martes, 11 de agosto de 2015

Recordando a Joaquín Sorolla a los 92 años de su fallecimiento

Don Joaquín Sorolla y Bastida falleció en Cercedilla (Madrid), el viernes 10 de agosto de 1923.
A los 92 años de su muerte queremos recordar la vida y obra del extraordinario maestro valenciano a través de una serie de artículos publicados por el autor de Historia Urbana de Madrid en 2009.

Bajo el seudónimo de edjaval publica ese año una serie de artículos para su proyecto "Ver, Oír, Leer" (Imágenes, música y textos) que conforman el monográfico "Joaquín Sorolla. Ayer y hoy."

Estos artículos rindieron homenaje a Sorolla coincidiendo con la inauguración de la exposición “Joaquín Sorolla (1863-1923)” del Museo del Prado, última etapa del recorrido de los lienzos pintados por encargo de la Hispanic Society of America, que desde 2007 fueron expuestos en diferentes ciudades de España (Valencia, Sevilla, Málaga, Bilbao y Barcelona).

Pedimos disculpas por si no funciona alguno de los tantos enlaces que aparecen en los artículos, muchos de ellos corresponden a páginas que ya no existen, por lo que se ha perdido valiosa información sobre Sorolla, su personalidad y su época. Además, la cuidada maquetación original parece haber desaparecido, por lo que la estética actual es penosa.


Joaquín Sorolla. Ayer y hoy
Salones Arte.es, para Redactores.es

Sobre Joaquín Sorolla y Bastida
23 de mayo de 2009
La luz de Sorolla brilla con todo su esplendor en el Museo del Prado

26 de mayo de 2009
Joaquin Sorolla y Bastida, el pintor de la luz

02 de junio de 2009
Joaquín Sorolla. El perfeccionamiento académico. Parte I

06 de junio de 2009
El perfeccionamiento académico. Parte II


Los primeros éxitos internacionales
13 de junio de 2009
En torno al 1895: los primeros éxitos internacionales

17 de junio de 2009
1900: el Gran Prix de la Exposición Universal

22 de junio de 2009
La luz de Sorolla y la atmósfera de Velázquez


El maduro Sorolla y el joven siglo XX
01 de julio de 2009
La absoluta libertad pictórica

Los retratos de Sorolla
27 de julio de 2009
La Familia

03 de agosto de 2009
Las personalidades

Retratos en flickr (VER)

Muerte de Joaquín Sorolla
09 de agosto de 2009
Viernes 10 de Agosto, el día que Joaquín Sorolla pasó a la inmortalidad


Sorolla y la playa de la Malvarosa
19 de agosto de 2009
En torno a 1909: la playa de la Malvarrosa

Regreso a su orden artístico
02 de septiembre de 2009
Sorolla hacia 1915. Regreso a su orden artístico






lunes, 3 de agosto de 2015

Calle de Sevilla y La Equitativa en 1891. Estampas. Madrid pueblo

Preciosas estampas del nacimiento de un edificio que hoy agoniza entre andamios. Historias de una calle y sus transformaciones; todo gracias a aquellos que retrataron y narraron rincones de la antigua Villa y Corte, para el recuerdo y la memoria de los madrileños de su tiempo. Hoy las recuperamos para que no se olviden.

El artículo bien pudiera integrarse en nuestra sección de fotografías "Fototeca HUM", puesto que se trata de grabados creados a partir de fotografías de J. Laurent; pero justo es publicarlos en "Estampas. Madrid pueblo" como reconocimiento al laborioso trabajo de dibujante y grabador, cuyas firmas lamentablemente son ilegibles.

Retrocederemos hasta febrero de 1891, momento en que se publicaban los grabados en la revista La Ilustración Española y Americana, y año de inauguración del edificio de la Sociedad de Seguros "La Equitativa".
Eusebio Martínez de Velasco escribe el artículo titulado "La Casa de La Equitativa en Madrid" -al que acompañan los grabados-, donde nos ofrece datos sobre el edificio y el evidente entusiasmo del pueblo madrileño ante tamaña construcción.
El escritor fallecerá en Madrid dos años más tarde, el 6 de marzo de 1893; ciento veinte años después, en el año 2013, la antigua "Casa de La Equitativa en Madrid" será sentenciada a desaparecer junto con el resto de edificios que componen el "Complejo Canalejas".


