sábado, 4 de mayo de 2013

Madrid, 3 de mayo de 1913. Especial Fiesta de las Flores





Efemérides del 3 de mayo de 1913

Sábado 3




Máxima 18,2º
Mínima   4,8º
San Juvenal, obispo, y San Alejandro, mártir.





Contenido: 
Especial Fiesta de las Flores


1913
MAYO
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La Fiesta de las Flores
La Fiesta de las Flores, organizada con el noble propósito de allegar recursos para construir un Sanatorio destinado a los tuberculosos pobres, se celebró tal día como hoy de hace cien años con gran brillantez y con el esperado fruto.
Los decorados preparados para la Fiesta Constantiniana, más otros fabricados para la ocasión, engalanaban las calles madrileñas que ofrecían en casi todos los distritos, desde poco después de las diez de la mañana, una simpática nota de animación y alegría.
En torno a los altares levantados en todos los distritos, muy artísticos y, primorosamente adornados todos ellos, y en las calles inmediatas que comprendían el radio de acción de cada altar, pululaban encantadoras señoritas, elegantemente vestidas con trajes de tonos claros, que se acercaban a los transeúntes, en demanda de la limosna para los enfermos pobres.
Muchas de las bellas jóvenes encargadas de la cuestación estaban ataviadas con mantillas blancas y negras, de blonda o de madroños. En los barrios populares, las muchachas lucían vistosos mantones de Manila, de largos flecos y bordados de colores.
Cada altar, con su grupo de bellísimas muchachas madrileñas de alto copete las unas, chulas graciosas las otras, dignas herederas de las majas de Goya, constituía una interesante nota de color, un verdadero cuadro, que el gran artista aragonés hubiera elegido para el cartón de uno de sus tapices, como Fortuny lo hubiera inmortalizado en una de sus delicadas acuarelas.


Las majas madrileñas y la cuestación
Las guapas jovenzuelas encargadas de la cuestación cumplieron admirablemente su cometido.
Transeúnte que pasaba a su lado, humilde o poderoso, noble o plebeyo, no dejó de entregar su óbolo.
¿Quién niega una limosna destinada a tan nobles fines, pedida por la boquita de pitiminí de una cara bonita que entonaba como nadie el gracejo madrileño?
A cambio de las limosnas, entregaban las muchachas las consabidas margaritas, salvoconducto para evitar otras peticiones. Pero había madrileños galantes que llevaban prendido en la solapa casi un jardín de margaritas.
Los coches eran detenidos por las bellas cuestadoras, que asaltaban gentilmente los vehículos, y a cuantos viajeros iban en ellos hacían la demanda. Los tranvías no volvían a ponerse en marcha hasta que la cuestación terminaba. También eran detenidos los automóviles, los coches y hasta los carros de transporte. Nadie escapaba a la caritativa demanda.


La Fiesta de las Flores en los distritos
Distrito Centro
Los altares instalados en este distrito eran siete, correspondiendo cuatro a la Puerta del Sol.
Cerca de la calle de Carretas, adosado al ministerio de la Gobernación, aparecía el colocado por el alcalde del barrio de Correos, D. Tomás Olavezar. Una cruz de flores naturales se alzaba sobre el frontal, rodeando la instalación numerosas plantas. Pedían lindas señoritas con mantones de Manila.
Frente a este altar, entre las calles del Carmen y Preciados, había instalado el alcalde del barrio de la
Puerta del Sol, D. Juan López, otro con alto dosel y una cruz de lirios, lilas y siemprevivas. Cuatro grandes palmeras, a los lados del altar, completan la instalación. Las jóvenes que ante él vendían margaritas eran hijas de diferentes comerciantes del barrio.

El levantado entre la calle de Alcalá y la Carrera de San Jerónimo llamaba mucho la atención. Sobre un templete, cubierto totalmente de flores, se elevaba una cruz de rosas, cubierta por una cápala, formada con un mantón de Manila. La techumbre de la instalación la constituía un hermoso tapiz de brocatel, colocado a modo de dosel. Servía de fondo una colgadura de seda. Ante la cruz había multitud de macetas con gardenias y otras flores. Esta instalación había sido costeada por distinguidas familias.

La anunciada instalación del Colegio de Médicos, construida bajo la dirección do la doctora Alexandre, ocupaba casi totalmente la acera del chaflán, entre las calles Mayor y Arenal. Sobre un pequeño montículo, cubierto de flores, se alzaba una cruz de seis metros de altura, también de flores, que ostentaba en los brazos un sudario de gasa blanca.
A la izquierda de la cruz, colocado en una farola, aparece un escudo de llores con la doble cruz, insignia de la lucha antituberculosa. Alrededor de la instalación, en un radio bastante extenso, se habían colocado numerosas plantas del Ayuntamiento. En el interior del recinto figura una sillería nueva de junco y todo el suelo tapizado por ramas de pino.

En el callejón de San Alberto, esquina a Montera, aparecía otro altar, instalado por la iglesia de San Luis y los industriales D. Valentín Fernández y D. Martín López.
Sobre el altar se levantaba un dosel de terciopelo dorado, del que se destaca una cruz de caoba, alrededor de la cual iban subiendo en espiral guirnaldas de claveles blancos. Servía de fondo a la instalación un tapiz de follaje.

En la Red de San Luis, delante de la casa de Astrarena, aparecía otro altar, colocado por los señores Abajo y Bermejo. El dosel estaba formado con mantones de Manila; la cruz era de flores naturales, y el fondo lo constituían varios tapices de asuntos religiosos.
El altar estaba lleno de flores, en su mayoría espirias, y en él pedían para los tuberculosos las señoritas de Pontes, Maldonado y otras, hijas de industriales de la barriada.

Era muy artístico el altar instalado en la Plaza del Callao por los hermanos D. Miguel y D. Fermín del Río, alcaldes de los barrios de Tudescos y Muñoz Torrero. En él se había querido honrar la verdadera Cruz de Mayo, que aparecía pequeña, sobre el altar. El fondo era una colgadura de seda china y el techo lo componían siete pañolones de Manila. Las sabanillas del altar eran de tul, bordado en plata, con volantes de encaje de chantilly.
El altar levantado por la duquesa de Castro-Enríquez, con la cooperación de la casa Zofio y de D. Manuel Las Heras, era muy bonito. Tenía un dosel de terciopelo rojo, con estrellas doradas, en el que aparecía una gran cruz de flores, varios candelabros y un Crucifijo de plata, de la duquesa, y numerosas plantas.

