domingo, 24 de mayo de 2015

Franco y Romero, sombreros por la calle de Alcalá. Madrid, 1920

Noventa y cinco años ha de la inauguración de un local postinero en la calle de Alcalá. Nace en el número 12 de la emblemática arteria madrileña, lindando con el destruido edificio de La Equitativa, la sombrerería "Franco y Romero, Sociedad en Comandita". El acontecimiento ocurrió en la segunda mitad del mes de mayo de 1920, aunque no podemos precisar el día.

Dedicada a la venta de sombreros para damas, caballeros y niños, la sociedad invitaba al público a visitar el establecimiento "con entera libertad y sin compromiso alguno, pudiendo examinar los artículos que en el mismo se venden."
Aquellos artículos eran, además de los sombreros, gabardinas, gorras, bastones, paraguas y corbatas, entre otros accesorios de la vida moderna de la modernidad de esos tiempos.

La fotografía del interior del local habla por sí misma del lujo y buen gusto con que había sido decorado y equipado. Entrañable recuerdo de los comercios de época ya casi desaparecidos, o contados con los dedos, en este Madrid sin escrúpulos.

LA ESFERA, mayo de 1920
Foto publicitaria

Acorde con ese lujo estaba el género que allí se vendía; productos nacionales y extranjeros adquiridos directamente por los dueños, quienes viajaban y los elegían personalmente en París, Londres y Alejandría, entre otras ciudades del mundo. Sobre este particular, se daban pisto Franco y Romero afirmando: "...viaje que será repetido todos los años en la época más conveniente, para servir a nuestros favorecedores en las condiciones que ellos mismos nos impongan."


No hemos encontrado en los periódicos de la época otra publicidad que no sea la aparecida en el Heraldo de Madrid de mayo y La Acción de junio. Después, nada.
Quizá la empresa no lograse sus ambiciosos objetivos o sucumbiesen a lo que ellos mismos vaticinaban:
"No desconocen los dueños de este local lo escabroso de la lucha comercial en Madrid; pero están animados de un gran deseo de trabajar con fe, y en esto, juntamente con la benevolencia de sus favorecedores, tan sólo para vencer tales resistencias, esperando que el éxito corone su esfuerzo."
Lo cierto es que por éste vaticinio, o por otras cuestiones, la sombrerería postinera de la calle de Alcalá desaparecerá bajo la activa piqueta que desdibuja el decorado urbano madrileño desde tiempos ancestrales.

Así era la fachada del establecimiento. Dos lujosos escaparates mostraban los sombreros de temporada; sobre ellos, el típico cartel rotulado que aún podemos apreciar en algún comercio madrileño.


LA ESFERA, mayo de 1920
Foto publicitaria

De nada sirve buscar referencias actuales -como hemos hecho con otras fotografías antiguas-, sobre este establecimiento comercial; desgraciadamente el edificio ya no existe.


Sombreros y Bancos
La siguiente fotografía, de Hauser y Menet, tomada en 1892, muestra el novísimo edificio de la Compañía de Seguros "La Equitativa" (posteriormente sede central de Banesto en Madrid), obra del arquitecto José Grases Riera. La bellísima mole arquitectónica, que había sido inaugurado en 1891, albergó en su momento al Casino de Madrid y posteriormente al Círculo de Bellas Artes.

Como podemos apreciar, no existen edificios colindantes sobre las calles de Alcalá y Sevilla. Será en el año 1895 cuando comience a construirse el inmueble que ocupará el solar de la calle de Alcalá, número 12, sede que fue del Banco Sainz Hnos. Allí se instalará en 1920 la sombrerería de Franco y Romero.




En la siguiente fotografía, del año 1898, vemos el edificio de la calle Alcalá, número 12, tal y como fue concebido y construido en 1895.

Fototeca del Patrimonio Histórico
Archivo Moreno, 1898 (fragmento)
En esta otra fotografía, del año 1900, vemos en detalle la fachada del edificio. En 1920 no había sufrido ninguna modificación en la fachada. Es evidente que en uno de sus locales, quizá en las dos persianas que siguen a la entrada principal hacia la derecha, estuvo ubicada la sombrerería.