La Equitativa. Los grabados
Como hemos comentado, difícil es confirmar el nombre de los grabadores, pero bueno es recordar que esas ilustraciones eran parte de la esencia de la revista, siendo prioritaria la sección titulada "Nuestros grabados".
El responsable del diseño de La Ilustración Española y Americana era D. Bernardo Rico y Ortega, quien contaba con un prestigioso equipo de grabadores y dibujantes, entre los que se encontraban Tomás Carlos Capuz Alonso, Valeriano Bécquer, Daniel Ortega, Daniel Perea, José Luis Pellicer, Tomás Padró y Juan Comba. De alguno de ellos es la autoría de los grabados que veremos a continuación. [1]

Ratificamos que se trata de reproducciones de fotografías de J. Laurent, como se advierte a pie de las imágenes y según lo indica una nota de Martínez de Velasco.
"Véanse los grabados que publicamos en este número, como representación gráfica (según fotografías de Laurent) de la casa de La Equitativa en Madrid, y complemento de la breve descripción que antecede.
Dos en la pág. 109: el primero representa una parte de la fachada correspondiente á la calle de Sevilla, con las elegantes puertas de ingreso á la escalera principal y al pasaje semicircular de coches, y el segundo, la instalación de motores y dinamos en amplia sala de la planta de sótanos.
Y otro en la pág. 112, que es vista general del edificio, tomada desde la acera del café de Fornos y frente al ángulo ó chaflán." [2]




Calle de Sevilla
El edificio se construye sobre cuatro solares ubicados en la esquina de la calle de Sevilla y la de Alcalá. En su conjunto, los solares ocupan una superficie de 1.735 m² (22.357 pies).
La calle de Sevilla, que en su tiempo fue llamada "de los Panaderos", más tarde "de los Peligros" y posteriormente "Ancha de los Peligros", era una arteria sombría que, juntamente con los callejones de la Hita (antes de los "Bodegones", después travesía de los Peligros), y Los Gitanos, conformaban un espacio inmundo, un albañal en toda regla.

En su tiempo, tanto Mesonero Romanos como Fernández de los Ríos criticaron la situación en que se encontraba esta zona de la Villa y Corte, recomendando o exigiendo que se tomasen las medidas oportunas para su limpieza y aireado, y más prioritariamente, su ensanche.

En "El futuro Madrid", Fernández de los Ríos va más allá y habla de la posibilidad de convertir en pasajes más afortunados que los de San Felipe, Matheu y Murga, a los callejones "de Gitanos y Peligros y la calle de Sevilla." [3]

El fragmento del plano de Madrid (1706), de Nicolás de Fer, muestra la configuración de aquel entramado de callejones infectos y miserables. Visibles son la iglesia y hospital del Buen Suceso, y el convento de las monjas bernardas de Vallecas, donde se instaló la imagen de la Virgen de los Peligros, que dio nombre a las calles ancha y angosta de los Peligros.


Plano de Madrid. Fer, Nicolás de. 1706 (fragmento)
Bibliothèque nationale de France, département Cartes et plans, GE C-1259
Con licencia
© 2015 Eduardo Valero García-HUM 015-012 ESTAMPAS MAD
© 2015 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Casi un siglo más tarde, Martínez de la Torre y Josef Asensio nos muestran en la Lámina 41 del Plano de la Villa y Corte de Madrid (1800), que poco había cambiado aquella zona denominada "Barrio del Buen Suceso", del que dicen:
"Empieza en la Carrera de San Gerónimo, esquina del Buen Suceso, y siguiendo mano izquierda se introduce en la calle de los Cedaceros, y de esta á la de Alcalá, la cual sigue con ámbas aceras hasta la esquina de la calle de la Montera." [4]
Queda incluida en este barrio la que ya era "calle ancha de los Peligros".

Plano de la Villa y Corte de Madrid (LÁMINA 41)
Fausto Martínez de la Torre y Josef Asensio, 1800
ARCHIVO HUM
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Por su parte, en la Lámina 40 se describe la acera contraria de la calle de Alcalá, que con la de Caballero de Gracia y Red de San Luis, calle de la Montera, configuraban el "Barrio de San Luis".
"Da principio en la calle de la Montera desde la esquina de la Puerta del Sol ámbas aceras, sube por la Red de San Luis hasta la esquina de la calle Jacometrezo, baxa por la de Caballero de Gracia calle derecha hasta la esquina de la Plazuela de la Paja, en que concluye." [5]
Queda incluida en este barrio la "calle angosta de los Peligros".