Distrito de Palacio
Entre los altares instalados en este distrito, citaremos en primer lugar el costeado por la señora del general Borbón, en la calle de Ferraz, frente al palacio del marqués de Cerralbo.
Una gran cruz, de flores naturales se destacaba sobre un tapiz de la Real Casa. En el centro del altar estaba instalada la cruz enviada desde Caravaca a la marquesa de Squilache. A los lados del altar había dos soberbios jarrones artísticos y grandes palmeras. La sabanilla estaba bordada en oro. Ante el altar aparecía una meseta con una bandeja de plata que contenía gran cantidad de flores.
En la Plaza de Oriente, frente al Palacio Real, había instalado un magnífico altar el conde de Malladas. Estaba formado por un dosel rojo, con adornos estilo Imperio, y una cruz constantiniana de flores naturales.
Completaban la instalación dos soberbios jarrones con grandes palmeras, numerosos candelabros de plata repujada, y muchos objetos de gran mérito artísticas.
Las bellas señoritas que pedían un donativo a cambio de una margarita estaban ubicadas de forma estratégica, a tal punto que algunas pedían en la mismísima puerta del Regio Alcázar. Será allí cuando al salir el conde de Romanones, la señorita de Bertrán de Lis le pondrá en el ojal su correspondiente flor. También será allí obsequiado con una margarita, que pagó con un importante donativo, el infante Luis de Orleans, que había llegado a Madrid en esos días.
La marquesa de Alhucemas había instalado un altar en la Plaza de Santo Domingo, y en él aparecía una cruz de Constantino de flores sobre fondo rojo. Tanto el fondo como las sabanillas, estaban cubiertos de valiosos encajes. Delante del altar aparecían dos medallones, con la inscripción "Liga antituberculosis, 1913".
En la calle de San Bernardino, esquina a la de Ponciano, colocaron otro altar los Sres. Diez y Macías, en el que la cruz, de flores, se destacaba sobre fondo rojo.
D. Gabino Alvarez había levantado en la Plaza de Isabel II otra instalación, constituida por una gran cruz de flores y un tapiz rojo cubriéndola, rematado por una corona dorada y un escudo de Madrid en el frontal.
En la calle del Marqués de Urquijo había otro altar instalado por la Liga antituberculosa, y constituido por la cruz de flores sobre el frontal.
Del mismo estilo y procedencia eran los instalados en la Plaza de España, en el chaflán de Caballerizas y del Paseo de San Vicente, junto a la Estación del Norte.

Distrito de Congreso
Los altares de este distrito estaban colocados junto al Trianon Palace, adosado uno al pabellón del palacio del marqués de Casa-Riera; en el Hotel Palace; en la calle de Nicolás María Rivero, esquina a Zorrilla; Plaza de Canalejas, entre Príncipe y Cruz, y Plaza de Antón Martín y Cruz, esquina a Espoz y Mina.
En todos, las jóvenes llevaban mantones de Manila y mantillas. Algunas vestían elegantes trajes de calle.
Gran éxito tuvo el altar de los actores, levantado a la puerta de su Círculo. Guirnaldas de flores y bombillas eléctricas formaban un dosel bajo el cual aparecía el altar, cubierto de hermosas flores y con una cruz, iluminada también, como las guirnaldas.
La circulación por la calle del Príncipe se interrumpió en muchas ocasiones. A la zona acudieron fotógrafos, algunos con aparatos cinematográficos, periodistas, artistas y un numeroso público.
Los estudiantes acudieron con los organillos, y aquel trozo de calle adquirió una animación extraordinaria al ser los artistas de todos los géneros los encargadas de la colecta. Se turnaban las artistas de los demás teatros, entre ellas Irene Alba, la Pérez de Vargas, Dionisia Lahera, Amparo Pozuelo, Catalina Barcena y muchas más.
Las artistas no ponían flores al que ya la llevaba; pero pedían una limosna, y es natural que nadie la negara.
La Goyita

La Chelito


Distrito de La Latina
En este popular distrito, donde se habían elevado siete altares, la animación era extraordinaria.
El altar que más llamaba la atención era el del Centro de Hijos de Madrid, situado en la Plaza de la Villa.

Bajo un soberbio dosel aparecía una corona Real y una gran cruz, primorosamente confeccionadas con flores naturales blancas, rojas, amarillas y encarnadas, teniendo por fondo ricos pañolones de Manila. A los lados del altar se agrupaban muchas palmeras, entre las que se destacaban unos leones dorados.
Gustó mucho el de la Fuentecilla, hecho sobre este monumento, con adorno de hermosos mantones de Manila, entre los que lucía una delicada cruz de flores. Valiosas bandejas de plata repujada se habían colocado en el altar, en el que postulaban las madrileñistas de los barrios bajos, tan elogiadas siempre por su belleza y gracia.
El altar del Círculo Obrero de San José, enclavado en la Costanilla de San Andrés por adornarse con antiguos tapices, y el de la Plaza de San Francisco, por rodearte una franja de los colores nacionales, eran las otras dos notas curiosas de los altares en el distrito de la Latina.

Distrito de la Inclusa
Este castizo barrio, acaso haya sido el menos favorecido en cuanto al lujo de los altares pero, en compensación, allí hacían la cuestación las siempre bellas y simpáticas cigarreras que hicieron una abundante recaudación.
Entre los altares, el que más sobresalía era el de la Plaza del Progreso, esquina a la calle del conde de Romanones, en el que lucía una primorosa cruz de flores naturales.
Los sitios cercanos a los altares estaban muy concurridos.

Distrito de Chamberí
Cinco eran los altares instalados en este distrito, los cuales se alzaban en las Glorietas de Bilbao y de los Cuatro Caminos, en las dos plazas de Chamberí y en la del Dos de Mayo. Todos eran de aspecto sencillo.
El mejor adornado era el de la Glorieta de Bilbao.

