martes, 8 de octubre de 2013

Madrid, 7 de octubre de 1913. ¡Bienvenido Monsieur Poincaré!

Hace cien años en Madrid...


  Martes 7  
Máxima    16,5º
Mínima     6,4º


1913
OCTUBRE
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El presidente de Francia en Madrid
Madrid se vestía de gala para recibir al presidente de la República francesa, M. Poincaré. Desde el mes de septiembre se hablaba de esta importante visita, unos con mofa, otros con gran expectación, y Gobierno y Ayuntamiento dedicados a organizar la bienvenida y estancia del hombre de Estado francés y su comitiva.



El viaje hasta Madrid
A las diez de la noche del día 5 de octubre partió de la estación del Quai d'Orsay el tren que conducía a M. Poincaré, su esposa, y un gran séquito entre los que se encontraba representantes de la Embajada de España en Francia.
En la mañana del día 6 de octubre el tren llegaba a Bayona, donde se tributó una calurosa bienvenida al presidente francés. A la una de la tarde se celebró un banquete ofrecido por el Ayuntamiento. A las tres, el presidente emprendió la marcha en automóvil rumbo a Biarritz.
El tren que conduciría a Poincaré a Madrid, salió de la estación de Irún a las seis y doce minutos de la tarde, para llegar a Madrid el día 7 de octubre a las diez y media de la mañana.
Mientras tanto, el vicealmirante Lapeyriere ordenaba a los acorazados "Voltaire", "Danton", "Mirabeau" y "Diderot", encender las máquinas para estar dispuestos a zarpar de Tolón, por la tarde, para ir a Cartagena a esperar al presidente de la República francesa.
El "Diderot" era el acorazado elegido para el regreso a Francia de M. Poincaré.


¿En que beneficiaba a España la visita de M. Poincaré?
Esto decían algunas personalidades sobre la visita del presidente de Francia:

"De la misma manera que en el régimen arancelario la cláusula de nación más favorecida es hoy el fundamento de todos los Tratados de comercio, así en el aspecto político podemos afirmar que con Francia tendremos siempre la cláusula de nación mas favorecida en nuestra amistad, sin que esto elimine la posibilidad de que el curso de la Historia o los intereses nacionales exijan que esa cláusula se extienda en el porvenir a cualquiera otra nación."
Conde de Romanones


"La visita de Poincaré me parece muy bien, muy bien. Yo profeso un gran cariño a Francia. Desde muy joven he visitado con frecuencia París y las demás poblaciones francesas. Con mi familia visité el año 67 del pasado siglo la primera Exposición universal de París, establecida en el campo de Marte. Entonces compré las obras de Balzac en un puesto de libros del Sena, que aun conservo, y vi a Napoleón III y al Sultán de Turquía y al Emperador Guillermo de Alemania. París lo conozco tan bien como Madrid; ¡lo he visitado tanto!
Soy un entusiasta partidario de la alianza con Francia. Los dos países tienen un ideal común, que deben realizar unidos."
Benito Pérez Galdós


"La visita de Poincaré suscita el tema de las alianzas. Dedicado a mis investigaciones de laboratorio y lejos de la vida política, no juzgo prudente disertar acerca de la cuestión planteada. ¿Le conviene a España salir de su aislamiento? Es indudable que actualmente nos encontramos dentro de la órbita de acción de Francia e Inglaterra. El problema consiste en saber si conviene aflojar o afirmar los lazos que nos unen a ambas naciones. Al Gobierno, que conoce en todos sus detalles el problema, corresponde resolverlo, inspirándose en un hondo sentido patriótico. Confío en que sabrá cumplir con su deber."
Santiago Ramón y Cajal


"El Rey de España en París y el presidente de la República francesa en Madrid consagran el mutuo afecto de dos pueblos hermanos, cuya leal amistad es segura, garantía de sus respectivas prosperidades."
J. Navarro Reverter


Los titulares del día
Con mayor o menor énfasis, los periódicos madrileños anunciaban la llegada














Momentos antes de la llegada
Madrid se engalanaba con colgaduras, trofeos, banderas y gallardetes de España y la República francesa. La visita de Poincaré era una fiesta nacional y nada tenía que envidiar al recibimiento brindado a Alfonso XIII cuando el 7 de mayo de 1913 llegó a París.
Como hemos visto en el cuadro meteorológico, el clima no era el ideal para tan magno evento; la lluvia había comenzado por la madrugada y las calles no mostraban su mejor aspecto. Así y todo, desde primera hora de la mañana se congregaban grupos de personas en las calles del trayecto, allí donde las tropas dejaban hueco, o en los balcones de las privilegiadas casas.
La Plaza de España ofrecía un aspecto marcial. Ocupaba su espacio una división de caballería completa, en formación. Las chaquetillas blancas y rojas de los húsares destacaban  entre los uniformes azules de los lanceros y de los cazadores de María Cristina.
Bajo la lenta lluvia desfilaban los carruajes que conducían a la estación del Norte a los personajes oficiales que recibirían al presidente Poincaré.