Plano de la Villa y Corte de Madrid (LÁMINA 40)
Fausto Martínez de la Torre y Josef Asensio, 1800
ARCHIVO HUM
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La Equitativa vista por Martínez de Velasco
En breves palabras cuenta Martínez de Velasco cómo fueron los inicios del hoy destruido palacio de la Sociedad de Seguros La Equitativa.
"Por Real orden de 10 de Octubre de 1882 fué autorizada en nuestra patria la agencia ó sucursal de La Equitativa, y esta agencia adquirió en pocos años tan notable desenvolvimiento, que hoy es considerada como la más importante y popular de todas las compañías similares: á ella se debe la rehabilitación del seguro de vida en España (castigada por antiguos é inolvidables fracasos), preparando la opinión con acertada propaganda y granjeándose las simpatías del público por el religioso cumplimiento de las obligaciones contraídas; y su inteligente director Sr. Rosillo, para que se arraigasen aquellas simpatías y se ensanchara inmensamente la esfera de acción de la Sociedad, fué el primero que propuso la construcción del edificio de Madrid.
La propuesta fué aceptada por el Presidente-fundador y aprobada incondicionalmente por la junta de Directores de La Equitativa, autorizándose al Sr. Rosillo para la compra de los solares del ensache de la calle de Sevilla, cuando aún no se habían adquirido los de Berlín y Viena para sus respectivos edificios, y delegándose la responsabilidad de la realización del proyecto en el arquitecto Mr. Eduard E. Raht, que cuenta entre sus lauros profesionales el proyecto y la dirección del suntuoso palacio de la empresa periodística de The Tribune, de Nueva York." [6]

Sacado a concurso el proyecto para la construcción del imponente edificio, y ganado este por el arquitecto D. José Grases Riera, fue el propio Mr. Raht quien vino a premiarlo.

Dice Martínez de Velasco que el edificio estaba construido en armonía con todos los adelantos conocidos hasta entonces y con los mejores materiales, sin escatimar en gastos. Así lo resumía:
"[...] hormigón hidráulico, de pedernal y cemento, para la cimentación; piedra blanca de Palazuelos y de Baides (Sigüenza) para las fachadas, combinada con granito azulado en los pisos principal y segundo; ladrillos en la construcción interior, y ladrillo blanco, esmaltado con baño de porcelana, en las paredes de los patios; columnas de hierro fundido en la planta baja y en el entresuelo, dobles, una en el interior de otra, separadas por capa de tierra refractaria; acero Bessemer para las armaduras de cubiertas y las vigas de los pisos; ladrillo-madera hueco, en los tabiques divisorios de las habitaciones; parquet de diversas clases de madera, en hábil y graciosa combinación, desde el más sencillo al más rico y elegante, en todos los pavimentos; azulejos en las paredes de las escaleras, mármoles de colores en los frisos y cercos de las puertas, ladrillo hueco en las bóvedas, pizarras de seis centímetros de grueso en los peldaños, y hierro forjado en las barandillas." [6]

El edificio tenía-porque ahora son triste oquedades-, tres puertas de acceso, una por la calle de Alcalá y dos por la de Sevilla, y un ancho pasaje semicircular para carruajes por el interior, que cruzaba de una calle a la otra.


Primeros habitantes
Cuenta Martínez de Velasco que, finalizadas las obras e inaugurado el moderno edificio, ya ocupaba todo el piso principal y parte del entresuelo el Casino de Madrid, decorado con ostentación y confort. Otra buena parte del entresuelo estaba dedicado a domicilio y oficina de La Equitativa, quedando en el mismo piso nueve huecos de fachada sobre la calle de Sevilla para alquilar.

Dice también que en el segundo piso, dividido en cuatro cuartos, el director de la Sociedad, D. Juan A. Rosillo, tomaría una en arrendamiento, "y los otros tres cuartos parece que están solicitados por un importante círculo político".
El piso tercero también estaba dividido en cuatro cuartos, de los cuales, el del chaflán, había sido alquilado por el arquitecto señor Grases Riera, quien se encargaría de la conservación del edificio.
Las habitaciones del piso cuarto, que eran anchas galerías de hierro y cristal, y la azotea, habían sido destinadas también a alquiler.

En cuanto a la planta baja, preparada para comercios, se rumoreaba que una sociedad catalana andaba detrás de alquilar algún local, "y que los dueños de dos ó tres establecimientos de Madrid, muy favorecidos por distinguida clientela, piensan ponerse de acuerdo para arrendar á la vez varios huecos de fachada con destino á sus respectivas tiendas; lo cual no dudamos que sucederá pronto, porque además de las ventajas de sitio tan céntrico y concurrido, tiene ese piso bajo la grandiosidad de su altura de techos y el atractivo de las luces eléctricas de arco voltaico, al exterior, ya mencionadas, que lucirán diariamente por cuenta de La Equitativa."




