domingo, 21 de junio de 2015

Recuerdos de los veranos madrileños

A las 18:38 horas ha comenzado el verano en este Madrid del 2015, arrebatador y desbaratado. El pronóstico dice que hoy llegaremos a los 35º.
Hace cien años, el Observatorio del Parque de El Retiro marcaba una máxima de 26,3º, que se dio a las cuatro de la tarde, y una humedad del 70% a las cuatro de la madrugada. Tal como hoy, el cielo estuvo despejado y comenzó a nublarse por la tarde.

Rescatamos hoy algunos artículos, estampas y vídeos que nos recuerdan los veranos de otros tiempos en el Madrid de los siglos XIX y XX.



Madrid, ciudad de verano.
Siglo XIX
De nuestro blog Los Jueves de Gedeón (Anexo de Historia Urbana de Madrid), un repaso por la moda y costumbres de aquel Madrid que asfixiaba más por la indumentaria que por el calor.
LEER ARTÍCULO





Siglo XX
Habla Gedeón de los veranos a comienzos del siglo XX hasta los años 30. Nacen las alternativas para refrescar el cuerpo.
LEER ARTÍCULO





Un chico de horchata ¡hay que ver lo rica que está!
En este artículo Gedeón recuerda a la refrescante horchata y las guapísimas horchateras madrileñas.
Esta historia recibió el reconocimiento del Consejo Regulador D. O. Chufa de Valencia.
LEER ARTÍCULO



NOTA: Los Jueves de Gedeón nace en 2010 bajo la autoría de Eduart Garcival (Eduardo Valero García). Es anexo de Historia Urbana de Madrid y Cien Años de Gran Vía.

Estampas. Madrid pueblo
Especial Verano
Esta simpática sección de Historia Urbana de Madrid ilustró nuestras páginas durante un tiempo con las graciosas perspectivas de los dibujantes Garrido y Bellón.
De los veranos madrileños recuperamos las que vienen a continuación. Haciendo clic en cada una de ellas se accede al artículo que la contiene.


Estampas.
Madrid pueblo
Especial Verano









© Todas las imágenes son propiedad del autor-editor
© Eduardo Valero García
© Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325



Madrid Erótico.
Veranos de Maillots
Tres artículos forman parte del especial verano de la sección Madrid Erótico.





Este ha sido nuestro repaso por los veranos madrileños de otros tiempos, con sus costumbres y libertades. Esperamos y deseamos que éste que ha llegado se compadezca de nuestros cuerpos.



© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-001 VERANOMAD
ISSN 2444-1325

viernes, 19 de junio de 2015

Estampas. Madrid pueblo. Comparando con Europa. Madrid, 1864

Manida costumbre de comparanza con la Europa perfecta. No es algo nuevo, ni mucho menos; el asunto viene de antiguo y para muestra unos grabados de 1864.

De esta guisa laboraban los albañiles, revocadores y/o pintores de la Villa y Corte decimonónica. Funámbulos artesanos ganando su jornal sin prevención y con riesgo.

Decía el semanario "La Soberanía Nacional" de diciembre de 1864:
"Con deplorable frecuencia ocurren en Madrid desgracias en los artesanos que tienen por oficio la albañilería, el revocado ó pintura de fachadas de los edificios; muchas de estas desgracias son ocasionadas por la mala disposición de los andamios; aun siendo buena, nunca lo es tanto como la de los andamios que se usan en el estranjero, en los cuales son punto menos que imposibles las caidas, con sus terribles consecuencias [...]"

Acompañaban al texto el grabado superior y el que viene a continuación, que es el extranjero. A simple vista se encuentran las siete diferencias, o más, entre uno y otro, comenzando por la cantidad de obreros.



Explicaba el tabloide:
"[...] por eso creemos útil estampar dos dibujos, que dan completa idea de ellos, á fin de que sirvan de modelo á los maestros de obras que quieran adoptar ese sistema, tan económico como útil á los obreros."

Y aquí lo dejamos, no sea que se nos dé por comparar los sueldos.




Aviso
Todo el contenido de la publicación está basado en información de prensa de la época y documentos de propiedad del autor-editor. En todos los casos cítese la fuente.

· Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
· En todas las citas se ha conservado la ortografía original.


© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-008 ESTAMPAS MAD
ISSN 2444-1325

miércoles, 17 de junio de 2015

Madrid y Galdós. Misericordia y el reloj de Canseo

Última entrega de la serie de artículos que han recordado al reloj de la Relojería de San Sebastián, a su fundador, don Antonio Canseco y Escudero, y las otras relojerías que tuvo en Madrid.
De la de San Sebastián habla Benito Pérez Galdós en su novela Misericordia, describiendo la iglesia y su entorno en el primer capítulo, como preámbulo al descubrimiento del Madrid menos amable.

Prescindimos de los devaneos de don Benito Pérez Galdós por los aledaños de la Plaza del Ángel, camino de las Huertas con destino a las casas de lenocinio o de las adoradoras del culto a Venus.
Situamos a Galdós cronológicamente en tiempos de su producción literaria de la serie contemporánea, en la última época, hacia abril o mayo de 1897. En esos meses finaliza Misericordia, la novela que mejor representa las diferencias sociales, la doble moral y la hipocresía de una España pasada de moda. La obra es publicada en mayo, al poco de ser finalizada; se imprime en los talleres de la Viuda e Hijos de Tello (Impresor de Cámara de S. M.), en la calle de San Francisco, número 4. No obtendrá el éxito esperado, hasta su reedición en los años 30 del Siglo XX.


Palabras de Galdós
Galdós sabe elegir el espacio donde se desarrolla la descarnada historia. Conoce bien el territorio que pone identidad a cada uno de los personajes y el mundo que les rodea. Él mismo lo dice en el prefacio de la edición de 1913 [Thomas Nelson and Sons, Editores. 189, rue Saint-Jacques, París]
"En Misericordia me propuse descender á las capas ínfimas de la sociedad matritense, describiendo y presentando los tipos más humildes, la suma pobreza, la mendicidad profesional, la vagancia viciosa, la miseria, dolorosa casi siempre, en algunos casos picaresca ó criminal y merecedora de corrección.
Para esto hube de emplear largos meses en observaciones y estudios directos del natural, visitando las guaridas de gente mísera ó maleante que se alberga en los populosos barrios del Sur de Madrid. Acompañado de policías escudriñé las Casas de dormir de las calles de Mediodía Grande y del Bastero, y para penetrar en las repugnantes viviendas donde celebran sus ritos nauseabundos los más rebajados prosélitos de Baco y Venus, tuve que disfrazarme de médico de la Higiene Municipal.
No me bastaba esto para observar los espectáculos más tristes de la degradación humana, y solicitando la amistad de algunos administradores de las casas que aquí llamamos de corredor, donde hacinadas viven las familias del proletariado ínfimo, pude ver de cerca la pobreza honrada y los más desolados episodios del dolor y la abnegación en las capitales populosas."

Sobre dos de los personajes principales de la novela, el ciego Almudena y la señá Benina, dice Galdós en el citado prefacio:
"Toda la verdad del pintoresco Mordejai [el ciego Almudena] es obra de él mismo, pues poca parte tuve yo en la descripción de esta figura. El afán de estudiarla intensamente me llevó al barrio de las Injurias, polvoriento y desolado. En sus miserables casuchas, cercanas á la Fábrica del Gas, se alberga la pobretería más lastimosa. Desde allí, me lancé á las Cambroneras, lugar de relativa amenidad á orillas del río Manzanares, donde tiene su asiento la población gitanesca, compuesta de personas y borricos en divertida sociedad, no exenta de peligros para el visitante. Las Cambroneras, la Estación de las Pulgas, la Puente segoviana, la opuesta orilla del Manzanares hasta la casa llamada de Goya, donde el famoso pintor tuvo su taller, completaron mi estudio del bajo Madrid, inmenso filón de elementos pintorescos y de riqueza de lenguaje.
El tipo de seña Benina, la criada filantrópica, del más puro carácter evangélico, procede de la documentación laboriosa que reuní para componer los cuatro tomos de Fortunata y Jacinta. De la misma procedencia son Doña Paca y su hija, tipos de la burguesía tronada, y el elegante menesteroso Frasquito Ponte, que acaba sus días comiendo una triste ración de caracoles en el figón de Boto — calle del Ave María. — Diferentes figuras vinieron á este tomo de los anteriores, El amigo Manso, Miau, los Torquemadas, etc., y del mismo modo, del contingente de Misericordia pasaron otras á los tomos que escribí después: es el sistema que he seguido siempre de formar un mundo complejo, heterogéneo y variadísimo, para dar idea de la muchedumbre social en un período determinado de la Historia."