Edificio del Banco Sainz Hermanos
Anónimo, 1900
De: "Informe sobre la operación Canalejas"
Amparo Berlinches Acín, 2014


Entre 1903 y 1907 se construirá el precioso edificio del Banco Hispano Americano de la Plaza de Canalejas. Más tarde en el tiempo, hacia 1940, este Banco adquiere el edificio colindante de la Carrera de San Jerónimo, número 9.
En 1942 se hará con la propiedad del inmueble del número 12 de la calle de Alcalá y lo demolerá para ampliar su sede central.
Un año después adquiere el edificio de Credit Lyonnais, que ocupaba la calle de Alcalá, número 8 y Carrera de San Jerónimo, número 7.
Finalmente, también en 1942, terminará de construir el edificio de la calle de Alcalá, número 10, que había sido antigua Casa de Galicia y después Banco Zaragozano, dando como resultado el inmenso conjunto de edificios que hoy conocemos, o que intentamos reconocer detrás de tanto andamiaje.

"Plaza de Canalejas. Edificio del Banco Hispano Americano y Casa de la Tribuna"
Postales: Ayuntamiento de Madrid

Fototipia Castañeira, Alvarez y Levenfeld (ca. 1915)
©BNE-BDH

"La Equitativa y Calle de Alcalá"
Vistas de Madrid: 20 postales (ca. 1924)
Madrid Casa Thomas
©BNE-BDH
En 1991, el Banco Hispano Americano se fusiona con el Banco Central (BC) y da como resultado el Banco Central Hispano (BCH). En 1999, el BCH se fusiona con el Banco Santander... dando como resultado en ese caso que en 2013 la Comunidad de Madrid revoque la protección de BIC en la categoría de Monumento (otorgada en 1999), reduciéndola a protección de fachada, primera crujía y patio de operaciones. La piqueta se pone en marcha.

Después de todo lo dicho ¿cómo podíamos encontrar vestigios de la fachada de la postinera sombrerería?  ¿De qué manera luchar contra la piqueta si, además, hay poderosos de por medio?

En 1942 el edificio que una vez ocupó el comercio de Franco y Romero, Sociedad en Comandita, desapareció para siempre. Hoy, con dos viejas fotos y un anuncio publicitario, lo hemos vuelto a la vida al menos por un instante, el que has dedicado a leer esta historia urbana de Madrid.

Si quieres saber más sobre los pormenores de esta zona emblemática de Madrid y sus edificios, visita el blog de Madrid, Ciudadanía y Patrimonio [Operación Canalejas]



Bibliografía
- Berlinches Acín, Amparo. Informe sobre la "Operación Canalejas (2014) Madrid, Ciudadanía y Patrimonio [http://madridciudadaniaypatrimonio.org/]
 - BOCM (1999) Nº 32, lunes 8 de febrero

 
· Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
· En todas las citas se ha conservado la ortografía original.


© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-006 RECUPAPEL
ISSN 2444-1325

sábado, 23 de mayo de 2015

Fiesta de la Maya de Madrid

En nuestro artículo sobre las Fiesta de mayo de 1915, organizadas por el Centro de Hijos de Madrid y secundadas por el distrito de Chamberí, presentamos el programa de eventos. Entre los festejos figuraba la denominada Fiesta de la Maya, de la que hablaremos a continuación.



Fiesta de la Maya
Era costumbre antigua que a la llegada del mes de las flores se plantase en las plazas el 1º de mayo un árbol frondoso, que solía ser un álamo, y se lo adornara con cintas, flores y colgaduras de colores vivos. Debajo de él se sentaba a la joven más bella, y alrededor bailaban mozas y mozos, con tal bullicio y frenesí que llegó a prohibirse y recibir la censura de la iglesia.