Distrito del Hospital
En el distrito del Hospital, que comprende el castizo barrio de Lavapiés, se habían instalado cinco altares.
Cuatro de ellos muy modesto, pero realzados por las jóvenes que allí recaudaban, ataviadas como las majas que dieron fama a aquel sitio.
En la calle de Santa Isabel, adosado a la fachada del palacio de Fernán-Núñez, se alzaba el altar costeado por la marquesa de la Mina. Estaba adornado con un soberbio tapiz con las armas de la Casa y orlado con violetas; en la parte superior lucía una preciosa flor de alelíes amarillos. En el altar había valiosas bandejas y grandes candelabros de plata repujada.

Distritos de Universidad y Hospicio
En el distrito de la Universidad hubo mucha animación desde las primeras horas de la mañana.
Se habían levantado altares en la calle de San Bernardo, esquina a la del Pez; en el Hospital de la Princesa, en la calle del Espíritu Santo, frente a la de Jesús del Valle, y en la de San Bernardino esquina con la de San Leonardo.
Todos ellos estaban adornados con flores naturales, pañuelos de Manila y frontales bordados que facilitaron algunas iglesias.
Preciosas muchachas, tocadas con la clásica mantilla ofrecían las margaritas a los transeúntes, recaudando crecidas cantidades para los tuberculosos.
Llamaron la atención del público los altares levantados en la calle de San Bernardo, cerca del Noviciado, y en la calle del Espíritu Santo, frente a Jesús del Valle.
En este último, que pertenecía a la alcaldía del Barrio de Santa Lucía destacaron las bellísimas señoritas encargadas de la colecta.
Los altares del distrito de Hospicio estaban situados en la Plaza del Rey, en la calle de Fernando VI, esquina a Hortaleza; en la de Augusto Figueroa, esquina a la de Fuencarral; en la Corredera baja, junto al Refugio; en la Plaza
de Bilbao, esquina a Infantas, y en la Plaza de San Ildefonso, frente al a calle de El Escorial.
También las flores naturales y el follaje constituían el adorno principal de estos altares.

Distrito de Buenavista
También en este distrito se instalaron suntuosos altares servidos por encantadoras muchachas.
Llamaba la atención el instalado en la esquina de las calles de Alcalá y Cardenal Belluga. Se había colocado una marquesina que sirvió para resguardar de la lluvia a las señoritas.
En el ubicado a la entrada de Recoletos, en la Plaza de Colón, se habían colocado una cruz de bronce y candelabros del mismo metal, y en el de la calle de Fernando VI, esquina a Argensola, también hubo mucha animación.
En los populosos barrios da la Guindalera y la Prosperidad había instalados dos altares, en las calles del Pilar y López de Hoyos, respectivamente. En ambos, servidos por distinguidas señoritas de aquellas barriadas, se recaudó un buen número de pesetas.

En los cafés
Todos los cafés céntricos, y particularmente los de la Puerta del Sol, se vieron invadidos continuamente por las jóvenes encargadas de la cuestación.
Sus peticiones de limosna eran siempre atendidas, y muchas personas entregaron donativos dos o tres veces, si con ello recibían una flor y una sonrisa de las bellas señoritas. Las más atrevidas no vacilaron en entrar hasta en las tabernas.

La fiesta y la lluvia
Por la tarde continuó la animación, sobre todo en las calles céntricas. A pesar de la lluvia, que indudablemente quitó algún brillo a la fiesta, la concurrencia en dichos puntos fue extraordinaria, hasta el punto de que durante mucho tiempo estuvo suspendida la circulación de tranvías y coches a causa de la enorme aglomeración.
El espectáculo dado por las señoritas que vendían flores no pudo ser más hermoso. Desafiando la lluvia y el barro, no sólo se mantuvieron firmes toda la tarde recorriendo sus correspondientes radios de acción, sino que la mayoría de ellas se metía entre las filas de coches y automóviles, les hacían detener la marcha, y solicitaban de sus ocupantes una colaboración para la fiesta.

El rey y la fiesta
Al salir por la tarde los reyes de Palacio para dirigirse a inaugurar la Exposición de cruces, una de las señoritas que vendían flores en el altar instalado por el conde de Malladas se colocó ante la puerta del Príncipe, ofreciendo a D. Alfonso un clavel a beneficio de los tuberculosos pobres.

El rey mandó detener el coche en el acto, y entregó a la muchacha varios billetes. El marqués de la Torrecilla y el duque de Santo Mauro, que acompañaban a SS. MM., adquirieron también flores, entregaron importantes donativos.
En la Puerta del Sol volvió a ser detenido el monárquico automóvil, dando de nuevo 8. M. una importante suma.
Durante el trayecto, y en nuevas paradas, hizo D. Alfonso otras donaciones.
El público aplaudió al rey a su paso por las calles.

Los tranvías especiales
Nota pintoresca e interesante de la fiesta fue los seis tranvías especiales, dispuestos por la empresa, cuya recaudación se destinaba a beneficio de la Liga antituberculosa.
Iban revestidos de percalina de los colores nacionales, y adornados con guirnaldas de flores y follaje.
Los billetes costaban 25 céntimos cualquier distancia, y eran despachados sin cesar por los cobradores; pues durante todo el día se vieron llenos los seis coches.
Estos tranvías eran los únicos respetados por las señoritas de los altares.

La recaudación
A las seis de la tarde, en el Colegio Médico, se calculaba por las noticias hasta entonces recibidas, que la recaudación ascendía próximamente a unas 100.000 pesetas.
La lluvia había perjudicado bastante la recaudación de cuatro a seis de la tarde, pero cuando dejó de llover, las señoritas volvieron a recaudar para ganar el tiempo perdido.
El Colegio Médico se mostraba muy satisfecho del resultado pues la cifra antes indicada se refería sólo a los 67 altares instalados, sin contar la recaudación de los estudiantes, la de los tranvías y la que se obtuviese hasta última hora.
Prueba de cómo respondió el pueblo de Madrid a la caridad, bastaba conocer que por cuenta del Colegio Médico se habían mandado hacer 500.000 margaritas, y a las seis de la tarde estaban todas agotadas. Se dio orden entonces de que se repartiesen las flores naturales de los altares, mientras el público respondiese.
En los altares de los barrios de la Prosperidad, Guindalera y otros, de familias pobres, se recaudaron una media de 200 pesetas.