Misericordia y el reloj de Canseco
Leídas estas explicaciones de don Benito, iremos recorriendo los espacios que narra en su novela para sumar a nuestros recuerdos una visión en tiempo real de esa zona.
Lo haremos siguiendo el orden marcado por Galdós; citando aquellos capítulos donde menciona alguno de los lugares que hemos tratado. Así, en el primer capítulo describe la iglesia de San Sebastián y la floristería. En el capítulo quinto quizá hace un guiño a la relojería de Canseco de Mesón de Paredes. Más adelante, en el capítulo décimo, menciona el reloj de Canseco de la esquina de Plaza del Ángel. Por último, en el capítulo dieciocho, hace referencia al palacio de los Montijo y Teba.


Fotografía del reloj de Canseco y floristería (1920)
Confluencia de las calles de Huertas y San Sebastián con la Plaza del Ángel.
Localización de la imagen: Urbanity.es, viejo-madrid.es, antiguoscafesdemadrid.blogspot.com.es


Capítulo I
Iglesia de San Sebastián y Plaza del Ángel
Al comienzo de esta serie nos situábamos en la Plaza del Ángel, acompañando el artículo con una estampa, un óleo de Edith de Aguiar. La pintora retrata la esquina de la plaza con el reloj de Canseco, y, al fondo, la iglesia de San Sebastián.
Benito Pérez Galdós comienza su novela Misericordia en ese punto, describiendo la iglesia de San Sebastián tal y como era a finales del Siglo XIX:
 "Dos caras, como algunas personas, tiene la parroquia de San Sebastián... mejor será decir la iglesia... dos caras que seguramente son más graciosas que bonitas: con la una mira a los barrios bajos, enfilándolos por la calle de Cañizares; con la otra al señorío mercantil de la Plaza del Ángel. Habréis notado en ambos rostros una fealdad risueña, del más puro Madrid, en quien el carácter arquitectónico y el moral se aúnan maravillosamente. En la cara del Sur campea, sobre una puerta chabacana, la imagen barroca del santo mártir, retorcida, en actitud más bien danzante que religiosa; en la del Norte, desnuda de ornatos, pobre y vulgar, se alza la torre, de la cual podría creerse que se pone en jarras, soltándole cuatro frescas a la Plaza del Ángel. Por una y otra banda, las caras o fachadas tienen anchuras, quiere decirse, patios cercados de verjas mohosas, y en ellos tiestos con lindos arbustos, y un mercadillo de flores que recrea la vista. En ninguna parte como aquí advertiréis el encanto, la simpatía, el ángel, dicho sea en andaluz, que despiden de sí, como tenue fragancia, las cosas vulgares, o algunas de las infinitas cosas vulgares que hay en el mundo. Feo y pedestre como un pliego de aleluyas o como los romances de ciego, el edificio bifronte, con su torre barbiana, el cupulín de la capilla de la Novena, los irregulares techos y cortados muros, con su afeite barato de ocre, sus patios floridos, sus hierros mohosos en la calle y en el alto campanario, ofrece un conjunto gracioso, picante, majo, por decirlo de una vez. Es un rinconcito de Madrid que debemos conservar cariñosamente, como anticuarios coleccionistas, porque la caricatura monumental también es un arte. Admiremos en este San Sebastián, heredado de los tiempos viejos, la estampa ridícula y tosca, y guardémoslo como un lindo mamarracho."

