miércoles, 5 de marzo de 2014

Recuerdos de papel. Inauguración del monumento a Ramón de Campoamor en El Retiro




Decía el periodista Ricardo J. Catarineu en el artículo Recuerdo de Campoamor publicado en la columna de Actualidad de La Correspondencia de España del 19 de febrero de 1914:

"En el Retiro, en la avenida izquierda del paseo de carruajes y ya cerca del invernadero, fué ayer descubierto y entregado á la solicitud del Ayuntamiento de Madrid, el monumento dedicado á enaltecer la memoria de Campoamor. En otro país, acto semejante en loor de escritor tan insigne hubiera revestido quizás las proporciones de verdadero homenaje nacional. Aquí el suceso ha pasado punto menos que inadvertido, y la mayoría de las gentes dedicará preferente atención á otro asunto cualquiera. No importa. La gloria de Campoamor está bien cimentada. Nada puede destruirla. De la España de nuestros tiempos será su recuerdo una de las contadas cosas que sobrevivan y perduren."

En efecto, el día anterior, miércoles 18 de febrero de 1914, a las cuatro de la tarde, quedaba inaugurado el monumento en homenaje al insigne poeta Ramón de Campoamor, quien había fallecido en Madrid el 11 de febrero de 1901.



Además de los señores que componían la Comisión del monumento, encabezada por el Sr. González Besada, asistieron a la ceremonia los hermanos Álvarez Quintero, el secretario del Ayuntamiento el concejal Sr. Mesonero Romanos, el teniente alcalde Sr. Herrera, el marqués de Valdeiglesias, el Sr. Vicenti, director de El Liberal, el ex ministro Sr. Cortezo, el senador señor Zavala, el ex diputado Sr. Moral, Ramón Campoamor y Ramón Valdés Campoamor, sobrinos del poeta, y Lorenzo Coullaut-Valera, autor del grupo escultórico.

El Sr. González Besada, presidente de la Comisión del monumento, pronunció un breve discurso haciendo entrega del monumento al Ayuntamiento de Madrid, y a que el alcalde, en otro discurso pronunciado como contestación al primero, dio las gracias en nombre del Municipio, ensalzando ambos oradores a aquel gran poeta. Al finalizar la ceremonia todos los allí presentes firmaron un acta.

La Comisión del monumento
Además del presidente de la Comisión, Sr. González Besada, los Sres. D. Ezequiel Ordóñez y su hijo D. Mariano, subsecretario de Hacienda; D. Jacinto Octavio Picón y don Ramón Valdés Campoamor, sobrino del poeta.

Monumento
En el monumento aparece Campoamor, representado en la última edad de su vida, sentado en un banco. Descansan las manos cruzadas, y toda la figura del poeta, en una sencilla actitud de reposo.
A su lado, Rosa, Rosaura y Rosalía, la mujer que Campoamor cantó en su poema en los tres momentos de su vida, son tres bellas figuras en las que Coullaut-Valera puso gran parte de su inspiración.
A ambos lados del monumento, y sobre pequeñas columnas de mármol, quedan representados en bronce «El gaitero de Gijón» y el grupo del cura campesino y la protagonista de «¡Quién supiera escribir!».
El monumento sólo tiene como inscripción el nombre del poeta, y las fechas de su nacimiento y de su muerte.
La obra, realizada en mármol y bronce, mide 4 metros de altura por 2,36 de ancho.



Ubicación
El grupo escultórico está ubicado en el Paseo de Fernán Núñez del Parque de El Retiro.




Agradecimientos
Nuestro especial agradecimiento a D. Carlos Viñas Valle, quien en varias ocasiones a cedido sus fotografías para nuestros artículos. Excelentes obras y de gran calidad que pueden ver y disfrutar en su portal de flickr




© 2013 Eduardo Valero García - HUM 014-003 RECUPAPEL


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domingo, 2 de marzo de 2014

Recuerdos de papel. Augusta Plaza de la Paja. Parte II. Orígenes


"Y hay un relieve en Madrid, más allá de la muy antigua calle de Segovia, desconocido para los turistas, ignorado por señoritos y noctámbulos elegantes, que se llama Plaza de la Paja. Basta llegar a ella para comprender de un golpe que también la valentía puede sumarse a nuestras ojeras encaminándose a ciertos lugares. Este es uno de ellos." Mario Parajón. Cinco escritores y su Madrid (1978) [1]

Dice Ramón Gómez de La Serna: "Cada plaza de la ciudad se puede decir que es una plaza fuerte, por cómo se ha tenido que defender para continuar siendo plaza." [1] A esta valentía de la Plaza de la Paja se refiere Mario Parajón. Espacio de un Madrid primitivo, islámico, mozárabe, cristiano; terreno de no pocas aventuras y desventuras que malamente supo sobrevivir a la piqueta y otras fechorías especulativas.