Desplazamiento del rey
A las diez de la mañana la fuerza de la guardia exterior del Palacio Real, que a lo largo de la plaza de la Armería formaba en filas abiertas, comenzó la marcha presentando armas y anunciando que el rey salía de Palacio.
Llevaba S. M. el uniforme de gala de capitán general y al pecho cruzada la roja banda de la Legión de Honor, cuya placa ostentaba en lugar preferente. Además lucía el Toisón de oro y diversas condecoraciones españolas. Los infantes ostentaban los uniformes de los Cuerpos donde prestaban sus servicios, llevando también en primer término condecoraciones francesas.

La regia comitiva
Abrían marcha los batidores de la Escolta, y tras de ellos dos oficiales de la Casa militar del Rey precedían al carruaje del monarca, en el que viajaban, junto a Alfonso XIII, los Infantes D. Fernando y D. Alfonso. Los generales, jefes y oficiales del Cuarto militar del Rey seguían al carruaje y en pos de ellos iba el escuadrón de la Escolta Real.
La comitiva del monarca se completaba con otros tres coches. En el primero iban el marqués de la Torrecilla, mayordomo mayor de S. M. y jefe superior de Palacio y el marqués de Viana, caballerizo y montero mayor del Rey. Iban en el segundo carruaje que seguía al anterior el gentilhombre de guardia y D. Basilio Abial, mayordomo de semana con el Rey. En el tercer coche iban los ayudantes de SS. AA. D. Fernando y D. Alfonso.
Al paso de la regia comitiva, el público estacionado en las calles aclamaba con entusiasmo al monarca, que llegaba a las diez y cuarto a la estación del Norte.

En la estación del Norte (Príncipe Pío)
La estación estaba adornada, como las calles del trayecto y muchas otras de Madrid, con trofeos formados por escudos y banderas francesas y español. Las columnas, que servían de sostén a la marquesina se hallaban rodeadas de grupos de plantas. Una gran alfombra roja cubría considerable extensión delante de la puerta de salida a la sala de espera. Sobre este tapiz se extendía otro, atravesando los andenes hasta el de llegada. Para tributar honores formaban en la estación una compañía del regimiento de Asturias con bandera y música.

Desde la entrada del paseo de San Vicente el acceso a la estación resultaba poco menos que imposible. Se habían extremado todas las precauciones. Al andén, como a la sala de espera, sólo tuvieron posibilidad de acceder un contado número de personas. El servicio de Policía y de Seguridad cubrian el andén de llegada y cortaban el paso por todas partes con dobles filas de guardias.

Además de personas de altos cargos o prestigio en la política, acudió el Gobierno en pleno luciendo lujosos y pintorescos uniformes, el rector de San Luis de los Franceses y los comisionados del Ayuntamiento de París.

Entrada del tren presidencial
A las diez y media en punto las salvas de la batería, situada en lo alto de la montaña del Príncipe Pío, anunciaron que el tren entraba en agujas. La locomotora venía adornada con un enorme escudo de España rodeado de banderas francesas y españolas.
Presentaron armas las tropas, sonó el toque de marcha y la banda de música dejó oír los ecos brillantes de "La Marsellesa".
Estacionado el convoy, asomó el presidente Poincaré, que vestía frac, y además de las insignias del Toisón de Oro llevaba la banda de la gran cruz de la Legión de Honor.
Descendió del coche y estrechó repetidas veces, con efusión, la mano que le tendía D. Alfonso XIII, dándole la derecha, fue presentando una a una a las personalidades antes mencionadas. Comenzó el saludo por los infantes y los ministros de la Cámara; siguió haciéndolo con los presidentes de los Altos Tribunales; continuó con las autoridades civiles de Madrid y terminó por el grupo de generales.
El jefe del Estado francés saludaba, no sólo con una cortés insinuación de cabeza a los oficiales, sino al propio tiempo alzando el sombrero de copa, que llevaba en la mano, hasta la altura de la frente con un ademán peculiar.
Antes de dar comienzo a la revista, al saludar al capitán de infantería que mandaba las fuerzas de Asturias, le hizo entrega de la condecoración que le ofrecía como recuerdo de su visita.



