domingo, 1 de junio de 2014

90 años de Museo del Romanticismo

Recordamos a nuestros lectores que este año 2014 el Museo del Romanticismo está celebrando su noventa aniversario. El antes llamado Museo Romántico cerró sus puertas en 1996 para acometer una reforma que en mucho le ha beneficiado, aunque continúa manteniendo la esencia del fin para el que fue fundado en 1924 por el marqués de Vega Inclán y Flaquer.

Vida y costumbres del Madrid decimonónico, centradas en la corriente estética del Romanticismo, se distribuyen en sus 26 salas y más de 20.000 piezas que decoran las estancias del que fuese palacio del marqués de Matallana.




MUSEO DEL ROMANTICISMO
Web del Museo
C/ San Mateo, 13.
28004 Madrid

Horario de invierno
(del 1 de noviembre al 30 de abril)
De martes a sábado: de 9:30 a 18:30
Domingos y festivos: de 10:00 a 15:00

Aviso:
Los días 9 de noviembre y 6 de diciembre de 2013, el horario del Museo será de 9.30 a 18.30 h.

Horario de verano
(del 1 de mayo al 31 de octubre)
De martes a sábado: de 9:30 a 20:30
Domingos y festivos: de 10:00 a 15:00

Cerrado:
Todos los lunes, 1 y 6 de enero, 1 de mayo, 24, 25 y 31 de diciembre, y un festivo local (en 2014 el festivo local de cierre será el 15 de mayo)


Precios
Entrada general: 3 €
Entrada reducida: 1,50 €
Grupos de más de 5 personas, previa solicitud.
Voluntariado cultural, previa acreditación.

Entrada gratuita
Sábados a partir de las 14:00 horas
Domingos y otros festivos como:
- 18 de abril (Día del Patrimonio Mundial)
- 18 de mayo (Día Internacional de los Museos)
- 12 de octubre (Fiesta Nacional de España)
- 6 de diciembre (Día de la Constitución Española)

Previa acreditación:
- Menores de 18 años
- Miembros de ICOM, APME, ANABAD, AEM y FEAM
- Miembros del Patronato del Museo del Romanticismo
- Miembros de la Asociación de Amigos del Museo del Romanticismo
- Donantes de bienes culturales adscritos al Museo
- Voluntarios del Museo
- Ciudadanos Unión Europea, Iberoamérica y extranjeros residentes en España:
- Mayores de 65 años
- Pensionistas
- Personas con alguna discapacidad
- Titulares de Carné Joven o documento equivalente
- Estudiantes universitarios
- Trabajadores en situación de desempleo
- Familias numerosas
- Docentes
- Personal adscrito a instituciones museísticas
- Guías oficiales de turismo

Abono Museos de Madrid: 18 €
Tarjeta anual del Museo del Romanticismo: 25 €
Tarjeta conjunta de Museos Estatales: 36,06 €


CAFÉ DEL JARDÍN
Web del Café del Jardín
El horario de la cafetería coincide con el del Museo (de Noviembre a Abril, M-S de 9.30 h. a 18.30 h.; de Mayo a Octubre, M-S de 9.30 a 20.30 h. Todos los Domingos de 10 a 15 h.)
La entrada tanto al Café del Jardín como a la Tienda-Librería es libre, no es necesario visitar el Museo para acceder a los mismos.







Exposición en la BNE: Fotografía en España. 1850-1870

La Biblioteca Nacional de España atesora un completo archivo fotográfico del siglo XIX, compuesto por obras de Charles Clifford, Jean Laurent, José Martínez Sánchez, Alonso Martínez y Hermano, entre otros. Estos fotógrafos, y otros anónimos, retrataron una época de grandes cambios y acontecimientos que, en algunos casos, tienen a Madrid como protagonista.