Humor centenario
Diálogo:
-Pollo, ¡carita le ha costado a usted la fiesta!
-¡Que si me ha costado! ¡Quedarme todo el mes hasta sin tabaco!




Más fotos





Recetas de la bisabuela
FÓRMULA 5
SALSA BECHAMEL
Se ponen en una cacerola dos cucharadas de manteca, dos cucharadas de harina de trigo y un vaso de leche; se deja esta papilla un cuarto de hora á un fuego suave, y se retira de él cuando la salsa está espesa y homogénea: entonces se añade sal, pimienta blanca y dos cucharadas de manteca fresca.
Esta salsa sirve para acompañar á los huevos duros ó estrellados y á algunas legumbres cocidas en agua, á las patatas, coliflores, etc.
Para gratinaria antes de rociar con ella los guisos en que se emplea, se añade una cucharada de queso rallado, se coloca en el horno durante algunos minutos en un plato, y se sirve cuando todo ha tomado un color dorado.

FÓRMULA 6
SALSA BLANCA
Póngase en una cazuela de barro á un fuego suave, un par de cucharadas de manteca; cuando esté derretida, espolvoréese una cucharada grande de harina (preferentemente de avena), y se mueve con la cuchara de madera para que la mezcla resulte homogénea.
Añádase entonces en pequeñas porciones, y agitando sin cesar, un vaso de agua tibia y una cantidad prudente de vinagre. Sazónese con sal y pimienta blanca, y, si se quiere, con un poco de nuez moscada.
Cuando la salsa esté hecha, retírese del fuego, y añádase una cucharadita de manteca fresca, que le dará un sabor muy delicado.
Si la salsa se tuerce y se pone demasiado clara, la harina se reúne formando grumos.
Añádese entonces algunas gotas de agua fría, y agítese vivamente con la cuchara de madera, con lo cual recobra sus cualidades primitivas.
Si queda de ella alguna cantidad sobrante, basta calentarla al baño de maría para aprovecharla más tarde.
Si con esta salsa ha de acompañarse algún pez, se le añadirá agua, y se dejará un rato á medio hervor.
En la salsa blanca á las alcaparras se suprime el vinagre, y en su lugar se añade una cucharada de alcaparras finas en el momento de servir la salsa. L a salsa blanca acompaña á los peces cocidos y á las legumbres cocidas (cardos, nabos, etc.).

FÓRMULA 7
SALSA BLANCA SIN MANTECA
Se deslíen en una cacerola dos yemas de huevo en cinco cucharadas de aceite de oliva, sazonándolo con sal y pimienta.
Se vierte después en otra cacerola con agua hirviendo, y se agita en baño de maria hasta que la salsa se ponga espesa.

FÓRMULA 8
SALSA BLANQUETA
Se derriten al fuego dos cucharadas de manteca, en las cuales se deslíe una cucharada de harina, agitando incesantemente, y sin dejar que tome color dorado. Añádase poco á poco un vaso de agua caliente, y se sazona con sal y pimienta. Cuando la salsa esté bien trabada se añaden pequeños champignons, y se deja á
medio hervor hasta que resulte una cocción perfecta. Entonces se añade un poquito de vinagre ó de zumo de limón, mientras la salsa está al fuego todavía, sin lo cual quedaría demasiado clara. Se espolvorea perejil y cebolleta menudamente picados, y entonces se pueden cocer ó refreír en esta salsa las carnes asadas (vaca, cerdo ó pollo), á las cuales comunicará un sabor muy delicado.



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© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-110 EFEMERIDES1913


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jueves, 2 de mayo de 2013

Madrid, 2 de mayo de 1913




Efemérides del 2 de mayo de 1913

Viernes 2


Máxima 19,6º
Mínima   5,6º
San Atanasio, obispo, y San Félix.





Contenido: 



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MAYO
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Fiesta del Dos de Mayo
Litografía de J. Donon - 1864

Hermosos haces de trigo,
campos cubiertos de flores,
libertad, justicia, amores,
sol esplendente y amigo;
laurel de amor y victoria,
olivo de paz y vida,
dad a mi Patria querida
dichas, riquezas y gloria.
De nuestras armas los filos
cuenten sus triunfos pasados,
y del mundo respetados
duerman mis hijos tranquilos.
Renueve el campo sus galas,
nueva luz derrame el cielo,
y aquí parando su vuelo 
la paz extienda sus alas.

"DOS DE MAYO"
Primer Acto
Loa original de Blanca de Gassó y Ortíz
Estrenada en Madrid con extraordinario aplauso en el
Teatro-Romea, en la noche del 2 de Mayo de 1873, y en el
precioso teatrito de los Sres. de Malpica.


Festejos
Por la mañana comenzaron los actos conmemorativos del Dos de Mayo organizados por el Ayuntamiento y el Centro de Hijos de Madrid.

En el Campo de la Lealtad
En el Campo de la Lealtad se verificó el homenaje dedicado por el Ayuntamiento de Madrid a los héroes de la Independencia.
Desde las ocho, como de costumbre, se dijeron misas en sufragio de las víctimas del Dos de Mayo, en el altar instalado junto al Obelisco, y a las nueve se dijo una misa solemne ante las tropas y el numeroso público que en la plaza de la Lealtad se habían congregado.
Asistieron a la ceremonia el Ayuntamiento, presidido por el Sr. García Molinas; la Diputación provincial, el capitán general, el comandante general de Artillería, Comisiones del Ejército, representaciones de varios Centros de enseñanza, los exploradores y la banda municipal.
Durante el acto formaron un batallón de infantería, dos escuadrones de lanceros, dos baterías y los milicianos nacionales.





Manifestación de los Hijos de Madrid
A las once llegó al Campo de la Lealtad la manifestación organizada por el Centro de Hijos de Madrid, y presidida por D. Facundo Dorado, que había colocado coronas y flores en los monumentos de la Glorieta de San Bernardo y de Monteleón.
Recorrió la manifestación las calles de Carranza, Sagasta y Genova y el paseo de Recoletos.
Terminada la misa, durante la cual la banda municipal interpretó varias piezas de su repertorio, se cantó un solemne responso ante el monumento del Obelisco, y seguidamente la comitiva oficial salió del panteón situándose de espalda a éste, y delante de ella desfilaron las fuerzas que habían concurrido a la ceremonia.
Presenció la fiesta cívico religiosa un gran gentío.