Poincaré y la lluvia
Monsieur Poincaré preguntó que cuánto tiempo hacía que no llovía en nuestro país, y el presidente del Consejo le dijo que cerca de ocho meses.
Entonces el presidente le contestó:
—Yo ya conozco la hermosura del cielo de España, y celebre verlo ahora cubierto de nubes y empañada por la lluvia la transparencia de su ambiente. Me alegro, porque el agua es la riqueza, y nada más grato podía ser para mí que el que conmigo venga un anuncio de la prosperidad y del bienestar para el país al cual tanto quiero.


Rumbo al Palacio Real
Frente a la puerta de salida de la estación se hallaba la carretela a "la gran d'Aumont" destinada al monarca y al jefe del Estado francés.



Cuando ambos ocuparon el carruaje se puso en marcha al cortejo. Lo precedía cuatro batallones de la Escolta, a las que seguía un teniente de la Guardia Real y una sección de la misma, que formaba la cabeza del cuadro (llamado formación a la francesa), en el cual iba encerrado el carruaje. Cubrían los lados doble fila de soldados de la Escolta. Entre estas cuatro marchaba, en primer término, un correo de la Real Casa. Iban después dos primeros tenientes de escuadrón, seguidos por los ayudantes de guardia con el Rey, que precedían como batidores al carruaje.
A los lados de éste, y en el lugar más inmediato a él, iban a la derecha el capitán general, y a la izquierda, el jefe de la Casa militar de S. M., general Aznar. Detrás iban los generales, jefes y oficiales ayudantes de servicio y cuartel Real. Al término de las líneas laterales de la escolta iba la banda de trompetas de la misma y el resto del escuadrón. Marchaba luego el séquito del Rey y del presidente en seis carruajes.



El lucidísimo cortejo remontó la cuesta de San Vicente mientras los tropas que cubrían la carrera presentaban armas y las bandas de música de los regimientos interpretaban el himno nacional francés. De los balcones, llenos de bonitas majas, partían vítores ensordecedores.
Siguió la comitiva por la Plaza de San Marcial y la calle de Bailén hasta entrar en la Plaza de Oriente, donde se aglomeraba el mayor gentío desde muy temprano.





Entre aplausos continuados llegaron, por fin, a la entrada de la plaza de armas del Alcázar. Como medida de precaución se había prohibido la estancia en ella a persona ajena a las fuerzas de la guardia exterior. Mientras el carruaje que conducía a S. M. y S. E. entraba por la puerta principal, se adelantaron por las laterales los otros coches para esperar los ocupantes al rey y al presidente en el lugar designado con anterioridad a cada uno.
Mientras tanto que la comitiva recorría el trayecto comprendido entre la entrada de la plaza de Oriente y la puerta principal del Alcázar, las personalidades que habían acudido a la estación a esperar a Poincaré, llegaron a Palacio, atravesando sus carruajes por el Campo del Moro.

Entrada en Palacio
La carretela a la gran d'Aumont que conducía a ambos jefes de Estado se detuvo al pie de la gran escalera de Palacio. Formaban en ésta, en filas abiertas, los Reales guardias Alabarderos en traje de gala, como todas las tropas en el día
de hoy, y delante de las líneas se hallaban también formados los grandes de España, mayordomos de semana y gentiles hombres. En uno de los lados opuesto a aquel por donde había de subir la comitiva se encontraba la banda música que interpretó "La Marsellesa".
En lo alto de la escalera, en la meseta principal, estaban las reinas D.ª Victoria y D.ª María Cristina y las infantas D.ª Isabel, D.ª Beatriz y D.ª Luisa.
La Familia Real en pleno acompañó a M. Poincaré hasta los balcones del Palacio para ver el desfile preparado en honor del jefe del Estado francés.




Las fotos
Dos fotografías del presidente francés durante su estancia en Madrid.





Recetas de la bisabuela
SOPAS DE VARIAS CLASES
Sopa con sustancia de casa menor ó aves caseras.
Como suelen abundar muchas veces en el campo las aves y la caza, pueden aprovecharse estas carnes reduciéndolas a sustancia. Se cuecen los despojos como para la olla: se saca la carne y se muele en el mortero con miga de pan que se deslio con su caldo, y se pasa después por un colador tupido. Con el caldo se empapa el pan, echando encima esta sustancia, ó bien se sirve sobre rebanaditas de pan tostado.


