sábado, 24 de marzo de 2018

El cambio de hora de 1918. Hace cien años los madrileños adelantaron sus relojes

La madrugada de este sábado al domingo 25 de marzo volveremos a adelantar los relojes para adaptarlos al horario de verano. Hoy recordamos el cambio de hora practicado el 15 de abril de 1918 y cómo lo vivieron los madrileños de entonces.
«Con el nuevo régimen horario nuestros políticos madrugarán más y solucionarán nuestros conflictos rápidamente.
Por nuestra parte, nos conformaríamos con que despertaran, ya fuera á una hora, ya á otra, porque están dormidos.» [Mostacilla. El Madrileño, semanario defensor del regionalismo de la provincia de Madrid, II (27). Madrid, 7 de abril de 1918]

El 4 de abril se publicaba en la Gaceta de Madrid número 94 el Real Decreto por el que se modificaba la hora oficial o «legal», adelantando los relojes sesenta minutos.


El Real Decreto
El Real Decreto de 3 de abril decía lo siguiente:
«De acuerdo con Mi Consejo de Ministros, a propuesta de la Comisaría general de Abastecimientos,
Vengo en decretar lo siguiente:
Artículo 1.º El día 15 del corriente mes de Abril y a las veintitrés horas, será adelantada la hora legal en sesenta minutos.
Art. 2.º El día 6 de Octubre próximo se restablecerá la hora normal.
Art. 3.º Por los Ministerios interesados, en lo que atañe á los servicios de sus respectivos Departamentos, se darán las órdenes oportunas para la ejecución del presente decreto.
Dado en Palacio a tres de Abril de mil novecientos dieciocho.
ALFONSO.
Presidente Consejo de Ministros, Antonio Maura y Montaner.»

No tardaron en aparecer las críticas que, si acaso, creaban mayor confusión a quienes no se enteraban de lo que había que hacer en los relojes y mucho menos en su vida diaria. El Gobierno tuvo que razonar tal modificación de la hora, acontecimiento ya practicado en otras ciudades europeas con anterioridad, pero no conocido o poco comprendido por gran parte de la población.

En los ferrocarriles
El día 5 de abril se publica la Real Orden del Ministerio de Fomento por la que se regulaba el tráfico de los trenes para el día 15 y las primeras horas del 16 de abril. Así, en el artículo segundo se establecía que «Todos los trenes que se hallen en marcha a las 23 h., así como los que tengan su salida del punto de origen entre las 23 h. 1 m. y las 0 h, del día 16 de Abril, circularán con sujeción a sus itinerarios, con el retraso que represente la diferencia entre la hora reglamentaria de salida y la que marque el reloj de las estaciones en aquel momento, justificándolo en las hojas y en los partes "por el cambio de hora."»

Por otra parte, se aseguraba a los viajeros con combinaciones para otros trenes que estos esperarían en las estaciones de empalme; los jefes de las mismas quedaban facultados para dar por terminada la circulación de algunos a las 23 horas, y desde ese momento continuar su marcha como trenes especiales.



Las mercancías con plazo de entrega que se veían afectadas por el cambio se prorrogaban una hora a efectos ferroviarios y mercantiles.

Para la revista Los transportes férreos, adelantar una hora no ofrecía ningún ahorro, porque el servicio de trenes continuaría consumiendo lo mismo tanto en un horario como en otro. Por el contrario, sostenía que lo único que propiciaba era trastornos y contratiempos a los viajeros, quienes, aún con el nuevo horario oficial, no llegarían una hora antes a sus destinos.


En el Senado
La Cámara se ocupaba el día 6 del Real Decreto sobre el cambio de hora. Afirmaban algunos señores senadores que la modificación horaria no representaba un gran ahorro para la economía del país, mientras otros aseguraban que representaba una limitación del consumo de carbón.


El día del cambio en la Puerta del Sol
Muy animada estuvo la plaza aquella noche del 15 de abril, que fue lunes. La ocupaba desde las diez y media un gran número de personas; tantas, que se desbordaban por las calles de Preciados, Carmen, Montera y Arenal. La compacta masa obligó a la suspensión del tránsito de carruajes y tranvías.

Todos miraban con atención al reloj de la Gobernación, en cuya torre el relojero se preparaba para el trascendental pero no desconocido acontecimiento. Dentro y fuera del edificio los periodistas cubrían noticia tan inusual, mientras en algunos corrillos se cantaban canciones populares; en otros se bailaba y reía. Todos bajo la atenta vigilancia de las fuerzas de Orden público, apostadas en la acera del Ministerio.