En la plaza del 2 de Mayo
Desde las diez de la mañana hubo misas en un altar portátil instalado en la calle Ruiz, esquina con Divino Pastor.
El arco de la plaza, sobre el que se había colocado una corona floral del Centro de Hijos de Madrid, estaba adornado con trofeos militares y banderines de la Cruz Roja del distrito de Universidad. Esta Orden, que constituye la primera Comisión de la Cruz Roja Española (distrito de la Universidad), era la que costeaba aquellas fiestas populares.

Procesión
A las tres y media de la tarde la procesión recorrió las calles de la Palma, San Bernardo, plaza de Santo Domingo, Preciados, Tetuán, Carmen, Hita, Tudescos, Corredera, Fuencarral, Carranza, Ruiz, plaza del Dos de Mayo hasta la calle de la Palma.
Abría marcha un piquete de la guardia municipal montada; detrás figuraba la Orden del Dos de Mayo, y algunos de sus
miembros, haciendo cuestaciones para recaudar fondos con que atender a los fines benéficos a que la orden se dedicaba; banda de tambores de la Cruz Roja, primera Comisión de la misma y todas las restantes en el orden siguiente:
octava, séptima, sexta, quinta, cuarta, tercera y segunda; banda del Hospicio; armón de artillería conduciendo las coronas y escoltado por fuerzas del arma; Milicianos nacionales; Comisiones y presidencia, compuesta por el coronel del regimiento de lanceros del Príncipe, en representación del gobernador militar; representante de la Asamblea suprema de la Cruz Roja Española, D. Alberto León; presidente de la Orden del 2 de Mayo y el vicepresidente, D. Miguel Ariza, y el alcalde de barrio correspondiente, en representación del alcalde del distrito.

Un banquete
Para conmemorar la fecha del Dos de Mayo, el Centro de Hijos de Madrid celebró un banquete en los Viveros. Finalizado el mismo pronunció un discurso el presidente del Centro, D. Facundo Dorado, y leyó una poesía muy inspirada el poeta madrileñista Antonio Casero.
Antonio Casero con miembros del Centro de Hijos de Madrid


Humor centenario
Hoy no hay chistes en respeto por la memoria de los héroes de mayo de 1808.

Las fotos
Aspecto del parque de Monteleón en 1869

Celebración del Dos de Mayo en el año 1869

"Muerte de Daoiz y Defensa del parque de Monteleón", óleo sobre lienzo de Manuel Castellano. 1862
Museo de Historia Inv. 19409

Imágenes de la celebración del Dos de Mayo el año 2012.



Copyright de las fotografías: Gema Díez Fernández para Historia Urbana de Madrid


Recetas de la bisabuela
FÓRMULA 1
CALDOS
Escójanse dos cebollas grandes, para cortarlas en rodajas y ponerlas en el fondo de una cacerola. Agréguense patas de vaca cortadas en pedazos, restos y recortaduras de filetes y chuletas de ternera y de carnero, menudillos de aves, pedazos de corteza de tocino y manteca de vaca, algunas zanahorias, ajos, perejil, tomillo y laurel, formando con ellos un ramito; clavo de especia, sal y pimienta. Añádase medio vaso de agua en cantidad suficiente, y póngase la cacerola á un fuego vivo. Cuando las carnes hayan desprendido
su jugo y hayan tomado un color dorado, se retira la cacerola á un lado de la hornilla, y se añade agua hirviendo, dejándola durante tres horas al calor, pero de modo que no cueza. Después de haber separado las carnes, se desengrasa el caldo, y se pasa por un colador fino, recogiéndole en un puchero de barro, donde se deja enfriar.

FÓRMULA 2
SALSA MORENA O ESPAÑOLA
Derrítase un cuarto de manteca, en el cual se desleirá igual cantidad de harina, procurando que sea de trigo moreno, y agregúese un litro de jugo de carne. Sepárese entonces la cacerola del fuego, despúmese y desengrásese repetidas veces. Próximamente una hora después ninguna partícula de grasa ni de espuma enturbiará la superficie del caldo.
Póngase otra vez la cacerola á un fuego vivo, revuélvase con una cuchara de madera, y véase si está suficientemente ligado, cogiendo un poco con la cuchara y dejándolo caer desde cierta altura.
Entonces se pone á enfriar; se pasa por un tamiz, se recoge en un puchero, y se añade un poco de manteca caliente, á fin de evitar que se forme una costra en la superficie.
Esta salsa debe tenerse siempre hecha, porque con ella se mejoran los guisos en que se emplea.

FÓRMULA 3
SALSA A LA VELOUTÉ
Pélense cinco ó seis champignons; pónganse en una cacerola como dos cucharadas de manteca, unas lonchas de jamón y algunos pedazos de carne de vaca, juntamente con los champignons. Después de haberlo rehogado, se añade caldo, y se deja á un lado del fuego durante una hora próximamente.
Sácase la carne, y se añade un vaso de crema.
Un cuarto de hora después la salsa se habrá espesado; entonces se cuela, y se sirve. O bien, se calienta el líquido, y se añaden los champignons ya cocidos en agua y un vaso de crema. Un cuarto de hora después está en su punto.
Sirve esta salsa para acompañar á las legumbres cocidas en agua, y más particularmente, alas raíces, tales como la escorzonera, apio, nabo, rábano, etc.

FÓRMULA 4
SALSA ROJA
Se pone en una cacerola una cucharada de manteca, para derretirla; cuando está caliente, se espolvorea con tres cucharadas de harina (siempre debe ponerse un poco más de harina que de manteca), y se remueve con la cuchara de madera. Cuando la mezcla empieza á tomar un color dorado, se añade una cantidad suficiente de agua, y se sazona con sal y pimienta, dejándolo hervir á un fuego suave.
Si la salsa está muy espesa, se añade un poco de agua ó de caldo; si demasiado clara, se diluye en una taza una cucharada de harina con un poco de la misma salsa, y se vierte en la cacerola, revolviendo con la cuchara de madera para evitar que se formen grumos; o bien se añade simplemente un poco de fécula desleída en agua.
En lugar de manteca, puede emplearse, por razón de economía, aceite, ó pequeños trozos de tocino.
Esta salsa puede tenerse preparada de antemano, porque durante el invierno se conserva fácilmente algunas semanas, y cuando haya de usarse se calienta un poco, añadiéndole cierta cantidad de agua.
Cuando está bien hecha, puede reemplazar á la salsa española y á la salsa á la Velouté, que ya hemos descrito.