Mock-turte , sopa á la inglesa muy en boga.
Se deja á medio cocer con agua y sal la parte superior de una cabeza de ternera, y después de blanqueada y preparada se corta en dados pequeñitos: se les añade perejil, tomillo, mejorana, albahaca, cebollas, laurel, setas, jamón negro, clavos de especia, pimienta y nuez moscada raspada. Se echa todo en una cazuela con manteca, se pone al fuego y se le da unas vueltas: entonces se retira y se tuesta. Vuélvase á colocar todo esto en la tartera añadiéndole la cantidad de agua que sea necesaria paraja sopa, que debe quedar espesa como un salmorejo: se hace hervir por tiempo de dos horas, se espuma y pasa por tamiz: si se quiere todavía se le añade vino de Madera, zumo, caldo de aves, albondiguillas menuditas, yemas enteras de huevo duro, ácido de limón, pimienta de Cayena y sal si acaso no tenia la bastante el jamón. En este caldo se sirve la cabeza de ternera hecha trozos, las setas, con las albondiguillas y yemas, pero nada de pan. Pueden suprimirse algunos de estos ingredientes según el gusto de cada uno.
Esta sopa es muy confortante, y la pimienta de Cayena ó pimiento encarnado le comunica un picante que apetecen mucho los ingleses. Debe servirse hirviendo á cada comensal en una taza, en donde se enfria menos que en plato.


Sopa de cangrejos.
Se lavan con muchas aguas los cangrejos pequeños y se cuecen en una cazuela con agua y sal: cocíaos ya se ponen aparte las colas y patas: el resto se muele en el mortero lo mas que sea posible, añadiéndole un cuarterón de menteca, continuando en majar para que se incorpore bien. Se pondrá esta parte con un poco de agua en un cazo, y se hará hervir, y después se colará por una servilleta haciendo cuidadosamente que salga la manteca. Se vuelve á echar este caldo colado, en la cazuela con buenas rebanadas de pan tostado.
Luego que han cocido bien se pasan por tamiz, y se cuece de nuevo esta sustancia con caldo de carne ó de pescado. Se frien con manteca pedacitos de pan cuadrados, se poneo en la sopera, echando caldo y distribuyendo por encima las colas y patas que se habian apartado.
En vez del pan tostado puede ponerse macarrones,sémola, etc., pero de todas maneras siempre es necesario que las colas y patas cuezan á fuego manso en el caldo por espacio de cinco minutos.


Sustancia ó pepitoria d e cangrejos.
Se lavan bien los cangrejos y se cuecen con caldo; se dejan escurrir y se separa la carne. Se pondrá a hervir arroz, pero que no cueza mucho y le quede algo de caldo: se necesita de este igual cantidad como carne de aquellos. Se muele todo junto humedeciéndolo con el caldo en que han cocido al tiempo de colarlo.
Esta sustancia no debe dejarse muy clara, y se echa sobre canteritos de pan empapados ya en buen caldo. En el momento de servirse esta sopa, se mezcla manteca hecha con las conchas de los cangrejos.



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© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-240 EFEMERIDES1913


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lunes, 7 de octubre de 2013

Madrid, 1, 2, 3, 4, 5 y 6 de octubre de 1913

Hace cien años en Madrid...




1913
OCTUBRE
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  Miércoles 1  
Máxima    16,5º
Mínima     9,6º


Apertura del Curso académico
Por la tarde, a las dos, se verificó en el paraninfo de la Universidad Central la apertura del curso académico de 1913-1914. Presidió el rector, Sr. Conde y Luque, tomando asiento a su lado los Sres. Montejo, vicerrector, y los decanos de las Facultades, Sres. Chacón, Ureña y Carracido. En el estrado tomaron asiento muchos catedráticos y doctores del Claustro de la Universidad Central.




Los jardines de la calle Bailén
La fotografía de Alfonso, publicada en El Liberal, muestra a los obreros municipales que trabajaban en la transformación de los antiguos desmontes de la calle de Bailén en vistosos jardines.







  Jueves 2  
Máxima     18,1º
Mínima  10º


La Guarnición de Madrid desfila ante el Palacio Real
Los regimientos de infantería de León, Aragón, Cuenca y Asturias y uno de ingenieros realizaron por la tarde una serie de ejercicios en la Moncloa y formados en columna de honor y batiendo marcha desfilaron luego por delante del Palacio Real. Su majestad el rey presenció desde un balcón de Palacio el paso de los regimientos.
En primer lugar pasó la división de Infantería, mandada por el general Tovar, y compuesta la primera brigada por los batallones de los regimientos del Rey, Aragón, León y Cuenca, y la segunda por el regimiento de Ferrocarriles, el de Asturias y las fuerzas de Intendencia, Intervención y Unidad militar.
A continuación desfilaron el 10º montado de Artillería y la brigada de Caballería, mandada por el general Fernández de la Puente; y compuesta por los regimientos de Lanceros de la Reina y del Príncipe.
Los ejercicios realizados eran ensayos previos a la llegada del presidente de Francia.