A las once de la noche, con absoluta puntualidad, las manecillas del gran reloj giraron los sesenta minutos establecidos y entonces comenzó a descender la bola, tan festejada en fin de año como aquella noche.

Hubo un momento que propició el cambio de la algarabía al de los silbidos y pitos. Ocurrió cuando por duda del relojero, o en su esfuerzo por hacer girar las agujas, el minutero se estancó en las 23:35 horas. Resuelto el breve incidente, cientos de pañuelos se agitaron y enseguida estalló el júbilo con gritos, vivas y aplausos de los allí reunidos. En Gobernación los balcones se veían iluminados; dentro, el ministro había celebraba el cambio horario con los periodistas que cubrieron la noticia, a quienes había invitado a un lunch.

Media hora después, es decir, a las doce y media, la plaza ya se había despejado y los oportunistas comenzaban a vender, por la módica suma de diez céntimos, lo último, lo más actual: unos relojitos con la hora oficial y garantías contra el atraso.


Consecuencias sociales
Industrias, comercios y obreros pusieron el grito en el cielo. Los últimos en contra de los dos primeros, porque como ocurre siempre, “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Comenzaron las huelgas en algunas ciudades españolas.
Muchos obreros se sintieron amenazados al entender que trabajarían una hora más, pero la situación se fue regulando poco a poco y de mutuo acuerdo, llegando algunas fábricas y talleres la continuación del horario natural.

«Nos levantamos una hora antes, comemos una hora antes, venimos aquí una hora antes y sin protesta. ¿Por qué? Porque no hay mandato, porque no hay imposición. Porque nos hacemos la ilusión de que fuera de nosotros se ha operado el cambio cósmico. Ese es el arte del gobierno: mandar sin que se note que se manda y fabricar ilusiones útiles.» [La hora nueva, por Andrenio. Nuevo Mundo, XXV (1.268). Madrid, 26 de abril de 1918]


Ahorro energético
Un estudio realizado por Francisco Espinosa a raíz del cambio de hora, demostraba el ahorro energético que suponía adelantar la hora. Como es lógico, basaba sus cálculos en el tipo de energía y los pueblos que disponían de ella para el alumbrado público y particular, en aquella España de hace cien años.

Había pueblos donde aún no existía el alumbrado convencional cuya base era el carbón, y al menos 2.000 Ayuntamientos disponían de alumbrado de aceite mineral u otros combustibles.
El cálculo de ahorro energético lo ajustaba a una media de 5.000 Ayuntamientos, que eran los que se alumbraban con gas o electricidad, sobre un supuesto de 2.000 habitantes en cada uno de ellos. El gasto diario de alumbrado público representaba 5.000 céntimos (50 pesetas) que, distribuido en cinco horas de iluminación, suponía un gasto de 10 pesetas/hora.
Reduciendo la hora se obtenía entonces un ahorro de 50.000 pesetas diarias; 1.500.000 en un mes de 30 días, y en seis meses 9.000.000 de pesetas.

Para el cálculo de la iluminación particular se utilizaron como referencia los edificios y sus cuartos. El Instituto Geográfico y Estadístico cifraba en 5 millones el total de edificios en toda España. Espinosa rebajaba esta cifra a 4 millones para ajustarla a viviendas de uso doméstico cuya fuente de energía derivaba del carbón.
En este supuesto, calculaba el gasto diario de luz en 5 céntimos/hora x 5 horas en los 4 millones de viviendas, resultando 200.000 pesetas de gasto diario total. El adelanto de la hora representaba un ahorro de 40.000 pesetas diarias; 7.200.000 al semestre.

La importación de carbón suponía un gasto anual de 80 a 90 millones de pesetas. El producto nacional era escaso y, además, se especulaba con él, como veremos en las siguientes fotografías. Adelantar la hora permitía un ahorro diario de 90.000 pesetas sobre el gasto de carbón.


El carbón, no la guerra
Ya lo hemos mencionado, el carbón era la principal fuente de energía de aquellos tiempos y motivo de malestar del pueblo por su escasez y encarecimiento.

Si bien se dice que el cambio de hora venía propiciado por la I Guerra Mundial, es evidente que para 1918 la contienda internacional afortunadamente estaba llegando a su fin. Por tanto, quizá deberíamos hablar de guerras internas, aquellas que se desataban frecuentemente entre pueblo y Estado. El tema de las subsistencias era el mayor problema social de los gobiernos.