La primera parte de Augusta Plaza de la Paja nos muestra fotografías de la plazuela del siglo XX; exactamente de los años 1916 y 1930. La segunda parte que ahora ofrecemos se remonta a sus orígenes, con más planos y dibujos que curiosas fotos, pero con toda la información que la plaza merece. Así, en el siguiente grabado, del año 1860, vemos la plazuela con su mercado en plena actividad, flanqueado por la iglesia, capilla del Obispo y las casas de Vargas (izquierda) y de Lasso de Castilla (derecha).


Hasta que Juan II mandara construir la primitiva Plaza del Arrabal, hoy Plaza Mayor, la más augusta y principal fue la de la Paja. Tuvo nobles vecinos, actividad comercial, y ya fue cosmopolita desde antaño. Difícil es imaginar esta plaza sosegada, dedicada hoy a la restauración y festejos, con aquella por la que trajinaba el labrador Isidro y más tarde otros personajes menos santos aunque más históricos.

© HUM Eduardo Valero García 20140216_140546


De la Paja o de San Andrés y del marqués de Comillas
Aunque la conocemos como Plaza de la Paja, la plazuela tuvo otros significativos nombres.
Tiene este lugar sus orígenes en el antiguo Madrid árabe y se sitúa en la costanilla que bajaba por la Morería, creando un amplio espacio a los pies de la primitiva iglesia de San Andrés. Dicho espacio irá tomando forma con la construcción de casas nobles, de las que hablaremos más adelante, como las de Lasso de Castilla o las de Vargas. Junto a esta última se construirá la Capilla del Obispo, llamada de Santa María y Juan de Letrán, que durante un tiempo albergará los restos de San Isidro.

El nombre original de Plazuela de la Paja viene dado por una de las actividades que en el mercado se realizaba, la venta de paja. Era lugar donde se subastaba la paja que se otorgaba al clero de San Andrés y cabildo de la capilla del Obispo para la manutención de sus mulas.
Lo cierto es que la plazuela fue mercado principal del Madrid del Medievo, y en él se comerciaba además de con este alimento para las bestias, con productos alimenticios, ganado y artesanías, porque los mudéjares madrileños fueron buenos artesanos.

De Costanilla de San Andrés
De San Andrés se llamó también de forma popular, aunque en realidad su nombre era el de Costanilla de San Andrés. Así figura en muchos planos de épocas distintas, como en éste de Nicolás de Chalmandrier realizado en 1761.

Plano histórico y geométrico de la Villa de Madrid
(Fragmento)
Nicolás de Chalmandrier, 1761 

© 2014 Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya

Dice el periódico El Siglo Futuro del viernes 4 de julio de 1930 en el anuncio de una convocatoria de la Asociación de 'La Enseñanza Católica' que "...celebrará junta general reglamentaria, para la cual se convoca a todos los asociados [...] concurran al salón de actos de nuestro domicilio social, Marqués de Comillas, 7 (antes Costanilla de San Andrés)..."




Del marqués de Comillas
En el siglo XIX, por esas cosas que tienen los gobiernos municipales, se le da nombre de Plaza del marqués de Comillas, el ilustre naviero montañés D. Antonio López, quien fuese fundador de la Compañía Transatlántica. Alfonso XII le otorga el título de marqués y un alcalde una plaza. Llevará este nombre hasta finales de la década de los 60 del siglo XX, cuando la plaza volverá a denominarse de la Paja.

En el Plano de la Villa, editado por el Ayuntamiento de Madrid en 1945, aparece la Plaza de la Paja con la denominación "P. M. COMILLAS". Sin embargo, en el "Plano nuevo de Madrid", publicado en 1940 en el Anuario Noticiero-Guía de Madrid, dirigido por Vicente de Castro Lés, la plaza figura como "C. S. SAN ANDRÉS" (Costanilla de San Andrés)

Plano de la Villa.
Ayuntamiento de Madrid, 1945 

© 2014 Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya

"Plano Nuevo de Madrid"
Publicado en el Anuario Noticiero-Guía de Madrid, 1940
Director: Vicente de Castro Lés 

© 2014 Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya


Diario "El Sol". Noticias y sucesos
Miércoles 5 de agosto de 1931

"El Siglo Futuro". Anuncio por secciones
Viernes 29  de mayo 1931

Como todos los madrileños sabemos, en la Plaza de la Paja se celebra la verbena de La Paloma. En este programa de festejos publicado en el Diario El Sol, del domingo 9 de agosto de 1931, se anuncia el concierto que daría la Banda Municipal el día 14 en la Plaza del marqués de Comillas.


