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lunes, 21 de marzo de 2016

La mesa giratoria y espiritismo en las calles de Madrid

Hacer un repaso sobre la historia del espiritismo en España nos alejaría del título del presente artículo, más no pasaremos por algunos detalles de la presencia en Madrid de las mesas giratorias o parlantes y dos de los Centros madrileños espiritista que hubo, situados en las calles del Duque de Alba (más tarde en la calle del Barco), y Jardines (después en la calle Pelayo).
No queremos olvidar, aunque no contaremos su historia, al Centro Espiritualista Español, que estaba ubicado en la calle Factor, número 7, y en el que daba conferencias el Sr. César Bordoy.

"a) á veces los espíritus por medio de golpes convencionales responden á las preguntas ó cuestiones que se les proponen; b) otras cogiendo violentamente la mano del médium, la fijan sucesivamente sobre varías letras de un alfabeto de antemano preparado, para formar dicciones y oraciones enteras; c) sucede por el contrario que impelida por una fuerza irresistible la mano del mismo médium, después de adquirir una rigidez extraordinaria, escribe á veces con asombrosa rapidez sobre materias completamente ignoradas por el que sirve de instrumento, ó contra sus propias convicciones, o en un lenguaje del todo desconocido para la persona que tales cosas escribe; por fin d) en casos dados el mismo espíritu es el que, por medio de un lápiz colocado sobre una mesa ó suspendido en el aire, escribe páginas enteras sobre diversas materias con su tecnicismo propio, ó dibuja con una maestría y un primor tal, que á primera vista se descubre que aquello es obra de un ser superior en conocimientos artísticos á los mejores pintores y artistas del mundo."

Con estas palabras del Padre Fray Juan Vilá, de la Orden de Predicadores, pronunciadas durante el discurso de apertura de los estudios de la Universidad de Manila el 2 de julio de 1877, iniciamos la breve historia de las mesas giratorias y el espiritismo en el Madrid de los siglos XIX y XX.


Mesa giratoria o parlante
Proveniente de Estados Unidos, en 1853 llegó a España a través de Francia la moda de las mesas giratorias, llamadas también tableros parlantes. Era fácil suponer que una mesa que giraba y bailaba por sí misma, y que contestaba preguntas con golpes en el suelo, encerraba alguna manifestación espiritual.

"A table-turning experiment"
ARCHIVO HUM
TIMES, 1852
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-001 ESPIRIT
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Aquel fenómeno magnético-giratorio causó furor en la sociedad madrileña. En cafés, tabernas, ateneos y casinos se hablaba del asunto y en algún caso hasta se puso en práctica.

Todos querían hacer sesiones, consistiendo éstas en sentarse cuatro o más personas en rededor de una mesa con trípode, arrimar sutilmente los dedos meñiques de cada mano con los de los compañeros inmediatos ubicados a izquierda y derecha, cerrar este círculo y esperar a que la mesa comenzase a oscilar. Esta espera podía prolongarse horas; todo dependía de la fuerza magnética de los participantes.

ARCHIVO HUM
Almanaque Bailly-Bailliere, 1927
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-001 ESPIRIT
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

El periódico La España del 10 de mayo de 1853 describe una sesión de mesa giratoria.



Con el tiempo aparecieron los "médium", personas con capacidad para comunicarse con los espíritus o, en su defecto,  espabilados de turno con buenas artes del engaño y experto en escenografías propicias para la sugestión.




Lo cierto es que al poco de conocerse las cualidades de las mesas ya se habían creado obras cómicas y piezas musicales que hacían alusión a los sorprendentes giros de todo aquello susceptible de girar; porque la misma ciencia podía aplicarse a sombreros, objetos pesados, e incluso a personas.

Así, en mayo de aquel año se estrenaba en el Teatro del Instituto Español el juguete cómico en un acto y en verso titulado "La mesa giratoria o la fuerza del magnetismo", y a finales de junio se ponían a la venta las siguientes piezas:

ARCHIVO HUM
EL HERALDO.
Madrid, 1853
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-001 ESPIRIT
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Si el pueblo madrileño había acogido con entusiasmo la nueva y misteriosa ciencia, la Casa Real también se interesó por el asunto. Así lo aseguraba el cirujano de tercera D. José Gutiérrez de la Vega en su periódico, El Heraldo Médico, al relatar el suceso ocurrido el 9 de mayo de 1853 en la Casita del Labrador del palacio de Aranjuez.