Las dos imágenes, tomadas por el fotógrafo Salazar para Mundo Gráfico a finales de enero de 1918, muestran el terrible problema de abastecimiento de carbón y la especulación en los precios.

En la estación de Delicias se acumulaban seras repletas del codiciado y tan necesario carbón, con la única finalidad de ocultarlas para aumentar su valor. Todas estas seras que aquí se ven fueron incautadas por el comisario general de Abastecimiento.


Un día de 25 horas
A la una de la madrugada del 7 de octubre, conforme a lo establecido en el artículo 2 del Real Decreto del 3 de abril, se retrasaba la hora. El domingo 6 de octubre fue un día largo, había durado 25 horas.
Otra vez se agolpó la gente en la Puerta del Sol, en esta ocasión para contemplar el fenómeno de ver retroceder 60 minutos de su vida. Algarabía al descender la bola del reloj de Gobernación; cante, baile y mucha animación como la vez anterior, quizá con más animación por la vuelta a la normalidad.


El huso horario de 24 horas
Comenzaba el siglo XX con la implantación del cuadrante de 24 horas, desechando así el que separaba los días en 12 horas con la aclaración de mañana, tarde o noche, por este otro que regulaba el tiempo solar del meridiano de Greenwich o «tiempo de la Europa occidental» y no con el del Cerrillo de San Blas, ajustándose así al convenio internacional relativo a los husos horarios. Esta medida quedaba implantada el 1º de enero de 1901.

El 26 de julio de 1900, la reina regente, Doña María Cristina, firmaba en nombre de su hijo (Alfonso XIII) el Real Decreto que regulaba este cambio, pasando a contarse 24 números para cada día, denominándose «de una a doce» las horas de medianoche a mediodía, y «de trece a veinticuatro» las comprendidas entre mediodía y medianoche.

Entre el intervalo comprendido entre la medianoche y la una de la mañana se designaría por 0h 1’, 0h 5’, y así hasta 0h 59’.

El decreto regulaba así todos los ámbitos, tanto en medios de transporte, correos, Gobierno, así como en todos los pueblos de España.

No se trataba de una novedad esto de implantar las 24 horas. En los «Diálogos de medallas, inscripciones y otras antigüedades», del arzobispo de Tarragona, D. Antonio Agustín Albanell (1517-1586), discípulo que fue de D. Juan de la Cuadra, profesor de gramática y humanidades del Colegio Mayor de San Clemente de los Españoles de Bolonia, decía que en aquella ciudad:
«[...] solía tener las veinticuatro horas a la larga sin faltar ninguna y era gran pesadumbre contar diez y ocho, diez y nueve, veinte, etc., por lo que acordaron que el reloj diese seis horas no más, y que para los menos avisados tocase un hombre a mano las horas a la larga, hasta que se fuesen acostumbrando a conocer que la una eran las siete, o las trece, o las diez y nueve.»

En el siglo XVI se había pasado de las 24 horas a las 6 por resultar incómodo aquel sistema; sin embargo, en el siglo XX se pasaba de las 12 a las 24.

Y así llegamos al final de esta historia que esperamos les sea útil para conocer algo más sobre las historias urbanas de Madrid, y entretenimiento que permita ir pasando el rato hasta que lleguen las dos... que serán las tres.



Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "El cambio de hora de 1918. Hace cien años los madrileños adelantaron sus relojes", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

[VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en los artículos son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia urbana de Madrid.
La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red.
Ha sido necesario incorporar estos datos para evitar el abuso de copia de contenido sin citar las fuentes de origen de consulta.


© 2018 Eduardo Valero García - HUM 018-001 - CAMBIO DE HORA
Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

jueves, 15 de marzo de 2018

175 aniversario del nacimiento de Benito Pérez Galdós en la Biblioteca Regional de Madrid Joaquín Leguina. Programa.

La Biblioteca Regional de Madrid Joaquín Leguina ha organizado un ciclo de conferencias sobre la vida cotidiana en época de Benito Pérez Galdós para conmemorar el 175 aniversario de su nacimiento. Este ciclo de conferencias pretende dar una visión general de las diferentes facetas de la vida en el siglo XIX y de la vida y obra del escritor canario.

