jueves, 27 de abril de 2017

Resumen de las II Segundas Jornadas Madrileñas de Novela Histórica

Historia Urbana de Madrid ha estado presente un año más en las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica acompañando a escritores y novelistas que recrean en sus obras el Madrid de diferentes épocas.



Como autor del blog y miembro del grupo que organiza este evento cultural y literario, ofrezco a los lectores un resumen de lo desarrollado en la segunda edición de las Jornadas, celebradas los días 21 y 22 de abril en la Casa del Lector de Matadero Madrid.

Este año coincidimos con la celebración de La Noche de los Libros y figuramos en su programa. Además, contamos con el patrocinio de la Comunidad Autónoma de Madrid, y la colaboración de la Agrupación de madrileños Los Castizos y Carpetania Madrid.


Antecedentes
Mediado el año 2015 Carolina Molina, directora de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica, se puso en contacto conmigo para contarme la finalidad de su proyecto. Le habían llamado la atención mis trabajos sobre Madrid y el interés común que tenemos por don Benito Pérez Galdós, su vida y obra. Lo que me contaba era interesante y tentador; se trataba de ilustrar a modo de crónicas el Madrid recreado en la literatura. Un trabajo en bruto que iríamos perfilando poco a poco con ideas y método.

El equipo quedó compuesto, además, por Olalla García (historiadora, escritora, traductora y docente), Víctor Fernández Correas (escritor) y David Yagüe (Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual). Un interesante grupo liderado por Carolina, quien ya contaba con experiencia en las Jornadas de Novela Histórica de Granada, de la que es presidenta.

De izquierda a derecha: David Yagüe, Olalla García, Carolina Molina,
María Pilar Queralt del Hierro (autora invitada), Eduardo Valero García. Debajo: Víctor Fernández Correas


Y así, a principios de 2016, comenzaron a llegar las ideas, los temas a tratar, los nombres de autores que participarían y el título de sus novelas. Poco después llegará la fecha y el lugar elegido. El 6 y 7 de mayo de aquel año celebrábamos las primeras Jornadas Madrileñas de Novela Histórica en la Casa del Lector de Matadero Madrid. En la mesa inaugural contamos con la presencia de la escritora Toti Martínez de Lezea.




Segunda edición de las Jornadas
La mesa se inauguró el viernes 21 de abril con un entrañable cuento titulado “El Maletilla”, del escritor Joaquín Barrero, quien lo escribió expresamente para las jornadas y en homenaje al Matadero de Madrid, lugar donde las celebramos y escenario de historias de su juventud. Con voz calma y tono apropiado, don Joaquín nos transportó a un espacio diferente, de costumbres lejanas, donde una de sus vivencias caló en lo más hondo de los sentimientos de quienes le escuchábamos.
No pudo haber mejor y más valiosa inauguración que la ofrecida por don Joaquín Barrero.



Creado el ambiente histórico literario que identifica nuestras jornadas, comenzamos a desarrollar el programa con la mesa dedicada a "Carlos III y la construcción del nuevo Madrid". Carolina Molina habló de su nueva novela “Carolus”, ambientada en la villa y corte durante las postrimerías del antiguo régimen y la que el monarca legó al pueblo madrileño después de su transformación. Todo bajo la excelente moderación de Olalla García.



El pistoletazo de salida en cada mesa lo dan los vídeos relacionados con el tema a tratar, donde los autores hablan de la ciudad recreada en sus novelas. En este caso, el primero fue “El Madrid de Carlos III – Cronología histórica”, donde quedan reflejadas todas las obras urbanas realizadas entre 1760 y 1789. A continuación, mi disertación sobre la fisonomía de la villa y corte antes de 1759 y lo que hizo Carlos III para adecentarla. Obras que no se ven, pero marcaron en parte la idiosincrasia de nuestro pueblo.







La participación de miembros de la Agrupación Los Castizos nos descubrió la vestimenta de los madrileños en aquellos tiempos a través de los trajes goyescos que ellos lucieron durante su intervención. José Luis habló de la trayectoria y actividades de la agrupación, y María Dolores ilustró con precisión las características y nombre de cada una de las prendas.