Este extenso legado puede visitarse hasta el 14 de septiembre de 2014 en la exposición "Fotografía en España. 1850-1870", organizada por la Biblioteca Nacional de España y comisariada por Isabel Ortega García. En el comisariado han colaborado Belén Palacios Somoza y Amparo Beguer Miguel.





"FOTOGRAFÍA EN ESPAÑA. 1850-1870"
Sala de las Musas - BNE
De martes a sábado de 10:00 a 20:00 h.
Domingos y festivos de 10:00 a 14:00 h.


TALLERES
De Clifford a Kâulak y de Juliá a Calvache: un paseo fotográfico guiado
Destinado a público general (a partir de 15 años).
Como complemento a la exposición de Fotografía en España. 1850-1870, se ofrece esta posibilidad de realizar un recorrido a pie, guiado por Belén Palacios y Amparo Beguer, colaboradoras de la comisaria de la exposición, Isabel Ortega García, por las calles de Madrid donde se localizaron algunos de los más importantes establecimientos fotográficos de aquellos años.
Miércoles 25 de junio de 2014, a las 19:00 h.
Miércoles 11 de junio y 9 de julio de 2014, a las 11:00 h.
Inicio en la Puerta del Sol
Inscripción exclusivamente telefónica 915168967, a partir del 14 de mayo.



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Coplas del domingo: En el tranvía


Preciosa copla de Antonio Casero que relata el encuentro de dos personas mayores en el tranvía número 17, que hacía el recorrido Progreso-Puerta del Sol-Cuatro Caminos. No falta la chispa y ocurrencia madrileñas en los diálogos que Casero reproduce con gracia y maestría.
Acompaña a la copla una ilustración de lo que era Cuatro Caminos en 1912, cuando aún no se había instalado en la glorieta el pilón de la Puerta del Sol.


Coplas del domingo, por Antonio Casero
Publicado el 10 de marzo de 1912 en el Heraldo de Madrid (Portada)