Madre degollada en la calle del Tesoro
Madrid despertaba este día de hace cien años con una nueva noticia de sucesos escabrosos. En la tienda de botero de la calle del Tesoro número 5, donde vivían Jesús Sánchez Covarrubia, de 28 años, y su madre Aquilina Covarrubia, de 70, se produjo un cruel asesinato.
La pobre anciana murió degollada a manos de su hijo, quien con un enorme cuchillo le hizo un tajo en la garganta y, arrastrando el inerte cuerpo hasta la cocina, procedió a serrarle la nuca. Al parecer el joven Jesús estaba como una cabra.

Las dos primeras fotografías, de Alfonso, publicadas en el Heraldo de Madrid, ilustran la noticia aparecida en primera página.




La revista La Unión Ilustrada publica fotografías de Vidal donde vemos el cadáver de la pobre anciana y al matricida siendo conducido por las calles madrileñas hasta el Juzgado de guardia.




Un Gobierno de trastienda
La noche de este día se reúne el jefe del Gobierno con el presidente del Congreso para decidir cuándo abrirían las Cortes. La intención del Gobierno era la de publicar el decreto de convocatoria de las Cortes tan pronto finalizase la visita del presidente de Francia, que, por cierto aún no había llegado a Madrid. Como se ve, el Gobierno no tenía ninguna prisa para reunir al Parlamento.
La Época del viernes 3 dirá lo siguiente: "El decreto debía haberse publicado ya, y las sesiones podían reanudarse el día 13, lunes; pues no hay razón ni pretexto alguno que disculpe ese nuevo aplazamiento; pero, sin duda, lo importante es ir tirando ea el Poder, sea como sea, y para conseguir esto no hay más remedio que reunir las Cortes lo más tarde posible."

La suspensión de las sesiones en las Cortes se decidió el 15 de junio de 1913, por lo que el Congreso llevaba cerrado más de tres meses.


Fallece D. Mariano Catalina y Cobo

Por la noche fallece en Madrid el secretario de la Real Academia Española, D. Mariano Catalina y Cobo.
En política figuró en el partido conservador, y en 1913 era senador por derecho propio. Había nacido en 1842 en Cuenca. Representó distritos de esta provincia y la de Guadalajara.
Fue director general de Obras públicas, y luego, durante muchos años, presidente del Tribunal de Cuentas.
Editó una Biblioteca de Autores Castellanos y compuso una serie de piezas teatrales: El Tasso, Massaniello, No hay buen fin por mal camino, Luchas de amor y Alicia. Escribió además Leyendas históricas de artistas célebres, Leyendas piadosas de vidas de santos y Poesías, cantares y leyendas.



  Viernes 3  
Máxima  19º
Mínima      9,6º



Estreno de "El último brindis" en el Teatro Novedades
Por la tarde se estrena en el Teatro Novedades la zarzuela en un acto y cuatro cuadros "El último brindis", con letra del Sr. Rafael J. Alaría y música del maestro Teodoro San José.




Lucha efectiva contra la viruela
Los partes sanitarios recibidos de las delegaciones de Sanidad acusaban un rápido e importante descenso de la epidemia variolosa que azotaba al vecindario madrileño.
Los casos, reducidos en número, se iban concentrando hasta tal extremo que, habiendo empezado la epidemia con brotes distanciados en todos los distritos, quedaba circunscrita solamente a algunos de ellos, en especial los de Congreso, Inclusa, Hospital y Latina, es decir, a las zonas más insalubres de Madrid.


Más locos sueltos por las calles de Madrid
Si el jueves 2 un hijo loco había degollado a su madre, este día de hace cien años no era menos complicada la situación en las calles madrileñas con otros dos locos sueltos.

Calle de Almagro
Jesús San José de la Torre, de veintiocho años y domiciliado en la calle de Santa Engracia, núm. 41, entró en la portería de la casa núm. 31 de la calle de Almagro, y sin decir palabra agredió con una navaja a la portera, Antonia Tejeiro, de cuarenta y cinco años.
La mujer pudo escapar de una muerte cierta, y en la calle reclamó auxilio de varios transeúntes, que lograron, no sin esfuerzo, detener al agresor.
En la Casa de Socorro le apreciaron a la portera varias lesiones no graves, mientras que el agresor, Jesús San José, fue conducido a la Comisaría, en la que se presentó la familia del joven, demostrando con certificados facultativos que su pariente padecía de enajenación mental.
Más tarde el juez de guardia, del distrito del Centro, Sr. Torres, vistos los aludidos certificados, remitió a Jesús San José al Gobierno civil para que se dispusiera su ingreso en la sala de observación de dementes del hospital.