Epitafio a un monumento
El entusiasmo que puso en sus palabras don Eusebio Martínez de Velasco nos sirve hoy (en preterito pluscuamperfecto) como epitafio al monumental conjunto de edificios que engalanaron la calle de Alcalá y Sevilla.
"Y sobre esta vasta superficie La Equitativa ha levantado, en menos de cuatro años, el grandioso edificio que embellece las calles de Alcalá y de Sevilla, y cuya elegante rotonda, coronada por gallardo templete, ofrece la hermosa apariencia, más que de proa de un buque, como se ha dicho, de soberbia torre del Homenaje, no de feudal castillo que amenaza, ni de regio alcázar que humilla, sino de opulento palacio que sirve de garantía al capital asegurado sobre la vida, á las legítimas esperanzas de la orfandad y la viudez."

Fotografía © Madrid, Ciudadanía y Patrimonio,
para:
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Artículos relacionados
· Franco y Romero, sombreros por la calle de Alcalá. Madrid, 1920. © 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-006 RECUPAPEL. Historia Urbana de Madrid, ISSN 2444-1325

· Efemérides: Madrid, 16 de febrero de 1913. "Banquete a Eduardo Chicharro en el Círculo de Bellas Artes. En el Círculo de Bellas Artes, que por entonces había estrenado local en el palacio de "La Equitativa", se celebrará un banquete en honor al pintor Eduardo Chicharro, discípulo del genio valenciano Joaquín Sorolla. [...]" © 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-034 EFEMERIDES1913. Historia Urbana de Madrid, ISSN 2444-1325

Si quieres saber más sobre los pormenores de esta zona emblemática de Madrid y sus edificios, visita el blog de Madrid, Ciudadanía y Patrimonio [Operación Canalejas]





Bibliografía
[1] Barrio Aller, Pablo y Cerdà Llompart, Caterina. (2015) La Ilustración Española y Americana. Consultada el 28/07/2015, en http://gansoypulpo.com/dir-cab/ilustracion-espanola-americana/

[2] Martínez de Velasco, Eusebio (1891) La Casa de La Equitativa en Madrid. La Ilustración Española y Americana, XXXV (VII), 107-110.

[3] Fernández de los Ríos, Ángel (1868) El Futuro Madrid. Madrid: imprenta de la Biblioteca Universal Económica, pp., 294

[4] Martínez de la Torre, Fausto y Asensio, Josef (1800) Plano de la Villa y Corte de Madrid. Madrid: imprenta de Joseph Doblado, pp., 29

[5] Ibídem, pp., 28

[6] Martínez de Velasco, op. cit., pp, 108



Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. 
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Calle de Sevilla y La Equitativa en 1891. Estampas. Madrid pueblo", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

· Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
· En todas las citas se ha conservado la ortografía original.


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ISSN 2444-1325

lunes, 27 de julio de 2015

Fototeca. La figura del bastonero en los bailes y verbenas

Tiempo de verbenas y bailes en "La Bombilla", "La Flor", "La Estrella", "La Manzana", "La Rosa blanca", y otros tantos espacios emblemáticos donde el schotis y el pasodoble eran las delicias de la concurrencia.
La fotografía que presentamos hoy en la Fototeca es de finales del siglo XIX y corresponde a un baile en el barrio de Chamberí. Además de las elegantes parejas danzantes -con cigarro incluido-, es retratado el bastonero y su decorada vara de mando.

Fotografía: Autor desconocido (1897)
ARCHIVO HUM
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"Las figurillas esquemáticas, ó estilizadas, de hombres bailando, representan probablemente una danza sagrada, la danza ante el dios Aitor, Atúm, Atú, ó como quiera que le llamasen los que tuvieron á bien reverenciarlo; y es de notar que una de las figuras, sin duda la del director del baile, si ya no es la del sumo sacerdote de aquella para nosotros misteriosa religión, empuña una formidable cayada, báculo ó cetro retorcido, en cuyo detalle acaso pudiera esconderse el origen del bastonero encargado de poner orden en los bailes verbeneros. Después de todo, si el baile tuvo origen hierático, ¿por qué no hubieron de tenerlo también el bastonero y su bastón?" [1]

El bastonero de bailes y verbenas
En España se baila desde muy antiguo y con muchas ganas a partir de la Edad Media. De esos tiempos proceden la pavana, la zarabanda, el pollo, la piropanda, el villano, y otros muchos.
Bailarines de alto copete fueron Felipe III, Felipe IV y el duque de Lerma. Y de esos tiempos es la creación del bastonero.

La figura del bastonero (también llamado "pericón" por reminiscencias del folclore argentino), estaba presente en todos los bailes, fuesen estos en los variados espacios y salones de recreo madrileños o en el mismísimo teatro de los Caños del Peral.