La reina Isabel II, en compañía de toda la Real familia, mandó repetir la sesión que se había realizado el día anterior cerca del palacio.

Reunidos en la Casita del Labrador, las augustas personalidades vieron como una mesa y otros objetos giraban gracias a una cadena de magnetismo creada por cinco personas. En un momento la mesa había cogido gran velocidad, oscilando de un lado a otro, y haciendo que uno de los participantes saliese despedido por los aires. Inmediatamente, al cortarse la cadena de energía, la mesa quedó quieta.

Pero la apoteosis había llegado cuando la cadena energética se practicó en un cuerpo humano:
"La cadena se formó a la altura del pecho por cuatro personas, dos de cada sexo, y colocando los izquierdos sobre los derechos [los meñiques]. El operario cerró los ojos. A los cinco minutos empezaron a ser muy perceptibles las oscilaciones y poco después se pronunció el movimiento giratorio de derecha a izquierda. Cambiados los dedos se detuvo el movimiento, hubo fuertes y prolongadas oscilaciones y después comenzó a girar de derecha a izquierda. El experimento duró unos quince minutos y, poco antes de concluir, los que formaban la cadena sentían perfectamente la vibración de los nervios paciente. Éste, teniendo los ojos cerrados, no sentía el movimiento giratorio y la sensación que experimentaba era la de figurarse más ligero que una pluma, casi como si estuviese suspendido en el aire." [1]

En 1854 el auge de los fenómenos magnéticos-giratorios fue remitiendo, quedando relegado a alguna aparición esporádica en las noticias, pero siempre relacionado con el espiritismo, que iba cogiendo fuerza.

En la década de los sesenta del siglo XIX vivirá en Madrid la escritora Amalia Domingo Soler, exponente del espiritismo en España. Trabajará de costurera y colaborará con la revista Álbum de las familias, además de publicar su libro "Un ramo de amapolas y una lluvia de perlas" (1868).
Más tarde publicará un artículo en la revista quincenal científica (en realidad, espiritista) El Criterio (después El Criterio Espiritista), fundada el 1º de noviembre de 1868 por Enrique Pastor y Bedoya (Alverico Perón) en colaboración con la Sociedad Espiritista de Madrid.
A partir de 1872 se hará cargo de la dirección el vizconde de Torres Solanot, fundador del Centro General del Espiritismo en España.



Espiritismo en las calles de Madrid
Damos un salto hasta el siglo XX para conocer dos de los Centros Espiritistas que hubo en Madrid y que llevaban por nombre el de Sociedad de Estudios psicológicos Centro Platón y Sociedad Madrileña de Estudios Psíquicos  "Hacia la Luz". Ambas entidades federadas a la Federación Espírita Española (F. E. E.), de Barcelona.





Centro "Hacia la Luz" de la calle Jardines
En 1926 se había instalado esta Sociedad espiritista en la calle Jardines, número 24, primero. El domingo 7 de marzo de aquel año, a las cuatro de la tarde, inauguraba sus conferencias y sesiones "medianímicas reglamentarias".
Allí se reunían las tardes de los jueves y los domingos diversos oradores, siendo el más destacado D. Andrés Martínez Santamarina,  para conferencias espiritistas que llevaban títulos como estos: "Morir es vivir", "El hombre en sus relaciones con el espíritu infinito (Plenitud de vida y vigor del cuerpo)",  "La fuerza y los efectos del amor", "Amor, amor y siempre amor", "Sabiduría e iluminación interior", "Cómo conseguir la paz y el amor universal entre los hombres", etc., etc.

Hacia el año 1932 la Sociedad se trasladará a un nuevo local situado en la calle Pelayo, número 4, primero.

En octubre de 1933, el presidente de la F. E. E., profesor Sr. Asmara, disertará sobre el tema: "Comentario a un fenómeno nítido obtenido en el Centro de Estudios Psíquicos  Hacia la Luz". Lo hará en el Centro Platón, Sociedad de la que también hablaremos.

A partir de esa conferencia no vuelve a publicarse nada en los periódicos. Silencio absoluto hasta el domingo 21 de octubre de 1934, cuando El Liberal publica el siguiente anuncio:



Después de este anuncio no vuelve a saberse nada del Centro Hacia la Luz.