Y así, al día siguiente, continuamos el mismo desarrollo en cada una de las tres mesas que ocuparon todo el sábado. Comenzamos con “Madrid, Guerra y Paz”, donde los autores Juan Eslava Galán, Francisco Núñez Roldán y Anamaría Trillo hablaron de las novelas que presentaban bajo la visión del Madrid sumido en una guerra.



Desde la izquierda: Víctor Fernández Correas, Francisco Núñez Roldán, Anamaría Trillo, Juan Eslava Galán y Eduardo Valero García.




El vídeo y mi disertación ilustraron momentos de la guerra y las penurias del pueblo madrileño durante aquellos 983 días de asedio.

A pesar de la dificultad del tema, los autores y el moderador, Víctor Fernández Correas, supieron poner la nota amable y de humor inteligente que hizo la mesa muy amena e ilustrativa.



Lo mismo ocurrirá poco después en la mesa "Recuerdos de Madrid", con los recuerdos de infancia y adolescencia de la mujer, con María Pilar Queralt del Hierro y su libro “Tal como éramos. Las niñas que fuimos… y las mujeres que somos”. Todo acompañado con un vídeo con imágenes de Madrid a finales del siglo XIX y las modas hasta los años 30 del siglo XX. Además, un homenaje a Unión Radio y los anuncios radiofónicos, y a las revistas femeninas que se editaban y publicaban en la villa y corte desde 1833 hasta 1938.




En mi disertación, curiosidades sobre las modas y costumbres de los siglos XVIII y XIX; la figura de la mujer en algunos comercios y otras curiosidades.
 


Como complemento, la mesa se llenó de juguetes y objetos que utilizaban nuestras abuelas y madres; y también nosotros en edad temprana.




Por la tarde, la mesa “Madrid recreado” estuvo animada y amena hablando de cine y series de televisión. David Yagüe moderó la intervención de Javier Olivares, Ana B. Nieto y Juan Carlos González (Carpetania Madrid).


David Yagüe, Juan Carlos González, Ana B. Nieto, Javier Olivares y Eduardo Valero García

El vídeo mostraba escenas de Madrid desde 1896 a 1951 y mi intervención ilustró al público sobre los primitivos estudios cinematográficos instalados en Madrid desde 1913 hasta 1941.




Los libros
Como en la edición anterior, contamos con la imprescindible colaboración de Antes A.T. - Librería histórica, encargada de ofrecer las novelas que formaron parte de cada mesa. Un servicio extra de las Jornadas que permite a los interesados hablar con sus autores preferidos y llevarse un ejemplar dedicado y firmado.

Alfredo Tiemblo, responsable de Librería Antes


Conclusión
Aunque no tuvimos lleno absoluto como en la anterior edición, se notó la asistencia de público amante de la historia de Madrid y la literatura. Las ponencias de los autores y colaboradores fueron de calidad exquisita, algo que da carácter y caracteriza a nuestras jornadas.

Lo que surgió como una idea, una nueva aventura dedicada a Madrid, está a punto de cumplir su primer aniversario y ya va por su segunda edición. Seguros de hacer una tercera, confiamos en poder ofreceros enésimas jornadas, siempre con Madrid como protagonista dentro de un contexto cultural y literario.

Como dije en la clausura de la primera edición:

¡Hay que querer a Madrid!


lunes, 20 de marzo de 2017

Curiosa factura del Hotel Nacional. Madrid, 1957

El 20 de marzo de 1957 José Valero y Amparo García contraían matrimonio en la iglesia de Santa Teresa y Santa Isabel de Chamberí. Después de un austero convite y festejo familiar, los recién casados se dirigieron al emblemático Hotel Nacional.



Inaugurado en febrero de 1925 gracias a la iniciativa de D. Ramón Carnicer, reputado industrial, presidente de la Sociedad Anónima de Calzados La Imperial y entonces teniente de alcalde de nuestra ciudad, el Hotel Nacional daba la bienvenida y cobijo al viajero que entraba por la estación del Mediodía.