Retrocedamos a la Villa y Corte de 1856 para conocer el aspecto y funciones del bastonero de entonces. Decía El Clamor público en una crónica sobre la capital del reino:
"—El bastonero, tal como le conocemos hoy, tal como le presenta la elevada misión que está llamado á ejercer en los bailes de máscaras, es uno de nuestros tipos mas originales, un articulo de lujo, pero de imprescindible necesidad, atendidas las infinitas maniobras que ejecuta, y las sinuosidades humanas que tiene que sondear.
Mitad alguacil de la villa, y mitad fiscal de audiencia, según su traje de ordenanza, participa de las dotes especiales de estas dos representaciones de la justicia, y es listo, agudo, chanzonero, curioso y mal intencionado como el primero, y grave, circunspecto y mesurado como el segundo. No de otra manera podria desempeñar sus multiplicados deberes.
Para los que no hayan asistido nunca á un baile de máscaras, nuestro héroe no será el hombre necesario, ni la personificación de un poder cien veces mas temible que el que ejercía Faraón sobre los israelitas, pero para aquellos que hayan observado el movimiento coreográfico del teatro de Oriente, para aquellos que se hayan visto entre las encrespadas olas de un mar de máscaras que en confuso tropel se lanzan en busca de la última nota de un wals, ó de la galop infernal, para aquellos, repetimos, que hayan visto y tocan de cerca estos pronunciamientos de pies, el bastonero, nuevo Moisés que estiende su prodigiosa vara para calmar las olas del mar Rojo, aparece siempre como una figura altamente épica, cuya misión providencial no puede ser más humanitaria, más benéfica, ni más salvadora."

A propósito del "pericón" que citamos antes, diremos que es un baile popular argentino y otros países latinoamericanos conocido al menos desde el siglo XVIII-quizá antecesor de la contradanza-, por el que un grupo de parejas danzaban bajo la dirección de un bastonero, quien dictaba las figuras al grito de "aura" (ahora).

Juan Pueblo.- ¿Quién hace de bastonero?
Roca.- Si entran todas las parejas,
dirigiré el baile yo;
pero si faltan algunas,
entonces, mi amigo, no.

Del folclore argentino: bastonero o pericón

Revista Caras y Caretas, 1937
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En la portada de la revista argentina Caras y Caretas que acabamos de ver se relaciona al bastonero con el director del concierto político. Los humoristas españoles también lo utilizarán como tal, como podemos apreciar en esta caricatura de Indalecio Prieto ejerciendo de bastonero cuando era ministro de Obras Públicas; entre los bailarines, el presidente Manuel Azaña.
Lo dibuja Soravilla (Cristiano Soravilla Róspide) en una serie de viñetas sobre "Las diversas distracciones [de los políticos] durante las vacaciones", en la revista Gracia y Justicia de abril de 1932.



Anterior en el tiempo (1906), el polifacético Gedeón hacía de bastonero en los saraos gubernamentales. En la viñeta lo vemos de esta guisa, portando colosal vara de mando, en diálogo con un consternado Antonio Maura en el baile de la Prensa.



¡Y no hablemos de lo espiritual! En una carta enviada por Fray Diego José de Cádiz, Misionero capuchino a una señora de la Corte, decía:
"Mas lo detuvo el que parecia el principal ó Bastonero de los que bailaban con decirle, que era un espíritu infernal que había venido a manifestarle lo que eran los bailes entre hombres y mugeres, para que conociese por aquí lo enorme del pecado, y lo mucho que el Señor en ellos es ofendido."
En el baile, el bastonero era la autoridad competente, el director, la dignidad superior. Según una descripción del siglo XIX (1881), la fisonomía de esta imponente figura era la siguiente:
"...con su frac y su pantalón negros, su chaleco y su corbata blancos, su domino negro con lazos de color, como las cajas de dulces, y su pelito rizado, cuando le usan, producen muy buen efecto."

Floro Moro Godo (Florencio Moreno Godino), en su novela "Dos anónimos", publicada por capítulos en La Ilustración Artística (1896) hace una descripción pormenorizada de los bastoneros de Capellanes. Dice de uno, al que se conocía por el apodo de "Suspirazos", que era un hombre alto, seco y tan delgado "que su epidermis se transparentaba".
Tenía la cabeza muy grande y completamente calva, y unos ojos pequeños que parecían dos puñaladas en una sandía. Estaba inmóvil la mayor parte del tiempo, rígido y silencioso, suspirando alguna vez y, cuando era necesario, exhalando la siguiente frase correctiva: "¡No hagan ustedes barbaridades!".
Lucía una levita inmensa si el baile era de sociedad, o un dominó muy corto si era de máscaras.