CALLE ALMAGRO, 31











Calle del Amparo
En la calle del Amparo, número 54, principal, número 1, residía José Ávila Gutiérrez, que padecía ataques de enajenación mental. En un acceso de locura prendió fuego a unas ropas que pudieron provocar un gran incendio en la finca si no es por la rápida actuación de los vecinos. Por fortuna no hubo que avisar al Cuerpo de bomberos, pero el joven fue detenido y posteriormente ingresado en el Manicomio.

CALLE DEL AMPARO, 54












  Sábado 4 
Máxima  18º
Mínima      8,2º


Inauguración del servicio de tranvía entre Plaza Mayor y calle Segovia... con atropello incluido
Por la tarde de este día quedó inaugurado el servicio de tranvías entre la Plaza Mayor y la calle de Segovia. El primer tranvía salió a las cuatro de la Plaza Mayor cargado de invitados al evento. Al llegar a la calle Segovia, que tenía y tiene una pendiente muy pronunciada, el tranvía cogió gran velocidad sin que el conductor pudiese disminuirla y, desgobernado, siguió por la pendiente a toda pastilla.
Después de aplicar el freno varias veces, éste se rompió, entonces el conductor avisó a los pasajeros que mantuviesen la calma, aunque no pudo impedir que algunos se arrojasen a la calle sufriendo las correspondientes volteretas y heridas leves.
Sin freno y a toda velocidad por la pendiente, el tranvía fue a dar de lleno con un carro que no pudo apartarse de la vía y se llevó toda la fuerza del impacto.
Un carro maltrecho, una mula muerta, un carretero despedido por los aires a gran distancia, y muchas contusiones, fue el resultado de la inauguración de aquel tramo de tranvía.




Inauguración de otro servicio de tranvías (Cuatro Caminos-Dehesa de la Villa)
La Compañía Madrileña de Urbanización ampliaba su red ferroviaria construyendo el tranvía de Cuatro Caminos-Bellas Vistas-Colegio de la Paloma-Dehesa de la Villa, que se inauguró a las cuatro y media de la tarde de este día de hace cien años con la salida del primer coche desde Cuatro Caminos conduciendo a varios invitados. Por fortuna no hubo que lamentar sucesos como el de la noticia anterior.
El servicio se prestaría desde Cuatro Caminos a la Dehesa de la Villa con un coche cada media hora, desde las seis y cuarenta y cinco de la mañana hasta las diez y cuarto de la noche.
El precio del billete era de 5 céntimos desde Cuatro Caminos hasta Bellas Vistas, y desde este punto al Colegio de la Paloma-Dehesa de la Villa,  5 céntimos más.

La fotografía, de Alfonso, muestra la llegada del primer tranvía al Asilo de la Paloma.




El Anís del Mono
Es sólo una curiosidad, pero tal día como hoy de hace cien años, La Época cuestionaba el anuncio publicitario del famoso Anís del Mono. Decía el columnista:
"Al pedir en un café en un bar, un parroquiano, una copita de Anís del Mono, acaso se figure que es ésta una bebida plebeya.
¡Sería un error! El Anís del Mono no viste sólo blusa y sombrero burgués, sino también el aristocrático frac rojo. Su dueño, el Sr. Bosch, convocó a los artistas a un concurso de carteles, para elegir uno que popularizara el licor de Badalona. En este concurso resultó elegido un cartel, que representaba a una chula ostentando el clásico pañolón de Manila, y con un meno en la mano.
Nosotros creemos que este cartel anunciador debe sustituirse ya por otro, en el que, en vez de una chula, se vea a una dama de tipo distinguido, con falda entravée, o bien un joven elegante de frac rojo y calzón negro.
El Anís del Mono es un producto aristocrático de exportación."

El referido cartel fue diseñado por Ramón Casas y se tituló "Mona y mono". En 1913 se colocará el primer cartel luminoso del Anís del Mono en la Puerta del Sol.