Años después, en 1936, la descripción hecha por Galdós en las postrimerías del Siglo XIX sólo será un recuerdo. Durante el mes de noviembre de aquel año la aviación franquista ocasionará grandes destrozos en la ciudad y bajas en la maltrecha población. Uno de sus objetivos será la iglesia de San Sebastián.
"Noches de Madrid bajo las bombas. El siniestro zumbar de los motores sobre la ciudad dormida y envuelta en tinieblas; gente que se despierta en sobresalto y aun abriga la esperanza de que los aviones enemigos no tirarán sobre seres indefensos, e irán a operar en los frentes donde se combate. ¡Vana esperanza! Una explosión que atruena la ciudad inicia el monstruoso crimen." [1]

Fotografía de Yubero-Benítez
Revista Crónica, diciembre de 1936

Como podemos apreciar en la fotografía, la iglesia sufrió grandes destrozos. Si afinamos la vista, en el margen izquierdo de la imagen, al fondo de la calle, aparecen el reloj de Canseco y la vegetación de la floristería que hace esquina con la calle de Huertas.


La floristería, antes cementerio
En tiempos en que Galdós narra la novela, el desaparecido cementerio ya era la floristería de Luis Martín, quien había arrendado ese trozo de tierra de la parroquia en 1889 para instalar un vivero.
Allí habían estado enterrados los restos de Félix Lope de Vega y Carpio, Juan de Villanueva y Ventura Rodríguez, entre otros. Y de allí José Cadalso quiso desenterrar el cuerpo de su amada María Ignacia Ibáñez, muerta por tifus. Si este hecho resulta escabroso, más lo era la frecuente costumbre de las mondas, o extracción de cadáveres, que se realizaba en todos los cementerios intramuros.

Dice Galdós:
"Una mañana de Marzo, ventosa y glacial, en que se helaban las palabras en la boca, y azotaba el rostro de los transeúntes un polvo que por lo frío parecía nieve molida, se replegó el ejército al interior del pasadizo, quedando sólo en la puerta de hierro de la calle de San Sebastián un ciego entrado en años, [...] La florista se replegó también en el interior de su garita, y metiendo consigo los tiestos y manojos de siemprevivas, se puso a tejer coronas para niños muertos. En el patio, que fue Zementerio de S. Sebastián, como declara el azulejo empotrado en la pared sobre la puerta [...]"

Pedro de Répide cita el azulejo en su descripción de la calle Huertas: "Zimenterio de San Sebastián". Habla también de un perro que allí había. Dice del can que era muy despierto, y que poniéndole una moneda de diez céntimos en la boca, corría hasta una pastelería y depositaba el dinero en el mostrador a la espera de que le entregasen un bollo, "que devoraba satisfecho después de su legítima adquisición." [2]


Capítulo V
¿La relojería de Mesón de Paredes, 21?
El ciego Almudena y Benina marchan hacia la Puerta de Toledo para empeñar un traje de éste. Si bien sonaban muchas campanas en el aire madrileño, se nos antoja -o es un guiño de Galdós-, que la casualidad pudo hacer que los personajes pasasen por la relojería de Canseco de la calle de Mesón de Paredes en el momento de dar las horas o los cuartos (Galdós no lo precisa).
"Emprendieron su camino presurosos por la calle de Mesón de Paredes, hablando poco. Benina, más sofocada por la ansiedad que por la viveza del paso, echaba lumbre de su rostro, y cada vez que oía campanadas de relojes hacía una mueca de desesperación. El viento frío del Norte les empujaba por la calle abajo, hinchando sus ropas como velas de un barco. Las manos de uno y otro eran de hielo; sus narices rojas destilaban. Enronquecían sus voces; las palabras sonaban con oquedad fría y triste."


Capítulo X
El reloj de Canseco
En el diálogo que mantienen Doña Paca y Benina en la cocina, después de haber comido juntas, y mientras recogían la loza para fregarla, se cita al reloj de Canseco a propósito del encuentro de Benina con Carlos Moreno Trujillo
" «¿Pero no dije a usted que cuando ya habían puesto la mesa, faltaba una ensaladera, y tuve que ir a comprarla de prisa y corriendo a la plaza del Ángel, esquina a Espoz y Mina?

-Si me lo dijiste, no me acuerdo. ¿Pero cómo dejabas la cocina momentos antes de servir el almuerzo?

-Porque la zagala que tenemos no sabe las calles, y además, no entiende de compras. Hubiera tardado un siglo, y de fijo nos trae una jofaina en vez de una ensaladera... Yo fui volando, mientras la Patros se quedaba en la cocina... que lo entiende, crea usted que lo entiende tanto como yo, o más... En fin, que me encontré al vejestorio de D. Carlos.