Describe a otros dos, ambos bajitos y rechonchos, y uno de ellos jorobado. "A éste le había dado por la alegría y el movimiento, y jaleaba a las parejas que bailaban."
Del otro nos cuenta que era esclavo de las formas y los buenos modales. Así se dirigía a la concurrencia: "Caballero, me haría usted un singular favor en abotonarse esos dos botones que están sueltos", o, dirigiéndose a una señora sentada, "Señora, si tuviera usted la amabilidad de bajarse un poco la falda, porque enseña usted cosas preciosas, mas no para vistas".

A decir de la fotografía que hoy publicamos, cualesquiera de estas personalidades podría encajar en el bastonero retratado; amén de que se tratase de un tipo fiero o pendenciero, que también los había.
De las referencias halladas sobre los bastoneros, resumimos las características de este oficio diciendo que se trataba de personas sin otro trabajo conocido y que alcanzaban notoriedad una vez asignado el apodo que los convertía en profesionales del sector. Muchos se vanagloriaban de haber sido bastoneros después de ubicarse en otra profesión o una vez retirados de aquella. En ocasiones el título pasaba de padres a hijos.

Pero no a todo el mundo le gustaba o aceptaba esta figura. Un periodista de El Liberal arremetía en 1888 contra los bastoneros en un artículo titulado "El Bastonero de nacimiento":
"En los actos públicos, en las reuniones particulares, en cualquier parte donde hay gente y ocasión de lucimiento, se improvisa un bastonero, que no permite sentarse ó detenerse en ciertos sitios, hablar alto y perturbar la simetría en que le representa al mundo su caletre. Le veréis levantarse y pasearse, mirando á todos lados, por el gusto de enmendar y mejorar algo y hacer sentir en los demás el peso de la autoridad abrumadora.
Y si por casualidad es amigo, pariente, subalterno del jefe de local, entonces reformará y derogará las órdenes del jefe, creyéndose su superior.
Felices monomaniacos de grandeza que la gozáis en tanta pequeñez.
Bastoneros de nacimiento, ¡qué sueños tan halagadores tendréis, imaginándoos vestidos de pavo real y esponjando la magnifica cola ante la multitud que os contempla con asombro!"

En los primeros años del siglo XX ganaban una media de ocho pesetas a la semana; un par de pesetas por baile. Hubo bastoneros muy famosos, aunque también ejercieron este rol de forma improvisada algunas personalidades de la literatura, el periodismo y la política; entre ellos, el madrileñista Antonio Casero, a quien todos conocemos por las coplas del domingo que en nuestro blog publicamos.
Aunque en los años 30 del siglo XX, la que había sido digna e importante profesión va desvirtuándose y comienza su declive, ya en los años 80 del siglo XIX se hablaba de la inutilidad de ese oficio y de la elección para ejercerlo.

Pero la profesión de bastonero, como veremos a continuación, tenía su aquel.

Reglamentos
En "El Censor" de 1781 (Discurso LXXX) se hablaba de fijar las normas que debían imperar en bailes y contradanzas con arreglo a las funciones del bastonero.


Se sumaba a estas normas la de hallar un criterio para diferenciar las clases en que se dividía la mujer española, con el fin de que a la llegada de nuevas de un extranjero o un isidro, supieran identificar a una dama de una maja o una cortesana, con la única finalidad de no faltar al respeto a la primera.
Tarea de gran responsabilidad la del bastonero, quien además de dar principio, dirigir, y concluir el baile, debía estar ojo avizor ante la concurrencia.

Decía Luis G. Urbina en la revista Cervantes al referirse a ciertas costumbres y tradiciones del Madrid del género chico:
"Distintos cobertizos se alzan en medio de la calle. Este cobertizo es salón de baile; dentro, danzan las parejas en típicas posturas; suena, incansable, el organillo de manubrio; se pasea el bastonero enarbolando su largo palo, que es un tirso de listones; fuera, detenida por el frágil barandalillo, la muchedumbre, atenta, mira el cuadro."

En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos [2] de 1929, encontramos la siguiente cita del Abate D. Muchitango del año 1795:


En un artículo titulado "Antiguas costumbres españolas", publicado en Museo de las familias de 1850, se habla de los reglamentos en el baile y labores del bastonero en los siglos XVII y XVIII:
"«Los compositores, los que bailan, los que hacen de bastonero, y los que tienen funciones en sus casas (se lee en el arte de danzar á la francesa) deben tener especial cuidado, poniendo cuanto esté de su parte en disponer los bailes de modo, que se aparte el menor ademan indecente, y que al paso que la diversidad de sus mudanzas sea de agradable diversión, muevan los ánimos á una honesta recreación; pues no sin fundada razón se lamentaban los predicadores, corrigiendo lo pernicioso da algunos bailes, que por la provocación de sus movimientos debian proscribirse.»"