  Domingo 5  
Máxima   15,8º
Mínima     9,3º


Coplas del domingo, por Antonio Casero

OYE, MORENA
Pa que vayas en busca
de Poincarere,
ponte, niña, de moños,
pa que se entene
que en los Madriles
aun quedan madrileñas
de gracias miles.
Saca, si un supongamos
no lo has pulió
en ca de don Melquiades,
u don Darío,
que no da nada,
y perdona este lasus,
esa monada,
de rubís con brillantes
al borosódico,
que al mirarlos me quedo
yo antipasmódico,
valga la frase;
pero son dos pendientes
de los de clase.
Saca la blusa rosa,
si aun ties la blusa,
que pue que ¡chipichusqui!...;
y anda, manusa,
ponte el vestío
y la peina de concha
que te he traío,
y el mantón de tu agüela,
que aun tie lo suyo,
y que puedes lucirle
con mucho orgullo,
porque tu agüela
fue la moza más barbi
de la Arganzuela.
No quiero que te prives
de na, preciosa;
lávate ya esa cara
que ties de rosa,
pa que el monsiure
diga: ¡¡Vaya un encante
de criature!!
Cette dame es la esencia
de las huríes;
las femes de la Espagne
son tres jolies.
Ya has visto, Sole,
que manejo el idioma
de Bocambote.
Anda, ve y que te peine
la Nicanora,
pa que lleves el pelo
de peinadora,
y a lo Agripina;
y que te lo sujete
con bandolina;
y pasea ese cuerpo
y esos primores
que te traes tú, morena,
por Curtidores
y Maravillas;
que si en París de Francia
hay francesillas
de buen ver, en la corte
del Manzanares
hay también madrileñas
que den achares,
y hay simpatía,
y, a falta de dineros,
hay alegría.
Pa que vayas en busca
de Poincarere,
ponte, niña, de moños,
pa que se entere
que en los Madriles
aun quedan madrileñas
de gracias miles.


Homenaje a Pascual Veiga
Por la tarde se verificó el acto de descubrir la lápida con la que el Centro Gallego de Madrid, rendía homenaje al famoso maestro Pascual Veiga. Asistió a la ceremonia buena parte de la colonia gallega de Madrid y numeroso público. También se hallaba en representación de la familia del maestro Veiga, el Sr. Casas, su hijo político.
Poco después de las cinco llegó el alcalde, Sr. Vincenti y se procedió al descubrimiento de la lápida, entre aplausos y vivas a España, Galicia, Madrid y Veiga. La banda municipal, dirigida por el maestro Villa, ejecutó la «Alborada», y el Orfeón de San José la cantó de manera primorosa, así como una barcarola, obra también de Veiga.


El alcalde presentó luego sus respetos a las hijas del maestro, que continuaban viviendo en la misma casa donde había fallecido el artista.

© Esculturayarte.com

La lápida, obra de los artistas señores Tur y Vic, está colocada en la calle Marqués de Urquijo, 2




  Lunes 6  
Máxima    19º
Mínima       9,6º


¡Que vienen los franceses!
Bando del alcalde
"Madrileños: El presidente de la República francesa llegará a Madrid dentro de algunas horas, y el Ayuntamiento que presido sentirá una viva satisfacción al recibir la visita del jefe de un Estada con el que nos unen lazos de sincera y patriótica amistad.
Ccnstituyen los Municipios la representación de los pueblos, y saben que éstos sólo anhelan paz, trabajo y justicia, y estas aspiraciones legítimas deben realizarse por la comunión internacional de los intereses de la industria y del comercio, signos evidentes de la prosperidad de las naciones.
Proverbial es vuestra hidalga hospitalidad, y tendría caracteres de agravio toda voz de estímulo a vuestra sensatez y a vuestra cultura. Tengo, por tanto, la esperanza, más aún, la seguridad, de que el primer magistrado de la nación francesa conservará de la capital de España un recuerdo digno de la alteza de vuestros sentimientos.
Madrid, 6 de Octubre de 1913.—El alcalde, Eduardo Vincenti y Reguera."


A las dos y media en punto llegó a la estación del Norte el tren que conducía a la Comisión municipal parisiense. Una gran comitiva del Ayuntamiento madrileño, con el alcalde Sr. Vincenti a la cabeza, dieron la bienvenida a tan lujoso séquito.
Desde allí fueron llevados en varios automóviles precedidos por la Guardia municipal montada, de gran gala, a la Casa de la Villa, que estaba adornada con gran elegancia, para la recepción oficial. En el acto, después de un cariñoso discurso del alcalde, los franceses fueron obsequiados con la medalla municipal, homenaje de la capital de España a la de Francia.



Ya se encontraba en Madrid la delegación del Comercio, la Industria y la Agricultura de Francia, que habían llegado la noche anterior y fueron recibidos por representantes de las Cámara de Industria y Comercio, del Círculo de la Unión Mercantil y de la Cámara de Comercio francesa de Madrid.


Guía "franchute" de Madrid
Coincidiendo con la llegada de M. Poincaré se puso a la venta un artístico volumen de más de 200 páginas, titulado «Guide pratique de Madrid et ses environs», redactada en francés e ilustrada con hermosas láminas en cobre.
"Los turistas extranjeros que nos visiten y no entiendan el idioma español, tendrán desde ahora una «Guía» practica, que será, sin duda utilísima."



Pasarela Cibeles
La última moda en peinados altos, acompañados de peinetas de concha y pedrería, adorno más característico de ese tipo de peinados.