EN EL TRANVÍA
—Usté perdone, señora,
la frescura ú lo que sea;
pero me viene picando,
la curiosidaz malévola.
Dende que he visto á la amiga
subir al coche en Carretas,
su cara de usté m'ha sío
mu conocida.
—¿De veras?
—¿Usté ha tenío algún puesto
de churros en la Ribera?
—No; pero tengo un pariente
sordo, que reside en Cuenca.
—No es mi medida.
—Lo siento.
—Sí que es chungona la hembra;
vamos, tengo por memoria
una bandurria sin cuerdas.
¡Mia que es lo grande, señores;
vamos, qué memoria esta!
Su papá de usté, ¿fué curda
de profesión?
—Sí, una cepa;
bebía lo que dejaba
su agúelo de usté.
—No es ella.
¿Tie usté un lunar, y perdone
la pregunta, donde empieza
lo inverosímil?
—¡Qué chusco!
Este tío, de por fuerza
m'ha tomao por la señora
de los siete bucles; ¡ea!,
mire usté pa otro edificio,
que este está aiquilao.
—Morena.
no lo tome usté en Herodes,
que no soy nengún chavea.
—Pos, ahora que yo me fijo,
también en usté me suena
mucho su voz, ¿Por casual
ha sío usté trapero?
—Negra,
no lo he sío; pero bajo
por gangas á las Américas.
—Le azvierto á usté que hablo en serio.
—Ya se ve que es usté seria.
—Más que un San Lucas.
—¡Mi madre!
(¿De qué conozco yo á esta?)
—(¿De qué conozco yo á este?
Porque le conozco.)
—Prenda,
na, que no caemos.
—Eso
digo yo; pero de veras
es usté el vivo retrato
de un rey de espás que abiyela
una baraja que tengo
yo en casa.
—¡Cuidao, maestra!...
¡Ah, sí; no me cabe duda;
ya di con la clave, Ureka!
¡Mire usté p'aquí! ¡La misma!
¿Tú te llamas Baldomera?
—Cascajares y Minguito.
—Mírame bien; ¿no t'acuerdas?.
—¡Anda Dios! ¿Tú eres Polonio?
—Melgares Cantalapiedra.
—¡Chico, qué bien te das coba!
—¡Chica, qué bien te conservas!
—En almíbar mismamente.
—Vamos, calla; qué sorpresa.
—¡Mil años que no te vía!
—¡Calla, mujer; tú estás hecha
una Isabel la Católica!
—Y tú un...
—¡Colón!
—¿Se guasea el cobradorcito?
—Vamos,
vaya una pregunta suelta:
¿con el completo y el nene
pa bromitas?, usté sueña;
dije Colón porque así
se llama la calle esa.
—Usté perdone.
—De nada.
—Chico, ¿pero qué me cuentas?
—Chica, que te estoy mirando
y me paeces una vieja.
—Como que lo soy, mia este.
—Toma, y yo también, mia esta;
¿y qué?
—Na, calamidades;
que después de aquella gresca
que me quitaste de un golpe
seis dientes y cuatro muelas,
que por cierto el otro día
te menté, míalas, por estas,
porque fui á que me sacaran
la última que ya me queda,
y dije: ¡miá si Polonio
la cogiese por su cuenta!;
pos na, que después de aquello
te marchaste á la francesa;
yo me casé.
—Ya lo supe.
—¡Y me quedé viuda!
—¡Arrea!
—Hijo, sí; se murió el pobre
de melancolía interna
y de aburrimiento. ¿Y tú?
—Pos yo, una historia mu negra,
calamidades, disgustos,
amarguras y tinieblas.
—Eso paece un mes de Enero
del Zaragozano.
—Deja
que te diga que ca día
me gustas más, Baldomera.
—¡Ay, hijo, dímelo á trozos
pa que dure más!
—¡Gacela!
—¡Comendador, que te pierdes!
—¡Qué importa, si tú me encuentras!
¡¡Cuatro Caminos!!
Pero oye,
¿adónde ibas tú?
—Yo, á Fuenca.
 ¿Y tú?
—Yo, á Bilbao.
—¡Mi madre!
—No te apures tú, morena,
que aun tengo yo un duro en plata
pa invitarte á lo que quieras.
—¿Y á qué, si yo ya no bebo?
—Te comes una chuleta,
—Si estoy á régimen, chico.
—Toma y yo también, ¡mia esta!
Vamos, para al merendero,
que ahora están con la habanera.
—¡Las veces que hemos bailao
nosotros eso! ¿Te acuerdas?
—¡Y qué bien!
—¡Y qué ceñío!
—¡Vamos, pasa!
—¡Me da pena!
Además, me mata el ruma.
—Y á mí me mata la anemia.
—Eso es na más pa chavales
como esos.
—Míalos, se ceban.
—Qué fantisiosos van ellos.
—Y qué orgullosas van ellas.
—No saben los pobrecitos
toavía qué son tristezas.
—También nosotros nos hemos
querío mucho, ¿te acuerdas?
Vamos, pasa.
—Que no paso.
—Pos tira por la vereda
y daremos un paseo
los dos por frente á la Sierra.
—¡Miala que blanca!
—¡Qué blanca!
—Así están nuestras cabezas.
—¡Los años, hija, los años!
—¡Las penas, hijo, las penas!
................................................
A la oración de la tarde
ya tocan, allá, en la iglesia;
el Sol, que vistió de gala,
ya se oculta por la Sierra;
se oyen, allá, de muy lejos,
los sones de la habanera,
y llorosos los escuchan
los dos viejos, que se besan,
y se miran, y se dicen
con una amargura inmensa
—¡Los años, hija, los años"!
—¡Las penas, hijo, las penas!
Antonio CASERO