El pasado martes, 13 de marzo de 2018, se inauguró este ciclo de conferencias con la titulada "La llegada de Galdós a Madrid y casas que habitó", impartida por Eduardo Valero García, autor-editor de Historia urbana de Madrid. En breve publicaremos un resumen de la charla, en la que se dieron a conocer nuevos datos sobre las casas que habitó el escritor canario.




A continuación, os ofrecemos el programa completo del ciclo de conferencias, que tendrán lugar una vez al mes durante todo el año salvo los meses estivales. Se realizarán todas en el Salón de actos de la biblioteca y tendrán entrada libre hasta completar el aforo. 


ABRIL
Martes 17 de abril. 18:30 horas.
Tejido social e industrial de Madrid en época de Galdós.
Por: Fernando Velasco

MAYO
Martes 29 de mayo. 18:30 horas.
Obra literaria de Benito Pérez Galdós.
Por: Olalla García

JUNIO
Martes 19 de junio. 18:30 horas.
Los Episodios Nacionales. De la crónica a la novela histórica.
Por: Javier Oliva y Olalla García

SEPTIEMBRE
Martes 25 de septiembre. 18:30 horas.
Galdós y las mujeres.
Por: Olalla García y Carolina Molina.

OCTUBRE
Martes 23 de octubre. 18:30 horas.
Tertulias, cafés y ambiente literario madrileño.
Por: Eduardo Valero.

NOVIEMBRE
Martes 20 de noviembre. 18:30 horas.
El luto en la España de Pérez Galdós.
Por: Mª Antonia Herradón

DICIEMBRE
Martes 4 de diciembre. 18:30 horas.
Modas, apariencias y compras de la mano de Benito Pérez Galdós.
Por: Mercedes Pasalodos Salgado.


Asociación cultural Verdeviento
La Asociación cultural Verdeviento, fundada a partir de las Jornadas madrileñas de novela histórica que se celebran cada año en nuestra ciudad, colabora en este ciclo de conferencias con la participación de Carolina Molina (Presidente de la Asociación y Jornadas), Olalla García (Vicepresidenta de la Asociación y cofundadora de las Jornadas) y Eduardo Valero García (Vicepresidente de la Asociación, cofundador y cronista de las Jornadas).

Además, junto a David Yagüe y Víctor Fernández Correas, también escritores y miembros de la Asociación y Jornadas, participan en el Club de Lectura "Las tardes en la Regional", en las que realizan un encuentro con los lectores de sus novelas.









sábado, 23 de diciembre de 2017

Copla de felicitación para esta Nochebuena y Navidad 2017

Para todos los lectores y seguidores de Historia Urbana de Madrid y demás personas que nos han acompañado a lo largo de este singular año 2017, os felicitamos y regalamos una ilustración de Eduardo Valero, acompañada de la copla siempre graciosa del edil y madrileñista Antonio Casero.

La copla fue publicada en portada del Heraldo de Madrid del 27 de diciembre de 1920 en la columna “Coplas madrileñas” y lleva por título “El Belén de los chavales”.




EL BELÉN DE LOS CHAVALES
 Canta la gente joven
los villancicos
y alegres las panderetas
tocan los chicos
con gran contento
admirando el paisaje
del Nacimiento.

Por montañas y riscos
van los pastores
a adorar al Mesías;
por entre flores
van caminando
al portal donde el Niño
nació llorando.

A lo lejos montañas,
allá una aldea,
la cascada y, un río
que serpentea.
Bien colocado
el musgo, y sobre el musgo
todo nevado,

que la nieve es harina
que exactamente
da idea de que nieva
copiosamente.
Una tía Gila,
el tío de los pavos
y el de la esquila.

Son las aguas del río
limpios cristales:
las lavanderas lavan,
tienden pañales,
con gran cariño,
sobre flor de romero
para el Dios Niño;

al que ofrendan con mieles
de sus colmenas;
por quién dejan vacías
sus alacenas,
y al Niño adoran,
y le llevan ufanas,
cuanto atesoran.

Bailan junto a las migas
los pastorcillos,
y triscan junto a ellos
los corderinos,
en los rediles,
al son de los rabeles
y tamboriles.

Un mesón, y a la puerta
su mesonero
con candil; un molino
y un molinero,
y por un puente,
y en sus camellos, van los
Magos de Oriente.
Terminados los cantos
de villancicos,
y apagadas las luces,
se van los chicos,
casi gimiendo,
a dormir, que ya es tarde...
Ya están durmiendo...