Portadas con Arte
Emulando al príncipe Baltasar Carlos que retrató Velázquez, la notable actriz dramática Matilde Moreno posa para la revista La Unión Ilustrada.




Humor centenario

Diálogo:
-¿Qué, aprobaste al fin el derecho canónico?
-Sí, chico; lo aprobé por carambola


El último veraneante


Las fotos
BALDER, el popular y aclamado ventrílocuo, en su taller de operaciones construyendo los muñecos que causaban en escena la hilaridad de los espectadores y dando a entender que no sólo era artista insuperable en la ventriloquia, sino también en la mecánica.




Recetas de la bisabuela
SOPAS DE VARIAS CLASES
Sopa de albondiguillas
Pónganse en una tartera cuatro huevos, la cuarta parte de un cuartillo de leche, la mitad de esta cantidad de manteca fresca, un poquito de sal y pimienta blanca y bátase bien-todo mezclándolo con harina hasta que se haga una masa dura. Polvoréese la masa con harina, se harán con la masa albondiguillas del tamaño de aceitunas, y se frien en la cazuela con manteca: se echan en la sopera y se vierte el caldo por encima.

Idem de rellenos de patatas
Se Cuecen en agua patatas amarillas, se mondan y machacan en el mortero añadiéndoles pechugas de aves picadas: vuélvanse á moler echando una tras otra algunas yemas de huevo crudas, una cucharada de nata, sal y pimienta blanca, se pasa todo después de bien molido por un colador espeso, y se hacen bolitas que se frien y se van echando en el caldo.

Sopa de castañas
ge quita la cascara á las castañas y se ponen entre dos fuegos en una tartera para que suelten la telilla interior. Se cuecen con caldo de carne, y después se machacan en el mortero con la carne de la perdiz asada y ya fria cuélese esta sustancia por estameña con el caldo, y se cuece á fuego manso, y se sirve después.

De otro modo
Crudas ó después de cocidas se despoja de la corteza á las castañas: se cuecen de nuevo con sal, se reducen á sustancia con su misma agua y se echa este caldo en una cazuela en la que se ha de haber frito una cebolla con manteca. Se hace hervir, y con este caldo se empapa el pan si- se cree conveniente. En vez de agua pueden cocerse con caldo, pero se suprime la cebolla.



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© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-234/235/236/237/238/239 EFEMERIDES1913


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domingo, 6 de octubre de 2013

Madrid erótico. De perfil




Perfil de mujer desnuda que en silueta deja ver montes y montañas más allá de la llanura. Exquisitas curvas que la mano del pintor acaricia en carboncillo y el fotógrafo reproduce en su absoluta perfección.


El arte de la fotografía
"Flores de nácar"
Fotografía, por Manassé





"La adolescente"
Fotografía, por Manassé





"La llama"
Fotografía, por Manassé




Lápiz y pincel
"Estudio de mujer"
Dibujo, por Ribas





Sólo para ellas
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El erotismo, lo sensual y sugerente dejaban de ser temas tabú y pasaban a formaba parte del "Libro de estilo" de la época. Los ángulos de enfoque y la luz en las fotografías; las poses, miradas y expresiones; los motivos representados; la vestimenta y modelos; los títulos y narraciones; las ilustraciones estilizadas, y todos los detalles que hoy han dejado de sorprender, fueron seña de identidad de la década de 1930 que convertirán la figura femenina en una expresión artística.

Lejos de interpretaciones vejatorias, discriminatorias y/o que puedan ofender a la mujer, las fotografías, ilustraciones y publicidad que aquí aparecerán corresponden a una época en que las féminas comenzaban a tener mayor protagonismo, perdían esa absurda condición de "sexo débil" y recibían no pocas alabanzas. Por desgracia, y durante mucho tiempo, aquel ideal fue truncado una vez finalizada la Guerra Civil.



© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-033 MADEROT


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sábado, 5 de octubre de 2013

Estampas. Madrid pueblo: El último tranvía


Último tranvía que sale de Sol rumbo al fin del mundo, allá donde se plantó el dulce hogar porque los cuatro duros no daban para mejor ubicación. Ni la botica está abierta. Las damas de dudosa reputación comienzan su jornada. Son altas horas de la noche, por eso el chófer espera solo junto al lujoso automóvil vacío... el señorito anda de varietés. Un taxi está libre, que es la única libertad que no interesa. Madrid se viste de rojo de Rusia, rojo República, rojo comunista, o rojo a secas, (según el daltonismo cerebral de quien mira).

Página de humor, por Garrido.
"El último tranvía"
Crónica, 1935



© 2013 Eduardo Valero García - HUM 013-025 ESTAMPAS MAD