Con el tiempo aquella vieja costumbre derivó en las Mayas, que era la soltera más hermosa del barrio, elegida de común acuerdo, y cuya casa por la noche era engalanada en puerta y ventanas con flores recién cortadas.
A la mañana siguiente iban a buscarla los mozos y mozas, luciendo sus mejores galas, y haciendo sonar por la calle los panderos, cascabeles, guitarras y castañuelas, y entonando seguidillas dirigidas a la reina de la fiesta.
Al llegar a la casa se le cantaban coplas, compuestas muchas con discreto ingenio. Acto seguido entraban en la casa y sentaban a la Maya en un taburete que llamaban "la silla de la Reina", que estaba adornado con flores y sedas, y en andas la llevaban a un vistoso trono decorado con tapices, colgaduras, alfombras, cuadros y cornucopias. Allí colocaban a la Maya en su trono y la coronaban soberana símbolo de la Primavera. Comenzaba entonces el baile, que duraba hasta altas horas de la noche, y algunas mozas comenzaban a peregrinar por las calles con platillos pidiendo monedas para la entronada.

"Echa mano a la bolsa,
cara de rosa,
para obsequiar con ella
mi maya hermosa."

En tiempos de Felipe III los barrios que tuvieron mayor fama por poner en el trono a las más bellas Mayas fueron los de la ermita de San Millán, en la plazuela de la Cebada, la Morerí­a y Puerta de Moros.


La reina de los mayos
"La reina de los mayos", zarzuela de Antonio Velasco Zazo, Luis Cordavías y Alfonso Martín, compuesta en un acto y tres cuadros, en prosa y verso, y publicada en 1911, rememora los tiempos de Felipe III, entre los Siglos XVI y XVII.
La acción se desarrolla en el emblemático barrio de la Morería, y la escena IV del cuadro tercero tiene lugar en la plaza del Alamillo *, donde uno de los personajes de la obra, "La Pitaña",  recita los versos del poeta Vargas:

En prueba de que soy bella
sabed que he sido la Maya
debajo del alamillo
de la puerta segoviana,
que el rey Felipe tercero,
que tiene de galán fama,
prendado de mi hermosura
arrojó el oro a mis plantas
y alargándome la mano,
que dos mundo avasalla,
me dió un beso en la mejilla,
hechizado de mi gracia,
diciéndome: Niña, hermosa,
eres diosa de las Mayas,
perla rica de mi corte
y la reina de las hadas.
Bendito el florido Mayo
que tal dicha me guardaba
de ver Maya, que cual tú,
jamás se miró en España.


* Plaza del Alamillo
Dice A. Fernández de los Ríos en su "Guía de Madrid" (1876), que, según unos, la plaza había tomado el nombre de un árbol derribado por un huracán en el siglo XIX; según otros, "alamillo" derivaba del "alamud", tribunal árabe, porque había en aquel sitio una casa donde presidia el Ayuntamiento el alcalde de Madrid en tiempos de Hiscen, califa de Toledo.

Por su parte, Antonio Capmani y Montpalau, en "Origen Histórico y Etimológico de las calles de Madrid" (1863) añade a estas historias: "Cuando los cristianos ganaron la villa, el ayuntamiento que entonces se constituyó tenia aquí sus reuniones , y en su plaza se celebraban las fiestas públicas , y se cuenta que allí el valeroso Cid Rodrigo Diaz de Vivar lanceó un toro en la fiesta real con que se obsequió al rey D. Alonso VI con motivo de la conquista de Toledo."


.



Vicisitudes de la fiesta
El historiador Basilio Sebastián Castellanos de Losada aseguraba que durante el reinado de Felipe IV se mantenía la costumbre de la fiesta de la Maya, a tenor de un testimonio leído en un archivo en el que se condenaba a doscientos azotes y seis años de galeras a unos desalmados llamados Pedro Rendón, Juan Díaz y Antonio Pérez.
El auto decía que se les condenaba "por haber acometido con navajas a Petra Redondo, cuando hacÃía de Maya en el Prado de San Jerónimo, e hiriéndola la quitaron las alhajas que tení­a puestas por valor de doscientos ducados y maltratando a tres de sus compañeras, a quienes quitaron las arracadas, rasgando a una las orejas".