Todo es paz en la casa;
no se oye un ruido,
y yo me voy quedando
también dormido.
Me vence el sueño,
y a los pocos segundos
ya soy un leño.
Aun era muy temprano
pues, todavía,
no entraban resplandores
del nuevo día,
se oyó un maullido;
como de un terremoto
se escuchó el ruido.

Me tiré de la cama
sobresaltado,
y diciendo: ¡Dios mío!
¿qué habrá pasado?;
busqué al momento,
y me encontré hecho añicos
el Nacimiento.

«Ravacho», que es el nombre
de mi felino,
destruyó aquella obra;
¡qué desatino!,
¡y qué de horrores!,
¡hechos polvo los magos,
y los pastores!

El mesón roto, y roto
su mesonero;
convertido en harina
el molinero;
busqué al morrongo,
¡y si llego a encontrarle,
como le pongo!...

Contemplé la hecatombe
del Nacimiento,
y, suspiré, y me dije
con sentimiento:
¡los españoles
hoy están dominados
por Ravacholes!

ANTONIO CASERO



¡Feliz Nochebuena
y
mejor Navidad!



jueves, 12 de octubre de 2017

Efemérides: La primera Fiesta de la Raza. Madrid, 12 de octubre de 1917

No nos equivocamos al decir que hace cien años se celebró la “primera” Fiesta de la Raza porque en efecto así fue. El 12 de octubre de 1917 la conmemoración del Descubrimiento de América llevará esa denominación y por vez primera contará con actos oficiales y discurso del rey.


Mundo Gráfico, VII (312) Madrid, 1917
Fotografía: CAMPÚA
© Archivo HUM
© 2017 Eduardo Valero García-HUM 017-001 FIESTA NACIONAL
© 2017 Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Con anterioridad a 1917 la celebración no pasaba de algún acto conmemorativo fomentado en 1913 por el político español y presidente de la Unión Ibero-Americana, D. Faustino Rodríguez-San Pedro, y celebrada por primera vez en 1914 bajo el título de “Fiesta de la Raza”. No era de carácter oficial y la Prensa la anunciaba como “Día de la Raza”.

Será el 17 de noviembre de 1916 cuando el Ayuntamiento de Madrid acuerde que se declare en lo sucesivo fiesta nacional el 12 de octubre. En mayo de 1917 el alcalde esto solicitará al Gobierno, instando además a que por Real decreto se hiciese extensible a todos los Ayuntamientos de España.

El 4 de octubre de 1917 el Presidente de la República Argentina, D. Hipólito Irigoyen, firmará el Decreto por el que se declara fiesta nacional el 12 de octubre. En España así será considerada, mas no se hará efectiva como tal hasta el 18 de junio de 1918, fecha en que el Senado aprobará el proyecto de Ley declarando la histórica fecha como fiesta nacional bajo la denominación de “Fiesta de la Raza”, más tarde refrendada en el Congreso.

En este punto es obligado el recuerdo y reconocimiento a un teniente de alcalde, el Sr. Hilario Crespo, muy involucrado en el fomento de la fiesta nacional e impulsor de los festejos concernientes al Ayuntamiento. Así, en 1917 bregaba por la erección de un monumento representativo del hermanamiento hispano-americano que contuviese a España, América, Colón, Isabel la Católica, Colón y Cervantes; quizá su intención era acelerar la construcción del aletargado monumento a Cervantes de la Plaza de España. Además, para aquel año de 1918 propondrá la celebración de un certamen de Juegos florales o Fiesta de las Flores en el mismísimo Teatro Real. En estos juegos intervenía el arte y la poesía.

La fiesta nacional denominada “de la Raza” permanecerá vigente hasta el 10 de enero de 1958, fecha en que Francisco Franco firmará un Decreto por el que pasa a denominarse “Día de la Hispanidad”.


Así se celebró la primera Fiesta de la Raza de 1917
Las provincias de España y capitales iberoamericanas se sumaron a los festejos pero, como es lógico, nuestro interés se centra en la celebrada en Madrid.

A las dos y media de la tarde del viernes 12 de octubre de 1917 se reunieron en la plaza de Cánovas del Castillo (Neptuno) los niños las escuelas municipales y los Exploradores de España. Según las noticias de la época se contaron más de 7.000 escolares.