-Pero si para ir de la calle de la Greda a Espoz y Mina no tenías que pasar por San Sebastián, mujer.

-Digo que él salía de San Sebastián. Le vi venir de allá, mirando al reloj de Canseco. Yo estaba en la tienda. El tendero salió a saludarle. D. Carlos me vio; hablamos..."


Capítulo XVIII
La casa-palacio de los Montijo
Diálogo entre Francisco Ponte Delgado y Obdulia, en el que éste recuerda los veranos de Madrid en su tiempo.  Cita la plaza del Ángel y el palacio de los Montijo.
"«Hace poco indicó usted que me vería paseando a caballo por la Castellana. ¡Ya lo creo que podría usted verme! Yo he sido un buen jinete. En mi juventud, tuve una jaca torda, que era una pintura. Yo la montaba y la gobernaba admirablemente. Ella y yo llamamos la atención en La Línea primero, después en Ronda, donde la vendí, para comprarme un caballo jerezano, que después fue adquirido... pásmese usted... por la Duquesa de Alba, hermana de la Emperatriz, mujer elegantísima también... y que también se le parece a usted, sin que las dos hermanas se parezcan.

-Ya, ya sé... -dijo Obdulia, haciendo gala de entender de linajes-. Eran hijas de la Montijo.

-Cabal, que vivía en la plazuela del Ángel, en aquel gran palacio que hace esquina a la plaza donde hay tantos pajaritos... mansión de hadas... yo estuve una noche... me presentaron Paco Ustáriz y Manolo Prieto, compañeros míos de oficina... Pues sí, yo era un buen jinete, y créame, algo queda."

Por hacer referencia en este artículo al reloj de Canseco y sus aledaños, hemos prescindido de la ruta marcada por Galdós para ambientar la novela Misericordia; pero justo es decir que se centra en los barrios marginales de Madrid, siendo su población gentes de baja estofa, indigentes, pueblo llano y baja burguesía.
Y en esto recordamos al borracho Garibaldi, que vivía en las Cambroneras, ese barrio que nuestra amiga de facebook, Sheherezade Sheherezade, supo ilustrar con este vídeo.


Por último, también queremos recordar a don Benito Pérez Galdós en aquel año de 1897, cuando ingresa en la Real Academia Española. La siguiente fotografía, de Christian Franzen, lo muestra cincuentón leyendo galeradas en el salón de Tolosa Latour. Prestan atención al escritor, Tolosa Latour, Gamazo, Rafael Tolosa, el conde de San Luis, Elisa Tenorio, Teresa Sigüenza y Juan Comba.

Fotografía de Christian Franzen
Febrero de 1897
© Colección Sáenz de San Pedro
© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-011 MADGALDOS
© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-011 MADGALDOS
ISSN 2444-1325Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325

Como colofón, un fragmento de la introducción que Alfred Morel-Fatio hace en la edición de Misericordia de 1913.
"Mientras otros han tratado de describir singularidades locales y raras costumbres, y se han esmerado en darnos á conocer el sabor de cualquier terruño aislado y salvaje, él se ha puesto en el corazón mismo de la nación, en el sitio á dónde afluye toda la sangre, donde más se goza y donde más se sufre, y donde el mayor número de hombres, pasando y repasando bajo la mirada del observador, se ofrecen incesantemente á su estudio. Pérez Galdós se ha rebelado contra la idea de que la vida de las capitales todo lo nivela y uniformiza, descubriendo en ella, al contrario, una variedad infinita de caracteres y temperamentos, complaciéndose en penetrar, y en escoger preferentemente sus héroes, en los medios que por su mediocridad é insignificancia parecían condenados al olvido: en la clase media, los modestos empleados y los humildes de toda clase. La vulgaridad de una vida burguesa en el círculo fijado por las exigencias sociales, le atrae antes que le repele, y en medio de la monotonía del diario ajetreo, sabe descubrir pasiones tan intensas, virtudes tan sublimes, ridiculeces y vicios tan precisos é intensos, como en cualquier otra esfera social. Y hasta diré que el contraste entre las figuras originales, las individualidades que sabe componer, y en el fondo indeciso del medio ambiente sobre el cual se destacan, les da un relieve extraordinario."