Nueve años atrás había adquirido los terrenos para construir un edificio que albergase almacenes y oficinas de La Imperial en sótano y primer piso; en el resto del inmueble, de diez plantas, se dedicaría a Hotel Meublé. Pronto se dará cuenta el Sr. Carnicer del error que cometía; situado en zona tan estratégica, con el antiguo Salón del Prado y la importante calle de Atocha en sus vértices; en plena Glorieta de Atocha y enfrentado a la estación de ferrocarril, el hotel debía ser único y moderno.
Así nacerá el edificio que hoy todos conocemos.


Curiosidades
Inundación, incendio y robo
El día previo a su inauguración el hotel sufrió una inundación, habían estallado los depósitos de agua de pisos superiores; el agua bajaba por las escaleras e inundaba la planta baja. Se acabó de achicar el líquido elemento a las tres de la madrugada, hora en que un paseante entró en el establecimiento para advertir que había fuego en una habitación; se trataba del despacho donde se guardaba la documentación del hotel. Sofocado rápidamente con los sistemas de incendio de los que disponían, aún faltaba otra sorpresa: un robo.

En un primer momento se pensó en Pórtoles, famoso ladrón de hoteles y otros sitios de robar, mas las pesquisas policiales, aunque lentas, fueron efectivas; un año después del robo era detenido en Berlín un polaco que la noche previa al robo se había registrado en el Nacional con el nombre de Charles Sprage.


Estampas del Nacional
Describir las características arquitectónicas y de servicios que ofrecía el hotel nos llevaría un tiempo que queremos ocupar en el motivo del título del presente artículo: “Curiosa factura del Hotel Nacional. Madrid, 1957.” Aún así, ofrecemos estas preciosas fotografías de la fisonomía del edificio e instalaciones tres años después de su inauguración.
Corresponden a la revista “Viajes por España” y no se indica autor de las imágenes.


Escalera principal

Detalle del Hall

Cafetería

Restaurante

Azotea y jardín

Pasillo

Habitación

Habitación

Salón particular

Baño


Curiosa factura del Hotel Nacional
Como hemos comentado al principio de este artículo, el 20 de marzo de 1957 contraían matrimonio José y Amparo, padres del autor/editor de Historia Urbana de Madrid, y pasaban la noche de bodas en el Hotel Nacional.

Lo curioso de la factura, además de ser diferente a las conocidas en internet, es el número de habitación y el coste de la misma.

El matrimonio ocupó la habitación 236, cuyo precio era de 156 pesetas. Por el desayuno pagaron 50 pesetas y 30 por la póliza de turismo. El total de la factura ascendía a 236 pesetas, número idéntico al de la habitación.

El logotipo aparece debajo del ticket Nº 15104 de fecha 21 de marzo de 1957
COLECCIÓN VALERO GARCÍA
Signatura: VALGAR_DOC_001a_JVH-002
© 2017 Eduardo Valero García-HUM 017-001 HOTEL NACIONAL
© 2017 HISTORIA URBANA DE MADRID ISSN 2444-1325


COLECCIÓN VALERO GARCÍA
Signatura: VALGAR_DOC_001_JVH-002
© 2017 Eduardo Valero García-HUM 017-001 HOTEL NACIONAL
© 2017 HISTORIA URBANA DE MADRID ISSN 2444-1325a


Ahora me permito la licencia de hablar en singular.
En 1998, dos años después de la reinauguración del hotel, que había estado abandonado por casi 20 años, mi padre hizo esta fotografía.

COLECCIÓN VALERO GARCÍA
Signatura: VALGAR_FOT_1543-98_JVH-002
© 2017 Eduardo Valero García-HUM 017-001 HOTEL NACIONAL
© 2017 HISTORIA URBANA DE MADRID ISSN 2444-1325

Entramos al hotel con la esperanza de poder visitar aquella habitación, pero la distribución del edificio había cambiado y fue imposible. Aún así, mi padre recibió elogios por parte de la gerencia del hotel.

Sesenta años se cumplen hoy de aquella boda que mi madre celebra en silencio. Hace dos días, el 18, recordábamos los ocho meses del fallecimiento de José (Pepe para todo el mundo).