Comenzó entonces el solemne desfile por el Paseo del Prado y el de Recoletos hasta la Plaza de Colón, donde se depositaron ofrendas florales a los pies del monumento a Colón. Allí les esperaban el alcalde, Sr. Prado Palacio y personalidades de la enseñanza. Bandas municipales y del Ejército amenizaron el desfile interpretando himnos y marchas.

Nuevo Mundo, XXIV (1.241) Madrid, 1917
Fotografía: CAMPÚA
© Archivo HUM
© 2017 Eduardo Valero García-HUM 017-001 FIESTA NACIONAL
© 2017 Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Nuevo Mundo, XXIV (1.241) Madrid, 1917
Fotografía: CAMPÚA
© Archivo HUM
© 2017 Eduardo Valero García-HUM 017-001 FIESTA NACIONAL
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La Nación, II (353) Madrid, 1917
Fotografía:MARÍN Y ORTIZ
© Archivo HUM
© 2017 Eduardo Valero García-HUM 017-001 FIESTA NACIONAL
© 2017 Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

A las cinco de la tarde se celebró una velada a la que asistieron el embajador de Argentina y el ministro de Cuba. La Casa de la Villa había sido engalanada con tapices y colgaduras.
Muchos fueron los discursos, entre ellos el del ministro de Instrucción pública; el del citado Rodríguez-San Pedro, y otras tantas personalidades. Finalizado el acto se sirvió un lunch y la banda municipal interpretó algunas melodías.

La Nación, II (353) Madrid, 1917
Fotografía:MARÍN Y ORTIZ
© Archivo HUM
© 2017 Eduardo Valero García-HUM 017-001 FIESTA NACIONAL
© 2017 Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

El rey y su familia se encontraban en San Sebastián, y desde allí Alfonso XIII leerá un discurso dirigido a todas las naciones hispanoamericanas y al pueblo español.

Esa misma noche se estrenaba en el Teatro de la Zarzuela la obra cinematográfica “La vida de Cristóbal Colón y su descubrimiento de América” en cinco partes y un prólogo. El film había sido proyectado con anterioridad en el Palacio Real.



Finalizamos este recuerdo a la primera Fiesta de la Raza viajando al Madrid de cien años atrás, disfrutando como los madrileños de antes de ese films, gran producción del naciente cine español que tuvo un coste de más de un millón de pesetas.




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Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "Efemérides: La primera Fiesta de la Raza. Madrid, 12 de octubre de 1917", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

[VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
De las imágenes:
Muchas de las fotografías y otras imágenes contenidas en los artículos son de dominio público y correspondientes a los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Ministerio de Cultura, Archivos municipales y otras bibliotecas y archivos extranjeros. En varios casos corresponden a los archivos personales del autor-editor de Historia urbana de Madrid.
La inclusión de la leyenda "Archivo HUM", y otros datos, identifican las imágenes como fruto de las investigaciones y recopilaciones realizadas para los contenidos de Historia urbana de Madrid, salvaguardando así ese trabajo y su difusión en la red.
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Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

domingo, 8 de octubre de 2017

El Ayuntamiento compra un edificio por un duro. Madrid, 1981

Hace tan solo 36 años, en la década de los 80 del pasado siglo, surge la historia que da título al presente artículo. Es casi un hecho anecdótico que deriva del entonces renovado Plan Especial de Protección y Conservación de Edificios y Conjuntos Histórico-Artísticos de la Villa de Madrid.
Pero para llegar a la anécdota es necesario conocer someramente algunos aspectos del citado plan de urbanismo.

La historia que contamos hace referencia a la calle Toledo, aquí retratada a finales del siglo XIX o principios del XX.
© ARCAM
ES 28079 ARCM 0689R/Recto
Madrid, Toledo-Strasse
Trinks & Co. / Liesegang
© 2017 Eduardo Valero García
© 2017 Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325


En 1980 se ponía en marcha -no sin los siempre presentes desacuerdos en la corporación municipal-, el Programa de Actuación en la Zona Centro (PAC) que pretendía rehabilitar y conservar el patrimonio edificado existente, manteniendo al individuo residente. Con esto se intentaba evitar la demolición de edificios para convertir el centro de la ciudad en un gran centro comercial y empresarial; algo que en este siglo XXI no se ha tenido en consideración, sea por destrucción o remodelación casi radical de edificios emblemáticos.