La Sociedad "La Juventud Artesana", que daba bailes en su sede de El Cerrillo del Rastro, número 5, había redactado en 1896 un reglamento con las bases que habían de observar los concurrentes y cargos de los empleados y socios.  Decía de los bastoneros:
"El bastonero tendrá la obligación de no dejar su puesto sin dejar otro que le supla interín el faltase del salón y tener el bastón siempre en la mano mientras se esté bailando."


La vara de mando
Con su vara de mando o bastón, que era un palo largo adornado en la punta con grandes lazos y flecos, el bastonero daba tres golpes en el suelo, iniciando así el baile. Entonces las parejas comenzaban a danzar de acuerdo a la disposición que había marcado el del bastón; si alguien se salía de lo estipulado, allí que alargaba la vara para dar un toque o un coscorrón.
Daba por finalizada una pieza o el baile con otra herramienta, el silbato.

La vara fue menguando con el tiempo. Para Pedro de Répide era una "pértiga", como lo dice en su libro "La saeta de Abaris - Del Mar Negro al Caribe", publicado en 1930:
"La danza es prolongada y se resuelve en variadas figuras. Un hombre docto en ella la dirige, oficiando entre de bastonero y maestro de ceremonias. Auxiliase unas veces de una pértiga, con que gobierna la marcha del baile, y otras de un silbato, del que se sirve para marcar el fin de cada paso."
Portada del libro

Autoridad de bastonero
"—¡Ay, Juliana!—dice él. —¡Qué tiempos aquéllos! Entonces tenías otro color, y otra frescura. Acuérdate de cuando fuimos al baile de la Zarzuela, que llamabas la atención, y quiso abrazarte en mis barbas un bastonero.
—No me lo nombres. Aún me parece que te veo con la cara hinchada.
—Sí, á causa de la irritación que me produjo aquel pillo.
—No, á causa de los bofetones que te pegó detrás de una puerta." [3]
Con vara larga o corta, mucho de cierto tenía el dicho: "Autoridad de bastonero". Muestra de ello son las noticias de época, donde había heridos por golpe de bastón o por golpes al bastonero:

EL DÍA, 31 de octubre de 1899


LA ACCIÓN, 27 de noviembre de 1916


Para finalizar este recuerdo a una de las profesiones del viejo Madrid, la Biblioteca Nacional de España, a través de la Biblioteca Digital Hispánica, nos ofrece un archivo sonoro de 1917 en el que Carmen Flores interpreta "La gachí del bastonero", de Montesinos y A. Rincón.




"Entonces esclamó el burro
Con mucha filosofía:
«Si no saben qué bailar
Y si ignoran quién repica,
Dejad solo al bastonero,
Porque mi abuelo decia
Que es muy necio aquel que en bailes
Por burlarse despepita,
Tan solo por el capricho
De lucir las pantorrillas.»"
N. GARCÍA SIERRA, 1858.



Bibliografía
[1] Anónimo. (1915) El ídolo de Peña Tú. Alrededor del mundo, XVII (817), 5

[2] Abate Don Muchitanga (1929) Ordenanzas para los bailes de contradanzas. Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, XXXIII (7 A 12), 334

[3] Taboada, Luis (1890) De todo un poco. Madrid Cómico, X (406), 2

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. 
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "FOTOTECA. La figura del bastonero en los bailes y verbenas", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

· Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
· En todas las citas se ha conservado la ortografía original.


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miércoles, 22 de julio de 2015

Estampas. Madrid pueblo. Veraneo en San Rafael

Estampa en doble página de los veraneantes madrileños allende de la Sierra de Guadarrama. El dibujante SAMA, como lo hicieron también Bellón y Garrido, recoge un instante en perspectiva de las costumbres de otros tiempos (su tiempo).

En nuestros artículos hemos mencionado muchas veces los sitios preferidos por los madrileños para veranear. Había varias categorías en esto de vacacionar; el que más tenía más lejos llegaba, y el que disponía de menos apenas se acercaba a la Sierra o la traspasaba. Tal es el caso de esta estampa.

Veranos en San Rafael, fresquito pueblo segoviano perteneciente al municipio de la muy ilustre villa de El Espinar, que en su tiempo fue llamado "la Suiza española".
SAMA pone título a la escena: "LAS DELICIAS DE UN VERANEO EN SAN RAFAEL. Recuerdos de un veraneo. Muchas gracias. No hay de qué", frase tan abigarrada como el conjunto del cuadro.


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Pinta regular la escena. Hay trifulcas y broncas por doquier; fauna de todo tipo, y alguna que otra situación bucólica. Sin duda, una "delicia"... pero eran las vacaciones.