Sirva el recuerdo para homenajear a este manchego, madrileño por adopción, que vivió en el barrio de Argüelles y luego en el de Chamberí, hasta que las vicisitudes de la vida le obligaron a emigrar a Marruecos y luego a Argentina, de donde regresó en el año 2002.


Bibliografía

Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "Curiosa factura del Hotel Nacional. Madrid, 1957", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325 [VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.

© 2017 Eduardo Valero García - HUM 017-001 HOTEL NACIONAL
Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


lunes, 13 de marzo de 2017

Estudios cinematográficos Roptence. Madrid, 1935

Historia Urbana de Madrid participa un año más en las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica que se celebrarán los días 21 y 22 de abril de 2017 en la Casa del Lector de Matadero Madrid.
Con el lema “Creando Madrid a través de la novela histórica”, esta segunda edición contará con la presencia de renombrados autores (escritores, novelistas, directores, etc.) que hablarán de sus obras ambientadas en el Madrid de diferentes épocas.

Cuatro serán las mesas preparadas para hacer un recorrido histórico por la villa y corte. En la titulada “Madrid recreado” intervendrán Javier Olivares (El Ministerio del Tiempo), Juan Carlos González (Carpetania Madrid) y Ana B. Nieto (con su novela Manuela, basada en la serie de TVE Acacias 38). Por su parte, Eduardo Valero disertará sobre los estudios cinematográficos madrileños y la representación de nuestra ciudad en la filmografía de diferentes épocas. Como es habitual, la mesa comenzará con un audiovisual; en este caso el que llevará por título “Madrid cinematográfico”.


La presencia de Madrid como protagonista en una filmación se remonta al año 1896 gracias a Alexander Promio, quien rueda, entre otros espacios de la ciudad, la Puerta del Sol y su característico ambiente. Este será –si acaso–, el inicio de la producción cinematográfica que más tarde se consolidará con la creación de diferentes estudios.

Sin ser el más antiguo, pero importante en su producción, en el presente artículo hablamos de los desaparecidos estudios Roptence y recordamos al “aparato sonoro” homónimo.


Estudios cinematográficos Roptence
Instalados en un precioso palacio de la calle Príncipe de Vergara¹, número 84, el sábado 29 de junio de 1935 por la tarde quedaban inaugurados los Estudios cinematográficos Roptence S. L.; siendo sus directores los señores Antonio y Octavio Roces y Rafael Escriña. En la dirección artística, don J. Sierra de Luna y el conocido hombre de negocios cinematográfico don José Pérez Flores en la jefatura de distribución.



Se trataba de la inauguración oficial, pues en su nuevo emplazamiento ya se había rodado la adaptación de la comedia de Arniches “¡Es mi hombre!”, dirigida por Benito Perojo, con Valeriano León y Mary del Carmen como protagonistas.

¹ El palacio de la calle Príncipe de Vergara había sido construido en 1919 para el afamado cirujano José Goyanes y Capdevila, fundador del Instituto Nacional del Cáncer y autor de, en aquellos tiempos, novedosos métodos de cirugía y anestesia arterial. En 1931 Goyanes será cesado de la dirección del Instituto por un extraño caso referente al robo de dos tubos de radio valorados aproximadamente en 50.000 pesetas. Falleció en Tenerife, donde residía desde muchos años atrás, el 16 de mayo de 1964.



Anteriormente los estudios habían estado situados en un local más pequeño de la calle Francos Rodríguez, número 16, donde se realizaban doblajes y –según datos encontrados–, fabricaban sus afamados sistemas sonoros, de los que hablaremos más adelante.

El 13 de julio aparecía la publicidad del nuevo Estudio Roptence en el periódico La Libertad [XVII (4.768) Madrid, julio de 1935].



En el palacio de Goyanes se instalaron las oficinas, salas de prueba y de doblaje, juntamente con los archivos y cocinas. En lo que habían sido garajes y quirófano privado se ubicaron los laboratorios, y en el solar contiguo se construyeron los siguientes edificios: estudio de "impresión" (rodaje), camerinos, talleres y casillas de transformadores y alternadores.