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© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-109 EFEMERIDES1913


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miércoles, 1 de mayo de 2013

Madrid, 1 de mayo de 1913




Efemérides del 1 de mayo de 1913

Jueves 1


Máxima 17,5º
Mínima   6,9º
La Ascensión del Señor y San Felipe y Santiago, apóstoles.





Contenido: 
En Madrid se celebran las fiestas del Primero de mayo (Fiesta del Trabajo) y las fiestas Constantinianas, de carácter religioso... o eso es lo que parecía - Cien años del edificio de "La Casa Encendida" - La bisabuela nos presenta un nuevo libro de recetas: "Cien fórmulas para preparar Salsas".


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Predicciones astrológicas
Estas son las predicciones del Almanaque Bailly-Bailliere para los nacidos en el mes de mayo. ¡Que Dios os pille confesados!



Inauguración de la hoy conocida como "La Casa Encendida"
Como muchos de los edificios que decoran Madrid, el arquitecto Fernando Arbós y Tremantí será el mentor y ejecutor de una de las sucursales del "Monte de Piedad de Madrid", edificio ubicado en la Ronda de Valencia número 2, que hoy conocemos como el espacio cultural "La Casa Encendida".
Se colocará la primera piedra el 1 de mayo de 1911 y se inaugurará el 1 de mayo de 1913.
Arbós había construido con anterioridad la "Casa de las Alhajas", también del Monte de Piedad y el Panteón de Hombres Ilustres. [Conoce más detalles]


Dos fiestas se celebraron en este Primero de mayo de 1913.

Fiestas del 1º de mayo


Los manifestantes, en número que ascendía a algunos miles, se reunieron en la plaza de Oriente, de donde partieron, después de las diez y media de la mañana.
Desfiló la manifestación por la calle del Arenal, Puerta del Sol, Alcalá y Barquillo.
Los niños cantaban La Marsellesa de la Paz y La Internacional, y los hombres y las mujeres otros himnos socialistas.

Abrían la marcha de la manifestación los concejales socialistas del Ayuntamiento y redactores del diario del partido, cogidos del brazo. Seguían los niños y las niñas de las escuelas laicas, con banderas y pendones, y a continuación representaciones de las siguientes Sociedades de la Casa del Pueblo.
En relación a los niños se recomendaba lo siguiente:

Os ofrecemos la lista de asociaciones y sindicatos de los tantos gremios que existían hace cien años en Madrid que asistieron a la manifestación. Da pena saber que tantas profesiones han desaparecido o están en absoluta decadencia. Estas son:
Agrupación Socialista.— Comité Nacional del Partido Socialista.—Comité Nacional de la Unión General de Trabajadores.—Juventud Socialista.—Federación de Juventudes Socialistas.— Agrupación Femenina Socialista.— Cooperativa Socialista.— Artístico Socialista. Grupo de Educación y Cultura Socialista.— Grupo Socialista del Norte.—Escuela Nueva, Grupo Socialista de la Latina.—Grupo Socialista-del Este.—Agrupación Socialista de Chamartin de la Rosa.—Agrupación del Puente de Vallecas.—Asociación General del Arte de ímprimir.-Comité Central de la Federación Tipográfica.—Sociedad de Socorros Mutuos de Obreros de la Imprenta.- Asociación de Litógrafos.—Asociación de Impresores.—Escuela de Tipógrafos.—Fotograbadores.—"El Porvenir", Sociedad de Obreros en hierro y demás metales.—Federación Nacional de Metalúrgicos.
Constructores de camas.—Colchoneros.—Montadores de calefacción.—Carpinteros de taller.—Comité de la Federación de obreros en madera.-Tallistas.—Ebanistas y silleros del ramo.—Carpinteros de armar.-Albañiles "El Trabajo".—Federación de albañiles.—Comisión de bases de albañiles.—Estuquistas "La Solidaridad".—Barnizadores de estuco.-Estucadores a la catalana.—Zapateros, cortadores y guarnecedoras.—Federación de zapateros.—Curtidores.—Boteros corambreros.-Panaderos candeal.—Federación de panaderos.—Montepío general de panaderos.—Partidores de leña.—Profesiones y oficios varios.-Auxiliares de Farmacia.—Obreros de la Fábrica de Tabacos.—Escuelas laicas.—"La Mutualidad Obrera".—Oficiales sastres "La Razón del Obrero".—Guarnicioneros y artículos de viaje.—Federación Nacional de Ferroviarios españoles.
Sindicato de Madrid a Zaragoza y Alicante.—Sindicato de Madrid a Cáceres y Portugal.—Sindicato del Tajuña.—Sindicato de Navalcarnero a Villa del Prado.—Sección del Sindicato del Norte.—Sección del Sindicato de Madrid a Zaragoza y Alicante.—Sección del Sindicato de Madrid a Cáceres y Portugal.—Esquiladores.—Machacadores de piedra.—Joyeros.—Profesores racionalistas. — Limpieza y riegos.—Peleteros.—Papel pintado.—Federación de obreros municipales.—Traperos.—Agrupación general de camareros.—Federación de camareros.—La Unión Culinaria.—Socorros de camareros.—Vidrieros y fontaneros.—Gas y electricidad.—Socorros de gasistas y electricistas.—La Emancipación, Sociedad de obreros embaldosadores.—Aserradores a brazo.-—Aserradores mecánicos.—Empedradores.-Escultores decoradores. — Escultores de ornamentación.Moldeadores en hierro.—Moldeadores en metal.—Marmolistas.—Pastas para sopa.—Socorros de Ciegos.—Cocheros "La Unión".
Constructores de Carruajes.—Constructores de Carros.-Herradores.—Federación de Constructores de Carruajes.—Cooperativa de Cocheros.—Conductores de Carros.—Carboneros "La Emancipadora".—Encuadernadores y Petaquistas.-Confiteros "La Alianza".—Poceros "La Piqueta".—Vigilancia subterránea.—Jardineros "La Aromática".—Peluqueros y Barberos.—Pan de Viena.—Broncistas.-Colocadores de Pavimentos en madera.—Desmontistas.—Repartidores de periódicos.—Pintores-Decoradores.-Portlandistas.—Lavanderas y Planchadoras.— Fumistas.— Tejeros.-Fontaneros "El Buen Pensamiento".—Peones en general.-Federación de Peones.—Dependientes de Vinos y Licores y Mozos del Comercio en general.—Obreros en Pan Francés.-Modistas.—Sastras.—Relojeros.—Sombrereros de Fantasía.—Sombrereros de Fieltro.—Unión de Sombrereros.-Asociación General de Dependientes de Comercio.-Dependientes de corderos, aves y caza.—Dependientes de carnicerías y salchicherías.-Asociación General de Maestros.—Obreros en artículos de piel.—Unión Ultramarina.—Dependientes de zapaterías La Probidad.—Dependientes de sastrerías.—Repartidores de carnes.—El Gluten.—Vendedores ambulantes.—Federación de dependientes de comercio.—Vendedores de periódicos.—Peones camineros.—Federación de obreros municipales.—Montepío de obreros en general.