Centro Platón de la calle del Barco
Primeramente, desde 1918, con domicilio en la calle del Duque de Alba, número 3, principal, en marzo de 1926 el Centro Paltón estrenará local en la calle del Barco, número 32, bajo.


Siguiendo la misma temática que "Hacia la Luz", las sesiones y conferencias se celebrarán las tardes de los jueves y los domingos. Impartía las conferencias el doctor A. Sánchez Herrero, con los siguientes temas: "El lenguaje mímico", "La llegada de Estrella", "Los comienzos del arte cristiano en España", "La destrucción de Sodoma", "La décima plaga de Egipto", "La tercera visión del profeta Ezequiel", etc., etc.

Un domingo por la tarde, a finales de abril de 1931, el periodista Juan del Sarto realiza un reportaje para Mundo Gráfico durante una sesión de espiritismo. El fotógrafo Cortés cubre la parte gráfica con interesantes imágenes.

El reportaje llevaba por título "En el mundo prodigioso de lo inmaterial.-Cómo se celebra una sesión de espiritismo en el Centro Platón.-Detalles e incidencias originalísimas de este acto."

En esos tiempos era presidente del Centro Platón el Sr. Antolín Santo Domingo; hombre culto y benévolo que enseño a los periodistas las instalaciones del local y presentó les a la Junta directiva y a los médiums, videntes y tratadores que intervendrían en esa sesión.

"D. Antolín Santo Domingo"
Fotografía de Cortés
ARCHIVO HUM
MUNDO GRÁFICO, 1931
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© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

El salón era amplio, rectangular, con una semipenumbra discreta y propicia para el evento. Al fondo un estrado para la presidencia y "hermanos" que intervenían directamente en las sesiones, y en cuyo testero mural colgaba un gran cuadro del Corazón de Jesús y un retrato de Allan Kardec, ídolo primordial de todos los espiritistas.

"Estrado del Centro Platón"
Fotografía de Cortés
ARCHIVO HUM
MUNDO GRÁFICO, 1931
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-001 ESPIRIT
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Antes de comenzar la sesión espiritista, el Sr. Santo Domingo explicó al periodista:
"—El espiritismo es una religión pura, nobilísima. Nosotros no mercantilizamos con nuestras ideas, que anteponemos a todos los egoísmos y a todas las cuquerías. ¡El espiritismo es la religión del porvenir!"


Comienza la sesión
El salón queda en una penumbra mayor, casi a oscuras; unos "hermanos" acaban de atenuar más la luz. El silencio es absoluto.
En el estrado, un hombre y una mujer colocan una campanilla, una botella de agua, un simbólico velador y unas cuartillas.
Suena una voz varonil y solemne:
"—En el nombre de Dios todopoderoso, hermanos, va a dar comienzo la sesión."
La primera parte es teórica y cultural. Se leen algunos discursos y tratados de filosofía espiritual. Los allí presentes prestan atención y permanecen en absoluta concentración. El conferenciante les instruye y va preparando el ambiente.

"Hermanos espiritistas"
Fotografía de Cortés
ARCHIVO HUM
MUNDO GRÁFICO, 1931
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-001 ESPIRIT
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Acto seguido el médium ocupa el velador y comienzan las manifestaciones de espíritus; surgen entonces los diálogos, cargados de preguntas, respuestas, advertencias, consejos, y demás diálogos que uno mantendría con un espíritu, que no siempre solía ser conocido. Al parecer, espíritus caprichosos se presentaban en algunas sesiones.
Como es lógico, todos estos diálogos se recibían de forma "telegráfica", por medio de golpes en la mesita velador y eran interpretados por el médium.

"Sesión con medium"
Fotografía de Cortés
ARCHIVO HUM
MUNDO GRÁFICO, 1931
© 2016 Eduardo Valero García-HUM 016-001 ESPIRIT
© 2016 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Después llegaba el "efecto mediumnímico", por el que los médiums eran poseídos por los espíritus. Esta posesión se manifestaba por gestos de dolor, alegría, sufrimiento, placer, recuerdos, etc.
Entonces el "tratador", persona experta en interrogar a los mediums, se aseguraba que el espíritu no era el medium sino el poseedor de su cuerpo.
Luego los "videntes" analizaban al ente y anunciaban si se trata de un familiar o no, si está acompañado y con quién, además de otros detalles que sólo ellos veían.