En este sentido, el primitivo Plan Especial Villa de Madrid (1979) decía en dos de sus puntos:
1.º Preservar y conservar el patrimonio urbano en cuanto que tenga caracteres artísticos o históricos, demostrativos o significativos de formas de vida o de técnicas que sean consideradas como formando parte de un acervo cultural que es patrimonio de todos los ciudadanos.
2.º Preservar y conservar todos aquellos edificios y elementos que dan carácter a otros edificios o instalaciones singularizadas, de tal forma que se consideran parte integrante de ellos, que verían mermado su valor o parte de él si desapareciese el entorno en que se encuentran.
No se trataba de un capricho sino de una necesidad. Debemos tener presente que la precaria Ley de Arrendamientos de 1946 había paralizado la conservación y mejora de las viviendas en alquiler; además, el naciente interés de urbanizar el extrarradio propiciaba un abandono de la ciudad ya existente. Estos dos factores promovieron en parte la especulación inmobiliaria, fomentando el deterioro y posterior demolición.

A pesar de esto, enseguida aparecieron los detractores del plan de 1979 y las plataformas de defensa de los propietarios de fincas.



En el Plan Especial de 1980, de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, se establecieron tres categorías de protección: integral (el edificio se conserva tal cual está); estructural (mantenimiento de la fachada), y ambiental (el derribo implica una nueva construcción para evitar solares).

Pero el plan que nos ocupa, enmarcado en el ámbito del PAC, pretendía frenar la especulación de propietarios sin escrúpulos y la preocupación de vecinos sumidos en la incertidumbre de ver sus casas derruidas.
El Ayuntamiento gestionaba la compra de inmuebles con mayor necesidad de recuperación para rehabilitarlos y venderlos a sus habitantes a un precio inferior al de las viviendas sociales. En el distrito Centro se estaba negociando la compra de diez edificios, entre ellos algunas corralas, como la de la calle Miguel Servet.

Dicho esto -muy a grandes rasgos-, vamos a explicar cómo consigue el Ayuntamiento un edificio por cinco pesetas y cuál es, porque este edificio existe.


Un edificio por un duro
Comenzamos por el final contando que el edificio en cuestión fue construido en 1870, según Catastro, aunque ya figura representado con idéntica planta en las Hojas kilométricas de 1860. Seguramente, y como consta en una noticia de 1981, debió ser remodelado o reconstruido en 1885. [1]

Fachada del edificio antes de la rehabilitación

Se levanta sobre la calle de Toledo, entre las de Santa Ana y de las Velas (hoy de López Silva), casi enfrentado a la calle Sierpe y cercano al Mercado de la Cebada, y más aún al antiguo “Cinelandia”, cine sonoro al aire libre que hacía esquina con la calle Ruda.

Su numeración actual es el 91 de la citada calle. Anteriormente, desde el 1874, figuraba con el número 97. El cambio de numeración se efectuará el 6 de junio de 1931.

Consta de cinco plantas y una superficie gráfica de 57 m². En la planta baja dos locales comerciales, uno de ellos destinado a almacén y con sótano. Una vivienda por planta en las superiores, con una superficie de 55m² cada una de ellas (46 m² vivienda + 9 m² de zonas comunes). La planta quinta no es otra cosa que un trastero de 3m².



La fachada es mínima, con una longitud total de 3,80 m. Según noticias del diario ABC, el edificio tiene la categoría de “corrala”, información no proporcionada en otras fuentes consultadas. Las características no son propias de ese tipo de edificación. 





El Ayuntamiento la compra a un tal don Enrique –“que vive en Valladolid”-, por un precio simbólico de cinco pesetas (a peseta por planta). En el momento de la transacción sólo estaban ocupadas dos plantas, siendo sus vecinos personas de edad avanzada.

En 1982 la finca se rehabilita en parte y a los vecinos se les deja en régimen de alquiler de por vida ante la imposibilidad de comprar. Situación similar a la ocurrida con los vecinos de la casa llamada “de la vela” (Embajadores, 39), inquilinos longevos, jubilados, sin medios para hacer frente a las 400.000 pesetas, precio de venta marcado por el consistorio.

Casa de la vela (Embajadores, 39) que aún existe

También ese año, en el mes de agosto, el Ayuntamiento y la Caja de Ahorros de Madrid firmarán un acuerdo por el que la Caja concedía un préstamo ilimitado para “salvar urbanísticamente la ciudad”, proyecto que facilitaba la rehabilitación y compra de viviendas antiguas.

El préstamo, subvencionado a fondo perdido por el consistorio, tendrían en cuenta la situación económica y social de los ocupantes de las viviendas, ofreciendo un importe máximo equivalente al 70% de la inversión, amortizable en 10 años con un interés no superior al 13%.

