, un Supergobierno formaremos.»
Para este desequilibrado hombre que honraba a la reina Isabel con tamaña idea; veneraba a la mujer; a la madre naturaleza; a las frutas, y a la sandalia, agradaba que los periodistas sumasen a su defensa de «la Cristobalia» los títulos de «la Mujeralia», «la Frutalia» y «la Sandalia» a nuevas reivindicaciones.


Prófugo de la Justicia
El 11 de enero de 1951 el diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S. anunciaba que el día anterior había sido detenido en Santiago de Compostela un individuo, procedente de Vigo, que decía ser Cristobalia. Añadían: «Se cubre con la clásica capa española y tiene barba negra. Su conversación es toda a base de verso libre.» Ignacio María de San Pedro y Pérez Montes era reclamado por un juzgado de Madrid.

Pero no había sido la primera vez ni la última; eso de reivindicar tantas cosas, y de tal envergadura, le complicaban la existencia.


Destino final
En un artículo para el diario ABC del 16 de agosto de 1972, el periodista Antonio Iglesias Laguna decía tener entendido que Cristobalia había muerto. No la idea, sino el popular Ignacio.

Sus últimos años de vida discurrieron entre las calles y el Manicomio de Ciempozuelos. De allí saldrá casi a diario, porque era merecedor de la calificación de «loco no peligroso».

ARCAM
Signatura: 0423-R
Foto:J. LACOSTE
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Un lector de este artículo, don Manolo Merino, vecino de Ciempozuelos, ratifica la presencia de Cristobalia en el manicomio y deambulando por el pueblo, por el que paseaba a diario.
Nos cuenta que los chicos le admiraban. Este pequeño detalle da veracidad a su condición de loco, pero no peligroso. 
Hacia 1972 iba a visitarle porque ya no salía. Recuerda que no lucía su tupida melena ni la barba, pero lo más triste es que ya no recordaba a nadie ni nada. 
 
En algún momento habrá comenzado su cruzada en los cielos, tratando de convencer al creador, y a quien se sienta a su derecha, de la importancia de decir «¡Adiós!» pero también «¡Adiosa!», porque para él las féminas siempre fueron Diosas.

Y volverá a la madre Naturaleza; y descansará bajo la tierra; y de su cuerpo se alimentarán las flores que luego adornarán las verbenas.


Este fue mi recuerdo y homenaje a Cristobalia,
un loco cuerdo, o a la inversa.

Eduardo Valero García









Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

[1] Segura Hoyos, Fernando (Nostradamos), 1936. Las mil y una tardes-Predica el gran don Ignacio ¡la libertad de los quesos!. El Cántabro. Santander, Año XLII (14380) 

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2018) "Ignacio María de San Pedro, más conocido como Cristobalia", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

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