En tiempos de Carlos II (el Hechizado) se prohíbe la fiesta de las Mayas por su "paganismo" y es sustituida por la de la Cruz del 3 de Mayo.

Durante el reinado de Carlos III sí existirá la fiesta, pero con cambios. En bando de 21 de abril de 1769, publicado en Madrid, se prohibía a las Mayas manifestarse en las calles con otras, pidiendo dinero para ellas, y se imponían penas de diez ducados y diez días de cárcel a los padres o personas a cuyo cargo estuviera el cuidado de las mismas.



En el Siglo XVII, los madrileños del barrio del Barquillo levantaban el trono de la Maya en el mismísimo atrio de la iglesia de San José. Y allí llevaban a la manola que consideraban más guapa, mientras otras doncellas incordiaban a los feligreses pidiendo la consabida moneda.
El pintor Arturo Mélida y Alinari lo refleja en su cuadro "Atrio de la iglesia de San José, de Madrid".



Las Mayas de 1915 y Fernando VII
Sobre la celebración organizada por el Centro de Hijos de Madrid de 1915, habla Antonio Velasco Zazo, decano de los cronistas de la Villa, en la revista Mundo Gráfico.
Velasco Zazo rememora los tiempos del Madrid de Fernando VII, del que decía "era el primer chispero", de Chamorro, "el más ocurrente majo" y de Pepa la Naranjera, aquella que "atravesaba los salones de Palacio vestida con saya de percal, mantilla de tira y peineta acanalada".
"Esta costumbre de las mayas no era una cuchipanda de gentes perdidas, como algunos ignorantones han llegado á presumir. Erase una fiesta seria y digna de alabanza, ya que en ella tomaban parte muy significadas damas de la nobleza, y en los tronos ó sillas se gastaban buenos cuartos, adornándolos con sederías, tapices, mantones filipinos, flores de todas clases, cintas bordadas, pañuelos de seda, pabellones y abanicos.
Todo Madrid, este Madrid tan bello é inconfundible, participaba del jolgorio. Las calesas rodaban del Barquillo á Morería y del Lavapies á los altos de Amaniel. Los muchachos tocaban panderos y cascabeles atados en largas varas. Los cohetes subían uno tras otro, confundiéndose sus detonaciones y dejando caer sus lucecillas multicolores. En cada esquina un baile, y en cada puerta una cruz. De aquí para allá, comparsas con bandurrias y castañuelas. Recaderos conduciendo cestos de flores y abanicos de plumas. La alegría, desbordándose en la mañana templada que evocaba la gloriosa victoria de un 2 de Mayo ejemplar.
Eranse las mayas las solteras más guapetonas del barrio, elegidas por común acuerdo y festejadas con las ingeniosas coplas de los sopistas.
¡Barrios de San Millán, de Morería, de San Antón y Maravillas! Para recreo y enseñanza de todos, van otra vez á cantar vuestra fama unas chulapas mujeres que harán perdurable la esencia del majismo por los siglos de los siglos.
ANTONIO VELASGO ZAZO"


La tradicional fiesta nacida en el Madrid del siglo XVI, y que hoy ha quedado reducida a su mínima expresión, tenía por finalidad dar la bienvenida al renacer de la naturaleza en primavera y, de paso, reconocer la belleza de las jóvenes mujeres madrileñas entronizándolas y alagándolas hasta elegir a la más bella. Pero...
 "Si el progreso y las luces de nuestros tiempos no hubiesen suprimido la fiesta de las mayas, vieja y honrada costumbre de nuestros abuelos, Margot hubiese sido adornada con las rosas blancas, lo cual valí­a más que el sermón, pero los señores del 89 suprimieron muchas cosas." ["Margot", de Alfredo de Musset. Biblioteca de El Progreso. Diario republicano autonomísta El Progreso, 1909. Santa Cruz de Tenerife]



"Manola de las Vistillas,
manola la más chuscaza,
la de los zarzillos rojos:
pon a mi pasión templanza.
¡Manola de las Vistillas!
¡La de más brio y más alma
que vieron ojos mortales
pisar el suelo de España!"
ANTONIO VELASCO ZAZO, 1920




Bibliografía
· Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
· En todas las citas se ha conservado la ortografía original.


© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-002 CHMADRID
ISSN 2444-1325

viernes, 22 de mayo de 2015

Madrid, 1915. Fiestas de mayo del Centro de Hijos de Madrid y Chamberí

Cien años se han cumplido de la publicación de un programa de festejos. Era el de las Fiestas de mayo organizadas por el Centro de Hijos de Madrid, que se celebraron del 14 al 31 de aquel mes de 1915.



La Sociedad del Centro de Hijos de Madrid, había nacido el 18 de abril de 1904 para fines benéficos, educativos, recreativos y artísticos. Tenía un papel de relevancia en lo concerniente a temas de interés de la sociedad madrileña, por eso era muy habitual ver a sus miembros participando en la organización de festejos, bailes y verbenas de carácter solidario y para las clases más necesitadas. Famosas eran sus kermesses y el tradicional reparto de pan a los pobres, en los que participaba conjuntamente con el Ayuntamiento. [Ver: El Teatro Calderón y el Centro de Hijos de Madrid]

El 4 de mayo, los escaparates de los principales comercios de la villa y corte lucían el programa que acabamos de ver. Ese mismo día lo publicaban algunos periódicos de mayor tirada.
Casi al mismo tiempo, el presidente del Centro, D. Facundo Dorado, visitaba al alcalde para solicitar se le facilitase la Banda municipal con el objeto de amenizar alguno de los eventos programados.

Junta directiva y algunos socios del Centro de Hijos de Madrid,
presidida por el Sr. Dorado (en el centro)
MUNDO GRÁFICO, 1915

domingo, 17 de mayo de 2015

Cocaína volando por Gran Vía. Madrid, años 30

Noche madrileña en la luminosa Gran Vía de los años 30. Por encima de la cabeza de los noctámbulos y la gran farola de la plaza de Callao, embriaga con su tufo la Cocaína en flor.

Dispuesto a chocar con el edificio Carrión o la torre del Cine Callao, el perfume moderno para la vida moderna, planea en busca del "Varón Dandy" que 'esnife' las pasiones de su penetrante olor; mientras tanto, las ondas de radio hipnotizan al consumidor.


MUNDO GRÁFICO, 1934

VER
"Gran farola y fuentes de Callao"

El anuncio publicitario que a modo de recuerdo de papel acabamos de ofrecer, es uno de los tantos que del "Superperfume" Cocaína en flor se publicaba en la prensa española de los años 30 sin que causase el más mínimo estupor. Aroma creado por el perfumista catalán Albert Parera i Casanova-padre del Varón Dandy-, tuvo su máximo esplendor en la década de los 30 y 40 del siglo XX.



Aroma y ondas

El moderno Superperfume “Cocaína en flor”
Es un incentivo en el arte femenino de agradar,
Dentro de un ambiente de gusto depurado
De hechizo, de suavidad, de distinción... 

La esencia que aturdía los sentidos y entregaba cuerpos y almas a los más apasionados placeres, se presentaba también en loción y agua de colonia. Unas gotitas en muñecas y detrás de las orejas eran suficientes para sentirse "libre, valerosa, deseada, alegre, confiada y más mujer", con cientos de amorcillos con sus flechas claveteando el cerebro.

En el aire, las ondas radiofónicas ponían ritmo y voz a esas sensaciones aromáticas.
La cantante y actriz Carmelita Aubert (Carmen Recassens Aubert, 1912-1979) fue la encargada de hacerlo a modo de campaña publicitaria, con música a ritmo de tango.