Por lo visto en estas noticias, muchos y variados vecinos tuvo la plazuela; de ellos y otros daremos cuenta más adelante. El Siglo Futuro del 12 de marzo de 1936 trae al recuerdo otros que también se ubicaron en la antigua plaza del marqués de Comillas, la Asociación General de Porteros de Madrid.



Visión del Madrid del siglo XVI
Las panorámicas más detalladas que existen del Madrid antiguo fueron realizadas hacia 1562 por Anton Van de Wyngaerde, más conocido en España como Antonio de las Viñas o Antón de Bruselas. Llevan por título "Vistas de Viena" y corresponden a una serie de dibujos urbanos del siglo XVI conservados en la Biblioteca Nacional de Viena. Cuatro de ellos representan los primeros retratos de la Villa y Corte, donde se muestran por primera vez la muralla medieval y las antiguas puertas de Madrid. No se trata de planos sino de vistas tomadas desde un punto de la Casa de Campo.

Detalle de la parroquia de San Andrés
De una de estas vistas, la más general y detallada, indicamos la ubicación de la parroquia de San Andrés, con la iglesia y capilla del Obispo, y algunas refencias, como la torre de los Lasso y la iglesia consagrada de San Pedro, única que junto a la de San Andrés estaban ubicadas al sur del barranco y arroyo de San Pedro. Extramuros, las tenerías del Pozacho, instalaciones industriales o artesanales dedicadas al tratamiento de pieles.



Más abigarrada y del siglo XIX aparece la Villa y Corte en el dibujo realizado por el ingeniero Guillermo Martorell que la revista La Ilustración Española y Americana obsequió a sus lectores. Se trata de una vista general de Madrid tomada desde la Casa de Campo en el año 1873, donde se aprecia el conglomerado de edificaciones que, en algunos casos, se corresponde con el diseño urbanístico musulmán. Mostramos la vista en tres tamaños para que el lector tenga una idea espacial del plano hasta llegar a la zona que nos interesa. En la imagen tercera podrán apreciar la iglesia de San Andrés y un poco más atrás, identificado con el número 26, el mercado y plaza de la Cebada.

Vista general de Madrid tomada desde la Casa de Campo.
Ingeniero Guillermo Martorell
Revista La Ilustración Española y Americana, 1873 

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Plazuela con iglesia
Dice Federico Sainz de Robles que la parroquia de San Andrés, ubicada en la plazuela de San Andrés, lindando con la de la Paja y la de los Carros, existió antes del siglo XI quizá como mezquita de la Medina del Sur. En el primer Apéndice del Fuero de Madrid (año 1202), ya se la declara como una de las diez primeras parroquias de la Villa. [2]

Fausto Martínez de la Torre y Josef Asensio apuntan que la parroquia de San Andrés fue fundada en el año 600, en la plazuela de su nombre. Estos datos los arroja el Plano de la Villa y Corte de Madrid [3] de los citados autores, que la ubican en la manzana 129, núm. 2, de la lámina 62, que corresponde al Barrio de San Andrés, lindero con el de las Vistillas, ambos integrados en el "Quartel de San Francisco". En la actualidad, plazuela, iglesia y entorno están integrados al barrio de La Latina.


Don Ramón Mesonero Romanos, en El antiguo Madrid - Paseos histórico-anecdóticos - Por las calles y casas de esta villa [4], hace referencia a la manzana, parroquia y plazuela:
"La manzana número 129, contigua a este palacio, y unida a él, como ya queda dicho, por el pasadizo que comunicaba a la tribuna de San Andrés, es de una figura muy irregular, dando frente a dicha plazuela de la Paja, costanilla de San Andrés, plazuela de Puerta de Moros, costanilla de San Pedro y Calle sin puertas; y encierra en su espacio dilatado notables edificios y monumentos, religiosos e históricos, dignos de la mayor atención. -Es el primero de ellos la antiquísima e inmemorial parroquia de San Andrés, que ya existía por lo menos, en vida del glorioso San Isidro Labrador, patrón de Madrid, a fines del siglo XII..."