En aquella sesión se manifestó un espíritu joven. La medium fue relatando lo que aquel ente le contaba y que el periodista transcribe con estas palabras:
"Confiesa con gran dolor y desesperación que cuando habitaba en la cárcel horrible y miserable de la materia, él vivía feliz en su casa con sus padres y hermanos.
Era el mayor de los hijos varones de aquella honrada familia. Y un día notó con espanto que se hallaba enamorado de su propia hermana, con la cual hubo de cometer, al fin, un incesto monstruoso.
Fruto de aquella infamia fué un niño, que fué enterrado por los culpables en el establo de la casa. Enterado el padre, desesperado y fuera de sí, le dio un golpe terrible y lo mató.
Desde entonces se hallaba purgando su delito años y años; pero eran tales su dolor y arrepentimiento, que confiaba en pasar muy pronto a otro estado de menos sufrimiento y expiación."


Juan del Sarto, después de haber  vivido aquella experiencia espiritual pone punto y final a su reportaje con estas palabras:
"Lector: esto es todo lo que he visto en esta sesión amena e interesantísima del Centro Platón.
¿Farsa burda? ¿Realidad científica? No sé. Lo único que puedo decirle a usted es que comienza a darme que pensar seriamente este original, misterioso y prodigioso problema del espiritismo."


Bibliografía

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2016) "La mesa giratoria y espiritismo en las calles de Madrid", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325 [VER: "Uso del Contenido"]


• Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
• En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2016 Eduardo Valero García - HUM 016-001 SPIRIT
ISSN 2444-1325





jueves, 14 de mayo de 2015

Estampas. Madrid pueblo. Fiesta de San Isidro a principios del siglo XIX

Estampas del Madrid de majas y majos, manolas y manolos, chisperas y chisperos; y como contrapunto, petimetres y currutacos. Faunas o tipos antiguos y populares todos ellos, que derivan en la chulapa y el chulapo de pasados siglos.

El grabado, que a modo de estampa os ofrecemos, fue publicado en la revista La Ilustración Artística del 8 de mayo de 1899 [Barcelona, Año XVIII. Núm. 906]. Lleva por título "La fiesta de San Isidro á principios de este siglo"; clara representación de la tradición que ha llegado hasta nuestros días y que Goya retrató con maestría a finales del siglo XVIII (1788).


Madrid que feliz meciera
Un día tu humilde cuna,
Logrando nueva fortuna
Por Patrono te venera.
Sé siempre su defensor
Y protector amoroso:
Isidro, Santo dichoso,
Ruega por el labrador.

Confiada en tu virtud,
Ardiendo de fé en la llama,
La muchedumbre te aclama,
Con piadosa gratitud.
Mírala con tierno amor
Y haz al pueblo venturoso
Isidro, Santo dichoso,
Ruega por el labrador. [1]




El pintor Luis Álvarez Catalá-quien fuese director del Museo del Prado entre 1898 y 1901-, retrata a los nombrados en una interpretación de la pradera de San Isidro en los inicios del siglo XIX.
Estampa costumbrista que el artista pinta en 1897 evocando la sana costumbre de venerar al Santo Patrono a base de libaciones y condumio, con las maravillosas vistas del Madrid de Austrias y Borbones al fondo.

El "curioso parlante", don Ramón de Mesonero Romanos, hace un relato del ambiente de la pradera en sus "Escenas matritenses" de 1845:

"Los puestos de santos, de bollos y campanillas iban sucediéndose rápidamente hasta llegar a cubrir ambos bordes del camino, y cedían después el lugar a tiendas caprichosas y surtidas de bizcochos, dulces y golosinas, eterna comezón de muchachos llorones, tentación perenne de bolsillos apurados. Cada paso que se avanzaba en la subida, se adelantaba también en el progreso de las artes del paladar; a los puestos ambulantes de buñuelos habían sucedido las excitantes pasas, higos y garbanzos tostados; luego los roscones de pan duro y los frasquetes alternaban con las tortas y soldados de pasta flora: más allá los dulces de ramillete y bizcochos empapelados ofrecían una interesante batería: y por último, las fondas entapizadas ostentaban sobre sus entradas los nombres más caros a la gastronomía madrileña, y brindaban en su interior con las apetitosas salsas y suculentos sólidos. 
¡Qué espectáculo manducante y animado! Cuáles sobre la verde alfombra formaban espeso círculo en derredor de una gran cazuela en que vertían sendos cantarillos de leche de las Navas sobre una gran cantidad de bollos y roscones; cuáles ostentando un noble jamón lo partían y subdividían con todas las formalidades del derecho." [2]