MUNDO GRÁFICO, 1934

Composición de Jaime Mestres (letra y música), Carmelita interpretó, junto a la Orquesta Ventura y sus bohemios, dos canciones: "Cocaína en flor" y "Mi vida con Cocaína en flor". (Cortesía de Walbachew)



COCAÍNA EN FLOR
En una jardín de ensueños y armonías
de aromas de mi noche primavera
en solitud que toca y presiona
me estremecí al oír cantar.

La luna fue con su rayo de plata
que ilumino de ardor todo mi ser
que comprendió mi pasión, mi deseo
y asi me hablo brindándome un querer.

Cocaína en flor, Cocaína en flor
es pasión divina
es perfume que fascina
es la brasa del amor.

Cocaína en flor, Cocaína en flor
es perfume serio, placentero
y un misterio
en las lides del amor.

La luna fue guardián de enamorados
quien cobijó también fuego mi amor,
es un amor que aún perdura y persiste
como el perfume Cocaína en flor.

Yo le soy fiel a este grato perfume
también es fiel mi amor y mi ilusión
aún los dos en el jardín por la noche
oímos cantar la luna esta canción.

Cocaína en flor, Cocaína en flor
es pasión divina
es perfume que fascina
es la brasa del amor.

Cocaína en flor, Cocaína en flor
es perfume serio, placentero
y un misterio
en las lides del amor.

Recitado:
Un perfume que persiste
un aroma que no cansa
una sensación que no se olvida
Superperfume Cocaína en flor. 

Cocaína en flor, Cocaína en flor
es perfume serio, placentero
y un misterio
en las lides del amor.





MI VIDA CON COCAÍNA EN FLOR
Quiero vivir por él
Gozo pensar en ti,
Eres, perfume, la más bella poesía
Lleva tu aroma la valentía del placer.
Dime, que yo sabré
Todo tu ardor sentir,
Es optimismo y el estar es alegría
Es el bautismo del gozar y del querer.

“Cocaína en flor”, perfume de amor
“Cocaína en flor”, tu aroma es ardor,
Es un perfume persistente
Es un misterio complaciente.
“Cocaína en flor”, ensueño de amor
“Cocaína en flor”, es embriagador,
En la nostalgia de la vida
Vencerá siempre, con “Cocaína en flor”.

Día feliz aquel
En que tu olor sentí,
Estremecióse de placer mi alma entera
Y entre mis venas, el delirio del querer.
Desde que tú poder
Dueño se hizo de mí,
Me siento libre, valerosa y deseada
Me siento alegre, confiada y más mujer.

Recitado:
El moderno Superperfume “Cocaína en flor”
Es un incentivo en el arte femenino de agradar,
Dentro de un ambiente de gusto depurado
De hechizo, de suavidad, de distinción...

Eres el gran poder
Eres el más sutil,
Eres, perfume, la más bella poesía
Con su alegría y la malicia del placer.



El hombre ideal
En el comienzo de este artículo mencionamos al "Varón Dandy", también creación del perfumista Albert Parera i Casanova, quien aceptaba que en la publicidad de este producto se dijese que por "razones psicológicas" atraía "poderosamente a la mujer".




¡Y no era para menos! Un arsenal de cosméticos diseñados para el hombre lo convertían en seductor a base de perfume en loción o extracto, fijapelo y after shave, o en la denominación de la firma: "Glacial-Masage".

El perfume Varón Dandy también fue cantado por Carmelita, bajo el título "El hombre ideal". No tiene desperdicio. (Cortesía de Xavier Quiñones de León)




Breve recuerdo de aquel Madrid de los locos años 20 y 30 del pasado siglo. Libertad, libertinaje, el poder de la seducción y el terrible hábito de consumir "la cocó".



© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-005 RECUPAPEL
ISSN 2444-1325

jueves, 14 de mayo de 2015

Estampas. Madrid pueblo. Fiesta de San Isidro a principios del siglo XIX

Estampas del Madrid de majas y majos, manolas y manolos, chisperas y chisperos; y como contrapunto, petimetres y currutacos. Faunas o tipos antiguos y populares todos ellos, que derivan en la chulapa y el chulapo de pasados siglos.