En este paraíso segoviano de San Rafael veranearon o residieron Miguel Primo de Rivera, Alejandro Lerroux, Ramón Menéndez Pidal, Rafael Alberti, algunos condes y marqueses, y hasta Ava Gardner y la Conchita Piquer, entre otros.




Bibliografía
SAMA (1926) "LAS DELICIAS DE UN VERANEO EN SAN RAFAEL..." Buen Humor, V (252), 14

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En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Estampas. Madrid pueblo. Veraneo en San Rafael", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

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viernes, 17 de julio de 2015

Estampas. Madrid pueblo. Chamberilera y de verbena.

Tarde llega este artículo para felicitar a las Carmen, pero muchas hubo y hay con este nombre en toda la geografía española, y, por supuesto, en Chamberí. A estas chamberileras de garbo y salero, majas de otros tiempos, inspiración sainetera, va nuestro homenaje en estos días de verbena.

Estampa que muestra los "tipos y escenas madrileñas" en el arte del dibujante TITO, acompañada de unos versos de Manuel Soriano dedicados a las mujeres de Chamberí.

EN LA VERBENA
-¡Pero mira que es pesada tu madre!...
(Dibujo de TITO)
Nuevo Mundo, 1915
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De gran porte o porte grande, que es la ironía de la estampa; bigotito de gamba o gamba entera; sílfide, valquiria; da igual si es pesada o de peso, de salero o salerosa, porque todas las chamberileras son hermosas.


A UNA CHAMBERILERA
¡Ay, chamberilera
de los ojos negros!,
de rosado cutis,
de turgente seno,
de gallardo busto,
de mirar de fuego,
oye los suspiros,
oye los lamentos
del que por ti sola
viene padeciendo
torturas horribles,
dolores sin cuento;
delirios de loco,
locuras de cuerdo.
Tu eres el tesoro
que soñando veo,
la ambición suprema
de mis locos sueños,
la ilusión que alienta
mi delirio intenso...
Sólo por ti vivo,
sólo por ti aliento,
tu eres mi delicia,
tu eres mi consuelo,
¡ay, chamberilera
de los ojos negros!
Gozo lo indecible
siempre que te veo;
lloro como un niño
si de ti me alejo;
cuando á ti le afligen
hondos desconsuelos,
siento ansias de muerte
taladrar mi pecho:
gozo, si tu gozas
de placer inmenso;
sufro, si tu sufres
malestar perpetuo;
si te mira alguno,
siento que los celos
como el mar bravio,
me desbordan fieros
y á mis ojos salen
con furor tremendo,
como furias locas
de infernal engendro.
Y es... que eres mi vida
que contigo sueño,
que por ti, deliro,
que por ti, me muero,
que eres mi alegría,
que eres mi consuelo,
¡ay, chamberilera
de los ojos negros!
-
¡Ay! Si tu supieras
qué de cosas pienso
cuando embelesado,
mudo, te contemplo
y el perfume aspiro
de tu suave aliento,
que trasciende a rosas
de jardín del cielo.
Cuando en esos labios
donde late el beso,
anuncio misterioso
del placer supremo,
brota una sonrisa,
que es un embeleso,
cuando absorto admiro
tu perfil correcto,
tu gallardo busto,
tu mirar de fuego
y los mil encantos
que te otorgó el cielo,
digo en el instante,
de entusiasmo lleno:
Si es tu amor la muerte,
mátame al momento,
que si tu me matas
quiero ser el muerto,
¡ay, chamberilera
de los ojos negros!
-
Quieras ó no quieras
mi cariño inmenso;
quieras ó no el alma
que á tus pies he puesto;
ya en la excelsa cumbre
de mis locos sueños,
va en el antro obscuro
del profundo asenso,
ya de amores loco,
que de pena cuento,
alma de mi alma,
sueño de mi sueño,
tu serás mi vida,
tu serás mi cielo,
¡ay, chamberilera
de los ojos negros!

MANUEL SORIANO, 1915


Para finalizar, en la voz de Lola Flores, "Macarena de Chamberí". ¡Ole, chamberileras!





El presente artículo está dedicado a:
Todas las Carmen
A las vecinas de Chamberí de todos los tiempos
A dos amores: Amparo y Gema



Bibliografía
Estampa: 
TITO (1915) Tipos y escenas madrileñas. Nuevo Mundo, XXII (1.125), 38
Versos: 
Soriano, Manuel (1915) A una chamberilera. El Norte de Madrid, III (71), 2

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. 
En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2015) "Estampas. Madrid pueblo. Chamberilera y de verbena", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/

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