Los arquitectos José Sanz de Bergue y José Fonseca Llamedo serán los encargados de las reformas y construcción de todas la áreas y secciones del Estudio. Uno de los principales inconvenientes que tuvieron que solventar fue el nivel de ruidos, ya que a diferencia de los estudios ubicados fuera de población (los estudios de Aranjuez o Ciudad Lineal), Roptence estaba situado en pleno barrio de Salamanca, a escasos metros de arterias muy transitadas.

Resolver el tema acústico implicaba también otro problema, el de la ventilación; algo que solventaron con la colocación de cinco ojos de buey en la parte más alta y unos ventiladores de expulsión en tres de ellos.



También la puerta de acceso al estudio de rodaje merecía un estudio pormenorizado; además de impedir la entrada de sonidos debía ser de fácil apertura y cierre.





Por su parte, para evitar ecos y reverberación, los muros y techos fueron revestidos con aislante acústico, lo mismo que el suelo. Todo un sofisticado estudio que iba más allá de los cálculos de materiales en la construcción y en los que intervenían fórmulas como las de Beljajew o las curvas de Vern O. Knudsen.




Pero como no nos atrevemos a disertar sobre esos asuntos porque lo nuestro es la historia, ofrecemos una serie de planos y fotografías para que nos hagamos una idea de cómo fueron los estudios de la calle Príncipe de Vergara.






En el siguiente plano podemos apreciar la piscina, de 16 m de largo por 12 de ancho y 6 de profundidad.









El estudio de rodaje era una imponente nave de 30 x 18 m, con una altura de 10 m en su parte más alta, y cubierta con armadura metálica. A 6,50 m corría todo a su largo una galería de servicio sostenida sobre palomillas a la que se accedía por cuatro escalas de acero situadas en las esquinas y sujetas a los muros.




La siguiente fotografía  nos muestra la instalación en pleno rodaje. Sin duda, a tenor de los focos que penden de la estructura y a pesar de los métodos de ventilación de los que ya hemos hablado, las sesiones de rodaje eran sofocantes.



Sobre ese tema existe una anécdota verdadera de cuando el actor Valeriano León hizo su primera prueba de sonido para Roptence y le valió conseguir el papel principal en "¡Ese es mi hombre!".
Benito Perojo había insistido a pesar de las dudas de Valeriano, quien nunca había hecho cine; pero se animó y acudió a los estudios de Príncipe de Vergara.

Se encendieron los focos y Perojo dio la orden de acción, entonces se desarrolló el siguiente diálogo:

Valeriano: -¿Me vais a tonificar por los rayos ultravioleta?
Perojo: -Te vamos a probar...
Valeriano: -¿Asado o frito?
(Comenzó la prueba y todo el estudio se desternillaba de la risa)
Valeriano: -¿Pero, de qué se ríen estos señores?
Perojo: -De ti, porque lo estás haciendo como los propios ángeles...
Valeriano: -Bueno, eso de que lo hago como los ángeles es una figura retórica,
porque en tal caso lo haré como Pedro Botero, el de las calderas,
pues con estos focos y el calor que traigo de la calle,
estoy que me emparedáis en un panecillo y resulto un filete a la parrilla.



En el estudio se utilizaba el más completo y moderno sistema de iluminación de la marca Weinert.
En cuanto al sonido, correspondía al sistema Breusing-Roptence y la cabina de proyección estaba equipada con aparatos Roptence. El camión para exteriores también estaba dotado de aparatos Breusing-Roptence.


El laboratorio y la sala de montaje contaban con aparatos y maquinaria de precisión de la casa Unión, de Berlín.


Las cámaras toma vistas eran las más avanzadas de la época, de la firma Cinephone, modelos Super Parvo y Parvo.

La ubicación de estas instalaciones sobre el terreno podemos verla en el artículo que Angel Caldito publicaba en Historias Matritenses el 20 de marzo de 2009.


http://historias-matritenses.blogspot.com.es/2009/03/estudios-roptence.html


Volviendo al día de la inauguración, el fotógrafo Cortés retrató a la plana mayor de los estudios durante el “lunch” ofrecido en los jardines del palacio aquel sábado de junio de 1935. Entre ellos el director Benito Perojo y el actor Valeriano León.