Orígenes
Como hemos comentado, la iglesia de San Andrés pudo ser Mezquita de la Medina del Sur, y fundada en el año 600. De las cuatro colaciones que incluían en sus límites parte de la hondonada de Segovia, la de mayor extensión era la de San Andrés, si bien gran parte pertenecía al empinado y lodoso Pozacho que daba acceso a la Morería en lo alto de Las Vistillas. Quizá por este motivo la actividad principal de la colación no se encontraba en el Barranco.

En el siglo X la plazuela y primitiva iglesia de San Andrés estaban fuera de la muralla califal, en los dos barrios residenciales de la Medina. Uno estaba poblado por musulmanes y el otro por cristianos, que constituían un entramado social variopinto compuesto por artesanos, comerciantes, labradores y clases populares. El templo parroquial se ubicaba en el pequeño barrio cristiano puesto que los musulmanes eran permisivos con la libertad de culto.

La Reconquista ocasionó el desplazamiento de los musulmanes a la Morería (zona Sur de la ciudad), donde habían estado las poblaciones mozárabes y cristianas durante la dominación islámica. Los cristianos, por su parte, comenzaron a instalarse en los antiguos barrios musulmanes de la Medina. De esta manera se acotan nuevas zonas urbanas organizadas en torno a pequeños templos parroquiales que constituirán las colaciones urbanas medievales.

En cuanto a la iglesia, dice Manuel Retuerce Velasco en Testimonios Materiales del Madrid Andalusí [5] sobre las Mezquitas convertidas en parroquias cristianas, que "la tradición ha venido considerando a la iglesia de San Andrés como la parroquia de los mozárabes madrileños. Aunque, como muy bien dice J. González (1975), 'no sería normal que los castellanos, que no estaban muy sobrados de recursos en el siglo XII, derribasen sin necesidad lo existente'; en este caso, los edificios religiosos." Por consiguiente, aunque sufrió multitud de remodelaciones, San Andrés es mozárabe.


En la Morería
"Sin duda, la zona del Pozacho y el arrabal que estaba próximo fueron las zonas de su preferencia para el nuevo asentamiento. En el callejero de esa zona han quedado topónimos que lo indican claramente. Está la calle de la Morería, la puerta de Moros, y la plaza del Alamillo, que no es un diminutivo de álamo, sino que debe referirse a que en aquel lugar residía el Alamín, la suprema autoridad dentro de la aljama mudéjar. En Madrid no hubo una simple morería, sino que esta tenía organización institucional que se denominaba aljama, que era su órgano de gobierno." Cristina Segura Graiño. El origen islámico de Madrid y... [5]

La Morería, ubicada en la ladera izquierda del arroyo de San Pedro, entre el Pazacho y la plazuela de la Paja, estaba constituida, pues, por musulmanes desplazados.
En lo referente a lo cristiano, la vida se concentraba en torno al templo parroquial.

Avanzando la Villa desde el primitivo Alcázar, la plazuela queda integrada en la Medina, recinto amurallado que sumaba a la historia matritense las puertas de Valnadú, Guadalaxara, Cerrada, de Moros, y de Segovia.
En el croquis realizado por Manuel Montero Vallejo para su libro El Madrid medieval [6], que muestra los sucesivos recintos de la Villa desde el siglo IX hasta el XII, podemos apreciar la plazuela como mercado principal, denominado la "Zoch" (azogue) de San Andrés, en plena Morería, con la iglesia de San Andrés cercana a la Puerta de Moros, sobre la posterior plaza de los Carros.




Sainz de Robles aporta más datos sobre la situación de la plazuela desde el momento de la reconquista de Madrid por Alfonso VI en 1083. Dice que el rey "invitó a los vecinos musulmanes para que dejaran libres La Almudena y La Medina (La Medinilla en el croquis de Montero Vallejo), y se trasladasen al cerro de enfrente, al otro lado del Valle de San Pedro (calle de Segovia), para que fundasen La Morería, y para que los cristianos, que ya no eran 'perros', pues los perros eran los árabes, habitasen en el cerro que habían habitado éstos; los cuales, por cierto, tampoco eran ya musulmanes, sino mudéjares."
Alfonso VI mandó que las mezquitas diseminadas en La Medina quedaran cristianizadas y convertida la parroquia de San Andrés en la octava de las diez existentes.


Ya está ubicada la iglesia y conocemos sus orígenes; más adelante la estudiaremos en profundidad. Ahora, el recuerdo de una imagen del tiempo intermedio, la iglesia y sus parroquianos en el año 1905.