Del cuerpo de la manifestación se separó, al llegar aquella a la Puerta del Sol, la Comisión encargada de entregar al ministro de la Gobernación, Sr. Alba, las conclusiones que citaremos más abajo.
Componían dicha Comisión los Sres. Mora, Núñez Arenas y Gómez Latorre.
Los comisionados hablaron también con el ministro del viaje de los comisionados del Instituto de Reformas Sociales a Riotinto, algunos de los cuales se encontraban allí y otros saldrían ese mismo día; de la labor de estos esperaba el ministro se obtuviesen beneficios para los obreros.
Otro de los puntos acerca de los cuales hablaron fue el de extender a los obreros del campo la ley de accidentes del trabajo, indicándoles el ministro las dificultades para implantar esa reforma por la organización de la propiedad, pues había muchos que tenían el concepto de propietarios, y no eran más que trabajadores.

Las conclusiones
En el acto de ayer se ha pedido a los Poderes públicos 16 siguiente:
1.º Legislación protectora del trabajo, aprobada en el Congreso Socialista Internacional de París en 1889, y en particular la jornada de ocho horas.
2.° Derogación de la ley de Jurisdicciones.
3.° Reducción de los gastos militares.
4.° Extensión de los beneficios de la ley de Accidentes a los obreros agrícolas.
5.º Exacto cumplimiento de todas las leyes sociales.

En la Casa del Pueblo
A las doce y cinco llegó la manifestación a la calle de Piamonte, donde estaba la Casa del Pueblo.
En medio del mayor entusiasmo, entre cantos y vivas, desfilaron los manifestantes por delante de su casa social.
El gentío era inmenso en aquellos alrededores. El orden siguió siendo perfecto.
En los balcones esperaba ya la Comisión que se encargó de entregar al ministro de la Gobernación las conclusiones, y el líder del socialismo, Sr. Iglesias Iglesias, dirigió unas la palabra a los trabajadores que formaban en la manifestación.
Dijo que debían seguir con igual entusiasmo luchando por afirmar la solidaridad con los demás obreros del mundo, para llegar a la abolición de la ley de Jurisdicciones, mejorar y completar la legislación de trabajo para que las leyes se hagan cumplir mejor que lo que se hacía, para que se limitasen y rebajasen los armamentos y para que todos los hombres viviesen en paz y dedicados al trabajo.
De los obreros agrícolas de Andalucía dijo que estaban sedientos de redención.
Con vivas al socialismo y a la unión de los obreros terminó su corto discurso el orador, que fue aclamado frenéticamente.

A las tres de la tarde hubo dos jiras campestres: una, en la Moncloa, junto al Puente de los Franceses, y otra en el Cerro de los Pinos de Chamartín de la Rosa.

Cánticos intencionados
Durante la marcha, el grupo feminista que figuraba en la manifestación, entonaba durante todo el trayecto estrofas alusivas a Maura, La Cierva y Romanones, pidiendo en ellas que cesara de gobernar el conde y que jamás volvieran al Poder los primeros.
También cantaron himnos a la paz perpetua de los pueblos.



Fiestas Constantinianas
Fiestas religiosas conmemorativas del edicto dado en Milán por Constantino, reconociendo estado legal al cristianismo.

Madrid presentaba un aspecto original este día de celebración de la fiesta Constantiniana. Los balcones de gran número de casas ostentaban las clásicas colgaduras: telas con los colores nacionales, tapices, adornos florales, etc.
Sobre casi todos estos adornos se destacaban cruces de flores o bordados en los mismos paños.
El aspecto de las calles de Madrid era el de las grandes fiestas, pudiendo decirse que sólo en grandes solemnidades como el cumpleaños del rey, bodas regias y otras circunstancias análogas se veía tan engalanada la corte de España.
Eran también muchas las casas donde se habían instalado espléndidas iluminaciones.
No sólo en los barrios céntricos, sino en los extremos de la población, era casi unánime la exteriorización del sentimiento que motiva estas manifestaciones religiosas.
En el barrio de Salamanca se habían colgado en los balcones adornos verdaderamente artísticos.
Como estos festejos de la paz de la Iglesia coincidían con la fiesta de las flores, ya eran muchos los altares que se habían construido y que contribuirían a que Madrid ofreciese ese aspecto elegante.