"MERENDERO DE Sº YSIDRO. VINOS DELA TIERRA", reza en un cartel. Junto a él la imagen del Santo y, un poco más atrás, la silueta inequívoca de la ermita homónima. En la composición abundan los detalles, llegando a ser visibles los que se abastecen del milagroso líquido de la fuente, detrás del trovador o cantante.

Volvemos al relato de Mesonero Romanos, quien describe lo que ocurría en ese fragmento de la escena:
"Los chillidos, las risas, los dichos agudos se sucedían sin cesar, y mientras esto pasaba de un lado, del otro los paseantes se agitaban, bebían agua del santo en la fuente milagrosa, intentaban penetrar en la ermita, y la turba saliente los obligaba a volver a bajar las gradas penetrando al fin en el cementerio próximo, donde reflexionaban sobre la fragilidad de las cosas humanas mientras concluían los restos del mazapán y bizcocho de galera. En la parte elevada de la ermita algunos cofrades asomaban a los balconcillos ostentando en medio al santero vestido con un traje que remedaba al del santo labrador, y en lo alto de las colinas cerraban todo este cuadro varios grupos de muchachos que arrojaban cohetes al aire." [3]

Con licencia, nos vamos introduciendo en la escena hacia el Manzanares, ese "aprendiz de río", hasta alcanzar la otra orilla, oteando las similitudes  del horizonte madrileño de Goya y Álvarez.













Una elegante manola ha sido el punto de referencia en nuestro "zoom". Símil de la Leocadia Zorrilla que pintó Goya, la dama de Lavapiés mantiene diálogo visual con los petimetres que ocupan la mesa contigua. Raro es, pues los majos y manolos desdeñaban la figura de aquellos afrancesados "petit maitre".

Lo cierto es que unos y otros, más los "isidros" que para la ocasión viajaban a Madrid, en la pradera festejaban y veneraban al santo labrador, madrileño hacedor de milagros, en el lugar donde, por gratitud, la emperatriz Isabel de Portugal había fundado en 1538 la ermita.
"[...] dio en el empeño de fundar una capilla sobre aquel lugar, en donde San Isidro, hiriendo con su aguijada, había hecho brotar agua para ofrecérsela a su amo, Iván de Vargas, tan milagrosa que pronto cundió su fama, y en aquella santidad consiguió curar al Emperador y al Príncipe don Felipe, que padecía de calenturas malignas. La ermita llegó a gozar de tal predicamento, que desde entonces hizo costumbre el visitarla anualmente y beber el agua santa. De este calor de fe nace la romería, y por ser espontaneidad popular, queda establecido desde la canonización que habrá de celebrarse todos los 15 de mayo." [4]

Puestos a hilar más fino, del lienzo y las planchas de grabado pasamos al sofisticado procedimiento de la gelatina con bricomato, sobre cristal o cobre, utilizado por Hauser y Menet para reproducir esta maravillosa vista del Madrid de 1891 desde San Isidro.

"Madrid, vista desde San Isidro Hauser y Menet" (1891)
© Biblioteca Naciona de España-BDH-Signatura: 17/150/1/136

Estampas del viejo Madrid en dos siglos; el XVIII de Goya y el XIX de Álvarez Catalá y Hauser y Menet. Pequeño homenaje al pueblo madrileño en vísperas de la celebración del día de su Santo Patrono.



Bibliografía
[1] Librería de Ferrandis y Villalba. Gozos á San Isidro Labrador (ca. 1905) Valencia. BNE, Signatura: VE/1444/281

[2] Mesonero Romanos, Ramón. Escenas matritenses, por el curioso parlante. (1845) Madrid. Imprenta y librería de D. Ignacio Boix. Primera Época - La Romería de San Isidro, pp. 33-34

[3] Ibídem. pp. 34-35

[4] Soler Puchol, Luis. La Real, muy Ilustre y Primitiva Congregación de San Isidro Labrador de Naturales de Madrid. (1966) Madrid. Escelicer, S.A. pp. 52-53


· Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
· En todas las citas se ha conservado la ortografía original.



© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-004 ESTAMPAS MAD
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domingo, 14 de diciembre de 2014

Galdós en el Siglo XIX. Capítulo IV (1863) Parte 1

Benito Pérez Galdós lleva tres meses en Madrid cuando nace el año de 1863. Si en los capítulos anteriores las historias urbanas eran ajenas al joven estudiante, a partir de este cuarto capítulo y siguientes será testigo y espectador de todo cuanto acontezca.

Aquel año de 1863 comienza la decadencia del reinado de Isabel II con la caída de O'Donnell, el 2 de marzo, y la sexta etapa de gobierno del Partido Moderado con Manuel Prado y Fernández de Pineda, marqués de Miraflores, a la cabeza. La descomposición del sistema político y la deslegitimación de la Corona ya son un hecho que, sumado a la crisis económica del 64, favorecerá el destronamiento de la reina "de los tristes destinos".

Galdós ya está casi integrado en la metrópoli y absorbe la idiosincrasia y costumbres de la Villa y Corte, poniendo interés en las clases sociales y repasando los acontecimientos históricos en sus constantes paseos por las calles madrileñas.
"Escapándome de las Cátedras ganduleaba por calles, plazas y callejuelas gozando en observar la vida bulliciosa de esta ingente y abigarrada capital.
Mi vocación literaria se iniciaba con el prurito dramático, y si mis días se me iban en flanear por las calles, invertía parte de las noches en emborronar dramas y comedias. Frecuentaba el Teatro Real y un café de la Puerta del Sol, donde se reunía buen golpe de mis paisanos." [Memorias de un desmemoriado I, por B. P. G. La Esfera, 1915]

En el capítulo anterior conocimos la primera casa donde se hospedó, que estaba ubicada muy cerca de la Puerta del Sol, Plaza Mayor y Teatro Real. Un poco más allá de la Puerta del Sol, deambulando por cafés, calles y plazuelas, quizá Galdós se acercase a visitar la librería La Publicidad, donde se hacía suscripción, entre otras publicaciones, al mítico periódico dominical de literatura y arte "El Padre Cobos". Allí el joven estudiante podía nutrirse de libros de jurisprudencia, otras materias y literatura general.
La librería se encontraba en el Pasaje de Matheu, entre las calles de Espoz y Mina y de la Victoria, donde se alzaba una afrancesada galería comercial en decadencia, llamada en su tiempo "Villa de Madrid".
La introducción al capítulo IV de Galdós en el Siglo XIX habla del Pasaje de Matheu y su acristalada cubierta.





Galdós en el Siglo XIX
ÍNDICE: Capítulo I (1860) - Capítulo II (1861) - Capítulo III (1862) - Capítulo IV (1863) Parte 1 -

Capítulo IV
1863

CONTENIDO:
Introducción al Capítulo IV: 
- Adiós a la cubierta del Pasaje de Matheu

1863 - Madrid
- Almanaque literario 1863
- Los miserables en fascículos

Enero
- Emisión de billetes

Febrero
- Nacimiento de Joaquín Sorolla y Bastida
- Sobre Aureliano Beruete y Galdós 
- Sobre Doña Perfecta
- Galdós retratado por Sorolla

Mayo
- El 2 de Mayo en la noche del 3 de mayo

Junio
- Acrobacias en el estanque de El Retiro
- Las siete casillas de la Plaza Santa Ana

Agosto
- Nacimiento del conde de Romanones

Septiembre
- Paz y amistad entre España y Argentina

Octubre
- El globo de Madame Poitevin cae en Chamberí

Noviembre
- Santos, Difuntos y apertura de las Cortes
- Los embajadores annamitas en Madrid

Diciembre
- La Conquista de Madrid (Zarzuela)
- El Quijote por entregas

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1863 - Galdós
Introducción
Breve reseña sobre el Ateneo de Madrid
  • Fundadores
  • Emplazamiento del Ateneo
Rutas por Madrid del joven Galdós