CONTENIDO
Parte I: FOTOGRAFÍAS 1916-1930 
Parte II: ORÍGENES Y TOPÓNIMO
Parte III: MERCADO Y CEMENTERIO
Parte IV: EDIFICACIONES Y VECINOS (En proceso)


Bibliografía
[1] Parajón, Mario. "Ramón Gómez de La Serna y el Madrid inventado. La Plaza de la Paja". En: Parajón, Mario (1978) Cinco escritores y su Madrid. (1ª Edic.) Madrid: Ed. Prensa Española, p. 167

[2] Sainz de Robles, Federico Carlos. (1981) Madrid Teatro del Mundo (1ª Edic.) Madrid. Ed: Emiliano Escolar editor, p. 40

[3] Martínez de La Torre, Fausto y Asensio, Josef. (1800) Plano de la Villa y Corte de Madrid. (Nueva edición corregida y aumentada) Madrid. En la imprenta de don Josph Doblado.

[4] Mesonero Romanos, Ramón. El antiguo Madrid : paseos históricos-anedócticos por las calles y casas de esta villa. Tomo primero. Notas de reproducción original: Edición digital basada en la de Madrid, Oficinas de la Ilustración Española y Americana, 1881. Publicación: Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999. Capítulo III, p 186

[5] Segura Graiño, Cristina; Zozaya Stabel-Hansen, Juan; Retuerce Velasco, Manuel; Vallespín Gómez, Olga; Serrano Herrero, Elena; Torra Pérez, Mar; T.A.R. Soc. Coop. Mad. y Pérez Vicente, Daniel. (2004) Testimonios del Madrid Medieval - El Madrid Musulmán. SERIE CURSOS Y CONFERENCIAS. Museo de San Isidro, 2. Madrid: Museo de San Isidro. Ayuntamiento de Madrid

[6] Montero Vallejo, Manuels. (1987) El Madrid Medieval. (1ª Edic.) Madrid: Ed. El Avapiés S.A. p.p. 123-157

· Citas de noticias de periódicos en la publicación


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Madrid erótico. Especial Carnaval


El Madrid del siglo XXI celebra estos días su particular Carnaval... nos referimos al previo a Cuaresma. Permisiva y despendolada fiesta que no lo es tanto como la de los años 30 de la pasada centuria.
El buen gusto del estudio Manassé, y la brillante destreza del dibujante Federico Ribas, descubren la esencia del Carnaval sin tapujos y sin destape; simplemente la visión de aquellos tiempos modernos.


El arte de la fotografía
"CARNAVAL. La diablesa"
Fotografía, por Manassé
CRÓNICA, 1934


"CARNAVAL 1935"
Fotografía, por Manassé
CRÓNICA, 1935


"CARNAVAL PARISIENSE
La modelo en el Bals des Quat'z Arts"
Fotografía, por Manassé
CRÓNICA, 1935


"El hada del Carnaval"
Fotografía, por Manassé
CRÓNICA, 1936



Lápiz y pincel
Dibujos, por Federico Ribas





Un striptease de hace 110 años acompaña el post de hoy. La revista SICALÍPTICO publicaba fotografías con situaciones sugerentes que se iban poniendo más picantes a medida que avanzaba la historia. Lo hacía por entregas, un par de fotos por número publicado, acompañadas de textos eróticos-o al menos eso pretendían ser.

El erotismo, lo sensual y sugerente dejaban de ser temas tabú y pasaban a formaba parte del "Libro de estilo" de la época. Los ángulos de enfoque y la luz en las fotografías; las poses, miradas y expresiones; los motivos representados; la vestimenta y modelos; los títulos y narraciones; las ilustraciones estilizadas, y todos los detalles que hoy han dejado de sorprender, fueron seña de identidad de la década de 1930 que convertirán la figura femenina en una expresión artística.

Lejos de interpretaciones vejatorias, discriminatorias y/o que puedan ofender a la mujer, las fotografías, ilustraciones y publicidad que aquí aparecerán corresponden a una época en que las féminas comenzaban a tener mayor protagonismo, perdían esa absurda condición de "sexo débil" y recibían no pocas alabanzas. Por desgracia, y durante mucho tiempo, aquel ideal fue truncado una vez finalizada la Guerra Civil.

© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-008 MADEROT



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Madrid erótico. El baño de una francesita. Parte IV


El número 4 de SICALÍPTICO no existe. Continúa nuestro relato con el número 5, publicado el 6 de febrero de 1904. En portada aparece retratada Violeta Dournois. La joven modelo era francesa y según la escueta biografía que de ella se publicaba, vivía en París bajo la protección de un tal Fortunio Rey, apuesto hombre de negocios. Al parecer, la fama de la bella señorita venía dada por haber conocido los placeres de la carne a los trece años. ¡Vaya uno a saber!