En los templos
Los templos también aparecían en su mayoría adornados con guirnaldas de flores y combinaciones de luces eléctricas.
Fue muy elogiada la decoración de la iglesia de San Luis. En el friso de la fachada y en el marco superior de la puerta destacaba una línea de luces, y sobre la hornacina una cruz aspada, con iluminación blanca. Sobre la puerta se leía la inscripción "Ia hoc signo vinceris".
La parroquia de la Concepción tenía engalanada con flores y follaje la bóveda de su puerta principal, luciendo además vistosa iluminación.
La iglesia de San Manuel y San Benito presenta en la fachada del chaflán una cruz de gran tamaño, con bombillas eléctricas multicolores. Rodeaba la cruz un halo esplendente de luz blanca.
En la del Salvador y Santa Isabel se colocaron sobre las ojivas de la portada varios arcos de luces y de flores, formándose con unas y con otras guirnaldas que adornaban las columnas y los frisos.
Entre las iluminaciones que más llamaron la atención, figuraba la de la iglesia de los Jerónimos, cuya brillante instalación se admiraba desde distintos puntos de la ciudad.

En los palacios
El palacio de la duquesa viuda de Terranova ostentaba grandes tapices blasonados y flores naturales, y en el balcón principal una cruz de gran tamaño.
Otra instalación muy notable y artística era la del Palacio de los marqueses de Torrelaguna, en cuyos halcones colgaban tapices de la Real fábrica. En el chaflán se había colocado una gran cruz de más de tres metros de altura con 1.000 bombillas de iluminación eléctrica.
En el palacio del duque de Mandas, una cruz de flores blancas remataba la cancela de hierro que daba acceso al jardín. Sobre el hierro calado de la verja aparecía un doble arco de luces.
El del conde de Eleta ostentaba colgaduras e iluminados todos sus balcones con guirnaldas de flores que serpeaban sobre los tapices. En el balcón principal había una cruz de gran tamaño, de cristal esmerilado, iluminada por focos eléctricos encerrados dentro de ella. La cruz se destacaba dentro de un marco de flores y verde.
El de la duquesa de Castro-Enriquez ofrecía una severa iluminación en sus balcones, adornados con colgaduras azules.

El Conde de Romanones, que también adornó su casa, dijo a algún periodista que ante espectáculo tan grandioso como el dado por Madrid, únicamente los sectarios podían reclamar cierta clase de reformas.
En resumen: como aun estaba candente la cuestión del decreto sobre la enseñanza del Catecismo en las Escuelas, que tanto irritó a las derechas, la mayoría de los que tomaron parte en esta manifestación religiosa, especialmente las señoras, hicieron de ella cuestión política. Así tuvieron la franqueza de manifestarlo algunas de ellas, diciéndonos: "Bien vamos a hacer rabiar a Romanones."

Más adornos
En los edificios públicos ondeaba la bandera nacional, y el Banco puso sus colgaduras y una cruz de flores artificiales en la fachada. Casi todos los Círculos engalanaron también sus balcones.
Eran también muy artísticas las instalaciones de "La Unión y el Fénix Español"; la marquesa de Manzanedo; el marqués de la Torrecilla; el concejal Sr. Bellido; el conde de Gavia; la señora viuda de Gayo; D. Antonio y D. Francisco Maura; el duque de Albuquerque; la marquesa viuda del Pazo de la Merced; la condesa de Valmaseda; marquesa de Casa Torre; marquesa de Peñaflorida; marquesa de Castelfuerte; condesa de la Encina; conde de Zubiría; conde de Lérida; marquesa de Sancha, marquesa viuda de Montehermoso; duque de Zaragoza; marqués de Portago; marqués de Pidal; marquesa de Tocas; marqués de Hazas, condesa de Cheles; marques de San Miguel de Bejucal; conde de Villaverde y otros.
Durante toda la noche ofreció Madrid un fantástico aspecto.

En resumen
Más que una muestra de religiosidad, los pomposos y horteras adornos que hemos citado venían más a cuento de la celebración "pagana" de la Fiesta de las Flores (efemérides del 3 de mayo) que de la exaltación de la cruz y el sentir católico. Es lo que tiene la religión...


Humor centenario
Diálogo:
ELLA. -Y tú, pedazo de gandul, ¿qué papel vas a hacer en la manifestación?
EL. -Pedir la jornada de ocho horas;¡me desagrada que trabajes tantos!


Las fotos en Salón Doré



Recetas de la bisabuela
Durante el mes de mayo las recetas de la bisabuela vienen de la mano del recetario "Cien fórmulas para preparar Salsas", de Mademoiselle ROSE. El libro fue editado por Saturnino Calleja a finales del siglo XIX.

Dice a modo de presentación:

UTILIDADES DE LAS SALSAS
Ningún país posee en tan alto grado como el nuestro el arte de variar los condimentos de las salsas, que dan á los platos de nuestra cocina un sabor particularmente delicado.
Así como Frégoli, por medio de las mil y mil transformaciones de sus trajes, causa en el público la ilusión de que se presentan á su vista numerosos personajes, siendo así que el actor es siempre el mismo, de igual modo las carnes, según estén condimentadas con tales ó cuales salsas, causan en el paladar la ilusión de que se trata de manjares diferentes.
Nuestros grandes cocineros deben una buena parte de sus éxitos á su habilidad para sacar partido de estas preparaciones.
Una carne sin salsa es poco apetitosa y poco nutritiva: testimonio de ello es la anécdota graciosamente referida por Brillat-Savarin, que habiendo llegado muerto de hambre á una venta situada en medio del campo, y en donde no quedaban otros manjares que un guisado ya dispuesto para un inglés, pidió que le dejaran por lo menos tomar un poco de la salsa de aquel asado, á la cual añadiría unos cuantos huevos. El
posadero cometió la imprudencia de permitirlo, y Brillat-Savarin se aprovechó del permiso, con lo cual se propinó una sabrosa y suculenta cena, mientras que el guisado del pobre inglés quedó completamente seco y desabrido.
Guisemos, pues, las carnes, las legumbres y los pescados con salsas variadas, y de este modo estimularemos nuestro apetito, proporcionando á nuestros estómagos extenuados la substanciosa nutrición que les conviene.
Para desengrasar las salsas, se separa de ellas la carne, y se les echa unas gotas de agua fría, á fin de sacar con la espumadera la grasa que sube á la superficie, y, por último, se pone el líquido en la salsera. Para recoger el jugo de un asado, se procede del mismo modo que si se trata de salsa, echando unas cucharadas de agua caliente, para hacer que se desprendan las partículas grasas adheridas á las paredes de la vasija.


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© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-108 EFEMERIDES1913


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