domingo, 2 de diciembre de 2012

200 años del primer sorteo de Navidad. Historia

Cuántas esperanzas e ilusiones puestas en un billete ilustrado, que así es el décimo de la lotería desde 1960. Grandes alegrías para unos, pequeño pellizco para otros, sueños rotos sin pedrea para los poco afortunados. Así termina el sorteo de "El Gordo" en todas las regiones de España, pero Madrid lo vive con principal devoción desde sus inicios.

La Puerta del Sol el día del sorteo de 1915


El primer sorteo celebrado en Navidad tuvo lugar el 18 de diciembre de 1812 en la ciudad de Cádiz. El primer 'Gordo' fue para el número 03604. El precio del billete era de 40 reales, con un premio de 8.000 pesos fuertes.

Han pasado 200 años desde aquel gran momento. Lamentablemente no conocemos el nombre de los afortunados, sólo podemos imaginar que los festejos hayan sido similares a los de hoy en día -con sus abismales diferencias, claro está-. Si acaso nos referimos al sentido emocional.

Lejanos en tiempo y en distancia quedan aquellos días casi napoleónicos. Ausentes en la historia de Madrid hasta que se centraliza la lotería en esta ciudad después de avanzar desde Cádiz y San Fernando hacia Ceuta, Andalucía y posteriormente a toda España.

Comenzamos nuestro recorrido histórico con el nacimiento de la Lotería Nacional para llegar al recuerdo de los madrileños que alguna vez, hace ya tiempo, tuvieron una cita con la diosa Fortuna.





La vieja Lotería Nacional


Durante la Guerra de la Independencia el Ministro del Consejo y Cámara de Indias, Ciriano González Carvajal, pensó en un medio para aumentar los ingresos del erario público sin quebranto de los contribuyentes.

Presentó entonces un proyecto de Lotería ante las Cortes de Cádiz, cuyo precedente era el que existía en Nueva España, actual Méjico, desde 1771.

En 1812 nacerá la Lotería Moderna, fundada por las Cortes de Cádiz, con la sana intención de que nos pudiésemos hacer ricos sin dar palo al agua. Algo que resultaba muy tentador y que a la Hacienda española le reportaba grandes beneficios.


Lotería del Estado o de números
Como tantas cosas de Madrid, esta también es debida al rey Carlos III. Aquella se llamó ‘Lotería del Estado’ o ‘de números’ y funcionaba de esta manera: de 90 números se sacaban a la suerte cinco. Los jugadores hacían combinaciones que, si coincidían con las formadas por los cinco números, resultaban premiados. Hoy la llamamos Lotería Primitiva y muchos la recordarán si nombramos a Esquilache.

Los fondos de esta lotería se destinaban principalmente a sostener el Hospital de Madrid; los fondos sobrantes se los incautaba el Estado.


La renta de loterías del ejercicio 1892-1893 arrojó un beneficio de ‘veinte millones de pesetas’ para Hacienda.

Ponernos a contar toda la historia de la Lotería, incluidos los años de la guerra, no es nuestra intención, pero sí el recordar que esto de repartir ilusiones viene de hace mucho. Eso es lo que hacía Cándido González, vendedor de billetes en los finales del siglo XIX y principios del XX.

El diminuto Cándido era el más favorecido por los clientes que veían en él la imagen de aquellos gnomos que custodiaban en los bosques riquísimos tesoros, o al menos eso contaban las leyendas populares.

Lo cierto es que siempre quedó la duda, pues aquellas barbas, grave aspecto y sonora voz casi confirmaban la leyenda.


Aunque para personajes diminutos quien tenía gran fama eran el Ilustre Gallego y el Enano Afortunado o 'Mil Hombres', que llevaba un vistoso traje de combinaciones de lotería. La imagen inferior lo retrata en un grabado de 1850.


"De alegría y de dinero,
este Enano Afortunado,
si le estudias con esmero,
te enseñará alborozado,
de la fortuna el sendero"



La Casa de la Fortuna

En 1927 la Lotería Nacional estrenará edificio, y lo hará en la Casa de la Moneda. Lo más moderno de la época estaba en aquellas lujosas instalaciones de las que ofrecemos unas fotografías aparecidas en la revista ‘La Esfera’ del 6 de agosto de aquel año.


Nueva Sala de Sorteos. Fotografías de Cortés

El cambio venía dado por las pésimas condiciones de su anterior emplazamiento que, a decir del cometario del periodista Julio Romano, debía estar un poco pasado de moda:

"Pronto tendrá la lotería una nueva casa. La Fortuna saldrá del chiscón lóbrego donde ahora se asienta para instalarse en un nuevo palacio. En la vieja mansión los premios tenían un tufillo a humedad y a cocido fiambre.
Los sótanos donde actualmente hacen sus manipulaciones los empleados son cuevas sin ventilación, llenas del humazo que despiden los hornos de las estereotipias, de las exudaciones humanas de los obreros y de la humedad que corroe los cimientos."

En las fotografías inferiores, del fotógrafo Salazar, podemos apreciar cómo era la Sala de Sorteos del antiguo emplazamiento allá por el 1915.





Resultaba todo un adelanto el sistema diseñado por los obreros de la Casa de la Moneda para depositar las bolas en el bombo de forma mecánica.




Anteriormente aquella operación se hacía a mano y en presencia del público asistente.


Y a mano se hacía girar el bombo que repartiría fortunas de más o menos unas cien mil pesetas al primer premio. Todo un trabajo artesanal.


Todas estas cosas han cambiado y se han modernizado, mas una continúa sin cambios y es la que aporta alegría y anécdotas al sorteo de cada año, los niños cantores.


Los niños cantores de San Ildefonso
El Colegio de San Ildefonso es una de las instituciones más antiguas de Madrid dedicadas a la infancia que acoge a niños huérfanos. Será en marzo de 1771 cuando por primera vez un alumno de siete años del colegio, Diego López, sacará y cantará el premio. Desde entonces, año tras año, los alumnos primero, y desde 1984 también las alumnas al hacerse el colegio mixto, han colaborado y formado parte de la historia de nuestra Lotería, una de las más antiguas del mundo.


Homenaje de Historia Urbana de Madrid a los niños cantores de antaño 

 1908

 1913


1915



1919



 1927


1933


Y así podríamos seguir hasta el día de hoy. Recuperando del pasado los nombres y fisonomía de aquellos niños, hoy desaparecidos o muy ancianos, encargados de repartir los millones y millones de pesetas impresos en unas insignificantes bolitas de madera.



APERITIVO DEL SIGUIENTE CAPÍTULO
La fotografía retrata la figura de "Doña Manolita" y un gran grupo de curiosos que en 1933 festejaban un premio gordo, único premiado aquel año en Madrid, el 6.235, dotado con quinientas mil pesetas.


Doña Manolita de Pablo, la lotera de la buena mano, forma parte de la historia de Madrid desde 1904, cuando instalará su primitiva Administración en la calle Ancha de San Bernardo.


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Eduardo J. Valero García
 Recopilación ampliada de NAVIDAD EN MADRID
Proyecto de la serie "Ver-Oir-Leer"



HUM –NAVIMAD/VOL – 2010-2012
© De los textos, ilustraciones y fotografías Eduardo Valero García –Eduart Garcival
©Biblioteca Nacional de España – Hemeroteca digital



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