Fotografía
"El baño de una francesita"
Striptease por episodios
Parte IV


IX—Ahora cae Lilí en la cuenta de que toda la calma que vino empleando para desnudarse la obliga a sentir frío. E instintivamente se ciñe al cuerpo la camisa de una manera infantil, castañeteando un poco sus lindos dientecillos de marfil y sintiendo que el vello finísimo de su carne se le eriza suavemente.
Ahora ya procederá con más prisa en todo lo demás.
Echa la última ojeada al espejo para convencerse de su propia belleza y el confidente de todas sus coqueterías intimas, el gran maestro que le enseña actitudes y posturas a cual más tentadoras, parece decirle, al reflejar en su luna el cuerpo de la discípula:
—Estoy satisfecho de ti.
Efectivamente, no tiene derecho a quejarse de su discípula, ¡Le ha salido muy aprovechada!



X—Esto marcha por la posta. Lo primero es descalzarse; dejar libre la pierna de la media obscura que la ciñe.
Para ello Lili se sienta en el borde de la pila. No hay miedo a que se haga daño. La pila esta vestida coquetamente también, y aunque dentro es mármol duro donde el agua reposa como en morisco estanque, por fuera luce su faldamenta de raso, y todo el borde ha sido almohadillado convenientemente. Lili, pues, no tiene necesidad de recurrir a una silla, puede re-posar allí, sobre todo para una operación como ésta, que requiere tan poquísimo tiempo. Ya, pues, a quitarse las medias.
Preparémonos a ver libres de todo inconveniente aquellas dos columnas firmísimas que sostienen el templo de su belleza. (Continuará en el número próximo.)



Literatura
Sicalíptico
06 de febrero de 1904

TORNABODA
Y se casaron los dos,
Juan Antonio y Nicolasa,
y se fueron á su casa
en paz y en gracia de Dios.
Salvo los preliminares
de—¿me quieres?—y te quiero.
—Mi esperanza... —Mi salero...
y otros mis siempre vulgares,
hubo que ella se escondía
para que Juan no la viera
desnudarse y que él quisiera
servirla de aya y de tía.
—Apaga la luz—pedía
Nicolasa, y el tunante
decía: —Voy al instante...—
pero no la complacía.
¡Apagar! si... De poder,
quisiera en aquel momento
ver con cristales de aumento
las formas de su mujer-.
¿Cómo había de apagar
Juan enamorado y loco,
si le parecía poco
iluminado el hogar?
Ella apagó, y el traidor
de nuevo tornó á encender,
y se acostó la mujer...
y... ¡no sigamos lector!
Pintar lo que los esposos
jugaron, fuera imprudente;
pero hablando solamente.,.
¡Eran los dos tan dichosos!


EPITAFIO
Sólo murió de constante
la que está bajo esta losa.
Acércate, caminante,
pues no murió tal amante
de enfermedad contagiosa.

De fuerza inconmensurable
es un prodigio esta niña.
¡Ah, quién tuviera poder
para dejarla rendida!


NEGATIVA
Procurando comprobar
si más podía el amor
que la virtud en Pilar,
le pedí cierto favor
que no me quiso otorgar;
y aunque quede complacido
de su honrado proceder,
añadí como ofendido:
—¿Por qué niegas lo que pido
si mi esposa vas á ser?
Y ella repuso turbada:
—Perdóname, dueño mío,
pero, en eso confiada,
he sido tan chasqueada
que ya de nadie me fío!




Humor
Sicalíptico
06 de febrero de 1904

Pechos...


1- De virgen: (Pequeños y duros); 2-De Cuaresma: (Chicos y flácidos); 3- De modelo: (Turgentes y grandes); 4- De actriz: (Rellenos de algodón); 5- De casada: (El encanto de los niños); 6- De criada: (La diversión del señorito); 7- De solterona: (Marchitos, inútiles); 8- De patrona: Como ubres de vaca suiza).



Un striptease de hace 110 años acompaña el post de hoy. La revista SICALÍPTICO publicaba fotografías con situaciones sugerentes que se iban poniendo más picantes a medida que avanzaba la historia. Lo hacía por entregas, un par de fotos por número publicado, acompañadas de textos eróticos-o al menos eso pretendían ser.

El erotismo, lo sensual y sugerente dejaban de ser temas tabú y pasaban a formaba parte del "Libro de estilo" de la época. Los ángulos de enfoque y la luz en las fotografías; las poses, miradas y expresiones; los motivos representados; la vestimenta y modelos; los títulos y narraciones; las ilustraciones estilizadas, y todos los detalles que hoy han dejado de sorprender, fueron seña de identidad de la década de 1930 que convertirán la figura femenina en una expresión artística.