© 2014 Eduardo Valero García (GARCIVAL)-HUM 014-002 ILUST



© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-002 COPLAS AC

sábado, 31 de mayo de 2014

Estampas. Madrid pueblo: La peluquería, en sábado


En nuestra anterior estampa de Madrid pueblo, el dibujante Bellón ofrecía su particular visión de un Salón de belleza que bien podía estar situado en la Gran Vía.
La estampa de hoy es menos glamurosa y quizá más disparatada. Bellón nos muestra la vida de una peluquería madrileña los sábados, con sus variopintos peluqueros y respectivos barbados y melenudos. Techos altos y típicas lámparas esféricas que ofrecían una luz amarillenta y mortecina; tan mortecina como los insectos que yacían en su interior.
Oficiales parlanchines; sordo mudos; de mala baba... y también de mala uva (vino peleón); venidos a menos y a más; aprendices desde siempre y soñadores de salones de París. Sus víctimas, sin descripción, todo lo dicen sus caras.
Gatos que rebañan entre pelos buscando orejas y otros restos faciales que arrastra la navaja. Desdichados de la vida que se acomodan para leer las revistas y periódicos atrasados que siempre se han ofrecido en salones de tal categoría; de paso, un poco de calor humano, que en mayo a veces hace frío.
El típico niño que se revoluciona ante la tijera, acaba encadenado. Por allí uno que corre con la cabeza en llamas buscando una boca de incendios. Y el peluquero más afortunado atiende a una joven despistada.


Página de humor, por Bellón
"La peluquería, en sábado"
Crónica, 1935



"La extremidad superior del tronco humano, se denomina cabeza, y en ella residen los órganos más importantes de la vida de relación.
Es el alcázar de la inteligencia y la morada de los sentidos más necesarios para el debido cumplimiento de los fines sociales. Por lo tanto, es necesario atender con igual solicitud al cultivo de las facultades internas, que á la limpieza y aseo de la cubierta cutánea que reviste á esta parte de nuestro organismo. Y así como los descuidos en la instrucción deberían castigarse en los padres y en los maestros por una legislación sabia y que fuese aplicada rectamente, así la negligencia ó el abandono en la extricta observancia de los preceptos higiénicos, deben condenarse en las naciones cultas por el tribunal de la pública conciencia, al desprecio de las gentes." ["Higiene de la cabeza". Guía del peluquero y barbero. Año I, Núm. 2. Segunda quincena de enero de 1873]

Yo vi en París un peinado
de tanta sublimidad,
que llegó á hacer vecindad
con el ala de un tejado.
Dos gatos que allí reñian,
luego que el peinado vieron,
á reñir sobre él se fueron
y abajo no los sentían. [Ibídem]



Dedicado a Mar Torreadrado

© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-012 ESTAMPAS MAD

viernes, 30 de mayo de 2014

Recuerdos de papel: Ayer de la Puerta del Sol


Busca el recuerdo las siete diferencias-o más-que la Puerta del Sol de ayer devela al madrileño de hoy. Exagerado sería remitirnos al enorme pilón que humedecía toda la encrucijada, o al Mentidero de San Felipe y la iglesia del Buen Suceso.
No es necesario viajar tan lejos para descubrir las diferencias que el devenir del tiempo hizo destacar en la heroica plaza. 




El recorrido visual nos lleva a la diferencia más actual y polémica; tipografía del Tío Pepe y su iconográfica botella en la cornisa de un hotel que ya no es. Allí donde estuvo la Cafetería Haití, la Librería San Martín y patíbulo de Canalejas. 
A lo lejos, el Palacio de Correos que fue, y más espacios, decorados urbanos y detalles que han cambiado. Mutaciones consistoriales que hacen que la fotografía sea similar pero no idéntica.

Busca y descubre las infinitas diferencias que nos hacen añorar la no tan lejana fisonomía de la Puerta del Sol; porque esta fotografía no tiene más que cuarenta y cinco años.


© 2014 Eduardo Valero García - HUM 014-010 RECUPAPEL