El grabado, que a modo de estampa os ofrecemos, fue publicado en la revista La Ilustración Artística del 8 de mayo de 1899 [Barcelona, Año XVIII. Núm. 906]. Lleva por título "La fiesta de San Isidro á principios de este siglo"; clara representación de la tradición que ha llegado hasta nuestros días y que Goya retrató con maestría a finales del siglo XVIII (1788).


Madrid que feliz meciera
Un día tu humilde cuna,
Logrando nueva fortuna
Por Patrono te venera.
Sé siempre su defensor
Y protector amoroso:
Isidro, Santo dichoso,
Ruega por el labrador.

Confiada en tu virtud,
Ardiendo de fé en la llama,
La muchedumbre te aclama,
Con piadosa gratitud.
Mírala con tierno amor
Y haz al pueblo venturoso
Isidro, Santo dichoso,
Ruega por el labrador. [1]




El pintor Luis Álvarez Catalá-quien fuese director del Museo del Prado entre 1898 y 1901-, retrata a los nombrados en una interpretación de la pradera de San Isidro en los inicios del siglo XIX.
Estampa costumbrista que el artista pinta en 1897 evocando la sana costumbre de venerar al Santo Patrono a base de libaciones y condumio, con las maravillosas vistas del Madrid de Austrias y Borbones al fondo.

El "curioso parlante", don Ramón de Mesonero Romanos, hace un relato del ambiente de la pradera en sus "Escenas matritenses" de 1845:

"Los puestos de santos, de bollos y campanillas iban sucediéndose rápidamente hasta llegar a cubrir ambos bordes del camino, y cedían después el lugar a tiendas caprichosas y surtidas de bizcochos, dulces y golosinas, eterna comezón de muchachos llorones, tentación perenne de bolsillos apurados. Cada paso que se avanzaba en la subida, se adelantaba también en el progreso de las artes del paladar; a los puestos ambulantes de buñuelos habían sucedido las excitantes pasas, higos y garbanzos tostados; luego los roscones de pan duro y los frasquetes alternaban con las tortas y soldados de pasta flora: más allá los dulces de ramillete y bizcochos empapelados ofrecían una interesante batería: y por último, las fondas entapizadas ostentaban sobre sus entradas los nombres más caros a la gastronomía madrileña, y brindaban en su interior con las apetitosas salsas y suculentos sólidos. 
¡Qué espectáculo manducante y animado! Cuáles sobre la verde alfombra formaban espeso círculo en derredor de una gran cazuela en que vertían sendos cantarillos de leche de las Navas sobre una gran cantidad de bollos y roscones; cuáles ostentando un noble jamón lo partían y subdividían con todas las formalidades del derecho." [2]

"MERENDERO DE Sº YSIDRO. VINOS DELA TIERRA", reza en un cartel. Junto a él la imagen del Santo y, un poco más atrás, la silueta inequívoca de la ermita homónima. En la composición abundan los detalles, llegando a ser visibles los que se abastecen del milagroso líquido de la fuente, detrás del trovador o cantante.

Volvemos al relato de Mesonero Romanos, quien describe lo que ocurría en ese fragmento de la escena:
"Los chillidos, las risas, los dichos agudos se sucedían sin cesar, y mientras esto pasaba de un lado, del otro los paseantes se agitaban, bebían agua del santo en la fuente milagrosa, intentaban penetrar en la ermita, y la turba saliente los obligaba a volver a bajar las gradas penetrando al fin en el cementerio próximo, donde reflexionaban sobre la fragilidad de las cosas humanas mientras concluían los restos del mazapán y bizcocho de galera. En la parte elevada de la ermita algunos cofrades asomaban a los balconcillos ostentando en medio al santero vestido con un traje que remedaba al del santo labrador, y en lo alto de las colinas cerraban todo este cuadro varios grupos de muchachos que arrojaban cohetes al aire." [3]

Con licencia, nos vamos introduciendo en la escena hacia el Manzanares, ese "aprendiz de río", hasta alcanzar la otra orilla, oteando las similitudes  del horizonte madrileño de Goya y Álvarez.