Lejos de interpretaciones vejatorias, discriminatorias y/o que puedan ofender a la mujer, las fotografías, ilustraciones y publicidad que aquí aparecerán corresponden a una época en que las féminas comenzaban a tener mayor protagonismo, perdían esa absurda condición de "sexo débil" y recibían no pocas alabanzas. Por desgracia, y durante mucho tiempo, aquel ideal fue truncado una vez finalizada la Guerra Civil.


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Estampas. Madrid pueblo: Especial Carnaval

Ha llegado el Carnaval a Madrid. El Carnaval de los disfraces, los bailes de máscaras, comparsas y jarana; el de doña Cuaresma y don Carnal, con su entierro de la sardina, incluidas las plañideras. Pero hay otro Carnaval, con su particular baile, en una sala de fiestas flanqueada por dos leones; a ese tiempo de las carnestolendas estamos invitados cada cuatro años.

Las estampas de hoy nos trasladan a los famosos bailes de máscaras del Círculo de Bellas Artes de Madrid y otras Asociaciones. Carteles, fotografías y las vibrantes perspectivas de Bellón y Garrido, reviven aquellos carnavales de los años 30 del siglo pasado que atrapados quedaron en las sepias páginas de la revista Crónica.

Revista CRÓNICA
Contraportada
23 de febrero de 1936

Caretas
Miedo dan las caretas utilizadas por los madrileños de antaño para cubrir su rostro en esas fiestas carnales. Grotescas, de cartón piedra y colores llamativos, el periodista de la revista CRÓNICA del 3 de marzo de 1935 lanzaba la pregunta: "¿Qué careta va usted a escoger para cubrirse el rostro durante estos carnavales?"


El escueto artículo, que firma "J. B.", no tiene desperdicio. Habla de los diferentes tipos de caretas asociados a la personalidad de quien las utiliza y los supuestos casos a presentarse cuando uno se cubre con ellas.
"¿QUÉ careta va a escoger usted, lectora o lector, para este Carnaval? Ponga mucho cuidado en la elección.
Las mujeres, y también los hombres, se cubren el rostro; pero dejan desnudos apetitos y ambiciones. Más que disfraz, la careta es franqueza. Franqueza de gritar bien alto lo que se desea, de afirmar su verdadera personalidad, de descubrir las más calladas ilusiones.
¿Por qué habría si no caretas de bueno, de malo, de monstruo, de niño, de perro, de león y de carnero? La vieja verde escoge una careta suave y tersa de doncella inocente. El cobarde compra una cabeza de león, infla la voz, ruge y se muere de satisfacción al comprobar que los chiquillos le contemplan con ojos espantados.
Las vírgenes auténticas, empujadas por inconscientes y obscuros deseos, quieren siempre disfrazarse de grandes pecadoras. Y las grandes pecadoras, de sencillas pastorzuelas. Y los niños, de hombres. Y los viejos, de niños.
Disfraz de la materia y espejo del alma, la careta es una tregua al otro gran Carnaval que dura casi todo el año. El caballero virtuoso y correcto—es decir, que parecía virtuoso y correcto—va, protegido por su careta, repartiendo pellizcos entre las muchachitas.
Y la muchachita de buena familia que no levantaba los ojos del suelo ofrece sus labios a un galán desconocido, simplemente porque sus labios, durante el baile de disfraces, no llevan nombre ni apellido.

Caretas y más caretas. No las de todo el año, sino otras de cartón y de tela. Algunas mujeres muy guapas escogen la más horrible para experimentar durante unos minutos la sensación de ser fea. Pero se trata de una minoría escasísima. Las mujeres bonitas huyen de las caretas como del mismísimo demonio, y no suelen renunciar, ni por unos segundos, a la coquetería.
Los pobres se disfrazan de burgueses adinerados con chistera y perilla, para hacerse ilusiones. Los millonarios se visten de piratas de acción—de los heroicos—, también para hacerse ilusiones. Si pocos hombres se disfrazan de mujer, a todas las mujeres les encanta llevar los pantalones y pegarse unos bigotes sobre los labios pintados. Se pasan el año gritando: «¡Si yo fuera hombre, haría tal o cual cosa!» Al conjuro del Carnaval, la transformación queda operada. ¿La utilizan para algo? Para tratar de pescar novio nada más.