Artículo dedicado a Mª A

CONTENIDO DE ESTA SERIE (Enlaces)


Bibliografía
[1] García Vidal, Antonio (1936) Madrid, bombardeado. Crónica, VIII (369) pp. 3-6
[2] Répide, Pedro de (1985) Las calles de Madrid. Madrid. Obra patrocinada por el Excmo. Ayuntamiento de Madrid. Afrodisio Aguado, S. A. p. 316

· Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
· En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
· Las imágenes son propiedad, según indicaciones a pie de las mismas.


© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-011 MADGALDOS
ISSN 2444-1325

sábado, 13 de junio de 2015

Efemérides, 13 de junio de 2015. Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid.

Dentro de cien años, o más, quizá en hemerotecas sofisticadas y soportes inimaginables, alguien recordará este día 13 de junio de 2015, como nosotros recordamos otros de tiempos pasados.

A las 11:30 horas, la señora Manuela Carmena Castrillo fue investida alcaldesa de Madrid con el voto de los 20 concejales de Ahora Madrid y los 9 del PSOE, liderados por Antonio M. Carmona.
Esperanza Aguirre (PP) recibe los 21 votos de sus concejales y queda en la oposición, después de haber sido la fuerza más votada en las elecciones del 24 de mayo.
Por su parte, Begoña Villacís (Ciudadanos) recibió los siete votos de los concejales de su formación.
No hubo votos nulos ni en blanco.

Fotografía: Europapress

El nuevo gobierno del Ayuntamiento de Madrid:
Primera Teniente de Alcalde y concejal de Equidad, Derechos Sociales y Empleo: Marta Higueras.
Segundo Teniente de Alcalde y concejal de Coordinación Territorial y Asociaciones: Ignacio Murgui.
Tercer Teniente de Alcalde: Mauricio Valiente Ots.
Concejal de Portavocía, Coordinación del Gobierno y Relaciones con el Pleno: Rita Maestre.
Concejalía de Economía y Hacienda: Carlos Sánchez.
Concejalía de Salud, Seguridad y Emergencias: Javier Barbero.
Concejalía de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto: Pablo Soto.
Concejalía de Desarrollo Urbano Sostenible: José Manuel Calvo.
Concejalía de Medioambiente y Movilidad: Inés Sabanés.
Concejalía de Cultura y Deportes: Guillermo Zapata.

Concejales de distrito:
Centro: Jorge García Castaño.
Arganzuela: Rommy Arce.
Retiro: Ignacio Murgui.
Salamanca: Rita Maestre.
Chamartín: Mauricio Valiente.
Tetuán: Montserrat Galcerán.
Distrito de Chamberí: Jorge García Castaño.
Fuencarral-El Pardo: Guillermo Zapata.
Moncloa-Aravaca: Montserrat Galcerán.
Latina: Esther Gómez.
Carabanchel: Esther Gómez.
Usera: Rommy Arce.
Puente de Vallecas: Francisco Pérez.
Moratalaz: Pablo César Carmona.
Ciudad Lineal: Yolanda Rodríguez.
Hortaleza: Yolanda Rodríguez.
Villaverde: Celia Mayer.
Villa de Vallecas: Francisco Pérez.
Vicálvaro: Carlos Sánchez.
San Blas-Canillejas: Marta Gómez.
Barajas: Marta Gómez.


Discurso de la nueva alcaldesa de Madrid




Repercusión en los medios de comunicación:
ABC: Carmena se convierte en la alcaldesa de Madrid al grito de "sí se puede"
Diario Madrid: El nuevo Gobierno de Madrid contará con tres concejalías más...
La Gaceta: Pablo Iglesias y Monedero escoltan a la nueva alcaldesa de Madrid
Madridiario.es: Manuela Carmena, nueva alcaldesa de Madrid
Madridpress.com: Manuela Carmena es elegida alcaldesa de Madrid
El Mundo: Manuela Carmena elegida nueva alcaldesa de Madrid 
El País: Carmena se pone "al servico" de los madrileños y Aguirre la llama "radical"
Público.es: La primera decisión de la nueva alcaldesa de Madrid: menos asesores
La Razón: Carmena, nueva alcaldesa de Madrid
Ya.es: No hubo tamayazo y el PP pierde Madrid
20 minutos.es: Manuela Carmena ya es alcaldesa de Madrid y pone fin a 24 años de mandato...



© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-001 MCARMENA
ISSN 2444-1325

Fototeca HUM. Farmacia del Globo. Madrid, 1907

Tiempos de modernidad, invenciones y salud. Desde el más bello palacio hasta la más desagradable pócima, pasando por lo último en construcción, inimaginables maquinarias, moda y los comercios más postineros. Es Madrid, el de 1907, y su Exposición de Industrias celebrada en el "Campo grande" de El Retiro.

Para la Fototeca seleccionamos la fotografía publicada en la revista Nuevo Mundo de junio de ese año. Es el pintoresco stand de un comercio madrileño en su máximo esplendor, la "Farmacia del Globo", cuyo reclamo era más que evidente; el globo superaba la copa de los árboles y era visible desde todo el parque. Nada que decir de la carteleria, que hablaba por sí sola.




La Farmacia del Globo estaba ubicada en la Plaza de Antón Martín, número 44 (en la actualidad C/ Atocha, 46).

Cuando los chulos
bajan al Prao,
es que es un día
muy señalao.
Y sin embargo
de ser así,
bajan a vernos
todo Madrid.
Diga usté que no,
diga usté que sí,
que viva la plaza
de Antón Martín. [1]

Farmacia del Globo - Plaza de Antón Martín (1930)
Archivo HUM

Farmacia y Plaza en la actualidad
© 2015 Google Maps

VER UBICACION

La botica decimonónica era propiedad del afamado farmacéutico Dr. Juan Trasserra, inventor del Biógeno Khónill. Este específico, cuya compleja fórmula estaba "llamada a prestar incalculables beneficios a la humanidad", era eficaz para curar la tuberculosis, anemia, clorosis, raquitismo, neurastenia y mucho más. Quizá nos recuerde al Histógeno Llopis, del que ya hemos hablado.




Además del amplio espectro curativo, el Biógeno Khónill era un poderoso tónico reconstituyente que avivaba hasta a los muertos... si es que no los mataba bien muertos.



Elixir premiado internacionalmente, dotó de renombre al boticario y su botica madrileña, subiendo hasta lo más alto en fama y categoría como el globo farol que adornaba su fachada; al menos hasta 1913, año en que desaparece de la sección de anuncios de la prensa cualquier referencia al poderoso tónico.

Cortesía de todocoleccion.net
©Colección Carlos Velasco
©Historia Urbana de Madrid ISSN 2444-1325


Por esas cosas de la vida, el laureado boticario, Dr. Juan Trassera, cuyo premiado Biógeno Khónill curaba, entre otras cosas, la tuberculosis, tuvo a bien morir de esa enfermedad.
Su viuda donará la farmacia al obispado, quien más tarde se la venderá a los farmacéuticos Antonio Terán y Fermín Puyol.
En 1986 la farmacia pasa a propiedad de doña Isabel López Gil. En la actualidad es regentada por su hija, doña Lourdes Nestares López.


De los fotógrafos Lacoste y Laurent se conocen preciosas fotografías, convertidas en postales, de la Exposición de Industrias Madrileñas de 1907. También existen imágenes de otros autores del estado en que quedó el edificio que ocupa la farmacia durante los bombardeos de la Guerra Civil. Prescindimos de todas ellas para dar relevancia a la que publicamos y de cuyo autor no tenemos referencias.



Enlaces de interés


Bibliografía
[1] La Plaza de Antón Martín (1882) Sainete lírico en un acto y en verso. Original de los Sres. Granés, Prieto y Sierra. Música de Chueca y Valverde. (Estrenada en el Teatro de Variedades la noche del 23 de marzo de 1882) Madrid. M. P. Montoya y Cº. Caños, 1. Acto único, Escena XVIII, pp. 21

· Citas de noticias de periódicos y otras obras, en la publicación. 
· En todas las citas se ha conservado la ortografía original.
· Las imágenes son propiedad según indicaciones de pie de las mismas.


© 2015 Eduardo Valero García - HUM 015-003 FOTOTECA
ISSN 2444-1325