Dos años más tarde, como había ocurrido en 1979, también aparecerán los detractores; en esta ocasión la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos denunciaba que no era admisible cargar sobre los inquilinos el coste de la rehabilitación o modernización de las viviendas que ni siquiera eran de su propiedad.



En 1984, bajo el eslogan “SEGUIMOS MANOS A LA OBRA – PROGRAMA DE REHABILITACIÓN PÚBLICA”, la Empresa Municipal de la Vivienda anunciaba los trabajos ya realizados, los que se encontraban en ejecución y los que aún estaban pendiente de realización. En la siguiente lista damos cuenta de ellos.

Edificios rehabilitados:
Espino, 6
Mesón de Paredes, 79
Embajadores, 39
Toledo, 91
Abades, 18
Plaza de Cascorro, 11
Ribera de Curtidores, 13
San Cayetano, 10
Rodrigo de Guevara, 4

Edificios en rehabilitación:
Mira al Río, 9
Almendro, 7
Mediodía Grande, 20
Amparo, 11
Alamillo, 2
Pozas, 8
Embajadores, 16
Dos Hermanas, 15
Ribera de Curtidores, 8
Ribera de Curtidores, 9 Ext.
Abades, 5

Edificios en proyecto:
Sombrerete, 13
Tribulete, 12
Embajadores, 46
Paz, 8
Amparo, 71
Molino de Viento, 24
San Hermenegildo, 20
Santa Lucía, 4

Pero esto no era el todo. La tercera actuación del proyecto (1982) incluía un total de 10.820 viviendas para su rehabilitación, situadas en Lavapiés (2.000), el Rastro (4.700), Plaza de la Cebada (150), Plaza Mayor (300), Puerta del Sol (450), calle de la Ballesta (180), Malasaña (2.800), San Bernardo (120), Plaza del 2 de Mayo (400) y Leganitos (120).

El anuncio de la Empresa Municipal de la Vivienda iba acompañado de una especie de logotipo con la representativa osa (oso si se prefiere) pregonando lo antedicho.

Copia exacta del logo publicado en 1984


Más sobre el edificio
Fue este inmueble, junto con la casa de la vela y las corralas de las calles del Espino y Miguel Servet, las primeras en ser rehabilitadas una vez adquiridas por el Ayuntamiento. En 1984 las obras del edificio de la calle Toledo, 91, habían finalizado y sus habitantes ya vivían en él. Para entonces se llevaban gastados 170 millones de pesetas en las obras de rehabilitación.

Fachada del edificio de Toledo, 91, después de la rehabilitación de 1982

Al parecer, en la década de los 70 del siglo XIX, cuando aún estaba acotado con el número 97, el local de la calle Toledo lo ocupaba una “antigua y acreditada casa de préstamos”. En 1922 un anuncio por palabras indicaba que se traspasaba el local por cese, preferentemente “para préstamos”.

Es probable que el comercio se convirtiese en una tienda de ropa o máscaras, ya que en febrero de 1931 se liquidaban disfraces a “precios baratísimos”. Posteriormente, y desde ese año hasta al menos 1933, el local se destina a Estanco. Actualmente es una peluquería.



El portal de la finca es a su vez entrada al local comercial. Una especie de recibidor separa ambos servicios, quedando enfrentada a la entrada el acceso al comercio y hacia la izquierda el portero automático y entrada a la su zona de escalera. En cuanto al segundo local que indica catastro, con sótano, su acceso se hace por el interior del local principal.

Para un edificio con fachada mínima (3,80 m), la solución de acceso a las zonas comunes y comercio está muy bien resulta, teniendo en cuenta que hablamos de un inmueble con más de 150 años de historia.



La finca colindante (Toledo, 93) fue construida en 1987, aunque su apariencia no dista mucho de las construcciones de sus vecinas de Toledo 91 y 89; esta última levantada en 1870 y reformada totalmente en 2011.



Y esta es la anecdótica historia del edificio de la calle Toledo, 91. Muchos recordaréis aquellas actuaciones municipales; quizá algún lector resida en una de aquellas viviendas rehabilitadas.



Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

[1] Gimeno, Pilar. "A peseta el piso" (1981) Hoja del Lunes Nº 2.217. Madrid

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "El Ayuntamiento compra un edificio por un duro. Madrid, 1981", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325

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