Casi un mes más tarde, el 27 de julio, los jardines volverán a llenarse de glamur; a las nueve y media de la noche se celebraba un banquete íntimo por la culminación del film “¡Es mi hombre!” y se rendía homenaje al director, equipo de producción y actores.

En la siguiente fotografías, el actor Valeriano León en un momento del rodaje de la comedia grotesca de Arniches. (No se especifica autor de la estampa).



En los años 40, Roptence formaba parte de los cinco estudios cinematográficos más importantes de Europa; los otros eran CEA, Ballesteros, Chamartín y Sevilla Films.

La siguiente fotografía es entrañable y curiosa; en ella podemos ver a la poetisa y maestra Carmen Conde, figura más representativa de la generación del 27, trabajando de "minutera" para el film "Ana María" en 1943.



En mayo de 1949 había fallecido D. Ernesto González Bernaldo de Quirós, decano de los distribuidores cinematográficos y presidente del Consejo de Administración de Roptence. Al año siguiente llegará el abrupto declive.

En octubre de 1950, en la Magistratura nº 3 del Palacio de Justicia Laboral una treintena de artistas de cine presentaban demanda contra Roptence Sociedad Anónima. Reclamaban 902.032 pesetas, cantidad correspondiente a la diferencia entre lo pactado contractualmente y lo percibido por los artistas, entre los que se encontraban Sara Montiel, Fernando Rey, José Jaspe, Rafael Luis Calvo, Manuel Requena, Alicia Romay, José María Lladó y otros.
Del total reclamado, 215.000 pesetas correspondían a lo demandado por Manuel Mur Oti, director del film "Wolfram".

No era la única empresa cinematográfica que atravesaba dificultades económicas. De todas las existentes en España, en 1951 sólo CIFESA mantenía una producción constante.




En junio de 1955 los estudios denunciaban el robo de cables y otros materiales valorados en 16.000 pesetas. El suntuoso edificio por el que habían pasado renombradas estrellas del séptimo arte nacional se venía desmantelando poco a poco desde 1950.


© DIARIO ABC S.L. Madrid, 2009
Fragmento de ABC 19/10/1950


Así como se inauguró y dejó a lo largo de su existencia grandes producciones madrileñas que hoy forman parte de la historia del cine español, también agonizó y sucumbió.
Su espacio fue ocupado por el también mítico Cine Mola, y más tarde por la Sala o discoteca Jácara, donde el 20 de octubre de 1988 Nacha Pop se despedirá de su público por primera vez. El 26 de octubre de 2007 lo hará por segunda y última vez en el Palacio de los Deportes. Jácara ya había desaparecido en los 90.


Filmografía
En nuestro proceso de investigación hemos encontrado un importante listado de películas en las que interviene el estudio Roptence. No en todos los casos se trata de producción propia. Algunos títulos llevan enlace a YouTube.

1935
¡Es mi hombre!
La hija de Juan Simón
Rosario la Cortijera

1936
La reina mora
Centinela, alerta

1937
En busca de una canción

1940
El milagro del Cristo de la Vega
Don Floripondio

1941
Porque te vi llorar

1943
Ana María

1946
Vuelta al ayer

1949
La guitarra de Gardel
Ciudad de fuego

1953
El diablo toca la flauta

1956
Un abrigo a cuadros
Minutos antes



Aparato sonoro Roptence
El viernes 14 de agosto de 1931 en el cine Maravillas se presentaba el modernísimo “aparato sonoroROPTENCE, de fabricación madrileña y creación de Antonio F. Roces y Miguel La Puente.
La sala de exposición y demostración estaba ubicada en la calle Cardenal Cisneros, 69.







En nada era comparable con los sistemas de sonido extranjeros y su calidad superaba al precio, que al ser de producción nacional lo hacía más económico. Así, en 1932, se decía del Roptence:
“[…] ha llegado a un grado de perfección que nada tiene que envidiar a las casas más importantes de Europa y América pues el éxito obtenido ayer [se refiere a la reapertura del cine Goya de Puente de Vallecas (15 de septiembre de 1932)] de los ya tan acreditados como populares marca ROPTENCE es de los que no puede, ya no igualarse, sino superar ninguna otra firma de las conocidas hasta la fecha.” [La Libertad XIV (3.898) Madrid, septiembre de 1932]


Las fotografías de los aparatos posiblemente correspondan a Díaz Casariego (no se especifica en las publicaciones).