Una elegante manola ha sido el punto de referencia en nuestro "zoom". Símil de la Leocadia Zorrilla que pintó Goya, la dama de Lavapiés mantiene diálogo visual con los petimetres que ocupan la mesa contigua. Raro es, pues los majos y manolos desdeñaban la figura de aquellos afrancesados "petit maitre".

Lo cierto es que unos y otros, más los "isidros" que para la ocasión viajaban a Madrid, en la pradera festejaban y veneraban al santo labrador, madrileño hacedor de milagros, en el lugar donde, por gratitud, la emperatriz Isabel de Portugal había fundado en 1538 la ermita.
"[...] dio en el empeño de fundar una capilla sobre aquel lugar, en donde San Isidro, hiriendo con su aguijada, había hecho brotar agua para ofrecérsela a su amo, Iván de Vargas, tan milagrosa que pronto cundió su fama, y en aquella santidad consiguió curar al Emperador y al Príncipe don Felipe, que padecía de calenturas malignas. La ermita llegó a gozar de tal predicamento, que desde entonces hizo costumbre el visitarla anualmente y beber el agua santa. De este calor de fe nace la romería, y por ser espontaneidad popular, queda establecido desde la canonización que habrá de celebrarse todos los 15 de mayo." [4]

Puestos a hilar más fino, del lienzo y las planchas de grabado pasamos al sofisticado procedimiento de la gelatina con bricomato, sobre cristal o cobre, utilizado por Hauser y Menet para reproducir esta maravillosa vista del Madrid de 1891 desde San Isidro.

"Madrid, vista desde San Isidro Hauser y Menet" (1891)
© Biblioteca Naciona de España-BDH-Signatura: 17/150/1/136

Estampas del viejo Madrid en dos siglos; el XVIII de Goya y el XIX de Álvarez Catalá y Hauser y Menet. Pequeño homenaje al pueblo madrileño en vísperas de la celebración del día de su Santo Patrono.



Bibliografía
[1] Librería de Ferrandis y Villalba. Gozos á San Isidro Labrador (ca. 1905) Valencia. BNE, Signatura: VE/1444/281

[2] Mesonero Romanos, Ramón. Escenas matritenses, por el curioso parlante. (1845) Madrid. Imprenta y librería de D. Ignacio Boix. Primera Época - La Romería de San Isidro, pp. 33-34

[3] Ibídem. pp. 34-35

[4] Soler Puchol, Luis. La Real, muy Ilustre y Primitiva Congregación de San Isidro Labrador de Naturales de Madrid. (1966) Madrid. Escelicer, S.A. pp. 52-53


· Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
· En todas las citas se ha conservado la ortografía original.



© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-004 ESTAMPAS MAD
ISSN 2444-1325

martes, 12 de mayo de 2015

Estampas. Madrid pueblo. Elecciones municipales de 1909

Estampas del Madrid pueblo de principios del siglo XX en el punzante humor del dibujante Sileno (Pedro Antonio Villahermosa Borao).
"El caricaturista político por excelencia" -según palabras de José Francés-, critica con gran maestría las elecciones municipales del año 1909 en las filosóficas divagaciones de su personaje Gedeón.

LAS ELECCIONES MUNICIPALES
GEDEÓN.-La lucha entre los dos bloques será terrible. Yo no sé qué resultará del choque...
CALÍNEZ.-¿Del choque de bloques? ¡Tal vez unos cuantos adoquines!

Ciento seis años casi han pasado desde aquellas elecciones municipales y los dos grandes bloques siguen existiendo, con sus adoquines y algún que otro pedrusco. La erosión producida por el tiempo -y lo que no es tiempo-, ha generado alrededor otras piedras. Todas ellas quieren ser preciosas gemas, y se esfuerzan por resplandecer, superando la turbia atmósfera. 



© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-003 ESTAMPAS MAD