Caretas inocentes para los que llevan el alma llena de remordimientos; caretas que son lo que uno quisiera ser más o menos conscientemente, y detrás de las cuales se recobra la auténtica personalidad y salen los instintos a flor de piel. 
Careta o antifaz que, como en Venecia en otros tiempos, debería cubrir el rostro de las mujeres y de los hombres para que, así protegidos, se atrevieran siempre a decirse la verdad."

Puestos a elegir, nosotros preferimos los antifaces.




Disfraces
De los grandes almacenes que existían en Madrid (Capitol, Simeón, El Águila, Rodríguez, San Mateo, Progreso, Madrid-París), la revista CRÓNICA nos ofrece la publicidad de los almacenes Eleuterio.
En el número 14 de la calle Fuencarral se situaba Casa Eleuterio, un comercio moderno inaugurado el 30 de diciembre de 1922, dedicado a la venta de tejidos y confección. La tienda, que ocupaba 3.000 m2 repartidos en varias plantas, consiguió gran reputación en la Villa y Corte convirtiéndose en un gran almacén que llegó a vender tejidos, muebles, alfombras y tapicería, confecciones, complementos y ropa del hogar.
También vendía disfraces.


En las estampas del 18 de mayo de 2013 el dibujante Bellón nos muestra la fachada de los almacenes Eleuterio [Ver "Rebajas en la calle Fuencarral"]

El dibujante Bayo realiza unos inspirados diseños de disfraces para el Carnaval de 1935, publicados en CRÓNICA del 24 de febrero de ese año. Dice el dibujante en una nota: "Aunque algún modelo lleva careta, recomiendo que no se la pongan. En mi opinión, la careta la inventó una mujer fea. Y como todas las lectoras de CRÓNICA son bonitas...-BAYO."




Bailes de Máscaras
Como sigue ocurriendo en la actualidad, el Baile de Máscaras del Círculo de Bellas Artes constituía un evento social muy esperado. Cada año se publicaban las bases del concurso para la ejecución del artístico cartel; nobeles dibujante, que luego tuvieron gran fama, participaban en aquellos concursos de los que hoy se guardan valiosos tesoros. [Ver "Concursos del Círculo de Bellas Artes" en Efemérides del 5 de marzo de 1913]

Revista CRÓNICA
4 de febrero de 1934.

También se organizaban bailes en el Teatro Real o el de la Zarzuela a beneficio de diversas Asociaciones. Uno de los más sonados era el de la Asociación de la Prensa, con concursos y premios.

Los dibujantes también festejaban el Carnaval con un Baile de Máscaras que organizaba la Unión de Dibujantes Españoles. Anunciaban tal evento los que colaboraban en la revista CRÓNICA como mejor sabían hacerlo, con una gran ilustración.

1934
Baile de Máscaras U.D.E

"Baile de los Antropófagos"
Celebrado el miércoles de Cenizas a las 23:00 horas en la
Sala de fiestas del Gran Metropolitano

1935
Baile de Máscaras U.D.E
"La Españolada"
Celebrado el miércoles de Cenizas en la
Sala de fiestas del Gran Metropolitano

1936
Baile de Máscaras U.D.E.
"Las últimas noches de las mil y una noches"
Celebrado el miércoles de Cenizas en el 
Teatro Victoria

Las estampas 
De los bailes citados, los humoristas Bellón y Garrido ofrecían su particular visión. También lo hacían de los desfiles que discurrían por las calles de la ciudad, los barrios y también por los pueblos de la región. Es el caso del Carnaval de "Villaberzotas", población inventada por Bellón donde queda reflejada la idiosincrasia de los pueblos madrileños de antaño.

Página de humor, por Bellón
"Carnaval en Villaberzotas"
CRÓNICA
3 de marzo de 1935

Página de humor, por Garrido
"La una y media de la tarde, y no van recaudados más que ochenta y cinco céntimos...
¡Me parece que hemos salido con mala pata!"
CRÓNICA
3 de marzo de 1935

Estampa de Carnaval, por Garrido
"Las cosas más o menos absurdas que se 
ven cuando el baile empieza a animarse"
CRÓNICA
1 de marzo de 1936

Carnavalesca, por Bellón
"La última hora del último baile"
CRÓNICA
1 de marzo de 1936

Y ahora la realidad...

1934
Baile de Máscaras
Teatro de la Zarzuela

1934
Baile de Máscaras
Teatro de la Zarzuela

1934
Baile de Máscaras
Teatro de la Zarzuela

1934
Baile de Máscaras
Teatro de la Zarzuela


Bibliografía

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2014) "Estampas. Madrid pueblo: Especial Carnaval", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-004 ESTAMPAS MAD
ISSN 2444-1325

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