El sistema había sido instalado con anterioridad en su versión portátil en el Petit Casino de San Sebastián.

En septiembre de 1932 se publicitaba en La Voz de Asturias:



Y así finalizamos la historia de Roptence, uno de los estudios cinematográficos que hubo en Madrid y cuya reputación llegó hasta Hollywood, aunque nunca lograron prosperar los lazos comerciales.
Roptence fue la empresa más involucrada en la transición del cine mudo al sonoro, prueba de ello es el sistema patentado del que hemos hablado; por eso la hemos elegido como referente de la producción cinematográfica madrileña, sin ser menos los otros estudios que existieron en nuestra ciudad.


Eduardo Valero García, autor-editor de Historia Urbana de Madrid,
también participa en el blog de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica

Bibliografía
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor.

Sanz de Bergue, J y Fonseca Llamedo, J., 1935. Los Estudios Roptence. Arquitectura. Revista del Colegio Oficial de Arquitectos. Madrid, XVII, nº 7, pp. 264-274

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "Estudios cinematográficos Roptence. Madrid, 1935", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325

[VER: "Uso del Contenido"]

Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación.
En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
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© 2017 Eduardo Valero García - HUM 017-001 CINE
Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325



domingo, 26 de febrero de 2017

La niña monstruosa en tiempos de Carlos III

En el Madrid de la Ilustración todo lo extraño, diferente o curioso, era motivo de examen e investigación. Carlos III, gran entusiasta de las ciencias naturales, quizá se interesó por conocer el suceso que vamos a narrar.

Eugenia Martínez Vallejo, desnuda.
Juan Carreño de Miranda (1614-1685)
Hacia 1680. Óleo sobre lienzo, 165 x 108 cm
Museo Nacional del Prado. Número de catálogo: P02800
Colección real (Real Alcázar, Madrid, pinturas traídas de casa de Carreño a las bóvedas de Tiziano y cuarto bajo del príncipe, 1686, s.n.; Palacio de La Zarzuela, El Pardo-Madrid, retrete de la reina, 1701, s.n.; La Zarzuela, pieza primera, 1747, nº 3); Juan Gálvez; col. infante Sebastián Gabriel de Borbón; duque de Marchena; Museo del Prado (donación José Antonio González de la Peña, barón de Forna), 1939.
ENLACE


En el mes de septiembre de 1784, a dos años de la aprobación del proyectado Real Gabinete de Historia Natural y a cuatro del fallecimiento del monarca, entraba en la villa y corte una niña muy peculiar.

Del pueblo de Cantalejo (Segovia) llegaban el matrimonio de labradores Juana Sanz y Julián Zamarro con su única hija, de la que conocemos mucho pero no su nombre. Hasta el mes de octubre estuvieron en Madrid exhibiendo el cuerpo de la criatura al público.

Lo que asombró al pueblo madrileño y llamó la atención de los doctos señores que la examinaron, fue el tamaño de la pequeña, que contaba entonces un año y tres meses de edad.
La niña cantalejana pesaba “tres arrobas y cinco libras”, medida utilizada en aquellos tiempos y cuyo equivalente en kilos es 36,282 Kg.

Una arroba= 11,339 x 3= 34,017 Kg.
Una libra= 0,453 x 5= 2,265 Kg.

Nacida con un peso y tamaño normal, a los tres meses de edad había comenzado la evolución de un crecimiento antinatural. Lo curioso es que no se le había dado “otro alimento mas que la teta”.
Si tenemos en cuenta que hoy el peso de una niña oscila a los quince meses entre los 8,4 y 12,5 kilogramos, los datos son asombrosos.

Los médicos, después de un pormenorizado análisis, dictaminaron que siendo sus proporciones normales y su aspecto saludable, la niña carecía de cualquier signo de monstruosidad. Su desarrollo extraordinario era genético a decir de las conclusiones a las que llegaron los galenos y que rezan en la noticia que publicamos: la “grosura no procede de monstruosidad, sino de robustez y buena complexion de sus padres ; lo cierto es, que estos manifiestan mucha sanidad, y confiesan que siempre han sido enemigos de manjares nocivos y licores ardientes.

Memorial literario instructivo y curioso de la Corte de Madrid. 11/1784, página 94
© BNE-HD
© 2017 Eduardo Valero García-HUM 017-001CARLOS III
© 2017 Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

No era algo novedoso. Por todos es conocida la historia de la burgalesa Eugenia Martínez Vallejo, “la niña monstrua de los Austrias”, cuya fisonomía conocemos gracias a los retratos que Juan Carreño de Miranda le hizo por encargo de Carlos II.

A los seis años de edad, Eugenia pesaba “cinco arrobas y veinte y una libras”, es decir, 66,208 Kg. Estos datos los obtenemos de la descripción que el Museo del Prado hace sobre el óleo de Carreño [1] y donde cita al cronista Juan Cabezas y su “Relación verdadera en que se da noticia de los prodigios de la naturaleza que han llegado a esta Corte, en una Niña Gigante llamada Eugenia Martínez de la Villa de Barcena, del arzobispado de Burgos.” , aparecido, según consta en otras publicaciones, en 1680.

Cita el artículo:
Es -escribía- blanca y no muy desapacible de rostro, aunque le tiene de mucha grandeza. La cabeza, rostro, cuello y demás facciones suyas son del tamaño de dos cabezas de hombre, con poca diferencia. La estatura de su cuerpo es como de mujer ordinaria, pero el grueso y buque como de dos mujeres. Su vientre es tan desmesurado que equivale al de la mayor Mujer del Mundo, quando se halla en días de parir. Los Muslos son en tan gran manera gruesos y poblados de carnes que se confunden y hacen imperceptible a la vista su naturaleza vergonzosa. Las piernas son poco menos que el Muslo de un hombre, tan llenas de roscas ellas y los Muslos, que caen unos sobre otros, con pasmosa monstruosidad, y aunque los pies son a proporción del Edificio de carne que sustentan, pues son casi como los de un hombre, sin embargo se mueve y anda con trabajo, por lo desmesurado de la grandeza de su cuerpo. El qual pesa cinco arrobas y veinte y una libras, cosa inaudita en edad tan poca.

No hemos conseguido el documento original, pero en nuestra investigación topamos con otro episodio publicado también en 1680 pero acontecido en 1679.

 
El lunes 13 de diciembre de aquel año, en Jaén, una tal Dionisia daba a luz “un portento, un prodigio, un Gigante, pues parecía tener mas de dos años, blanco, hermoso, sus miembros, aunque formidables, proporcionados en su grandor cada uno […] y en ocho meses que ya tiene de edad no se le ha visto llorar, antes si reir: es muy apacible, y afable, mama como las demás criaturas, y no le han nacido dientes […] que oy parece tiene de grandor mas que si fuera de diez años, y de grueso y robustez de treinta.

El texto completo, lejos de ser científico, deriva a los aspectos astrológicos y religiosos: milagros, Justicia divina, entre otros.

Gregorio Marañón advirtió en 1945 que Eugenia Martínez Vallejo pudo ser el primer caso conocido de síndrome hipercortical. Por su parte, y para ambos casos, la medicina actual apunta al síndrome de Prader-Willi.

Cosas que ocurrían en la España de los Austrias. También en el ilustrado Madrid dieciochesco; el de Carlos III y sus avances hacia la modernidad, que lo eran, aunque las noticias nos resulten curiosas; hoy dignas de programas sensacionalistas o de misterios.



Eduardo Valero García, autor-editor de Historia Urbana de Madrid,
también participa en el blog de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica

Bibliografía
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[1] Museo del Prado. Texto extractado de Álvarez Lopera, J. en: El retrato español en el Prado. Del Greco a Goya, Museo Nacional del Prado, 2006, pp. 114-115

En todos los casos cítese la fuente: Valero García, E. (2017) "La niña monstruosa en tiempos de Carlos III", en http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es/ ISSN 2444-1325

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